EXPLICACIONES

Me temo que los castigos no surgen efecto en estos dos alumnos. Habían puesto dos almohadas para fingir que dormían –empezó diciendo Snape.

Habrá que buscarlos, con un poco de suerte, no creo que se hayan encontrado con Sirius Black. Esta bien, Severus, piensa donde han podido ir, y diles a los demás que empiecen a buscarlos. Yo me quedo aquí a vigilar. Vuelve dentro de una hora.

Al cabo de una hora volvieron Snape y Lupin sin ninguna noticia nueva.

Hemos mirado por todas partes y no hay rastro de ellos –dijo Lupin.

Quizás se hayan encontrado con Sirius Black –dijo Severus –o ya le conocían y han decidido hacerle compañía.

Te lo repito Severus, estoy seguro de que nadie en este castillo esta ayudando a Sirius Black –dijo Dumbledore.

Bueno, a lo que íbamos, no pueden estar muy lejos –dijo Lupin queriendo cambiar de tema.

De repente se oyó un ruido, y al girarse vieron como se habría el cuadro del frutero por donde se accedía a las cocinas. De allí salían Jim y Jake, con una sonrisa de oreja a oreja y con las manos llenas de dulces. Pero al ver a los tres profesores mirándoles, y tras observar el cambio del Gran Comedor, se pararon en seco.

Por fin hemos encontrado a los niños perdidos –dijo Dumbledore. Espero que tengan una buena explicación –dijo tranquilamente.

Jim y Jake se dirigieron a una sala que había detrás de la mesa de los profesores, seguidos de cerca por Dumbledore, Snape y Lupin.

¡Siéntense! –dijo Lupin haciendo aparecer dos sillas.

Jim y Jake se sentaron. Era difícil saber quien estaba mas enfadado, si Dumbledore y Lupin, quienes pese a la situación se podía apreciar en sus caras un poco de diversión, o Snape, a quien consideraron mas oportuno no mirar a la cara.

Bueno, comiencen con su explicación –dijo Dumbledore –desde el principio.

Hoy hemos estado castigados todo el día por soltar aquellos duendecillos. Teníamos que cavar un hoyo. Hemos estado muy ocupados, tanto que no hemos podido comer en condiciones. Se suponía que tendríamos tiempo para ir a la ceremonia. Hemos acabado a las 10, y a pesar de nuestras intenciones, el profesor Snape nos a dejado una nota que decía que nos duchásemos, cenáramos unos sándwiches que nos había dejado, que por cierto, no tenían una pinta muy apetecible, y que nos fuéramos a dormir. Entonces pensamos que después de este duro trabajo, nos merecíamos un buen baño, así que se nos ocurrió ir al baño de los prefectos –explicaba Jake. Dumbledore era la persona a la que mas respeto tenían, y la única a la que no se atrevían a mentir, salvo en algún caso extremo.

Después de darnos un largo baño –siguió diciendo Jim –y teniendo en cuenta el hambre que teníamos, decidimos pasarnos por las cocinas a cenar algo en vez de comernos los sándwiches que nos dejo el profesor Snape. Así que entramos a la cocina por la puerta trasera. Cenamos allí tranquilamente. La verdad es que se nos hizo un poco tarde. Luego salimos con unos pocos dulces que nos habían preparado los elfos, cuando nos encontramos con ustedes –termino de explicar Jim.

Esta bien – dijo Dumbledore –pero que sepan que no se van a librar del castigo por haber dicho la verdad, aunque les aseguro que el profesor Snape lo tendrá en cuenta –siguió Dumbledore dirigiendo una mirada de advertencia a Snape –Por cierto, ¿no habrán visto algo extraño, no? –pregunto.

¿Algo como que, profesor? –pregunto a su vez Jake queriendo averiguar el porque de aquella situación.

Bueno, debo advertirles que un asesino, llamado Sirius Black, anda suelto, aunque supongo que ya lo sabían –explico Dumbledore.

Si, algo ya habíamos oído –dijo Jim.

Me temo que esta noche Black ha entrado en el castillo, por lo que debo advertirles que se anden con cuidado –dijo Dumbledore.

¿Y que aspecto tiene profesor? –pregunto Jake.

Pregúnteselo a su querido amigo Hopkins, que seguro que podrá darle una descripción detallada –salto de repente Snape, que ya no podía contener más su enfado y su ira.

De repente se hizo un silencio incomodo, especialmente para Jim.

Bueno, según he visto en El Profeta tiene el pelo largo hasta los hombros –dijo Jim mirando fijamente a Snape.

Bueno, entonces mañana hablaran sobre su castigo con el profesor Snape, y ahora será mejor que vayan a dormir con sus compañeros –termino diciendo Dumbledore.