HOGSMEADE

El lunes Lupin ya estaba de vuelta para dar defensa contra las artes oscuras. Octubre dio paso a noviembre, y con ello llego la 1º derrota de Hufflepuff frente a Ravenclaw.

La última semana del trimestre llego con buenas noticias para los alumnos. Ese fin de semana habría visita a Hogsmeade. Para suerte de Jim y Jake, esa semana estaban con Lupin, quien era más probable que les dejase ir. Entonces el miércoles por la tarde decidieron probar suerte.

Buenas tardes profesor –empezó a decir Jake tras entrar en su despacho –hemos venido a preguntarle si seria tan amable de darnos autorización para visitar Hogsmeade este fin de semana.

¿Eso no debería firmarlo vuestro tutor? –pregunto Lupin.

¿No se lo han explicado profesor? –se extraño Jim.

El caso es que como no tenemos a nadie que se haga cargo de nosotros, el profesor Dumbledore decidió que el permiso para la visita a Hogsmeade nos la daría el profesor que fuese nuestro tutor durante dicha semana. Y por eso a la ultima visita programada al pueblo no pudimos ir, puesto que estábamos con el profesor Snape y nos castigo por razones que solo el conoce.

Esta bien, por mi no hay ningún problema –dijo Lupin tras una breve sonrisa – ¿Os quedareis aquí en Navidades? –pregunto Lupin a continuación.

Claro, a donde quiere que vayamos, profesor –le contesto Jim.

Ya claro. Me han pedido que os pregunte si queréis algo especial por navidad –les pregunto Lupin.

No, nada en especial –dijo Jim.

Yo tampoco, -dijo Jake –aunque no estaría mal una habitación definitiva para el resto del año –termino diciendo.

Si, seria perfecto. Además, no entiendo por que no nos han seleccionado para ninguna casa –agrego Jim.

Dicho esto Jim y Jake se fueron hacia el lago donde habían quedado con los hermanos Weasley.

Hola –saludaron Jim y Jake.

Hola –dijeron los gemelos -¿Qué tal?

Bueno, ¿Qué es eso que teníais que contarnos? –pregunto Jake.

Vale, vale –dijo George, como si le estuvieran mutilando a preguntas –es que tenemos un secreto que es el éxito de todas nuestras ideas –siguió este.

Si bueno, ¿y que es? –pregunto ahora Jim.

Bueno, cuando íbamos a primero, una vez nos castigaron y fuimos al despacho de Filch. Allí vimos un cajón que decía "altamente peligroso", y claro, no pudimos remediarlo y cogimos un viejo pergamino que había dentro –empezó a contar Fred.

Esto -añadió George sacando un viejo pergamino. Jim y Jake se quedaron observándolo.

Juro que mis intenciones no son buenas –dijo entonces Fred tocando el pergamino con su varita. De repente aparecieron unas letras escritas en el:

"Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta, proveedores de artículos para magos traviesos están orgullosos de presentar el MAPA DEL MERODEADOR"

Este mapa es Hogwarts, y esos puntos muestran a cada persona donde esta, junto con su nombre –dijo George.

Si, y también siete pasadizos secretos –añadió Fred.

Filch conoce la existencia de estos, -dijo señalándolos –el que esta detrás del espejo de la cuarta planta esta bloqueado. Otro esta detrás de la estatua de la bruja tuerta en el tercer piso, que es el más accesible. De ahí sales a parar al sótano de Honeydukes, en Hogsmeade –siguió diciendo George.

¿Y el último? –pregunto Jim.

Ese no lo hemos utilizado nunca y dudo que alguien lo haya hecho, ya que su acceso es imposible, puesto que el sauce boxeador esta plantado justo en la entrada –termino diciendo Fred.

¡Que grandes habrían sido estos cuatro señores! –observo Jake.

Si, y que lo digas –dijo Fred.

Bueno, hemos pensado que este mapa le vendría mejor a Harry, ya que no tiene autorización para ir a Hogsmeade –dijo George –y por eso os lo hemos contado, así que no lo olvidéis.

Vale, -dijo Jake –pero, tranquilos, que ya nos las ingeniaremos para salir del castillo –termino diciendo Jake con una sonrisa picara.

Después de estar un rato observando el mapa, George dijo "travesura realizada" de la misma manera que para abrirlo, y esta se cerro. Siguieron toda la tarde hablando, y gastándose bromas entre ellos.

Por fin llego el sábado, día ñeque todos los alumnos de 3º en adelante irían a visitar Hogsmeade. Después de desayunar, todos los alumnos que tenían autorización salieron del castillo camino del pueblo, entre ellos Jim y Jake. Los hermanos Weasley, antes de ir hacia Hogsmeade, fueron en busca de Harry para darle el mapa. Tras contarle la historia de ese maravilloso objeto, cada uno siguió su camino, los hermanos Weasley hacia la salida, y Harry, sin pensárselo dos veces, se dirigió al pasadizo que había detrás de la estatua de la bruja tuerta. El camino era mas largo de lo que el esperaba, pero al final llego al sótano de Honeydukes. Al entrar en la tienda tuvo suerte ya que estaba llena y nadie se fijo en el. En una esquina pudo ver a sus amigos, Ron y Hermione, que se asustaron al verlo allí.

Harry ¿Qué haces aquí? –pregunto Hermione sobresaltada.

Bueno, mejor vayámonos a otro sitio y os lo cuento –les dijo.

Ron sugirió ir a las tres escobas, donde se sentaron en una mesa un poco mas apartada. Allí Harry les contó todo lo referente al mapa que le habían dado los gemelos. De repente entraron McGonagall, Hagrid, Flitwick y Cornelius Fugde en el local. Harry tuvo que esconderse debajo de la mesa ya que estos se sentaron en la mesa de al lado.

¿Qué te trae por aquí, sr. Ministro? –pregunto simpática Rosmerta, la dueña del local.

Nada, solo que con todo este asunto de Sirius Black tenemos mucho trabajo que hacer –contesto este –además, me temo que habrá que endurecer mas los sistemas de seguridad.

Es verdad, ya me entere de la entrada de Black al castillo –dijo Rosmerta -¿pero que buscaba allí? –pregunto.

¿Pues a quien iba a ser? –dijo McGonagall, como si fuera obvio –a Harry Potter.

¡No puede ser! –se sorprendió esta.

Si, fue el quien traiciono a los Potter, quien los vendió al señor oscuro, y ahora ha vuelto para acabar con el ultimo de ellos –le contó McGonagall a Rosmerta.

Jamás lo habría pensado –dijo la camarera –Potter y Black eran como hermanos, nunca se veía a uno sin el otro.

Pues ya ves –siguió contando el ministro –además fue Peter Pettegrew quien encontró a Black, a quien no le importo matarlo, dejando un solo dedo del pobre Peter.

Pobre Peter, siempre iba detrás de Black y de Potter, eran sus ídolos –contó Rosmerta.

Si, no se como pudo ir el solo en busca de Black –dijo Fugde –Black era uno de los mejores magos que había entonces, hicieron falta 10 aurores muy cualificados para encontrarlo. Y además, cuando lo encontraron este reía como loco. Yo creo que ya estaba loco –terminó diciendo este.

Y lo peor de todo es que Black fue, y hasta la fecha es el padrino de Harry Potter –añadió McGonagall. Harry, quien había escuchado toda la conversación se quedo helado.

¿Pero como pudo huir de Azkaban? –pregunto Rosmerta todavía impresionada por lo que había escuchado.

No lo se. Cuando fui por ultima vez allí le vi, y a diferencia de todos los demás, este no parecía estar loco, incluso me pidió el periódico para hacer crucigramas –le contesto Fugde.

Cuando estos se marcharon Harry salio de su escondite. Estaba enfadado por lo escuchado, y ahora entendió lo que le dijo el padre de Ron antes de marcharse, pero no iba a quedarse sin hacer nada. Tenia claro que si se encontraba con Sirius Black, lo mataría.

Para Jim y Jake el día no había tenido nada que ver con el de los tres amigos, ya que estos se habían gastado casi todos sus ahorros en bombas fétidas, dulces de hipotos y tazas que mordían la nariz. Después de visitar Honeydukes, fueron a las tres escobas, donde tomaron 2 cervezas de mantequilla cada uno. Luego fueron a un bar, llamado cabeza de puerco, donde se hicieron amigos del camarero, Aberforth. Estuvieron riéndose un rato con el, mientras tomaban una cerveza de mantequilla. Era extraño, no sabían porque, pero aquel hombre les sonaba de algo. Luego fueron a la casa de los gritos. Convertidos en animagos, cuando no había nadie cerca, subieron por la fachada hasta una ventana en la que había un pequeño hueco. Desde su interior vieron un camino bastante viejo, y decidieron seguirlo. Para su sorpresa llegaron a los terrenos de Hogwarts, concretamente debajo del sauce boxeador, que se paralizo al apretar un saliente que había en el árbol. Habían encontrado el séptimo pasadizo.