REGALOS DE NAVIDAD
Esa noche, en el Gran Comedor, Harry, Ron y Hermione se sentaron junto a Jim y a Jake. No hablaron mucho, ya que los dos amigos habían notado que Harry no estaba de muy buen humor.
Esa noche, a pesar de la desaprobación de Hermione, los tres amigos fueron a visitar a Hagrid, quien les dio la mala noticia de que Bukbeack había sido llevado a juicio.
Por fin llego el día de Navidad. Cuando Jim y Jake se levantaron, pudieron ver algunos paquetes de regalo junto a sus improvisadas camas. Estos contenían los libros que les faltaban para que cada uno tuviese los suyos propios. Además también había una carta:
Señores Hopkins y Meison
Tengo el placer de informarles de que después de pensarlo
decididamente, hemos decidido otorgarles una aula en desuso
como su nuevo cuarto, pero tendrán que arreglarlo ustedes
mismos. Respecto lo que concierne al Gran Comedor, por
votación se ha decidido que utilicen la mesa de Gryffindor.
A partir de hoy, tendrán que pedirme a mi cualquier tipo de
permiso, como las salidas a Hogsmeade.
¡¡¡Feliz Navidad!!!
Un saludo: Albus Dumbledore
¡Bien! –dijo Jake.
Eso, vayámonos de aquí ya, que no quiero segur con Filch –dijo Jim.
Vale, ponte algo de ropa y vamos a vera Dumbledore para saber cual esa aula –dijo Jake, puesto que Jim estaba en pijama, poniéndose unas zapatillas y unos pantalones.
Cuando llegaron al despacho de Dumbledore, tocaron la puerta. Este les indico pasaran.
Buenos días profesor –dijo Jake amablemente -¿Nos preguntábamos cual era esa aula?
Es la que esta en la tercera planta, al lado de la estatua de la bruja tuerta.
Esta bien. ¿Podríamos ir ya a instalarnos? –pregunto Jim.
Si por supuesto, pero les advierto que al estar en desuso tanto tiempo, esta un poco descuidada –les advirtió Dumbledore.
No se preocupe profesor, ya nos las apañaremos –termino diciendo Jake antes de marcharse del despacho del director dando brincos.
Cuando llegaron al despacho de Filch recogieron rápidamente todas sus cosas y se fueron a su nueva habitación. Una vez allí, utilizaron el hechizo "fregoteo" para dejar limpia la habitación. Acto seguido, a Jake se le ocurrió la brillante idea de insonorizar la habitación.
Mientras tanto, en la sala común de Gryffindor, Harry habría sus regalos. Uno de ellos, que no se sabía quien lo había enviado, resulto ser una escoba, pero no una cualquiera.
¡Aiba Harry! Eso es una saeta de fuego –dijo Ron impresionado.
Creo que si, pero no se quien me la ha enviado –dijo Harry.
Tienes que ser alguien muy especial para el si se ha gastado tanto dinero –observó Ron todavía alucinado.
Si –dijo Harry pensativo –supongo.
Cuando Hermione la vio, no se quedo tan convencida como Ron, pues creía que esta podía estar maldecida.
A la hora de comer, los tres amigos bajaron al Gran Comedor. Allí se encontraron una sola mesa en vez de las cuatro que solían estar normalmente. Esto se debía a que en el castillo solo se encontraban Dumbledore, Snape McGonagall, Flitwick, Sprout, Filch y Trelawney de los profesores, y solo se habían quedado ocho alumnos: Harry, Ron, Hermione, Jake, Jim, dos de 1º y uno de 5º de Slytherin. Fue una comida tranquila, aunque algo incomoda para los de 1º especialmente por la presencia de Dumbledore.
El resto del día transcurrió sin ningún contratiempo. Harry, Ron y Hermione después de aburrirse de sus regalos, salieron a dar una vuelta. Mientras, Jim y Jake limpiaban e insonorizaban su nueva habitación, probando si el hechizo insonorizador había surgido. Justo antes de cenar habían logrado terminar con la habitación. Las paredes ahora eran naranjas, pero casi no se veían por la cantidad de postres que habían colocado los dos amigos. En ella se podía apreciar una foto de Serk y Simba juntos, una snich, el escudo de Hogwarts e infinidad de cosas más. En una esquina estaban las dos camas, y cerca una cesta para Simba y un palo donde solía descansar Serk. Al fondo se podían apreciar tres círculos pintados en la pared, que era mejor no imaginar para que serían. Después de cenar, todos se fueron a sus habitaciones a dormir.
