LA DESAPARICIÓN
A la mañana siguiente, después de desayunar, Harry, seguido de Ron y Hermione, se adentro en el bosque prohibido en busca de Sirius Black, pues esa noche había soñado con la muerte de sus padres, y se había despertado su ira. A pesar de las insistencias de Ron y Hermione de que se olvidase, que los dementotes lo atraparían, este siguió su camino.
De repente, en el borde del bosque prohibido vieron a Jim. Ron y Hermione se pararon a saludarle, y le preguntaron que hacia allí, y donde estaba Jake, pues raramente se veía a uno sin el otro. Para cuando se dieron cuenta, Harry había desaparecido de su lado, se había adentrado en el bosque.
¿Dónde esta Harry? –pregunto Ron cuando se percato de su ausencia.
Estaba ahí hace unos segundos –contesto Jim que no entendía el tono de preocupación de Ron.
¡Oh no! Se ha adentrado en el bosque. Espero que no haga ninguna locura –dijo Hermione y se dirigió hacia el bosque.
Ron y Jim, aunque este último no entendía que le pasaba a Harry, le siguieron, y una vez dentro empezaron a llamarles, tanto a Harry como a Jake, que en esos momentos también estaba en el bosque y probablemente se habría encontrado con Harry. Y a llevaban 20 minutos buscándoles cuando de repente Ron y Hermione empezaron a sentir un frío helador. Los dementotes, sedientos como estaban, habían atacado a Ron, Hermione, y Jim, pero a este no le afectaban, por lo que intento encontrar la forma de espantarlos. Recordaba que había un hechizo, pero por mas que lo intentaba no recordaba cual era. Al cabo de 5 minutos fue cuando Jim se acordó, y lanzo el "expecto patronum" contra los dementores. Ron y Hermione estaban muy débiles, y Jim decidió dejarlos allí para que se recuperaran, y se adentro en el bosque en busca de Harry y Jake. Al cabo de media hora Jim oyó un ruido. De repente se vio rodeado de dos criaturas con aspecto de mujer, que las identifico como arpías.
¡Quieto humano! –dijo una de ellas.
¡Donde están mis amigos! –dijo Jim que se imagino que los habían cogido.
¡Cállate y escucha! –le espeto la otra –Hemos raptado a tus dos amigos y no los soltaremos hasta que acabemos de hacer lo que hemos venido a hacer. Si avisas a algún profesor de su ausencia mataremos al rubio ¿Te ha quedado claro?
Después de esta pequeña charla Jim se fue por donde había venido. Cuando llego a donde había dejado a Ron y Hermione, vio que estos ya estaban casi recuperados, pero de nuevo se acerco un dementor, por lo que salieron del bosque camino del castillo después de que Jim usara el "expecto patronum". Una vez dentro, se dirigieron a la habitación de Jake y Jim. Una vez allí empezaron a hablar:
Tenemos que avisar a Dumbledore –dijo Hermione.
¡No! –dijo Jim tajante.
¿Cómo que no? –dijo Ron -¡han raptado a Harry y a Jake!
Escucharme –dijo Jim –cuando fui a buscarles me encontré con una criatura que me dijo que si avisábamos a algún profesor matarían a Jake –dijo este.
¿Y que vamos a hacer? –pregunto Hermione –esta claro que solo quieren a Harry.
Tengo una idea –dijo Jim –yo saldré al bosque, no se enteraran de que les estoy siguiendo. Vosotros os quedareis aquí encubriendo a Harry. Es importante que nadie note su ausencia. También debéis encubrirme a Jake y a mí. Pero especialmente a Harry, pues es mas preocupante su desaparición.
De eso nada –dijo Ron –iremos contigo al bosque.
No puede ser. Los dementotes andan por ahí y no avanzaríamos mucho si nos parásemos cada vez que nos atacasen.
¿Y como sabes que no se percataran de tu presencia en el bosque? –dijo Hermione.
No lo harán, te lo aseguro.
¿Cómo estas tan seguro? –insistió Ron.
Hacerme caso. Vosotros preocuparos de que no noten nuestra ausencia –dijo Jim.
Esta bien –dijo Hermione –Lo mejor será que bajemos a comer. Creo que lo mejor será coger un poco de poción multijugos que tiene Snape en su despacho, y tú Jim, te harás pasar por Harry ¿Qué os parece?
Perfecto –dijeron los dos al unísono.
Se pusieron manos a la obra. Después de que Jim se tomara la poción se dirigieron a comer. Cuando estaban a punto de acabar, Jim, convertido en Harry, se fue de la mesa alegando que tenía que ir al servicio, pues se le estaban acabando los efectos de la poción. Después de pasar por el baño fue a su habitación, donde dejo una nota en la que decía que se iba al bosque, y que volvería para las 6:00, y que después de leerlo, quemaran la nota.
Harry entro en el bosque decidido. Había conseguido despistar a Ron y a Hermione, cuando de repente oyó a Jake.
Hola Harry ¿Qué haces? –dijo Jake.
Este no contesto. Siguió su camino, pero de repente, sin tiempo para sacar su varita, una especia de criaturas con aspecto de mujer le cogieron. Jake salio a su ayuda con la varita en alto, pero antes de que pudiera atacar aparecieron mas criaturas que le cogieron por la espalda. Estos fueron arrastrados hacia el interior del bosque con rapidez. Al cabo de dos minutos oyeron los desesperados gritos de Ron, Hermione y Jim, pero no pudieron hacer nada, pues aquellas criaturas les tenían bien atados y no podían emitir ningún ruido. Siguieron adentrándose en el bosque. Ya llevaba 4 horas andando cuando las arpías pararon. Se instalaron allí y ataron a Harry y a Jake en uno de los árboles. Cuando las arpías les dejaron Jake y Harry empezaron a hablar:
¿Estás bien? –pregunto Jake.
Si ¿Y tu? –contesto Harry.
Si.
Tenemos que escaparnos –dijo Harry.
Ya. Pero estoy sin varita. Me la quitaron cuando intente ayudarte.
Bueno, yo aun tengo la mía.
Creo que será mejor esperar a mañana. Estamos muy lejos del castillo, no creo que consiguiésemos llegar. Además, mejor que se confíen y bajen la guardia –dijo Jake.
¿Sabes que son? No son humanos –pregunto Harry.
Si. Son arpías –contesto Jake.
¿Y que son arpías? –pregunto con curiosidad Harry.
Son criaturas mágicas con forma de mujer que se comen a los niños –le explico Jake.
Entonces tenemos un problema.
No. No lo creo, si quisieran comernos ya lo habrían hecho –dijo Jake pensativo.
¡Eh vosotros, callaos o alguno acabara mal! –grito de repente una de ellas mirando a Jake con cara de querer devorarlo.
Aquí acabo la charla de estos dos, que se limitaron a observar a las criaturas, hasta que empezó a oscurecer. Al rato se durmieron, pues estaban agotados por la gran caminata que habían hecho.
