RAPTADOS

A las seis, Jim llego a su cuarto, donde le esperaban Ron y Hermione.

¿Y? ¿Les encontraste? –pregunto Hermione impaciente.

No. Pero tengo una ligera idea. –dijo Jim.

¿Dónde? –pregunto Ron.

Haber, os lo explicare, -empezó Jim- .Salí al bosque e intente seguir su rastro. Por suerte Jake dejo alguna pista. Lo malo es que deben de estar muy lejos, calculo que a unas tres o cuatro horas.

Hermione se llevo las manos a la boca. Aquella situación le resultaba insufrible por la impotencia de no poder hacer nada por ayudar. Después de unos minutos de silencio, decidieron continuar con su plan. Decidieron no acudir a la cena ninguno. Se quedaron en la habitación de Jake y de Jim hablando y jugando con Simba, el mono de Jim. A la noche, como solía hacer Jake, Jim dejo a Serk salir a dar una vuelta. Cuando llego la hora de dormir decidieron que Jim se haría pasar por Harry, e iría a dormir a la sala común de Gryffindor. Pusieron unas almohadas en las camas de Jim y Jake, Jim conjuro un hechizo para que pareciese que alguien dormía, y se fueron hacia la sala común de Gryffindor.

Mientras, después de la cena, Dumbledore, Snape y McGonagall empezaron a hablar.

Que raro que no hallan venido a cenar Potter, Weasley y Granger –dijo McGonagall.

Y, no tendrían hambre –dijo Snape.

Es extraño, pues tampoco los he visto el resto del día –dijo McGonagall.

Yo si les vi., a Granger y Weasley –dijo Snape.

¿Y no estaba Harry con ellos? –pregunto Dumbledore.

No –contesto Snape.

Que extraño. Me pareció que estaba extraño en la comida –siguió Dumbledore.

A mi también –dijo McGonagall.

Y a Jake y a Jim no los he visto en todo el día –dijo Snape.

Yo tampoco –dijo McGonagall.

Parece que pasa algo raro –dijo Dumbledore –Minerva, Severus, quiero que os aseguréis de que están bien. Si notáis algo extraño comunicádmelo.

Está bien –dijo McGonagall, y tanto ella como Snape se marcharon.

Estaba claro que algo raro sucedía, así que mientras McGonagall fue a la sala común de Gryffindor a ver si estaban allí todos, Snape se dirigió al cuarto de Jim y Jake. Tras comprobar que todos se encontraban durmiendo decidieron dejar el asunto y continuar al día siguiente.

El día amaneció soleado a pesar de frió que hacia. Ron, HERMIONE Y Jim decidieron bajar temprano a desayunar, antes de que fuese nadie. Enseguida se dieron cuenta de que McGonagall y Snape sospechaban algo, ya que en un par de ocasiones abordaron a Ron, Hermione y Jim por separado con preguntas algo comprometedoras. El mayor problema era Snape, pues podía darse cuenta de que Ron y Hermione mentían, así que cuando este les paro a estos dos, Jim se apresuro a echarles un cable, haciendo que Snape hablase con el, que no tenia el mismo problema que ellos. Así se pasaron toda la mañana, encubriendo a Harry y a Jake como podía, a pesar de que no consiguieron convencer ni a Snape ni a McGonagall de que nada extraño sucedía.

El día amaneció soleado, pero en aquella parte del bosque no entraban los rayos de luz. Harry y Jake llevaban 1 h despiertos, y tenían planeado escaparse a la señal de Jake. De repente Jake le dio un codazo a Harry y este saco su varita, y tras romper las cuerdas que los ataban empezaron a alejarse sigilosamente. Pero tuvieron la mala suerte de que una de las arpías se giro y les vio, por lo que empezaron a huir desesperadamente. De repente Harry se cayó con un tronco que no había visto, y sintió un dolor enorme en la pierna derecha. Se la había roto. Jake intento ayudarle, pero fue inútil, pues enseguida llegaron las arpías, quienes les cogieron, y tras quitarle la varita a Harry, los devolvieron a su sitio de antes.

Por fin llego la tarde, y Jim se fue al bosque para intentar encontrar a sus amigos. Se transformo en una pantera y empezó a seguir el rastro que Jake le había dejado. Cuando considero que estaba cerca se transformo a humano otra vez, y con la varita en la mano empezó a buscar por allí. De repente le salieron al paso las dos arpías que había visto el día anterior.

¿Qué haces aquí? –pregunto una de ellas.

Nada –dijo Jim

Te dijimos que no queríamos a nadie cerca, si no, ya sabes lo que pasara –siguió diciendo la arpía.

¿Y como se que siguen vivos? –pregunto este.

Lo están. Y ahora largo de aquí si no quieres que te cojamos a ti también –dijo la arpía.

Está bien –dijo Jim enfadado, y se fue.

Cuando llego al castillo ya era la hora de cenar, pues el sitio donde se encontró con las criaturas estaba muy lejos, incluso para una pantera.

Ron, Hermione y Jim intentaron encubrir a Harry y a Jake, pero ya no daba resultado. Después de cenar los tres se fueron a sus respectivos cuartos.

Por fin se quedaron solos Dumbledore, McGonagall y Snape.

Esta claro que faltan Harry y Jake. No los he visto en ningún momento –dijo McGonagall.

Está bien. Los buscaremos por el castillo –dijo Dumbledore.

Harry y Jake estaban hambrientos, ya que no les dieron nada de comer en aquellos días. Además, Harry tenia una pierna rota, y eso no ayudaba a la hora de plantearse huir. Una vez que asumieron que no tenían escapatoria empezaron a hablar.

¿A dónde ibas ayer, cuando nos cogieron? –pregunto Jake intentando entablar conversación, pues bastante aburrido era estar allí atado como para estar callado.

A ningún sitio. Es que me había enfadado con Ron y Hermione –dijo Harry intentando sonar convincente.

Ya –dijo Jake, que sabia que Harry le estaba mintiendo.

¿Crees que nos estarán buscando? –dijo Harry.

No lo se. Puede que si. Pero estamos muy lejos, así que será difícil que nos encuentren –dijo Jake, que esperaba que Jim hubiera podido seguir su pista.

¿Por qué crees que nos han cogido? –pregunto Harry.

No lo se. Creo que te querían a ti. Yo solo estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Vaya, lo siento.

No tienes que sentir nada.

Cambiando de tema, ¿tú tienes un fénix, no? –pregunto Harry.

Si.

¿Dónde lo conseguiste?

Lo encontré de cría y lo cuide. A partir de entonces se ha quedado conmigo.

Siguieron hablando animadamente hasta que oscureció y decidieron dormirse.

Habían pasado dos días desde que desaparecieron Harry y Jake, y Hermione, Ron y Jim no estaban mas cerca que el primer día de encontrarlos. Por la mañana decidieron quedarse en la habitación de Jim, donde evitarían encontrarse con McGonagall o Snape. Estuvieron un rato hablando, y luego jugaron con Simba, que el estar tanto tiempo le hacia inquietarse. Decidieron que no irían a la comida, que Jim iría a las cocinas y llevaría algo para comer.

Eran las 9 y estaba empezando a oscurecer, cuando Serk se volvió loco por salir, así que abrieron la ventana para que saliera. Este salio como una flecha en dirección al bosque prohibido.

Cuando llegaron las 10, Jim decidió marcharse.

Me voy –dijo de repente Jim.

¿Cómo que te vas? –dijo Hermione.

No aguanto mas estar aquí sin hacer nada –dijo –.Si no he vuelto para las 12 de la noche, avisar a Dumbledore. –siguió.

Esta bien, pero ¿Qué vas a hacer? –pregunto Ron.

No lo se, ya se me ocurrirá algo –dijo, y se fue.

Ron y Hermione esperaron impacientes. Ya era las 11:55 y Jim no daba señales de vida. Esperaron hasta las 12:15, y en vista de que este no aparecía, se dirigieron al despacho de Dumbledore. Allí se encontraron también a Snape y a McGonagall. Cuando Hermione y Ron acabaron de contar todo lo sucedido, los tres profesores, junto con los dos alumnos, bajaron a los terrenos del colegio en dirección al bosque prohibido.

El día amaneció nublado, por lo que aquella parte del bosque estaba muy oscura. Harry cada vez estaba peor.

Tenemos que salir de aquí –dijo Jake, mientras pensaba como.

Pues lo tenemos muy difícil, no creo que podamos hacer nada sin varitas –dijo Harry.

Jake siguió pensando en la solución. Ya era de noche y seguía sin ocurrírsele nada, iba darse por vencido, cuándo de repente le pareció oír el canto de un fénix, de su fénix. Para su suerte, ya eran las 10, y estaba todo completamente oscuro. De repente vio a Serk a lo alto. Este se acercó a su amo, y sigilosamente corto la cuerda que les aprisionaba.

Harry vete –dijo Jake.

¿Y tu a donde vas? –pregunto Harry.

Enseguida voy, voy a por las varitas. Enseguida te alcanzo –dijo Jake mientras se alejaba hacia donde se encontraban las arpías.

Harry no se lo pensó dos veces, y empezó a correr como pudo, pues le dolía mucho la pierna rota. Y llevaba 10 minutos cuando oyó un ruido de cascos cerca. De repente vio a Fields.

Venga Harry, corre, súbete a mi lomo –dijo Fields.

No. También esta Jake, un amigo, no voy a dejarle solo –dijo Harry.

No le pasara nada, sabe cuidarse solo –dijo –pero tu con esa pierna no llegaras muy lejos –siguió diciendo.

No. Esperare a que venga. Ha ido a por las varitas –dijo Harry cabezonamente.

Esperaron un minuto y enseguida apareció Jake con las dos varitas.

Venga, vámonos. ¡Ah hola Fields! Me temo que se han percatado de nuestra huida y vienen a por nosotros. Vámonos rápido –dijo mientras ayudaba a Harry a avanzar.

Jake, yo me llevare a Harry, que no va allegar muy lejos con esa pierna –dijo Fields.

Está bien –dijo Jake.

Cuando le lleve volveré, pero tardare mucho, así que no me esperes. Quizás te encuentres con Jim, a estado buscándote –dijo, y después de que Harry se montara encima, salio galopando.

Jake se quedo solo, y empezó a correr en la misma dirección, pero tenia que pararse cada dos por tres para esquivar a las arpías y lanzarles hechizos, pues aunque acertó varias veces, estas volvían a levantarse y a atacar.