CAPITULO 5
María y Ángel regresaron a las instalaciones para reanudar su trabajo de infiltración. Así pasaron dos días sin inconvenientes. . .
Esa mañana Genzo esperaba a Takashi fuera del consultorio, sabía muy bien que como asistente debía llegar primero, pero de alguna forma se las había ingeniado para conseguir su horario.
FLASH BACK
-No puedo creer que te rebajes tanto por una conquista.
Dijo Karl después de descubrir a Wakabayashi sobornando a un chico de administración con un autógrafo para que le pasara el horario semanal de la nueva enfermera.
-No te extrañes tanto. Es que esta no es solo una nueva conquista.
-No puedo creerlo ¿Me estas diciendo que esta vez va en serio?
.- ¡Por supuesto que no!- Genzo respondió como si lo que hubiera dicho Schneider fuera una barbaridad.- Sabes que solo es por diversión. Es solo que ya me canse de las chicas fáciles, tengo ganas de divertirme con alguien que represente de veras un reto y esta muchacha es una oportunidad que no dejaré escapar.
-Ojala uno de estos días no llegues a arrepentirte.
-Nunca lo he hecho y te puedo asegurar que no planeo empezar ahora.
-Eso es porque nunca te has encontrado con la horma de tu zapato. . .
FIN DEL FLASH BACK
Ángel se dirigió hacia su consultorio, cuando miró al arrogante portero sentado en una de las bancas de afuera. En ese momento tenía el semblante de un santo.
Pero a Daniela no se le había olvidado todavía el incidente del consultorio hace tres días, por lo que optó por seguir su camino como si no lo hubiera visto.
Esto a Genzo no pareció desanimarlo mucho.
-¡Buenos días señorita Takashi¿Cómo se encuentra el día de hoy?
Dany no volteó a verlo, estaba segura de que si lo hacía ese tipo volvería a bajar sus defensas.
-Espero que se sienta mal o que de pronto se haya lastimado porque de otra forma no encuentro razón de su aparición por el consultorio tan temprano, su entrenamiento especial esta programado hasta las 4:30pm.
-Parece que no se alegra mucho de verme.- exclamó sin vergüenza
.-¿Debería?- Ángel levantó un poco la vista, pero este solo roce sirvió para provocar que se tambaleara por dentro, cosa que no pasó desapercibida por el experto rompecorazones de Wakabayashi, sabia exactamente que decir ahora.
-Verá, estuve pensando mucho esa vez que nos conocimos y pues. . . Fui un patán, se que suena ridículo decirlo de esta forma y en estas circunstancias pero como vio soy tan impulsivo que no pude esperar hasta después.
-Espero que después de todo, esto no se vuelva a repetir. Con su permiso debo comenzar a escribir unos informes-
Entonces se dio vuelta, dando a entender que daba por terminada la conversación, más que nada para que no pudiera ver el tenue rojo que había aparecido en sus mejillas, solo que ya era tarde.. él lo había visto.
-¡¡Esperaré con ansias la cita de hoy!!!!.-
Wakabayashi sonrió complacido y del mismo humor entró al comedor. Se sirvió el menú en una bandeja para luego sentarse al lado de Karl.
-Por la enorme sonrisa que traes me supongo que no te fue tan mal.
-Logré aflojar un poco el nudo pero aún le hace falta trabajo. Ya lo verás, puede que me tomé un poco más de esfuerzo pero aún así caerá como todas en mis brazos.
-A veces no me parecen tus comentarios. Hablas de las mujeres como si fueran unos simples objetos.
-Eres demasiado recto para ser un alemán. Fuera de la cancha de soccer no te mereces el apodo de "Káiser".
-Y tú eres demasiado mujeriego y libertino para ser japonés.
Genzo hizo una mueca de desagrado.
-¡Ah por cierto! No adivinas la suerte que tienes. . .
-¿Y ahora a ti que te pasa?
-Pues me pasa que estoy decepcionado, verás el siguiente partido será contra los del
DC UNITED, un amistoso, le dieron tan poca importancia al pobre equipo norteamericano que ni siquiera van a televisarlo. No me gusta subestimar a mis rivales, pero tengo la completa certeza de que será muy fácil y me aburriré.
La única diversión que tendré será verte metiendo el balón en la red una y otra vez… con zapatitos rosas.
Schneider lo miró con odio, de pronto le habían entrado ideas de tortura e inquisición.
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El día siguió sin contratiempos. Hasta la hora de la salida, Ángel podía tener la guardia nocturna de hoy pero eso no significaba que María debía quedarse sin hacer nada.
La Dama de los Dragones planeaba hacerle una visita a su querido amigo de los pases.
Su nombre era Ted Warner. Se había infiltrado como uno de los ayudantes del Sr. Roberts, era más así como un mensajero que recogía paquetes, mandados y todo ese tipo de trabajos menores.
Lo había estado investigando un poco, era de un rango parecido al de la sabandija que el otro día había dejado fuera de combate aunque en un nivel notablemente más alto.
Le servía fielmente a un mismo jefe, su mano derecha, el perrito que le lamía las botas. Perdedores que adoraban a sus amos como Dioses o que actuaban debido al terror que les provocaban.
Pero a la vez los más cobardes. Eran los primeros en salir corriendo cuando la cosa se ponía fea, los primeros en extender la mano cuando eran tiempos de abundancia y los primeros en abrir la boca cuando sus vidas peligraban.
El lugar de trabajo de
Ted se encontraba al lado del de María (la oficina de copiado)
la chica lo intercepto cuando iba de salida.
-Ted! Que bueno que lo encuentro.
-¿En serio?.- al tipo las chicas lindas no se le acercaban por la facha de perdedor que cargaba, por eso se extrañaba U.
- Verá. Falta muy poco para que termine de ponerme al corriente y me preguntaba si podría ayudarme sacándole copias a algunos archivos. Solo será un momento y me ayudará mucho.
Estrada usó una de sus cartas más viejas, puso su sonrisa de chica tierna, esa que nunca fallaba, así que el pobre chico no pudo negarse, pero lo que parecían unos cuantos archivos eran en realidad una carpeta de 50 páginas.
-Tres de cada hoja de los dos lados. Si no es mucha molestia.-
-Claro que no. . .- el chico miró la carpeta angustiado.
Pero perderse las tres horas del canal porno de la señal que la había pirateado al vecino bien valía la pena por ver de nuevo esa encantadora sonrisa y contar puntos para con la secretaria del "jefe".
No los necesitaba, pero de alguna forma debía mantener ocupado al chico para que todo el mundo se fuera y ella pudiera actuar a gusto. Pasada media hora de que se vaciarán las oficinas entró a la oficina de copiado. A Warner todavía le hacía falta la mitad del libro.
-¿Para qué necesitará todo esto. . .?
Algo lo empujó a la pared antes de que pudiera terminar la pregunta. Fue cuando se encontró con la cruel y fría sonrisa de la dama de los dragones, trató de sacar un pequeño revolver de su uniforme, pero la dama fue más rápida y se lo arrebató, al mismo tiempo que de un solo empujón lo mandaba a la esquina del pequeño cuarto y sacaba su arma, quitaba el seguro y le apuntaba con ella en la cabeza.
-Pequeño Ted, te presentó a una amiga muy querida para mí, la tengo desde que cumplí los 15 años, es una hermosa AMS calibre 45, nunca salgo de casa sin ella y últimamente ha tenido mucha hambre y yo muy poca paciencia.
-¿Eres tú verdad? Una de esas asquerosas espías de la "sección especial de la ONU". Desde ahora te lo digo, de mí no sacarás nada maldita, mi jefe las despachará muy pronto, cuando termine con ustedes no quedara ni siquiera un pequeño rastro de ustedes.
La dama puso el ceño fruncido y comenzó a mover la cabeza de forma negativa; como si estuviera viendo a un niño que acaba de decir una seria grosería o de hacer una travesura.
Sin pensarlo dos veces tomó al tipo por el brazo y se lo doblo de una forma en la que ustedes por estar leyendo no pueden apreciar pero si hubieran estado allí también les habría dolido.
El pobre tipo trató de gritar pero el sonido no salía de su garganta, de esa forma el dolor era desesperante. Tampoco podía patalear por que el amarre y la fuerza con la que la chica lo hacia era tremendo.
-Te advertí que no tengo mucha paciencia. No intentes gritar porque no funcionará, esta llave es muy especial ya que reprime en gran parte el aire de tus cuerdas bucales evitando que emitas sonidos. Solo necesito una cosa para liberarte del sufrimiento, dime el plan de Yaga, quiero hasta el ultimo detalle que sepas.
Warner movió la cabeza con negatividad. María apretó la llave aún más.
-Puedo pasar la noche en esta posición, aunque lo más probable es que la presión de la llave te mate en menos tiempo o en el peor de los casos me aburra y decida desperdiciar una de mis balas en ti.- habló con toda la tranquilidad del mundo
Ted abrió los ojos como platos, trató de zafarse con más fuerza pero eso solo incrementaba el dolor.
-Esta bien!!.-dijo esto con un hilo de voz
-Disculpa no te escuche.
-Hablare pero déjame en paz.-pudo apenas pronunciar.
María lo soltó, pero cometió un error muy grave: descuidó uno de sus flancos, aprovechando esto el tipo ni tardo ni perezoso le dio una patada en el tobillo para que cayera y se lo torciera, pero la chica se paro al instante, le dio un golpe con el arma que lo dejo aturdido y lo volvió a haciar contra la pared, de nuevo amenazado por esa mounstrosa calibre 45.
-Ya me canse de juegos!!!! O me dices en este maldito instante lo que quiero o en este instante te mando al infierno!!!!
-ESTA BIEN PERO BAJA ESO!!!
En un arrebato la dama disparo contra uno de los brazos haciendo que el tipo chillara de dolor.
-Habla ya o te irá peor!!!
-PRIMERO BAJA LA MALDITA ARMA!!!
María disparo contra su pierna. Ted gritó como niña.
-Ya me cansé de tus jueguitos. Solo tienes que decirme lo que quiero y te mandaré a un hospital. Dímelo YA!!
Pero como un impulso volvió a repetir.
-Primero baja el arma!!!
La chica perdió la paciencia y le disparo en la parte superior del cráneo, un lugar estratégico para que no sangrara tanto.
Respiraba agitadamente, Ted tenía los ojos en blanco. Acomodó el cuerpo de una forma en que no se viera ni desde la puerta ni de la ventana, luego llamó a la agencia para que limpiaran el área.
No es necesario expresar la enorme reprimenda que recibió de "Zeta" por haber actuado tan irracionalmente y por haberse dejado llevar por sus impulsos, además de haber hecho el trabajo que le tocaba hoy a Pluma.
Estaba furiosa, no tanto con Warner si no consigo misma, por haberse permitido tal comportamiento.
Fue a la salida de las oficinas cuando se percató del dolor en su tobillo. No le asustaba el dolor, Ángel y ella habían pasado por varias torturas peores en sus años de novatas.
Debía concentrarse para desviar el dolor antes de poder llegar a casa, mañana cuando Ángel llegará de su vigilancia nocturna podría curárselo.
Se apoyo en la pared para caminar mejor, ese pasillo que durante estos días había sido sitio de muchos acontecimientos.
Un horrible mareo la hubiera dejado en el piso de no ser por los fuertes brazos que la detuvieron en el momento preciso.
Era ese chico rubio de nuevo, que la veía con preocupación.
-¿Se encuentra bien?
-Si, gracias.- trató de zafarse pero Karl no se lo permitió
-A mí no me parece, déjeme revisarla.
Sin dejarle ni un solo segundo para protestar Schneider examinó el tobillo.
-Es solo una pequeña torcedura. Sin importancia. . .
-Cualquier lesión por pequeña que sea es importante, el doctor ya se fue pero yo podría hacerle un pequeño vendaje que le ayudará hasta mañana.
-No es necesa. . .- pero de nuevo tomo la iniciativa sin dejarla terminar, la tomó en brazos y la llevó a una banca.
-En seguida vuelvo.
María no supo como pero obedeció.
Unos minutos después su pie ya estaba vendado. Karl sonrió satisfecho, la chica lo miraba con frialdad pero a la vez extrañeza.
Esos ojos azules de nuevo habían desafiado su mirada y habían ganado.
De alguna forma Karl se las ataño para que María le permitiera llevarla a su apartamento.
Durante el camino ninguno de los dos habló.
-Muchas gracias por todo….por haberse tomado la molestia de traerme.-la expresión de la chica era menos dura, aunque aún no mostraba ningún sentimiento, pero eso para Karl ya era una ganancia.
-Para mí fue un placer, y no se preocupe por su auto, el estacionamiento de las instalaciones es muy seguro. Buenas noches.
En un impulso Karl se acerco para tratar de besar a la chica, pero esta lo detuvo con una mano y movió la cabeza en negatividad.
-Buenas noches Sr. Schneider.
Se desapareció por la puerta. Por un mínimo fragmento de segundo Karl creyó ver algo parecido a una sonrisa.
CONTINUARÁ. . .
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