PASADOS POR AGUA

Pasaron los días, y nadie consiguió averiguar quien fue el culpable de aquella locura, aunque por descarte, solo quedaban unos pocos candidatos.

Cuando llego el fin de semana, todos los alumnos se prepararon para un emocionante partido de Ravenclaw vs. Slytherin. Este partido no levantaba tanta emoción como uno de Slytherin contra Gryffindor, pero a pesar de ello, Ravenclaw era un equipo duro, y Slytherin tendría que esforzarse para ganar. El partido estuvo muy disputado, pero finalmente gano Slytherin, que se pavoneo de la fiesta que Iván a montarse en su sala común. Jake y Jim no aguantaban a más de la mitad de los miembros de esa casa, por que al resto no los conocían, por lo que decidieron que su deber era bajar los humos a aquella panda de creídos. Cuando todos se fueron de las gradas, estos se dirigieron a su habitación, donde estuvieron pensando la mejor forma de vengase de todos los Slytherin. Tras apuntar sus ideas en una hoja, y tras descartar las más insensatas, se decidieron por una: irían por la noche a la sala común de Slytherin, y en plena fiesta, la inundarían. Una vez que planearon y repasaron el plan, se dirigieron al Gran Comedor a cenar. Cenaron muy a gusto, y estuvieron hablando con Hermione sobre el juicio de Buckbeack, pues por petición de Hermione, decidieron que no le contarían nada sobre sus planes. En el camino de vuelta a su habitación se separaron.

Bueno, -dijo Jake –me voy por aquí a averiguar la entrada a la sala común de Slytherin y las contraseñas. Dentro de una hora y media quedamos en el cuarto, así que tendrás que ir rápido a Hogsmeade a por el jabón de espuma –termino.

Vale –dijo Jim y se marcho camino del tercer piso, hacia la estatua de la bruja tuerta.

Al cabo de una hora y media, los dos estaban de regreso en su habitación.

¿Qué tal te fue? –pregunto Jim –sin problemas supongo.

Exacto, -dijo Jake -le saque las contraseñas a uno de 1º, ¿Y tú que tal?

Bien, casi me cierran la tienda, pero lo conseguí –dijo Jim.

Vale, manos a la obra entonces –dijo Jake.

Dicho y hecho, los dos amigos se dirigieron a las mazmorras. No tuvieron ningún problema en el camino, exceptuando a Peeves, que los entretuvo unos minutos. Una vez llegaron a la entrada de la sala común de Slytherin, Jake dio la contraseña y entraron. Los Slytherin estaban ocupados pasándoselo bien, como para darse cuenta de la presencia de Jake y Jim. Una vez dentro colocaron una especie de artefactos, que una vez detonados mediante un hechizo, empezarían a echar agua de tal manera que en un minuto toda la sala Slytherin parecería una piscina. Una vez terminaron de colocarlos, Jake salio a la calle, y con un hechizo convocador trajo sus escobas para volver a su habitación lo más rápido posible. Mientras, Jim se encargaba de esparcir el jabón que había comprado por toda la sala común. Una vez que acabo, realizó un simple hechizo y se escabulló a la salida antes de que el agua pudiera salir de la sala común. Sin esperar medio segundo, ambos se montaron en sus respectivas escobas y volaron tan rápido como estas lo permitían, pues si Snape les pillaba, podía darse por expulsados. Una vez llegaron a la habitación se deshicieron de cualquier prueba y se tomaron una poción de sueño para dormirse de verdad y no levantar sospechas.

Cuando Snape vio el revuelo que había en su sala común se puso hecho una furia. Tras arreglar todo el desastre que se había montado, pregunto a sus alumnos quien había sido. No había sido nadie de su casa, pero nadie había visto a nadie ajeno a la casa. Aquello había sido demasiado, por lo que fue al despacho de Dumbledore. Una vez allí le contó al director todo lo ocurrido.

¿Y sabes quien fue? –pregunto Dumbledore.

No. Nadie de Slytherin, eso seguro. Pero nadie ha visto a alguien ajeno a Slytherin –dijo Snape.

Ya, entiendo –dijo Dumbledore pensativo.

Sospecho que han sido los únicos capaces de tal atrocidad, seguro que han sido Hopkins y Meison –dijo Snape enfurecido.

Podría ser, pero no hay pruebas –dijo Dumbledore tranquilamente.

¡Podría ser! Señor, discúlpeme decirle que se están riendo de nosotros, y nosotros no hacemos nada contesto enfurecido –déjeme ir a buscarles, y podremos comprobar si han sido ellos.

Está bien, vete, pero si duermen, no se le ocurra despertarles –dijo Dumbledore divertido. Le hacían gracia aquellos dos, y le divertía mucho ver a Snape tan enfadado. Además, sabia que Snape no podría probar que fueron ellos, pues no era la primera vez que sabia que hacían algo, pero casi nunca dejaban pruebas, sobre todo si la gamberrada era grande.

Pasaron 20 minutos, y puesto que Snape no aparecía, Dumbledore supuso que estos estarían dormidos, y este, hecho una furia, se habría ido a su habitación, así que Dumbledore también se fue a dormir.

Al día siguiente Jim y Jake se despertaron para ir a desayunar. Nadie en todo el colegio, excepto los Slytherin, los profesores, Jim y Jake se dieron cuenta de lo sucedido la noche anterior, pues los Slytherin eran demasiado orgullosos como para contar que alguien se había colado en su sala común, en plena fiesta y delante de sus narices. Jim y Jake intentaron o encontrarse con Snape, pues seguro este sospecharía de ellos, y lo más sensato era mantenerse bien alejado, pues se veía a simple vista que estaba de muy mal humor. Ese día, Jim y Jake lo pasaron casi todo con sus mascotas, pero al final se hizo de noche, y después de cenar se fueron a dormir.

Era lunes por la mañana, y tenían Pociones. Entraron como siempre en clase y se sentaron juntos, como siempre.

Hopkins, Meison, ya esta bien de ponerse siempre juntos –dijo Snape enfadado, e hizo aparecer dos pupitres, uno a cada lado de su mesa –hoy se sentaran uno a cada lado mió.

Jim y Jake se echaron una mirada cómplice, y se dirigieron hacia sus pupitres. Aquella acción de Snape acababa de confirmar las sospechas que estos tenían: Snape daba por hecho que ellos habían sido los que aguaron la fiesta de Slytherin. Una vez allí, Snape escribió en la pizarra los pasos para realizar una complicada poción, y todos se pusieron manos a la obra. Ya solo faltaban 10 minutos para acabar la clase, cuando de repente:

Hopkins, esa poción debería estar un poco mas colorida, tienes un 0, te quedas después de clase a limpiar los calderos de toda la clase –dijo Snape de echar un vistazo a la poción de Meison y ver que esta era perfecta dijo –Meison, vaya a la estantería del fondo y tráigame el caldero de arriba.

Pero señor, no puedo ir ahora… -dijo Jake, pero Snape le corto.

Señor Meison, le he dicho que vaya ahora, ¡Ya!, y se queda con su amigo Hopkins a limpiar los calderos al final de la clase por protestar –dijo Snape, y Jake no tuvo mas remedio que dejar su poción para ir a buscar el caldero que Snape le había pedido. Cuando volvió, su poción ya se había estropeado.

- Se acabo la clase –dijo Snape –dejen una muestra de su poción encima de mi mesa.

Cuando Jake fue a dejar una muestra de la suya, Snape la hizo desaparecer y le puso un 0. Estaba tan ocupado en odiar a Jim y a Jake que se olvido completamente de Harry, por lo que este tuvo una de sus clases más relajadas y amena de pociones.

Cuando los alumnos se fueron, Jim y Jake se quedaron limpiarlo todo. Tuvieron que aguantar las burlas de Snape durante el tiempo que tardaron en limpiarlo todo. Cuando terminaron se fueron al lago, donde encontraron a Hermione. Estuvieron allí un rato, mientras escuchaban en silencio las quejas de Hermione sobre lo injusto que había sido Snape con ellos. Claro que ella no sabia el motivo.

Pasaron los días sin ninguna novedad, hasta que llego el jueves a las 8 p.m., cuando Jim y Jake tenían que ir a cumplir su castigo con Lupin.

Lo sentimos profesor, es que nos encontramos con el profesor Snape por el camino y… ¡Huí! Hola Harry, ¿tu también estas castigado? –dijo Jim nada mas entrar en clase, pues llegaban tarde.

Hola, buenas tardes, siéntense en la mesa del fondo. Allí, en aquella caja, tienen medallas a las que tienen que sacar brillo. Espero que estén acabadas para el final de la clase. Ahora dejen ahí sus varitas y empiecen. Y no quiero oírles hablar –dijo Lupin –Mientras, Harry y yo tenemos una clase pendiente, así que no quiero que me interrumpáis ¿de acuerdo?

Sin esperar más, Jim y Jake se dirigieron al fondo de la clase y comenzaron con su castigo. Jake Coria una medalla de la caja, frotaba con un liquido hasta que se quitaba la mierda que estaba pegada, y después se la pasaba a Jim para que le diera brillo, cosa bastante complicada, y las ordenara en otra caja por fechas. Mientras, Harry aprendía como hacer el patronus, ayudado por Lupin, quien había cogido u boggart para simular a un dementor. Jim y Jake no prestaban mucha atención, pues ellos ya conocían el encantamiento, y eran capaces de realizarlo, por lo que no les llamaba la atención. Al final Harry acabo muy cansado, y después de comerse el chocolate que Lupin le ofreció, se fue. Jim y Jake no habían acabado, pero no les faltaba mucho. Cuando por fin acabaron, se despidieron de Lupin, que no estaba enfadado con ellos, y se fueron camino del Gran Comedor para la cena.

Las semanas siguientes fueron bastante normales. Hermione andaba con Jim y Jake, pues Ron y Harry seguían enfadados con ella. Snape recobro su odio hacia Harry, y se olvido un poco de Jim y Jake; a su vez, estos estuvieron castigados un par de veces por semana con Filch, y a menudo acompañados por Fred y George, que a pesar de tener los TIMOS ese año, no habían perdido su sentido del humor, y lo ultimo que estaban era estresados.