Hola!!! Aquí otra vez con un nuevo capítulo. Espero que les guste. En este episodio, por fin se aclaran unas cuantas cosas.
Por cierto, Harry Potter no es de mi propiedad.
Nabila R. M. ------ Nabychan
Capítulo II – Acerca de ELLOS
"… Hace millones de años, en el planeta Tierra, como ya se sabe, vivían los hijos de los Altos Dioses: Los Elfos. Esta raza vivía en la paz absoluta y eran felices. Pero de pronto, los demonios subieron de sus horribles aposentos hacia la Tierra para gobernarla o destruirla, no lo sabemos con seguridad.
Entonces, la Tierra se transformó en un campo de muerte y se inició una de las grandes batallas entre la Gente Hermosa y los Temibles Ogros. Donde la masacre no se hizo esperar y murieron reconocidos Reyes Elfos y fuertes Demonios. La estabilidad de todos los mundos se estaba rompiendo. Pronto el poder destructivo de las horribles criaturas de la oscuridad se hizo notar haciendo perder terreno a los elfos.
Tratando de escapar de una muerte segura, los elfos que quedaban regresaron hacia el hogar de sus progenitores. Entonces, los supremos arcángeles, viendo la situación, fueron en su ayuda; bajando hacia la Tierra para luchar contra los demonios, devolviendo el equilibrio por el momento y de pasó convertir la batalla en una guerra épica.
Pero, lamentablemente, el número de Demonios no disminuía. Agotado, el bando de la Luz se retiró para pensar en un nuevo contraataque, quedando en la Tierra las bestias para seguir destruyéndola.
Los Dioses, en uno de sus concilios, llegaron al acuerdo de reunir sus poderes en un ser para que éste los derrotara.
Ese ser tenía la forma de un ángel y fue nombrado como: Ashtimael "El que todo puede por Dios".
Ashtimael fue educado sobre sus poderes, la historia de la Tierra y otros mundos durante un mes entero, mientras los ángeles y arcángeles luchaban en la tierra. Pero aquel ángel tenía algo prohibido. Ashtimael no podía llorar. Porque solo una de sus lágrimas encerraba todo el poder del universo y tenía la capacidad de una destrucción masiva (…)"
Azrael cerró el libro que estaba en la mesa. No necesitaba seguir leyendo. Suspiró cansado. Miles de veces había leído la "Leyenda de Ashtimael". Se la sabía de memoria. Incluso, él había estado ahí, junto a los demás… derramando sangre por doquier. Había dado muerte a miles. Recordaba bien a Ashtimael… su ángel predilecto.
Miró a su alrededor; se encontraba en una especie de monasterio. Parecida a una antigua iglesia, llena de vitrales con representaciones de ángeles. Pero era completamente pulcro y brillante, con un toque de misterio… "La biblioteca…".
Diverso al pensamiento de la multitud, el ser ángel no era, para nada, algo que le agradara. Había escuchado a humanos hablando sobre el tema y casi se había reído por su ingenuidad. … sobre todo si eras el ángel de la muerte.
De pronto escuchó un murmullo, una ola de pensamientos cantados que entraba en la biblioteca, mojándola… como si fuera un coro celestial pero, en cambio, esto era algo atormentador e inusitado. Asombrado se levantó de un salto, botando la silla en la cual estaba cómodamente sentado segundos antes.
- ¿Qué haces? – escuchó una melodiosa voz rozándole la oreja, asustándolo. De inmediato su escudo de protección se activó, causando que la mesa temblara al igual que la silla en el suelo, y se volteó para enfrentar al intruso. El intromisor era ni nada menos que Uriel -.
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Cuando Nal entró en su dormitorio quedó pasmada. ¡No lo podía creer!. Justo sentado en la cama ,mirándola burlonamente, se encontraba un hombre vestido de terno negro, con unos ojos azules intensos. Era ni nada menos que Elien Brascockt.
¿Tan sorprendida, Naliot Scherllet? – le habló con voz sumamente suave -.
¡No puede ser!
Creo que merezco una mejor bienvenida – siguió él, parándose e ignorando olímpicamente su estado estupefacto -.
Lo miró por unos segundos más y se perdió en su mirada. Desde pequeña le había sucedido esa debilidad (Porque sin duda era una debilidad). Se recuperó luego y de pronto su rostro perdió toda confusión pasando a una ira que estalló.
¡¿Qué haces aquí?! – le gritó y la enojó más el hecho que él le sonriera -.
Vine a visita… - pero ella lo interrumpió, dando un amenazante pasó hacia delante -.
¡Te dije que no vinieras! ¡Siempre te lo dije! – y de su garganta salió un extraño ronquido que le hizo doler. De inmediato el rostro del Elien se endureció.
¡Llevas dos años escondiéndote en este lugar! ¡Además, me creo con el derecho de venir a ver lo que estás haciendo! – le soltó -.
Permanecieron en silencio, mirándose y continuando la disputa con los ojos. Ambos eran orgullosos y ninguno quería perder.
No te entiendo. Me podrías haber llamado, sabes que tengo siempre prendido el celular – habló un tanto resentida - ¡Además, no estoy haciendo nada malo aquí! Lo sabes bien… - pero esta vez fue ella la interrumpida -.
Quiero conocer a Severus Snape – y eso fue todo, solo una simple frase dicha sumamente normal, pero su corazón se había detenido – Quiero conocer al chico que te tiene loca – ¿El chico? entonces comprendió el error de Elien. El creía que Severus era un chico de su edad y no el hombre hecho y derecho que en realidad era, y era que nunca había hablado de mucho él con Elien -.
Estás equivocado, Severus no es… – pero se arrepintió al tener encima de ella la mirada azul eléctrica de él. ¡¿Por qué rayos la ponía nerviosa?!.
¿No es qué, Nal? – prosiguió caminado hacia ella con paso decidido, inconscientemente se llevó las manos al pecho, nerviosa -.
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Severus quería hablar con Naliot, sencillamente se sentía agobiado, tenía algo en el corazón que le oprimía, pero no encontraba respuestas. Caminó un poco desestabilizado por los corredores de la torre de Gryffindor; vio con el ceño fruncido a algunos chicos correr por su lado esquivándolo, a otros murmurar acerca de su visita a la torre que resultaba muy extraña y sospechosa, y ¡aún más extravagante!, que él había ido a lanzarle un hechizo a un infortunado chico que le había hecho algo malo. ¡¡¿Cómo había personas tan tontas?!! y, otra cosa que era más importante, ¿Cómo era posible que Naliot pudiera juntarse con todos ellos?. Esos chicos podían sacar la inteligencia de un sabio…
Aliviado se percató que había llegado al corredor del despacho de la chica y sin esperar más se introdujo en la pared falsa. Cuando estuvo adentro soltó un suspiro de relajo y caminó hasta la puerta del dormitorio que estaba del otro lado de la agradable salita de estar y la abrió sin más…
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Naliot volteó la cabeza alarmada hacia la puerta recién abierta con un mal presentimiento y se le desencajó la mandíbula al ver a Severus Snape parado en el umbral que le devolvía una mirada desconcertada y las manos que tenía en su pecho se apretujaron aún más. Volvió su cabeza hacia Elien, que estaba parado al frente de ella, y miraba al hombre que los había interrumpido con un deje de molestia que si notó Severus provocando que arrugara el ceño. Y otra vez miró hacia Severus y…. estúpidamente volvió a mirar a Elien. ¡Por Dios!, ahora era uno de esos momentos en los cuales uno pensaba: ¡¡Trágame Tierra!! ¡Y no olvides enterrarme bien abajo!.
Fue Elien el que hizo el primer movimiento, porque no falta decir que ella no estaba en estado, al que podría llamarse de cerebro funcional. El hombre caminó con el paso decidido que lo caracterizaba hacia Severus y, alzando la mano a modo de saludo, dijo con voz suave.
Buenas tardes, soy… - "¡Qué no lo diga! ¡Qué no lo diga!", pero cabe decir que sus ruegos no fueron escuchados - ...Elien Brascockt, mucho gusto – Naliot sintió que no tenía suelo bajo sus pies y que de pronto tampoco tenía estómago -.
El tiempo se detuvo en el momento que Severus no tomaba en cuenta la mano de Elien y como resorte cambiaba su vista hacia ella con una mirada que no supo identificar. Fue el instante en el cual Naliot Scherllet dejó de respirar…
Pero en su cabeza algo hizo ¡clic! y reaccionó lo suficiente para caminar hacia ellos y sonreír como la buena actriz que era.
Elien – comenzó ella mientras posaba cariñosamente una mano en el tosco brazo de Severus – él es… – tomó aire –…Severus Snape, mi profesor de Pociones – y fue de Elien de quien recibió una rápida mirada de asombró que le cayó encima y tuvo que soportar. Tenía que salir lo mejor airada de la situación en que se había metido. Un pellizcón. Un enorme pellizcón en el brazo que Naliot había tomado con amor y que Elien no notó, obligó a Severus a recibir la mano que se le ofrecía.
… Mucho gusto… – gruñó, sin comprender muy bien su estado de repentino enfado -.
Elien sonrió, pero Naliot percibió que era bastante mecánica la fría sonrisa que le llegó a Severus.
Profesor – prosiguió, llamando la atención de los dos hombres - El Sr. Elien se quedará unos días en Hogwarts. Con miedo a llegar a ser irrespetuosa, le pido por favor que le diga al director sobre su llegada… - Severus y Elien pensaron que la muchacha podía ser muy cínica y buena actriz, pero ninguno, extrañamente, sintió enojo por ello - Después de conversar unos minutos con Elien iremos personalmente a hablar con él. Hágame ese favor, profesor… - terminó con un hilo de voz y vio que Severus asentía con la cabeza aún con el ceño fruncido -.
No se preocupe, Srta. Scherllet. Iré ahora mismo donde el director para hablar con él – le dijo, acentuando su nombre como una pequeña advertencia de lo que vendría después, y ella tragó saliva -.
Sin más Severus salió del dormitorio mordiéndose el labio. Naliot lo miró salir dándole la espalda a Elien que no le sacaba la vista de encima. Escuchó una tos proveniente de él y con una gotita de sudor que bajó por su frente se volteó para enfrentar lo que pudiera venir.
Así que era eso lo que querías decir respecto a Severus Snape, ¿verdad, Nal? – le dijo con su mano derecha ocultando una parte de su boca y con unos ojos más que fríos -.
…eh… si… ¡eso!– soltó en un vergonzoso tartamudeo -.
Y estamos dejando en claro que "eso", es la edad del hombre en cuestión – siguió con un tono que no le agradó para nada – digamos… ¿unos cuarenta años? – sintió su sangre hervir -.
Treinta y seis – bufó – ¡sólo cuatro años más que tú! – soltó sabiendo lo que estaba provocando -.
¿Qué tiene de malo mi edad? – chasqueó la lengua Elien -.
¿Y qué tiene de malo la edad de Severus? – contraatacó en respuesta -.
¡Eso te lo tendrías que preguntar tú! ¡Tú fuiste la qué lo ocultó!
¡No lo oculté!, simplemente es un detalle tan mínimo que no lo tomé en cuenta – le gritó sin pensárselo mucho -.
¿Entonces, a ti no te importa la edad que los separa? – le preguntó él con un repentino asombro de alegría -.
¿Qué? – soltó confundida - ¡¿Tú que crees?!
¿Y te casarás con él? – le preguntó como si fuera lo más normal del mundo, provocando un gran sonrojo en ella -.
¡¿Qué?! ¡NO! – y de pronto su expresión cambió – Terminamos hace meses…
¿Así?
Sí
¿Y por qué no me lo habías dicho? – una furia se agolpó en sus mejillas -.
¡Es qué acaso te tengo qué contar todo! – Elien la miró asombrado -.
Por supuesto que sí – dijo luego muy seguro – a mí me importa todo lo relacionado contigo – ella no pudo más que quedarse callada ruborizada hasta las orejas. Siempre era lo mismo, discutían y Elien al final nunca se enojaba con ella, es más, siempre quedaban más o menos bien, como ahora. Sus ojos bajaron hasta el suelo -… En todo caso, Severus parece buena persona – y levantó la cabeza para verlo, pero Elien parecía ausente y no la miraba -.
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¡¡Qué le hiciera un favor!! ¡¡Qué le hiciera un favor!! ¿Quién se creía?. Severus apuró el paso para llegar antes al despacho de Albus. Se mordió hasta herirse el labio. De pronto aparecía ese sujeto llamado Elien Brascockt (y en su mente salió muy bien la vocecita con que había puesto el estúpido nombre) y Naliot cambiaba totalmente. ¡Y más encima el desgraciado era bien parecido!. Era alto, tez blanca, cabello que se veía totalmente sedoso y limpio (no como el propio, que más parecía escoba que cabello de persona) y esos ojos… ¡esos condenados ojos!, tenían el más exótico azul que había visto antes en una persona.
¡Claro!. Era de esperarse que Naliot… que Naliot… Y entonces cayó en cuenta que no había razón de estar enojado y en el fondo celoso. Sí. No había razón… ¡por qué Naliot no le había hablado de Brascockt! ¡Sólo conocía el nombre del tipo!. ¡Pero claro! de pronto entra en su habitación y los encuentra muy cerca (nótese que estaban a unos 60 cm. de separados). De repente se percató que ya estaba afuera del despacho de Albus. Miró la estatua y pensó.
¿¡Y ahora!? ¿Cuál es la maldita contraseña? – escupió a la estatua como si ella fuera la culpable de sus problemas - ¡Ah, sí!. Manzana confitada…- y la estatua se corrió para dejarlo pasar -.
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Tengo hambre – Sencillo. Ahora Elien tenía hambre -.
¿Acaso no tienes casa? – le respondió cortante -.
Sí – respondió él sin enfadarse – Pero tengo hambre de ti… - y su cabeza se giró tan rápido que se mareó, pero aún así busco la mirada de Elien y éste se la devolvió con una sonrisa - … Tú siempre has cocinado muy bien, extraño tu comida.
Eso. Su comida. Nada más. ¡Qué tonta había sido! ¡Por un instante había pensado qué…! No continuó. Era estúpido y movió su cabeza de lado a lado para desaparecer esos pensamientos. ¿Estaba loca?. Elien era como su padre.
Se levantó del sillón en el cual estaba sentada junto a Elien y se encaminó hacia la cocina.
¿Entonces, si me vas a cocinar? – le preguntó Elien con alegría -.
¿Tú que crees?
Y de pronto se vio envuelta en esos añorados brazos. Elien la abrazaba por la espalda y apoyaba su mentón en el hombro.
Se me había olvidado decir que te he extrañado… - le susurró en el oído al momento que se alejaba y continuaba el camino hacia la puerta a la cual ella iba -.
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Arrugó el ceño. Estaba esperando la respuesta de Albus a la extraña noticia del tutor de Naliot, pero el viejo sólo parecía pensar sobre el asunto sin querer decir algo al respecto.
Albus… - comenzó - ¿No crees que todo es muy sospechoso?
Esperó… y esperó por una respuesta. Ya iba a romper de un puñetazo la mesa cuando el anciano se dignó a hablar.
Creo… - le habló sin mirarlo a los ojos - … que aún después de todo, Naliot Scherllet, nos continúa escondiendo cosas sobre su pasado – y eso le hizo aparecer un tic en el ojo derecho a Severus -.
Eso ya lo sabemos, Albus – dijo tratando de que no sonara a: "¿Eres estúpido o qué?" -.
También pienso que ese caballero, Elien Brascockt, nos ayudará para comprender a Nal.
¿Qué? ¿Cómo qué nos ayudará? – preguntó exaltado -.
Sí, es un presentimiento que tengo…
¿Te guías por presentimientos? – y el tic se hizo más notorio -.
Hasta ahora me ha servido… - susurró Albus - y tengo otro presentimiento, Severus: creo que se vendrán tiempos muy difíciles para Naliot.
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-------- Flash Back --------
No es que estuviera preocupado y nervioso. ¡No!, por supuesto que no. Ésta era sólo otra de las largas y engorrosas reuniones con los Dioses. Nada más. Uriel apuró el paso, estaba atrasado.
Pasó otro de los inmensos salones que parecían que tuvieran su propia luz y pudo ver la enorme puerta que se alzaba delante de sus ojos. Era completamente blanca y tenía detalles en lo que parecía oro. La abrió sin tapujos con un fuerte golpe y entró.
¡Llegas tarde! – fue lo primero que escuchó -.
Había otras personas en el interior de la habitación, pero ninguna de ellas había hablado. La voz, autoritaria y sublime, había salido de la misma habitación y retumbó por todo el lugar.
Sí ¡lo siento! – se disculpó con aire cansado -.
¿Y tenemos que aguantar esto? – resonó otra voz fastidiada, pero ésta si habia sido de uno de los presentes que lo miraba con un cierto malhumor -.
¿Otra cosa que aportar, Miguel? – le atacó enojado -.
Era cierto que Miguel era el más grande Arcángel, ¿Pero eso le daba la suficiente egolatría como para molestarle siempre que podía?. También era cierto que era el arcángel más perfecto: cabellos dorados como si fuera el mismo sol, ojos celestes claros, tez muy clara, y esa estatura que lo destacaba. ¡Pero era un estúpido respecto a sentimientos!.
No es momento de tontas disputas ¿entienden? – se escuchó otra vez la imponente voz - Será mejor comenzar… - e hizo un solemne silencio antes de continuar - … La razón de la reunión es para informarles a todos los arcángeles que… - pero fue interrumpido -.
Falta Azrael – acotó asombrado un Joven de voz infantil, cabellos claros, casi blancos, y ojos grises - … Si quieren puedo ir a buscarlo.
No es necesario, Samuel, que lo vayas a buscar… es preferible que Azrael, por el momento, no sepa acerca de éste comité – lo cortó la voz -.
Si, su majestad – dijo el joven mirando un tanto preocupado hacia la puerta -.
Las cosas no están bien - prosiguió la voz - La oscuridad se esta moviendo…
Siempre se ha movido – habló de mal forma Uriel -.
Sí – le aceptó la voz - pero ahora se mueve buscando algo en específico -.
¿Qué busca, su majestad? – le preguntó respetuosamente Miguel y Uriel se mordió el labio inferior -.
No estamos seguros Miguel, pero parece que algo se nos ha ido de las manos y ellos lo saben.
¿Tenemos alguna idea? – interrogó Samuel -.
Sí. Creemos que es algo respecto a ÉL … - y sin querer su corazón se detuvo. Uriel se movió rápido para quedar en el centro de la habitación y mirar hacia el techo -.
¿DE ÉL? ¡¿Cómo que de él?! – soltó asombrado -.
Sí, de Ashtimael – y la voz tembló un momento al decir el nombre – me parece que ha resucitado…
Y todos los presentes dejaron de sentir sus corazones latir en esa fracción de segundo en el cual la voz resonó más potente que nunca.
--------- Fin Flash Back ---------
Uriel miró a los ojos al ser que tenía en frente: Azrael. El otro le devolvía una mirada un tanto confundida y desenfocada.
¿Lo sentiste? – le preguntó recobrando la calma -.
¿Sentir qué? – le devolvió al momento en que se fijaba en la silla volcada que estaba en el suelo y la levantaba para sentarse en ella - ¿Qué te asustó, Azrael? – y clavó sus ojos en él -.
¡No me asustó! – le respondió siseándole - Fue como una fuerza demoníaca… un conjuro… ¡algo raro esta sucediendo! – terminó el mismo asombrado de que hablara tanto -.
Lo extraño es que estés en la biblioteca, Azrael – susurró mirando el libro y arrugó el ceño – Entiendo – dijo tomándolo – ¿Leyendo acerca de tiempos memorables, Azrael…? - y de un rápido movimiento ya no tenía el libro en sus manos, si no que Azrael se lo había arrebatado, enfadado - Leyendo acerca de … Ashtimael – y no pudo evitar que su mirada se volviera más dura -.
¡¡No te metas en los asuntos que no te incumben!! – le gritó para luego irse -.
Él se quedo un momento más ahí, sentado. Pensando en cosas.
- Es una lastima, Azrael… ¿qué podría pasar, si volviera a nosotros el ser que nos marcó de por vida?... A ti, a mi… a todos… - "Esto puede marcar un antes y un después… por algo los malignos se mueven. Ashtimael… ¿Por qué…?" Y se permitió quedar unos minutos más en la biblioteca, solo -.
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¿Qué vas a cocinar, Nal? – le preguntó Elien desde la mesa que estaba en la cocina -.
Mmm… a ver… haré… - le respondió con la cabeza adentro del refrigerador – Chapsui de pollo y verduras, y…
¡Genial! – la interrumpió -.
¡Y! – prosiguió con una vena palpitante en la frente – y… puré – terminó por decidir con gotitas en la nuca, mientras sacaba los ingredientes y cerraba los ojos… esperando -.
¿¡Puré!? – y no tuvo que esperar mucho que digamos - ¿tan sólo puré? ¿no podrías hacer algo más rico? ¡no nos hemos visto de hace mucho!
Haré lo que yo quiera. Chapsui con puré, y… - le lanzó una mirada – … ¡se acabó!
Esta bien – se resignó Elien - Cuéntame sobre lo que ha pasado en Hogwarts
No ha pasado nada.
Nal – y eso sonó claramente a una advertencia -.
Mmm... Harry esta bien – soltó sólo para decir algo -.
¿Sí? ¿cómo le esta yendo con las calificaciones?
Bien – "¿Cómo le iría mal si me copia todo?", pensó mientras batía con un poco de más fuerza el puré -.
¿Y Hermione y Ron? ¿Ya se dijeron que se querían?
¡No! – dijo dándose vuelta rápidamente, emocionada - ¡Esos tontos todavía no se declaran!. Deberías verlos cuando se hablan y esos ojitos de enamorados con que se miran – se sentó junto a Elien revolviendo el puré – No comprendo como pueden ser tan tontos y no darse cuenta que tienen al frente a alguien que los ama – y su mirada bajó hasta el puré y observó si faltaba más revolverlo. Pero Elien no siguió hablando - ¿Qué ocurre? – le preguntó alzando la vista, y lo que vio la dejó sin aire: Elien la miraba con un aire denso y sus ojos le trataban de entregar algo sin palabras… esos ojos cargados de ese no sé que la hizo ruborizar sin saber por qué. Y… y… ¡y si veía endemoniadamente bello! - ¿Elien? – volvió a preguntar pero en vez de una respuesta, lo que recibió fue un posesivo abrazo - ¿Elien, qué pasa? – y tan rápido como empezaron las cosas se acabó. Elien se separó y su cara era normal otra vez -.
Se dañara el puré si no le tomas atención – le dijo sonriendo divertido. Pero ella no tomó en cuenta al puré, miró por unos segundos a Elien para luego tomar el bol del puré, pararse y sin decir nada alejarse de él. Esperando a que él la llamara, pero no la llamó – y… - prosiguió después de unos tensos minutos en silencio - ¿Qué más ha pasado?
Mataron a alguien – dijo sin muchas ganas de hablar -.
¿Qué? ¿cómo? ¿por qué no me lo dijiste antes?
Yo la conocía – continuo sin tomarlo mucho en cuenta – era una estudiante de Ravenclaw a la cual le enseñaba Aritmancia…
¿Y como la mataron? – le preguntó Elien ya calmado -.
La ahorcaron, pero quisieron hacer parecer que era ella la que había intentado matarse…
¿Y qué hizo Dumblendore?
…
¿Naliot?
Me puso a cargo, tengo la misión de encontrar al asesino – en ese instante ya estaba poniendo el pollo y las verduras en el wuok (sartén) y los revolvió con vino blanco -.
No creo que haya tomado la mejor opción. ¡te esta poniendo en peligro, Nal!
Elien, tú sabes que he estado en mayor peligro. Y si el asesino sabe que lo busco, he intenta un atentado en mi contra podré contra él, pero… pero sencillamente hay personas que no son lo suficientemente fuertes para pelear contra personas malas. Además, ya me estoy comenzando a hartar de este sitio y la adrenalina me mantendrá ocupada – sacó la comida y la sirvió en platos junto al puré. Puso la mesa y sentó a comer -.
Ya me lo esperaba. Nunca has podido permanecer mucho tiempo en el mismo lugar. No va con tu personalidad - se llevó la primera cucharada a la boca, y se detuvo antes de comerla - Pero… algo te tiene atada a este lugar, Nal. Y tú conoces de lo que te estoy hablando.
Levantó rápidamente la cabeza y miró a Elien como saboreaba la comida con fascinación. Arrugó el ceño apartando la vista de él.
Después de todo, Nal… sigues cocinando muy bien…
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"… Miró el lugar en que se encontraba: Un cálido café. Tenía las paredes pintadas de color crema, decoradas con terminaciones de madera caoba, mesas de distintos tamaños y extrañamente reconfortantes sillas y muebles. Era algo bello.
¿Te gusta? – volvió su cabeza hacia el interlocutor. Elien Brascockt… Tipo raro, a decir verdad -.
Es bastante agradable - se acercó a la mesa para tomar su helado y degustarlo -.
Después de encontrarlo afuera del museo la había invitado a tomar cualquier cosa a un lugar que él conocía. "Loco pervertido…" pensó al sentir la mirada del hombre encima de ella. "Pero me ayudó a no esperar a que parara la lluvia en las puertas del museo… quizás después le digo que me lleve a un lugar cercano de adonde vivo. Ni loca le digo donde queda mi casa…". Obviamente si se encontraba en esta situación, le sacaría algún provecho.
No me has dicho tu nombre - dijo Elien, luego de esperar un rato a que la niña le hablara, pero espero en vano -.
No es recomendable hablar con extraños sobre cosas personales – le soltó al tragar la última cucharada de helado (que por si acaso era de chocolate) -.
¡Pero si hasta aceptaste venir a este lugar conmigo! – exclamó Elien consternado -.
Eso… – respondió apuntándole con la cuchara - … es por que estaba lloviendo y usted tenía paraguas, además tenía hambre – finalizó poniendo el cubierto como su madre le había enseñado lo hacia la alta sociedad (encima de una servilleta al lado de la copa de helado) -.
Ahora comprendo… ¡me utilizaste! – y mirando el cubierto añadió – y sé que eres de una buena familia, no es común que una niña de tu edad sepa como poner la cuchara después de comer. ¿qué edad tienes?
Eso quiere decir que usted es de una familia adinerada – dijo como pensando y mirando a través del vidrio. Ya había parado de llover -.
Es mala educación no responder a las preguntas
Es mala educación ser un preguntón – dijo mientras continuaba mirando hacia el exterior -.
Es mala educación mirar hacia otro lado cuando alguien te habla – le respondió exasperado -.
Se ha fijado… – comenzó mirando directamente a esos bonitos ojos azules y sonriendo tiernamente para que la persona que tenía en frente no se enojara- … ya a parado de llover…
La verdad era que había parado de llover en su corazón más que nada, conociendo a este hombre…"
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Su respiración estaba un poco desarmonizada, pero era algo que ni se notaba. Lo que si se notaba era la forma en que retorcía las manos en su regazo.
La hora tan esperada del encuentro de Albus y Elien había llegado. Ahora se encontraban uno frente al otro. En el despacho de Albus, él en su asiento y ella junto a Elien dándole la cara y sólo separados por la mesa.
Es un gusto por fin conocerlo, Sr. Elien – Comenzó el anciano con una sonrisa que a Naliot no le gustó -.
Lo mismo digo – contestó Elien como si no diera cuenta de su alrededor, acompañado de una alucinante sonrisa -.
Es extraño que solo venga después de dos años del ingresó de Naliot a nuestro colegio – Naliot estuvo segura de haber escuchado el sonido de costumbre de los ring de boxeo, "y empieza el primer round…". La expresión de Elien se endureció por unos instantes -.
No creo que haya sido necesaria mi presencia aquí, Naliot no se ha comportado mal, y si hubiera sido así es irrefutable que tuviera una buena razón. Mi confianza en Naliot es tal que no me siento mal por la decisión tomada de dejarla sola en el Colegio Hogwarts – Albus había ampliado su sonrisa (que cada vez más a Naliot le parecía sádica) y ya había abierto la boca para responder a Elien, pero fue cortado – Además… - Prosiguió – Tengo entendido que Naliot tiene buenas calificaciones y una conducta digna de honrar.
Entonces – le llegó una voz arrastrada por detrás de sus cabezas - ¿por qué ahora aparece en Hogwarts si su presencia no es necesaria, Sr. Elien…? - Volteó tan rápido su cabeza que se mareó, pero se sostuvo lo suficiente para clavar su mirada en los ojos de Severus, el cual se la devolvió desde el sillón, alejados de ellos -.
Por el simple deseo de ver a Naliot – contestó Elien sin inmutarse y sin mirarlo -.
Entonces tiene a su disposición el colegio, señor Elien – continuo Albus – le mostraremos la habitación que tenemos destinada para los Padres y Apoderados…
No es necesario – lo cortó Elien – Me hospedaré en la habitación de Nal…
¡¿Qué?! – y ahora él fue el interrumpido por un acalorado Severus, que hasta se había levantado de su asiento y llegado al lado de Elien en un segundo -.
No creo que haya problema - le contestó Elien con el mismo tono armonizado de siempre - ¿verdad, Nal? – y tres pares de ojos en ese instante la quedaron mirando -.
Dio un respingó del susto y una sonrisa nerviosa apareció en su rostro sin poder evitarlo. En su cabeza pasaron como un torbellino sus posibilidades de posibles respuestas que tenía la pregunta de Elien. Después de una fracción de segundo, sonrió ya normalmente.
Sí – contestó y se aplaudió mentalmente por la voz sencilla que había salido – Puedo poner una cama en el dormitorio para que duermas con magia. ¡Quedará agradable! ¡cómo si tuviéramos dos habitaciones! – y esperó las reacciones -.
Dos habitaciones… dos habitaciones… dos… Movió su cabeza para ver a Albus, sonreía complacido. Severus se veía relajado y se rascaba la cabeza. Elien tenía el ceño fruncido pero no dijo nada. Bien, la razón de tanta alarma era que durmieran juntos, pero si Elien dormía en otra "Habitación", era obvio que relajaba las mentes turbias de algunas personas que se encontraban en el despacho (en otras palabras SEVERUS SNAPE).
Entonces eso sería todo – susurró amablemente Albus – me alegro de tenerlo aquí, Sr. Elien – todos se pararon. Elien estrecho la mano de Albus y se dirigió hacia la puerta seguido por la chica, pero al llegar a la puerta sintió una mano en su hombro que la obligó a voltearse -… Que inteligencia tan sencilla y maravillosa, Nal – le susurró Albus dándole una extraña mirada, para luego empujarla hacía la puerta y cerrarla después de que ella quedará del otro lado, mirando perpleja la madera pulida -.
… ¿Qué sucede, Nal? – le preguntó Elien desde las escaleras -.
Permaneció unos segundos mirando la puerta con el semblante serio. Rápidamente se giró en sus talones y bajó por las escaleras empujando a Elien con firmeza, casi botándolo.
¿¡Pero qué..!?
Nada – y su tono no concedió otra pregunta -.
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¿Sabes lo que pienso Naliot? – le dijo Elien desde el sillón de la sala de estar de su habitación – pienso… – continuó, pero su voz no se escuchaba bien desde el baño, el cual quedaba a dos piezas de ahí y donde ahora ella se encontraba, bañándose sumergida en la tina-piscina -.
¡No te escucho bien, Elien! – pero antes de seguir preocupándose del lavado la puerta se abrió de manera alarmante y ella instintivamente de metió por completó en la tina para después sacar solo los ojos mirando al intruso. Elien había entrado y le sonrió al verla en la tina -.
¿por qué te escondes? – le preguntó de lo más natural. Un tic apareció en su ojo derecho -.
¡FUERA! – rugió, sacando la cabeza y un brazo de la tina para señalar la puerta - ¡Sal ahora mismo!
¡Pero, Nal...!
Nada de peros, te vas en este instante – y su voz sonó amenazadora -.
Esta bien – dijo él volteándose para salir del baño - … pero déjame decir que te ves adorable en la tina toda enfurruñada y sonrojada – logró decir antes de escapar de un jabón lanzado directo a su cara -.
¡¡¡Quién está sonrojada!!! – le gritó y miró rápidamente al enorme espejo del baño y se vio con las mejillas totalmente cubiertas de un tono carmesí y con la respiración agitada -.
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Después de salir del baño vestida se secó el cabello con una toalla dejándolo gran parte mojado.
Te resfriarás si te quedas con los cabellos húmedos – le dijo Elien mirándola desde la cama, ella simplemente se encogió de hombros y con magia hizo desaparecer la toalla. Cuando volvió los ojos hacia Elien lo encontró caminando hacia ella con sus atrayentes pasos ágiles - … ¿sabes qué me gusta tu pelo?... – le susurró tomando un mecho entre sus dedos con aire ausente. Su corazón dio un vuelco, al momento que, de un movimiento rudo, retiraba el cabello de Elien -.
Voy a dar un paseo de inspección por el castillo… ya sabes, tengo que buscar un asesino – y de un portazo cerró la habitación huyendo sin dar explicación -.
Cruzó la sala de estar y se perdió por la falsa pared. En una apresurada carrera llegó sin darse cuenta al frente del retrato de la Señora Gorda que se quedó con la palabra en la boca al tratar de saludarla. Sin hacer ruido con los tacos de sus botas prosiguió caminando ya más calmada. Cuando llegó al vestíbulo, abrió con ayuda de magia y acompañado de un movimiento de su mano la puerta a unos tres metros que la separaba del frío viento de la noche. Cuando ya casi traspasaba la puerta se detuvo de improviso y permaneció alerta. El ruido de unos apresurados pasos se volvieron a escuchar provenientes del corredor de las cocinas, sacando rápidas cuentas supo que se demorarían unos 40 segundos en llegar al vestíbulo y verla. El quedarse ahí era como gritar para que la encontraran y esconderse en uno de los pasillos era demasiado arriesgado, por lo que, en un rápido movimiento, quedó al aire libre y juntó la puerta dejando espacio para poder ver. Ahora el sonido era más cercano y pudo saber que eran dos personas las que venían. ¡Si que hacía frío! pensó al quedarse en blanco unos segundos al esperar. De pronto mientras se abrazaba a si misma para calentarse aparecieron por el corredor que había previsto dos figuras que por pocos corrían.
¡Tienes que escucharme! Cometiste un error… – se sorprendió al ver que las dos figuras eran ni nada más ni menos que Pansy Parkinson y Draco Malfoy. El último iba de primero seguido muy de cerca de la chica, que parecía a punto de llorar - … hay cosas que no lo valen, Draco…
¡SHHHIIITSS! – Draco la silenció y de inmediato miró para todos lados inspeccionando, y habló en un susurro apenas audible - … Parkinson, ya te dicho que no te debes inmiscuir en mis problemas. Y te recuerdo que no lo hice por una cosa, sino por una persona, que se llama…
¡Calla!, no quiero escuchar su nombre… ¡Draco, ella no te merece! – e hizo un ademán de querer tomar su brazo, pero el chico fue ágil y la evitó echando un paso hacia atrás -.
¡Cállate tú, Parkinson! si vuelves a decir estupideces no responderé – y adoptando de repente una actitud realmente amenazante que a Naliot asombró por la fiereza del semblante de Malfoy, el chico prosiguió hablando – tú sabes bien que puedo matar por ella y después vivir sin remordimientos…
En ese momento su corazón se detuvo. ¿Malfoy matando? ¿Por una chica? ¿Qué era todo esto?. Aunque ellos estaban algo alejados de la puerta, miró la expresión de terror de Parkinson y el leve temblor que sacudió al pequeño cuerpo. ¿Era posible que Malfoy fuera el asesino de Smith?. Todo le indicaba que sí, pero habían cosas que faltaban por escuchar para estar completamente segura. Por desgracia mientras pensaba, los Slytherin habían continuado hablando y ahora se dirigían al otra extremo del vestíbulo hacía el corredor que daba a las mazmorras.
Se quedó un momento contra la puerta con el helado viento traspasando el chaleco. Cuando reaccionó, entró otra vez al vestíbulo y siguió a los dos chicos. Aún se escuchaban sus pasos, pero lejanos.
¿Qué estas haciendo, querida? – le preguntó en un susurró un hombre de un cuadro (Como ya sabes, los cuadros en Hogwarts hablan) -.
¡Sr. Stuar! Buenas noches – contestó con vos presurosa - ¿vio pasar a dos estudiantes?
Sí, Naliot. Pasaron muy rápido – respondió mirándola confundido – parecían asustados. ¿qué sucedió?
Eso quiero saber. ¡Me tengo que ir!
Corrió hasta el final del pasillo, tomó su derecha y se encontró con unas escalinatas que conducían hacia abajo. Como no tenía tiempo, con el impulso de la corrida, saltó y cayó limpiamente del otro lado para continuar el seguimiento. Parecía loca corriendo detrás de alguien. Tenía que pensar. Si los Slytherin se dirigían a su sala común el camino más rápido era… era…
Sonriendo caminó hasta una armadura de aspecto atemorizante. Alzó su mano izquierda y la posó en la mano que sostenía la espada solemnemente. De inmediato la armadura se corrió dejando ver un pasadizo oculto. Emprendió otra vez el camino corriendo. Lejano fue el sonido hueco de la armadura al volver a su sitio. Para salir tuvo que mover un cuadro de una anciana que dormía plácidamente. Y esperó… pero no escuchó nada.
¿Se habría equivocado?. Se desanimó completamente. ¡Era una tonta! ¡Habría sido mejor perseguirlos corriendo!. Apoyándose contra el frío muro del corredor soltó un suspiro.
Casi se atoró al pararse en seco en sus movimientos. Agudizó el oído y pudo escuchar otra vez los pasos de Malfoy y Parkinson dirigiéndose a donde ella se encontraba. Se quedo estática, saboreando su triunfo hasta que casi se pega cabezazos contra la pared. ¡Como era tan tonta! ¡ellos venían directo hacia ella y sin más se quedaba ahí parada para esperar que la encontraran!. Era bueno que se encontrara sola… Le daría vergüenza si, por ejemplo, Harry estuviera con ella… Miró alrededor buscando un escondite pero… como era de suponer, éste era un corredor y no había puertas ni salas a las cuales entrar. Por supuesto la entrada secreta no era una idea a llevar, pues al cerrarse no dejaba pasar sonido alguno y escuchar era la razón de la persecución, y si la dejaba abierta era muy notoria. Cada vez los Slytherin estaban más cerca…
De pronto como última salvación miró el techo y sonrió con satisfacción. Había vigas. Justo en el momento que se veía la capa de Malfoy aparecer en el pasillo saltó, tomó una viga al vuelo y giró sobre si misma para quedar del otro lado pegada al techo, oculta.
… ¿podrás vivir con tu conciencia? – escuchó la voz de Parkinson que ahora parecía completamente desesperada -.
¿Qué tengo que hacer para callarte, Pansy? – gruñó Malfoy, apretando el paso para salir del corredor rápido -.
¿Crees que Naliot Scherllet te aplaudirá cuando sepa lo que has hecho por ella? – soltó ya en un ensordecedor chillido Parkinson mientras apretaba las manos contra su pecho -.
De pronto el ambiente cambió drásticamente. Malfoy se paró en seco. Y el corazón de Naliot se volcó mientras se le cortaba la respiración. El aire se volvió pesado y vio como Parkinson daba un paso hacia atrás de repente. Sus ojos volaron otra vez hasta Malfoy en el instante que éste se daba vuelta hacía Parkinson lentamente. Un escalofrío la azotó de improviso subiendo por toda su espalda, sus brazos perdieron su fuerza y estuvo a punto de caer. Sintió miedo. Sintió miedo de Malfoy y como un pensamiento relámpago sintió compasión por la chica que estaba debajo de ella. "Corre… ¡Corre, Parkinson!" pensó. En un movimiento rápido Malfoy acortó el espacio entre él y la chica. El tiempo se detuvo cuando Naliot vio el cuerpo de Parkinson salir despedido muy lentamente, extremadamente lento, contra la pared del pasillo después de ser arremetida por una bofetada de Malfoy. Y deseó poder salir de su escondite, poder patear a Malfoy hasta hacerlo sangrar, de restregarle en su cara lo poco hombre que era por golpear a una mujer. No notó que sus nudillos se habían tornados blancos por la fuerza con la cual apretaba las vigas.
Parkinson, desde el suelo y con una mano en su mejilla, movió su cabeza para ver a Malfoy. Naliot se mordió con impotencia el labio. Pansy Tenía un hilito de sangre bajando de su boca hasta el mentón y Naliot nunca olvidaría la mirada de la chica. Abarcando miles de sentimientos, ojos enrojecidos apunto de soltar un llanto, le miraba con tristeza, con rencor, con compasión. Cosas que Naliot no pudo entender.
Yo la amo, Pansy – escuchó a Malfoy hablar. Y no creyó lo que decía – Pansy, tú lo sabes. Tú me entiendes. No me hagas las cosas más difíciles – le susurró mientras le tendía su mano para ayudarla a parar. "No la aceptes, Parkinson". Pero la chica si la aceptó. "Estúpida". Malfoy sacando un pañuelo de entre sus ropas limpió el hilo de sangre, con una delicadeza que contrastaba con el monstruo que había visto segundos antes.
… Hay que hacer algo con Scherllet, Draco. Esto te está matando. Ya asesinaste a alguien… Scherllet se tiene que hacer responsable de lo que te ha hecho – murmuró la Slytherin, mientras terminaba de limpiar ella misma la cara -.
Ella no ha hecho nada… - le contestó Malfoy mientras suspiraba, y tomó de la mano a Parkinson para empezar a caminar – Tenemos que morir con éste secreto… - Parkinson no contestó. Pero parecía que estaba dispuesta -.
Cuando ambos Slytherin desaparecieron por el desgraciado pasillo cayó elegantemente al suelo agachada. Sencillamente no lo podía comprender… Había tantas cosas locas en el mundo, pero esto sobrepasaba a unas cuantas. Malfoy había matado a Smith (aunque en realidad el nombre de la chica nunca había aparecido en la conversación) por ella… por que… por que el idiota creía haberse enamorado de ella. ¡Ni siquiera sabía lo que era el amor! ¡Era un pendejo! ¡Y matar en nombre de él era irrealista!.
Tenía que contárselo a Albus. Ya había encontrado al asesino. Sin embargo, se quedó estancada en el piso sin poderse mover. No… no podía. Ella misma había dicho que Malfoy era un pendejo. Su corazón se oprimió. Ni siquiera conocía las circunstancias en las cuales la asesinó. Quizás había sido un arrebato. No podía mandar a un niño a Askaban. ¿Quién le había dado el poder de decidir la vida de otras personas?. Gimoteó. No quería dañar la vida de una persona por mucho que ésta se lo mereciera… No era nadie para hacerlo…
Y el corredor de pronto se volvió mucho más sombrío y lúgubre que nunca antes…
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Cuando por fin regresó a su dormitorio, una vez ya adentro, resguardada de miradas indeseadas, palabras dolorosas, historias locas… se derrumbo contra una pared cualquiera y se quedó ahí… inmóvil. Su cabeza era un remolino de pensamientos e ideas, sacando conjeturas, planes, algunas posibilidades… analizando… "Estoy pensando demasiado".
"Estoy… quebrándome… por dentro…".
Se paró sintiendo el cuerpo totalmente pesado, entró en el dormitorio y se encontró que Elien la observaba desde su propia cama.
¿Qué pasa, Naliot? – le preguntó de inmediato. Extrañó los días en que vivía sola -.
Es cierto… – dijo mientras miraba el dormitorio - … se me olvidó aparecer tu cama, closet, velador. Lo siento, Elien.
No me interesa ni la cama, el closet o el velador – susurró Elien con un tono glacial -.
Sin tomarlo en cuenta, chispeó los dedos y la habitación cambió. Habían dos camas, la de ella era un poco más grande que la nueva. Ahora estaba implementada para que vivieran perfectamente dos personas.
Si quieres puedes dormir esta noche en esa cama, yo dormiré en la otra – se dirigió a la cama. Ni siquiera se cambió la ropa, ni se tapó, simplemente se dejó caer boca abajo y suspiró -.
Sería bueno que me contaras lo que sucede, Nal… – murmuró el hombre sin quitarle los ojos de encima, pero la chica parecía ya haberse quedado dormida -.
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Cuando despertó se quedó mirando el techo, estaba pensativa y deseaba quedarse todo el día acostada. Buscó Elien, pero no lo encontró. Sin embargo, escuchó agua correr desde el baño.
Bien. Se sentía mal… no tan mal como para llorar o gritar… simplemente mal… ¿Y ahora? ¿Qué seguía?. Quedarse en la cama de por vida no era una opción, eso era seguro. Pero enfrentar los problemas era duro y quedarse de por vida en la cama se le hacía apetecible.
El sonido de la puerta del baño abrirse la sacó de sus pensamientos. Elien salió secándose la cabeza con una toalla y con otra en la cintura.
¡OH!, ya despertaste – le dijo sonriéndole -.
No. Sigo durmiendo – contestó de mala gana - … o eso quiero.
¿Qué pasó anoche, Nal? – preguntó Elien sentándose en su cama -.
Algo horrible – susurró tapando su cara con la almohada -.
¿Qué?
Supe quien es el asesino…
¿Y quién es? – preguntó al momento que le acariciaba los brazos tranquilizadoramente -.
¡Un mocoso! – estalló tirando la almohada lejos y sentándose de un salto – un estúpido mocoso… ¿cómo haré para contarle a Albus, qué uno de sus estudiantes es asesino pasional?
Lo primero de todo es mantener la calma, porque así no podrás pensar bien – aconsejó Elien abrazándola -.
Se preparó para bajar a desayunar. Eran pocas las veces en las cuales se aparecía en el gran comedor a desayunar, de las que se acordaba eran por Navidad, el catorce de febrero, en las semanas de exámenes, o cuando Harry se sentía mal.
Pero ahora bajaba para vigilar a Draco Malfoy. Para tranquilizarse. Elien la esperaría en el dormitorio para apoyarla. Daba gracias el tenerlo cerca… la hacía recordar cuando vivían juntos.
Justo cuando iba salir, le echó una mirada al estante de los libros, donde vio el enorme volumen de ángeles. Con la mirada atenta de Elien sobre ella, caminó hasta tomarlo.
Según la información del libro su ángel por día de nacimiento era Miguel (Había nacido un día domingo como Harry). Se suponía que aquel era de la justicia, el máximo Arcángel, nombre significaba "Quien es como Dios". ¿Estaría ella bajo el manto de sabiduría de Miguel para tomar las mejores decisiones?. Eso esperaba, puesto que tenía la elección sobre el destino de una persona.
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Mira, bajó para el desayuno…
Si… es extraño…
Se me ve igual de linda…
Es Naliot Scherllet, ¿qué esperabas?...
Los susurros no se hicieron esperar. Las caras infantiles dadas vueltas para mirarla dirigirse hacia la mesa de los leones le caían en la nuca, molestándola. Era verdad que casi nunca bajaba a desayunar pero esto era demasiado. ¡Es qué no sabían que se escuchaba cuando hablaban!. Irritante. Esa era la palabra exacta. Caminó y miró atenta hacía la mesa de las serpientes. Todas las miradas estaban encima de ella. Draco Malfoy la miraba con la cuchara llena de cereal parada en medio de su viaje, completamente serio. Volteó hacia Harry justo en el momento en que llegaba a la mesa de Gryffindor.
¡Hola! Buenos días… es extraño que vengas a desayunar – habló efusivo, mientras se movía para hacerle un espacio -.
Buenos días, Nal – siguió Hermione, sonriéndole -.
Hola – Ron -.
¡Qué maravilla, Nal! – Seamos -.
¡Estas linda! – Ginny -.
¡Qué buen comienzo de día! – algunos otros alumnos al unísono -.
Todo esto antes de poder sentarse. Un sonrojo inundó sus mejillas y sonrió contenta. ¡Qué bienvenida!. La hacía sentir tan en casa.
¡Buenas días a todos los valientes Gryffindor ésta esplendorosa mañana! – gritó teatralmente, produciendo risas y aplausos aún en otras mesas. Después se sentó y de inmediato cogió todo lo que tenía a su alcance y llenó su plato para tener un buen desayuno -.
Siempre con tu ya buen acostumbrado apetito ¿No, Nal? – preguntó Seamos -.
¡Por supuesto, Seamos!
¡No sé cómo le haces, Nal! ¡Comes y no engordas nada! – le dijo Ginny -.
Eso es porque ella hace todas la mañanas ejercicios, Ginny – aclaró Harry, mordiendo una tostada -.
¿Eso es verdad, Nal? – preguntó sorprendida la menor de los Weasley -.
Sí – contestó calmada – necesito un buen estado físico para mi trabajo – aclaró después, pero de inmediato su sangre se heló -.
¡¿Tú trabajo?! – gritaron todos los leones de pronto, menos Harry. Provocando que algunas cabezas de otra casa voltearan a mirar -.
¿Dije trabajo? – pregunto con un tic nervioso en el ojo - ¡Ya ni siquiera sé lo qué digo! ¿Trabajo? ¡Yo ni trabajo! – terminó, esperando las reacciones. Hermione se llevó una mano al mentón pensativa. Pero hubo un: ¡Ah! General. Que la tranquilizó de sobremanera. Estaba hablando de más. Había cosas que no podía contar. Ni siquiera sabían que sus padres estaban muertos. Sólo algunas personas contadas con los dedos de las manos la conocían un poco en Hogwarts…
Con disimulo miró hacia Draco y lo encontró observándola. Era obvio que estaba escuchando todo lo que hablaban. Lo retó con la mirada hasta que el chico miró otra vez hacia su plato y no volvió a levantar la cabeza.
Después de pensar mucho, llegó a la conclusión de que no hablaría acerca de los actos del muchacho, primero lo investigaría para conocer las verdaderas razones que tenía para haber asesinado a Smith y según lo que descubriera vería como actuaría a continuación, por eso había venido a comer al Gran Comedor. Sólo esperaba tener el tiempo necesario para tal cosa. Sacando los ojos de Malfoy, los puso en el director de Hogwarts y se asombró al tenerlo mirándola seriamente. Sonrió. Y él también lo hizo. Pero supo que esa era una leve advertencia, por su demora de información. Suspiró y siguió desayunando.
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Bien. El informe que recibimos nos habla del posible paradero de la reencarnación de Él – Miguel sostenía unos papeles y conversaba con voz potente. La reunión abarcaba a los altos Arcángeles, menos Azrael -.
Espera un segundo Miguel – interrumpió Uriel – ¿Por qué Azrael no está aquí? – y si las miradas mataran, Uriel ya estuviera muerto. Los demás se quedaron callados -.
Tú sabes bien porque no está aquí Azrael, Uriel…
Creo… - comenzó Gabriel, voz melodiosa - … que Azrael tiene por obligación estar con nosotros en esta asamblea, es él el que estaba más conectado con Él, nos podría ser de gran ayuda…
Todos silenciaron y se perdieron en sus cavilaciones. De pronto, surgiendo de una de las esquinas de la sala habló alguien.
Azrael no debe reencontrarse con Ashtimael. Las profecías nos hablan de sucesos que no debo contar por ahora… pero Azrael no esta preparado aún para lo que se avecina. Por eso, les pido, que no comenten de estas citas. Hay que tener cuidado y movernos sigilosamente -.
El ser que se había hecho escuchar era el Arcángel Raziel. "Secreto de Dios". Si ustedes, lectores, no le conocen les hablaré un poco acerca de él: se le conoce como el ángel de las regiones secretas y jefe de los misterios supremos. Escribió un libro con todos los conocimientos del cielo y de la tierra que debería entregarle a Adán, pero fue recibido por Enoch, quien lo presentó como propio y con cuyos conocimientos pudo Noé construir el arca antes del diluvio. Salomón también pudo haber tenido ese libro, permitiéndole dominar a los demonios del Templo de Jerusalén…
Tengo una pregunta – una voz infantil abarcó los oídos de los presentes: Samuel - ¿Qué ocurrió? ¿No es Azrael el encargado de las almas una vez que salen del cuerpo? ¿Su trabajo no es velar por las Almas que serán reencarnadas?... ¿Y si….? – pero fue interrumpido por un fuerte golpe. Miguel había quebrado una mesa con su puño -.
¿Qué buscas, Samuel? – escupió encolerizado - ¿estás insinuando que Azrael buscó la reencarnación de ÉL? ¡Azrael conoce su trabajo! Pero todos saben que ÉL no fue y ni será alguien normal, su alma pudo tomar un camino diferente si es lo que buscaba.
NO TIENES PARA QUE ENOJARTE – lo detuvo Uriel con voz firme. Los demás, que eran bastantes, permanecieron callados y miraban unos a Miguel y otros a Uriel-.
Bien… - Miguel suspiró y todo volvió a la normalidad – Esta reunión era para hablar de los próximos procedimientos a seguir. Como les decía: el Informe habla de un lugar donde se han visto sucesos en los cuales aparecen personas especiales…
¿Especiales? – preguntó Zadquiel -.
Si por si acaso no saben de él tampoco es el representante de la justicia, de la misericordia y del perdón. Su nombre, Sephirot Chesed, significa "Virtud de Dios". Es también el que protege los sacramentos, como el de la eucaristía y los cálices. En sus manos está la protección de la Iglesia como institución. Es arcángel de la música y de la creatividad artística, de la sabiduría y transmutación.
Sí – prosiguió Miguel – Especiales, por que muestran habilidades que un humano no debe tener -.
¿Y los humanos Magos? – volvió a preguntar Zadquiel -.
No, no hablamos de ellos, si no personas que van más allá…
¿Y cuál es el lugar? – esta vez fue Gabriel -.
Es en Europa… - Miguel miraba las hojas y leía - país Inglaterra. Cuidad Londres. Colegio de Magia y Hechicería Hogwarts…
¿¡Magos!? – exclamó Samuel -.
Puede ser que la Reencarnación de ÉL ahí pase desapercibida, con tantas situaciones fuera de lo común – murmuró Uriel, pensativo -.
Puede ser – aceptó Miguel -.
¿Tenemos alguna información de las personas posibles? – preguntó Zadquiel -.
No – habló Miguel con el ceño fruncido – Por eso, alguien de nosotros tiene que ir a investigar -.
¿Por qué nosotros, los Arcángeles? – habló por primera vez Jofiel. Arcángel de la infinita sabiduría, su nombre significa "Belleza de Dios". Se le representa junto al árbol de la vida y es el que escucha todos los clamores para inmediatamente ponerlos en conocimiento de Dios. Aleja a los enemigos con una espada llameante y protege a los humanos con el escudo de sus cuatro alas de plumas iridiscentes. Es el que ilumina el camino con su candelero de los siete brazos, alejando las malas decisiones y las desviaciones, nos lleva a la disciplina, la grandeza, la generosidad y a la renovación espiritual. - ¿No sería mejor que fuera un ángel o dos?. A nosotros nos necesitan aquí para luchar con los demonios. No hay que olvidar que ellos también están en búsqueda de ÉL.
Por eso mismo somos nosotros los que debemos ir – acotó Uriel – para proteger a la Reencarnación de los demonios. Un ángel no podría luchar mano a mano con un alto demonio.
¿Entonces quién va a ir? – preguntó Miguel mirando a todos los presentes fijamente – El que vaya deberá saber que irá de incógnito, estará día y noche como humano y eso debilitará altamente sus fuerzas…
¡Un Alto Arcángel como humano! – soltó abatido, Samuel -.
… que deberá proteger al Humano a como de a lugar – siguió sin hacer caso Miguel -… El que vaya deberá investigar quien es en verdad la Reencarnación, conocerla, hablar acerca de nosotros e informarle el peligro que corre…
¿El objetivo? – preguntó Uriel, seriamente -.
Es traer la Reencarnación aquí – contestó Miguel directamente - ¿Quién irá?
Yo – asombrando a todos, la respuesta no se hizo espera. Uriel se había levantado. Todos mudos. Observaron como Uriel se veía increíblemente grande con una expresión indescriptible en el rostro estoico…
FIN DEL CAPITULO
Nota de la Autora: Dejen reviews (aprendí a escribirlo) .
