Capitulo III – Conocer
"
… Si quieres puedes ir a vivir conmigo – el susurro llenó sus oídos. Permaneció en silencio unos segundos. Pensando calmadamente, eligiendo palabras para expresarse -.
No, gracias – soltó al final, prefiriendo decir algo conciso -.
¿Y por qué no?
Su cabello ondulado negro se meció por la brisa de mar, se lo arregló con un suave toque de sus manos. Tenía tan solo doce años. Un hombre de unos veintiochos le proponía vivir con él. Elien Brascockt, el millonario mejor catalogado del mundo.
Porque la pasarías muy mal conmigo - lo miró sonriendo -.
Estaban por un mes en las costas de Cancún a pedido del hombre, siempre vacacionaban en las islas más importantes del mundo. Elien tenía casas por todos el mundo y ahora estaban en una de ellas, más específico, en las terrazas.
Por favor Naliot, te conozco hace cuatro años – le respondió seriamente – de verdad deseo vivir contigo.
¿No encuentras que es mucho más interesante vivir separados? – lo interrumpió -.
No.
Aunque viviera contigo no sabrías donde estoy, porque yo no estaría todos los días en casa… ni siquiera llegaría en semanas y tú tendrías que vivir con la preocupación de querer saber dónde me encuentro. ¿Es justo para ti?
Sé que nunca te podrás quedar en un solo lugar.
¿Entonces?
Quiero que vivas conmigo.
Terco.
¿Lo soy?
Sí
…
¿Para qué quieres vivir con una niña pequeña, pervertido?
¡Hey! – Elien se acercó a la baranda de la terraza y le sonrió – Te será conveniente vivir conmigo.
Explícate.
En primer lugar te enseñaré cosas que te servirán en un futuro. Te ayudaré a ampliar tus virtudes ¿no es eso lo que tú buscas?
Está bien, pero que quede claro que eres tú el que está buscando convertirse en un loco"
¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾¾
Las cosas no se eran fáciles: Malfoy parecía saber que ella buscaba seguirlo. Puesto que se escurría cuando ella se le acercaba y ¡por Dios! eso nunca había ocurrido… Incluso se hacía la idea que antes Malfoy la buscaba, pero ahora todo lo contrario. Después de cansarse de buscar a Malfoy se dirigió a la sala común de Gryffindor. Ahí encontró a todos los de su curso.
¿Y tú donde estabas? – le preguntó de inmediato Harry -.
Por allí… - dijo y se sentó entre Dean y Seamus en el sofá -.
¿Quizás con algún chico, Nal? – le preguntó burlón Dean. Siempre bromeaban al respecto por que nunca se le había conocido a alguien. Todos sonrieron y algunos rieron.
Sí, un chico – respondió seriamente mientras se estiraba para alcanzar un vaso con jugo de calabaza que estaba en la mesa de centro. Era cierto que había tratado de estar con Malfoy. Las risas se acallaron de pronto -.
¿QUÈ? – toda la torre de Gryffindor se silenció y tuvo la impresión que ni una mosca volaba. Las cabezas de hasta los niños de primer curso estaban volteadas para mirarlos.
¿Cómo qué si estabas con un chico? ¡Eh! – gritó Ron parándose y caminando amenazante hacia ella. Todo seguía en silencio. Una vena palpitante apareció en su frente -.
¿Y qué si estaba con un chico? ¿Algún problema con eso?
¡No puede ser! - susurró Parvati con las manos tapándole la boca, horrorizada -.
¿Y por qué no puede ser? – preguntó Naliot indignada. ¿Creían, acaso, qué no podía tener una relación?. Todo al principio había partido para hacerles una broma, pero ahora estaba ofendida por las reacciones. Ron estaba al frente de ella con los puños apretados. A Dean y Seamus se les había ido el color. De pronto Ron se volteó.
¡Harry! ¿No dirás nada? - ¡Harry! ¡Se había olvidado de él!. Ella también lo quedó mirando. El chico le regresaba la miraba, tenso. Pero guardó silencio -.
¡Dejen a Naliot tranquila! – interrumpió Hermione - ¿Por qué hacen tanto escándalo?
¡Tanto escándalo! TANTO ESCÁNDOLO – estallaron todos -.
¿Cómo puede ser que estés saliendo con alguien? – le preguntó Seamus y la zamarreó con brusquedad botando jugo por el suelo, pensó que le sacaría la cabeza -.
¡Seamos! – gritaron algunos mientras trataban de sacárselo de encima -.
¡Basta ya! –gritó y le propinó un manotón en la mano. De inmediato él la soltó - ¡me terminarás matando! – Seamus se sobaba la mano y le brindaba una mirada de perrito abandonado -.
¿Por qué nos traicionaste así, Nal? – le preguntó suavemente, como si estuviera apunto de llorar -.
¡Qué! – exclamó sorprendida - ¿Y por qué los traicioné?
Yéndote con otro, Nal – dijo Dean a su lado -.
Son unos tontos – soltó enternecida. Abrazo a Seamos y le acarició la mano como una madre acaricia a su hijo y susurró – era una broma no estaba con nadie… ¿cómo los cambiaría?
Todos sintieron sus mejillas sonrojar y se abalanzaron para abrazar a Naliot y Seamos, hasta que quedaron ocultos entre tantos cuerpos. Los demás que estaban en la sala sonrieron y continuaron con sus asuntos por fin.
¡Todos ustedes son como unos pequeños niños! – les recriminó Hermione después que se separaran - ¡Mira que enojarse con Naliot por no estar con ustedes!
¡Pero Hermione! – le respondió Ron pasando un brazo por encima de sus hombros - ¡Tenemos que ser celosos y proteger a Naliot de todos los abusivos que quieran propasarse con ella, además que haríamos si no la tuviéramos!
¡Yo casi me muero cuando pensé que Nal se había ido con otro! – Dijo Dean teatralmente -.
Riendo de otras cosas el tiempo pasó rápidamente. Era extraño para ella encariñarse mucho con las personas. Pero en Hogwarts había encontrado un lugar donde abrirse más a los sentimientos que los corazones guardaban para sus familiares. Cuando ella había perdido a su familia en ese fatídico día, su corazón se volvió un tanto frío en sus demostraciones de aprecio hacia los demás. Pero ahora todo era tan distinto a su vida de los ocho años de edad. Se despidió de todos los Gryffindor y se dirigió a su habitación. Cuando entró a su dormitorio notó algo extraño, algo faltaba. Pensó un momento con su mano en el mentón. De pronto, como si un balde de agua fría le fuera arrojado se dio cuenta que no estaba Elien.
¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥¥
Corrió por los pasillos atropellando a quien se encontrara. ¡Estúpido Elien!. ¿Qué palabra de "No salgas de la habitación" era difícil de entender?. ¡Pero NO!. Elien tuvo que escaparse del dormitorio y salir a visitar Hogwarts. Cuando lo encontrara ¡lo abofetearía!.
¡Hey! ¡Ten cuidado por donde vas! – Empujó a alguien que no reconoció - ¿Na… quiero decir, Scherllet? – se detuvo. La persona había estado apunto de llamarla por su nombre, pero se había arrepentido en el momento justo. Deteniéndose en la carrera se volteo para verlo -.
Malfoy – era gracioso que al estarlo buscando no lo encontrara y ahora que le importaba un comino verlo, éste se aparecía en frente de sus narices. ¡Que irónico! -.
El muchacho ahora estaba silencioso y la miraba nervioso, después ladeó su cabeza, apartó la vista y se mordió el labio inferior. ¡No tenía tiempo para esto!. Si no iba a hablar mejor que se fuera. Se dio otra vez media vuelta para seguir corriendo cuando escuchó otra vez la voz del chico.
¿Qué pasa? ¿por qué corres? – le preguntó con cierta voz endeble. Ella por tercera vez se dio vuelta, para encararlo. Miró alrededor y le extrañó que el Slytherin estuviera solo. Se olvidó que Severus le había dicho que no se le acercara y le habló -.
Estoy buscando a alguien… - de pronto la expresión de Malfoy cambió y se convirtió en molestia pura -.
A "San Potter", supongo… - siseó pasándose una mano por la cabeza, lo que debió creer elegante. Ella inconscientemente hizo una mueca de asco-.
No – le contestó – Y para la otra vez que te escuche llamarlo así te patearé.
¿Y cuál seria la diferencia? – le reprochó el chico – me golpeas aunque no insulte a Potter – Una pequeña punzada de culpa le cruzó el pecho. Era cierto. Siempre le pegaba. Pero sencillamente no era completamente su culpa que Malfoy tuviera esa jodida cara de petulante y arrogante de mierda que le hiciera hervir la sangre con sólo verla -.
Es por tu cara de estúpido – contestó seriamente. Malfoy no pareció molestarse – ahora me tengo que ir.
He visto a una persona extraña - esas palabras la hicieron detener - Un adulto. Me pareció un muggle… ¿No me dirás qué es él al que buscas?… - Caminó tan rápido hacia Malfoy que por poco sus rostros se chocaron -.
¿Cómo era? – le preguntó secamente -.
Mmm… - comenzó Malfoy dudando – déjame ver…
¡Rápido!
Vestía con… -cómo lo llaman los muggles- ¡ah sí! con un terno oscuro. Hombre de tez clara, ojos azules…
¿Dónde y cuándo lo viste?
Estaba caminando con Severus hacia las mazmorras. Hace como unas tres horas.
Se separó de Malfoy con velocidad y se dispuso ir a matar a Elien. ¿Qué rayos haría con Severus?. ¡Todo esto le daba mala espina!.
Sólo tú, Scherllet, buscas amigos tan excéntricos… - escuchó a Malfoy cuando ya estaba doblando por el pasillo. Pensó en regresar y apalearlo, pero se dijo que no era el momento adecuado.
ΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞΞ
Entró al despacho sin una pizca de vergüenza. No iba para encarar a Severus, ni a Elien, ni a los hombres, no había que estar tensa - entraba ahí para sacar a Elien y volver a la habitación para dormir - ¡¡Entonces por qué diablos lo estaba!!. Pasó por la habitación que la mayoría de los estudiantes conocían, siguió y abrió la otra puerta que daba hacia la pequeña salita de estar. Allí estaban ambos hombres. Suspiró.
¡Oh! Pero mira a quien tenemos aquí Severus… ¡A Naliot Scherllet! – En el momento en que escuchó a Elien llamar a Severus por su nombre de pila se extrañó, más aún el tono sereno y hasta frío. Lo segundo que notó fueron las mejillas sonrojadas de Severus y la mirada pérdida que tenía. Severus estaba del otro lado de la mesa y Elien que estaba dándole la espalda (a ella) se había volteado para mirarla. Él también estaba con las mejillas rosadas. Después de ver esos detalles, vio que en la mesa había varias botellas de whiski vacías y una botella a media llenar de vino -.
… – Severus guardó silencio. Sólo movía su vino mirando la copa con atención, como un gran catador -.
El ambiente serio y silencioso la hizo sentir nerviosa. ¿Qué había pasado? ¿Qué habían hablado?.
Elien, ya es tarde. Hay que dormir – susurró ayudándolo a pararse. Levantó la vista al mismo tiempo que Severus y sus ojos se encontraron. Un escalofrío le subió por la columna hasta la nuca y de ahí no se fue el entumecimiento. Nunca Severus la había mirado de esa forma. Era tan fuerte y llenador, tan penetrante sin llegar a ser hiriente, la perturbaba porque Severus Snape, por primera vez… la miraba como una mujer… Se quedó estática al lado de Elien, y para él no paso desapercibido el intercambio de miradas.
Por favor Naliot, limpia el desorden… - Reaccionó al llamado de Elien, y chispeando los dedos desapareció las botellas y la copa de Elien -.
Severus ¿también desaparezco tu copa? – preguntó con voz ronca. El hombre se tomó su momento para contestar -.
Sí, no me hará bien beber más… - Y en ningún momento sus ojos se separaron. Desapareció el resto de las cosas y se dio vuelta para retirarse con Elien.
Severus es un hombre interesante, Nal… - le murmuró Elien cuando ya se acercaban a la puerta -.
Lo sé, Elien – le respondió – buenas noches, Severus… - se despidió, volteando la cabeza para verlo, pero Severus ya estaba de espaldas y sólo le hizo un movimiento con la mano a modo de despedida -.
Como Elien no caminaba muy bien producto de la embriaguez Naliot lo ayudaba a caminar. La niña quería hacerle tantas preguntas pero de su boca no salían las palabras. Sólo miraba los oscuros pasillos (Ya era hora de dormir y las luces de los corredores ya se habían apagados).
Severus no te conocía, Nal – Le soltó de pronto Elien, hasta asustándola al principio -.
¿Cómo qué no me conocía? – preguntó con mala espina -.
No le has contado nada acerca de ti… - entonces sus neuronas se pusieron a trabajar. Elien le había dicho que Severus no la conocía - tiempo pasado - eso quería decir que… ahora la conocía… y eso era…
¡Elien! ¿Qué le dijiste? – explotó alzando la voz de inmediato -.
Tu vida - susurró Elien mirándola directamente a los ojos y fueron los más fríos que había visto. Su corazón se detuvo y sintió un mareo que le hizo perder el equilibrio. Ambos cayeron contra la pared. Ella casi completamente oculta por el cuerpo del hombre que cayó pesadamente sobre ella. Tragó dolorosamente saliva y cerró los ojos deseando que todo fuera una pesadilla. Los volvió abrir, pero Elien seguía allí, mirándola, presionando su cuerpo contra el muro. Presionando su conciencia hacia realidad. Esa horrible realidad…
Malfoy después del encuentro con Scherllet, se quedó un momento más en el corredor con la mirada en el piso. Había tomado una decisión. Estaba seguro que si Naliot no hubiera estado tan apurada de encontrar a ese extraño hombre le habría preguntado por qué estaba deambulando a esas horas por el castillo. Naliot Scherllet… Naliot Scherllet… Naliot… Suspiró. Ese día le había dado la impresión que la chica sabía su secreto. Nunca antes la había visto buscar un encuentro con él y ahora era todo lo contrario.
Armándose de valor siguió su camino. Cuando estuvo al frente de la estatua del despacho de director de Hogwarts, se quedo ahí. Esperando.
¿Joven Malfoy? – escuchó por detrás de su hombro. Reconoció la voz de inmediato - ¿Ocurre algo? – Dumblendore estaba parado a sus espaldas y le sonreía con esa sonrisa (valga la rebundancia) que encontraba tan maquiavélica -.
Señor. Necesito hablar con usted – dijo con voz que trató sonará firme. Cosa que consiguió -.
Ya me preguntaba cuando ocurriría esto – le confesó el anciano – Será mejor que entremos al despacho, ¿No? -.
↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔↔
¿A qué temes? – Elien habló rozándole la oreja con su aliento. No contestó - ¿A qué temes? – otra vez la misma pregunta - ¿A qué temes? – Cerró los ojos, ya comenzaba a sudar frío. Se sumergió en la oscuridad-.
"A nada. Pensó. ¿A qué temes?A nada… ¿A qué temes? A... na… da… ¡Mentirosa! Sí, era una mentirosa, le temía a algo, temía tanto que dolía admitirlo… ¿A qué temes?. Temo a todo. ¿A qué temes?. Mí pasado. Sí, temes a tu pasado. Temo lo que hecho… temes afrontar tu propia oscuridad. Yo soy la oscuridad… eres más que eso…". Sentía como si flotara en la nada, con los ojos semiabiertos, como en un letargo, ya ni si quiera escuchaba la voz de Elien. La voz con la que conversaba era de alguien más. Era ella misma. "Soy más que eso. Sobrepasas la oscuridad. Soy… somos… soy… somos… ¡somos!… ASHTIMAEL…". Ahora había tanta luz que estaba enceguecida, pero en el último momento distinguió algo… alguien, una figura… unos labios… que pronunciaban el nombre innombrable.
¡Nal! ¡Naliot! ¡NALIOT SCHERLLET! – de golpe abrió los ojos. La cabeza le daba vueltas -.
¿Elien? – pronunció con la garganta agarrotada. ¿Qué había ocurrido? ¿dónde estaba? -.
¡Santo Dios! ¡me asustaste! De repente te desmayaste…
¿Qué pasó? – no entendía nada y el dolor de cabeza no la ayudaba mucho -.
¿No recuerdas? – Trató de hacer memoria. Se acordaba de estar caminando con Elien y que le había dicho que había hablado con Severus sobre ella, que la arrinconaba contra la pared… y… después nada.
Recuerdo hasta que nos caímos contra el muro… - Elien guardó silencio un momento -.
Después de eso te desmayaste. Vamos, párate – como estaba sentada contra la pared se ayudó con esta y la mano de Elien para pararse -.
Es extraño que me desmaye… y que además no recuerde nada – murmuró mientras se agarraba la cabeza -.
Sí. Es mejor que vayamos a dormir. Yo también lo necesito.
Pero que quede claro que no me he olvidado que eres un maldito bocón…
¡Nal!
Nada de Nal… estoy herida… ¡Mira que andar abriendo la boca! ¡mañana hablaremos al respecto!...
Pareces una madre enojada
¡Cállate! – tenía el presentimiento que había olvidado algo increíblemente importante y eso la molestaba -.
Eres especial, Nal… - la voz de Elien le sonó lejana -.
¿Qué quieres decir con eso, así tan de repente?
Sólo eso… que eres especial…
Cállate. Ya llegamos al dormitorio…
Al tiempo que traspasaban la pared de su habitación (era una pared falsa) encontraron una lechuza volando por la sala.
¿Y esa águila? – preguntó Elien asombrado. "¿Qué Águila? en verdad debió haber bebido mucho". Ella caminó hacia el ave y verificó que tenía un pequeño papel atado a su pata. Se lo sacó y leyó.
Me tengo que ir…
¿Qué? ¡pero si ya es muy tarde!
La carta es de Albus. No demoraré. Acuéstate y duerme.
¡Pero te sientes mal!
No, ya estoy bien – mintió – nos vemos – y salió otra vez, rumbo al despacho del viejo -.
♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣♣
Cuando entró a la habitación se asombró al ver a Draco Malfoy sentado ahí, dándole la espalda a ella y la cara a Albus.
Srta. Scherllet, tome asiento por favor – dijo el director amablemente. Eso fue lo primero que la perturbó -.
Gracias – respondió sentándose -.
Cuando se sentó miró a Malfoy, pero éste estaba con la cabeza gacha y parecía que por el momento seguiría así.
Se estará preguntando que hace el joven Malfoy aquí, srta. Scherllet – afirmó Albus -.
La verdad, sí – aceptó -.
Bien. La historia es delicada y esperaré que lo que escuches de aquí no salga – le molestó el hecho que Albus la estuviera llamando chismosa, pero comprendió que la trataba como a otra alumna por que estaban delante de Malfoy -.
Por supuesto, señor – no pudo evitar ser un poco irónica -.
Es difícil saber por donde comenzar… - y en realidad pareció dudando su proseguir - … El señor Malfoy vino aquí buscando ayuda – sus ojos se abrieron de par en par. ¿Era posible que Malfoy había ido para hablar sobre su asesinato?. No, no lo creía tan valiente -.
¿Ayuda para qué? – preguntó viendo que Albus alargaba su silencio -.
Voldemort está reclutando nuevos hombres para un ataque. Más específico: jóvenes de las familias de más confianza... – preguntas asaltaron a su cabeza. ¿Todo esto significaba que Malfoy le había confesado por fin que su familia era la mano derecha de Voldemort? ¿Cómo era que había hablado? ¿Qué buscaba…? - … y el joven Malfoy es uno de ellos.
Si, eso siempre lo hemos sabido – habló sin emoción. Ella no vio cuando Malfoy se mordió el labio -.
Además, como Draco es mitad Veela, ayudaría mucho más en buscar nuevos refuerzos en las filas de Voldemort – continuó Dumblendore sin prestarle atención -.
¡¿Veela?! – gritó, volteando su cabeza de Malfoy a Albus anonadada - ¡¿Cómo qué Veela?! – Malfoy por fin levantó su cabeza asombrado -.
Todo el colegio lo sabe – susurró a media voz -.
¿Qué? ¿todo el colegio? – y miró a Albus -.
Hasta yo he escuchado a los alumnos hablando sobre eso, srta. Scherllet – le respondió con media sonrisa -.
Bueno, nunca me he preocupado de Malfoy. No lo sabía – respondió. Sí, era una maldita por ser tan mala. Lo sabía y no le importaba -.
Siguiendo con el relato… - habló el director tratando de salvar el momento - … el joven Malfoy no quiere unirse a Voldemort…
¡Ja! – soltó incrédula -.
Es verdad, Scherllet. Él esta aquí para pedirnos protección…
¿Contra Voldemort? – preguntó petulante - ¿El pobre niño no puede solo?
¡Scherllet! ¡Pare ya! – la regañó Albus. Se le había pasado la mano -.
Tengo sueño, me siento mal y quiero estar de regreso en mi habitación – soltó – por favor, explíquenme por qué estoy aquí, así las cosas serán más fáciles para todos
Bien – Albus habló con voz tosca mostrando su enojo – el señor Malfoy necesita un lugar para protegerse de los mortífagos, de su familia y de sus compañeros Slytherin. Como estoy seguro estás comprendiendo, Naliot, el señor Malfoy en este momento se está desligando completamente de Voldemort y como él no tiene paciencia contra las insubordinaciones, el sr. Malfoy estaría inseguro si continúa con una vida normal. Por eso está aquí, srta. Scherllet – y a ella, que ya sabía lo que le pediría, se le desencajó la mandíbula – Por que es usted la persona con la cual el señor Malfoy estaría más seguro en todo el castillo
… - Ni siquiera podía hablar. Malfoy la miraba tensamente -.
¿Scherllet? – la llamó Albus -.
…
Por favor, cierre la boca y diga algo… – cerró la boca inmediatamente y trató de tragar, pero al hacerlo rápido se atragantó y tosió desesperada, después de algunos intentos logró parar, pero para ese entonces ya tenía la garganta dañada. Respiró hondo, abrió la boca y soltó un sonoro -.
¿¿¿¿¿QUÉ?????
No puede ser… no puede ser… ¡me matarán!… estoy segura que me matarán… - hablaba sola. Ahora Malfoy y ella se dirigían a su habitación. Albus había terminado convenciéndola. ¿En qué diablos estaba pensando? ¿¡Vivir con Malfoy!?. ¡Harry la mataría! ¡Y Ron! Y… y… la lista era larga.
Scherllet… - le habló Malfoy -.
¡Y ahora! ¿Qué haré?. Maldita sea…
Scherllet… - otra vez -.
Entre todas las personas.
Scherllet… - y otra -.
A mi me buscan las calamidades – sí, era una exagerada -.
¡Scherllet! – el grito casi le vuela la cabeza -.
¡¿Qué quieres?! – devolvió -.
¿Me quieres hablar sobre algo?- le preguntó el chico mirándola fijamente. Ella quedó un poco descolocada -.
¿Cómo sobre qué?
No lo sé – le susurró – por ejemplo, algo que no podías decir en frente de Dumblendore - se quedó un momento quieta, escrutando el rostro de Malfoy -.
No te estoy entendiendo, Malfoy, podrías ser más específico ¿No lo crees? – y añadió – Aquí nadie nos ve.
Por eso mismo, Scherllet. Habla… - esto se estaba tornando en un muy estúpido juego… -.
Mira Malfoy, si no hablas claro, te abofetearé.
¿Por qué siempre tan violenta?... con Potter no eres así – Entonces una sonrisa burlona se acentuó en su rostro -.
Eso quiere decir… - y el tono irónico que utilizó fue centelleante - ¡qué TÚ! te estás comparando con Harry… - y soltó una risita odiosa - ¡Por favor!
… - Malfoy se tensó entero y apretó los puños -… Me parece que tú sabes algo de mí – Y el tono del chico había cambiado completamente, ahora era ronca y seria – Quisiera saber que sabes.
… - guardó silenció un momento. Observando la cara de Malfoy. Era un veela. Una de las criaturas más hermosas que existían… como esa chica Fleur Delacour, de la cual había escuchado de los labios de Harry (Una de los magos elegido para el "Torneo de los Tres Magos"). Criaturas que enamoraban y atraían a los sencillos mortales hasta el poder de enloquecerlos. Pero viendo a Malfoy a ella no le pasaba nada, ninguna atracción, ¿por qué sería eso?. Aunque el muchacho no le dejaba de parecer atractivo, pero nada más - Malfoy… - habló calmadamente - sé que mataste a Smith – el rostro de Malfoy no cambió, la siguió mirando normalmente -.
Ya lo sospechaba, por algo tú me buscabas. Por eso había sentido tu esencia anoche – "¿Esencia? ¿Cómo que esencia?" – Me escuchaste hablar con Pansy ¿cierto?
Sí… explícame lo eso de la esencia.
Los veelas tenemos los sentidos más agudos que un humano normal, cuando queremos podemos oler, escuchar sólo a esa persona… - y aunque luchó, sus mejillas se sonrojaron. Malfoy, que había apartado los ojos, no la vio -.
Malfoy, no será fácil vivir conmigo, hay varias personas que te pueden hablar sobre eso…
¡Espera Scherllet! – la interrumpió Draco – Hay que seguir hablando sobre mi asunto… primero: ¿por qué no se lo contaste al viejo?...
Porque primero quiero saber las circunstancias en que sucedieron las cosas. Escucha Malfoy, aunque cada vez que nos veamos te golpee no significa que te mandaría a Askaban a la primera oportunidad.
Tan Gryffindor… - y ella sonrió – pero yo no te hablaré de cómo sucedieron las cosas.
Eso ya lo sé, por eso tendré que investigar.
Otra pregunta, ¿Si escuchaste nuestra conversación con Pansy, entonces escuchaste que tú… que tú… me….? – supo lo que Malfoy quería decir y lo acalló levantando una mano para que parara. No quería escuchar en esos momentos una declaración, y menos del Slytherin -.
Eso es una estupidez, Malfoy… no tomaré en cuenta eso – y como salvándola, ya habían llegado a fuera de su habitación – Escucha, adentro esta a la persona que viste antes…
El muggle.
Sí – contestó con una venita palpitante en la frente – el muggle. Él está… digamos… algo tomado - Malfoy soltó una risita y ella le pegó en la nuca sin mirarlo, como por reflejo -.
¡Ouch! – se quejó el chico sobándose – ¡eso dolió! – pero ella no rió, permaneció con la cabeza gacha un rato - ¿Qué ocurre, Scherllet?
Malfoy…
¿Sí?
De ahora en adelante estarás siempre conmigo, si tú sales a alguna parte yo lo tendré que saber, si yo tengo que ir a algún lugar tú vendrás conmigo – suspiró con cansancio – Albus dijo que tendrías el mismo horario de Gryffindor, ya no podrás hablar normalmente con los demás Slytherin, tu familia te odiará…
¿A dónde quieres llegar? – le preguntó Malfoy acercándose para mirarla a la cara -.
Será doloroso, Malfoy – soltó mirándole. En la cara de Malfoy se formó una sonrisa burlona -.
¿Estás preocupada por mí? – ese fue la gota que derramó el vaso -.
¡Se acabó! Dormirás en el corredor – y se dirigió para cruzar la pared falsa, pero la mano de Malfoy en su brazo la detuvo y le llegó la voz más seria y varonil que había escuchado -.
Mi decisión está tomada. Cuando deseas hacer algo doloroso y difícil se te hace increíblemente fácil si lo haces pensando en una persona a la que quieres mucho y yo, Scherllet, no podría estar un bando contrario al tuyo. Aunque eso signifique que ahora todo se me torne oscuro… - Sus mejillas se sonrojaron y agradeció que Malfoy no le estuviera viendo -.
Sencillamente… Malfoy… eres un pendejo – sí, era estúpida su respuesta, pero ni lo pensó en ese instante, si no que zafándose de Malfoy entró por fin a su habitación -.
Cuando estuvo adentro se sintió segura. Aunque la sala de estar no tenia muchos muebles, era indudablemente acogedora. Todos los muebles eran de madera caoba (su preferida). Con su sillón de cuero café, su mesita de centro de madera y vidrio, sus repisas, muebles, sillas, cuadros que ella misma había pintado… Malfoy entró justo después de ella y se quedó impresionado mirando su entorno.
Siéntate donde quieras – le dijo - Espera un momento… - y se perdió por la otra puerta -.
Lo primero que hizo cuando entró en el dormitorio fue buscar a Elien. Se tranquilizó cuando lo vio acostado en la cama que ella había aparecido para él, sonrió satisfecha y se acercó para verificar si dormía… porque, arrugó el ceño, lo conocía muy bien para pensar que sólo actuaba. Se sentó en la cama y observó la cara relajada de Elien, acercó una mano y acarició la suave piel. Elien se tendría que ir. No podía decirle a Malfoy que durmiera siempre en el sofá, como tendría que decirle esta noche al chico. Además, sabía que Elien no podía apartarse por mucho tiempo de su trabajo. ¿A qué había venido?. Se acordó de lo que Elien había hablado con Severus y que tendría que afrontar al hombre después ¿Qué pensaría Severus de ella ahora, al saber lo que había hecho en el pasado? Suspiró y se levantó. Nada ganaba si se mataba la cabeza pensando al respecto… Volvió a la sala de estar y encontró a Malfoy sentado en el sofá mirando a todos lados.
¿Quién decoró esto? – le preguntó cuando la vio llegar -.
Yo, ¿por qué?
Se te nota la elegancia Scherllet… - le dijo mirándola fijamente y a ella de pronto le vino la ira y saltó encima de él para estirarle las mejillas -.
¡Odio esa cara tuya!
¿Gym quael puiedo heacer oal reiaspuecto? (traducción: ¿y qué puedo hacer al respecto?) – ella no se pudo contener y soltó la risa -.
¡Eres un tonto! – se separó de él y se iba a dirigir hacia la cocina (que se encontraba por otra puerta) cuando escuchó la voz del chico -.
Es la primera vez que te veo reír sin que uno de tus amigos tenga que estar cerca. Me hace sentir bien… - se preguntó como Malfoy podía ser tan diferente a lo que imaginaba. Como podía ser tan humano y no el tipo arrogante y falso que pensaba… ¡si que las cosas cambiaban!. Solo hace un par de días, si alguien le había dicho que viviría con Malfoy se habría reído en su cara y ¡mírenla ahora! tenía al Slytherin sentado en su sala de estar.
¿Tienes hambre? – preguntó para cambiar el tema - ¿quieres comer?
¿Te has fijado en la hora, Scherllet? Van a ser la una de la mañana – y le apareció la típica vena palpitante en la frente -.
¡Desgraciado! ¡yo te preguntó si tienes hambre para hacerte algo y tú sólo me dices: "¿Has visto la hora?"! – y lo señaló acusadoramente con su dedo índice - ¡vete al infierno, Malfoy! – y el bastardo sólo se rió en cara -.
¡Alto Scherllet! – comenzó, aguándose la risa – era broma… gracias, tengo hambre, hoy ha sido un día difícil - y tan rápido como había comenzado su enojo, desapareció -.
Bien, entonces ¿quieres comida o merienda?
Una merienda estaría bien – respondió todavía sonriendo -.
Puso el calentador, preparó tostadas, sirvió pastelillos, una torta de chocolate (su preferido ¬), jugo por si acaso, leche, todo bajo la atenta mirada de Malfoy, el cual estaba sentado en la mesa de la cocina, en el mismo asiento donde, horas antes, había estado sentado Elien. Comió en silencio y Naliot lo observó.
Esta noche tendrás que dormir en el sofá, Malfoy - informó. El muchacho sólo la miró de vuelta – lo convertiré en una cama para que estés más cómodo.
El… el… bueno, el muggle… ¿está durmiendo en la otra habitación?... – murmuró Malfoy inseguro -.
Sí - iba a dar más explicaciones, pero prefirió callar. Y solo un "Ah…" recibió por respuesta. Se arrepintió enseguida – escucha Malfoy, él…
Pero no pudo seguir hablando. Una puntada en el estomago la hizo doblarse por el dolor, chocó contra la mesa, la silla cedió y después perdiendo fuerza en las piernas, cayó de rodillas al suelo.
¡Scherllet! – gritó Malfoy y en un segundo llegó a su lado - ¿Estás bien? -.
Ahogó un gemido. Se apretó el abdomen en un abrazo desesperado. ¿¡Estás bien!?. ¡Qué pregunta más estúpida!. Sentía que se partiría en dos, cerró los ojos, apretó la mandíbula y sus dientes rechinaron. Malfoy le hundía sus dedos en los brazos con miedo y no la ayudaba mucho. La llamaba a gritos, pero su voz sonaba lejana y ella no podía responder… "Que se calle, por favor". Cuando estaba a punto de perder el conocimiento escuchó en su cabeza una risa que por desgracia reconoció de inmediato…. "Voldemort". Se sumió en la oscuridad.
Abrió los ojos sobresaltada. Como estaba acostada se levantó de un saltó. El dolor en el estómago todavía estaba latente, pero ahora lo podía soportar mejor. La oscuridad reinaba y no podía ver nada, Recordaba todo: el dolor, la risa de Voldemort y la pérdida del conocimiento. Sabía perfectamente lo que estaba pasando.
Scherllet… - la voz siseante le heló la sangre, y tuvo que luchar para mostrarse tranquila - ¡tanto tiempo!
¡Voldy! – saludó risueña - ¿cómo estás? – aunque no veía a nadie, estaba alerta. El Lord volvió a carcajear -.
Recuperándome de las secuelas de la última vez que escapaste de mis calabozos junto a Harry
Oh, bueno ¡eso te lo buscaste tú! - respondió retadora -.
Sí, lo reconozco. Ahora he estado buscando la forma de sacarle provecho a esta extraña conexión que posees con Potter. Poder hablar contigo. El único inconveniente es que el chico es débil y no aguanta mucho mis visitas ¡ahora debe estar muriendo por el dolor de su cicatriz!, ¿no, Naliot? – ella arrugó el ceño. "…Harry…" - ¿No te has preguntado la razón de esta conexión, Nal? ¿del por qué tú sientes dolor cuando a Potter le duele la cicatriz?
La verdad sí. Pero tú eres el menos indicado para responder a mis inquietudes – de repente todo cambió, sintió el aire terriblemente pesado, sus piernas otra vez le fallaron y el dolor se volvió de nuevo insoportable -.
¿¡QUIÉN TE CREES TÚ, NIÑA MIMADA, PARA FALTARME EL RESPETO ASÍ!? – sólo tuvo fuerzas para levantar la cabeza con una sonrisa burlona -.
¿Enojado, Voldy?
Lamentarás el día en que rechazaste ser mi aliada Scherllet – Sintió que perdía todo el aire de los pulmones – La guerra en la cual mataré a tu niño preciado, Scherllet, está más cerca de lo que quisieras. Tengo armas que no podrás combatir. No podrás proteger a Potter y él perecerá…
Y como todo comenzó, terminó. Abrió los ojos y se encontró de lleno con el rostro de Malfoy.
¡Por fin despertaste! Me tenías preocupado…
¡Cállate! – su voz le salió ronca. Como pudo se levantó, tambaleándose salió de la cocina, cruzó la sala de estar y, sobreponiéndose al dolor de cabeza, del estómago y a los escalofríos que le recorrían la espalda, reunió fuerzas y corrió. Chocando con las paredes llegó adonde la señora gorda, dijo la contraseña y entró apresurada, subió las escaleras de los dormitorios masculinos y se dirigió a la habitación de los chicos de sexto año. Nunca se dio cuenta que Malfoy la había seguido. Con un golpe sordo abrió la puerta y se encontró con la escena que esperaba: todos los muchachos (Dean, Seamos. Neville y Ron) estaban entorno a la cama de Harry. Neville fue el primero en verla.
¡Nal! – todos giraron la cabeza hacia ella - ¡Harry, está mal!
Lo sé, Neville -contestó tratando de calmar su respiración -.
Se dirigió a la cama y vio a Harry acostado, respirando dificultosamente, sudando a mares. Abrió los ojos cuando ella se sentó a su lado.
Nal… ¿lo viste?
Sí Harry… tranquilo, respira lentamente. Ya pasó, no volverá… - pero Harry hizo amago de levantarse - ¡¿qué no escuchas?! ¡acuéstate!
Hay que decirle a Dumblendore de la guerra, Nal.
¿Qué guerra? – preguntó asustado Dean -.
Nada – contestó toscamente -.
¿Qué guerra? – volvió a preguntar -.
¡Maldición! ¡habla! – esta vez fue Seamus. Ella iba a callarlos otra vez, cuando alguien se le adelantó -.
¡Ya basta! ¿son estúpidos? Ella dijo que no es nada – Había sido nada más ni nada menos que Malfoy.
¿Malfoy? – fue coro, hasta ella se sorprendió - ¿qué diablos haces aquí? -.
Viene conmigo – dijo y todos la miraron horrorizados -.
¿QUÉ?
Es una larga historia…
Nal… - la llamó Harry -.
¿Sí, Harry? – le tomó la mano entre las suyas. Malfoy se mordió el labio -.
Ayúdame a levantarme… - esa fue la gota que revalsó el vaso -.
¡No! Te dormirás ahora – chispeó los dedos y Harry cayó dormido -.
Ahora, Nal… ¿podrías decirnos qué pasa?
"
Nal… ¿estás segura? – Elien le preguntó en el momento que se ponía las gafas negras -.
Por supuesto – se amarró el cabello en una cola -.
Si tienes problemas…
… aborto la misión y nos encontramos en tres días en tu oficina como si nada hubiera pasado – Elien la miró tenso - ¿No?
Si, eso es…
Bien, ya me voy – se subió el cierre de la chaqueta negra, revisó si llevaba todo lo necesario – ¡adiós!
¡Espera! – la detuvo agarrándola del brazo – No quiero que vayas, me arrepentí. Quédate – ella lo quedó mirando con los ojos como rendijas. Se soltó de un tirón -.
Pareces un crío – dijo fríamente –
¡Déjame como crío!
Igual voy a ir.
Esta bien – y de pronto algo le tapó la vista - ¡Pero se te estaba quedando el gorro! – se lo acomodó, le hizo una señal de despedida con la mano y se fue -.
Saltó por la ventana y cayó en el techo del edificio vecino, de inmediato comenzó a correr y saltó hacia el otro techo. La misión consistía en acabar con el líder de una organización de mafia reconocida. Su primer trabajo. Era obvio que Elien estuviera nervioso, pero él no sabía que no sería su primera vez…"
Después de dormir a todos los chicos (Como lo había hecho con Harry), para no tener que responder preguntas, se fue con Malfoy hacia la salida.
¿Qué pasó hace un momento, Scherllet? – inquirió el chico saliendo por el cuadro de la Señora Gorda -.
Los dormí - contestó pensativa -.
No eso, si no cuando te desmayaste y resultó que a Potter le pasó lo mismo…
Malfoy, no es momento de preguntas… - doblaron por el pasillo y fue cuando Malfoy se percató -.
¿Este es el camino a tu habitación?
No, es el camino hacia el despacho de Albus…
¿Vamos a ver al viejo? – y se retractó de inmediato, cerró los ojos esperando el golpe de la chica, pero los volvió a abrir al no sentir nada -.
Exacto - eso sí que era raro: Scherllet no le había pegado. Esto significaba que la situación era grave -.
Lo de hace un rato fue por Voldemort ¿Cierto? – preguntó receloso -.
Sí.
¿Esta fue una típica visión de Potter?
Sí.
¿Y por qué tú también la tuviste? – arrugó el ceño. Eso era lo mismo que ella se preguntaba - ¿Scherllet?
¡No lo sé, Malfoy! – se detuvo de caminar de pronto, ya hastiada de tanto interrogatorio – Por cierto, tengo que preguntarte algo yo ahora.
¿Qué?
¿Sabes algo de Voldemort? ¿Tu padre te comentó algo de los siguientes movimientos de él? – en la cara de Malfoy apareció una sonrisa fría y siniestra -.
¿Comentarme algo? ¡Mi padre! ¡Por favor! – y una punzada le cruzó el pecho. Cierto, la relación de padre-hijo de los Malfoy no era la óptima – En las únicas ocasiones en las cuales se me acercaba era cuando salíamos y la gente nos veía y teníamos que aparentar… - Malfoy retomó otra vez el camino hacia el despacho del director de Hogwarts, ella lo siguió -… y para… - de repente el giró la cabeza para enterrarle sus ojos grisáceos en los suyos -… hablarme de ti… - su respiración se detuvo y quedó estática mirando al muchacho -.
¿Cómo dijiste?
Eso mismo.
¿Para hablarte de mí?
Sí – él volvió a mirar hacia el corredor - ¿Nunca te diste cuenta? – le preguntó luego, ella no se dio cuenta de que había disminuido el paso -.
¿De qué? – respondió confundida. Malfoy soltó una risa lacónica -.
No creo que seas tan ingenua…
Escucha, Malfoy, no sé de qué hablas – dijo enojada – he hablado muy poco con tu padre y no tengo buenos recuerdos de esos encuentros…
Pues le informo, srta. Naliot Scherllet… – la interrumpió volteándose y mirándola con una sonrisa de lado completamente vacía, como si algo le doliera mucho y conocido. El tipo de dolor que es terrible, pero que ya esta muy ligado a tu vida. Ese tipo de dolor que ella conocía tan bien - que el Sr. Lucius Malfoy tiene una fijación por usted – La cabeza le dejó de funcionar por unos segundos -.
¿Qué?
No me digas que nunca lo supiste…
¡Qué estupidez es ésta! – estalló - ¿Cómo es posible qué digas estas cosas de tu padre? ¡Esta casado con tu madre y te tuvieron! ¡Yo soy sólo una mocosa al lado ella!
¿Eso crees? – le respondió Malfoy, ladeando la cabeza – pues yo creo que eso a mi padre no le importa mucho.
¡Estás mintiendo! – Malfoy acercó su rostro al de ella -.
Yo comprendo a mi padre, Scherllet - murmuró – no fijarse en ti es imposible, llamas la atención de todos. ¿Qué se puede hacer cuando sientes cosas que te queman por dentro, qué sabes que están mal pero que no se pueden opacar, que te encienden llevándote a una locura de la que no puedes escapar? ¿Qué se puede hacer en ese caso, Scherllet? Mi padre es solo uno de los tantos que se pierden en ti… - el calor en sus mejillas no se apaciguó. Malfoy encerraba más de las cosas que ella pensaba -.
Aléjate Malfoy – ordenó. El chico obedeció y siguió caminando -.
Y pensar que todo comenzó por Voldemort, ¿No, Scherllet? – esa frase la hizo recordar en las circunstancias en que se encontraban -.
Cierto, Malfoy. Te diré algo: Voldemort va a iniciar pronto la guerra.
Y yo te diré otra cosa, Scherllet. Una vez, no hace mucho, vi a mí padre junto a unos amigos hablando sobre un ataque que se estaba planeando a un lugar que no pude oír.
¡Y por qué no me lo dijiste antes!
Por que tú me preguntaste si él me había dicho algo, pero esto yo lo escuché por cuenta propia – y el pobre recibió un fuerte golpe en la nuca -.
¡Idiota! ¡Ni que esto fuera un juego!
Y POOOOR FIIIIINNNNN habían llegado afuera del despacho de Albus.
¿Sabes la contraseña, cierto? – inquirió, Malfoy sobándose la nuca -.
No necesito eso – respondió con satisfacción. Miró a la estatua y Malfoy sólo vio que la chica observaba fijamente la estatua para que luego ésta se abriera así, sin más -.
¿Qué hiciste?
Hable con ella para que nos dejara entrar.
¡Esa es buena, Scherllet! ahora dime la verdad – ella sonrió mirándolo de soslayo -.
Esa es la verdad Malfoy – y comenzó a subir por las escaleras, dejando atrás a un Malfoy con la boca abierta -.
☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺☺
¡Albus Dumblendore! – gritó al mismo momento en que pateaba la puerta para entrar al despacho del hombre - ¡Tenemos que hablar! – atrás Malfoy, sorprendido por la repentina confianza en la chica, alzó una ceja, incrédulo -.
¿No deberías hablar más bajo? – le preguntó -.
Quiero que me escuchen, Malfoy. Por algo grito. Te explicó: no lo hago simplemente para molestar a nuestro apreciado director – le respondió sonriéndole de lado. Dando entender que era mentira -.
¿Y qué pasó con eso de "Señor Albus" de unas horas antes? – pero no pudo responder, ya que en ese momento el mismísimo señor Albus Dumblendore bajaba rápidamente por la escalera que como ella conocía, conducía a su habitación -.
¿Qué pasa Nal? – interrogó sin percatarse del Slytherin. Y en la cabeza de Malfoy se formuló una pregunta: ¿Dónde se fue el "Señorita Scherllet"?... -.
¡El mismísimo Señor Oscuro nos acaba de hacer una visita nocturna! - comenzó con tono estudiadamente hilarante – vengo a dar el informe de lo acontecido – y otra pregunta más atacó la cabeza del Slytherin: "¿Ahora se tutean?...".
"Ahora es el momento, Draco Malfoy, de que te enteres de las verdades que estaban escondidas bajo caras sonrientes e inocentes, bajo pantomimas de cuentos de hadas, pues los Gryffindors no son como creías… pues los Gryffindors son leones inteligentes. Es tiempo, Draco Malfoy, de que abras los ojos"
Albus Dumblendore se enteró de la presencia del chico cuando Naliot dirigió su mirada a un lugar de la habitación a la cual no había prestado atención, la había seguido y encontrado al joven, ahí, inmóvil, como pensando, sacando conclusiones y se preguntó que buscaba Scherllet al llevarlo a su despacho siendo que hablarían sobre Voldemort. Y lo más importante, ¿por qué había dejado atrás la obra que ambos habían empezado de la relación Director-alumna frente al Slytherin? ¿Qué escondía ahora, Naliot Scherllet?
Joven Malfoy - saludó el anciano, logrando sacarlo de su estupor -.
Director… - devolvió. Después los tres supieron que lo que continuara, estaba en las manos de la chica -.
Las cosas son así – habló ella – Voldemort va a atacar Hogwarts pronto. Como siempre su objetivo es exterminar a Harry de una vez por todas. Está por demás decir que posee aliados dentro del colegio para llevarlo a cabo. Parece que ahora tiene una nueva arma que lo fortalecerá. Por último, él utilizará mi conexión con Harry para conversar conmigo – finalizó mientras se estiraba por encima de la mesa para tomar un dulce de limón – eso es todo – y se metió el dulce a la boca. Albus la quedó mirando y luego a Malfoy -.
¿Puedo preguntar por qué se encuentra aquí el joven Malfoy? – interrogó causando una imperceptible turbación en el chico -.
Oh… por nada en especial – contestó Naliot, logrando una mirada incrédula del anciano -.
Bien, Naliot, ya me dijo lo que tenía. Ahora puede retirarse
Sí, buenas noches – hizo la despedida con la mano y se dirigió a la puerta, seguida de Malfoy -.
¿Eso fue todo, Scherllet? – le preguntó Malfoy cuando salieron -.
Sí.
¿De verdad?...
Sí.
Pues te diré lo que pienso – dijo el chico mientras subían por las escaleras que daban a Gryffindor – Pienso que todo fue una pantomima, que en realidad querías molestar al viejo, que buscabas más que simplemente contarle lo ocurrido… - ella rió -.
Sí.
¡Ah! ¡con que tengo razón! – soltó luego él como si hubiera ganado un juego - ¡Ves que te entiendo, Scherllet! – entonces la vena palpitante de la frente salió a flote otra vez -.
¡Ya cállate! – y le lanzó un golpe. Siguió un silencio -.
¿Así son tus noches, Scherllet? ¿Siempre estropeadas por los demás? – susurró el Slytherin pasándose distraídamente la mano por el pelo sin mirarla, cosa que le pareció más humana y agradable a la vez anterior que lo había hecho. La pregunta deambuló por su cabeza. Hacía mucho que no dormía una noche como era debido. Suspiró. Las cosas iban de mal en peor: su humor cambiaba repentinamente. Pero sabía que el mundo completo estaba cambiando, moviéndose, desarrollándose, creciendo. Todos lo hacían, pero pensaba que quizás ya estaba cansada de ese cambio. ¿Para qué desarrollarse siendo que como se encontraba ahora no había necesidad?. La monotonía la mataba y sinceramente empezaba a sospechar que su tiempo en Hogwarts se estaba acabando. La primera señal había sido la visita de Elien…
Mentalmente enumeró las cosas que debía hacer: Primero acostar a Malfoy para que la dejara de fastidiar, hablar con Elien sobre su llegada y regresó a su hogar (por que indudablemente no se podía quedar), verificar las cosas con Harry y los chicos, buscar información sobre el asesinato de Malfoy, posiblemente ir a recolectar pistas de los actos de Voldemort, ir a visitar su casa para ver si todo estaba en orden como lo hacía todas las semanas, hablar con Severus acerca de la metedura de pata de Elien y su gran bocota, sin contar las clases de canto, baile y pintura, las clases de ayuda que daba a los estudiantes que se lo pedían y lo más importante de todo: hacer todo lo anterior sin que nadie se diese cuenta y con una sonrisa siempre en el rostro, por que, aunque lo odiara, mantener las apariencias era algo con lo cual no podía transar, pues seguía siendo, Naliot-señorita perfecta- Scherllet.
Se tiró de espaldas sobre la cama soltando un sonoro suspiro de cansancio. Había callado a Malfoy cuando éste había comenzado su incesante parloteo una vez entrado a su habitación con un hechizo para dormir. Miró el techo oscuro del dormitorio, soñolienta. Debían de ser como las tres de la mañana. Pensar que ella se levantaba todos los días a las cinco de la madrugada. "¿Así son todas tus noches, Scherllet? ¿Siempre estropeadas por los demás…?" Sí Malfoy. Así son siempre mis noches. Sin darse cuenta se quedó dormida…
"… Caminaba con los ojos cerrados como por monotonía. Le pesaban los pies. Sin quererlo en realidad, abrió los ojos y se encontró con un corredor angosto, oscuro y al parecer, sin fin. Miró de derecha a izquierda, pero el paisaje era lo mismo. Su corazón palpitaba calmadamente. No. No podía ser una pesadilla. Retomó la caminata sin saber exactamente hacia donde se dirigía. De pronto escuchó un sonido a sus espaldas, se volteó para verificar, pero no había nada. Raro. Se volvió para seguir caminando, pero de nuevo el mismo sonido. Otra vez se volteó, pero esta vez más rápido. Para su sorpresa se encontró de cara a dos rostros sonrientes y divertidos, completamente iguales. "… ¡¿Fred y George?!... ".
¡¡¡Ohayouuuuuu!!! – y fue el repentino grito al unísono que ambos chicos soltaron lo que la asustó, causándole pegar un grito -.
¡Dios santo! ¡Qué estupidez es esta! ¡Fred! ¡George! ¿qué diablos están haciendo y por qué hablan en japonés? – (Fred y George eran los conocidos gemelos Weasley, hermanos de Ron Weasley). Ambos se le acercaron para, cada uno, tomar las mejillas de su cara y tirar, aun sonriendo -.
¿Fred? ¿George? ¿Quiénes son ellos? – le preguntaron a coro tirando cada vez más - ¿Quién eres, linda señorita?
¿Qule re lesr plaslaen? – (Qué les pasa) – trató de hablar mientras forcejeaba para sacárselos de encima -.
¡Esto es fantástico hermano! ¡Por fin alguien nos visita! – habló Fred. Y sabía que era Fred por que ella era la única que había podido diferenciarlos desde siempre (incluso le ganaba a Molly Weasley, su madre)-.
¡Si, hermano! ¿ahora qué haremos con ella? – devolvió George con una amplia sonrisa -.
¿Solrtaermai? – (Soltarme) – preguntó. Ya casi no sentía las mejillas y suponía que se le hincharían -.
¡Eh! ¡No! ¡Podrías escapar si lo hacemos! – repusieron ambos en gritos -.
¡Promientor qule nuo lou hares! – (Prometo que no lo haré) – La quedaron mirando unos segundos en los cuales apretaron todavía más (si eso era posible). Pero luego la soltaron con estudiada lentitud, como si se prepararan para volver al ataque si vieran en ella algún pensamiento de huída, sin embargo, ella se quedó en mismo lugar, sobándose las mejillas adoloridas - ¡Ustedes son malignos! Casi me dejan sin cara – entonces la pequeña tensión que había aparecido, se esfumó -.
jajajajJAJAJAjajajajaJAJAJAJAJA – y la risa de ambos fue atronadora -.
Si no son Fred y George ¿quiénes son? ¿cómo se llaman?– la risa paró de seco y la quedaron mirando. Ambos se tomaron las barbillas pensativos, sincronizados -.
No lo sabemos – soltaron después -.
¿No lo saben? – interrogó, incrédula -.
Exacto.
¿Y no les interesa saber quienes son? – preguntó -.
Mmm – comenzaron juntos. Poniéndose las manos en las caderas - ¿Y es tan importante saber quién eres?
¡Por supuesto! – respondió sin pensarlo mucho -.
Nosotros somos nosotros, eso es lo importante – dijeron – somos personas con pensamientos individuales y somos hermanos, eso es lo que somos – acabaron -.
¿Y sus nombres?
Pues…. – Comenzó George -.
… No lo sabemos – finalizó Fred -.
¿Y tú? – le preguntaron juntos - ¿sabes en realidad quién eres?
Sí – respondió muy segura – soy Naliot Scherllet – pero ellos se quedaron quietos como si no fuera la respuesta que esperaran -.
Ese es sólo un nombre, no eres tu realmente – susurraron luego - ¡Tú no te conoces! – y se dieron vuelta - ¡No eres divertida! – y con un "¡Plop!" desaparecieron sin darle tiempo para refutar -.
¡¿Qué no me conozco?! – gritó al aire – Por supuesto que sé quien soy - murmuró, ya no tan convencida -.
Ahí estaba. Sola otra vez. "… ¡¿Qué puñetero sueño era éste?!... ". Se obligó a seguir caminando. Ya cansada de seguir viendo el mismo pasillo se puso a correr. Pero fue un error. Al correr no vio como el corredor se acababa y cayó en la negrura soltando un gritito. Y… siguió cayendo, sin tocar fondo. Cuando ya sospechaba que nunca terminaría. Algo la paró sosteniéndola del brazo, una firme mano. Levantó la cabeza para ver a su salvador y se quedó asombrada.
¡Ojoloco Moody! - ¡Sí!. Era el mismísimo Ojoloco Moody, ex profesor de Defensas contra las Artes Oscuras, más conocida como DCAO ¿qué rayos hacía en su sueño? -.
¿Estás bien? – le preguntó el hombre sin tomar en cuenta su grito. La ayudó a subir a donde él estaba, lo que resulto ser… ¡un estúpido pasillo igual al anterior! – ¡Hay qué estar siempre alerta, muchacha! O si no te ocurrirá lo mismo de antes – le dijo en tono severo cuando ella se disponía agradecerle – Sencillamente no puedes andar por el mundo sin prestar atención a tu alrededor - ¡Al diablo! ¿Acaso todos los del sueño estaban ahí para sacarle algo en cara? - ¿Me estás escuchando?
Sí - contestó enfurruñada -.
¿Y qué significa Ojoloco Moody? – Agrandó los ojos, sorprendida -.
Es tu nombre, por supuesto – repuso -.
¿Mi nombre? – El hombre parecía desconcertado – Con que ese era mi nombre… - hablo después, pensativo -.
¿Qué diablos les pasa con sus nombres? ¿Acaso no recuerdan como se llaman? – estalló golpeando con un pie el suelo -.
¿Y tú? – le dijo Moody, sin alterarse por el repentino enojo de ella- ¿sabes quién eres?... – El enojo se disipó y quedó estática -.
Sí, soy Naliot Scherllet – siseó despacio, queriendo prohibir alguna contra respuesta del adulto -.
¿Y tú? – volvió a decir - ¿estás segura? – tratando de no golpear al hombre, respondió resoplando -.
¿A qué te refieres?
Pues yo creo que no eres solamente un nombre mundano, si no algo que transciende a lo terrenal, algo a lo que deberías tomar atención y estar alerta - su corazón saltó y un calorcito subió por el estómago aún sin comprender de lo que le hablaban -.
¿Cómo a qué? – Moody pareció reflexionar -.
Tu nombre ¿estás segura qué es ése?.
Sí ¿cuál otro podía ser?...
No soy el que tiene que responder eso. Eres tú la que debe hacerlo.
¿Y cómo podré hacerlo?
Busca en tu pasado, siempre las respuestas están en el pasado – y se alejó despacio hasta que no lo pudo ver más, ella ni siquiera trató llamarlo -.
Buscar en mi pasado es lo último que quiero hacer – Este sueño la estaba desesperando, ya se quería despertar y comenzó a pensar en ello, como lo hacía en otros sueños, pero para su sorpresa no resultó -.
Quizás, en realidad, era uno de esos sueños que te servían para encontrar respuestas subconscientemente… O quizás ya estaba loca (lo cual no se le hacía tan extraño), o quizás no quería despertar, porque a pesar de lo loco que parecía todo, sentía que no lo era tanto, que en verdad buscaba encontrarse a si misma y encontrar un verdadero nombre, el verdadero ser que estaba dentro de sí, quizás esos pasillos iguales, oscuros, estrechos se referían a su propia mente y a los recónditos que ocultaba. Permaneció en el mismo sitio un rato. Pensando en todo y al mismo tiempo en nada. Ojoloco Moody le había dicho que buscara en su pasado, pero en el pasado sólo era Naliot Scherllet, hija del hombre más importante del mundo, nada más, y no creía que ese fuera su propio yo ¿o sí?. Se sentó contra uno de los muros y se quedó ahí, resoplando un poquito.
Los segundos pasaban y ella seguía ahí… ¿No debería haber pasado algo más como en un sueño común?. Debería pasar algo sí éste fuera un sueño común, pero no lo es. Se levantó sosteniéndose del muro del pasillo. Fue entonces que se le ocurrió una idea. Luz. Lo que necesitaba para salir de ese mugroso pasillo, sin caerse otra vez, era luz. Subió el brazo derecho por sobre su cabeza y sonrió, chispeó los dedos confiada y de pronto una luz centelleante se desplegó desde sus dedos, pasando por su brazo, su hombro, su cuello, cabeza, torso, caderas, piernas, pies y tocar por fin enl suelo, desapareciendo por ambos lados del extenso pasillo ahora completamente iluminado. La tranquilidad se albergó en su corazón y emprendió de nuevo la caminata esperando encontrarse con alguien. Se preguntó si en este sueño aparecería Harry, Elien, o Hermione. Ahora tenía un nuevo humor y hasta le resultaba gracioso que hubiera soñado con los gemelos Weasley, siendo que hace tiempo no los veía. Miró distraídamente sus pies y entonces se percató que llevaba ropa de invierno: botas celestes, pantys negras, faldita azul, y un abrigo celeste con terminaciones en azul marino y una bufanda azul oscuro, pero ¡hace unos minutos estaba con la ropa que se había quedado dormida! ¿Cuándo se había cambiado?. De pronto, cuando aún estaba descolocada, se percató que ya no pisaba el duro suelo del corredor, si no algo blando, frío y blanco: Nieve. Y se tuvo que colocar el gorro del abrigo para no congelarse. Miró de un lado a otro, pero era lo mismo. Basta nieve. Y recordó que no le gustaba la nieve. ¡Qué odiaba la nieve!. Bufó y refunfuñó al aire. "¡Maldita y desgraciada nieve!". Hace mucho que no se hallaba en medio de ésta y cada vez que no podía escapar de hacerlo (como en una misión para Elien), trataba de hacer las cosas lo más rápido posible para salir de ahí. Con sorpresa se dio cuenta que algo estaba en la nieve a unos cuatros metros de ella, se apresuró a ver lo que era y se asombró al hallar el cuerpo de alguien, más bien a una niña que no esperaba volver a ver. Su sangre se congeló y no fue por frío. La que estaba ahí, al frente de ella, no era otra que Beatriz Scherllet. Su hermana muerta. Se cayó en las posaderas y se quedó un rato así. Contemplando estupefacta el cuerpo inerte de su hermana. "Su querida hermana…" "… No puede ser…". Nunca, quiere decir NUNCA había soñado con su familia. Recuperándose, se movió para acercarse a la niña y quedársele viendo. Sí. Era Beatriz. La misma Beatriz de doce años, igual a como la recordaba antes de que muriera: con su vestido de encajes con terminaciones de color lila, el vestido elegante que siempre ostentaba con las demás chicas de las familias nobles que llamaba "amigas". Con una mano temblorosa tocó la mejilla helada de la chica.
¿Beatriz? – llamó confundida. Y para serles sincera, en el fondo de su corazón, ilusionada, no esperaba una respuesta. Pero si la obtuvo. El cuerpo se movió, como despertando, y se levantó lo suficiente para mirarla extrañada. "No me reconocerá. Como los demás…" -.
¿Naliot? – Pero sí la reconoció. Tomando aire, habló -.
Sí, soy yo Beatriz ¿qué haces aquí? – Pero la chica no respondió. Su nariz se encogió como si oliese algo terriblemente malo y la miró duramente. "Como siempre" la misma mirada que recordaba. La misma mirada que aborrecía. Por un momento pensó que sería capaz de escupirla. Se terminó de levantar y ella la imitó. Vio por un segundo en el rostro de la pequeña un dejo de sorpresa.
¿Qué pasó? ¿por qué te ves más adulta? – le preguntó con aire despectivo., con el tono de una típica damita de la alta sociedad -.
Pues… crecí – susurró. También odió la forma en que Beatriz la podía poner nerviosa -.
Como siempre: Tus respuestas estúpidas – fulminó la chica que ahora era más baja que ella. Apretó los puños y de pronto se acordó que éste era un sueño y que Beatriz no tenía ningún poder sobre ella -.
Cierra la boca y dime qué haces aquí – soltó. Vio la extrañeza de su hermana y a continuación la ira que brotaba de sus ojos verdes. Pues Beatriz tenía los ojos verdes y cabello negro ondulado (al igual a ella) pero sólo hasta los hombros -.
¡A quién crees que le hablas en ese tono! ¡Sin respeto! – y alzó la voz a medida que hablaba - ¡Ya verás cuando le cuente a nuestra madre como me has hablado! – Sí. Ahí estaba Beatriz, la infaltable acusete -.
¡Pues no me dirá nada por que está muerta! – le gritó. Beatriz se quedó estática y su cara palideció rápidamente -.
¿Qué cosa dijiste? – siseó - ¡Esto es una blasfemia! ¡Te debería abofetear por decir éstas cosas! – e hizo amago de hacerlo. Pero Naliot la paró, sonriendo socarronamente -.
Mira a tu alrededor, Beatriz. No hay padre o madre. Estás sola, no tienes a nadie más, pues nadie te soporta. Abofetéame, Beatriz – No lo hizo, miró a todos lados y la ira se esfumó -.
¿Dónde estamos? ¿dónde me trajiste? – le preguntó tratando de contener su humor -.
En medio de la nada – contestó ella misma mirando el entorno - ¿No recuerdas cómo llegaste aquí? – siguió mirándola otra vez a los ojos. Ahora se sentía segura. No sabía por qué diablos Beatriz estaba en su sueño, pero eso ya quedaba atrás, ahora era perfecto para devolverle la mano a su hermana por todas las veces que la había molestado cuando pequeña, aunque fuera en un sueño -.
No tienes derecho a hacer preguntas. Tienes que contestar las mías.
¿Y qué me obliga a contestar las tuyas, eh? – rebatió mientras le revolvía los cabellos como, sabía, odiaba Beatriz -.
¡Mal educada! – gritó mientras se sacaba de encima su mano -.
Estás en mi sueño – dijo de pronto con tono sereno. Beatriz sólo la miró -.
Estás loca. Lo último que recuerdo es que nos dirigíamos a la fiesta en nuestra celebración a la cual tú no ibas porque habías hecho un berrinche – su corazón se detuvo. ¿De qué se trataba eso? -.
¿No recuerdas más?.
No. Nada más – ella sabía lo que había ocurrido después. Según la policía el vehículo en que su familia iba se había volcado saliendo de la carretera y cayendo a un acantilado, incendiándose -.
¿Entonces no tienes ninguna noción del por qué estás aquí? – preguntó de nuevo -.
Sabía que tenías un retraso mental, pero no sabía que llegaba al punto de no dejarte entender lo que te dicen – Miró al cielo y suspiró. Con Beatriz no había caso. Era una maldita por donde se le viera. Pensó de repente que si seguía ahí se terminaría por congelar y se acordó que su hermana solo llevaba un vestido fino -.
¿Tienes frío? – susurró -.
No – pero era innegable puesto que la pequeña ya tiritaba desde hacía un rato. Se abrió el abrigo y con una parte envolvió a la niña en un abrazo para darle calor -.
Bueno – comenzó cuando recibió una mirada extrañada de Beatriz - Sólo para cerciorarnos – y apartó la vista sonrojada -.
Tú siempre eres así - murmuró su hermana, mientras se acomodaba mejor en el abrazo - yo te trato mal, pero tú eres siempre dulce, por eso sufrirás en este mundo Naliot, te lo aseguro. Morirás dando tu vida por personas que no se lo merecen – Y no supo si sus ojos se aguaron por que Beatriz nunca antes la había abrazado, o porque le hablaba con amor, o por que sus palabras le llegaban como puñalada. Sin embargo no lloró, no porque no quisiera, si no por que simplemente no podía. Como siempre -.
¿Qué te pasa? ¿Por qué de pronto eres amable? – y su voz salió quebrada. Beatriz no respondió - ¿Beatriz? – la separó sólo lo suficiente para mirarla. Ahogó un grito. Todo era rojo. Rojo de sangre. Y aún cuando el cuerpo inerte de Beatriz Scherllet se resbalaba de entre sus brazos y salpicaba la nieve de sangre, no reaccionó. "No" - ¡Beatriz! – Era indudable que Beatriz no se movería – Y revivió todas las escenas de su vida en donde la sangre era la protagonista. La desesperación la embargó. Gimió, al punto de dañarse la garganta, puesto que era un gemido desde el alma, de esos que te nublan la vista. Y eso fue lo que pasó, se le nubló la vista y tuvo que arrodillarse para ver bien el cuerpo de su hermana. Si éste era un sueño, era el más horrible que había tenido en su vida. El más horrible.
Ya no quería más. Tenía que despertar ahora. ¡Tenía que hacerlo!. Sus ojos enrojecidos le ardieron y apretó al vestido de su hermana. "¡No otra vez!" Ya le pesaba en la conciencia haber dejado morir a su familia, revivirlo otra vez era inconcebible. "¡Maldita mi vida!"…
Calma ya, nada se solucionará si sigues así -. Escuchó una voz suave. Levantó la cabeza al momento que pensaba que ya no podría seguir cargando el dolor en su espalda como lo había hecho durante años, Enfocando la vista, se encontró con una figura que no se distinguía bien por la luminosidad que desprendía - no llores, mi niña, nada merece tu llanto. Nunca - "Ya no puedo retenerlo más ¡No puedo!" - ¡Si puedes! - prosiguió la voz como si pudiese leer su mente – Claro que puedes Naliot Scherllet - arrodillada, teniendo el cuerpo inerte de su hermana bañado de sangre a su lado, no pudo evitar otro gemido. "Quiero despertar" – y lo harás, pero antes te tienes que encontrar a ti misma. Recuerda, querida, lo que eres, así podrás contra el dolor y la tristeza que te agobia - "¿Quién eres?" – Soy TU ¡Recuérdalo! ¡No es difícil! – entonces, su cara de contrajo por la angustia -.
¡¿Qué no entiendes que lo único que deseo es olvidar?! – gritó no pudiendo contenerse - ¡No entiendes que lo que me hace sufrir es mi pasado!
Pues tendrás que ser fuerte para aceptarlo y poder seguir viviendo, Naliot. Pronto la realidad de tu destino te golpeará y tendrás que hacerle frente - una puntada de dolor en la cabeza la hizo doblarse hasta tocar la nieve con ésta. De pronto escuchó voces lejanas llamándola "¿Elien?" – ¡Naliot, no te despiertes todavía! – Pero si quería despertar, cada vez las voces estaban más cerca y el dolor disminuía - ¡Espera! – y ese extraño ser la retenía en el sueño - ¡Ashtimael! – Pero ya era tarde, por que ya se había despertado -.
Fin del capítulo
