Heyss! Bueno pues aquí estoy otra vez con un nuevo capi . Perdon por el retraso pero esque me ha entrado un virus en el pc y como que lo tengo un poco chungo T.T pero aun asi poco a poco he conseguido terminar el capi xDD.

Bueno puess queria agradecer a alleka y a Karen tsukamoto por sus revis, muchas gracias me animaron muchop n.n. Weno espero que os guste el cap. Besitoss y ya sabeis….REVIEWS:P:P

ACLARACIÓN: se que Kagura tiene 18 años pero en mi fic tiene 16 como Yuki y compañía xD

CAPÍTULO 2: Confusiones

"Vaya, ¿todavía estás aquí Kagura?" le preguntó un chico de cabellos grises a la muchacha.

Kagura se separó de su amiga y miró el reloj.

"¡Oh dios mío!" exclamó dando un pequeño salto y cogiendo su bolso apresuradamente.

"¿Qué…qué pasa?" preguntó Tohru asustada.

"Mirad que tarde es, tengo que irme enseguida o mi madre se empezará a preocupar" dijo la morena apresuradamente, mientras se ponía su abrigo.

"Oh… bueno pues…espero que nos veamos otro día" la despidió la castaña alegremente,

Kagura asintió con una amplia sonrisa.

"Voy a despedirme de mi amorcito" dijo mientras subía corriendo las escaleras.

"No tiene remedio…" murmuró Yuki mientras la veía subir dando saltitos.

Tohru sonrió y se dirigió a la pila de platos, para colocarlos en su sitio.

"Ah… ¿Quieres que te ayude?" se ofreció el ratón amablemente.

"No Yuki muchas gracias, no hace falta"

Yuki se puso a su lado y la miró. Su largo pelo castaño cogido en dos graciosas trenzas. Sus grandes ojos azules que expresaban tranquilidad, y esa sonrisa radiante, que le hacía un rostro precioso.

Tohru notó por el rabillo del ojo que Yuki no le quitaba la vista de encima y se puso un poco colorada.

"¿Qué…qué pasa Yuki? ¿Tengo algo?" preguntó la chica mirando fijamente a un plato.

El ratón se puso muy colorado y apartó la cara rapidamente. Sin haberse dado cuenta se había quedado observándola durante un buen rato.

"Eh..no nada…sólo te estaba mirando porque…porque estás muy guapa…." Murmuró el chico mirándola fijamente a sus grandes ojos.

Tohru se puso muy roja y de los nervios que le habían entrado se le cayó sin querer el plato que sostenía al suelo, rompiéndose en añicos.

"Oh, dios mio qué torpe soy" se lamentó Tohru agachándose y recogiendo los trocitos.

"Deja que te ayuda por favor" dijo Yuki agachándose en frente de ella.

Entre los dos recogieron los trocitos y terminaron de colocar los demás platos.

"Oye Tohru, ¿qué te parece si damos una vuelta por la base secreta´´? Todavía queda bastante para que anochezca"

"¡Vale!" aceptó la chica feliz.

Kagura llegó al segundo piso y se quedó parada, no se acordaba muy bien de cuál era la puerta de la habitación de Kyo.

Lentamente fue posando la oreja en cada puerta por la que pasaba, para ver si escuchaba su voz. Cuando paró en la cuarta puerta escuchó una voz que decía jadeando: "1, 2, 1, 2…". Kagura sonrió con dulzura, sin duda esa era la voz de Kyo.

Suavemente dio tres pequeños golpes en la puerta, Kagura escuchó como la voz paraba para, segundos después, darle permiso para entrar.

Kagura abrió la puerta y asomo la cabeza.

"Hola Kyo"

"Kagura, ¿se puede saber qué coño haces aquí?" dijo el chico malhumorado, dejando las pesas a un lado.

La morena entró y cerró la puerta.

"Venía a despedirme de ti" dijo alegremente.

"Muy bien. Adiós. Ahora largo" gruñó el gato de mal humor, dándole la espalda.

"Kyo eres un maleducado, así no se trata a tu futura esposa" le reprendió Kagura.

"¿PERO QUE DICES DE FUTURA ESPOSA? ERES UNA FLIPADA" le gritó el pelirrojo perdiendo los nervios.

"Kyo…¿cómo….cómo…?" dijo la chica con la cabeza baja, acercándose a una silla que había delante de una mesa.

"¿CÓMO PUEDES SER TAN CRUEEEEEEEEEEEEL?" le gritó de repente. Tenía una expresión de fuera de sí y le habia cambiado hasta la voz.

Con un ligero movimiento le lanzó la silla al pobre Kyo, que le dio en la cara y lo echó volando de la habitación, atravesando la puerta.

"¿CRUEL YO? ¿CRUEL YO? ¡CRUEL TÚ QUE ME HAS LANZADO UNA SILLA EN LA CARA!" le gritó Kyo que estaba tumbado en el pasillo.

De repente Kagura, al ver que a su amado le sangraba la nariz, cambió por completo a una expresión dulce y arrepentida.

"¡Kyo!" dijo mientras corría y se arrodillaba a su lado.

"Déjame" le dijo el muchacho apartándose de ella

"Kyo…"

"¡VETE YA DE UNA PUÑETERA VEZ!"

Kagura no dijo nada, sabía que era mejor irse ya y no presionarle más.

"Adiós…" dijo levemente y dándose media vuelta, comenzó a bajar por las escaleras.

Kyo suspiró, taponándose la nariz con una mano. En el fondo se sentía mal, no le gustaba ser así de antipático con ella, pero… Cuando se ponía así lo sacaba de las casillas. No entendía nada de ella.

"Si de verdad me quiere…¿Por qué me da estas palizas?" susurró el gato mientras se curaba su pobre nariz.

Yuki y Tohru caminaban hacia la base secreta´´ en completo silencio, cada uno sumido en sus propios pensamientos.

Tohru se sentía realmente confundida. No entendía que estaba pasando en su corazón. Cuando estaba al lado de Yuki, se sentía como en otro mundo, un mundo dónde solo estuvieran ellos dos. Si ella veía que su rostro no sonreía, su día era gris. Era increíble como la sonrisa de una simple persona podía hacerla feliz a ella.

Ella siempre le había visto como un amigo, pero quizás ahora sienta algo más. ¿Será acaso esto a lo que llaman amor?

No, no puede ser amor, no puede… Es simplemente cariño de amigos...´

Aunque ahora que lo pensaba, cuando estaba con Kyo no sentía nada de eso. Sentía calidez, pero nada comparado con lo que sentía a cuando estaba con el Príncipe.

De reojo lo miró.

¿En qué estara pensando en este momento? ¿Qué estará sintiendo en su corazón?´

"Tohru" la llamó una cálida voz.

Su corazón volvió a ir más rápido de lo habitual.

"¿Si?" preguntó nerviosa y levantó la mirada, mirando a esos profundos ojos violetas.

"Yo… Lo siento, Sin querer escuché tu conversación con Kagura" murmuró el chico.

"Ah… bueno no importa"

"¿Sabes? Eres una estupenda consejera. A Kagura se la ve un poco mejor"

"Qué va Yuki no es para tanto, yo sólo dije lo que pensaba" dijo la chica modestamente.

"Si alguna vez te enamoras de un chico…te aseguro que lo envidiaré mucho" dijo el ratón mirándola a los ojos.

Tohru se pusó muy roja y empezó a balbucear palabras sin sentido. No tenía ni idea de qué decirle. ¿Le estaría lanzando una indirecta? ¿Estará intentando averiguar quién es el chico del que está enamorada?

Yuki de repente se paró. Tohru se dio cuenta y se dio media vuelta.

"Yuki…¿qué pasa?" preguntó la chica preocupada.

"Tú…¿tú estás enamorada?" le preguntó el peli-gris

Tohru se quedó helada ante esa pregunta tan repentina.

"¿Por qué lo dices?"

"Simple curiosidad" dijo el chico encogiéndose de hombros.

La castaña desvió la mirada al suelo.

"No lo sé" murmuró.

"Hace frío" dijo Yuki tranquilamente, dando unos pasos hacia ella.

"S-si…" murmuró la chica, cada vez más nerviosa. La verdad es que hacía un poco de frío.

¿Qué hora será?´´ se preguntó mientras Yuki estaba muy muy cerca de ella.

Levantó la vista para encontrarse con unos pequeños ojos violetas, dulces pero llenos de tristeza. Unos ojos que se quedaría mirándolos horas y horas y nunca se cansaría. Unos ojos que miraban los suyos profundamente, y le hacían perder el sentido del tiempo.

"Yu-Yuki…" intentó decir la castaña, pero el chico la calló, poniéndole un dedo sobre sus labios.

"Vaya…tienes los labios…" empezó a decir el peli-gris acariciándole suavemente los labios con su dedo e inclinándose hacia ella.

Tohru se estaba empezando hasta a marear de lo nerviosa que estaba. Sentía la cálida respiración de Yuki en su cara, y su suave dedo acariciarle sus finos labios con dulzura. Una dulzura que estaba derritiendo a la muchacha por dentro.

Yuki se inclinó más, y sus narices chocaron. Tohru sentía el corazón de Yuki palpitar con fuerza.

¿Qué está haciendo? ¿Por qué estoy tan nerviosa?´

"…tienes los labios…muy frios" dijo Yuki en un susurro ya que estaba muy cerca de su cara.

Tohru empezó a balbucear otra vez cosas sin sentido. Estaba demasiado nerviosa, no sabía qué estaba pasando en su corazón.

De repente notó una suave presión en sus labios. Unos cálidos labios que acariciaban los suyos con cuidado y dulzura.

Cuando la castaña se dio cuenta de que la estaba besando, se sorprendió que ella le estaba correspondiendo al beso.

En ese momento sentía tantas cosas, tantos sentimientos nuevos que no había experimentado. No entendía nada de lo que estaba sintiendo. No sabía nada del amor…

Tantos nuevos sentimientos la estaban agobiando y, con mucho esfuerzo y lentamente, separó sus labios de los del ratón.

"Yu-Yuki…creo que deberíamos volver ya…se está haciendo tarde…" dijo Tohru apresuradamente, echando a andar en dirección a la casa.

"S-si…" murmuró Yuki siguiéndola.

Quizás me he pasado, quizás no la debería de haber besado, quizás no le gusto…´ pensó el chico con tristeza, mirando la espalda de la castaña.

Soy un gilipollas…¿en qué estaba pensando?´

Cuando llegaron a la casa actuaron con normalidad, como si nada hubiera pasado, aunque estaban mas callados de lo habitual. Cosa que Shigure notó.

Kagura andaba lentamente por las calles, sin prestar mucha atención a su alrededor, sumida en sus pensamientos.

Nunca lo reconocería en voz alta porque era una de sus mejores amigas pero la chica en el fondo sentía una sana envidia hacia Tohru, porque estaba 24 horas al día con Kyo, y además con ella lo notaba relajado y contento.

Sin embargo, cuando veía a la morena todo cambiaba.

Me odia…me odia…seguro que me odia ´ pensaba Kagura. Sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas.

La única manera de que Kyo le empezase a apreciar de verdad era pasando más tiempo con él. Pero no sabía como hacer eso, la única posibilidad que se le ocurría era quedarse a vivir en casa de Shigure, pero esa no valía porque sus padres no le iban a dejar, además de que allí vivían ya demasiadas personas, y ella no quería estorbar.

De repente a Kagura se le ocurrió una gran idea.

¡Qué tonta he sido! ¡Cómo no me he dado cuenta antes!´ pensó la morena, llevándose una mano a la frente.

Echó a correr a toda velocidad hacia su casa.

"¡Hola mamá!" gritó en cuanto entro por la puerta.

"¡Qué bien hija! Justo se acaba de terminar de preparar la cena. Anda, ven a cenar" le anunció la madre, asomando su cabeza por la puerta de la cocina.

"Si mamá, ahora mismo voy" le respondió Kagura, que empezó a subir rápidamente las escaleras.

"Vaya, que raro. Hoy llega muy contenta" le comentó la madre a su marido.

"Si, normalmente vuelve triste de casa de Shigure"

"Tal vez Kyo y Kagura se hayan vuelto a hacer amigos" le dijo la madre feliz.

"Tal vez" contestó el padre, mientras se comía su cena.

Kagura entró en su habitación, tiró el bolso a la cama y se abalanzó sobre el teléfono.

Marcó un número y esperó unos segundos hasta que contestaron

"¿Si?"

"¿Shigu? Soy Kagura, ¿podrías pasarme con Tohru?"

"Un momento"

Kagura esperó impacientemente.

"¿Diga?"

"¡Tohru! Soy Kagura. Verás esque…quería contarte una cosa. De camino a casa estuve pensando y…creo que la mejor manera de que Kyo me volviera a apreciar sería pasando más tiempo con él, ¿no? La idea más evidente sería irme a vivir a casa de Shigu, pero eso sería imposible. Pero…¡tengo otro plan que creo que es mil veces mejor!"

"A ver, cuenta"

Tohru se quedó callada unos veinte minutos, escuchando el plan de su amiga.

"¿Quéeee?" exclamó la castaña cuando hubo terminado. "Pero…¡Eso es una locura!"