Holiss!!
Wee puss aqui estoy de nuevoo actualizandooo :D:D esta vez he tardado poquito eh?? jajajaja Buenoo pues este cap. la verdad esque ha quedado mejor de lo que esperaba xD lo he escrito en media hora jajaja La inspiracion hace mucho xD
Muchas gracias a Tribiusa por su ideaa en serioo, graciass :3 te amo :D xD Y tambien gracias a los que me dejan reviss, este capi va para todos vosotross porque os quierooo porque me animais a continuar la historia y a inventarme otrasss :D
En fin, espero que os guste el capi 3 Dejen reviews plisiii me hareis nyappy o
Por cierto, si a alguien le gusta el grupo Oshare Ancafe os pido por favor que visiteis este fotolog: www . fotolog. com / ancafe(guion bajo)is(guion bajo) love (sin los espacios xD) es mioo y lo acabo de abrir hoyy O o si conoceis a alguien que le guste decidle que se pasen plis xD y posteeen o
Bueno eso es todoooo.
Besitoss y cuidenseeeeeeeee 3 3 Be Nyappy!!
Capítulo 7: El comienzo de la pesadilla
Un chico guapo y pelirrojo entraba en una casa de estilo japonesa. Estaba sudando y parecía cansado, entró con cuidado por si despertaba a alguien puesto que era de noche ya. El muchacho entró al rellano el cuál estaba con la luz apagada.
"Bienvenido a casa, Kyo" susurró una voz femenina desde la oscuridad, haciendo que Kyo pegara un brinco del susto. Las luces se encendieron y Kyo se encontró enfrente suya a una chica de aspecto inocente, castaña, con el pelo por la espalda y grandes ojos verdes. Tenía una tierna sonrisa en el rostro.
"Toh-Tohru.. que susto me has dado" susurró Kyo recuperando su respiración normal.
"Jeje, perdona. ¿Cómo es que vuelves hoy tan tarde del dojo?" inquirió Tohru, mientras dirigía al gato hacia la cocina para darle su cena.
"Mmm.. esque luego.. tenía que resolver unos asuntos" se excusó el pelirrojo, empezando a comer, mientras la castaña se sentaba delante de él, mirando con intriga. Al ver que Kyo no añadió nada más, la chica decidió no preguntar nada más sobre ese tema.
"Ah... y... ¿qué tal te va con Kagura?" preguntó Tohru con su típica sonrisa. La mirada de Kyo se volvió sombría y lentamente dejó el tenedor sobre su plato
"Creo que he metido la pata..." pensó Tohru mordiéndose el labio inferior arrepentida de su pregunta.
"...Bien" contestó secamente el chico, todavía con la mirada sombría en su bello rostro. Tohru notó que mentía, que algo andaba mal y como es normal en ella, no pudo evitar el preocuparse.
"¿Kyo¿Pasa al..?" pero la chica se calló, interrumpida por Kyo levantándose bruscamente de la silla.
"Me voy a la cama"
"Pero.. no has terminado de cenar" observó Tohru.
"No tengo hambre"
"Pero..." protestó Tohru, levantándose ella también.
Kyo se dio media vuelta, iba a salir por la puerta cuando la castaña lo llamó.
"¡Kyo¿Anda todo bien?" le preguntó Tohru, acercándose a él. El gato se quedó quieto, callado, durante un momento
"Buenas noches" sentenció después de un rato de silencio. Y dicho esto, el chico salió por la puerta de la cocina sin añadir nada más.
"Kyo..." susurró Tohru cuando el chico había salido por la puerta. La castaña, todavía sin dejar de pensar en Kyo y en lo que había pasado, recogió su plato y empezó a fregarlo.
"¿Tohru?" dijo una voz dulce y calmada. La aludida se giró un poco sobresaltada.
"¡Yuki¿Te he despertado?" preguntó la chica mientras el ratón le daba un suave beso en la mejilla y luego se dirigía a la nevera.
"No, venía a por un vaso de agua que tengo sed" contestó Yuki con una sonrisa para tranquilizarla. Tohru asintió y volvió a su tarea. Yuki la observó durante unos minutos
"¿Pasa algo?" le preguntó el joven a la chica, notando que algo no iba bien en ella. La castaña dejó el plato en el fregadero y se sentó en una silla de la mesita, indicándole a Yuki que hiciera lo mismo. El ratón la imitó sentándose enfrente de ella.
"A Kyo le pasa algo"
Yuki se la quedó mirando confundido.
"¿Cómo que le pasa algo?"
Tohru le contó todo lo ocurrido anteriormente con el gato, sin embargo Yuki no mostró ni una pizca de preocupación.
"Tohru... no veo nada por lo que preocuparse.. Kyo es Kyo, siempre es y será asi de borde. Seguramente habrá tenido un mal día, o habrá perdido una pelea en el dojo o cualquier otra tontería. Sabes que Kyo se enfada por cualquier cosa" opinó Yuki con voz molesta. En el fondo le molestaba que Tohru mostrase tanta preocupación por el pelirrojo. Sentía que se preocupaba más por Kyo que por él, y eso que él era su novio.
"No.. pero esta vez, era diferente" protestó la joven. Yuki se levantó.
"Tohru... hazme caso cariño, no te preocupes, déjale en paz y ve a descansar" le dijo Yuki, dándole un dulce beso en la frente e yéndose de la cocina a su cuarto.
Pasados unos cinco minutos Tohru se levantó, miró por última vez al sitio en donde se sentaba Kyo y con un suspiro, apagó las luces de la cocina, yéndose ella también a su cuarto.
Kyo estaba tumbado en el tejado, observando el manto de estrellas que había sobre él. La luna brillaba con fuerza, dándole una cálida iluminación a la silenciosa ciudad. Un suave viento azotaba la cara del muchacho, relajándolo. No hacía otra cosa más que pensar en la conversación que había tenido con Kagura por la tarde.
[FLASHBACK
"¡Kyo!" exclamó Kagura en cuanto vió aparecer al chico. La morena se dirigió a él corriendo y le dio un beso en los labios.
"Hola Kagura¿qué querías?" le dijo el pelirrojo con una sonrisa. Cada vez que estaba delante de ella, no podía evitar el sonreír. Era tan feliz cuando estaba a su lado. Sólo con verla ya sonreía. Era tan preciosa, tan dulce.. la quería tanto que no se lo creía a veces.
"Antes de todo, siento que hayas tenido que faltar hoy al dojo, pero es un tema importante" dijo Kagura, apareciendo en sus grandes ojos grises preocupación
"Ok, no pasa nada. Dime" le dijo Kyo, mientras se sentaban en un banco del parque.
Kagura había citado a Kyo en aquel parque porque era el único que estaba alejado del centro de la ciudad y por tanto, de la casa principal. Quería asegurarse de que nadie conocido les escuchara.
Kagura se quedó callada un momento, mirándose los zapatos del uniforme, con las manos juntas en su regazo, pensando en cómo decírselo a Kyo sin que le entrara un arrebato. Kyo la observó, notó que estaba nerviosa y asustada. Dulcemente, posó una de sus manos sobre las de ella, y se las acarició. Kagura levantó su mirada y miró a esos ojos rojos que tanto habían cambiado en dos meses.
Esos ojos rojos que antes estaban llenos de odio, de asco y de ira, ahora rebosaban cariño, amor, alegría y felicidad. Y todo era gracias a Kagura.
"Kagura, dime. ¿qué pasa?" le preguntó suvamente Kyo, con una tierna sonrisa. Kagura medio sonrió también e inspirando fuertemente, se decidió por fin a contarle todo.
"Este mediodía cuando volvía de casa de Hina, me encontré a Momiji en la puerta. Me había estado buscando y estaba asustado. Al parecer había oído conversar a Shigu y a Hatori..." Kyo asintió, dándole a entender que la estaba escuchando. Kagura prosiguió:
"Momiji me contó que Shigure le había preguntado a Hatori si no te notaba raro últimamente. Que estabas tierno y cariñoso, que no eras el gruñón y enfadón de siempre. Y que yo también había cambiado, que ya no tenías esos bruscos cambios de humor cuando te veía.. y se dieron cuenta de que esos cambios se empezaron a producir desde hace dos meses, que yo entré en tu instituto. Shigure habló de que él creía que había algo entre nosotros. Algo como amor. Y... se lo quiere decir a Akito. Kyo... tengo miedo..." explicó Kagura, mientras lágrimas se formaban en sus ojos.
Kyo se quedó un rato en silencio, asumiendo todo lo que había escuchado. ¿De verdad Shigure era capaz de hacer eso¿Y tan evidente era el que se querían?
"No lo entiendo... ¡No lo entiendo¿No te puedo querer¿Por qué coño se lo tiene que contar a Akito?" bramó Kyo de repente, reaccionando. Sentía una mezcla de ira e impotencia dentro de él. Ira porque le molestaba que se metiera en su vida y sus sentimientos. Impotencia porque sabía que no podía hacer nada.
"Kyo, yo no quiero que me separen de tí. Kyo yo te quiero... Y tengo miedo de lo que me pueda hacer Akito" le dijo Kagura, temblando levemente ante la idea de la de cosas que le podía hacer.
Kyo se puso delante de Kagura, agachado para estar a su altura. Le sujetó los brazos con fuerza y la miró a los ojos. Nunca había estado tan serio.
"Kagura, no te va a hacer nada. Ese cabrón no se va a atrever a tocarte un pelo mientras yo esté aquí¿de acuerdo? No tengas miedo, nunca dejaré que te pase nada malo. Yo te protegeré pase lo que pase, y en las circunstancias que sean. Te prometo que te protegeré. No te voy a dejar sola" le dijo Kyo sinceramente. Cristalinas lágrimas recorrían el rostro de la morena ante las palabras de su novio. Kyo se las limpió tiernamente con el pulgar. Kagura se abalanzó sobre él, comenzando a llorar en su pecho y pasándole los brazos alrededor del cuello. Kyo pasó sus brazos alrededor de su cintura, acariciando su espalda suavemente, para tranquilizarla.
"No me dejes Kyo"
"No te dejaré pase lo que pase" sentenció el pelirrojo. Kagura rompió el abrazo entre ambos. Tenía el rostro mojado y lloroso y los ojos rojos. La chica le acarició la cara a su novio.
"Kyo.. yo también estaré contigo. Y nunca dejaré que te encierren" le dijo la chica. Kyo sonrió con gratitud y asintió. Kagura esbozó una sonrisa. Kyo se levantó y se sentó al lado de su novia. Se quedaron un rato en silencio, sentados uno al lado del otro, cogidos de la mano.
"¿Qué podemos hacer, Kyo?" preguntó de repente la morena, rompiendo el silencio. El gato se quedó un rato pensando.
"Creo que deberíamos volver a como éramos antes de salir juntos" dijo Kyo por fin. "Si funciona y se dan cuenta de que somos como siempre, podrán pensar que fue imaginación de Shigure o algo así y nos dejarán en paz"
"Pero.. yo no sé si seré capaz de verte y no poder besarte ni abrazarte..." Kyo sonrió ante el comentario de su novia.
"No te preocupes, nos veremos en secreto, en este parque" le dijo el chico con un guiño. Kagura sonrió.
"Es una buena idea" dijo la chica.
"Esperemos que funcione" suspiró Kyo.
"¿Y si sale mal, Kyo?"
"Bueno.. si sale mal ya pensaremos en un ataque. Por ahora lo mejor que podemos hacer es defendernos" La chica asintió y apoyó su cabeza sobre el pecho del chico, cerrando los ojos y disfrutando por última vez del calor que emanaba el cuerpo del pelirrojo.
[FIN FLASHBACK
Kyo suspiró, seguía tumbado en el techo, mirando la hermosa luna. Poco a poco se fue adormeciendo.
"Kagura..." susurró el chico, antes de cerrar los párpados y caer en un profundo sueño
Hina se paró delante de la puerta del terreno del clan Sohma. La castaña miró cohibida la gran mansión que destacaba. Todavía se sentía confusa por el hecho de que Kagura la haya invitado a su casa. Nunca lo había hecho e incluso una vez le pidió perdón por no hacerlo, pero la chica no quería que ella conociese a su familia, Hina nunca había entendido por qué. No podían ser tan horribles.
Con la mano temblorosa la chica llamó a la puerta para que le abrieran
"Residencia de los Sohma¿qué desea?" contestó una voz de mujer.
"Eh... hola, buenos días. Soy Hina Ikeda, vengo a..."
"Ah, la estábamos esperando señorita Ikeda, pase" la interrumpió la mujer, abriéndole la verja para que entrara. La chica entró y empezó a andar por el gran camino mirando a todos lados impresionada.
Era como una ciudad aparte. Nunca se había imaginado que su mejor amiga fuera tan rica. Por fin llegó a la puerta de la casa principal. La chica iba a llamar pero la puerta se abrió y dio lugar a una joven de cabello rubio y ojos marrones. Iba con un kimono.
"Usted debe ser Hina Ikeda" dijo la chica. Hina asintió. La mujer se apartó de la puerta dejándole paso. Luego la llevó por unos largos pasillos hasta que la dejó delante de la una puerta, al fondo del pasillo. La única puerta que había. Hina se sentía extraña, era como si en el aire se respirara mal ambiente. Una mala sensación recorrió su cuerpo, haciendo que se estremeciera, pero la chica lo ignoró, pensando que eran imaginaciones suyas.
"La esperan aquí" indicó la mujer. Hina asintió. La mujer rubia se inclinó y se alejó, perdiéndose de vista. Todavía temblorosa, la castaña corrió la puerta de papel y entró.
La habitación era grande, y, a pesar de que estaba a oscuras, Hina notó que había poco muebles en ella, también notó que olía a cerrado.
La castaña distinguió una pequeña mesita de té al lado de una gran ventana, la única ventana que tenía esa extraña habitación. Divisó a una persona sentada a un lado de la mesa.
"¿Kagura?" inquirió la chica insegura.
"Siéntate..." dijo suavemente una voz grave de mujer que, evidentemente, no era la dulce y aguda voz de su amiga.
"Tú no eres Kagura..." apuntó la castaña. Empezaba a tener miedo.
"Siéntate" volvió a repetir la figura, aunque esta vez era una orden más que una invitación. Asustada, Hina se sentó. La persona le estaba dando la espalda. No la veía bien, sólo pudo distinguir que tenía el pelo corto y vestía un kimono.
"Hola, Hina" saludó la voz. Hina se estremció, sin saber por qué esa mujer tenía maldad en su voz, aunque adoptara un tono suave.
"¿Cómo sabes mi nombre¿Dónde está Kagura¿Quién es usted?"
"Shh... tranquílizate Hina, querida... sólo quiero... charlar contigo... un rato" susurró la espeluznante voz, dándose media vuelta
"¿Qu-qué es lo que qui-quiere..?" preguntó Hina asustada. No veía bien la cara de la persona que ahora la miraba fijamente, pero notaba su mirada en ella, una mirada que la aterraba, una mirada llena de algo que había que se te pusieran los vellos de punta.
"La verdad" dijo la grave voz de mujer
