SUMARY: Una rica compañía decide celebrar los mundiales de Quidditch Junior¿quiénes serán los elegidos para representar a Inglaterra? C.5: La llegada al hotel, líos con las puertas, pequeñas discusiones y besos robados.

Los Mundiales de Quidditch Junior

Capitulo 5:

- ¡¡Mi niña flor!!

La chica, aceptó el abrazo, y además comenzó a darle besos por toda la cara.

- OH, Blaise, te he echado tantísimo de menos…- comenzó a hablar la muchacha separándose un poco para verle-. ¡Estás más alto¡Y más delgado¿Seguro que te alimentan bien? No tienes buena cara, eso sin duda…

- Cariño, no necesito otra madre. Yo te necesito a ti – contestó volviéndola a abrazar-.

Hermione, sin poder soportar más tiempo como Blaise le restregaba su chica, se dio la vuelta y entró en el hotel.

La fuga de la chica no la noto ninguno, ya que estaban demasiado asombrados mirando a "la niña flor".

Ella llevaba su cabello negro recogido en dos coletas altas y con algunos mechones sueltos. Tenía la tez nacarada, los ojos azul brillante. Era de estatura media, tirando a baja, y de peso medio. Sus curvas no estaban muy pronunciadas. La chica vestía una camiseta blanca con el cuello y las mangas negras, con un enorme dibujo de un gato en el pecho, una minifalda negra y unas botas del mismo color. Y, como accesorio, llevaba un calentador para el brazo de color blanco y negro.

- Entiendo que es tu hermanito mayor y todo eso, pero… ¿Qué pasa conmigo, Annick? – le preguntó Draco a la chica que aún abrazaba a su mejor amigo -.

- Hombre, siempre te puedes ir de putas- contestó la morena sacándole la lengua -.

- Venga, después de tanto tiempo sin verte¿solo me dices eso? Como mínimo me podrías dar dinero para pagármelas¿no?

- Draco, tú no haces esas cosas- intervino Blaise-.

- Además, tienes más de mil millones de dólares y ¿le pides dinero a mi pobre hija castigada sin paga para irte con mujeres de la calle?- inquirió un hombre que salía del mismo vehículo que Annick-.

- AH, hola, Nathaniel. ¿Cómo te va?- saludó el castaño fríamente-.

- ¿Sabes? También se dice papá.

- Si, tú lo dices… -después sonrió y abrazó a su padre-.

- Hola, rubio- saludó también el hombre separándose de su hijo y dándole otro abrazo al otro chico-.

- Hola, tío Nate.

- Hola, soy Annick, la hermana pequeña de Blaise¿por qué me miráis tanto? Me pone un poco nerviosa- explicó la chica refiriéndose a Ginny, Angelica y Adam, los que estaban, ya que Andrew se había ido a por las llaves de las habitaciones llevándose consigo a las gemelas que querían quemarle el pelo a Angelica-.

Ginny, al contrario de lo que creía Annick, miraba interesadamente al señor Zabini, que ahora hablaba con su hijo. Un hombre alto, un poco más que Blaise, de tez bronceada, pelo castaño, de ojos azules y bastante joven para tener un hijo de diecisiete años. Él vestía un traje oscuro, camisa azul clara, corbata azul muy oscura y zapatos también negros.

- Hola, padre de mi dios del sexo señor superdotado- Ginny, que había permanecido demasiado tiempo en un segundo plano, apartó bruscamente a su amigo y se puso delante del hombre muy seria-. Soy Ginny.

- Encantado, yo soy Nathaniel Zabini- sonrió el hombre-. Con que dios del sexo señor superdotado¿eh?

- ¡¡¡No es lo que te piensas!!!- exclamó Blaise avergonzado-. Solo nos hemos acostado muchas veces.

El padre de Blaise se rió y alborotó un poco el pelo de su hijo.

- Bueno¿y tú que haces aquí?- le preguntó el señor Zabini-.

- Pues… mira… ¡¡soy premio anual!! Y bueno, como en mi colegio no se fiaban del seleccionador, me han mandado a mí que soy muy buen chico para cuidar a los del equipo- a continuación Blaise le mostró una radiante sonrisa marca Profident-.

- ¿No sois muy pocos en el equipo?

- No. Draco, Ginny y Adam- señaló al nombrado-, son los cazadores, Angelica- también la apuntó-, es la buscadora. Las niñas que se fueron con el entrenador son las golpeadoras y esa castaña tan mona que se fue, es el amor de mi vida y la guardián. ¿Y vosotros?

- ¡¡Soy la cazadora de Francia!!- exclamó emocionadísima Annick-. Tu padre ha venido a traerme porque no se fía de mí.

- Por cierto, este año, como no te he visto y en las cartas no me lo has dicho¿qué tal las notas?- le dijo Blaise a su hermana-.

- Genial, asombrosamente bien, perfecto, pero de verdad, maravillosamente. Repito. ¿Y qué tal tu vida?

- Definitivamente, todo el don para la magia de su familia se lo llevó Blaise – le picó Draco a la chica, que le dio un amistoso puñetazo-.

- AH, por eso estas castigada…- comentó el castaño-.

- ¡No me lo restriegues!

- ¿Qué es eso del amor de tu vida?- preguntó Nathaniel-. ¿No estabas con esta chica?- señaló a Ginny con un gesto de cabeza-.

- No, Ginny solo es mi polvo esporádico, pero yo necesito una relación estable.

- Blaise, eso no deberías decirlo estando yo presente, sobretodo desde que vamos a tener un hijo- el señor Zabini, parpadeó asombrado y miró a su hijo alarmado-. Bueno, eso dice el gilipollas de mi hermano, una fuente de información poco fiable.

Nathaniel rió nervioso, no estaba preparado para ser abuelo.

- ¿Te vas a quedar por aquí mucho tiempo?- inquirió Blaise, disimulando su preocupación, intercambiando una mirada de complicidad con Draco-.

- No, si tu hermana está de verdad en el equipo, me iré enseguida y si todo es mentira, nos iremos los dos- recalcó la palabra dos- enseguida.

- Que poco te fías de mí- Annick miró mal a su padre-. Es verdad, idiota.

- No sé porque, pero creo que te vas a quedar sin tarjeta de crédito- dejó caer el hombre como si nada-.

- ¡¡Pero si ya me quitaste la otra que tenía¡¡No puedes ser tan cruel, señor!!

Blaise sonrió nostálgicamente.

- Papi, venga, tenemos que hablar con el seleccionador, te va a caer muy bien, es una gran persona y me cogió para su equipo…

- Eso dice mucho de él… - ironizó Draco interrumpiéndola-.

Annick lo fulminó con la mirada, cogió a su padre del brazo y comenzó a arrastrarlo hacia el hotel.

- Nos vemos dentro- se despidió Nathaniel-.

- Zabini, eres un puto falso- le atacó Adam cuando los dos ya estaban lejos-.

- ¿Perdón¿Por qué me llamas falso¿Cuándo he hablado contigo?

- Venga, que sí. Que te den- gruñó el hufflepuff antes de irse-.

Angelica miró a Adam, que se alejaba, miró a los presentes y se fue siguiendo a Griffiths sin decir nada.

- ¿Por qué le has mentido a tu padre?- preguntó Ginny con curiosidad-.

- ¿Qué dices? Yo no le he mentido, le he dicho la verdad- se defendió el aludido-. Yo soy premio anual, como Hermione. Si no lo sabéis es vuestro problema. Y si estoy aquí es porque os tengo que cuidar.

- Ya, si eso lo sé. Pero¿qué hay de buen chico¿Qué tienes tú de buen chico?

- Cállate, al menos voy a hacerme cargo de nuestro hijo y si eso no es de buen chico… Por cierto¿cuándo pensabas decirme que estas en estado de buena esperanza?

- ¿Qué estoy que?

- Embarazada, inculta- respondió Draco aún picado con Ginny-.

- Venga, anda cariños, vamos dentro- Blaise puso un brazo alrededor del cuello de Ginny y el otro en el de Draco y comenzó a andar hacia el hotel-.

Al llegar al hall y no encontrar allí a Andrew and company, decidieron o Blaise decidió, ir a la piscina. Y, como no, todos se encontraban en el lugar.

- Ey, menos mal que llegáis. Estamos hablando del reparto de habitaciones- informó Andrew-. ¿Cómo queréis dormir?

Después de un rato de discusiones, dardos e indirectas sutiles, el reparto de habitaciones estaba hecho. Draco y Blaise; Hermione y Ginny; Jo y Ann, compartirían habitación; mientras que Angelica, Adam y Andrew tendrían una para cada uno.

Luego Andrew repartió las tarjetas magnéticas para las puertas, les dijo que podían tomar toda la Cola- Magic que quisieran (son los patrocinadores, es gratis) y que hicieran lo que quisieran.

Lo más lógico, era que subieran a las habitaciones y todo eso, lo que hicieron todos, pero Blaise vio a su hermana y, junto con Draco, se fue a hablar con ella.

- Hola, niña flor- saludó-. ¿Al final te quedas?

- Si, aunque tu padre está como una puta cabra y quiere quedarse- comunicó Annick poniendo mala cara-.

- ¿Qué?- se alarmó Blaise-. ¡¡¡No puede quedarse!!!

- Eso le he dicho yo, nos cortaría toda nuestra reciente libertad. Pero entonces se le cruzaron los cables y dijo que si se quedaría. Tienes que hablar con él.

- Ya, como si fuera a servir de algo… - se desanimó el castaño-.

- Camélatelo- ordenó la morena-.

- Es tu padre, tú tienes más contacto con él.

- También es él tuyo, es más tuyo que mío. Además, a ti te quiere mucho más.

Draco miraba la escena divertido.

- Ey, ahí viene- informó el rubio-.

- Venga, Nate, sé bueno- Annick empujó levemente a su hermano hacia su padre y su puso a hablar con Draco-. ¿Con cuántas chicas te has liado este año¿Qué tal las clases? Oye¿cómo está tu madre?

El chico se quedó completamente blanco.

- Muerta –respondió secamente-.

- ¿Qué? OH, Draco, lo siento no sabía nada. Perdóname- Annick le abrazó-.

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- EH, papi – llamó Blaise-.

- ¿Ya no soy Nathaniel? – el hombre le guiñó un ojo-. ¿Qué quieres, hijo?

- ¿Qué te hace pensar que quiero algo?

- Que la última vez que me llamaste papi querías que te comprara un avión.

- Pues, ahora que lo dices… tu Lamborghini no esta nada mal.

- Vale, te lo regalo- Nathaniel le lanzó las llaves del coche-.

- En realidad no lo quería, pero gracias- sonrió el chico-. Era otra cosa.

- ¿Otro avión? Lo siento, no malcrió a mis hijos- Blaise alzó una ceja-.

- Estoy muy deprimido- informó poniendo carita de pena-, siento que no confías en mí y eso me duele.

- Nathan, si confío en ti¿qué te hace pensar que no?

- Yo soy muy buen chico, papi, tú lo sabes, y también muy responsable. No entiendo porque no confías en mí – en estos momentos el muchacho estaba ya al borde del llanto-. Es muy duro saber que tu propio padre no se fía de ti.

- Venga, Blaise, no se porque te pones así¿por qué piensas de ese modo?

- Porque claro, vienes aquí con la idea de irte y claro, me ves a mí y claro, ahora te quieres quedar. Para vigilarme y acosarme y controlarme… - Blaise adoptó una postura muy infantil a juego con su forma de hablar-.

- Bueno, tranquilízate. ¿Te molesta que me quede?- preguntó el hombre-.

- No, pero si yo te quero mucho, papi.

- Entonces¿cuál es el problema?

- El problema es que tú no me quieres y claro, te piensas que voy a matar a tu hija en cuanto te des la vuelta. Pero, yo no voy a hacer nada.

- Sé de sobra que nunca matarías a tu hermana y no digas bobadas, si que te quiero.

- Pues¿por qué no te fías de mí¡Hasta la directora de Hogwarts lo hace!

- ¡Si confío en ti!- exclamó Nathaniel-. ¿Cómo quieres que te lo demuestre?

- Dejándome al cuidado de lo que más quiere- dejó caer Blaise aguantando las lágrimas-.

- ¿Quieres que además te dé mi casa?

- Me refería a Annick, pero tú mismo…

- Si te dejo a tu hermana bajo tu cuidado¿quién te cuidará a ti?

- Draco, por supuesto –contestó rápidamente-.

- ¿Y quién le cuida a él?

- Obviamente, Annick. Seremos un círculo de personas que se quieren y se cuidan.

- ¿Qué pensáis hacerle a mi hija?

- ¡Nada! Sé que ha sonado un poco mal, pero es nuestra hermanita pequeña- Blaise sonrió infantilmente-.

- OH, está bien. Prométeme que estarás pendiente de ella.

- Si, te lo juro, papi.

- Eso espero- el señor Zabini sacó su cartera del bolsillo interior de la chaqueta, la abrió, sacó una tarjeta y se la entregó al chico-. Toma tu tarjeta de crédito.

- Pero esto solo sirve en Francia¿no?

- No, se está extendiendo por toda Europa.

- Vale, muchas gracias- abrazó a su padre-. Ahora sé que de verdad me quieres. Eres el mejor.

- Lo sé – se dirigieron hacia Annick y Draco, que estaban en unos sillones de la recepción del hotel, sentados y sin hablar-.Bueno, cariño, al final he decidido que es mejor que me vaya.

La cara de Annick se iluminó.

- Me voy.

Nathaniel se despidió de sus hijos y de Draco.

- Ah¿sabes, Blaise? – el aludido le miró-. No me extraña que acabaras siendo un Slytherin.

- Me lo tomaré como un piropo- el castaño le guiñó un ojo y el hombre se marchó sonriente-.

- Eres genial, Nate- Annick se levantó y abrazó a su hermano-. ¿Cómo lo has convencido?

- Lo siento, cielo, no puedo revelar mis técnicas. Además¡me ha regalado el Lamborghini plateado! -Blaise enseñó la llave que aún tenía en la mano-.

- Guay, siempre he querido ese coche.

- Ya, pues me lo ha regalado a mí no a ti, pero si te portas bien, te daré una vuelta. Porque se acabó lo de ser una niña de papá, ahora eres una niña de Blaise y hay normas.

- ¿AH, si?- preguntó Annick siguiéndole la corriente-.

- Si, la primera es: nada de chicos; todos son unos cabrones que solo quieren…. Hacerte cosas malas y pecaminosas que van en contra de todas las religiones habidas y por haber. La segunda: nada de salir con chicos; son todos malos, muuuuy malos. La tercera: nada de hablar con chicos; son todos perversos y unos embaucadores…

- Te estas repitiendo, cielo- comunicó la chica riéndose de él-.

- Eso es porque sabe que eres un poco, mucho, corta y no te entran las cosas a la primera. Te lo quiere dejar claro- intervino Draco secamente-.

- Octava – Blaise, ignorando a su hermana y a su amigo, había continuado con su lista-: nada de acercarte a chico; son capaces de secuestrarte. Novena: nada de mirar a chicos; son capaces de hechizar con la mirada. Pensándolo mejor, las voy a escribir y luego te las paso. Aunque, esto tienes que tenerlo claro, al único chico al que puedes hablar, acercarte, mirar, …

- Blaise, no soy tan tonta como te crees, según tú¿a quién puedo acercarme?

- A Draco, y bueno, él no es un chico- el aludido lo miró con una ceja alzada-. Es como tu hermanita mayor con pene.

- OH, genial- Annick agarró a Draco del brazo y comenzó emocionada-: te peinaré, te maquillaré¡¡iremos juntas a comprar ropita!!

- ¡¡¡Así me gusta, como una familia feliz!!!- Blaise dio una palmada y sonrió de forma encantadora-.

Draco se soltó del agarre de la muchacha y se alejó un poco de los dos hermanos.

- En serio, esto tiene que ser contagioso- afirmó-.

- Si, bueno, posiblemente. Venga, enseñarme donde dormís- Annick agarró de un brazo a cada chico. Ante la mirada de Blaise, añadió-. Si, bueno, luego vamos a mi habitación, tontito.

- Annick, pensándolo mejor, creo que lo más conveniente será que no estés a menos de diez metros de cualquier ser que parezca un hombre.

Durante el trayecto en ascensor, de la planta baja al tercer piso, los hermanos Zabini continuaron diciendo bobadas mientras Draco les observaba en silencio.

Al llegar al pasillo vieron que estaba lleno de estudiantes de distintas nacionalidades que gritaban y conversaban alegremente. La mayoría de las puertas estaban abiertas.

Los tres avanzaron hasta estar frente la puerta número 384, la habitación de los dos Slytherins. El castaño intentó abrir la puerta, sin ningún éxito.

- ¿Y ahora qué?- inquirió Blaise mirando a la puerta como si tuviera la respuesta-.

- Yo que sé, saca la varita.

- ¡¡¡OH, la puerta habla!!! Y tiene la voz de Draco. Venga, puerta, ahora habla como yo- el castaño se acercó más a la puerta, tras unos segundos, se alejó y sacó la varita-.

- Eres idiota, estamos en un hotel muggle. ¡Guarda eso!- exclamó Annick-. No querrás meterte en líos y que venga papá a vigilarnos.

Blaise guardó rápidamente la varita.

- ¿No nos dio Andrew unos papeles para abrirla?- preguntó el rubio a su amigo. Él se metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó la tarjeta-.

- ¿Esto? Es como una tarjeta de crédito…

- ¡¡Ah, ya sé que hay que hacer!! –exclamó Annick feliz de que por primera vez su hermano no supiera la respuesta a un problema-. Lo he visto cientos de veces en pelis muggles. ¡¡Aunque es más interesante hacerlo con horquillas!! Lástima que hoy no lleve ninguna…

Sin más, le quitó la tarjeta a su hermano y se acercó a la cerradura. Pasó el plástico por la rendija, entre la puerta y el marco, pero nada sucedió. Entonces repitió la operación varias veces.

- Draco, creo que deberíamos ver más pilis muggles- comunicó Blaise en voz baja-.

- Películas, bobo. Películas. Además, si por ti fuera pasaríamos el día pegados al televisor- el chico se sentó en el suelo y apoyó la espalda en la pared-.

- Si, pero viendo serie, no películas- se defendió el castaño ojeando a su hermana-.

Una hora después…

Todos seguía casi igual, Draco en el suelo dándose cabezazos contra la pared; Annick seguía intentando abrir la puerta con el mismo método y Blaise observaba su trabajo. A excepción de ellos tres, el pasillo estaba desierto.

- No lo entiendo, en las pelis funciona. ¡Debería estar abierta!- exclamó la morena lloriqueando y, finalmente, dándose por vencida entregó a Blaise la tarjeta que se la guardó-.

- Pues yo no le veo sentido- informó su hermano con ojo crítico-.

- ¡¡Tengo una idea¿Y si le dais una patada?- propuso Draco sin detener sus continuos golpes a la pared-.

- ¡¡¡Siii!!! Eso también funciona siempre en las películas- se emocionó la chica, dando un saltito de emoción. Se apartó de la puerta-. Blaise, tú eres más fuerte. Pega a la puerta, ha sido mala.

El muchacho obedeció y le dio una patada lo más fuerte que pudo. Como resultado, Blaise se puso a dar saltitos con un gesto de dolor en la cara y Draco se reía mientras lo miraba divertido.

- ¡Ya lo tengo! Intenta darle con el hombro.

- Vale, eso si que es una buena idea. Alos dibujos animados les funciona- afirmó el Slytherin-.

Dio unos cuantos paso hacia tras y arremetió contra la puerta. Aunque lo único que consiguió fue hacerse mucho daño, empezar a gritar de dolor y que la risa de Draco aumentara sonoramente.

- Y menos mal que soy yo la tonta de la familia- dejo caer Annick haciéndose oír entre los gritos y las carcajadas-. Que si llega a ser él….

- Pero¿qué cojones estáis haciendo?- de la puerta de enfrente, habitación 383, salió Hermione. Con su sola presencia, hizo que ambos se callasen-.

Blaise la miró embobado de arriba abajo.

- Deberías ir un poco más tapada¿no crees?- preguntó el castaño. La chica vestía una corta camiseta de tirantes y unos pantalones cortos-. Hay muchos ojos indiscretos y miles de salidorros.

- ¿Por qué gritabais?- le preguntó Hermione a Draco-.

- Puedes estar enfadada conmigo, pero no me puedes ignorar.

- No sabemos abrir la puerta- contestó el rubio ignorando a Blaise-.

- Cariño, nos tienes que ayudar, no sabemos como entrar en nuestra habitación.

- OH, por supuesto- esta vez la castaña se dirigió a Blaise que sonrió encantado-. Lo haría, enserio, pero… -la sonrisa del chico empezó a borrarse-. ¡¡No me da la gana!!- volvió a entrar en su habitación y cerró de un portazo-.

- Estamos jodidos- sin más Draco volvió a dar golpes con la cabeza en la pared-.

- Es el amor de mi vida, lo que pasa es que ahora estamos pasando una pequeña crisis- aclaró Blaise a su hermana e ignorando completamente al rubio-.

- Primera norma: nada de chicas- repitió Annick-.

- Si, definitivamente es una buena norma. Lástima que sea yo el hermano mayor y no tú.

- Si, lástima.

- ¡Vamos a morir aquí!- gimoteó Blaise ignorando a su hermana-. ¡Es nuestro fin¡Nadie nos va a ayudar!

- ¿Y si despertamos a toda la planta y montamos una macro fiesta?- preguntó emocionada Annick-.

- No funcionaría, estando Granger aquí… Nos pegaría antes de empezarla- apuntó Draco-.

- ¡Vamos a hacerlo!- los otros dos le fulminaron con la mirada-. ¿Por qué lo sugerís si no lo pensabais hacer?

- No, lo que podemos hacer es hacer que Granger y Weasley salgan, entonces, entramos nosotros. Y nos quedamos de ocupas.

- ¡¡¡Si, eso es genial, Draco!!!- exclamó Blaise emocionado-.

Se dirigió a la puerta de la habitación de Hermione y llamó con los nudillos.

- No te pienso abrir, Zabini- canturreó la voz de Hermione tras la puerta-.

- Venga, Hermi, sé buena…- suplicó Blaise hablándole a la puerta-. Me siento raro hablando con una puerta, venga sal.

- Nate, antes te pensabas que la puerta te hablaba¿y ahora se te hace raro?

- Annick¿te recuerdo quién es el genio de mi familia?

- No, gracias, no hace falta- rechazó Annick-.

- Hermione dice- empezó a decir Ginny abriendo la puerta un poco-, que está cansada de oír vuestras chirriantes voces, que os calléis de una maldita vez.

- Pero, Ginny, cielo, no nos puedes dejar aquí, a la intemperie- rogó el castaño-.

- Lo siento, no puedo hacer nada. Haber estado en la explicación que nos dieron. No es mi culpa. Si en vez de estar ligando por ahí con extranjeras, hubierais subido, como hicimos los demás, no pasaría nada- la pelirroja fue a cerrar la puerta, pero Blaise puso su pie para impedírselo-.

- Amorcito, no me dejes aquí tirado.

- Aunque yo te dejara pasar, Blaise, no estas solo. A mí tu compañía me molesta, y a Hermione le molestas tú- Ginny intentaba cerrar la puerta-.

- Pero¿qué tengo de malo¡Ni siquiera me conocen!- se ofendió la morena-.

- Annick, se refiere a mí- aclaró Draco levantándose del suelo-.

- Ah, vale. Entonces no pasa nada¿qué le has hecho?

Annick fue ignorada por todos, mientras Hermione, con mala cara, se asomaba por la puerta.

- La cosa es así, u os vais de aquí u os hago crecer una segunda cola- mientras hablaba, comenzó a caminar hacia el chico Zabini-.

- Hermione, no puedes hacer magia, estamos en un hotel muggle.

- ¿A sí? Pruébame- animó la chica. En este momento, Hermione ya había salido completamente de la habitación. Ginny, por si a su amiga se le cruzaban los cables y se le ocurría estrangular a Blaise, dio unos pasos tras ella-.

- Hermione, no puedes hacer magia- repitió el castaño, dando un par de pasos hacia la izquierda, haciendo que ambas hiciesen lo mismo-, no estamos en el colegio.

- Te recuerdo, Zabini, que soy mayor de edad. Puedo hacer toda la magia que quiera.

Disimuladamente, Draco empujó a Annick hacia la habitación y la metió dentro. Entonces, sin previo aviso, Blaise salvó la distancia que había entre él y Hermione y la besó suavemente antes de correr hacia la puerta de la habitación, que su amigo cerró en cuanto entró.

Tras el momento inicial, en el que las dos chicas se quedaron estáticas, por diferentes motivos, en medio del pasillo. Ambas comenzaron a aporrear la puerta para que las abrieran.

Dentro, en la habitación, Blaise y Draco colocaron una mesilla de noche contra la puerta para evitar que la abrieran. Annick cogió una silla, se sentó y encendió la tele.

Después de media hora, las chicas habían sustituido su tarea de dar golpes a insultar de vez en cuando a los chicos. Mientras en el cuarto, las cosas eran, aún, más tranquilas; Annick seguía viendo la televisión, Draco dormía y Blaise se aburría, sentado en la mesilla situada contra la puerta y la cabeza pegada a la madera.

Cansado de esperar, se levantó de un salto, retiró un poco el mueble, abrió la puerta y Hermione se coló dentro antes de que él dijera nada.

- Eres un IMBÉCIL- gritó Hermione dándole golpes con el dedo en el pecho de forma acusadora-. ¿CÓMO SE TE OCURRE…?

- SHHH- Blaise se puso un dedo en los labios-, Draco está dormido.

La chica, ante la información, parpadeó perpleja.

Blaise, sin pensárselo, de nuevo le dio un beso, esta vez más largo.

- Te pones tan guapa cuando estas confundida…- se explico Blaise. En respuesta, Hermione le golpeó con la mano abierta en la mejilla-.

Blaise le contestó otra vez con un beso.

- Y cuando te enfadas, ahí si que te pones guapa- afirmó el chico sonriéndola-.

La castaña lo agarró por los hombros, lo empujó al exterior y cerró la puerta en sus narices.

Blaise se dio la vuelta al oír la suave risa de Ginny.

- Creía que eras más listo- comentó la pelirroja abriendo una de las dos botellas que había ido a buscar-.

- Y lo soy, pero no me he podido resistir. El aburrimiento es muy malo y picarla es muy divertido- se explicó él-. ¿Cola- Magic?

- Todas las que quieras- Ginny le lanzó la otra que llevaba, que Blaise cogió al vuelo-.

- Por lo visto, no soy el único sin habitación, no sé si te habrás dado cuenta de que Hermione te ha abandonado. Pero… Bueno, si quieres yo puedo compartir la mía contigo…

- Si, ya, claro. ¿Y que pasa con Malfoy?

- No te preocupes, yo puedo dormir con Draco y tú sola, o tú con Draco y yo solo, o Draco solo y tú conmigo. Aunque, no creo que haya problema¿no ves que se ha quedado con Hermione?

Ginny rió, Hermione no tardaría mucho en echar al chico.

- Vale, te enseñaré a abrir la puerta. Pero, nada de sexo- bromeó la muchacha acercándose a la puerta y quitándole la llave a Blaise-.

- OH¡¡¡solo hay que meter la tarjeta por hay!!!- se emocionó-. ¡¡Es más fácil que…!!

- ¡¡Déjalo!! Prefiero no saberlo, Blaise.

El castaño, ahora que ya sabía abrir la puerta, le quitó la llave a Ginny, y empezó a abrirla y cerrarla.

- Vamos, para ya, la vas a romper- le regañó la pelirroja-.

- ¿Y si probamos a abrir con esta llave otra habitación?- Blaise ignoró completamente a su amiga y metió la tarjeta en la habitación de Hermione justo en el momento en el que esta se abría-.

- ¡Ginny, entra ahora mismo!- exclamó la castaña, mientras echaba a un Draco medio dormido y una Annick disgustada. Ginny entró y Hermione volvió a cerrar con un portazo-.

- Tienes una novia muy gilipollas- declaró la morena. Y, ante la sorpresa de su hermano, agarró la tarjeta y abrió la puerta-. Adiós, nos vemos mañana- Annick besó a ambos en la mejilla y se marchó feliz hacia el ascensor-.

Draco, sin dirigirle la palabra a su mejor amigo, entró y cerró de un portazo. Pero, segundos más tarde, Blaise la volvió abrir.

- ¡¡YA SÉ COMO FUNCIONA!!- gritó emocionado-.

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A la mañana siguiente, cuando Draco despertó se encontró con su amigo desnudo bailando por toda la habitación y dando gritos.

- Blaise¿por qué estás desnudo? Vístete de una puta vez y déjame dormir un rato más.

- ¡No! Llevo despierto desde las mil y tú ahí durmiendo la mona, sin hacerme ningún caso- aunque se empezó a vestir-.

- Así me gusta, buenas noches- el rubio se dio media vuelta y se tapó la cabeza con la almohada-.

Blaise terminó de ponerse los pantalones, se subió a la cama en la que el otro dormía y comenzó a saltar encima.

- Venga, levanta ya. Es muy tarde y sé que tienes hambre. Seguro que tienes ganas de ver a la pelirroja… OH, ya lo tengo, es eso, sigues enfadado con ella. Bueno, pues te juro que como no te levantes ahora mismo, te la traigo aquí- añadió en forma de amenaza-.

- Eres un plasta de mierda, déjame en paz- gritó Draco-. Y trae a quien te dé la gana, pero déjame.

- Tienes muy mal despertar, Drakito…

- Yo me levanto, pero cállate.

Poco después, ambos salían camino al restaurante-comedor del hotel. En el pasillo, frente a la puerta de Hermione y Ginny, se encontraron a Adam que golpeaba su puerta. La castaña abrió malhumorada, pero al ver al chico sonrió.

- ¿Bajáis a desayunar?- preguntó el cazador-.

- Si, pero vamos a tardar un poco. Pasa.

- Vale.

Blaise parpadeó varias veces sin estar seguro de lo que había visto.

- ¿Has visto lo mismo que yo?- murmuró atónito-.

- ¿Eh¿Ver el que?- inquirió Draco distraído mirando a un par de americanas muy guapas-.

- ¿Por qué la chica de mis sueños le da bola al tejoncillo ese de mierda?

- OH, vamos, todo el mundo sabe que Griffiths es gay- se inventó el rubio sin quitar la vista de las dos chicas-. Blaise¿qué tal si hacemos amigas?

- ¿Qué? Venga, yo estoy mal con mi novia y tú quieres que le ponga los cuernos.

- Tío, Granger no es tu novia – contestó empezando a flirtear a distancia con las americanas-.

- Dale tiempo al tiempo. Para de una puta vez, tú te tienes que liar con Ginny- y empezó a arrastrar al rubio hacia el ascensor-.

- Yo no me voy a liar con la Weasley- aclaró. Tras unos minutos añadió-: Ella no quiere.

- Para que veas que soy buen amigo, te voy a dar mi opinión.

- ¿Qué opinión?

- Nada, ya no te lo digo.

Cuando llegaron a su destino, vieron el comedor lleno de gente sentada en las mesas que tenían la bandera de su país.

- Siempre he querido ir a Australia- comentó Blaise agarrando de nuevo a su amigo-. Vamos con ellos- le comenzó a arrastrar hacia la mesa de los australianos-.

- Que no, gilipollas. Tenemos que ir a Inglaterra- se resistió el rubio-.

- No, que allí llueve mucho. Mejor vamos a Italia.

- Que no, que tenemos que ir a nuestra mesa.

- Vamos a Francia y controlamos a Annick.

- Que no, que tenemos que ir a Inglaterra- repitió de nuevo Draco-. Además, Annick no está.

- A Inglaterra no, llueve mucho…

- Haz lo que te venga en gana- Draco se fue a la mesa de su país, en la que estaban sentados Andrew, Angelica y las gemelas-. Buenos días.

Poco después llegó Blaise discutiendo con Hermione y Ginny hablando con Adam.

- ¿Qué tengo de malo, si soy supergenial?- indagó Blaise-.

- ¿Cómo? La pregunta estaría mejor formulada si dijeras lo que no tienes de malo.

- Venga, no me jodas. ¿Por qué le das bola a ese gilipollas…

- ¡Eh, que estoy delante!- exclamó Adam dándose por aludido-.

- ..y a mí no?- preguntó sin hacer caso al hufflepuff-.

- Porque no me caes bien, no me gustas y ya te lo he dejado claro varias veces- contestó la castaña-.

- ¿Y si no te gusto, porque te acostaste conmigo? Además, es imposible que te caiga mal.

- Eso fue un error y nunca se va a repetir. Encima eres un falso y un mentiroso, tienes novia y andas por ahí tirándote a otras- gritó Hermione furiosa-.

- Pero¿de dónde…?

- No, no quiero oír tus falsas excusas. Me das igual, Blaise Zabini- la castaña se dio la vuelta y miró a Ginny-. Vamos a desayunar fuera.

- Vale, vente Adam.

- Ey, que necesitáis un permiso para salir- dijo Andrew-.

- ¿Nos da permiso para salir?- preguntó Ginny mirándole-.

- Claro.

- Ey, Granger- gritó Blaise, cuando las chicas y Griffiths se estaban yendo. La castaña se dio la vuelta para mirarlo-.

- ¿Qué quieres ahora?

Se acercó deprisa a ella y le dio un buen morreo.

- Nada, solo para que no te olvides de mí en el desayuno- sonrió Blaise-. Ginny, cuídamela bien y no dejes que se acerque ningún tío- añadió alejando a Adam de su castaña-.

Ginny agarró a Hermione antes de que a ella le entraran ganas de matar al castaño y la empujo hacia la salida.

La muchacha se deshizo de su amiga y aceleró el paso.

Cuando Adam y la pelirroja la alcanzaron, Hermione estaba estática, parada a unos metros de la salida del hotel.

- ¿Qué pasa?- preguntó Ginny, haciéndola reaccionar. La castaña se escondió detrás de Adam-.

- ¿Qué cojones…?- empezó a decir-.

- Hola, Hermione.

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Holaaaa!! Bueno esta vez nadie puede quejarse, hemos tardado muy poco en actualizar. Esperamos que os haya gustado el capítulo y que os hayamos dejado suficiente incógnita (¿de quien será el "Hola, Hermione"?).

Esto empieza a ser una tradición, prometemos que el próximo capítulo no se acabará con la aparición de un personaje.

Gracias a Kirara, noe (que, por cierto, acertó con Annick), Akane-chan-yuna y dana.malfoy2, por sus maravillosos reviews.


Hola, debido a la falta de review, decidimos editar el capítulo. Queremos saber si de verdad os gusta la historia, ya que en el capítulo anterior recibimos muy pocos comentarios y en este no hemos tenido ninguno. Ya que escribir un fic ocupa tanto espacio como tiempo, sino gusta, procederemos a borrarlo para dedicarnos a otras cosas o historias. Esperamos recibir noticias antes del 27/07/07, fecha en la que borraremos el fic entero.


Sin nada más que decir,

Se despiden

Holly y Sam

Twins Sisters