Capítulo 7: 'A lo echo pecho'

Hermione enrojeció al recordar con exactitud las palabras dichas por Ron. Estaba tan, pero tan feliz. Su corazón latía lento y con fuerza, como cuando sabes que no debes preocuparte por nada y que sólo necesitas que cada célula de tu cuerpo esté bien irrigada se sangre y… Vale, ella era la única que pensaba en un proceso biológico en esos momentos de su vida. La biología no se podía comparar con su relación con Ron. ¿Tenían una relación, a todo esto, o no estaban definidos? Porque técnicamente… En fin. Volviendo al tema inicial: Ni Runas Antiguas, ni el fascinante descubrimiento de una ecuación en Aritmeticia le llegaba a los pues con la alegría rebosante en su interior que quería salir, saltar y correr por el campo abierto.

-Er… Cuando nos conocimos, nunca pensé que fuéramos a llevarnos bien. Eras una mandona insoportable y yo… Bueno, yo tampoco era muy simpático tampoco, pero me sacabas de quicio magistralmente – dijo soltando su brazo y parpadeó varias veces nervioso – Por eso me sorprendí cuando me di cuenta que pasábamos mucho tiempo juntos y que me agradaras, en cierta medida. Me agradaras demasiado… - Sus pecas desaparecían por el rojo de su rostro, orejas y cuello. Si alguien que no conocía a Ron lo hubiera visto, pensaría que lo estaban ahorcando, pero ella lo conocía tan bien que distinguía sus tres tipos de rojo que adoptaba su rostro cuando: Pasaba una terrible vergüenza y quería que la tierra se lo tragara, se enojaba hasta para pensar que expulsaría fuego por su mirada y en ocasiones donde la sinceridad del tipo amistosa o, siendo muy positiva, romántica se presentaba – Pues, creo que con todo esto sólo quiero decirte que me agradas mucho, demasiado… Quizás sea medio torpe, te proteja demasiado, me encanta molestarte, discutir contigo, y llamar tu atención… Pero es que… eres alguien muy importante para mí. Me atrevería a decir… la más importante.

Era innecesario que le dijera con palabras explícitas "te amo", "te quiero", "sin ti no puedo vivir", "sin ti me falta aire" y ese tipo de clichés que le daban nauseas. ¡Ron se le había declarado! Muy a su manera, una declaración de amor muy a lo Ron, pero la declaración que necesitaba para hacerla la persona más feliz en ese segundo. Ese momento es uno de los pocos que tenía en donde sabía que su existencia sí tenía un sentido y en que veía ángeles a su alrededor, ella misma flotaba en nubes rosas, un arco iris surcaba el cielo más celeste que había visto, brillos por todos lados; y una música de ensueño inundaba su mente.

Sonrió al notar que él le apretaba un poco más la mano. Sus dedos se entrelazaban como si calzaran perfectamente. La muchacha inclinó un poco su cuerpo a la derecha para ir pegada a Ron mientras éste le daba un beso en su cabeza. El pelirrojo pensó que jamás quería separarse de ella, que siempre quería sentir el aroma de su cabello en su vida.

Después de haber besado una, dos, tres hasta perder la cuenta en aquel callejón, se separaron pensando que no podían estar mejor que en ese momento. Ron la abrazó y ella sólo disfrutó de lo placentero que resultaba ocultar su rostro en el pecho del muchacho y llenarse de su esencia.

-La verdad no sé para qué vinimos… Podríamos haber comido en la ciudad… - dijo Ron mientras se acercaban a la casa.

-Se van a preocupar por nosotros. Prometimos volver al almuerzo – Hermione rió al sentir los besos de Ron en su cuello – A mí también me gustaría pasar más tiempo a solas… Y lo tendremos, si buscamos un tiempo propicio y lugar adecuado para…

-Es una buena idea – asintió algo resignado, pero planeando en qué lugares podrían conseguir privacidad en su casa.

-Además nos aparecimos a un kilómetro de La Madriguera. Hemos caminado bastante y ciertamente hemos estado a solas. ¿No?

-Pero quisiera más… La vida es injusta – sentenció pensativo.

Llegaron a La Madriguera conversando y riendo. Ron fue le abrió la puerta a Hermione y la muchacha, sin soltarse de las manos, avanzó agradeciendo por el gesto tan caballeroso. Él simplemente se alzó de hombros diciendo que toda su vida había sido un caballero con las damas y Hermione le dio un codazo en las costillas mirándolo burlonamente.

La señora Weasley se encontraba en la cocina sacando los platos y cubiertos para armar el almuerzo. Al verlos los saludó de muy buen humor y le preguntó cómo les fue.

-Ya entregué los papeles y tengo que esperar hasta la próxima semana para que me digan si quedé aceptada – dijo Hermione separándose de Ron y fue a ayudarla con la torre de platos que tenía en las manos – También fuimos al Callejón Diagon a tomar un café. Todo bien.

-¿No pasó nada mientras estuvimos fuera? – preguntó Ron doblando servilletas para ponerlas en los pequeños platitos ubicados en la mesa.

-Ha estado muy tranquilo. Harry y Ginny salieron y llegaron hace poco – contestó poniendo los tenedores y los cuchillos en los puestos.

-¿Salieron juntos? – preguntó Ron con un dejo de sorpresa.

Hermione bajó la mirada y se dispuso a poner los platos en el espacio que hacía cada tenedor con cada cuchillo. Mientras la señora Weasley explicaba que habían llegado con una hora de diferencia aproximadamente, la castaña pensaba si todo estaba en orden y lo dicho por la matriarca Weasley le causó extrañeza. ¿Por qué llegarían con una hora de diferencia? Y al parecer Harry volvió en su propio cuerpo.

Al terminar de ayudar a colocar la mesa, se fueron de la cocina en silencio. El pelirrojo le tomó nuevamente la mano y ella le sonrió complacida.

-¿Cómo les fue? – inquirió Harry bajando las escaleras.

-Bien, Hermione entregó los papeles y sólo falta que le digan si fue aceptada en la universidad – respondió Ron agradecido que su amigo estuviera de mejor humor – Mamá nos dijo que saliste. ¿Adónde te animaste a ir?

-Fui a El Caldero Chorreante porque Hagrid me pidió que nos reuniéramos – mintió con autenticidad. 'Acabo de ensayar diez minutos de cómo mentirte, amigo mío' pensó Harry sabiendo bien que Hermione no le creería nada – No hay ninguna noticia nueva. Sólo que obtuvo una nueva e indefensa criaturita para cuidar y que quería verlos porque los extraña.

-Espero que podamos reunirnos los tres con él. Sería genial.

-¿Genial? – preguntó la castaña siguiéndole el juego a su amigo - ¿Es genial que tenga otro animal peligroso? Ya veo que es otra cosa peor que Fluffy…

-¿Y si es un amigo para reemplazar la pérdida de la araña mutante? – Ron hizo una mueca de asco y miedo.

Harry y Hermione rieron divertidos por la cara de Ron y éste sólo se sonrojó para después decir que ya no tenía miedo porque ya había terminado Hogwarts.

-Bueno, aún no me contestan… ¿Cómo les fue para que estén tan pegaditos? – preguntó nuevamente y dirigió su mirada a sus manos entrelazadas.

-Esto… - Ron y Hermione las separaron con rapidez. El pelirrojo se rascó la nuca sonriendo y ella sólo tosió – Es una larga historia – concluyó Ron.

-¿Tan largo cómo de qué forma? Quiero decir, me alegro que estén juntos. ¡Ya era hora! – Bajó los dos escalones restantes para estar a su lado y les sonrió pícaramente - ¿Puedo hacerme la idea del noviazgo oficial?

-Er… no lo sé – dijo Hermione volteando el rostro para ver mejor a Ron – De hecho, yo también me pregunto lo mismo. Tenemos algo más que amistad, seguro, pero técnicamente no somos de forma oficial nada…

-En realidad pensaba que te podría presentar como mi novia… Así estará Charlie, Bill y Fleur – dijo alzándose de hombros.

-Oh, Ron, eso es tan… tierno – Hermione sonrió casi con los arco iris y nubes rosas a su lado además de la música de ensueño.

-Er… Creo que mejor me debería ir para que… hagan sus cosas en privado – finalizó Harry sintiendo que tocaba el violín entre esos dos. Ron rió y Hermione sólo le lanzó una mirada preocupada, como queriendo decirle que necesitaban hablar – Quédense tranqui-

-¡Ron, llama a tu hermana para que baje a almorzar! – gritó la señora Weasley desde la cocina.

-Supongo que estará en su cuarto… - dijo Ron ya con un pie en la escalera y subió.

Hermione esperó a que Ron desapareciera por la angosta escalera de caracol de La Madriguera mientras sentía que la música se desentonaba y las nubes rosas pasaban a ser negras y con amenazantes rayos pronosticando una tormenta. Le dirigió una mirada a Harry y con su dedo índice le golpeó el pecho enfadada:

-Dime ahora mismo qué pasó para que llegaras con una hora de diferencia con Ginny – le exigió autoritariamente.

-No ahora, Hermione – dijo el muchacho por la cara de psicópata de su amiga – Hablemos después.

-Me parece acertado que hayas llegado con tu cuerpo después de Ginny a la casa, así la señora Weasley no sospecharía por la Hermione que llegó con su hija y con la Hermione que vino con su adorable novio pelirrojo – Se inclinó aún más y trató de encontrar algo que lo delatará en su mirada – Pero no me parece normal que Ginny haga llegado sin Hermione… ¿Acaso ellas pelearon?

-No, no. Ellas siguen siendo amigas – 'O al menos eso creo' finalizó mentalmente sintiendo algo de miedo por su amiga.

-Más te vale, Harry. Porque te juro que por tu culpa tuve que comportarme como una estúpida ante Ron. ¿Sabes lo abochornada que estuve cuando me tragué las galletas y prácticamente enloquecí al salir corriendo?

-Pero están juntos. Al fin lograste lo que querías…

-Y te advierto que si más encima tengo que soportar que hayas cometido un error, me vengaré de ti por idiota – concluyó al mismo tiempo que apresurados pasos se escuchaban acercándose.

Ginny bajó seguida de Ron. Hermione le dirigió una última mirada de desconfianza a Harry antes de sonreírle a su amiga, pero la pelirroja ni la miró. Enfiló por el corto pasillo hasta doblar para entrar a la cocina. Ron dijo que la había encontrado haciéndole mimos a su mascota Arnold muy triste, y que tuvo que obligarla a que almorzara.

La castaña suspiró y sólo le acarició el hombro a su novio dedicándole una sonrisa aliviadora.

-Vamos a comer la rica comida de tu mamá – dijo y se pusieron a caminar, Harry iba detrás de ellos. Ron entró a la cocina mientras que Hermione se giró y con la mirada más diabólica le dio su sentencia a Harry, quien asustado asintió miedoso – Estás muerto, Potter. Me cuentas qué pasó y trataremos de arreglar el caos que dejaste. Estás frito, Potter.

OoOoO

-Así que actuó como una loca empedernida por las compras… - Hermione subió los pies a la tapa del sanitario y apoyó su mentón en la mano meditando lo dicho por Harry – Te hizo probar muchas cosas para que eligieras la primera, demasiado detallista y se probó bikinis con poco a la imaginación…

El único sitio en donde pudieron juntarse tranquilos fue el baño. Como Ron y Hermione llevaban sólo unas horas como novios, el pelirrojo quería pasar todo lo posible con la muchacha y ella con él, aunque tuvo que aguantarse las ganas y preocuparse del problema que había. Para que Ron no sospechara de nada, Harry fue al baño sin que nadie lo notara y esperó a que la muchacha llegara para empezar con su suplicio.

Harry se encontraba de pie apoyado en la pared mientras que Hermione disfrutaba lo cómodo que resultaba sentarse en la caja del sanitario y poner los pies en la tapa.

-Mierda, se dio cuenta. Estamos fregados – musitó casi con pánico y se rascó la cabeza revolviéndose su enmarañado cabello, dándole un aspecto de lunática – Ginny es demasiado inteligente y la subestimamos.

-Pero… no sé cómo se dio cuenta. Es obvio que ya cuando me dijo que mi cara se veía rara por el resfrío ya sabía – Harry la miró confundido - ¿Cuándo fue?

-En la librería. Seguramente fue cerca de cuando fueron allí – Arrugó el ceño – Te equivocaste de pasillo y con eso ató cabos. Antes debiste haber hecho algo sutil que era una contradicción a mí.

-Por la mierda, Hermione… Te juro que yo no quería…

Sentía como una cubeta de agua fría le caía y lo dejaba helado. Poco a poco necesitaba tiritar, temblar del frío, del frío causado por la cubeta, causado por la idiotez que había cometido, causado por su ineptitud, causado porque ya no habría ninguna posibilidad que Ginny quisiera estar con él. Ni siquiera la persona más samaritana podría disculparlo por haber mentido de esa forma. De haber jugado, por decirlo así, con la verdad. Usaba el cuerpo de otra persona para obtener información… Sólo porque ella no lo quería ver ni en pintura. ¡Ahora sí que no lo iba a querer ni ver hasta en la sopa!

Una tibia mano se deslizaba por su cabeza haciéndole cariños. Abrió los ojos preguntándose en qué momento se había dejado caer hasta estar sentado con el rostro escondido en sus piernas flexionadas. Un sentimiento de serenidad afloró en medio de su desesperación, un sentimiento que se podría comparar con el que había sentido cuando Dumbledore apareció en el ministerio para defenderlo de Lord Voldemort en su quinto año. ¿Qué era ese sentimiento?... Ah, sí, no tenía mucha conexión con él porque siempre había estado solo y aprendió a hacer las cosas por sí mismo. Sintió protección por la cálida mano de su amiga desordenando sus cabellos.

-A lo echo pecho, Harry – dijo antes de suspirar. Torció los ojos sabiendo que en realidad quería matarlo, pero, en parte, debía haber sabido que todo esto iba a terminar mal – Fui yo quien te persuadió de tomar la poción multijugos y… También soy responsable – Quitó su mano y le miró con ternura, aunque trato de sonar ruda. No quería demostrar que ya no iba a darle su sentencia de muerte – Deja de martirizarte. Existe la posibilidad que Ginny no sospeche o haya alguna confusión. Tendré que hablar con ella.

-Estamos en un enorme hoyo… ¿Crees que de verdad no sepa? – preguntó mirándola como si fuera algo estúpido – Sería denigrante ir a ella y decirle: 'Ginny, esperamos que no sepas nada extraño. Lo que pasa es que Hermione tenía indicios de mi cara en la suya porque es una nueva enfermedad que copia y modifica los genes de tu amigo. Es una nueva enfermedad recién estudiada…' en el mundo de los pobres diablos – finalizó cabreado.

-A lo echo pecho, Harry – repitió antes de salir del baño.

"A lo echo pecho a mis mil demonios… Esta maldita mierda me va a terminar cagando la vida" pensó volviendo a esconder su rostro entre sus piernas y tratando de imaginarse que todo era una pesadilla. Lástima que no estuviera soñando.

OoOoO

Lanzó su lápiz en las hojas y revolvió todo su cabello desesperada. Era imposible hacer los deberes de Transformaciones cuando sentía que la sangre le hervía de la rabia. ¡Ginny Weasley no era ninguna idiota con quien podían jugar! Argh, como odiaba a Harry Potter. Bueno, siempre trataba de convencerse que lo odiaba, pero ésta vez iba bien en serio. Se había aprovechado para hacerse pasar por Hermione y Merlín sepa cuántas veces podría haberlo hecho. Todo un estúpido acosador sicótico.

Aún así, lo que más le daba rabia era Hermione. Seguramente ella estaba enterada de todo porque Harry no actuaría solo en algo de esta magnitud. La muchacha debió haber preparado la poción multijugos y, lo más probable, le había dado consejos de cómo ser Hermione. ¡Ja! Nadie podía ser peor actor que Harry… El idiota se delataba solo porque a cada rato se ocultaba la cicatriz con el pelo cuando no tenía. Eso fue lo que más le llamó la atención. Era tan amiga de Hermione que sabía su manía de no tocarse el flequillo o su frente porque producía gratitud y no quería terminar siguiendo los pasos de Snape o convirtiéndose en un campo de concentración de espinillas. Raro que justo ese día se tocará en esa parte. Y todas sus sospechas se confirmaron en la librería… Se sentía humillada, enojada y decepcionada por su mejor amiga y por su Harry.

La puerta se abrió y Hermione entró. Se cercioró que fuera la verdadera Hermione por el rabillo del ojo. No se veía sospechosa, así que decidió quedarse en su cama, acostada de vientre y tomó su lápiz para fingir que continuaba su redacción de Transformaciones.

-¿Recién empiezas o es otra página de tu redacción? – preguntó poniéndose de pie a su lado y viendo el cuadernillo.

-Llevo cuatro páginas – contestó sin saber por qué le mentía. Ah, cierto. Si le decía que recién empezaba, le intentaría ayudar y lo menos que deseaba era pasar tiempo con ella – Necesito tranquilidad para concentrarme, así que… si quieres irte…

-Bueno, necesito hablar contigo – Tosió para aclararse la voz y trató que su voz sonara lo menos culpable ni mentirosa – No sé por qué estarás así conmigo, pero me da lo mismo… Quería contarte que tu hermano y yo estamos saliendo.

Seleccione la alternativa a la posible reacción de Ginny:

a) La mira furiosa, le dice que no le interesa y le dice que es una traidora.

b) Se ríe y actúa cínicamente diciéndole que está muy feliz por ellos. Pregunta hasta detalles del color de la tierra del camino del pueblo hasta La Madriguera.

c) La manda a la mierda y le lanza un maleficio.

d) Todas las anteriores. Siendo primero la alternativa b) y luego le siguen la a) y la c)

e) Ninguna de las anteriores.

Si marcaste la alternativa e) estás en lo correcto. Ginny empezó a jugar con el lápiz mientras releía una y otra vez las malditas tres palabras de su redacción. Las únicas tres palabras para la no muy estricta profesora McGonagall. Agradeció que no estuviera usando una pluma porque si no la tinta se le desparramaría por todos lados.

La castaña parpadeó algo sorprendida por la indiferencia de su amiga. Eso quería decir que de verdad estaba, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy elevado a la potencia más grande del mundo con ella y con Harry. ¡Estaban perdidos! "No, no, tranquila, pequeña Hermione… Necesitas seguir con tu plan de inocencia absoluta para inducirle el pensamiento de no matar a personas inocentes que sólo usan poción multijugos para engañar a otros" trató de adoptar una cara de extrañeza y se sentó en su cama.

-Ginny… ¿No me escuchaste? Soy novia de tu hermano – dijo acomodándose con una pequeña sonrisa el mechón rebelde detrás de su oreja.

-Tengo seis hermanos. Podrías ser más específica – comentó fríamente antes de escribir dos palabras en la redacción.

-Con Ron, por supuesto…

-Oh, felicitaciones. Me alegro que por fin estén juntos. Debes estar muy feliz, al fin tienes lo que quisiste siempre – terminó de decir con cierta tristeza y la voz se le quebró un poco.

-No sabes todas las estupideces que tuve que hacer. Tuve que hasta engañarlo y engañarme para poder darme un poco de valor – dijo observando con atención el rostro de la pelirroja.

-Mentir nunca hace bien para que te acerques a una persona. Es mejor andar con la verdad – dijo tratando de seguir con la mirada fija en el cuadernillo y apretó más fuerte el lápiz.

-No todos nos contentamos con la verdad, queremos sentirla… no sólo saber que existe – Apoyó su rostro en sus manos y los codos en sus rodillas - ¿Sabes cómo me sentí cuando Ron me dijo que era la persona más importante para él?

Dejó que el lápiz resbalara de sus dedos como si fuera agua y miró interesada a la castaña pidiéndole con la mirada que continuara, que respondiera su propia pregunta… su pregunta retórica. ¿Cómo no iba a saber ella lo que era sentir que lo que más deseas te pertenece? Era casi una experta en el tema. Añoraba aquella época donde ese día se veía tan lejano y perdido en su memoria.

-Fue lo mejor. Ya por haber hecho cosas horribles y estúpidas como siempre cuestionarme si me quería, de haberme dejado llevar por mi inseguridad; todos me decían que él me quería, que sólo faltaba que habláramos al respecto – Suspiró olvidándose de la poción multijugos, de Harry y de la tienda Arco iris – Sentí como si todas las piezas del rompecabezas de mi vida tuvieran al fin sus parejas y comenzaron a calzar perfectamente.

¡Merlín como envidiaba el rubor de las mejillas de su amiga! Casi podía respirar el aroma a rosas frescas y a galletas de chocolate recién horneadas… Los dos aromas que la hacían transportarse a un lugar tranquilo, lejos de todo y hecho sólo para ella, sólo para ella y sus sueños. Sus sueños donde estaba a su lado, donde corrían y jugaban a las orillas del lago, su sueño de hace años perdido y tratado de pasar inadvertido. Los corazones volaban encima de la cabeza de Hermione y sintió que volví a ver en la chica una amiga sincera.

Era elegir entre Harry y ella. No quería dañar a ninguno, así que decidía proteger los motivos que movieron a Harry para que usara su cuerpo de una forma encubierta. A simple vista esa conversación no era otra que los pormenores de lo que Hermione Granger había sentido al oír que su lento hermano, Ron Weasley, la amaba. Pero iba mucho más allá. Mucho más allá de la fidelidad que Hermione le tenía a sus amigos, más allá de las galletas de chocolate y de la poción multijugos…

-Creo que ya te distraje mucho… Cualquier duda te puedo ayudar. Ya sabes que Transformaciones se me da muy bien – dijo levantándose y se dirigió a su baúl. Lo abrió y sacó unas sandalias blancas.

-Esas sandalias…

-Fue las que compré hoy. Estabas conmigo, Ginny – dijo sonriéndole como si nada pasara.

Después de hacer su escena con los bikinis para demostrarle a Potter lo que se perdía por ser un imbécil, él vio unas sandalias blancas con algo de tacón y se las probó porque las quería comprar. Hasta el final Hermione trata de mantener la mentira… Y aún así le había confesado la verdad. ¿Por qué su amiga era tan extraña? Fingía que de verdad hubieran ido de compras cuando ambas sabían que no era así.

Tomó fuertemente con la pluma con la intención de escribir su redacción, claro que eso se quedó en la intención porque su mente divago en las mil y un formas de torturar a Harry Potter. No le haría la vida imposible a Hermione porque ella era una sometida, manipulada por la perversa mente del adolescente corrompido por la fama y el dinero. Suspiró y vio que su amiga ya se había ido. Con una sonrisa pensó en lo difícil que era la situación. Nada podía ser fácil ni tomar decisiones obvias, porque no era obvio… ¿Qué tendría que hacer? No podía dejar que Harry se saliera con la suya y dejar pasar este lindo jueguito de cambiar cuerpos como si fuera lo más normal de la vida.

Aunque debía admitir que una parte de su conciencia estaba interesada en ver qué reacción tendría si le dejaba el campo libre. Algo como: 'Te disculpo, pero deberías ser más inteligente y tratar de una manera más ortodoxa y no hacerte pasar por Hermione para acercarte a mí'. ¡Merlín, esto parecía un caso de acoso sexual y obsesión que sería condenado a quince años en Azkaban!... ¿Por qué no tenía que soportar un ex (novio) que le mandará cartas como loco sicótico, como una adolescente normal, y tenía que vivir con un ex que se hacía pasar por tu amiga? Mierda, casi podría escribir un libro con esta trama.

¿Le haría caso a su conciencia que deseaba exterminarlo y hacerle saber que nadie se metía con Ginny Weasley sin encontrarla? O… podría hacerle caso a su mente fantasiosa y darle un consejito para ver si por esas casualidades y vueltas de la vida podría funcionar su relación. Como reconquistarla, por decirlo así.

-Oh, Ginny, te adoro, eres un genio… ¡Debería ser consejera, una guía espiritual! – dijo alzando un puño en el aire satisfecha por el macabro plan en su mente – Combinar mis dos conciencias antagonistas. Perfecto. Macabro, pero romántico… Harry Potter tiene que morir.

Sonrió mostrando sus dientes con impaciencia y orgullo, sabiendo que pronto lo pasaría muy bien llevando a cabo su idea. Bajó el puño y ahora sí que se pudo concentrar en la redacción de Transformaciones. Ya sabía cómo lidiar con el hombre que usa el cuerpo de tu amiga y finge un ridículo resfrío para tomar la poción multijugos.


Notas de la autora: ¡Hola! Seguramente dirán que es la primera vez que actualizo tan rápido… Lo sé, pero es que me inspiré y este capítulo fue más llevadero, no sé bien qué me pasó, así que entre estudios de biología y matemáticas, salió esto en sólo tres días. Bastante poco para lo que me suelo demorar en escribir capítulos.

Ok, si fuera Ginny jamás disculparía a mi ex si hace lo mismo de retorcido que Harry, así que por eso le aplicaré el plan macabro de Ginny… Siempre escribo que Ginny tiene planes macabros xD! Vean algunos de mis otros fics y entenderán. Creo que es un personaje ideal para planear. Ah, y siguiendo con el capítulo, por si tienen dudas, no haré nada para separar a Ron y Hermione. Están bien juntos y se aman y son felices y no quiero interrumpirlos con giros como 'el nuevo chico del barrio que es muy simpático con Herms' o 'la estudiante de intercambio que ama a Ron' o esas cosas. Con estos dos todo va viento en popa.

¿Les gustó el capítulo o lo odiaron? Ya saben que los REVIEWS son sumamente importantes. ¡Gracias por los del capítulo pasado! Todos esperaban que Harry iría a sufrir la condena del infierno y que Ginny le sacaría la cabeza… aunque en el siguiente capítulo todo puede pasar. Por eso les pido que me dejen sus reviews, no les cuesta nada ir abajo y tomarse unos segunditos para darme su opinión del fic, del capítulo, de la vida o de lo que quieran.

Y, para terminar, quisiera hacerme publicidad e informarles que tengo un nuevo fic: 'Orgullo y Prejuicio' y es un DG. Mmm, sí, no es un HG, pero la pareja de Draco y Ginny me atrae… soy una infiel a HG! El fic está basado en la novela del mismo nombre de Jane Austen. Lean el fic y déjenme sus reviews. Estaría agradecida.

Ahora sí me despido… Cuídense mucho y suerte a todos en los exámenes, vida, trabajo, amor, salud, amistad y en lo que necesiten; arrivederci i miei dears! (sí, ahora ando italiana, jeje!).