Capítulo 8: 'Analizando posibilidades'

Hermione dudó si en entrar al baño. La situación era delicada y diferente a muchas otras que habían vivido como amigos. Era distinto si el problema tenía como principal elemento un libro de pociones que contenía extrañas recetas y hacía que Harry se volviera de repente en uno de los mejores en Pociones en la escuela… Era distinto si el problema era que Ginny sabía que Harry había cambiado de cuerpo para acercarse a ella. Nunca había tenido que lidiar con los problemas amorosos de su amigo. Siempre se contentaba con verlo sufrir por no entender a las mujeres o estando feliz por al fin entenderlas, pero la situación era delicada. Quizás no fuera tan distinta a las demás y la mejor opción sería dejarlo solo por unas horas.

Bajó la mano alejándose del picaporte de la puerta y se concentró en el silencio proveniente desde adentro. Esa señal podía considerarse positiva si se ve que Harry no está gritando desaforadamente y aún no rompía nada, y negativa porque el silencio no siempre es la buena compañía que se requiere en la tristeza.

"Vale, no me tengo que engañar así si que no es esa la razón por la cual quiero dejar a Harry solo… ¡Me da miedo que me mate y se vuelva un violento llorón y se ponga a lloriquear como un bebé!" pensó mordiéndose el labio inferior incómoda con la visión de Harry llorando. La verdad estaba tan feliz que no quería que un llorón imbécil le arruinara el día.

La verdad es que no sentía ninguna culpa por dejar a Harry solo e ir es busca de Ron. Tenía la seguridad que Ginny sabría que hacer con él. Su amiga era así. Había entendido las razones por la cual él había hecho todo y… Bueno, no le reveló que técnicamente ella era la culpable porque se hizo la víctima y sacó sus mejores argumentos para que Harry aceptara. La verdad es que ya se sentía culpabilidad porque ella había ocasionado el problema.

-¿Haciendo trabajo de manualidades? – preguntó llegando hasta donde estaba Ron.

Su escoba no estaba dañada, pero no se veía para nada bien. La pulió y trató de ordenar la paja del otro extremo del mango para que tuviera una forma definida y no pelos amarillos disparatados.

-Algo así… - contestó sonriéndole y levantó su cabeza.

-No te vi en cuarenta y cinco minutos y ya te extraño – dijo colocándose a espaldas de él y trató de evitar las ganas de besarlo cuando subió la cabeza y la apoyaba en el respaldo de la silla.

-Yo creí que pasó más tiempo – admitió serenamente.

-Me pregunto por qué…

Puso su dedo índice en la nariz del pelirrojo y la presionó divertida por la cara que él ponía. Hermione tuvo la sensación que dentro de su pecho algo estallaba y la necesidad de acercarse más a su novio crecía al pasar cada segundo. Sólo aquel simple contacto con Ron logró despertar todas esas sensaciones fascinantes.

-Quizás la respuesta está si te acercas – dijo sacándole la lengua juguetonamente.

-¿Y cuál sería? – Acercó su rostro al de él y sus manos las apoyó en sus hombros.

La única y la más indicada respuesta fue que los labios del pelirrojo atraparan la boca de Hermione. Entreabrieron los labios con algo de temor. Era la primera vez que se besaban en la mismísima Madriguera y cualquiera podría verlos, pero, para ser francos, no les interesaba en lo más mínimo. Se encontraban muy bien disfrutando de las sensaciones que se despertaban y aumentaban con cada roce, con cada contacto entre sus lenguas.

La castaña se sorprendió de darse cuenta que esa posición no era nada incómoda. Ella parada detrás de él, él sentado y con la cabeza hacia arriba. Lo que sí le sorprendió un poco fue que el sentimiento de culpabilidad por el caso 'Harry siendo Hermione' había desaparecido. ¿Por qué ahora sólo tenía espacio para pensar en lo bien que se sentía tener a Ron así?

-Er… Ron… - baciló separándose unos centímetros de él y lo miró ensimismada. "Creo que debería estar ayudando a Harry en vez de estar tranquilamente y disfrutando de la vida contigo" pensó culpable.

-¿Si? – preguntó en un tono bastante suplicante para que no hablara y ocuparan sus bocas en otro tipo de actividad.

Veamos las posibilidades de la estudiante ejemplo, de Hermione Granger: Por un lado fue la que tuvo la macabra idea de que Harry y ella cambiaran de cuerpos para poder obtener información acerca de sus objetivos amorosos. Ella había conseguido su objetivo y él no había podido comportarse como ella, por lo que el objetivo amoroso, llamado Pelirroja, lo había descubierto. Su amigo, el insufrible y hormonal 'Niño Que Vivió' está en una crisis sentimental que es un peligro público y podría atentar contra ella, Hermione Granger, y él mismo –véase: Suicidio-; así teniendo toda la culpa del asunto por involucrar, convencer y manipular a Harry…

Y por otro lado estaba ella, con el objetivo de sus deseos, o sea, su noviecito nuevecito y de paquete que no habían pasado más de tres horas de estar juntos. Necesitaba urgentemente hacer algo más que analizar sus posibilidades y que pensar en Harry y la maldita poción multijugos.

Mmm… Harry era su amigo y era su culpa que terminara en aquella situación. Quizás Ginny actuara maduramente, y de hecho lo esperaba, pero siempre cabía la posibilidad que la pelirroja le diera su merecido por hacer uno de los peores crímenes para humillar a una mujer… Ron era su novio, lo adoraba y después de años de perseguirlo, sospecharlo, temerlo, esperarlo, soñarlo y manipularlo, al fin podía ponerse de rodillas mirando al cielo y gritarle a Merlín¡Mira cómo me beso con mi novio, viejo mago amargado que siempre aparece en alguna conversación!... Vale, Merlín no es un viejo amargado, pero sí viejo mago.

¿Cuál era su mejor posibilidad?... ¿Qué decisión debía tomar?... ¿Qué decisión quería tomar?... ¡Ahí estaba el problema! Entre el deber y el querer. Se oponían y no podía decidirse. Se sentía traidora por dudar, casi ambigua por no tener la habilidad de decidir al instante. ¿Por qué se demoraba en pensarlo tanto cuando tenía a Ron mirándola con cara impaciente?

-Sólo quería decirte que te quiero.

-Me alegra escucharlo, yo también… ¿Pero para eso interrumpes el momento? – Levantó una ceja burlón y estiró el cuello para alcanzar sus labios.

Bien, para los que lean esto y estén pensando que Hermione es la peor amiga que se puede tener por abandonar a un amigo cuando ella tiene, técnicamente, la culpa de su problema; pues, les digo que no es así. De hecho Hermione es una muy buena miga que meditó bastante sus posibilidades, después de analizarlas bien tomó la decisión. Luego de un exhaustivo análisis de datos, hechos, fechas y acontecimientos, la castaña descubrió la verdad… La respuesta a todo… ¿Cómo no se había dado cuenta antes? La razón por la cual Harry había sido descubierto, había sido por Lord Voldemort. Exacto, mis buenos lectores, Lord Voldemort era el culpable que nuestro héroe Potter estuviera en esta situación donde Ginny le haría la peor venganza que se podría imaginar… O al menos eso sacó de conclusión Hermione.

La explicación es fácil: Si Voldemort no hubiera marcado como a su igual a Harry, Harry no tendría que sortear el peligro de mortífagos y ratas de tus amigos que resultaban ser animagos seguidores de Voldemort, en ese caso tampoco habrían tenido que soportar a Umbridge en Hogwarts y el no soportarla significa que no hubiera habido Ejército de Dumbledore, lo que lleva a una inexistente visita al ministerio donde Sirius murió a manos de su prima, lo que se traduce en que Dumbledore tampoco hubiera muerto y eso finalmente da que Harry no tendría miedo de perder a sus seres queridos y no habría terminado con Ginny 'por una estúpida noble razón', así no tendría que usar su cuerpo para averiguar si la pelirroja aún estaba colgada por él…

Así es, Voldemort era el culpable y ella no. Así que la persona que desencadenó todos estos eventos desafortunados estaba muerta y ella se lavaba las manos libre de culpa.

Apretó los ojos y una sonrisa apareció en su rostro. ¡Ron le soplaba en la oreja y le hacía cosquillas! Oh, aunque le hiciera cosquillas, debía admitir que le encantaba…

Al menos, hasta el momento, no era la culpable. Dentro de unas horas, unos días y esperaba que por unas semanas, tenía que sentirse culpable. Nuevamente.

OoOoO

Se mezcla la harina con los tres huevos por un rato y se le agrega la leche lentamente. Se bate hasta que quede una masa líquida de color y textura homogénea Y dejó de repetir la receta en su cabeza. Se la sabía de memoria desde pequeña. Antes su madre siempre cocinaba, pero últimamente y gracias a la linda labor en que su madre se empeñaba para que se preparara en ser buena dueña de casa –lo que jamás haría ni muerta, según la muchacha-, los postres y bocadillos quedaban a su cargo. Sus galletas eran un ritual que siempre se practicaba. Vacaciones sin sus galletas con chispas de chocolate no eran vacaciones.

-Vaya, estás cocinando… - dijo su padre entrando en la cocina.

-Sí, galletas – asintió sonriendo por la cara de felicidad que ponía su papá al oler con los ojos cerrados el aroma que desprendían las galletas que estaban en el horno – Haré unas tres bandejas. Ésa recién es la primera.

El señor Weasley se puso de pie detrás de su hija y frunció el ceño desconcertado. Junto a la masa habían cuatro posillos: Uno con chispas de chocolate, otro con chispas de colores, con pasas y el último con trozos de maní. Era extraño que su hija preparara galletas de cuatro sabores, siendo que siempre –y no había ninguna excepción a ello- eran sólo con chispas de chocolate.

-¿Por qué harás con pasas, maní y chispas de colores?

-No sé… Este domingo desperté y me dije: Quiero hacer un cambio – respondió divertida y dejó de batir la masa – Así que fui con Hermione a comprar ropa para cambiar un poco mi clóset, y esto del cambio… me llevo a probar nuevos sabores de galletas.

-¿Sólo querer cambiar? – preguntó arqueando una ceja desconfiado. Los ojos de su hija brillaban de la misma forma que la de los gemelos cuando algo tramaban, algo nada bueno - ¿Segura?

-Sí… Un cambio nunca está demás. Igual ya me aburría sólo con chispas de chocolate.

-Tu madre está durmiendo – dijo cambiando de tema y fue a sacar un vaso con agua – Estoy contento que al fin descanse un poco. Siempre se la pasa trabajando y… - Bebió un trago – Ya la mayoría de nuestros hijos no viven con nosotros. Podría relajarse un poco en cuanto a la casa.

-Tienes la razón. Espero que duerma una buena siesta.

-Bueno, iré a leer un poco – Dejó el vaso vacío en el fregadero y salió de la cocina.

-Eh… Papá… - Lo llamó aguantando la risa. Los pasos de su padre cesaron – No te preocupes, no le diré a mamá que irás a ver cómo funciona ese microondas muggle que trajiste a casa.

-Gracias – Oyó la voz avergonzada de su papá y el patriarca de los Weasley se encerró en el garaje.

Su papá la conocía demasiado bien. Y ella a él como para saber que había traído ese objeto muggle a la casa el día de ayer y usaba una estúpida excusa para aparentar que no había raído nada extraño. Sonrió golpeando la cuchara de madera contra las paredes del posillo donde estaba la masa y tomó un puñado de maní. El problema era que su padre la conocía tan bien que se había percatado que algo raro sucedía… ¿Por qué había sido tan evidente? Cuando vertía los polvos que había robado de la tienda de los gemelos porque sabría que con eso podría hacer una gran broma en el posillo, nunca pensó que se emocionaría tanto hasta el punto que su papá lo notara.

Tenía que actuar normal. Y atenerse al plan. Sí, atenerse al plan. De todas formas ya tendría tiempo de emocionarse todo lo que quisiera cuando viera la cara de Harry. ¡Como quería que ya comiera las galletas!

-Pobre imbécil – musitó vaciando las chispas de colores en la masa y una gran sonrisa malévola se asomó en sus labios – Me la pagarás todas y cada una de las veces que me has hecho sufrir, Harry Potter.

OoOoO

Harry le lanzó una mirada preocupada a Hermione. La castaña se la devolvió, pero se alzó de hombros sin saber qué decir. Desde que la señora Weasley había despertado de su siesta y había encontrado la agradable sorpresa de las galletas de su hija, la mujer preparaba las cosas para la hora del té. Lo que les extrañaba, y en especial a Harry, era que Ginny ayudaba a su madre sin chistar ni un poco. Si discurso feminista se lo había ahorrado y ponía el jarro con leche tibia y el tarro de café hasta casi con dicha.

-Me encanta estos tiempos en familia – dijo el señor Weasley sonriendo – Ojalá los gemelos y Bill llegaran ahora, así podríamos pasar más tiempo juntos.

-Sabes que vendrán para la cena, cariño – objetó la señora Weasley dejando una canasta con el pan tostado en el centro de la mesa - ¿Quieres té o café?

-Té, por favor.

-Yo se lo traigo – dijo Hermione poniéndose de pie y le dio apretó la mano de Ron antes de soltarla.

Quizás ya era hora de aterrizar un poco en la tierra y darse cuenta que era la culpable de la situación de Harry. Voldemort no era necesariamente el causante del problema, y que quede claro el uso del necesariamente en la frase. La mirada tan despreocupada de Ginny era algo raro. Harry sabía que dentro de algún momento la pelirroja iba a matarlo, lo sabía, no le iba a pedir ninguna explicación y le iba a transfigurar el rostro con uno de sus hechizos Mocomurciélagos para toda la vida. El problema era que, como ella se lo temía, Ginny actuaría demasiado silenciosamente para su gusto.

Se acercó a la pelirroja, que ponía algunas galletas en una bandeja para ofrecerlas.

-¿Qué estás planeando? – le preguntó en voz baja.

-No sé de qué te sorprendes, sabes que no puedo dejar pasar una humillación así – dijo sonriéndole de forma siniestra – Gracias a ti lo haré menos… público y doloroso.

-Ginny, ambas sabemos que actuó sin ninguna intención de dañarte. Nunca siquiera se le pasó por la mente querer que las cosas estuvieran como están.

-He ahí el problema… Nunca se le pasa nada por la cabeza porque dudo que tenga un cerebro – Le dio una palmadita en el hombro – Yo que tú me dejaría tanto de preocupar por él y mejor me dedicaría a ser feliz con mi novio.

Hermione sacó la tetera con té y miró a Ginny sintiéndose la peor persona del mundo. "¿Cómo quieres que disfrute a mi novio sabiendo que yo ocasioné todo esto?" se pregunto tratando de que la tetera no se le cayera porque sentía unas tremendas ganas de ponerse a llorar por la situación.

La hora pasó muy calmada. Al menos para todos. Incluso Hermione olvidó que Ginny planeaba algo contra Harry. La castaña disfrutaba de su mano entrelazada con la de Ron y de vez en cuando los novios se lanzaban miradas cómplices. En la cena harían oficial su noviazgo.

"Me hará algo, estoy seguro…" pensó Harry acomodándose en la silla y miró nuevamente a la pelirroja que tenía en frente suyo. La muchacha tomaba tranquilamente su taza de leche mientras comía una galleta con maní. ¿Por qué había tenido que ser tan estúpido de arruinarlo todo? Quizás si no hubiera aceptado transformarse por Hermione estaría tomando té junto a ella, tomándole la mano y dirigiéndole la misma mirada que Ron le dirigía a Hermione en ese preciso instante. Debió de haberlo pensado mejor antes de tomar la inmadura proposición de su amiga. Desde un principio sabía que nada bueno saldría de todo esto, pero de todas formas se involucró… Y no se había equivocado: Ginny lo odiaba. ¡Incluso él mismo se odiaría si se hubiera hecho lo mismo!

Sus ojos se encontraron. Por un momento creyó ver que los ojos castaños de la muchacha desprendían fuego de rabia, pero era sólo su imaginación. O al menos eso esperaba. Se llevó una de sus manos a su cabello y lo acomodó detrás de su oreja mientras lo miraba fríamente. Y sin dejar de mirarlo sacó otra galleta con chispas de chocolate.

"¡Caíste redondito, Harry!" pensó tratando de disimular su sonrisa tapándose la boca simulando una leve tos. Sabía que si miraba fijamente a Harry, él se pondría nervioso y nada más existiría entre ellos. Era tan predecible. Es por eso que si ella sacaba una galleta, él no se resistiría a hacer lo mismo sólo para que su encuentro de miradas pasara desapercibido… Algo así como para disimular haciendo un acto que indicara su presencia en La Madriguera, o sea, comer justo la galleta con el sabor que a nadie en casa le gustaba, sólo a ella le gustaban las galletas con chispas de colores. Sabía que él le gustaban, así que sería el único en comerlas, el único en comer las galletas con los polvos marca 'Sortilegios Weasley'.

-… entonces se retiro.

-Es una lástima que le haya pasado eso, pero sabemos que Thomas ya estaba viejo y necesitaba jubilarse – dijo la señora Weasley a su esposo. Ya estaban todos sentados - ¿Ron, Hermione?

-¿Si? – preguntaron a la vez los aludidos.

Para nadie había pasado desapercibida la mirada que se dirigían los dos. Ron y Hermione tenían las manos entrelazadas debajo de la mesa, y cuando su madre les habló, él apretó un poco más fuerte la de Hermione. Quizás ya se habían dado cuenta que algo pasaba y tendría que decírselos ahora y no en la cena, para que estuvieran sus hermanos. Aunque de alguna forma le alegraba que no estuvieran los gemelos presentes… Sus burlas ya se las imaginaba al decir que Hermione era su novia.

-Espero que sepan que en mi condición de madre notó todo lo que pasa aquí y en cualquier lado donde mis hijos estén. ¡Tengo ojos hasta en la nuca!

-De eso no hay duda… Eres una entrometida, cariño – dijo su marido y se rió junto con Ginny y Harry sólo sonrió.

-Arthur, deberías apoyarme en vez de sólo lanzar bromas – le replicó frunciendo el ceño. Miró nuevamente a Ron y Hermione y su semblante se suavizó - ¿No quieren decirnos algo? – preguntó con una gran sonrisa.

La castaña se sentía bastante nerviosa. Sabía que no era nada malo que entre Ron y ella tuvieran una relación, pero decirlo en frente a la familia era algo totalmente distinto. Aquella sonrisa de la señora Weasley era muy parecida cuando Harry llegaba y lo abrazaba hasta asfixiarlo.

-Bueno, pues… - Ron se aclaró la garganta dispuesto a hablar.

Harry se movió incómodo en la silla. Se llevó una mano a la frente y sintió que ardía en fiebre. Era bastante extraño. Hasta hacía unos momentos estaba perfectamente bien de salud. La cabeza le dolía y un raro escozor le aparecía en toda la cabeza. Se rascó tratando de poner atención a cómo Ron le diría a sus padres que salía con Hermione. No podía dejar de rascarse y hasta sintió la necesidad de tener uñas largas para poder hacerlo mejor. Contuvo la risa al ver como Ron adoptaba un color rojizo muy divertido y unas lágrimas se asomaban por sus ojos, pero no era por contener la risa… ¡La cabeza le iba a explotar del dolor!

-… creo que llegando al punto de la situación… - Hermione le lanzó una mirada impaciente a Ron por darse vueltas y vueltas sin decir nada - … es que realmente… - Miró durativo a su novia, quien bufó molesta y apartó su mirada para concentrarse en los adornos del mantel.

-Harry – interrumpió Ginny a su hermano, quien la miró entre aliviado y enojado. El muchacho la miró y pudo ver como una sonrisa casi maquiavélica se dibujaba en la cara de la pelirroja - ¿Qué le pasa a tu cabeza?

-¡OH MERLÍN SANTO! – exclamó la señora Weasley poniéndose de pie sorprendida.

-Eh… Harry… - Ron abrió la boca e hizo una mueca muy exagerada – Tu… pelo… - El pelirrojo señaló su cabeza.

-¿Qué ocurre? – inquirió Harry al mismo tiempo que el escozor desaparecía junto con el dolor de cabeza.

-¡Estás totalmente calvo! – gritó Hermione después de recuperar el habla por el asombro.

Se llevó una mano a la cabeza incrédulo y lentamente palpó… piel. ¿Dónde estaba su desordenado cabello azabache? No tenía ningún cabello en la cabeza y también sus cejas habían desaparecido. Un frío casi congelante le llegó a todo el rostro y tembló ligeramente. Sin su pelo no soportaba la temperatura ambiente, aunque no fuera invierno.

-¡Oh, te compraré una peluca, Harry! – dijo Ginny revolcándose de la risa en su asiento.

-Es un buen look, amigo – comentó Ron ya sin soportar la risa y se unió a su hermana.

-Cállense – musitó apretando las manos y quiso que la tierra se lo tragara.

Los señores Weasley hicieron todos los hechizos y encantamiento que pudieron para que el pelo de Harry creciera, pero nada había funcionado. La transformación humana tampoco dio resultados. Y ciertamente lo que no ayudaba en nada era la cínica seriedad de Ron, porque cada vez que creía que no lo miraba se largaba a reír largamente, la sonrisa de Hermione que a ratos se volvía una carcajada ahogada; y la larga y audible risa de Ginny…

La pelirroja lo miraba descaradamente cada vez que pasaba por su lado y no se omitía en comentarios, en reírse sin disimulos. Lo había logrado. Se había vengado. Estaba seguro que ella era la culpable que extraña y coincidentemente estaba totalmente lampiño después que ella descubriera que usaba la poción multijugos para hacerse pasar por Hermione… Era lo menos que iba a hacer. Estaba seguro que este iba a ser el comienzo de un largo infierno planeado por Ginny. Lo que le daba pena era que de alguna forma ella no le iría a hacer nada… Aunque era estúpido. ¡Era un imbécil por creer que haciendo lo que hizo no iba a recibir consecuencias!

-Vaya, vaya… - dijo una voz burlona a sus espaldas.

-Parece que Harry Potter decidió probar uno de nuestros nuevos productos… - siguió otra voz muy parecida a la anterior.

"No, ellos no" pensó Harry cerrando los ojos y una mano le frotó su calva nuca.

-¡Fred, George! – La voz de la señora Weasley se oyó bajando desde las escaleras - ¡Díganme por qué Harry está así!

-Mamá, gracias por tu cariñosa bienvenida. También te extrañamos – contestó Fred riendo y se cruzó de brazos pensativo.

-¿Crees que si froto por más tiempo tu cabeza me dé suerte?

-¡George!

-Ya, mamá… - Dejó de frotar la cabeza de Harry y se sentó en un sillón de la sala – Me pregunto por qué usaste uno de nuestros productos, Harry.

-Lo mismo nos preguntamos – dijo Hermione entrando a la sala, detrás de ella venía Ron y la muchacha los miró enfadada - ¿No saben cómo remover los efectos?

-No sería gracioso que se pudiera remediar una broma – contestó Fred aún pensativo – Lo que me parece raro es que te hayas comido uno de esos polvillos cuando los hemos inventado en nuestra tienda. Y no has ido a la tienda últimamente…

Harry abrió los ojos cuando los gemelos dejaron de lanzarle bromas y miró a Hermione triste. La castaña se encogió de hombros sabiendo que Harry sufría por su culpa.

-Aunque… - Fred, George e incluso Ron se miraron atando los cabos sueltos - ¡Ginny!

-¿Dónde está su querida hermanita? – preguntó Hermione dándose cuenta que la pelirroja no aparecía desde hacía una hora.

-La última vez que la vi fue cuando vino con gafas de sol a decirme que podría broncearse por el resplandor de mi cabeza – dijo Harry cruzándose de brazos - ¡Oigan, no se rían! – les recriminó cuando los cuatro estallaban en carcajadas.

-Pero es que es gracioso… - se disculpó Ron – Bueno, me pregunto si Ginny tenía ganas de hacer una broma y pensó en ti o fue por una razón puntual.

-No le he hecho nada a su hermana.

-Yo creo que sólo te hizo la broma por ser tú – Fred le puso una mano en el hombro en forma de apoyo - ¿Por qué no subimos y buscamos en nuestro antiguo cuarto si hay algo para que te crezca el pelo?

-¿En serio pueden remediar esto? – preguntó un poco más animado.

-Claro, sólo que no te prometemos nada… - dijo George sonriendo – Pero antes, debes hacer algo y te ayudamos.

-Esto no me da buena espina – murmuró Hermione por el tono de voz empleado por George.

-Vamos, mis hermanos no son tan malos… Debe ser algo importante – dijo Ron tomando su mano cariñosamente.

-¡Necesitamos sacarte una foto así!

-¡Di de nuevo eso y juro que me vengaré de ustedes! – gritó Harry enojado.

-No sabía que los peladitos fueran tan desagradables – Fred le frotó la cabeza.

-¡Déjenme tranquilo!

-Oh, vamos, ayúdenlo, si no ya saben como se pone cuando se enoja – dijo Hermione suplicante y miró a los gemelos – Si queremos tener nuestros oídos inmaculados, mejor hagamos que tenga pelo.

-Tienes razón, Hermione – asintieron.

Todos subieron y entraron a la habitación de Ron que compartía con Harry. Los hermanos Weasley trataron de aguantar la risa por el reflejo que emitía la cabeza de Harry por los rayos del sol, así que Hermione cerró las cortinas rápidamente para evitar que su amigo se pusiera de peor humor.

-Er… ¿Qué significa esto, Harry? – preguntó Ron al acercarse a la cama de su amigo.

-¡No sabía que nuestro calvito tenía esas andanzas! – comentó pícaramente Fred.

George, Harry y Hermione se miraron sin entender, pero Harry apretó los puños teniendo la idea que su amada Ginny había vuelto a la acción… Rodearon la cama y las reacciones no se hicieron esperar: Hermione se sonrojó, George se unió a las carcajadas y bromas de Fred y Ron, y Harry sólo sintió que estaba viviendo el peor día de su vida. Allí mismo, en su cama, se encontraba un sostén -corpiño, no sé qué otros derivados de esta prenda femenina habrán para esta prenda netamente femenina- provocativo, ya que era de encaje rojo, y un pergamino que decía con letras negras bien grandes: Porque a Potter le encanta.

-Esta casa es santa, pequeño Harry, y yo pensé que seríamos nosotros en hacer de las nuestras en este inquebrantable lugar de honradez… - dijo Fred alzándose de hombros - ¿De quién es, pequeño Harry?

-¡Para esto sí que necesitamos una foto! – George aplaudió entusiasmado – Nuestro calvito pillado con las manos en la masa.

-No tengo idea qué es esto – respondió Harry bajando la mirada sin atreverse a mirar a los Weasley. Eran de Ginny, estaba seguro y eso de "porque le encanta" era simplemente debido a que él se convertía en Hermione.

-Bueno, esto ciertamente es una prenda femenina que las mujeres usan…

-Hermione, tú serás nuestra modelo – dijo George pidiéndole a la castaña que se acercara.

-¡Ustedes aléjense de ella! – les amenazó Ron rodeando a la castaña con un brazo.

-Uh, a nuestro hermanito le gustaría que Hermione fuera sólo su modelo… a Ron le gusta Hermione… Ron no quiere compartir a su Hermione…

-¡Cállense ahora! – les ordenó confundiendo su piel con su cabello por el rojo intenso de ambos.

-¿Por qué mejor no van a buscar algo para que Harry vuelva a la normalidad? – les preguntó Hermione conteniendo sus ganas de lanzarle maleficios – Ustedes son los únicos que están locos para poder entrar a ese cuarto…

-¡Oye, era nuestro cuarto de infancia! – replicaron haciéndose los ofendidos.

-Les juro que si van a buscar algo para mejorarme, les permito que me tomen una foto antes que vuelva a la normalidad – dijo Harry algo dudoso por prometerles aquello.

-¡Sí, nuestro calvito es lo mejor! – gritaron antes de salir.

Ron le dio unas palmaditas en la espalda a su amigo y le dijo que ya iba a volver a tener pelo pronto mientras Hermione tomaba el sostén de la cama.

-Si me disculpan, iré a… ver qué haré con esto – dijo mirando despectivamente el sostén.

-¿Qué irás a hacer? – preguntó Ron con una voz que denotaba demasiada alegría.

-No sé, pero ciertamente no me pondré esto para que te deleites, amorcito – le respondió sacándole la lengua y miró a Harry fijamente – Supongo que nos vemos abajo, cuando cenemos.

OoOoO

La última posibilidad de encontrarla era en el baño. Intentó girar el pomo de la puerta, pero estaba con llave. Bufó impaciente y llamó varias veces hasta que un ruido, parecido al de un pistillo siendo girado, se oyó y pudo pasar. Cerró con rapidez y se cruzó de brazos al ver que Ginny le sonría inocentemente apoyada en el lavamanos.

-Gracias por devolverme mi sostén. Creo que a Harry no le servirá mi regalito… ya que dudo que quiera convertirse en mujer de nuevo – dijo recibiendo el sostén que le pasaba Hermione.

-Tenía la idea que después de nuestra conversación ibas a entender que todo esto fue mi culpa.

-Primero que nada, me hablaste de una forma muy metafórica… Y aún siendo que te entendí, no pensabas que iba a ser tan idiota como para acercarme a Harry y decirle: 'Oh, disculpa, pero vengo a decirte que no debías ser mi amiga para acercarte a mí. Todo se acabó, Harry' – Alzó una ceja – Por supuesto que debo descargar mi rabia con él… ¿Tienes idea de lo humillada que me siento?

-No – Negó con la cabeza – Pero yo convencí a Harry que la mejor idea que fuéramos felices con las personas que queríamos era intercambiando cuerpos…

-La culpa es de quien acepta hacer esas estupideces. Hay una gran diferencia: Mi hermano es un imbécil que cualquier medida desesperada y poco ética se acepta, pero yo no soy mi hermano.

-Entonces deberías haber sido menos dura con Harry y…

-¡Hermione, detente! – Suspiró – Sólo quiero decirte que contigo no estoy enfadada. Fuiste valiente por atreverte a conversar conmigo y por intentar salvarle el pellejo a Harry. No estoy enojada contigo. Si no con él.

-¿Te das cuenta que Harry pasó la peor vergüenza de su vida?

-Oh, vamos, fueron dos pequeñas bromitas muy buenas, por cierto – se disculpó riendo y Hermione trató de no hacerlo – Pero no creo que este sea su peor día… aún.

-¿A qué te refieres?

Dirigió su mirada a la puerta y sonrió. Hermione pudo notar que Ginny estaba nerviosa y que algo había cambiado en su actitud al decir eso. Ya no tenía esa actitud calmada y bromista por vengarse de Harry, si no que… ¿Qué iba a hacer ahora? Los planes de Ginny aún no habían terminado.

-Te invito a participar activamente en la conversación – dijo abriendo la puerta y Hermione se quedó petrificada al ver a Harry, ya con cabello en la cabeza y en las cejas, caía en frente de ellas – Me parece que será mejor que hablemos a que estés escuchando detrás de la puerta…

Analizando muy bien sus posibilidades… Podría salir huyendo dejando a Harry a solas con la fiera de Ginny o podría ayudar a su amigo sabiendo que todo había iniciado por esa retorcida idea… Pero al ver las miradas de Harry y Ginny, supo que no tenía ninguna posibilidad de escapar del peor bombardeo, guerrilla, explosión y del clímax de esta telenovela romántica. Harry Potter vs. Ginny Weasley. Y ella, en primera fila iba a presenciarlo todo.


Notas de la autora: ¡Bonjour! Todo bien?... La verdad espero que no me haya demorado mucho copn este capítulo, pero fue un poco difícil escribirlo porque recién este es mi segundo día de vacaciones y hace tanto frío que me duele un poco escribir, pero estaba inspirada y obsesionada con actualizar, así que acá me tienen. ¿Por qué estaba tan obsesionada con actualizar? Bueno, como ya vi la quinta película de Harry Potter (y a como de crítica debo decir que no me gustó mucho y se va junto con la de 'El Prisionero de Azkaban' a las adaptaciones que más me desagradan... aunque los momentos RHr y HG los adoré al máximo) caí en la cuenta que falta poquísimo para que 'Deathlly Hallows' sea lanzado a la venta. ¡El último libro! Y la verdad es que no quiero estar aún con un fic inconcluso cuando esté ya el séptimo libro... Verán, me lo compraré y además de no tener tiempo para escribir, tengo miedo que si estoy escribiendo un fic como éste, donde Harry es principal en el fic, y en el libro muera, me confundiré muchísimo y los confundiré... Así que mejor terminar el fic antes que 'Deathly Hallows' para iniciar el libro sin preocupaciones.

¡El próximo capítulo es el último! Así es. Sólo queda una entrega más de este fic y se termina... Así que les pido sus reviews con sus opiniones, etc., y les gradezco profundamente el apoyo recibido. Me alegra que el fic esté yendo viento en popa. Además vean que su recibo varios reviews, el próximo capítulo puede ser larguito y con un final muy agradable para todos... ¿No? Todo depende de ustedes.

Espero que todos estén muy bien y abrazos para cada uno que se da el tiempo de leer lo que escribo, au revoir!