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Advertencias: Las mismas del inicio... Esto es un Post HBP, no creo que hayan Spoilers a estas alturas y bla, bla, bla.


Capítulo 9: 'Odio las cursilerías'

Ahora entendía por qué le tenía tanto miedo. Salvarla de un basilisco cuando tenía doce años no había sido nada, enfrentarse a una tropa de dementores fue pan comido, tener que sobrevivir en ese cementerio viendo cómo Voldemort renacía fue un juego de niños, la catastrófica visita al Ministerio de Magia fue más fácil que robarle un dulce a un bebé, los mortífagos invadiendo Hogwarts fue fácil y la última batalla con Voldemort… Bueno, eso sí que no había sido fácil, pero aquella mirada roja era comparable con la mirada castaña que recibía en esos mismos instantes. Sí que la había cagado y no había duda al sentir que los pelos, sus recién estrenados cabellos gracias a una loción que le habían dado los gemelos, se le erizaban. Había pasado por alto que su objetivo era el monstruo pelirrojo, la menor de los Weasley, la niñita que había aprendido a pelear como un hombre y con grandes capacidades de convencimiento, mentirosa innata. Se había metido con Ginny Weasley.

Se cruzó de brazos y trató de ocultar el temblor de sus manos. ¡Quería estrangularlo allí mismo! Pero debía ser calmada y serena, sólo paz y serenidad… "Soy tranquila y serena, sólo estoy llena de paz y plenitud, soy tranquila y serena" se repitió mentalmente y miró de los pies a cabeza a Harry evaluándolo.

-Me gustabas más calvo… Ibas a ser la sensación de las revistas de chismes – comentó sonriendo un poco, pero usando una voz seria y dura.

-Touché, querida – Si iba a morir, mejor morir con dignidad y ganarle en su jueguito – Se me había olvidado lo observadora y astuta que eres. Buena venganza.

-Últimamente pareciera que tienes problemas de memoria porque se te han estado olvidando varios detalles importantes.

Cualquier persona con sentido común y con valores morales, sabría que debía intervenir y decir algo así como: 'Es mi culpa. Yo inicié todo esto, convencí que él aceptara mi proposición y yo planeé todo. Sólo fue víctima de mis horrendos deseos. Sé que lo que hice estuvo pésimo, que no merezco perdón, pero lo único que te pido es lo que le hagas la vida imposible, házmela a mí por haberlo manipulado. ¿No ves que él te adora, te ama? Sólo pensaba en ustedes y yo intervine usando aquellos sentimientos en mi favor. No seas tan dura con él, sé conmigo dura. Yo soy la culpable. Es mi culpa'… Pero Hermione Granger hacía rato que había perdido el sentido común.

Estaba presenciando la peor guerra en el mundo mágico. Había que admitir que le daba algo de miedo porque Harry y Ginny se lanzaban miradas siniestras, cada uno planeaba formas de atacar en secreto y se hablaban sin gritarse, sin explotar; pero en sus palabras había un control preciso de lo que cada sílaba significaba. Controlaban desde el tono de voz hasta cómo sus miradas se cruzaban jugando con lo que decían.

-Lo siento si decidí ser solidario y actuar a mi manera…

-¿Solidario actuando a tu manera? – Ginny reprimió una carcajada y se le acercó desafiante – Convénceme por qué me humillaste, engañaste, traicionaste y aprovechaste de mí, pervertido y perturbado mental, con el fin de ser solidario.

-En nuestra felicidad.

-¿Sabes que no me agrada oír allí un pronombre posesivo en plural? No tiene que haber nada que involucre un tú, Harry Potter, y un yo, Ginny Weasley – Le golpeó con el dedo índice en el pecho y Harry se rió divertido por la cara de la pelirroja – Mejor explícate, Potter, si no quieres que te corte la lengua para que no te rías jamás… Y… ¡Hermione!

La castaña soltó el pomo de la puerta y giró con una sonrisita nerviosa. Harry y Ginny la miraban enojados, en especial Ginny, así que Hermione soltó una carcajada y se limpió el sudor que le caía por la frente.

-Vuelve a tu lugar ahora mismo – dijo la pelirroja señalando el sanitario – Tú eres testigo de cómo 'El Niño Que Vivió' queda convertido en 'El Imbécil Que No Logró Sobrevivir'.

-Me parece que necesitan privacidad… - se excusó un poquito asustada.

-Te necesito para que Ginny se dé cuenta que además de astuta tiene algo de idiota – dijo Harry señalando también el sanitario.

-¿No quieren que les traiga refrescos o cualquier cosa de cualquier lugar que quede lejos del baño?

-¡NO! – respondieron al unísono.

-Vaya, con el carácter que tienen entiendo por qué no duraron tanto – replicó frunciendo el ceño y caminó hacia el sanitario – Mírenme nuevamente así por decir la verdad y verán que serán dos los que no sobrevivirán – les advirtió cuando Harry y Ginny la miraron con odio cuando dijo eso del carácter que tenían.

Por un momento la mente de Harry dejó de elucubrar diferentes formar de decirle a Ginny que se sentía el imbécil más grande del mundo, que de verdad lo sentía muchísimo, que era una basura ambulante y entendería que nunca más le dirigiera la palabra; pero que ante todo la quería mucho. Y ese sentimiento lo había hecho decidir en algunas cosas que no serían buenas ni honestas. Vio como su amiga se sentaba en el sanitario, cruzaba las piernas y movía un pie impaciente por seguir escuchando la telenovela que armaban.

-El tiempo corre, Harry, y mi paciencia se agota…

-Todo empezó un día cualquiera cuando un increíble muchacho había derrotado al asqueroso ser que arruinó su vida – Sabía que de una u otra forma Ginny se enojaría por no ir al grano de la situación y empezar de ese punto, pero quería hacerla molestar más – Éste llegó con sus amigos, estuvo muy feliz que hubieran sobrevivido. Mucha gente había sacrificado sus vidas y…

-Sí, sí, pequeño Voldemort junto con sus secuaces hicieron de las suyas y nosotros tuvimos que patear algunos traseros – le cortó Ginny duramente – Prosigue, por favor.

-Pero este héroe no estaba bien del todo. Le faltaba el amor de su vida.

-¿Hablas de Cho Chang? Aunque el otro día Romilda Vane me preguntó por ti…

-Ginny, déjalo terminar – dijo Hermione cabreada.

-Ella lo había ignorado olímpicamente. La única vez que le había dirigido la mirada había sido cuando llegó a ver quiénes vivían, pero luego de eso, esa princesa de hielo lo olvidó.

-No te olvidé… - murmuró bajando la mirada apenada y sacudió la cabeza dándose cuenta que debía atenerse a la trama inicial de la telenovela que había planeado - ¿Princesa de hielo? Mmm, creo que al héroe podríamos ponerle el apodo de… Gran imbécil flacucho.

-¿Perdón? – inquirió ajustándose las gafas – Repite lo que me dijiste.

-¿El héroe eres tú? Que novedad – Se cruzó de brazos burlonamente – El héroe sordo… Gran imbécil flacucho que necesita ir a una peluquería para arreglar su pelo… Y si quieres te hago dibujitos también para que se te grabe en lo poco o nada que debes tener de cerebro.

-Vaya, parece que la Princesa de Hielo contraataca con sus frías palabras. Brr, que frío me da, me da muchísimo miedo tus insultos – Se acercó y le habló tan lento que Hermione y Ginny se desesperaron – Podrías pedirle a Malfoy consejos para que tus insultos lleguen un poquito más.

-¡Vas a ver como te llegan más! – gritó Ginny alzando su puño.

-¡A LUGAR! – Hermione sacó su varita y los separó con un rápido movimiento de ésta.

Harry le sacó la lengua y trató de no reírse, aunque tenía tantas ganas de hacerlo. ¡Sacar a Ginny de sus casillas era muy divertido! Aunque también tenía ganas de tomarle la barbilla y plantarle un beso. Sólo sonrió ataviado por sus pensamientos y su sonrisa se ensanchó aún más al ver que la pelirroja levantaba el puño en forma de amenaza y lo miraba transmitiéndole el mensaje: 'De ésta si que te salvaste'. Observó como el pecho de la muchacha subía y bajaba frenéticamente y una gota de sudor se resbalaba de su cuello y seguía su camino gracias a la gravedad.

"¡Pervertido asqueroso!" pensó Ginny cruzándose de brazos más arriba de lo normal para tapar su pecho leyéndole la mirada lujuriosa de Harry. "Aunque ese pervertido asqueroso me encanta…".

-Ya que me tienen aquí casi secuestrada, seré amable y haré de árbitro para que no se maten – dijo Hermione después de aclararse la garganta y su voz se puso imparcial – Les pido que mantengan una distancia prudente. Si veo que uno de ustedes quiere agredir físicamente… Y eso va para Ginny, en especial… al otro, me veré obligada a terminar esta instancia y a tomar represalias – prosiguió y le lanzó una mirada a Harry – Tampoco se puede usar la magia, y eso va para usted, señor Potter, porque no sería igualdad de fuerzas contra Ginny que es menor de edad y no puede emplear una varita fuera de la escuela – Harry levantó la mano - ¿Si?

-¿Eso qué quiere decir exactamente?

-Que sueltes tu varita, inepto – respondió Ginny - ¿Crees que no sé que la tienes en tu bolsillo y la tienes en tu mano en ese preciso instante?

-Ginny… me impresionas – musitó Hermione sorprendida por lo astuta que era su amiga. Ya lo había demostrado una vez cuando estaban hablando y supo que Harry estaba escuchando detrás de la puerta – Bueno. Se le concede al señor Potter la palabra. Prosiga, por favor, con su historia del héroe y la princesa de hielo.

-¡Oye! – replicó Ginny molesta.

-Lo siento, pero hablando como yo y no como la hermosa jueza de este juicio, fuiste demasiado dura con él… Así que el hielo te viene bien – Se alzó de hombros y golpeó la punta de su varita en el lavamanos, que estaba junto al sanitario, como si fueran esos martillos que usan los jueces europeos y gringos en los juicios – Señor Potter, hable.

Carraspeó y miró a Ginny tratando de averiguar qué se le pasaba por la mente, pero, como siempre que estaba en su fase de maquinación de planes malévolos, no pudo ver más que reproche en su mirada. Sí, no lo iba a disculpar, de eso no había duda, pero podía intentarlo. Nada perdía con hacerlo. Inclinó la cabeza solemnemente a Hermione y le agradeció por la oportunidad de seguir con su relato.

-Como iba diciendo antes que la señorita Weasley me interrumpiera porque su paciencia se le agota… El héroe empezó a volverse loco. Su vida nunca había estado mejor. Ya no había más peligros y podría vivir una vida normal. Bueno, en cierto sentido normal sin contar las peleas de sus mejores amigos – Miró a Hermione – Y agradezco que ya estén juntos. Espero que ahora sus peleas se las reserven en sus momentos de pareja y no me los restrieguen en la cara – Tosió y adoptó la insoportable vocecilla que ponen los padres cuando les leen un cuento a un niño, esa vocecilla dulce, agudita y empalagosa – Pero le faltaba ella. Su vida sin ella no tenía sentido. Era una tortura saber que la tenía que ver siempre y que ella no le dirigiera la mirada, que tuviera que escuchar su voz y que no le hablara a él, tener que sentir su aroma de flores…

-Detente ahí o si no pienso que eres un psicópata – dijo Ginny levantando la mano algo asustada por esos detalles que daba – Atente a los hechos principales.

-Trató de hacer tanto para que ella siquiera le dijese que la dejara en paz. No lo tomaba en cuenta, lo ignoraba, le era indiferente. Se volvía cada día más loco. ¿Y si se estaba haciendo invisible y al día siguiente sus amigos ya no lo veían? Su corazón se rompía en mil pedazos y hasta pensó en renunciar, sabiendo que la peor sensación del mundo era abandonar lo que más se quería, pero no tenía opción si lo había intentado todo.

-Creo que con eso es suficiente. Gracias – Los golpecitos de la varita de Hermione retumbaron en todo el baño – Ahora Ginny tiene tiempo de contar su versión de los hechos y aclarar por qué fue así con Harry y… Bueno, todas esas bobadas que dan pie para un culebrón romántico.

-Antes de empezar quiero aclarar que no hablaré detalladamente de las razones por las cuales he actuado así – dijo seriamente y miró a Harry – Al contrario de ti, odio esas cursilerías.

-¿Cursilerías? Lo encontré tierno y conmovedor – comentó la castaña esperándose esa reacción de su amiga, ya que detestaba esas frases sacadas de una novela súper romántica – Fue algo perturbador, casi rayando en lo psicópata, pero tierno y conmovedor al fin y al cabo.

Movió su cabello lanzándolo delicadamente detrás de su hombro, a su espalda y juntó las manos con lentitud. Parpadeó varias veces y sus ojos empezaron a brillarle.

-¿Saben cómo se siente que tu novio termine contigo después de años estar colada de él? – preguntó con la voz quebrada y se felicitó internamente por lo buena actriz que era. La pena y unas pocas lágrimas nunca venían de más – Primo lo admiré, luego me enamoré platónicamente y pronto eso pasó a cariño y en esas pocas semanas…

-Ginny, no le des dramatismo, no servirá conmigo – le dijo Harry lanzando una risotada malvada y la pelirroja abandonó su cara de víctima para poner una de odio – Tus truquitos no funcionan conmigo.

-En esas malditas semanas terminé algo parecido a amarlo. La fase del enamoramiento se me acabó, después de años de enamorada, al fin descubría el amor de verdad. El sentimiento de amor o algo parecido a eso, pero se sentía más intenso que el enamoramiento – finalizó con su voz normal y se atrevió a ser sincera – Y para no caer en estas mierdas de cursilerías, porque este imbécil me provoca ser una cursi, puedo decir en mi defensa que pasé casi toda mi vida esperando, buscando, sufriendo… Se acabó. Si él quería algo conmigo, pues que lástima, porque este tren hace tiempo que despegó.

-Gracias, Ginny – dijo Hermione levantando su varita para finalizar esta etapa del juicio – Y se dice 'este tren salió', no despegó. Eso es para los aviones.

-Hubiera salido perfecto, lástima que usaste esa expresión muggle… No me convenciste, pequeña – dijo Harry fingiendo que no le había movido ni un pelo su confesión.

-Cállate, calvito, si no ya te dije que terminarías como 'El Imbécil Que No Logró Sobrevivir'.

-¿Acaso eres ciega o no te das cuenta que ya tengo pelo?

-Yo que tú no estaría tan segura de eso… - Se rió.

-¿A qué te refieres?

-Si yo tuviera la brillante idea de tomar poción multijugos para ser un hombre y me hicieran lo mismo que a ti, comprobaría que en todo me cuerpo hubiera pelo – contestó señalando donde debería estar como Hermione diría, la 'cosa' o 'el amiguito de cada hombre', sin ningún pudor - ¿Acaso ya te viste allí si tienes vellosidad?

-¡GINNY, ESO ES REPUGNANTE! – chilló Hermione sonrojándose hasta el dedo meñique del pie.

-Hay que llamar las cosas como son – sentenció la pelirroja disfrutando la cara de miedo de Harry – Parece que puedes seguir siendo mi calvito aún…

-¿Te gustaría que siguiera siendo tu calvito? – preguntó alzando las cejas de una forma muy singular.

-¿Me tienes una proposición indecente? – respondió siguiéndole el juego y poniendo una voz muy sensual.

-¡POR FAVOR, ESO SI QUE NO! – La castaña se llevó las manos a los oídos y se dobló empezando a balancearse frenéticamente en el sanitario - ¡NO QUIERO VER CÓMO SE APAREAN!

-¿Aparean? – dijeron a la vez.

Harry y Ginny se miraron con los ojos muy abiertos aún sorprendidos por escuchar esa palabra tan… científicamente usada en animales. El labio de Ginny empezó a temblar y Harry sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas. No podían aguantar más. Atenerse a los planes era imposible, no podían seguir representando sus papeles porque necesitan desahogarse. En menos de dos segundos ya estaban riéndose a sonoras carcajadas.

Bufó indignada por la poca seriedad de sus amigos y agradeció que sus ojos vírgenes –allá ella que se cree vírgen… Bueno ese comentario vino por parte de la autora, lo siento, pero me reí y no pude evitar decir algo- no tuviera que contemplar como las cosas se calentaban un poco. ¡De verdad que no los entendía para nada! Y menos que se estuvieran riendo en un momento tan crucial como éste. Vale, sí, usar la palabra aparear para referirse a eso era demasiado estúpido y hasta sonaba como una mojigata; pero no era para reírse esa forma. Ya visualizaba como sus órganos salían disparados de sus bocas por tanta risotada que daban. Ya, ya, sí era gracioso.

Se unió a sus amigos riéndose alocadamente y ahogándose a ratos.

Luego de unos minutos en donde cada uno ya iba a tener un paro respiratorio porque se estaban ahogando de tanto reírse, de hecho Hermione estaba tomando un color morado nada bueno en su cara, se fueron deteniendo y recuperando el aire respirado agitadamente. No se escuchaba más que las tres respiraciones de los jóvenes.

-Eres toda una rara para hablar, amiga – le dijo Harry esbozando una sonrisa.

-Bueno… Es que no sé cómo quieren que me expresé cuando estamos encerrados en este maldito baño discutiendo otro tema y no sus proposiciones indecentes – replicó golpeando la varita con el lavamanos – Uff… ¿No tiene nada más que agregar, Ginny?

-¿Por qué a ella le dices por su nombre y a mí me llamas señor Potter? – preguntó levantando la mano – Es algo injusto.

-Creo que eso significa que me quiere más a mí que a ti – dijo Ginny riendo.

-No te mientas, Ginny, no es bueno vivir de mentiras…

-Yo te diría lo mismo, Harry – Lo miró despectivamente – ¿O Hermione? – Señaló a ambos y puso cara de confusión – No sé quién es quién.

-¡Te voy a matar!

-¡No, porque un caballero como tú jamás podría ponerle un dedo encima a una damita como yo!

-¿Apostamos? – preguntó desafiante y muy seguro de sí mismo.

-No quiero quedarme con toda tu fortuna, Harry, te quedarías en la calle.

-Sí, tienes razón. No podría hacerle daño a una dama – dijo sonriendo.

-Lo sabía.

-Pero… tú no eres una dama – continuó acercándose peligrosamente.

-¿Qué estás insinuando? – Retrocedió un paso.

-No sé, dímelo tú.

-No sé qué decirte… A menos que empiece por imbécil acosador que se hace pasar por mi amiga para perseguirme sin pensar que sería el peor error de su vida – dijo acaloradamente y se alzó de hombros - ¿O quieres que empiece por otro lado?

-Es tu culpa por ignorarme. ¿Sabes que hasta le tenía celos al idiota de Arnold? – Aplaudió y apretó los labios pensativo - ¡Le prestabas más atención a esa bola peluda gay que a mí!

-Prefiero las bolas peludas a las bolas sin pelos… - comentó lanzándole una rápida mirada a la entrepierna del muchacho. Harry se sonrojó levemente y ella prefirió contestarle en serio – No sé cómo quieres que te prestara atención después de todo. ¡No soy una arrastrada!

-Pero te convertiste en un bloque de hielo, un bloque que nunca podía penetrar – Se acercó más a ella y Ginny volvió a dar un paso hacia atrás.

-¿Y tu única opción era hacerte pasar por Hermione? – Rió - ¡Qué brillante idea!

-¡Tú nunca me diste opciones!

La terminó acorralando entre la pared y él. La pelirroja sintió como el frío de loza de la habitación le calaba la espalda, pero rápidamente olvidó el frío al tenerlo tan cerca. Sus cuerpos estaban pegados. La respiración de Harry le daba en la frente, en la nariz, en sus labios… Un azotador calor la invadió y no pudo menos que sentir placer de la nula distancia que los separaba. Si tan sólo pudiera besarlo, sólo bastaba con subir un poco más la cabeza y alcanzar sus labios. ¡La tentación estaba allí mismo y veía difícil resistírsele!

La voz de Hermione les llegó a los oídos como un gancho de una caña de pescar que los sacaba de su lugar, de su lugar donde sólo ellos dos se encontraban tan cerca… Parecía que no habían pasado más de tres segundos desde que Harry la había acorralado, pero parecía toda una eternidad. De un tira y afloja, de un la beso o no, de un me aparto o lo beso.

-¡No, por favor, no! – pidió suplicante la castaña caminando hacia ellos y separándolos con facilidad. Harry dio tres pasos hacia atrás sin decir nada. Al parecer la castaña quería pasar por alto ese pequeño vacío de la pared. Mmm, serían los comerciales de esta telenovela en donde aún no se veía el ganador - No se hagan esto… No pueden destruirse de esta forma cuando yo soy la culpable.

-Hermione… – dijo Ginny mirando a su amiga.

-No, no, déjame hablar – dijo desesperada – Yo te convencí que usáramos la poción multijugos, Harry. Lo planeé todo, hasta la forma en que te hablaría y manipularía para que terminaras accediendo… Sabía que estabas muy vulnerable en tu relación con Ginny y cualquier medida desesperada la acogerías. Me aproveché para que yo pudiera saber si Ron me quería más que una amiga – Se tomó las manos nerviosa y se sintió la peor persona del mundo – No pude ser valiente y enfrentar a Ron, encararlo y decirle que lo quería más que un simple amigo. Tuve que recurrir a este método abominable y deshonesto. Me he sentido la persona más asquerosa e inmunda del planeta desde que Ginny te descubrió… Nunca me di cuenta que yo no corría riesgos, porque era seguro que Ron me quería. En el fondo lo sabía. Pero tú… - Miró a su amigo con los ojos llorosos y luego a Ginny – Y tú…

-Yo acepté. Yo accedí. Me hayas o no convencido, me dejé manipular – convino el chico apenado por ver a su amiga tan mal – No eres culpable de nada.

-Harry tiene razón. No te culpamos de nada – asintió Ginny poniendo una mano sobre el hombro de la castaña.

-¡Soy la peor amiga del mundo! – estalló rompiendo a llorar – Ambos son mis amigos y sólo pensé en mis fines, sin darme cuenta que acabaría interviniendo en sus vidas… Les he hecho tanto mal. Ahora se van a matar, ahora no tendrán ninguna posibilidad de estar juntos. Oh, si no hubiera hecho esa mierda de plan serían la pareja del año. ¡Están hechos el uno para el otro! Pero yo me metí y lo arruiné… No saben cuánto lo siento y si no quieren ser mis amigos nunca más lo entiendo…

-Jamás dejaría de ser tu amigo – dijo Harry sacando un gran trozo de papel higiénico y se lo pasó para que se sonara. La castaña pescó el papel y se lo llevó a la nariz – El culpable soy yo.

-Sí, él – Torció los ojos por la mirada de poca cooperación y apoyo que le mandó Harry. Suspiró resignada y casi como si dijera una verdad muy forzada – Quizás también tengo algo de la culpa… - Harry la miró complacido y Hermione sorprendida por escucharla – Pero sólo una pequeña parte. La otra es de nuestro héroe sordo, ciego y calvo – agregó para que la castaña se riera un poco y lo consiguió.

-Pero… - Arrugó el papel higiénico y lo lanzó al pequeño basurero junto al sanitario – Se merecen otra oportunidad y por mi error ya no la tendrán. Estoy segura que ambos se quieren, en el fondo siguen viviendo con aquellos sentimientos que tenían cuando se besaron en la sala común después de ganar la copa de Quidditch hace casi dos años. Y… por las humillaciones, mentiras, engaños y traiciones no tendrán otra oportunidad…

-Bueno, pero debes tener la conciencia tranquila porque el culpable es otro.

-¿En qué quedamos, Ginny? – preguntó Harry frunciendo el ceño.

-Quedamos en que tu conciencia está más sucia que el cuarto de los gemelos, y con eso te digo todo – Levantó el mentón altivamente y miró hacia el lado.

-No puedo creer que seas tan cabeza dura – murmuró llevándose las manos a la cara aburrido por tener que seguir discutiendo – Quedamos en que tú también tienes la culpa.

-Una mínima parte, la otra gran parte la tiene el imbécil que tengo delante de mí.

-Vaya, que poco honesta contigo misma eres. Me das pena, de verdad. Yo tomé las medidas que tomé porque me ignorabas, porque preferías pavonearte con no sé cuántos noviecitos tuyos y abandonarme, por ser indiferente, por ser una cerrada de mente que no acepta explicaciones – dijo levantándole el dedo índice.

"Se acabó, adelantaré el plan y éste imbécil me va a escuchar… ¿Con qué cerrada de mente?" se preguntó apretando los labios y avanzó hacia Harry con pasos decididos.

Hermione se asustó al ver la mirada de Ginny. Podía ver odio en ellos, pero a la vez sufrimiento y casi podía asegurar que había visto unas lágrimas por ahí. La pelirroja acorraló a Harry en la pared y le puso el dedo en el pecho golpeándole repetidas veces, en señal de poderío. Abrió los ojos y prefirió abstenerse de participar. Su tiempo ya había pasado y parecía que la telenovela ya estaba por terminar… ¿Qué le diría Ginny a Harry?

-No me levantes el dedo. ¿Me entendiste? – preguntó amenazadoramente y lo golpeó nuevamente en el pecho con su dedo – Sólo yo puedo hacerlo porque eres un idiota, el idiota más grande que he conocido y el único que me hace sentirme así. Te juro que me enferma pensar tanto en ti, preocuparme de ti y quererte cuando lo único que obtuve como respuesta fue una ruptura por salvar al mundo, por una noble razón. ¡Odio a la gente noble, te odio! – gritó soportando estoicamente las lágrimas que querían resbalar a sus mejillas – Me sentí traicionada al darme cuenta que mi mejor amiga te había permitido hacerte pasar por ella. ¿Con qué fin?... ¿Con el de hacerme daño? Bien, lo lograste. Me clavaste el puñal más hondo, héroe – dijo la última palabra con un dejo de ironía – Se lo dije a Hermione ese día… Te lo dije a ti… No yo misma lo sé aún por qué sigo queriéndote…

-¿Por qué no hablaste conmigo en vez de hacerle la ley del hielo? – Aquellas palabras iban cargadas de rencor, pero muy dentro de su ser escuchaba campanadas y sentía su voz gritando¡Me quiere, me ama!

-Siempre tan poco inteligente. Eres brillante en un combate, pero sin tu varita en mano las neuronas no hacen conexión - comentó con sorna - ¿Esperabas que te recibiera con los brazos abiertos después de que me hiciste vivir la mejor y la peor época de mi vida? No seas iluso, Harry, eso raya en lo patético.

-Yo… - Sintió la necesidad de abrazarla y lo hizo. Sintió el cálido cuerpo de la pelirroja fundiéndose con el suyo y su aroma a flores le nubló los sentidos por breves instantes – Lo siento tanto.

-Créeme que yo más – dijo alejándose de él.

Se limpió las lágrimas y se enderezó. Parpadeó un par de veces ordenándose su cabello, ya que, como suponía, debía estar hecho un desastre. Dio exactamente tres bocanadas de aire y Hermione sonrió al ver que su amiga se calmaba. Esto iba a terminar bien, estaba casi segura. Si no la pelirroja seguiría llorando y saldría hecha una furia del baño dejándole bien en claro a Harry que nunca más la buscara, se le acercara ni le hablara y otro par de palabras que terminarían matando de pena a su amigo. Y de paso a ella misma.

-Si fueras más despierto te darías cuenta que te quedan muchas más oportunidades. No había que llegar a esa medida extrema – dijo volviendo a adoptar su actitud reservada del principio, pero se notaba que ahora hablaba sin esconder nada – Con esas miraditas de cordero degollado y esas persecuciones que no le llegan ni a los talones a las de las películas románticas, con eso nunca vas a conseguir nada. Tienes que llamar mi atención para que dejé de ignorarte y el hielo de esta princesa de derrita.

Harry no pudo menos que sonreír esperanzado. ¿Había oído bien o de verdad estaba perdiendo la cordura? Lo que había escuchado era increíble, por decirlo menos. ¡Fantástico! Su corazón comenzó a latir con fuerza y supo que quería salirse de su pecho, se mordió el labio inferior aún sonriendo y Ginny se ahorró cualquier demostración que denotara que amaba ese brillo en los ojos de Harry que aparecía cada vez que se emocionaba. Cuando veía luz en medio de tanta y permanente oscuridad.

-¿Eso significa…?

Hermione dio un pequeño saltito de alegría impaciente por saber la respuesta de Ginny, pero por la cara de su amiga ya temía la positiva respuesta.

-¿Todavía necesitas dibujitos? – preguntó fastidiada e hizo una mueca – Eso quiere decir que sí tienes posibilidades conmigo – Al decir estas palabras caminó hacia Harry y disfrutó al sentir cómo su cuerpo se le tensaba con el poco contacto que tenían – Y quizás ahí podrías vengarte de Hermione y manipularla para tus fines egoístas, haciendo una buena obra – Miró a su amiga y la castaña le guiñó el ojo – Lo que te advierto… Es que ya has perdido muchos puntos conmigo, señor Potter. Así que tienes que convencerme que vale la pena esperar por ti. Sólo un poco más.

-Por supuesto – asintió rápidamente y miró sus labios.

-Ah, y nada de cursilerías – Le puso la mano en el pecho y retrocedió varios pasos haciendo una ahorcada – Odio las cursilerías. Esas son las reglas de tu última oportunidad.

Se miró en el espejo comprobando que no se notaba que había llorado, enojado, reído ni nada. Sonrió dándole el visto bueno a su apariencia y abrió la puerta del baño.

-Doy por finalizado el caso. Ambas partes llegan a un acuerdo fuera de la corte – dijo la castaña dándole golpecitos con su varita al lavamanos haciendo que Harry y Ginny rieran.

-Hagan como si esto jamás pasó. Los gemelos te interrogarían si notan algo extraño, Harry – Tomó el sostén y se lo enseñó a Harry haciéndolo sonrojar recordando la bromita – Podríamos dejar que todo fue un mal entendido y esto le pertenece a nadie… No quiero que sepan cómo es mi ropa interior.

-Aunque me encantaría saber cómo es cada una de tu ropa interior – comentó alzando las cejas sugestivamente haciendo enrojecer a Hermione y Ginny rió.

-Todo depende que sepas aprovechar tu oportunidad – Arrugó el sostén y lo guardó en su bolsillo trasero – Ah, y en realidad no estás lampiño en esa parte. Según el instructivo del envase de los polvos, decía que sólo en la cabeza te quedarías calvo.

Y se fue como si nada hubiera pasado en el baño. Harry aún en la pared miró a Hermione con la sonrisa más grande del mundo y la castaña alzó los dos pulgares de las manos en señal de apoyo.

Entre Harry vs. Ginny… Ambos habían ganado, aunque era indiscutible aceptar que la pelirroja había jugado muy bien sus cartas. Su astucia era muy superior a las tácticas de Harry, y gracias a ella habían salido ganando ambos.

OoOoO

Si los pillaba alguno de sus padres estaba muerto. Hacía ya una semana que se habían enterado que salía con Hermione y había sido toda una tortura… Partiendo con las canciones que inventaron los gemelos, las cartas que recibía de ellos con la letra de la canción y luego con las amenazas que Hermione les daba a la hora de la cena; y terminando porque su madre evitaba a toda costa que estuvieran a solas en un lugar comprometedor. No podían estar en el mismo cuarto, no podían estar en el jardín, tenían que estar con cualquier persona que atestiguara que no habían hecho nada indebido. ¡Ni que por ser hombre siempre pensará en… eso! ESO. Sí, ESO. Era hombre, se fijaba mucho en lo físico y hasta dejaba volar su imaginación, pero no se atrevería jamás a hacerlo con Hermione… Porque debían estar preparados sicológica y físicamente para dar un paso tan importante en sus vidas… Y fundamentalmente porque imaginar los golpes y las maldiciones que le daría ella no era ningún sueño agradable. Sí, Hermione le daba un poquito de miedo.

La castaña se separó un poco de él y miró a la puerta precavidamente. Apretó su cuerpo aún más al suyo, si es que era posible, y apoyó su mejilla en su pecho.

-¿Escuchaste algo?

-Alguien subía las escaleras y los pasos se detuvieron por aquí… - contestó la castaña – Espero que no nos encuentren.

-No lo van a hacer – dijo el pelirrojo tomándole el mentón y la hizo mirarlo – No hacemos nada malo. Mis padres son los paranoicos con que seamos novios y vivamos bajo el mismo techo.

-Pues, en lo de hacer nada malo concuerdo… Me encanta esconderme contigo y eso es muy bueno – Acortó la distancia dándole un beso.

-Algo me decía: 'Harry, abre la puerta y no te quedes esperando afuera' – La luz entró en el pequeño armario. Ron y Hermione se voltearon cubriéndose los ojos – Debí haberle hecho caso a esa voz… Si no hubiera evitado oír su conversación cursi y aquellos sonidos repugnantes de labios pegados…

-¿Qué quieres, Harry? – preguntó el pelirrojo totalmente rojo y se giró para verlo - ¿Acaso querías ver directamente la escena?

-No quiero ir a San Mungo, así que no, gracias – Alzó una ceja y sonrió – Vine porque tu hermana te llamaba. Está abajo.

-¡No nos mires así! – pidió Hermione avergonzándose aún más con esa sonrisita pícara que tenía.

-Destruyes los únicos momentos que podemos escapar de ti – se quejó Ron saliendo del armario. Últimamente la señora Weasley le pedía a menudo a Harry que estuviera con la pareja para ser de chaperón – Próximamente haremos lo nuestro en tus narices…

-Como si no lo hubieran hecho. Ya tengo grabas imágenes que me encantaría borrarlas. Me compraré un pensadero… ¡Sí, esa es una buena idea! Un pensadero para quitarme esas imágenes perturbadoras.

Ron le dirigió una última mirada a su amigo, y sonrió divertido por la situación antes de bajar por las escaleras a buscar a Ginny. Los apresurados pasos de Ron se iban alejando mientras Hermione se acomodaba la ropa –ya que estando en se lugar haciendo muchas cositas con su novio, todo se le había movido de lugar- y observaba a Harry extrañada. Harry no hubiera entrado, les hubiera gritado y luego se iría avergonzado por lo que debían estar haciendo. No era normal que se quedara… A menos que…

-¿Qué favor vienes a pedirme? – preguntó poniendo las manos en la cadera.

-Para que quedemos a mano, ahora yo te propondré algo y tú aceptarás ayudarme – dijo sonriendo de una forma angelical y poniendo cara de cordero degollado – Necesito que me ayudes a tener a Ginny.

-Ni que estuviéramos hablando de una varita para decir "tener a Ginny"… ¿Y ya tienes algo planeado?

-Pues… estoy en eso. Necesito pensar en no-cursilerías.

-Eso es fácil. En general los hombres son simples y hacen cursilerías porque saben que a las mujeres nos gusta, pero Ginny es diferente porque es Ginny.

-¿Me ayudarás, verdad? – Abrazó a su amiga por los hombros y le lanzó una mirada cómplice.

-Sí… Con tal que tú no seas yo y yo no sea tú, todo bien – respondió sonriendo.

-¡Sí!

-Además que tú pensarás todo. Te será aún más fácil, ya que tienes poco tacto con los mujeres y eso es cero cursi.

-Gracias por tu apoyo…

Salieron del armario y bajaron la escalera en silencio.

-La verdad no se me ocurre nada. Es muy difícil llamar su atención sin hacer cursilerías.

-Siempre queda la posibilidad de hacer el ridículo, caminar desnudo por la calle, accidentarte, secuestrarla – enumeró disfrutando como ponía de mal humor a su amigo – Bueno, nos lo hemos buscado con nuestra poción multijugos, así que habrá que ponerle empeño en hacer que la pelirroja acepté públicamente a salir contigo.

-Al menos sabemos que tengo una posibilidad… Y que odia las cursilerías – asintió antes de reír.

Desde hacía mucho tiempo, el gran, famoso, reconocido, valiente, increíble, poderoso, magnánimo, confiable, osado y un sin fin más de apodos que ponía la prensa; él, el mismísimo Harry Potter, podía más. Al fin podía más. Después de todo, al fin tenía la respuesta con la que todo este lío inició. ¿Ginny Weasley ya no me quiere? Todo lo contrario. Ginny Weasley aún lo quería. Y él ya formaba un plan para demostrarle a la pelirroja que no es bueno jugar con fuego. La princesa de hielo poco a poco fue mostrando que tiene algo de fuego.

FIN


Notas de la autora: ¡Hola! Y hemos llegado al fin de este fic… Espero que les haya gustado. Lo hice larguito y el más gracioso, según mi apreciación, de la historia. Así esto cumple completamente los géneros del Humor y Romance que debe tener. También quiero agradecer a cada uno de ustedes que leyó el fic y por sus reviews. ¡De verdad me alegró que de a poco la historia les fue gustando más!

¿Y qué pasará ahora? Esto no me había pasado desde hacía tiempo… Siento que este fic tiene aún más potencial por dar. Es por eso que si ustedes están de acuerdo y apoyan la idea, podría hacer una secuela o mejor dicho, la continuación de la historia. ¿Cómo hará Harry que Ginny acepte salir con él? MANDEN SUS REVIEWS SI QUIEREN QUE HAGA UNA SECUELA DE LA HISTORIA. Ya con tantos fics, me he dado cuenta que con este no puedo dejar un final inconcluso que con muchos que he escrito. Hay que ponerle un buen punto final. Y para eso, necesitaría una continuación. ¿Qué dicen ustedes?

Cuídense mucho y gracias por leer. Ya se viene el último libro de la saga y estoy algo ansiosa por saber el fin que le dará la escritora a esta serie de libros que a muchos nos han marcado en la vida.

Goodbye!

ACTUALIZACIÓN 30/MARZO/2008: Sólo quiero informarles que este fic sí tiene su secuela ya terminada, a pedido del público. Se llama "Yo te ayudo y tú me dejas en paz" y lo pueden encontrar entrando a mi profile (denle click a Sirenita más arriba, en la parte donde se menciona que soy la escritora.