Ya nunca más
Capitulo 4
CHICAS ESTE CAPITULO SOLO SE HABLA DEL PASADO, LO QUE OCURRIO MIENTRAS ELLA ESTABA EN LA GUERRA Y COMO DOUGLAS ENTRA FINALMENTE A SU VIDA.
La travesía comenzó por el bosque, habían caminado por horas…
Tomaremos un descanso - indicó el capitán
Todos buscaron un lugar para descansar, realmente se les notaba cansados. Candy no se veía bien.
Siéntate, te hará bien descansar un poco - le dijo el doctor Pierre
Gracias – respondió sentándose a los pies de un árbol, y veía al doctor, era un señor regordete, le recordaba al doctor Martín, solo que éste era un poco mayor
Había mucho silencio, solo se escuchaba el viento y las hojas que caían de los árboles. Candy sentía la mirada del Capitán a lo lejos, pero no le dio importancia, solo pensaba en salir de ahí pronto y estar a salvo. De pronto se escucharon disparos vio como un soldado caía al piso muerto, todos comenzaron a disparar, por primera vez el pánico se apoderó de ella y comenzó a correr internándose en el bosque al igual que el resto, pero presa del miedo tomó otro camino, corrió, corrió hasta que ya no pudo mas, se detuvo, estaba muy agitada, ya no escuchó disparos, miraba a todos lados, pero no vía a nadie.
Mientras tanto, el capitán se reunía con sus hombres, habían podido repeler el ataque. El doctor Pierre no encontraba a Candy y se preocupó
Sigamos el camino - índico el capitán
¡Espere! - llegó corriendo el doctor hasta él – ¡Candy no está!
¿¿Cómo que no esta??
Cuando comenzaron los disparos la perdí de vista
Soldado ¿han visto a la enfermera Candy?
¡No, no señor!
¡Déjeme ir a buscarla! - pidió el doctor
¡Soldado! – sin hacer caso a las palabras del doctor, ordenó al aludido - sigan ustedes, yo los alcanzaré después…
Lo acompaño - dijo el medico
No, iré solo yo, bastante tendré que cuidar a uno, no podré cuidarle también a usted, váyase – ordenó con voz fuerte
Gracias Capitán – el doctor dijo
EL capitán sin contestar, se internó en el bosque
Debo estar loco para quedarme a buscar a una enfermera - se decía a sí mismo
Caminó un buen tramo, cuando escuchó unos ruidos, poniéndose alerta, se puso detrás de unos arbustos y vio un soldado enemigo.
Candy había seguido caminando sin saber bien hacia donde dirigirse, cuando de repente, frente a ella estaba un soldado enemigo, que le apuntaba y le hablaba, pero ella no entendía lo que éste le decía, ella trataba de hacerse entender con su propio idioma, le pedía que no la lastimara, pero el soldado le gritaba y después se escuchó un disparo y vio como el soldado caía al piso, se quedo inmóvil, muerta de miedo.
Candy ¿estás bien? - se le acercó Lanrezac que había seguido al soldado y al ver como le apuntaba a Candy no dudo y le disparó, ella no respondía seguía paralizada
¡Hey mírame! ¿estás bien? - la tomó por los hombros
Candy sin poder articular palabra, solamente se abalanzó a él, abrazándolo y comenzó a llorar, el capitán Lanrezac sin poder explicar lo que sintió, solamente atinó a rodearla con sus brazos
Tranquila, ya pasó…- la consolaba, la sentía tan frágil, le tomó sin pensar el rostro con una mano - no voy a dejar que nada te pase te lo prometo - Candy ante ese contacto se separó de él y bajó la mirada - Es mejor alejarnos de aquí, vámonos
Los dos continuaron caminaron, el siguiente puesto ya no estaba muy lejos, comenzó a llover, Candy comenzó a temblar.
Toma - le dio su chaqueta - Descansaremos un poco aquí, te ves muy pálida
Gracias…
Se sentaron bajo unas rocas para cubrirse un poco de la lluvia, ninguno decía nada
Capitán yo…
Douglas, mi nombre es Douglas – le dijo mientras revisaba su arma
Yo quería… quiero disculparme por haber huido de esta forma pero... me asusté…
Tranquila, suele pasar esto de la guerra no es fácil…
Silencio otra vez, poco a poco el cansancio y el frío fue venciendo a Candy que sin darse cuenta, fue recostándose poco a poco en el hombro de Douglas, el cual también se quedó dormido
El capitán Lanrezac estaba dormitando, pero hombre de acción que era, cualquier ruido anormal lo ponía alerta, sintió como el sueño de la enfermera era inquieto, la escuchó respirar agitadamente, también estaba balbuceando, se acercó a ella y le tocó la frente, tenía fiebre.
No… cumpliste tu… promesa… - Candy deliraba y las lagrimas corrían por sus mejillas - ¡mi bebe! ¡Tengo que proteger a mi bebe! - se comenzaba a agitar más - ¡¡los disparos, no!! ¡¡ NOOOO!! – gritó
Tranquila… - comenzó Douglas a hablar con ella con voz tranquila - estás a salvo - la rodeó con sus brazos sin entender el motivo, y la trató de calmar - ¿bebe? – dijo desconcertado - ¿a qué se refiere? -puso su mano en la frente -¡¡Diablos!! ¡Cómo hacerle para que te baje la fiebre!
Sin dudarlo entonces, la tomó en brazos, tenia que llevarla a territorio seguro para que la atendieran
- Mi… bebe… - entre murmullos Candy balbuceaba
Douglas caminó con aquella carga, hasta que pudo ver los colores de su compañía, por fin había llegado a un lugar seguro, aquel lugar estaba instalado la mayor concentración de fuerzas de soldados enviados, era un lugar un tanto grande, había diferentes compañías, además de contar con un hospital temporal, estaban también congregados miembros de alto rango.
¿Quién anda ahí? - preguntó un soldado
¡El capitán Lanrezac! - se identificó y lo dejaron pasar, Inmediatamente la llevó a que la atendieran, el capitán se quedo en el pasillo esperando, no entendía por que la preocupación por esa chica, pero necesitaba saber que ella estaba bien. Pero sus superiores le llamaron por lo que tuvo que dejarla.
Unas horas después la fiebre había cedido, Stear llegó hacia ella en muletas ya que le habían avisado de su llegada y desde entonces, no se separó de ella. Por fin abrió los ojos, Y no reconoció el lugar, pero si a Stear
¿Qué sucedió?
No sé muy bien que ocurrió, pero lo que importa es que por fin despertaste – le sonrió, ella se sentó en la cama, y bajo la mirada - ¿Qué tienes Candy? ¿tan mal me veo con muletas? – bromeaba
No, al contrario se te ve muy bien y eso me alegra mucho, de verdad Stear
Pues tienes que alegrarte porque en cuanto se pueda tu y yo regresaremos a América, imagina nuestro retorno, ¡jajaja! La tía abuela nos retará - Stear estaba feliz de verdad que quería regresar a su patria - ¿Qué te parece? Regresaré con una cicatriz que no fue por mis inventos
Stear… – Candy no festejaba de la misma manera que él, al contrario estaba seria, preocupada - yo no voy a regresar a América- dijo bajando la mirada y apretando la sabana con su mano
¿Qué estás diciendo?
NO puedo regresar… porque... yo…
Me asustas…
Stear… yo… - en su mirada se veía la preocupación – estoy… ¡estoy embarazada!
¡¡...!!
¡Yo... no puedo regresar, no podría ver a la cara a mis madres, a los Andrey les fallé!
¡No digas eso, tú no le has fallado a nadie!
¡Fui tan tonta! ¡Se burló de mí! - las lagrimas le cayeron por sus mejillas- ¿Cómo pude creer en él? ¿Cómo?
Creíste porque lo amas - Stear se subió a la cama apoyado por las muletas y la rodeó con sus brazos
Ahora tenemos que pensar en ese bebe que viene en camino
Después de que Douglas termino de atender la llamada de sus superiores, se regresó rápidamente a saber por la situación de aquella enfermera rubia, iba a acercarse donde estaba ella cuando escuchó voces hablando, se detuvo escuchando parte de la conversación.
"¡Esta embarazada!" - la noticia lo dejó sumamente impactado, sin saber qué hacer, si acercarse a hablar con ella, o no, no supo qué pensar, por lo que se dio media vuelta y se fue.
Candy y Stear, ajenos a que alguien más había escuchado su conversación continuaban hablando.
Gracias Stear – dijo tratando de sonreír
¿Sabes que haremos? – le dijo él tratando de animarla - Lo primero que haremos, será pedir tu baja, y buscar un lugar seguro donde puedas estar
¿Crees que exista algún lugar seguro? Muero de miedo por mi bebe, no quiero que nada le pase…
Encontraremos un buen lugar, no te preocupes - Se abrazaron nuevamente
Los días pasaron y Douglas no se había acercado a ella, no sabia el motivo, pero el saber que estaba embarazada algo cambio en el, sentía celos, celos de saber que le pertenecía a otro. Candy había ido a tramitar su baja
Pronto saldremos de aquí mi amor - se tocaba el vientre cuando vio a Douglas, se acercó a él, quería darle las gracias por haberla ayudado - Buenas tardes
Buenas tardes
Quería agradecerle que me trajera hasta aquí…
No tienes nada que agradecer... - le dijo con indiferencia dándole la espalda
Bueno… - no sabía que más decirle, la actitud del hombre no le permitía decir más – Permiso… - comenzó a retirarse al ver la reacción de él
¡Espera...! – su voz sonó fuerte, Candy se detuvo
¿Si? - Se dio media vuelta
¿¿Cómo es que tu esposo te permitió venir a la guerra?? – la voz del capitán era de trueno
¿Es… esposo?
¡Vamos no lo niegues, se que estas embarazada Candy! – ella abrió enormemente los ojos - ¡ESO, ESO ES ALGO QUE NO LE INCUMBE! – iba a retirarse
¡Te equivocas! - la detuvo del brazo - ¡¡Me incumbe por que por lo menos yo arriesgué mi vida por ti, mientras tu esposo esta lejos de aquí!! - su rostro estaba muy cerca del de Candy, ella ante ese contacto caminó hacia atrás
¡¡Ya te lo agradecí!! ¿Qué más quieres? – se soltó
¡Que me digas por que ocultaste que estabas casada! ¿Por qué si esperas un hijo aceptaste enrolarte? - En la voz del hombre había celos, coraje - ¿¿POR QUE DEMONIOS LLEGASTE A MI VIDA SI LE PERTENECES A OTRO?? - en los ojos de Douglas había furia Candy no sabia que hacer, estaba ahí frente a el, esa furia le recordaba unos ojos azules que tanto amaba. Douglas se acerco mas - ¿¿No te das cuenta de que me importas?? ¡¡Solo responde!! ¿Cómo es que te permitió venir a este infierno?
El ambiente en aquel espacio estaba cargado de tensión, Candy aún no podía tratar de comprender lo que el capitán Larenzac le estaba diciendo, aquel reclamo no lo podía comprender ¿Por qué le decía todo aquello?
Capitan Lanrezac el comandante quiere hablar con usted
Un soldado los había interrumpido, fue entonces que Candy aprovechó para alejarse, no sabia que hacer, solo quería alejarse de todo.
Por su parte Douglas había recibido órdenes de salir en un par de días para combatir, así que antes de partir necesitaba hablar con ella.
¿Candy podríamos charlar? – la abordó
Candy lo miró dudando si hablar con él o no, pero conociendo también el carácter de aquel hombre decidió contestarle.
¿Sobre que? No creo que usted y yo tengamos algo de que hablar… – la voz de la rubia sonaba impersonal
Sobre lo imbécil que me porte el otro día… - no parecía verse tan apenado
No quiero hablar de eso… – Candy desvió la mirada
Te estoy pidiendo una disculpa… - dijo el hombre
De acuerdo, la acepto…
En un par de días… - continuó diciendo él - …me voy a combate y supongo que a mi regreso ya no estarás aquí, ya que todos los heridos serán evacuados ya, los enviarán a la ciudad… sé que es algo completamente fuera de lo normal, pero… quisiera… me gustaría que aceptaras una invitación a cenar conmigo en mi carpa…
Yo... -Dudo en la respuesta pero el había a pesar de su pésimo carácter salvado la vida - de acuerdo… acepto…
Ya casi caía la noche cuando Candy llegó a la carpa del capitán Lanrezac, se había cambiado el uniforme que usaba siempre con otro igual, ya que ropa de civil no llevaba realmente, solo se había peinado quitándose la cofia, un poco apenada entró al espacio del capitán, observando que éste ya estaba ahí esperándola, se había el también dado un baño y se había cambiado poniéndose un uniforme limpio, le daba un buen aspecto, miró que en una mesa, estaba dispuesto el servicio para dos personas.
Gracias por venir… - le dijo él
Candy solo sonrió, él le abrió una silla que aceptó sentándose, él se sentó frente a ella.
Espero que te guste esta cena, como verás no hay algo muy elaborado – comentó
Lo entiendo, no se preocupe…
Pareciera que el capitán estuviera haciendo un gran esfuerzo para tratar de animar el momento, ya que platicaron de varios temas haciendo que Candy se sintiera un poco mejor e hiciera comentarios también, todo había estado tranquilamente.
¿Puedo preguntarte algo? – parecía algo dudoso
Dígame…
¿Cuanto tiempo tienes de embarazo?
"¡Dios!" – pensó Candy, lo miró, estaba quizás en su derecho de no contestar, pero, levantó su cabeza - Voy a cumplir 4 meses…
Vaya... – notó que el hombre se desconcertó - ¿y tu marido lo sabe? – Candy fue entonces que bajó la vista -Perdona no quería incomodarte con mis preguntas
-No tengo esposo – volvió a levantar su cabeza con desafío tratando de contener las lágrimas - mi hijo solo me tiene a mi…
Douglas ante tal revelación, no supo explicar lo que sintió, algo dentro de él comenzó a inundar todo su ser, ya no hizo más preguntas, cambió el tema y continuaron con lo que restaba de la cena,, después la llevó cerca del lugar donde estaba su carpa, no se acercaron más, ya que el lugar lo compartía con otra enfermera y no quería que hubiera habladurías.
Gracias por la cena… - dijo ella
Gracias a ti por aceptar, supongo que esta es la despedida
Si, creo que así es
Te deseo lo mejor – dijo él
Y yo a ti…
Douglas comenzó a caminar alejándose, y Candy a su vez también se encaminó a su carpa, pero cuando Candy llegaba casi para abrir la cortina de ésta, fue detenida por una mano que la jaló a un extremo de la carpa, para evitar que los miraran o escucharan.
¿Que sucede? – preguntó desconcertada - ¿Capitán Lanrezac?
¡Escúchame Candy! – le pidió soltándola - Sé que soy un imbécil, con mal carácter y que no me conoces, pero me en este tiempo me enamoré de ti, y yo... ¡¡CANDY CASATE CONMIGO!!
¿Qué dice? - la confesión de Douglas la hizo estremecerse, era verdad que tenía un pésimo carácter y que no lo conocía pero inexplicablemente había algo en el le atraía, tal vez inconscientemente, le hacía recordar a cierto chico rebelde del San Pablo
¡Que quiero que seas mi esposa, déjame ser el padre de tu hijo! - se acercó a ella y le tomó las manos - escucha Candy pasado mañana parto a combate y si todo sale bien, en tres semanas estaré de regreso y podré dejar este maldito infierno, podemos irnos de aquí y comenzar una vida juntos. Sé que no me amas, pero estoy dispuesto a esperar, estoy dispuesto a ser un padre para tu hijo y darle mi nombre… les ofrezco protección, un hogar, piénsalo y mañana vendré por una respuesta… promete que lo vas a pensar
Candy estaba muy confundida, por lo que no tuvo tiempo de pensar en una respuesta y solo atinó a decir
Yo... yo lo pensaré Douglas - sonrió y se alejó
Candy entró a su tienda de campaña, se acostó para dormir, pero no pudo hacerlo, su mente daba vueltas y vueltas a la proposición hecha por el capitán, jamás lo hubiera imaginado de él, tenía sus dudas, no sabía si aceptar o no su proposición, su cabeza era todo un caos, casi no durmió, diversas imágenes en donde aparecía Terry que le hicieron morder su mano para evitar un llanto, así la sorprendió la mañana, dando vueltas y vueltas su mente, se levantó y se vistió con su uniforme blanco, se peinó y puso su cofia, salió hacia fuera, apenas algunos soldados estaban ya en actividades.
Y al observar todo, se dio cuenta del panorama, soldados por todos lados, muerte, sufrimiento, heridos, no, no quería eso para su hijo, tenia que ser realista ella sabia que una madre soltera no era bien visto ante la sociedad, pensó en el rechazo que sufrió ella al ser huérfana y en el mismo Terry en su condición de bastardo, Douglas le ofrecía un apellido para su hijo, y alejarlos de ese lugar, atrapada en sus pensamientos, apareció Stear
Hola, buenos días…
Buenos días Stear…
¿Has desayunado ya? – la rubia negó con la cabeza – vamos… - el iba ayudado con las muletas
Los dos llegaron al comedor y desayunaron, Stear al enterarse de su embarazo estaba muy al pendiente de ella, trataba de buscar una solución no quería que ella estuviera mas en ese lugar, y no podía convencerla de regresar a América.
Tengo algo que decirte Stear… - la voz de ella sonaba extraña, casi no había tocado su desayuno
¿Qué pasa? – Stear la miró con extrañeza, sentía que algo le sucedía a Candy
El Capitán Lanrezac, Douglas, me pidió que me case con él… y yo... voy a aceptar
¿¿¿Qué??? – casi aventó los platos que estaban enfrente de él - ¿¿Estás loca?? ¡¡No lo conoces!!
Stear lo se, pero es buena persona, me salvó la vida y me ofrece un futuro lejos de este infierno para mi hijo…
¡¡No, Candy!! – la interrumpió - ¡¡no lo amas, ni siquiera lo conoces!!
Él sabe que no lo amo… - dijo quizás tratando de convencerse a si misma - ¡¡mi alma le pertenece a otro!! – lo miró con determinación - ¡¡Pero lo único que me importa es mi hijo, no voy a permitir que sufra como yo lo hice!! Ya tome la decisión y con o sin tu apoyo me casaré con Douglas
El ambiente fue tenso, Candy le sostuvo la mirada a Stear que le daba de enojo, él pareciera no poder más, se levantó y salió del lugar, dejando a una Candy completamente desconcertada y dolida por su reacción.
A la mañana siguiente Candy fue con Douglas, Stear veía con un dolor a lo lejos de como él la estrechaba y entendió que ella ya le había dicho que aceptaba ser su esposa.
Candy… ¿Qué has hecho? – murmuró y se fue
Douglas arregló en un rato todo para casarse en aquel lugar, que contaba con un párroco en una carpa que hacía las funciones de capilla, había hablado con él, quien aceptó casarlos
Esa tarde fue a buscarla para decirle que todo estaba listo, ella fingía estar segura de la decisión que acaba de tomar, pero si aun le quedaba alguna duda la ignoraba por su hijo, era lo único que le importaba. Ema iba a ser su dama de honor.
Candy estaba pensativa, aun tenia el anillo que Terry le había dado lo veía y lo apretó con sus manos
"Hoy comienzo una nueva vida, una vida donde tu quedas fuera TERRECE GRANCHESTER, voy a olvidarte"- lo dijo como si tratara de sonar convincente, miró por última vez el anillo con un dejo de tristeza, después lo guardó en una pequeña cajita.
Candy se preparó para la boda, su vientre ya se notaba un poco, Ema le ayudó en su arreglo, usó un uniforme que estaba nuevo, lamentablemente en aquel remoto lugar no contaba con un vestido adecuado para casarse, pero no importaba pensó, Ema la peinó y Candy se veía realmente bella, después juntas fueron al la iglesia, Douglas ya la esperaba cuando Stear apareció.
¿Puedo entregarte? – le dijo sonriendo a modo de disculpa
¡¡Stear!! – a ella se le iluminaron los verdes ojos y mostró una amplia sonrisa
No estoy de acuerdo con tus decisiones, pero ¿recuerdas que te hicimos una promesa? Y esta es de cuidarte, protegerte y apoyarte en todo… además eres la prima que más quiero…- le ofreció el brazo
¡Stear! – en sus verdes ojos aparecieron unas cortinas cristalinas - Gracias - le dio un beso en la mejilla
Douglas no muy lejos de ahí vio aquellas demostraciones entre su próximamente esposa y aquel hombre que a pesar de ser su primo, no le gustaba verlo cerca de ella, sus ojos se endurecieron al presenciarlo.
Stear entregó a Candy al Capitán Douglas Lanzerac, el párroco los casó en una sencilla ceremonia, después Douglas de asegurarse de que Candy estaría bien instalada pronto en la ciudad capital de aquel lugar, partió.
Continuara…
Vaya si que me sorprende todo los capítulos que llevo escritos la inspiración me llego y en parte se los debo a todas ustedes chicas, por sus comentarios que me motivan a seguir escribiendo, les agradezco mucho cada comentario.
Lizzy muchas gracias por darme la mano y guiarme por el camino de los fics, ha sido maravilloso aprender de ti.
Un beso a todas y esperen pronto el siguiente capitulo.
