Advertencia: Este fic puede contener un tema algo fuerte, que puede ofender a algunas personas, sírvase de abstenerse si es necesario

Ya Nunca Más

Capítulo 5

NUEVA YORK…

Terry se encontraba en Nueva York bebiendo, para olvidarla, ahí solo frente a la ventana recordó como en cuanto pudo salio corriendo a buscarla a Chicago, tenía que aclararle que todo había sido una farsa de Susana, pero cuando llego a su departamento se encontró con el portero.

¿Busca a alguien señor?

¿Eh? Si, yo busco a la señorita Candy White

La señorita Candy ya no vive aquí, hace dos días que se marchó

¿A dónde, no lo sabe?

No, no lo sé, tal vez regresó con su familia

Terry tomó un carruaje y se fue directo a la Mansión, fue recibido por los sirvientes que lo llevaron a la biblioteca, daba vueltas por todos lados, cuando la puerta se abrió, solo vio como algo se le venia encima a golpes, era Archie que al enterarse que él estaba ahí no pudo contener su furia.

¡¡Archie detente!! - se escuchó la voz de Albert, Pero Archie no escuchaba, Albert, así que trató de dominarlo por la espalda

¿¿QUE DEMONIOS TE PASA CORWELL?? -decía Terry limpiándose la sangre que brotaba de su labio

¿¿Qué me pasa?? - Archie forcejeaba para librarse de Albert-Suéltame,

¡Contrólate Archibald! Necesito hablar con Terry - Albert lo libero y Archie con rabia le arrojo una nota de Candy

¡¡ESO ES LO QUE ME PASA, SIEMPRE QUE APARECES EN LA VIDA DE CANDY SUFRE Y TE JURO QUE SI ALGO LE PASA TE LAS VERÁS CONMIGO!! - salió de la biblioteca dejándolos solos, azotando la puerta

¿¿VOLUNTARIA?? ¡¡TENGO QUE ENCONTRARLA!! - Terry no podía creerlo

¿Qué pasó entre ustedes para que tomara esa decisión?

Terry le contó lo sucedido, omitiendo que ella se entrego a el, ante todo era un caballero

¡Tenemos que encontrarla!

Los dos salieron inmediatamente rumbo a Nueva York, fue durante el trayecto que Albert le contó sobre su verdadera identidad, ahora Terry entendía muchas cosas y estaba agradecido con su amigo por ayudar a Candy.

Al llegar a Nueva York se encontraron con la noticia de que el barco ya había zarpado y aún no ubicaban en que parte de Europa estaría Candy.

Las semanas pasaron Terry estaba desesperado, Albert mediante sus influencias trataba de saber algo, pero no pudo conseguir gran cosa.

Terry no quería perder a Candy, así que sin dudarlo compró un boleto en el barco siguiente, el Luisiana, en él, llegaría a Europa y la buscaría. Estaba en su departamento empacando, su madre estaba con él

¡¡Hijo por dios, piensa las cosas, ni siquiera sabes donde esta!!

¡No me importa si tengo que buscarla debajo de las piedras, voy a encontrarla y explicarle todo! - metía la ropa en una maleta sin ni siquiera verla

¡¡Terry sé que la amas, pero es muy peligroso viajar en estos momentos a Europa, tu has visto los comunicados, por favor hijo!!- Eleanor realmente estaba preocupada por su hijo

Prefiero morir buscándola, a quedarme aquí sentado - y diciendo esto le dio un beso a su madre - voy a estar bien madre - se marchó

Terry abordó el barco, la travesía fue tranquila los primeros días, pero una tarde mientras estaba en su camarote se escuchó una explosión y todo tembló, algo lo había golpeado haciendo que una oscuridad lo envolviera.

Un rato después, cuando volvió en si vio todo lleno de humo le costaba respirar salio a la borda, y son asombro miró que habían bombardeado el barco, todos corrían, después hubo una explosión más y cayó al agua, después todo se puso negro.

En América la noticia estaba en todos los diarios

EL LOUSIANA FUE BOMBARDEADO

Era el encabezado de los periódicos

¡¡¡DIOS MIO TERRY IBA EN ESE BARCO!!! - gritó Eleanor

Robert se encargó de la búsqueda ahora en los sobrevivientes rescatados, los cuales llegaron días después al puerto, ahí él la llevó hasta donde estaban los pasajeros que habían sobrevivido, al llegar buscaron en la lista y ahí estaba el de su hijo.

Terry estaba delicado, por el impacto de la explosión sufrió varias heridas y durante el traslado a Nueva York sufrió una infección, estuvo varios días inconsciente y su recuperación fue lenta fue por ese motivo no pudo llegar a Europa para encontrar a Candy…

Francia...

Las semanas trascurrieron, Candy ya lucia su vientre, pasaba tiempo con Stear que tramitaba sus papeles pues lo habían dado por muerto, una de esas tardes le llegó la noticia de que Douglas había vuelto, y que estaba herido. Al parecer habían sufrido una emboscada, y él fue el único que sobrevivió, tenía una herida de bala en el brazo y una más en el rostro, estuvo varios días en el hospital, los cuales Candy permaneció a su lado.

Una mañana candy le curaba la herida, él tenía el torso desnudo, no podía negar que era muy atractivo, pero no entendía porque evitaba su contacto.

Douglas al verla ahí a su lado, tan hermosa, la deseaba mas, deseaba tanto hacerla su mujer, pero tal parecía que ella no pensaba lo mismo, pues cuando la tuvo cerca, la atrajo hacia él y la besó, pero ella sutilmente se separó.

¿Que pasa? – preguntó serio.

Nada, solo que alguien puede entrar…

¡Parece que olvidas que eres mi esposa!

Yo... –

No te preocupes, entiendo que debo de ser repugnante con esta cicatriz – frunció el ceño

No, no es eso - Candy puso su mano en su rostro dulcemente - solo dame un poco de tiempo, por favor – Douglas al sentir sus manos, se estremeció, realmente se había enamorado de ella - De acuerdo te daré tiempo

Unos días después, Candy estaba muy sonriente con Stear, Douglas los vio desde la ventana y se llenó de celos, celos de que estuviera con él, sonriéndole, la quería solo para él, Candy se despidió de Stear y fue con Douglas

Hola, mira lo que Stear me acaba de dar, el primer obsequio para el bebe - le mostraba un osito con los ojos chuecos

Ah… - contestó con indiferencia fingiendo que leía el diario

¿Pasa algo?

"Si, no quiero que nadie se te acerque" – pensó esto último pero le respondió - ya tengo todo listo partimos esta noche a Suiza

Creí que seria dentro de dos semanas – ella dijo no muy convencida

Pues pude arreglar mis asuntos y nos vamos esta noche

Pero tengo que preparar todo…

No es necesario, allá te compraré todo lo que necesites

Le avisaré a Stear

No te preocupes… yo le avisare

Douglas preparó todo y no tenía intención de decirle nada a Stear, regresó por Candy que se despedía de Ema.

Llegaron a la estación, todo estaba lleno de niebla, el ambiente era frio, Douglas iba enfundando en un traje con una gabardina, realmente se veía apuesto, por su parte Candy traía un abrigo donde le disimulaba su estado por lo holgado de la prenda

Es mejor que abordemos el tren – la apuró

Pero Stear no llega... no entiendo - veía a todos lados

Tal vez se le presentó algo

No, él no es así…

Vamos Candy, cuando lleguemos a Suiza le mandas una carta - la rodeo con los hombros guiándola al tren cuando se escuchó una voz a lo lejos

¡¡¡¡CANDY!!!! ¡¡¡CANDY!!! ¡¡¡ESPERA!!! - era Stear que llegaba corriendo

¡¡Stear, creí que no llegarías!! – en los ojos de Candy había una alegría

Eso jamás – miró a Douglas, tratando de disimular su disgusto, pues gracias a Ema se enteró que partirían y eso no le gustó nada - tenía que despedirme de ti

Voy a extrañarte… - casi lloraba

Y yo a ti, pero estaremos en contacto, ahora lo único importante es que tu salgas de este lugar

El tren estaba a punto de partir

¡Vamonos! – Douglas la tomó del brazo

Te quiero Stear, - gritaba subiéndose al vagón

¡¡¡Hasta pronto!!!- le decía despidiéndose con la mano

Candy con lágrimas en los ojos se despidió de él.

Archie recibió noticias de Stear, quien le escribía contándole de lo grave que estuvo y por qué lo habían dado por muerto, en la misma carta le contó que Candy estaba con él y que había contraído nupcias. Que ella era feliz, y que en cuanto todo estuviera en regla regresaría a América.

Albert al enterarse de esa noticia, viajó a Nueva York, tenia que decirle a Terry. Cuando llegó, encontró a éste más recuperado, cosa que le dio mucho gusto.

Hola Terry, veo que ya estas bien

SI, los médicos me dicen que pronto podré dejar este maldito bastón, así que en cuanto eso pase iré a buscarla

Tenemos que hablar sobre eso… - el rostro de Albert se puso serio

¿Tienes alguna noticia de ella? - se acercó con ayuda del bastón a él- ¿le ha pasado algo?

No, no cálmate, ella está bien…

¿Donde esta? ¡Llévame con ella! - Terry sentía algo en pecho, algo andaba mal

Albert se llevo la mano a la cara, sabia que la noticia iba a destrozar a su gran amigo

Terry… ella no está en América… se encuentra en Francia…

Pero ¿cuando vuelve? Necesito explicarle…

Escucha amigo… ella... ella se ha casado… - dijo casi susurrando

Terry al escuchar la noticia sintió que el corazón se paralizaba, su rostro se endureció

¿¿QUE DICES?? No, no puede ser… me estás jugando una broma… - quería convencerse él de que lo que había escuchado era una mentira

Me duele decirte esto Terry… pero…

¡¡NO!! – se tapó las orejas - ¡¡MIENTES!! ¡¡Ella... ella no pudo, NO PUDO!! ¡Ella dijo que me amaba! ¡¡No pudo olvidarme…!

Dio un golpe en la pared, no le dolió, le dolía más el golpe asestado a su corazón, en sus ojos sentía el escozor de las lágrimas que no quiso dejar salir.

No tengo porque mentirte… - se acercó a él - eres mi amigo y se cuanto la amas, pero las noticias que recibí son ciertas, al parecer conoció en el frente a un hombre y…

Se enamoro de el… - Terry terminó la frase con dolor -Amigo... Déjame solo

Terry… - Albert puso su mano en el hombro que se veía claramente caído

¡¡¡HE DICHO QUE ME DEJES SOLO!!! – le gritó al sentir su toque

Albert entendió que era lo mejor, así que se marchó viendo como su amigo sufría

Terry sintió una lágrima caer en su mano, haciéndolo regresar a la realidad, arrojó la botella que tenía en la otra mano contra la pared, ya había pasado un mes desde que Albert le había dado aquella cruel noticia y desde ese momento su corazón se volvió de piedra, no salía, estaba destrozado, furioso contra esa mujer que lo olvidó.

¡¡Te odio Candice, te odio!!!- esa noche se juro ser la ultima que lloraba por ella

Suiza…

Cuatro meses habían pasado desde la llegada de Candy y de Douglas... a aquella ciudad, se habían instalado en una casa muy bella, Candy estaba sorprendida pues al parecer a su esposo le iba muy bien en los negocios, a Douglas le gustaba tener todo y de lo mejor, cosa que a ella no le agradaba mucho, pues siempre había sido muy sencilla, a veces sentía que Douglas quería comprar su afecto con detalles tan costosos y eso no le gustaba. Pero trataba de enfocarse en lo que realmente le importaba su embarazo, ya estaba por cumplir los 8 meses, así que estaba preparando las cosas para bebe con ayuda de Bettina, el ama de llaves.

Se ve precioso mi señora - decía Bettina mientras Candy colocaba un listón al Moisés que tenia ya en su recamara

Ya te he dicho que me llames Candy – la miró fingiendo seriedad

Al señor no le gustará - Bettina tenia razón, Douglas era muy estricto y si escuchaba esa manera de dirigirse a su esposa la retaría

Bueno… cuando estemos solas llámame Candy ¿de acuerdo?

De acuerdo… Candy - se escuchó un auto llegar – el señor ha llegado, me retiro para calentar la cena

Bien… - Candy salió con ella de la recamara - yo iré a recibirlo - Candy bajó las escaleras con cuidado, pues su vientre ya estaba muy abultado y le costaba caminar Douglas la observaba y la ayudó, se le veía tan hermosa, que a pesar de su estado, la deseaba cada vez más y mas

Hola querida…

Hola Douglas- le dio un beso en la mejilla pero Douglas la retuvo y besó sus labios, cuando la soltó Candy lo miró desconcertada

Así me gusta que me saludes, soy tu esposo…

Candy bajo la mirada, había algo en el que le daba temor pero no sabia por que

La cena está servida- interrumpió Bettina

Douglas le ayudó a sentarse y Candy le platicaba sobre lo que había hecho en el día, pero parecía que eso a Douglas no le importaba, cada vez la veía de una forma rara, no solamente era apasionada, sino que tenía una carga de lujuria, Candy se daba cuenta de ello, no le gustaba.

Al terminar la cena, Candy fue a su recamara pues dormían en cuartos separados, cosa que agradecía mucho, Douglas la acompañó, cuando estuvieron frente a la puerta.

Buenas noches- se despedía Candy

Douglas se acercó a ella, pasando un brazo por su espalda para apresarla y cortar la distancia, pegando su cuerpo al de ella.

Eres tan hermosa- su voz era ronca- deseo tanto compartir el lecho contigo - Candy se sentía extraña no le gustaba que se le acercara de esa manera, la incomodaba mucho - pronto podré estar a tu lado - decía viendo el vientre de Candy

Yo… estoy cansada… - cambió el tema

De acuerdo te dejaré descansar - la besó nuevamente

Douglas bajó a su estudio por un libro, cuando se dirigía nuevamente a su recamara vio la puerta entreabierta de Candy y no pudo evitar espiar, y ahí estaba ella frente a su ventana iluminada por la luna, sumida en sus pensamientos acariciando su vientre,

Vaya que eres inquieto mi amor - decía en voz alta al sentir como se movía dentro de ella - deseo tanto tenerte en mis brazos y llenarte de amor

Douglas en ese momento no supo definir lo que crecía en su pecho, pero comenzó a sentir celos, celos de esa criatura que aún si nacer le robaba el amor de Candy, su mirada se enfureció y se alejó de ahí, sin escuchar el resto

Al lado de Douglas formaremos una linda familia mi cielo, él nos ha dado tanto que es momento de dejar mi pasado atrás y comenzar un futuro contigo y mi esposo - lo decía mientras mentalmente le decía adiós a Terry.

Unos días después Candy quería sorprender a Douglas, quería demostrarle que quería luchar porque esa unión diera resultado, y junto a su fiel Bettina le preparó una comida especial.

Cuando Douglas llego Candy se acerco a él y lo besó en los labios, después se fueron al comedor, estuvieron platicando como nunca lo habían hecho, de verdad Candy estaba poniendo de su parte y Douglas estaba confiado en que ella le amaría.

¡Vaya, esta comida ha sido deliciosa, pero más maravilloso es tenerte a mi lado! - le decía tomándole la mano y besándosela, Candy le regalaba una dulce sonrisa - ¿te gustaría dar un paseo?

Si me gustaría… creo que al bebe le hará bien un poco de ejercicio

Douglas le retiró la silla y la ayudó a ponerse de pie, se dirigieron a la salida cuando Candy sintió una punzada

¡¡Aggghhh!! - se quejó tocándose el vientre

¿¿Qué pasa??

Nada, solo que este niño es muy inquieto – trató de sonreír, Douglas abrió la puerta – ¡¡¡aaaggggghhh!!! – se quejó más fuerte y se recargo en el quicio de la puerta el dolor era mas intenso

¿¿QUE TIENES?? – Douglas se desesperó

¡¡Me duele!!

Douglas la tomó en brazos y la llevó a su recamara, Bettina entró detrás de ellos.

La señora está en labor de parto - le informó a Douglas

¡Pero aún le faltan unas semanas! - decía Candy desde la cama, tocándose el vientre

Pues su hijo ha decidido nacer ya

Douglas salió de la habitación, y Bettina ayudaba a Candy a dar a luz, los dolores quizás eran insoportables, pero Candy sabía que tenía que aguantar y pujar muy fuerte para que él bebé naciera.

Resista señora… - decía Bettina – ¡ya viene!

Un último dolor… el más fuerte quizás de todos…

¡¡AAhhh!!

En Nueva York, el teatro estaba a reventar, la cortina se cerró seguida de los aplausos, volvió a abrirse en unos segundos, mientras salían a recibir los aplausos los actores que habían actuado en aquella obra, en medio de ellos apareció el protagonista levantando sus brazos y agradeciendo al público aquella muestra de afecto por su actuación, cuando de pronto, sin saber por qué, una sensación en su pecho comenzó a crecer al grado de que sentía que iba a explotar, creyó que era por el éxito.

Nunca se imaginaría que Candy aquella noche precisamente, daba a luz a su hijo… se había convertido en padre.

El trabajo de parto fue fácil, para ser primeriza era algo muy bueno, así que después de unas horas se había escuchado un llanto.

Mi bebe… - su voz sonaba cansada

Si Candy… - dijo Bettina - es tu hijo, un varón - le entregó un pequeño bultito, que tenía en su cabecita una pelusita oscura que era su cabello, el bebe lloraba, pero cuando se lo colocó sobre el pecho de Candy y ella le hablo, el bebe guardó silencio e instintivamente buscó el pecho de Candy para alimentarse, ella estaba maravillada

Hola mi amor, soy mama- las lagrimas recorrían sus mejillas - te amo tanto desde que supe que venías en camino y ahora que por fin te tengo en mis brazos, este amor se ha hecho mas grande

Esa fue la escena que Douglas encontró al entrar una Candy hermosa con un bebe en brazos, pero lejos de sentir gusto por la llegada de la criatura, se daba cuenta que la espera había acabado, ya no tenía aquel estorbo, ya que solo pensaba en la hora en que pronto la convertiría en su mujer estaba cerca.

¡¡¡¡BRAVO!!!! –

Se escuchaban las ovaciones en el publico mientras él salía nuevamente a dar las gracias con una reverencia, después se fue directo a su camerino y saco una botella de whiskey iba a servirse una copa cuando escuchó una voz

Vaya así que después de todo te saliste con la tuya - Terry dejó la botella y se giró

¿¿TU?? – y como si no fuera importante, volvió su atención a la botella y se sirvió su copa, sin ofrecerle a su visitante - ¿a qué has venido? Creí que ya no querías saber nada de mi

Te equivocas Terrence, eres mi hijo - quiso acercarse pero éste se alejó

¡¡Ja,ja,ja!! No me hagas reír ¿TU HIJO BASTARDO quieres decir? - interrumpió con furia mientras se bebía de un sorbo el licor

Veo que sigues siendo el mismo insolente de siempre… - la voz de su padre sonaba triste

Así es, sigo siendo la oveja negra de tu familia PADRE - dijo con sarcasmo

Veo que ni el amor de Candy te hizo cambiar…

Cuando Terry escucho ese nombre en boca de su padre lo miro fijamente el solo escucharlo lo lastimaba pero no dejaría que su padre lo viera sufrir

¿Amor? ¡jajaja! Padre, veo que no sabes nada de mi, esa chiquilla solo fue... "es el amor de mi vida" - pensó dándole la espalda, para ocultar las lagrimas - …un pasatiempo, estaba aburrido en ese maldito colegio y ella fue una buena opción para salir de la rutina

Es una lastima – contestó el duque - porque gracias a esa chiquilla, como tu le llamas, pudiste llegar hasta donde estás ahora…

¿De que hablas? ¿Qué tiene que ver ella? – preguntó sin entender

Después de que te marchaste del san pablo… - comenzó a contar - fui a ver a la hermana Grey, y fue ahí donde conocí a Candy, le exigí a ella, que me dijera donde estabas, iba a obligarte a regresar a Inglaterra, pero al ver con que amor me habló de ti, me hizo comprender que era tiempo de que siguieras tu camino, pues ella sacó todo lo bueno que había en ti y mírate ahora, triunfas…

Terry estaba sumergido en sus pensamientos, todos esos recuerdos contra los que luchaba llegaron a su mente, la vio otra vez sonriéndole, besándolo, la vio en sus brazos. Su mirada se endureció más, y como si lo que dijo su padre no tuviera importancia le cambió el tema.

Siento no poder continuar escuchándote, tengo que salir… perdona por no estar mas tiempo contigo padre, pero hay una cena a la que no puedo faltar – fijo fríamente mientras se vestía

Terrence espera – él duque se acercó a él - he venido desde muy lejos, quiero que todo esté bien entre nosotros…

Ya es muy tarde para eso… - dijo saliendo de su camerino necesitaba alejarse de todo lo que lo hacia vulnerable

Vas a huir como siempre Terrence - se dijo a si mismo Richard - pero no me daré por vencido hijo, voy a recuperar tu cariño, si es que alguna vez lo tuve - tomó su sombrero y salió del teatro.

Los días continuaron su marcha, Candy disfrutaba a su hijo, quien parecía crecer a pasos agigantados, aprendía cada día algo nuevo el niño, quien acaparaba toda la atención de su madre, cosa que no le era de mucho agrado a Douglas.

Una tarde Candy aprovechó que Sean dormía para tomar un baño, dejó la puerta entre abierta por si el bebe despertaba.

Douglas había llegado, Candy no se dio cuenta de ello, y éste entró a la recamara para saludarla, vio a Sean dormir y escuchó ruido en el baño, se acercó y la visión que tenia frente él lo cautivó, era Candy saliendo de la tina, su piel blanca desnuda, se quedó ahí viéndola fascinado, pero Sean lloró y Candy lo descubrió espiándola

¡¡¡Oh Douglas!!! - se cubría con la bata- Pero ¿¿hace cuanto que estas ahí??

El suficiente… "para desearte cada vez más" – pensó esto último, se acercó a ella

No tienes ningún derecho a invadir mi intimidad - quiso caminar a la puerta

Te equivocas querida… tengo todo el derecho del mundo, eres mi esposa, que no se te olvide - y la besó a la fuerza

Sean seguía llorando, tenia buenos pulmones cuando de hambre se trataba, cosa que molestaba a Douglas, logrando que liberara a Candy quien corrió hacia el, se sentía incomoda con lo que acaba de pasar, sabía que era su esposo y que tarde o temprano tendría que aceptar sus caricias, pero ella no podía estar con el, tomó a su hijo que dejó de llorar al sentir el contacto de su madre, Douglas salió azotando la puerta.

Unos días después del incidente, Douglas no dejaba de pensar en el cuerpo de Candy, quería tenerla ya, cada noche era desesperante no estar cerca de ella, su deseo continuaba creciendo más y más…

Señor… - interrumpió Bettina su pensamiento - han traído esta invitación

Uno de sus socios ofrecía una cena, subió a decirle a Candy

Esta noche me acompañaras a una cena, así que quiero verte muy linda

Douglas no puedo, tengo que amantar a Sean a esas horas

¿¿Hasta cuando me pondrás atención a mí?? ¡Soy tu esposo también necesito de ti!

Yo… yo lo sé, pero... - se sentía entre la espada y la pared Douglas la había salvado, le había dado un hogar,

¡No hay pero que valga! Me acompañarás… - Douglas salió molesto

La noche llegó, Douglas estaba listo vestía un traje negro se veía muy atractivo, iba rumbo a las escaleras cuando vio salir a Candy de su recamara.

Te ves hermosa – la miró con una llama en sus ojos, Candy lucia un vestido color arena largo

Espero que Sean esté bien – le dijo a modo de explicación - Lo acabo de alimentar y se ha quedado dormido, Bettina lo cuidará y creo que tendré unas 3 horas libres, promete que regresaremos pronto…

Si, si, de acuerdo, vamonos - le ofreció el brazo Llegaron a la cena, Douglas estaba feliz de que Candy fuera con él, aunque ella cautivaba las miradas de los presentes y no le gustaba eso, sus socios hacían comentarios acerca de su belleza, Candy también se sentía incomoda las mujeres platicaban acerca de cosas superficiales, así que en cuanto pudo se fue a un sillón sola.

Buenas noches ¿puedo acompañarte? – una voz femenina la hizo voltear

Si claro - le sonrió a la mujer

Veo que también te aburrieron sus platicas tontas querida - prendió un cigarrillo

-Eh... - Candy se sonrojó al verse descubierta

Mi nombre es Lizette Guinian

Candice White…

De Lanrezac… - la voz de Douglas se escuchó de repente - lamento interrumpirte cariño, pero quiero bailar contigo

Douglas, ya es muy tarde y me preocupa Sean - decía sutilmente

Dije que bailemos - y la llevó a la pista

Así alejó a su esposa de quien pudiera acapararla y bailó con ella para que todos vieran la mujer que tenia, parecía que ella era su trofeo. Horas después llegaron a la casa, Candy estaba molesta, había descuidado a su hijo, al llegar, subió corriendo las escaleras donde estaba el niño, despidiendo a Bettina para que fuera a dormir, el niño en ese momento despertó como si supiera que ya era la hora de comer, lo tomó en brazos para amamantarlo.

Perdóname pequeño, prometo que no volverá a pasar

Después, lo volvió a acostar en su cuna dormido, así, comenzó a desvestirse para poder acostarse para dormir, pero entonces se sintió observada y volteó, Douglas estaba parado en el quicio de la puerta de su recamara, ya tenía puesta su bata, mientras que él estaba con la camisa desfajada y era evidente que había estado bebiendo.

Eres hermosa… - su mirada se veía vidriosa

Yo… lo siento… es tarde y estoy cansada – Candy esperó a que él saliera, pero en vez de eso, entró completamente y cerró la puerta detrás de él - ¿Qué haces? – Candy tuvo un mal presentimiento al verlo acercársele

Yo también estoy cansado... cansado de no poder tenerte, pero eso se termina hoy - se le acercó

¡Estás ebrio! - interpuso sus manos

Tal vez, pero vas a ser mía- la sujetó y la besó

¡¡NO!! ¡¡Suéltame!! – comenzó a forcejear

¡¡¡NO te resistas, eres mi esposa y tienes deberes conmigo!!! - la recorría con sus manos

¡¡No, puedo, por favor suéltame!!

Pero sus suplicas fueron en vano, Douglas estaba como poseído, la arrinconó contra la pared y hundió su rostro en su cuello, la besaba, Candy se resistía trataba de alejarlo de ella pero era mas fuerte que ella, la tiró a la cama, se quitó la camisa y la besó, la tocó, se comporto como un animal. Le rompió su camisón, dejándola desnuda frente a el, ella instintivamente se cubrió con sus manos, pero él se las quitó colocándolas sobre la cabeza, Candy luchaba, gritaba, pero lo único que consiguió fue que Douglas la abofeteara, y lo que vino a continuación, fue para ella algo equivalente a morir mil veces, sintió con dolor como ese hombre lograba su cometido, estaba teniéndola a la fuerza, ella solo apretaba con sus manos las sabanas, con sus ojos cerrados, sentía como las lagrimas rodaban por sus mejillas, rogando al cielo porque ese momento terminara pronto.

En Nueva York, justo en aquel momento Terry no podía concentrarse en los ensayos, no podía explicar lo que sentía un dolor en el pecho que parecía a punto de explotar su corazón, pidió un receso y se fue a su camerino corriendo, como si algo lo fuera persiguiendo, al llegar ahí, se recargó en el tocador donde estaban todos sus afeites, respiraba agitadamente mientras con su mano trataba de apaciguar los latidos de su corazón, mientras que lo único que venia a su mente era Candy.

¿Por qué siento este inexplicable dolor? – se preguntaba - ¿Estará bien?

Más tarde… Douglas se había puesto ya de pie abrochando su pantalón mientras sonreía

A partir de hoy eres mía, solo mía… - dijo saliendo de la habitación

Candy al quedarse sola, tomó una sabana y se cubrió con vergüenza, se sentía sucia, humillada, lloraba con un llanto lleno de dolor, lloraba desconsoladamente

¿¿Por qué?? - se repetía - ¿¿Cómo pudo hacerme esto??

Se levantó tambaleante de la cama cubriéndose con una sabana, solo se calmó un poco al ver a su hijo dormir placenteramente, y decidió en ese momento, que no podía permanecer un minuto más en ese lugar, tomó una maleta y la comenzó a llenar de lo que pudo, ensimismada en su tarea se encontraba, la maleta ya estaba cerrada, ya se había vestido, no le importaba su apariencia en aquel momento, ya estaba todo listo para poder escapar, así que fue por Sean y cuando lo iba a tomar en sus brazos, la luz de su recamara se encendieron.

¿¿A dónde crees que vas?? – Candy brincó al escuchar aquella voz de trueno

Con temor volteó y vio a Douglas que se acercaba a ella, volvió a dejar a Sean en su cuna, y ella solo atino a caminar hacia atrás

¿¿Qué pretendías hacer, huir? – los ojos estaban completamente llenos de furia, Douglas se acercaba a ella acorralándola contra a una pared - esa fue una mala idea Candice

Déjame ir por favor - suplicaba

¿¿Dejarte ir?? Pero ¡¡que estupidez es esa!! – le tomó la barbilla con fuerza - ¡¡Eres mía y tienes que estar conmigo!!

¡¡No, no puedo estar contigo...!! ¡¡tu... tu me...!! – no, no podía ni siquiera pronunciar aquel aberrante hecho.

¡Te hice mía! – siseó sin soltar su rostro, ella con un dejo de valor, le apartó la mano

Vaya… - sonrió con sarcasmo - veo que quieres que las cosas sean de la manera difícil mi amor, muy bien así será - la tomó de la mano y prácticamente la arrastró nuevamente a su cama aventándola sin consideración - si pretendes huir o no cumplir con tus deberes de esposa, tu querido Sean pagará las consecuencias, te enseñaré que conmigo no se juega mi amor, si lo haces lo alejaré de ti, no me interesa tener un bastardo en mi familia, cuando me puedes dar mis propios hijos

¡¡No te atrevas a meterte con mi hijo, porque sino…!!

¡¡PLAFFF!! La abofeteó repetidas veces con mucha rabia

¿¿Qué harás?? – se limpió el sudor que le había ocasionado el esfuerzo que había hecho al maltratarla de aquella manera, se acercó nuevamente a ella, tal pareciera que el ver en el rostro de Candy el miedo le provocaba placer, se volvió a poner encima de ella, quería tenerla solo para él, y sin clemencia volvió a hacerla suya de una manera mas salvaje, esta vez Candy ni siquiera intentó defenderse, los golpes que recibió lograron dominarla, no dijo nada, le tenia miedo y no quería arriesgar a su hijo, una salvadora inconsciencia vino en su rescate…

¡¡Mami, mami!!

Aquella palabra, repetidas varias veces, la escuchaba desde lejos, pero se iba escuchando cada vez más y más cerca y despertó de aquel letargo, de aquellas imágenes, de aquellos recuerdos… la voz de Sean, de su pequeño hijo, la había regresado a la realidad, volteó como si desconociera el lugar, dándose cuenta que ya era de día…

Continuara…

Se que después de leer este capitulo muchas podrán odiarme, pero créanme que asi como la hago sufrir también le voy a dar felicidad.

Solo puedo decir gracias a todas aquellas que se dan el tiempo de leer una historia un poco diferente pero con el mismo fin mostrar todo lo que el amor puede llegar lograr.

Gracias Lizzy por seguir conmigo, a Diana, Akane, Jenny y a mi querida Sgto. Que por fin pudo leer los 4 cap jeje.

Lulú