Ya Nunca Más

Capítulo 8

La gira había sido un éxito, habían hecho la ultima presentación en Bauton Roge una de las ciudades mas importantes de Luisiana, de ahí partirían hacia Nueva York pero había estado lloviendo mucho y sobrevino un deslave que obligo a todos a permanecer en Nueva Orleans. Se hospedaron en un pequeño hotel, toda la ciudad estaba bellamente decorada por el Mardi Grass el Carnaval con más tradición en Nueva Orleans.

Vaya por lo menos aquí la pasaremos bien ¿no crees Granchester?- decía Karen bajando del carruaje con ayuda de Terry

Karen… ¿cuando será el día en que no pienses en fiesta? – dijo en tono fastidioso

El día que tu dejes ser tan amargado… - le enseñó su lengua en un gesto

¡Hey chicos basta! – intervino Robert que ya estaba acostumbrado a esas riñas entre ellos dos - aquí esta la llave de sus habitaciones…

Después cada quien fue a su habitación, Terry abrió la ventana hacia bastante calor, por lo que se quitó la camisa y se mojó el rostro, mientras se secaba con una toalla salió al balcón de su recamara, tenia una vista hermosa directo al río, también podía ver como adornaban todo para el carnaval. Había algo en el ambiente que lo hacia estar intranquilo.

No muy lejos de ahí una Candy muy sonriente paseaba con su hijo y con Dayane.

Así que hoy da comienzo el carnaval… - comentaba la rubia

Si, es uno de los que tienen mas tradición, Arthur y yo nos conocimos así, en medio del jazz…

Eso es muy romántico

Claro que lo es, por eso deberías de ir

Oh no, sabes que no me gusta estar en lugares con mucha gente Dayane, mmm... no… - cambió la conversación - creo que mejor nos vamos Arthur esta solo en la tienda - diciendo esto comenzó a caminar dejando un poco atrás a Dayane

La noche había llegado, había tanta música, gente y risas, un pequeño de cabellos castaños y ojos verdiazules miraba desde la ventana junto con su mamá

Toma – la voz de Dayane la hizo voltear y sorprendida vio que en las manos de la mujer venía un lindo vestido, uno que habían visto esa mañana – es para ti…

¡Dayane... gracias pero yo no...!

No quiero peros, Arthur y yo cuidaremos al pequeño, prometiste cambiar tu vida, prometiste ser feliz, este es un buen comienzo, eres joven, hermosa, tienes derecho a divertirte…

Pero ¿qué voy a hacer yo sola? No, esto es mala idea

No, no lo es, anda dale gusto a estos viejos - intervenía Arthur

Si no lo hago no dejaran de molestarme ¿verdad?

Querida creo que ya nos vas conociendo

Rendida ante esos dos seres decidió dar un paseo por el Carnaval, llevaba puesto el vestido que le habían regalado, era muy ligero dejaba ver su esbelta figura y llevaba sus rizos sueltos, al principio comenzó a caminar temerosa, pero a medida que se adentraba entre toda la gente, la música de Jazz la envolvió, sonreía se estaba divirtiendo. Se acercó una esquina donde un hombre de color tocaba música de Jazz, Candy parecía hipnotizada por la música.

Mientras esto sucedía en la calle, en una habitación de hotel, Terrece trataba de dormir pero no podía no podía dejar de pensar en su visita a Chicago y su encuentro con Stear.

Flash Back

Había terminado la obra Terry se dirigía a su camerino cuando vio a Stear frente a el

Hola Terry… - Stear lo saludó

Stear… - su voz no denotaba emoción

¿Cómo estás? – preguntó el de los lentes

Me sorprende tu visita ¿a que se debe?- Terry contestó mientras entraban al camerino

Terry… necesito hablar contigo - cerró la puerta

¿Conmigo? No te ofendas Stear, pero no entiendo de que tendríamos que hablar tu y yo - respondía detrás del biombo

De Candy…

¿Ah si? ¿Y qué vas a contarme, de lo feliz que es al lado de su esposo? - contesto con sarcasmo

-No... escucha Terry... cuando regresé de Francia estaba furioso contra ti... porque creí que te habías burlado de ella… pero después Albert me contó que todo fue un mal entendido

Si… lo fue... pero de cualquier forma pude darme cuenta que ella no me amaba… ya vez – su voz cambió a irónica – hasta se casó con otro

Tú no sabes por todo lo que ella pasó…

¿¿Y ACASO ELLA SE PUSO A PENSAR EN LO QUE YO PASÉ?? NO STEAR… NO ME INTERESA SABER NADA DE ELLA...

¿Ni siquiera saber que hace más de un año que no tenemos noticias suyas?

Vaya así que también se olvido de ustedes... ¡si que cambió eh! – otro sarcasmo más

No deberías de juzgarla de esa manera… no sin escuchar lo que realmente paso... creo que no tengo más que decirte… adiós Terrece

Stear se volvió hacía la puerta.

¿Qué fue lo que pasó Stear? – la voz de Terry la escuchó detrás de él

No me corresponde hacerlo... adiós…

Fin Flash Back

TOC, TOC…

Escuchó que llamaban a la puerta, cortando así sus recuerdos, con disgusto abrió recargándose en la puerta entreabierta.

¡¡Pero que manera de tocar es esa Karen!! ¿Que quieres? - mientras se recostaba de nuevo y apagaba la luz

¿Qué haces? – preguntó la chica al verlo encendiendo la luz

¿Qué no ves? Trato de dormir - la volvió a apagar

¡¡Oh no nada de dormir, hoy es el mardi grass, tenemos que ir!! -encendió de nuevo la lámpara y comenzó a buscar la chaqueta de Terry

¿¿Tenemos?? ¡¡Jajaja!! yo creo que el calor te está afectando

¡¡¡Vamos Granchester, por favor ya que estamos en este lugar debemos aprovechar y divertirnos un rato!!!

Muy bien Karen eso intento, yo me divierto durmiendo, tu ve al festival - se colocaba una almohada sobre la cabeza

¡¡No quiero ir sola!!

¡¡Pues llévate a Robert, a los chicos que se yo!!

Robert estuvo bebiendo y se quedó dormido y bien sabes que no soy muy aceptada entre los chicos del reparto... al igual que tu

¡Así que Karen Klaise está sola! - dijo burlón sentándose en la cama

¡¡Por favor, solo un rato lo prometo!!

¿Y si digo que no?

¡NO me iré de aquí y no te dejare dormir por arruinarme un momento de diversión!

De acuerdo – dijo después de una pausa seguida de un bufido - de acuerdo, pero solo será un rato, sabes bien que no me gusta estar entre tanta gente

Así salieron los dos grandes amigos a recorrer las calles, Karen parecía una adolescente y Terry como siempre iba sumergido en sus pensamientos.

¡Mira! Vamos a entrar a ese lugar - señalaba un letrero donde decía que adivinaban el futuro y es que en Nueva Orleans con la llegada de los esclavos también llego la magia y existían varios lugares donde se practicaba

¡Esas son tonterías! - se resistía Terry pero Karen lo empujaba prácticamente a entrar. EL lugar estaba oscuro, solo lo iluminaban velas y al fondo se veía una cortina, Terry la levantó y frente a él estaba una mujer regordeta de color que lo veía fijamente - Siéntate- le indicó la mujer

No gracias, yo solo...

Tienes lastimada tu alma – la mirada de ella parecía traspasarle - se ve en tus ojos fríos - interrumpió la mujer que se había acercado a él tomándole la mano

El por instinto la alejó de ella, pero le sostuvo la mirada

No se ofenda, pero no creo en estas cosas… - trató de mantenerse sereno

La mujer se sentó nuevamente y sacó unas cartas

Vamos Terrece, no pierdes nada o ¿tienes miedo? - decía Karen muy emocionada por el lugar

¡Ja, por favor! De acuerdo veamos ¿qué ve en mi futuro? - preguntó sarcástico sentándose frente a la mujer

Después de haber barajado las cartas, éstas las dividió en tres partes, Terry siguió las indicaciones la mujer comenzó a leerlas

Has sufrido mucho... pero también has amado de una forma intensa

Terry no decía nada solo la escuchaba, no quería demostrar que lo que decía la mujer era cierto.

Vas a reencontrarte con una mujer... deberás enfrentar a sus demonios... debes estar a su lado... veo también una criatura, tiene tus ojos, es un varón... tu hijo

Discúlpeme, pero creo que está leyendo la vida de otra persona por que yo o tengo hijos - se puso de pie mientras sacaba unos dólares de su bolsillo

La mujer lo sujetó del brazo y mirándolo a los ojos, los cuales en ellos se podían ver que estaban temerosos.

La muerte les ronda... tienes que protegerlos…

¿A… quien…?

Cuando los veas tu lo sabrás, no la dejes sola

Terry sintió una vibra extraña y salió del lugar Karen salió detrás de él

¡¡Wooowww estuvo increíble!!

Vamos Karen son mentiras… - dijo como si tratara de convencerse a si mismo

No, no lo son tu amas a…

¡No te atrevas a mencionarla! - entraron a un bar, se sentaron y Terry pidió una botella

¿Y de verdad no tienes un hijo?

¡Kareeeen! - se le estaba acabando la paciencia

Vamos Granchester, que no eres un santo, y has tenido muchas mujeres, que tal si alguna ya te convirtió en padre y no lo sabes…

Terry ante el comentario de Karen se quedó pensando, era cierto había estado con muchas mujeres, pero siempre tomaba medidas, no era tan tonto como para dejar hijos regados, como su padre. Pero también recordó que con la única que se entregó por completo había sido con ella, sintió una corriente por sus venas solo de recordarla y bebió de un golpe el contenido de la copa, estuvieron ahí un buen rato, Karen hablaba y hablaba él solo bebía, después salieron, Terry llevaba una botella en la mano Karen iba a un lado suyo, de pronto al doblar en una esquina todo el barullo de la gente, la música y los alrededores se detuvo, ante la visión que tenia frente a él, se quedó ahí parado.

Candy...

Granchester ¿qué te pasa? - La voz de Karen se escuchó entonces hacía ella y también la música se volvió a escuchar, cuando regresó la mirada a donde la había visto ya no había nadie - ¡Bah...! creo que he bebido mucho

Regresaron al hotel

Candy había estado escuchando la música de Jazz, pero después se dio cuenta de que era tarde y regresó a casa de Dayane, llego muy contenta de verdad que el salir sola no había sido tan malo.

En cuanto a Terry, Karen lo llevó a su habitación, pues de verdad que había bebido mucho

¿Estás bien?

Si… si, no te preocupes - decía con los efectos del alcohol

De acuerdo que descanses

¡Espera! La botella se queda conmigo – y se la arrebató de las manos

Si tu insistes, mañana no te quejes de la resaca - dijo marchándose

Terry se dejó caer en el pequeño sofá que había en su habitación, siguió bebiendo hasta que se quedó dormido ahí, la imagen de Candy le rondaba por la mente, victima del alcohol recordó su entrega, la veía sonriéndole, envuelta en sus brazos diciéndole Te Amo, después la veía con otro hombre, le daba sus besos, su cuerpo a otro, Terry comenzó a agitarse y despertó sudando. La noche se le hizo eterna logró conciliar el sueño poco antes de que el sol apareciera.

Tenia una tremenda resaca por lo salió rumbo a un bar, había tomado un poco, después decidió vagar un rato, cuando vio a lo lejos salir a una mujer rubia-

Candy... - fue corriendo al lugar pero ya no la vio

Entró al lugar, la campanilla de la puerta se escuchó sonar y una mujer de edad, salió con una sonrisa.

¿Puedo ayudarle en algo? – preguntó amable

Yo… - no sabía qué decir y la mujer lo miraba sonriendo esperando lo que él dijera – parecerá tonto, pero me gustaría preguntar si conocerá a una mujer llamada Candice White…

¿Candice? – preguntó la mujer y puso su mano agarrando su barbilla pensando – mmm… creo que no…

Es rubia…

¿Rubia? Mmm… pues en este pueblo hay muchas rubias…

Bueno… - dio un largo suspiro – olvídelo…

Salió del lugar, sin saber por qué, se sentía desilusionado ¿realmente había imaginado verla? No era posible que ahora la estuviera imaginando.

Pasaron dos días desde el carnaval, Terry se había aislado del grupo salía muy poco de la habitación.

Para Candy comenzaba el día y con ella su rutina, se dio un baño, después se arregló, preparó el desayuno, después alistó a Sean y salieron rumbo a su trabajo, ayudaba a Dayane y Arthur en todo lo que podía, mientras que el niño jugaba en la parte trasera, no paraba ni un solo instante cuando no estaba ayudando, estaba jugando con su hijo, al llegar a su casa hacía los deberes domésticos, acaba rendida, con todo ese ritmo, había descuidado su alimentación, estaba sumamente delgada y sus defensas estaban bajas.

¡¡¡Achuuuuuuuu!!!

¡Oh pero mira nada más, ya pescaste un resfriado! - decía preocupada Dayane

No, no te preocupes es el polvo - mentía, el clima era húmedo en esa ciudad, llovía seguido y su casa tenia goteras, por lo que en las noches cuando Sean dormía, buscaba la manera de reparar lo que podía y en una de esas noches había terminado empapada, por lo que tenia un ligero resfriado. Sin hacer caso a los continuos estornudos, dolores de cabeza y de huesos, seguía con sus deberes, se le veía cansada, pero como siempre no se quejo.

Deja eso un momento Arthur y yo queremos hablar contigo

¿Pasa algo?

Si, hemos decidido que te mereces unas vacaciones

¿Vacaciones?

Si, desde que llegaste no has tenido ni un solo día de descanso, y te ves cansada

Pero…

Pero nada, tomate unos días, disfruta a Terry…

¿Y ustedes?

-Estaremos bien, no te preocupes

Candy tuvo que aceptar que si necesitaba unos días de descanso, Sean tenía una energía tremenda y a veces no podía disfrutarlo por el cansancio. Así que esa tarde se despidió de Dayane y Arthur y llegaron a la casa.

La tarde estaba nublada, Terry parecía león enjaulado, por lo que tomó su chaqueta y comenzó a vagar solo por las calles de la ciudad, vio un bar y entro pidió una copa, estaba muy pensativo, cuando algo lo hizo ver a través de la ventana.

¡¡Es ella!! - se puso de pie al ver que ella entraba en una tienda, sacó unos dólares de su cartera y los dejó sobre la mesa, caminó hasta donde ella entró y esperó, esta vez no se iría. El tiempo se le hizo eterno.

Aquella tarde Candy había regresado al pueblo para comprar algunas cosas que le hacían falta para hacer la cena a Sean, pero primero pasó a la dulcería a comprar algunas golosinas que el pequeño le había encargado, su mente iba ocupada en hacer cuentas mentales de lo que costaría si alguien viniera a arreglarle el techo de la casa, ya que ella últimamente se había sentido un poco mal de salud y no había podido continuar haciéndolo, aunque quizás tendría que hacerlo ella, ya que quizás el dinero no le alcanzaría, en esas iba cuando de pronto chocó con alguien.

Lo siento… yo… - levantó su rostro,

Lo que vio a continuación la hizo abrir sus ojos de una forma que parecía se le saldrían de sus órbitas, comenzó a ponerse pálida

No… no… - fue lo único que pudo decir al ver de quien se trataba

Ella estaba paralizada, él la veía de una manera tan dura pero no decía nada, de repente, grandes gotas de lluvia comenzaron a caer, volviendo a la realidad a esos dos seres, ella presa del miedo se giró y comenzó a correr bajo la intensa lluvia.

Él se había quedado ahí quieto hasta que, al ver como ella corría y se comenzaba a alejar algo dentro de él lo hizo correr detrás de ella. Llovía a cantaros, el viento era frío y Candy corría mientras sentía como las lagrimas se confundían con la lluvia, él la seguía, a lo lejos la vio cruzar un puente, trataba de alcanzarla pero le llevaba ventaja.

Ella por fin llegó a su hogar, entró toda agitada y cerró la puerta recargando su espalda a ella, estaba empapada, pero no se daba cuenta, estaba como ida, atrapada en la imagen de esos fríos ojos, cuando escuchó la voz de Sean.

Mami… ¿me trajiste mis caramelos? – preguntó el niño desde la escalera

¿EH...Tus caramelos? - se dio cuenta que no traía nada en la manos - se me debieron caer cuando... – pensó - Lo siento cariño los olvidé, pero te prometo que mañana iremos por más, ahora ven vamos a preparar la cena

Terry había alcanzado a ver cuando se metía a aquella casa y se quedo ahí frente a ésta bajo la lluvia observando, no sabia que hacer, vio luces y recordó las palabras de Albert "ella se casó, conoció un hombre en el frente y se enamoró" decía el, entonces apretando sus manos, se dio la media vuelta y caminó de regreso a su hotel.

Mientras tanto ella preparaba la cena, estaba temblando, pero parecía que no lo sentía, tampoco se daba cuenta de que su ropa estaba húmeda, estuvo cerca del fuego mientras calentaba la cena, ella no comió, se comenzaba a sentir caliente, lo achacó a que había hecho de cenar, después comenzó a limpiar la cocina, Sean jugaba en la sala.

Candy tenía ganas de llorar, pero no lo hacia frente a su hijo al que escuchaba jugar con un aeroplano de madera.

El niño ajeno a los sentimientos ocultos que estaba sosteniendo su madre con ella misma, jugaba inocentemente en el pequeño vestíbulo de la casa, de repente, volteó hacía la puerta, y a través de los cristales de ésta vio a alguien, acercó un banco y quitó el seguro

Hola - saludó con una sonrisa - ¿Sabes que te estas mojando?

Terry había caminado directo a su hotel, pero al llegar al puente se detuvo y dio vuelta a sus pasos, algo dentro de él parecía darle una determinación, algo que lo impulsaba a ella, tenía que saber, tenia que ver en sus ojos que lo había olvidado, que era feliz con otro.

… ¿Sabes que te estas mojando? – la vocecita de aquel niño pareció hacerlo despertar

No se había dado cuenta que sus pasos lo habían llevado hasta la puerta misma de la casa donde había visto entrar a Candy, y un niño que lo miraba con sus ojos llenos de inocencia. Terry observó al pequeño

Si, creo que me estoy mojando

¿Quieres pasar? – invitó Sean

Si… - Sean quitó el banquillo para que pudiera entrar - ¿tienes caramelos?

No me temo que no pequeño…

Candy en ese momento iba saliendo de la cocina cuando frente a ella algo que solo en sueños imagino, Terry y Sean juntos, su corazón parecía querer estallar en aquellos momentos.

Mami… no trae dulces - decía decepcionado haciendo pucheros

Ven cariño... sube a tu recamara por favor - dijo con voz seria

Cuando Sean se alejo hubo un silencio lleno de tensión que Terry finalmente rompió

Tienes un hijo hermoso, ¿a quien se parece a ti o a tu esposo? - le dijo fríamente, pero en su voz había un tono de celos

Candy se sorprendió ante tan duro comentario, pero contesto también fríamente

Eso es algo que no te interesa, y te agradecería que te retiraras…

¿Por que? - se acercaba a ella lentamente haciendo que ella caminara hacia atrás - ¿tienes miedo de que tu esposo te cuestione sobre mi presencia? - le acercaba su rostro ella, Candy interpuso sus manos alejándolo

Vete… - dijo como si susurrara

¿Cómo es el? – parecía no haber escuchado lo que ella le dijo - ¡Dime! Tengo curiosidad DE SABER COMO LOGRÓ QUE EN TAN SOLO UNOS MESES OLVIDARAS EL AMOR QUE DECIAS SENTIR POR MI O ¿ACASO NUNCA ME AMASTE? - le dijo con rabia, la tenia presionada de los brazos

Candy cuando sintió como la presionaba y como le alzaba la voz sin poder controlarse comenzó a temblar, no supo como el rostro de Terry había cambiado ella solo veía a Douglas.

No me lastimes - pidió ella con temor

Terry nunca había visto esa mirada en Candy, la liberó y bajó el tono de su voz.

Yo... - trató de acercarse pero ella retrocedió

¡¡No me toques!! – el miedo había vuelto a invadir todo su cuerpo.

Solo quiero hablar… - la voz profunda de él parecía no entrar en sus sentidos

Candy seguía temblando, ella tenía apretados sus ojos aún, cerrándolos, tenía miedo de mirar, tenía miedo de que al abrirlos, estuviera Douglas frente a ella, se abrazó a si misma como si se quisiera proteger nuevamente de recibir aquellos golpes que tanto la habían marcado, sintió que le faltaba el aire, que no podía respirar, quiso sentarse pero las piernas se le doblaron.

Terry al ver que iba cayendo como si fuese en cámara lenta, en un ágil movimiento evitó que se lastimara, la tenía en sus brazos y pudo ver como tenia sudor en su frente, y respiraba con agitación.

¡Candy! - la llamó, pero ella no le respondía - La colocó en un sillón - ¡estás empapada! ¡Y tienes fiebre!

Sin pensarlo más, la tomó en sus brazos, fue cuando se dio cuenta de lo delgada que estaba, no pesaba nada, subió las escaleras y entró en la que su supuso era su habitación la colocó en la cama, después buscó algunas mantas para cubrirla, se acercó a la cama

lo siento pecosa pero debo quitarte la ropa… - dijo mientras la sentaba y el se colocaba detrás de ella, le desabrochó el vestido no podía evitar sentir una corriente eléctrica por sus venas al sentir su piel se controló y se lo sacó

¡¡¡No... me lastimes... ya no... Douglas... no me lastimes!!! – comenzó a delirar por la fiebre, estaba muy agitada

Cálmate, no voy a... – comenzó a decir con suavidad, pero cuando le quitó su ropa interior y dejar al descubierto su piel, fue cuando vio las cicatrices que Candy tenia en la espalda - ¡¡Que rayos!!

Su espalda estaba surcada de cicatrices, levantó una mano lentamente, trató de tocarla, pero al verla que estaba respirando agitadamente y su cuerpo estaba completamente desmadejado, le puso un camisón seco, la recostó lentamente, tenia mucha fiebre, la cubrió con una manta.

¿Quien, como? – se preguntó frunciendo el ceño

Las imágenes de aquellas marcas que ella tenía en su cuerpo, lo habían impactado, comenzó a colocar un pañuelo húmedo sobre la frente de Candy.

No… por favor… - la voz de ella suplicaba – ya… no… me lastimes…

Ya tranquila… - comenzó él a hablarle con suavidad, estaba recostado a su lado – todo está bien…

Mami... – una vocecita lo hizo voltear, había entrado Sean bostezando y tallándose un ojo

Terry al ver al pequeño se acercó a él, no quería que viera a Candy en ese estado

Hola... sabes tu mamá esta cansada, ven vamos a tu cama - lo tomó de la mano y lo recostó

¿Me lees un cuento? No sabia como actuar, Candy estaba en la otra habitación y el pequeño le pedía un cuento y ni siquiera sabía si el esposo de ella llegaría, no supo como, pero inventó un cuento que no terminó, porque el sueño venció al niño, lo cubrió y regresó con Candy

La fiebre no disminuía y estaba respirando con dificultad, afuera seguía lloviendo a cantaros, caminó por la habitación como desesperado, se acercaba limpiaba su frente, colocaba paños húmedos

No por favor… no me lastimes más…

De nuevo aquella suplica, pensó Terry ¿Qué era lo que había sucedido?

Déjame… déjame ir…

Candy… - la voz de él sonó suave – está bien… todo está bien…

Yo… no lo amo…

Ya tranquila… está bien… - se recostó a su lado y acarició sus cabellos – duerme… todo está bien… -le repetía

¿Estás… aquí? – escuchó la voz de ella y volteó a mirarla, los verdes ojos lo miraban

Si… aquí estoy…

Ella sonrió y cerró sus ojos nuevamente, poco a poco Candy se tranquilizó. Terry Se sentía cansado, se había quitado su ropa húmeda y cubierto por unas toallas, se dirigió al closet, vio que no había ropa de hombre ahí, y salió a buscar algo para él, pero al recorrer la pequeña casa, se dio cuenta que no había más ropa de hombre en esa casa que la del pequeño.

¿Donde esta su esposo? – pensó

La noche termino Terry se había quedado dormido en una silla cuando la voz de Sean lo despertó

Mami… - llegó enfundado en su pijama con todo el pelo castaño revuelto

Terry se acercó a él

Hola pequeño ¿que haces despierto tan temprano?

Tengo hambre

¡Ah ya veo! ¿qué te parece si vamos a comer algo?

¿Y mami?

Ella esta cansada ¿por qué no la dejamos dormir un momento?

¿Harás panqueques?

Si... claro - no pudo evitar sonreír pues a leguas se notaba que era como su madre

Bajaron a la cocina Terry no tenia idea de como se preparaban los panqueques así que lo único que logro fue unas rebanadas de pan con mermelada

¡¡Estos no son panqueques!! - reclamó Sean - pero están muy ricos gracias…

Fiuuuuu - Terry observaba al pequeño, su cabello del niño no era rubio ni rizado, sino castaño y rebelde, y los ojos tampoco eran verdes, sino azules y con un pinchazo en su pecho pensó - ¿acaso Sean podría ser mío?, va que tonterías estoy pensando

¿Cómo te llamas? – preguntó el niño con la boca cubierta de mermelada

Terry…

Me gusta… yo también me llamo Terry… - otro mordisco a su tostada

¿Te llamas Terry? – preguntó tratando que la voz no saliera afectada

Si, mamá dice que es mi segundo nombre… y que así me llamo…

¿Y… tu papá? - se atrevió a preguntar después de una pausa, como si hubiera estado procesando en su mente aquella respuesta.

No lo sé… - contestó con naturalidad

¿No vive con ustedes?

Nop... ¿me das mas leche? - le pedía con su vaso en la mano

Si... ¿entonces solo vives con tu mamá? - le preguntó mientras llenaba su vaso

Si... ¡¡ah!! y también vivíamos con la tía Lizzy y Jeff pero ellos no vinieron en el barco... y mami se puso triste

Terry estaba mas confundido ahora ¿quien es Lizzy y Jeff? ¿Y dónde está el esposo? ¿Y por qué el niño se llamaba Terry y no tenía el nombre de su padre? ¿Acaso el marido de ella, tendría el color de los ojos y cabellos del pequeño Terry? Sacudió su cabeza como si pudiera apartarse tantas cosas de él. Eran muchas preguntas, que no podría obtener de un niño de cuatro años, subió nuevamente con Candy, seguía dormida, tocó su frente, no tenía fiebre.

No podía evitar querer estar cerca del pequeño, así que fue a su recamara, el pequeño al verlo, lo invitó a jugar con él. Terry no pudo negarse y por momentos fue un niño, brincaban los dos sobre la cama imaginando que era un barco y ellos eran los piratas.

Candy abrió los ojos, sentía su cabeza como si fuera un algodón, se levantó poco a poco y se sentó en la cama, con lentitud y con un leve mareo, se puso de pie, no recordaba mucho de lo que había sucedido, pero si recordaba una extraña visita, su mente comenzó entonces a tratar de procesar lo que sucedió anoche, pero se dio cuenta de algo ¡Sean! No le había dado de desayunar, caminó por el pasillo lentamente, se sentía muy débil, caminó rumbo a la habitación de su hijo se recargo en la puerta pues se sentía mareada, entonces, escuchó risas.

Cuando abrió la puerta de la habitación del niño, nada le preparó para lo que vio.

¡¡Mami, Ven a jugar!! - pedía el niño que la vio llegar

¡Sean estaba encima de Terry jugando al caballo! Candy sintió que se estaba mareando y no sabía si era porque se sentía mal o por el hecho de que Terry estuviera ahí y sobre todo en aquella posición, jugando con su hijo.

Trastabilló al dar un paso y se sujetó de una cómoda que estaba a un lado de la puerta, no supo como, pero Terry en un instante estaba parado junto a ella.

No debiste levantarte... tuviste fiebre toda la noche - Terry la llevó nuevamente a su cama, la cubrió con una manta

¡¡Cof, cof, cof!! ¿qué pasó? ¡¡cof cof cof!! ¿que haces aquí? - Él le acercó un vaso con agua

Yo también tengo muchas preguntas Candy… pero… ya tendremos tiempo cuando te mejores, porque te aseguro que no me iré hasta saber la verdad

¡¡Cof cof cof...!! No hay nada de que hablar... ¡¡cof cof cof!! Tu tienes tu vida… ¡¡cof cof!! Y yo ¡¡cof!! Tengo la mia

No voy a discutir contigo en estos momentos… así que duerme…

Terry se acercó hacia la ventana y la cerró tapando así toda entrada de luz, Candy sin entender qué sucedía lo miraba.

Terry… - dijo débilmente ella

Después hablaremos Candy… descansa y por el pequeño Terry no te preocupes… yo lo cuidaré… ahora iré por el médico…

Y sin darle tiempo a más, salió de la habitación, dejando a Candy más confundida de lo que estaba.

¿Cómo esta? – preguntó más tarde Terry al médico que había venido con él

Pudo haber sido neumonía... pero hizo un buen trabajo al controlar la fiebre - le decía el medico - Debe estar en reposo y mantenerse lejos de corrientes de aire y sobre todo alimentarse tiene las defensas bajas, dormirá un par de horas.

De acuerdo – contestó Terry

El doctor se fue y Candy se había quedado dormida, Terry observaba la casa estaba en muy mal estado, así que aprovechó para salir a comprar las medicinas e ir a su hotel por ropa limpia. Se llevó al niño y le dejó una nota a Candy en caso de que despertara.

Llegaron al hotel

¿Aquí vives?

Si…

Ahhhh- decía el pequeño mientras Terry buscaba en su maleta algo de ropa

TOC, TOC… Terry se acercó a abrir

¡¡Granchester!! Me tenías preocupada ¿Dónde estabas? ¡¡Mira nada más que facha tienes!! - Karen entró a la habitación cuando vio a un pequeño que le sonreía - ¿pero y ese niño?

Hola… - saludó el pequeño

No tengo tiempo de explicarte Karen, pero ¿podrías cuidarlo mientras me ducho?

¡Granchester no, no, a mi los niños no me gustan!

Gracias Karen - y se metió al baño.

Un rato después salió Terry y sonrió al ver a Karen rendida ante los encantos del niño

Gracias por cuidarlo, tenemos que irnos…

No, no espera dime ¿De dónde salió este niño?

Es de Candy…

¿Candy? - lo siguió – ¿ella esta aquí? - Terry le contó lo que pasó - No puedo creerlo – comentó después - ¿Qué harás?

Esperar a que se recupere, y hablar con ella, necesito saber qué ha sucedido… - Terry omitió lo que descubrió en su espalda

Te entiendo, ve con ella y cualquier cosa sabes que cuentas conmigo, no diré nada

Gracias…

Así Terry regresó a la casa, con Candy que seguía dormida, aprovechó para preparar algo de comer, Sean estaba encantado con Terry.

Más tarde, Candy despertó y se encontró con esos ojos azules que tanto amaba

Hola mami… - la sonrisa de su hijo la hizo sentir un calor en su pecho

Hola mi amor - trató de sentarse en la cama cuando la puerta se abrió

¡Oh que bien que ya despertaste Candy iré por tu comida!

Terry…

Él regreso con una bandeja, donde una comida olía delicioso, la colocó sobre una pequeña mesita que puso en la cama.

No soy un experto cocinero como Albert, pero te aseguro que quedó comible - le decía acercándole un tazón con sopa

Gracias… pero no tengo hambre…

El medico dijo que tenias que alimentarte bien

¿Por que haces todo esto? – le soltó de repente ella mirándolo, Terry le sostuvo la mirada y solo contestó:

Come Candy… tienes que ponerte bien…

Ya no hubo palabras, Candy no supo explicar que era lo que aquellos ojos tenían que lograban hacer lo que él quisiera, así que término la sopa.

Terry retiró el plato salió de la habitación. Unos minutos después entró nuevamente.

Terry nos lees un cuento… - pidió Sean

Amor… no… él … él…

Por supuesto Terry…

"Terry… Terry…" el hombre había llamado así a su pequeño, se escuchaba tan extraño escucharlo con la voz de él, Candy no pudo hablar más, solo sentía que su pecho iba a explotar de un momento a otro.

Terry se sentó sobre la cama, Candy solo lo miraba no entendía nada, Sean se acomodó a un lado de su madre y comenzaron a escuchar el relato de Terry el cual hablaba de una mona pecosa, Candy sentía que el corazón se le agitaba solo de recordar el San Pablo.

El sueño poco a poco no solo venció a Sean si no a Candy, que comenzaba a sentir una tranquilidad que solo era capaz de transmitirle ese rebelde de ojos azules.

Terry se había quedado contemplándolos, ella de repente, comenzó a agitarse por alguna pesadilla, él instintivamente se colocó a un lado de ella para calmarla.

Shhh… todo está bien… - susurró mientras acariciaba los rizos rubios

El cansancio terminó por rendirlo e inconscientemente al sentirla cerca la rodeó con sus brazos como hace años lo había hecho. Así los sorprendió la mañana, esos tres seres estaban juntos, sin saber que a partir de ese momento, sus vidas volvían a unirse para ya no separarse jamás.

Continuara…

HOLA UN CAPITULO MAS PARA USTEDES MIS QUERIDAS LECTORAS, ESPERO LO HAYAN DISFRUTADO.

GRACIAS A TODAS LAS QUE SE TOMAN EL TIEMPO DE LEER Y A LIZZY POR SEGUIR CONMIGO.

LULU