Ya Nunca Más
Capítulo 9
El sol apareció cubriendo de una calida brisa la ciudad, poco a poco la luz se comenzó a filtrar por la ventana, parecía que fuera un cómplice que no quería despertar a esos tres seres. Pero uno de ellos sintió los rayos del sol en sus ojos, los abrió poco a poco, se sentía en paz, vio a un lado de ella a su hijo, pero sentía un peso en su cintura, al bajar la vista, se percató de un brazo que la rodeaba suavemente, era él...
Terry... - dijo casi en un murmullo cuando Sean despertó
Mami… - el niño abrió sus ojos sentándose en la cama, se los comenzó a restregar.
Hola cariño… - lo saludó Candy y se movió un poco
Terry entonces al sentir el movimiento de ella, abrió los ojos y hasta entonces se dio cuenta que se había quedado dormido con ellos, suavemente retiró su brazo de Candy y se puso de pie.
¡Hola Terry! - brincaba el niño en la cama
Hola… - contestó éste con una sonrisa
¡Me gusta que estés con nosotros! - se acercaba a él - ¿verdad mami?
Mi amor… ve a tu recamara, en un momento estoy contigo, tengo que hablar con Terry…
Sean salio dejándolos solos… silencio...
¿Y bien de que quieres hablar? – estaba de pie
¿Que haces en Nueva Orleans cof cof?
Vine por trabajo
Candy iba a continuar con las dudas que aún circulaban por su mente, pero, de pronto llamaron a la puerta principal. Candy iba a ponerse de pie, para ver de quien se trataba.
Yo iré a ver quien es, tu aún no estás bien… - dijo dirigiéndose a la puerta
Pero...
Descansa - dijo mientras salía
Cuando Terry llegó a la parte baja de las escaleras vio que el travieso del pequeño Terry ya había abierto la puerta, estaban ahí dos personas de edad mayor, de las cuales recordó solo el rostro de la mujer, era la que estaba en aquella tienda a la que había entrado cuando creyó ver a Candy.
Y si, eran Dayane y Arthur, quienes también se sorprendieron al ver a un hombre como él en aquella casa, la mujer se quedó callada al ver a Terry.
Buenos días - saludó Terry sin entender el escrutinio de la dama hacia él
Buenos Días - contestó Dayane
¿Quien es usted? ¿y dónde está Juliette?- preguntó severo Arthur con el niño en brazos
¿Juliette? – preguntó desconcertado Terry
Si, Juliette la madre de Terry… - intervino suavemente Dayane
Ah ya entiendo, permítame presentarme, soy Terrence Granchester, y soy un viejo amigo de "Juliette" – dijo él mostrándose muy galante
¿El actor? – Dayane no cabía de sorpresas
Si, así es… - sonrió haciendo una reverencia
¿Dónde esta ella? - preguntó Arthur interrumpiendo, sin quitar su ceño severo, realmente parecía como si fuera un padre enojado de ver un intruso
Ella está descansando, tuvo fiebre hace dos días y el medico pidió que tuviera reposo… - explicó
¡¡Oh lo sabia!! Si le dije que se cuidara pero es una testaruda - dijo Dayane
¿Por qué no toman asiento? – Terry se comportaba como un buen anfitrión
Terry estuvo charlando con Dayane y Arthur parecía un interrogatorio de unos padres, pero a pesar del carácter explosivo de Terry, había algo en esas personas que le transmitían una paz.
Por su parte Dayane no tardó en notar el enorme parecido entre el pequeño y este misterioso hombre que llegaba a la vida de Juliette.
¿Puedo ver a Juliette un momento? – preguntó la dama
Si claro…
Subió dejando a Terry con Sean y Arthur, cuando entró a la habitación la vio recostada se veía pálida, pero se notaba en su rostro una tranquilidad, se acercó a ella y le acarició el rostro
¡¡Dayane... cof... cof... cof!! - Candy abrió los ojos
Hola linda, veo que tienes un lindo enfermero – le bromeó
¿Has visto a Terry? - se sonrojó
¿Es él?
Si… - volteó la mirada hacia la ventana
Pero ¿Cómo es que ha llegado hasta aquí?
Él… - comenzó a contarle desde que lo vio por primera vez
Ahora entiendo… con razón, ya lo había visto antes
Parece que el destino se ensaña conmigo – dijo triste y dos lágrimas salieron de sus ojos
¡Oh no! ¡nada de que se ensaña contigo...! Al contrario linda -limpiaba las lagrimas - el destino te está dando una nueva oportunidad
¿De qué hablas?
Que si el destino ha vuelto a reunirlos no debes de desaprovechar, aclaren todo, tu no lo has dejado de amar…
Dayane...
Piénsalo cariño... ¿no crees que ya sufriste mucho?
En la mesa de la cocina mientras tanto estaban los tres hombres partiendo la tarta y Terry no dejaba de observar al niño... sin saber por qué, le recordaba tanto a él ¿podría ser posible? El mismo color de ojos, el mismo color del cabello, la nariz, quizás todo, pero lo que lo diferenciaba quizás de él mismo, era precisamente esa sonrisa, la cual había heredado sin duda alguna a su madre, así que la duda de que fuera su hijo y las palabras de la mujer que le leyó las cartas le rondaba por la cabeza.
¿Quieres más tarta? - le preguntaba el pequeño regresándolo de sus pensamientos
No… gracias... yo… - estaba muy confundido - tengo que irme… - se puso de pie para marcharse - Un gusto haberle conocerlo – y salió de la cocina como si lo fueran persiguiendo, llegó a la puerta, pero se detuvo al sentirse jalado de su saco
¿Por qué te vas? – preguntó el pequeño tomándolo de una mano
Terry no supo como descifrar el sentimiento que le creó el niño al mirarlo, éste lo miraba con unos ojitos a punto de llorar
¿Ya no regresarás? – su vocecita era triste
Yo… - no sabía qué decirle
Yo quiero que estés con nosotros… yo anoche ya no tuve miedo de estar solos mi mamá y yo…
Pero no tienes a que temer… - Terry se agachó de manera que quedó al nivel del niño
Si… - bajó sus ojitos y apretó sus dientes
¿A quién le temes Terry? – preguntó su tocayo levantando con su mano el mentón del niño
Al… mounstro… - lo dijo en voz baja, susurrando
¿Al mounstro? – preguntó él de la misma forma - ¿Quién es él?
Es un mounstro malo, muy malo… él… él hacía daño a mi mamá…
Terry sintió como si una mano le congelara el corazón al escuchar aquello que decía el niño, frunció el ceño de solo imaginar a qué grado estaba todo aquello que hasta el pequeño casi le rogaba que no se fuera.
No tengas miedo… - no pudo reprimir el deseo de abrazar al niño
¿No te irás? – la voz del niño era esperanzadora
Yo… - Terry dio un respiro largo antes de hablar – de acuerdo – al pequeño se le iluminaron los ojos – solo iré al hotel por ropa y volveré…
¿De verdad te quedarás con nosotros? – la sonrisa que dio el niño le recordó a las que Candy le daba antes
Si… pero solo hasta que tu madre esté bien… ¿de acuerdo?
¡¡De acuerdo!!
Bien…
¡Es una promesa! – y el niño le extendió su dedo meñique, Terry sonrió y también unió su propio dedo al del pequeño sellando así la promesa.
Terry fue directo al hotel, encontrándose sin asombrarle Karen Klaise, como si ésta lo estuviera esperando.
Granchester que bueno que llegas, nos avisaron que la vía del tren ya esta libre y regresamos a Nueva York esta noche - Pero Terry eso no le importaba
Karen ¿recuerdas donde estaba la mujer que me leyó las cartas?
Creo que si
¡Vamos tengo que encontrarla
Pero... ¡¡Oye espera!! ¿Qué te pasa? - la tomó bruscamente de la mano y comenzó a correr con ella
En el camino te explico
Cuando iban llegando al lugar
¡Terry! ¿Estás seguro que quieres hacer esto?
Si… - entraron al lugar
Regresaste… - dijo la mujer que acomodaba algunos objetos
Escuche, usted la otra noche dijo algo de un niño... y yo... yo necesito saber… - estaba por primera vez completamente nervioso
Siéntate - la mujer hizo lo mismo - Yo no tengo las respuestas que necesitas, esas solo las tiene ella…
¡Pero usted…!
Yo solo te dije lo que vi... el destino ya hizo su parte ahora les toca a ustedes, ve a su lado y resuelve tus dudas
Cuando salieron...
Pero ¿en que demonios estaba pensando para volver a este lugar? – Karen agitaba las manos
¡Cálmate! - se sentaron en una banca
¡¡No...!! ¡No puedo calmarme! La maldita duda me ronda por la cabeza - se acercó a Karen - ¿tu viste al niño... tu viste que...?
¿Que se parece a ti? Si, si lo noté…
¿Te das cuenta? ¡si ese pequeño es mío...! ¡¡Yo... yo no se lo perdonaría!! - su mirada tenia rabia - ¡¡SE CASÓ CON OTRO!! ¡ESO YA NO IMPORTA! ¡¡PERO EL HECHO DE QUE ME OCULTARA QUE TERRY ES MIO, ESO NO, NO LO PERDONARIA!!
Estas muy alterado… - Karen trató de apaciguar el enojo del castaño
¿¿Y como no estarlo?? ¡¡Si NO ENTIENDO NADA DE LO PASA!!
Mientras tanto en casa de Candy...
No, Dayane no puedo...
¿Por qué?
¡Yo estoy casada... y el…!
El merece saber que es su hijo…
¡¡NO!! ¡¡El se burló de mi... se... fue con ella - comenzó a llorar
¡No por favor no llores! - la abrazó
¡Oh Dayane...!
Dime querida… ¿Aún lo amas? – preguntó sin dejarla de abrazar
Candy dejó de estremecer su cuerpo al escuchar aquella pregunta ¿Lo amas? ¿Lo amas? ¿Lo amas? Se repetía en su mente ¿Acaso esa fue la razón por la que nunca pudo aceptar completamente su destino con Douglas? Si… jamás había dejado de sentir aquel sentimiento por Terry.
Lo… amo... – su voz tembló - no he dejarlo de hacerlo... y nada desearía mas que todo fuera una pesadilla, poder despertar y estar los tres juntos.
¡Pueden hacerlo cariño! - le limpió las lagrimas - ¡Mírate, aquí estás para iniciar una nueva vida!
¡Mami, mira te traje tarta! – la vocecita alegre de un niño las interrumpió, éste venía con una rebanada - ¡Oh gracias! - se limpiaba discretamente las lagrimas
Unas horas después Candy y Sean estaban solos, el niño se había quedado dormido y ella solo pensaba en todo lo acontecido, mientras le acariciaba la cabeza, Dayane quería quedarse con ella para cuidarlos ya que estaba delicada aún, no había dado a demostrar que la ausencia de Terry le había llenado un poco de tristeza, aunque no entendió que fue lo que Sean lo dijo en referencia a que éste regresaría, así que denegando la atención de Dayane, le aseguró que ellos estarían bien, que no había problema, así que los dejaron con la promesa de que Dayane regresaría al otro día para ver como estaban.
Entonces tocaron la puerta, ella fue a abrir era el...
Yo... regreso esta noche a NY... solo vine a despedirme... – le dijo desde la entrada – le había hecho una promesa a tu hijo, pero me es imposible cumplirla… mi trabajo…
No te preocupes, yo trataré de explicarle – contestó ella con aplomo - Que tengas buen viaje y gracias por lo que hiciste por mi y por mi hijo…
Adiós…
Adios
Terry se dio la media vuelta y se marchó. Ella solo lo vio irse, trataba de no llorar, trataba de no ir hacía él y pedirle que regresara.
Es lo mejor para todos - se dijo a si misma para tratar de convencerse
Cerró su puerta hasta que vio la figura de aquel hombre desaparecer por el camino, se apoyó en esta y sin poder evitarlo, una lágrima cayó.
Un rato después todos subían al tren, pero entonces cuando Terry puso un pie en la escalerilla, retrocedió.
¡Maldita sea no puedo... no puedo irme sin saber! - miraba a Karen
Haz lo que tengas que hacer, amigo... yo guardaré el secreto… veré que le puedo explicar a Robert
¡Gracias!
¡Me debes una! – le gritó Karen
Terry tomó su maleta y fue corriendo.
Ella estaba parada mirando al río recargada en un árbol pensando... sufriendo... cuando de repente escuchó pasos al darse vuelta lo vio ahí frente a ella
No pude… irme... no sin… hablar… no sin saber por que… - estaba agitado, había venido corriendo desde la estación - me olvidaste... no sin aclarar todas estas malditas dudas que me están matando desde que me entere que te casaste.
Terry… - su voz tenía una nota de dolor
No me iré sin saber las respuestas
Se quedaron ahí mirándose fijamente, en una mirada había enojo, pero también dolor y en la otra una tristeza profunda.
¡Te burlaste de mí! ¿Y ahora vienes a exigir respuestas? - le dio la espalda
¿Burlarme de ti? ¿de qué demonios hablas?
Yo te estorbaba en tus planes Terrece... por eso me pediste que regresara a Chicago... para poder regresar con Susana... ¡¡YO... YO VI LA NOTA EN LOS DIARIOS!!
¡¡Maldita sea!! – se puso frente a ella encarándola - ¡¡ESO FUE UNA TRAMPA!!
Candy sintió que su pecho iba a explotar al escuchar lo que Terry le había gritado.
"¡Una trampa! ¡Una trampa! ¡Una maldita trampa! – su mente repetía
¡¡REGRESE A BUSCARTE EN CUANTO TODO SE ACLARO PERO YA NO ESTABAS!! ¡¡COMO SIEMPRE HUISTE!!
"¡Una trampa…! - repetía en su mente
¡¡PERO NO SOLO HUISTE!! ¡¡TE CASASTE CON OTRO!! – eso al parecer la hizo reaccionar y mirarlo
¡¡FUE DIFERENTE!!
¿¿¿Por qué?? ¿¿EH?? ¡¡DIMELO!! - le gritó
¡¡¡TU...!!! - tenia un nudo en la garganta - ¡¡TU NO SABES LO QUE ME ORILLO A HACERLO!! ¡¡TU NO SABES EL INFIERNO QUE VIVI!!
¡¡QUIERO SABERLO!! - se acercó a ella y la tomó de los brazos sin dejar de verla - necesito saberlo… - suavizó su voz
Cuando... cuando leí esa nota...yo espere alguna noticia tuya… pero al no saber de ti... pensé que quizás era verdad… entonces, ya nada me importó... por eso me enrolé... pero estando allá... yo... – calló
¿Te enamoraste? - preguntó con dolor
¡¡No!!
¿Entonces? – ella bajó la mirada, apretaba su boca - ¡mírame! ¿por que?
Porque yo... ¡yo tuve que hacerlo...! porque al estar allá yo... -no podía hablar ¿como decirle que Sean era su hijo?
¿TU que?
¡¡No puedo... no puedo seguir con esto...!! - comenzó a correr
¡¡No espera!! - la detuvo tomándola de sus brazos – dime algo… ¿Terry es mi hijo? ¡Dímelo! Porque desde que lo vi no he dejado de pensarlo en ello
¡¡Suéltame!!
¡¡No, hasta que me digas lo que pasó en realidad!!
¿¿PARA QUE?? – le gritó - ¿¿NO TE DAS CUENTA DE QUE YA NADA IMPORTA?? ¡¡TU TIENES TU VIDA Y YO LA MIA!!
¿¿VIDA?? - la giró haciéndola ver el lugar donde vivia - ¿¿A ESTO LE LLAMAS VIDA?? ¡¡POR DIOS!! ¡¡MIRA COMO VIVES!! ¡¡MIRA COMO ESTAS!!
La terrible realidad le golpeó a Candy al ver la casa donde estaba viviendo con su pequeño hijo, realmente era un lugar deprimente, la fachada estaba casi derruida, hacía falta una buena pintura que con el paso del tiempo había adquirido un matiz oscuro, manchado por la humedad, el techo tenía algunos hoyos y otros lugares mal parchados que ella misma había tratado de arreglar, pero realmente, pensó con tristeza, era deprimente el lugar.
¡¡VETE… vete de mi vida!!
De acuerdo, si conmigo no quieres hablar lo harás con los Andreys – se comenzó a alejar
¡¡NO!! - corrió a detenerlo - ¡¡por favor no lo hagas!!
¿De quien huyes? – la enfrentó
El rostro de Candy se llenó de lágrimas, Terry no lo soportó y la rodeó con sus brazos, la sintió tan frágil que por un momento todo el coraje se fue.
No entiendo nada de lo que pasa... no entiendo por que tienes tanto miedo, ni tampoco por qué tu familia no sabe nada de ti… - Candy rompió el abrazo y le dio nuevamente la espalda, quizás ya era tiempo de hablar.
Cuando… cuando llegué a Francia iba muy herida, no me importaba nada, solo pesaba en el hecho de que te habías burlado de mi… me sentía engañada, traicionada… y para poder olvidarte, fue todo lo que se me ocurrió hacer… después nos enviaron al frente de batalla… - hizo una pausa para tomar aire, parecía afectarle mucho los recuerdos
¿Terry es mi hijo? – soltó de pronto Terry con tono de voz duro
¿Qué?
¡Quiero saber si es mi hijo! – la mirada que tenía él era de completo enojo, era fría - ¡¡Contéstame!! – él sin soportar más la tomó de los brazos y la zarandeó - ¡¡Dime, contéstame!! ¿¿Es mi hijo??
¿¿QUIERES SABER?? – se soltó de él bruscamente y lo enfrentó - ¡¡MUY BIEN ENTERATE!! ¡¡SI, ES TUYO!! ¡¡ES TU HIJO!!
Terry abrió enormemente los ojos, un gran desconcierto se pintó en su rostro, algo que no podía creer, era su hijo ¡¡Era su hijo!!
¿¿POR QUÉ NO ME LO DIJISTE?? – dio un golpe a un árbol cercano que hizo brincar a Candy
¡¡PORQUE TE CREI CASADO!! ¡¡PORQUE NO QUERIA INTERFERIR EN TU VIDA!!
¡¡ES MI HIJO, NO TENIAS DERECHO A APARTARME DE EL!!
¡¡TAL VEZ NO... PERO ESTANDO EN MEDIO DE LA GUERRA NO TUVE OPCION!!
¿¿En la Guerra dices??
Fue cuando yo me enteré que estaba embarazada…
Terry se llevo las manos al rostro
¡¡NO PUEDO CREERLO!! ¡UN HIJO...! ¡MI HIJO! ¿COMO PUDISTE ARRASTRARLO A ESTO?
¡¡TU NO ENTIENDES!!
¡¡NO!! ¡LA QUE NUNCA ENTENDIO FUISTE TU, LA QUE SIEMPRE DECIDIO POR LOS DOS, FUISTE TU!
¿¿Y TU TERRECE?? ¿¿CUANTAS VECES CORRI TRAS DE TI, CUANTAS VECES TUVE QUE DEJARTE IR PARA CUMPLIR TUS SUEÑOS?? ¡TE ES MUY FACIL VENIR Y JUZGARME, PERO TU NO TIENES UNA IDEA DE TODO LO QUE VIVI PARA DECIDIR TERMINAR AQUI! – su voz cambió a otra de tristeza, de impotencia - Tendrías que haber estado donde estuve yo, para que vieras la muerte, el dolor... ¿Crees que no pensé en regresar? Lo hice desde el momento que supe que estaba embarazada... pero no pude...no me lo permitieron... – bajó los ojos y una lágrima rodó de ellos
¿Qué hay de los Andreys? ¿por qué no recurriste a ellos?
¿Con que cara les iba a pedir ayuda? No Terrence no recurrí a ellos... por… vergüenza y por que no quería que rechazaran a mi hijo como muchas veces lo hicieron conmigo y como lo hicieron con…
¡¡CONMIGO POR SER UN BASTARDO...!! - termino la frase con dolor, estaba enojado pero ella tenia razón en ese sentido
Dios sabe que todo lo hice por proteger a mi pequeño
Un silencio… una pausa en la que solo el sonido de la corriente del río se escuchaba, una gran tensión se encontraba entre aquellos dos seres que habían sufrido.
¿QUE HAY DE TU ESPOSO? ¿DONDE ESTA? – preguntó de repente rompiendo aquel momento de silencio.
Candy pareció faltarle el aire, sus ojos se llenaron de angustia, aún no estaba lista para hablar de Douglas.
Lejos… - contestó fría
¿Lo amas?
Yo… es tarde – iba a dar un paso
¡¡No fue lo que pregunté!! ¡¡RESPONDE MALDITA SEA LO AMAS! – le gritó
¡¡NO!! ¡¡LO ODIO...!! – al fin, al fin decir lo que realmente sentía - ¡¡POR ESO ME ALEJE DE EL, POR ESO ESTOY AQUI!!
Candy se alejó corriendo, ya no podía mas, Terry se quedó inmóvil bajo la luz de la luna viendo como ella se alejaba. No se movía, tenia que razonar lo que ella le acababa de confesar.
Candy entró a su casa llorando, el miedo de que Terry le arrebatara a su hijo no la dejo pensar y nuevamente se dejó llevar por su desesperación, comenzó a llenar una maleta. Cuando escucho una voz a su espalda.
¿Piensas huir?
Lo vio parado frente a la puerta, sus ojos tenían fuego, sin darle oportunidad la retuvo de los brazos con furia.
¡¡NO VAS A LLEVARTE A MI HIJO!! - le grito - ¡¡NO VAS SEPARME DE EL!! -Terry no media sus fuerzas
Los recuerdos de los maltratos llegaron a Candy, de nueva cuenta el rostro que ella veía era el de Douglas
¡¡NO!! ¡¡NO ME PEGUES!! – puso sus brazos a manera de defensa
Terry la liberó desconcertado y la vio como a un ser indefenso, Candy se dejó caer al piso abrazando a sus piernas, haciéndose un ovillo, temblaba de miedo.
Candy yo… - quiso tocarla, pero ella se empujó con sus piernas hacia atrás
¡¡NO!! – estaba completamente llena de temor - ¡¡NO ME LASTIMES POR FAVOR!!
¡¡Candy cálmate!! - se acercó nuevamente a ella
¡¡¡NOOOO, SUELTAME!!! - Candy era presa del miedo
Cálmate… - dijo en tono más suave, quería acercarse pero ella trataba de alejarlo con sus manos – soy yo, Terry… mírame… - le sujeto las manos - no voy a lastimarte, jamás lo haría – le hablaba suavemente – yo nunca te haría daño…
El cerebro de Candy comenzó a reaccionar, empezó a distinguir.
Mírame Candy… soy yo… soy Terry… - las manos de ella que aún las tenía apresadas, las llevó a su rostro tratando de que ella lo tocara
Terry... eres terry – trató de sonreír, sus ojos con miedo daban paso a una tranquilidad
Shhhhh - la tomó en brazos y dulcemente la colocó en la cama – tranquila… - le hablaba con suavidad
Yo... mi cabeza me duele… - susurraba al tiempo que cerraba sus ojos
Descansa, mañana hablaremos… - la arropó, Candy había caído en un pesado sueño
La miró largamente y se atrevió a rozar con sus dedos la mejilla de ella, la tocó como si fuera un delicado cristal que fuese a romperse, pudo observarla mejor, estaba muy delgada, los huesos de sus hombros casi salían, se veían más sus pómulos se veían más pronunciados, su piel estaba más pálida, había ojeras alrededor de sus ojos, pareciera que la Candy que él había conocido se hubiera perdido.
Después, Terry salió al pasillo y fue hasta la recamara del niño, se acerco a él y lo vio dormir, todo desparramado en la pequeña cama, lo cubrió y le dio un beso en la cabeza de cabellos alborotados
Mi hijo... mi hijo – dijo con voz quebrada
Salio de ahí y se quedó sentado en los escalones llevándose las manos a la cabeza, pensando en todo lo acontecido, estaba molesto, furioso con ella, por haberse ido, por alejarlo de su hijo.
Tengo derecho a llevármelo – pensaba
Pero también recordó el rostro de miedo de Candy, por mas que tratara no podía dejar de preocuparse por ella, aunado a ello, estaban las palabras que le había dicho su hijo sobre el "mounstro" ¿Ese hombre sería el que se había atrevido a hacerles daño a su hijo y a ella? Si eso era verdad, entonces no tendría compasión, lo mataría con sus propias manos.
La mañana llegó, Candy despertó y recordó lo que paso, y con un temor en su pecho, fue a la habitación de Sean y se calmó al verlo dormir. Bajó a preparar el desayuno, después buscaría a Terry. Estuvo en la cocina preparando pan queques.
El aroma no solo despertó a Sean sino a Terry también, que se había quedado dormido en uno de los sillones.
Terry caminó a la cocina siguiendo el aroma y se detuvo al verla ahí, aquella mañana, todo lo veía de diferente forma, ella estaba hermosa con su cabello suelto, la observó en silencio un rato, hasta que fue descubierto por el niño que bajaba corriendo.
¡¡TERRY!! – la voz del niño lo hizo voltear, el pequeño se le lanzó a los brazos enfundado en su pijama
Candy en ese momento se giró y lo vio en la puerta, había pasado mala noche se le notaba a leguas, estaba desfajado, con ojeras y la barba a medio crecer y sus ojos esos ojos que tanto amaba estaban fríos.
Lo siento… me quedé dormido en tu sala - decía con el pequeño en sus brazos
¿Quieres desayunar? – trató que su voz no sonara afectada por verlo
¡Mamá preparó pan queques, están ricos! ¿quieres? - Candy y Terry solo se miraban
Así que los preparó tu mamá, eso tengo que verlo – se sentó a la mesa
Candy también lo hizo al terminar de preparar todo, sirvieron el desayuno, el niño hablaba y hablaba, Terry reía ante sus ocurrencias y Candy los observaba, Los ojos de Terry tenían un brillo especial al estar con Sean, los veía feliz.
¿De verdad tienes un caballo?- preguntaba Sean con grandes ojos
Si
¡¡¡Quiero verlo!!! ¿¿me dejaras subir??
¡¡Jajaja!! No tengo caballo en esta ciudad, pero tal vez pueda conseguir uno y enseñarte ¿te gustaría?
¡¡SIIIIIIII!! ¿¿Verdad mami?? ¡¡Vamos a buscarlo!! – decía el niño jalando a Terry
Terry espera... antes tengo que hablar con tu madre… ¿por qué no vas a jugar y cuanto termine vamos a buscar el caballo? – le propuso
¡¡Siiiii!!
El niño salio al patio trasero a jugar, dejándolos solos. Ahí estaban nuevamente frente a frente, Terry la miraba de manera fría.
Tomé un decisión Candy
¿Una decisión? ¡SI ESTAS PENSANDO EN ALEJARME DE EL, NO LO VOY A PERMITIR! - Candy se ponía a la defensiva, Terry se acercó a ella
Si quisiera eso, te aseguro que lo hubiera hecho anoche pero... - se dio la media vuelta caminando a la ventana donde se veía al niño jugar - sé que MI HIJO te necesita, por lo que decidí permanecer en Nueva Orleans un tiempo, - se puso de frente a ella - quiero que Terry me conozca, que me quiera y poder decirle que soy su padre. Así que por su bien creo que podemos intentar una amistad.
Con una condición
¡¡JAJAJA, por Dios Candy!! ¿crees que a estas alturas puedes poner condiciones?
Si… - no hizo caso a su sarcasmo - No quiero que nadie sepa que estamos aquí
Así que nadie sepa mmm... – su mano sobaba su barbilla reflexionando aquella petición - si quieres eso a cambio, de acuerdo, pero también necesito saber cosas de ti… dime primero ¿Que haces en esta ciudad? ¿Y por qué te haces llamar Juliette ¿De quien huyes Candy? - le dijo viéndola a los ojos, ella solo desvió la mirada no sabia que responderle
¿Y si no lo hago?
Tus primos estarán felices de saber donde estas… - su sonrisa era cínica
¿Serias capaz?
Los ojos de Terry brillaron, y Candy entendió que tendría que decirle la verdad, sino atenerse a las consecuencias.
Bien, te escucho - se sentó en el sillón cruzando la pierna
El era capitán… - se paró junto a la ventana mientras veía el jardín, parecía transportarse en sus recuerdos, todo se borró y pareció estar nuevamente viviendo su pasado - …de la unidad donde prestaba mis servicios como enfermera, la guerra era espantosa los bombardeos mas cercanos, una noche tuvimos que evacuar y mientras lo hacíamos nos atacaron... me asusté mucho y huí solo pensaba en la vida que llevaba en mi vientre, sin darme cuenta me perdí en el bosque, fue cuando él... me salvó la vida. Llegamos a territorio seguro, él se descubrió mi estado... y me propuso darme un apellido para mi hijo y sacarnos de Francia…
Y tú aceptaste, sin importar que fuera mi hijo…
¡Te creí casado...! Y no podía regresar con los Andreys... en ese momento me pareció lo mejor para mi hijo
¿Qué pasó después? - la rabia se quería apoderar de él, pero se controló
Llegamos a Suiza... mi embarazo iba bien y él... se preocupaba… pero después de que di a luz... - la voz se le cortaba, se movió dándole la espalda
¿Después de que diste a luz que?
Él… él se volvió violento... - Candy le daba la espalda a Terry y apretaba sus puños al recordar el primer golpe que recibió y el abuso al que la sometió - yo... yo quise dejarlo… pero me amenazó con hacerle daño a mi hijo...
¿El te golpeo? – la voz de Terry había cambiado, parecía furioso
Si... - dijo casi en un susurro
Entonces… ¿esas cicatrices en la espalda…? - Los ojos de Candy se abrieron enormemente al escuchar eso, volteó a mirarlo ¿como era que él...? - las vi el día de la tormenta, tuve que quitarte la ropa húmeda…
TU...TU... ¿Cómo te atreviste? - se sentía tan apenada, su cara era una grana
Te vi… pero no te miré… - dijo suavemente - Terry se puso de pie y se acercó a ella - ¿Por qué no pediste ayuda? – tenía sus manos empuñadas
Porque el miedo no me lo permitía... porque cada vez que intentaba hacerlo... los golpes… sus... "abusos" – esto último lo dijo en su mente no podía decirlo, no a él - ... porque… no quería arriesgar a mi hijo - las lagrimas rodaban por sus mejillas
¿Cómo... huiste? – parecía también estar sintiendo el mismo sufrir de ella
Una noche… quiso… quiso… - no podía decirlo, Terry más apuñó sus manos hasta hacerse daño, al entender a lo que se refería – y la manera en como quiso desquitarse era el golpear a mi hijo, jamás se lo hubiera permitido, primero muerta a dejar que tocara a mi niño... esa noche... – las lágrimas comenzaron a caer – esa noche me golpeó como nunca lo había hecho… creí que me mataría... - las imágenes llegaban a su mente y tuvo que sentarse para continuar – después… de hacerlo… se fue y en ese momento decidí que tenia que salir de ahí... así que rogando la ayuda de los sirvientes fui a buscar a la única persona que podría ayudarme en ese momento… Lizette Guiniani... ella prácticamente me salvó la vida... curó mis heridas y me dio un hogar durante un año... hasta que Douglas estuvo a punto de dar con nosotros… por ese motivo regrese a América con otro nombre y por eso no puedo acercarme a los Andreys, porque si lo hago él me encontrará y si lo hace me matará...
Candy se cubrió el rostro con sus manos, y comenzó a llorar, el hablar de eso frente a Terry había sido demasiado.
Terry al escuchar su relato se llenó de furia, pero al escucharla llorar de aquella forma, el corazón le dolió, solo de imaginarla sufrir todo aquel calvario. Se acercó y se hincó frente a ella.
No llores, por favor
Candy levantó el rostro su mirada era tan triste, los dos se quedaron viendo Terry tomó dulcemente su rostro y limpio con sus pulgares su lagrimas, sin saber como, estando demasiado cerca, Terry rozó con sus labios los de ella, estaban a punto de besarse cuando el inquieto de Sean entró.
Terry soltó a Candy y ella se puso de pie dándoles la espalda para que Sean no la viera llorar.
¿Ya vamos a ir por el caballo Terry?
Creo… que hoy no podrá ser - le respondió Terry, quien estaba muy afectado por lo que Candy le acababa de contar.
Pero... tu prometiste… - la desilusión se pintó en el rostro del niño
Si lo sé y quiero que me disculpes… - se puso a la altura del pequeño - pero te prometo que mañana iremos a buscar ese caballo
¿De verdad? – volvió a sonreír, la misma sonrisa que tenía su madre
Si, te lo prometo - se puso de pie y caminó hasta Candy quien aún estaba dándoles la espalda, le dijo de manera que solo ella escuchara - No te preocupes que nadie sabrá que estas aquí.
Gracias… - dijo con voz más tranquila
Terry salió de la pequeña estancia, el castaño se dirigió al hotel donde había estado hospedado antes, necesitaba poner en orden sus ideas su mente estaba ocupada con lo que Candy le había dicho, las imágenes de ella sufriendo le llenaban la cabeza.
Se dejó caer en la cama, se había dado una ducha, durante la cual, no había dejado de imaginar todo lo que había vivido Candy, mientras miraba el techo de su habitación, recordó esos días en los que se amaron, se veía tan radiante, tan feliz y ahora, su mirada era triste y su cuerpo se veía tan débil y esas marcas en su espalda. Terry luchaba contra todo lo que sentía, enojo por las decisiones que tomó ella sin importarle el, dolor de verla sufrir de esa manera y felicidad de saber que aquel pequeño de franca sonrisa era suyo. Había jurado odiarla, pero lo único que había podido hacer era amarla. ¿Pero, acaso ella aún lo amaría? Era algo que tenia que averiguar, porque si ella aun lo amaba, él seria capaz de todo por ser feliz a su lado y sobre todo por hacerla feliz a ella.
Por su parte Candy no podía evitar pensar en Terry, nunca había dejado de hacerlo, precisamente a pesar del rencor de antaño, había puesto a su hijo un segundo nombre, además del de Sean, Douglas no puso objeción a ello, aunque en su momento le dijo que el nombre parecía demasiado aristocrático, pero eso era lo que más la ligaba al padre de su hijo, pero ahora, el volver a verlo, el sentirlo cerca, hacía que su corazón vibrara.
También recordó sus días felices ¡Oh cuanta felicidad era estar a su lado, nada importaba!
Recordó las palabras de Lizette "Lucha, lucha por tu felicidad"
¿Pero como hacerlo? – Se dijo - Él solo quiere estar con Sean, quizás él ya me olvidó - Las lagrimas rodaban por sus mejillas - No… no debo pensar en eso, el amor ya no es para mi... - recordó una vez mas los abusos de Douglas – yo ya no soy digna de el…
Candy se topó con su imagen en el espejo, se sentía tan poca cosa, se veía demacrada, ya no sonreía.
Mami ¿estás triste? – escuchó la voz de Sean preguntarle, no se había dado cuenta que el niño había entrado a su habitación
No mi cielo… - se giró y le sonrió, se levantó con Sean en los brazos y se dejaron caer en la cama - ¿como voy a estar triste si estas a mi lado?
Te quiero mami - le decía Sean mientras Candy se recostaba a un lado suyo
Yo también te quiero - y comenzó a llenarlo de besos y de cosquillas
¡¡¡jajajajajaja, ya mami!!! - le decía el pequeño retorciéndose en la cama
Esos eran los momentos que a Candy le daban fuerzas para salir adelante.
Voy a hacer todo lo que este en mis manos para que seas feliz mi amor - le dijo al pequeño que estaba recostado en su regazo.
Mami… - la vocecita se dejó escuchar
Dime amor…
Sabes, me gusta que Terry este con nosotros, dile que viva aquí ¿si?
Eso no se puede Sean
¿Por que? – su carita se puso triste
Porque... porque él... solo está de vacaciones aquí... él vive en otra ciudad
¿Donde vive también su caballo?
Ya es hora de que duermas… - trató de cambiar la platica, lo tomó en sus brazos para llevarlo a su recamara
Mañana vamos a buscar a mi caballo y le pediré que se quedé con nosotros, así ya no vamos a estar solitos mami – lo recostó en la cama
Sean, es hora de dormir – le dio un beso en la cabeza castaña y salió dejando encendida una lamparita a un lado de su cama del niño
Candy durmió poco, no dejó de pensar en toda la noche lo importante que era la presencia de Terry en la vida de Sean y ese roce de sus labios, la había hecho estremecer.
Al día siguiente muy temprano, Candy estaba terminando de arreglar a Sean. Se sentía nerviosa, no dejaba de pensar en Terry. Trato de verse linda, pero tenia poca ropa y estaba desgastada.
¡¡¡Mami ya llegó!!! – la voz de Sean retumbaba en toda la casa - ¡¡Vamonos!!- dijo el niño cuando la vio bajar las escaleras, tomo de la mano a su madre y corrió a abrirle a Terry
Se veía tan guapo, traía solo una camisa ligera, estaba afeitado y su olor a lavanda lleno la pequeña sala. Candy solo llevaba un modesto vestido, y su pelo en una coleta.
¿Listos?
¡¡¡SIIII!!! – el niño brincó de emoción
Así salieron los tres, Sean iba en medio y con una de sus manitas tomó la de Terry y con la otra la de su mamá, caminaron sin decir nada, solo escuchaban al pequeño, pero los dos tenían el mismo pensamiento. Les gustaba la idea de estar juntos los tres.
Llegaron a un restaurante, Terry acomodo la silla de Candy. Estaban en silencio una vez mas, Candy veía el menú, pero sentía la mirada de Terry, la cual la ponía muy nerviosa.
¿Dónde vives Terry? - se escuchó la vocecita del niño
En Nueva York…
Ah… ¿y te gusta?
Si, es una linda ciudad
¿Y no te gusta aquí?
Si… me gusta…
Mamá dice que no puedes vivir con nosotros ¿verdad que si puedes?
¡¡Sean!! – Candy lo regañó
¿Sean? – preguntó Terry con la ceja levantada
Terry es mi segundo nombre… - explicó el niño – pero ¿¿de verdad te quedarás?? – volvió a preguntar
¿Te gustaría eso? – el mayor contestó sin hacer caso al regaño de ella
¡¡Si, claro que me gustaría!! – sonrió de oreja a oreja el niño – así… - su sonrisa se apagó y frunció el ceño el pequeño - …no estaríamos solos y mamá ya no se asustaría con el monstruo
¿Monstruo? ¿de cual monstruo hablas? – preguntó Candy
Del que te gritaba… - bajó la carita el niño, su cabello tapaba parte de su rostro y sus pequeñas manitas estaban empuñadas – ese que te hacia llorar
Candy no pudo evitar sentir un nudo en su garganta al escuchar aquellas palabras de su niño, ingenuamente pensó que a él no le había afectado nada, pensó tontamente que nunca se había dado cuenta de semejante barbaridad que vivía, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero algo la hizo detenerlas, la mano de Terry la estaba tomando, sintió una calidez.
Pues entonces me quedaré en esta ciudad – dijo con determinación - y te aseguro que ese monstruo no volverá a aparecer por aquí…
¿Lo prometes?
SI, te prometo que nadie volverá a hacerle daño a ti o a tu madre…
¿Ves mami? ¡te dije que se quedaría! – era algo bello ver aquella sonrisa en el niño, pensó Terry
¿Y a ti te gusta la idea Candy? – preguntó a la rubia fijando su mirada en ella.
Si esa es tu decisión por mi esta bien- sonrió tímidamente
Un rato después salieron del restaurante y caminaron hasta dar con un valle, y como Terry se lo había prometido al niño, consiguió un caballo, con uno de los habitantes de ese lugar
¡¡¡Mira mami!!! ¡¡¡es un caballo de verdad!!!
¡Si lo es, mi amor! - respondía mientras veían a Terry acercarse con el animal
Listo, aquí esta el caballo
¡¡Súbeme si, si, si!! - le estiraba las manitas
¡¡Jajajaja!! ¡¡De acuerdo sube!!
Terry y Sean subieron al caballo, estuvieron cabalgando un rato, el niño estaba feliz, y que decir de su padre, que con orgullo le enseñaba como tomar las riendas. Candy observaba sentada bajo la sombra de un árbol.
¡¡Esto me gusta Terry!! – tenía los ojos brillantes el niño
¡¡Jajaja a mi también!!
¡¡Ahora has que mami se suba, le va a gustar mucho!! – le pidió Sean
Bien, vamos por ella - movió las riendas del caballo y cabalgó hasta Candy
¡¡Mami sube!! – le pidió Sean
¿Yo? no... no creo mi cielo…
Sube… - Terry le extendió la mano y le sonrió, Candy sin saber bien el por qué, aceptó - ¡¡Bien aquí vamos!!
EL caballo comenzó a trotar, Sean iba al frente, después Terry tomando las riendas y Candy detrás, no le quedó otro remedio que rodearlo con su brazos para sujetarse, al hacerlo los dos se estremecieron, Candy percibía el aroma de Terry, y cerró los ojos, se sentía tan bien. Estuvieron así un buen rato, hasta que la tarde cayó.
Los tres descansaban a la orilla del río, Sean le daba hierbas al caballo, mientras que sus padres luchaban contra lo que sentían, guardando silencio.
Has hecho un buen trabajo Candy, Sean es un buen niño, aunque creo que tiene una energia tremenda
Si la tiene… - contestó sonriendo - hay días en que no se como le sigo el ritmo
Cuéntame sobre él ¿que le gusta? ¿que hace? - Candy sonrió
Le encanta hacer travesuras, hace unas semanas le dio tremendo susto a Dayane, le enseño una rana que encontró cerca del río, la pobre dio un grito enorme cuando la rana le saltó en la cara y Sean solo reía.
¡¡JAJAJAJAJAJAJA!! Eso debió ser muy divertido, me recordó a las diabluras que le hacia a mi madrastra
Candy vio un brillo especial en Terry al ver como la luz del atardecer se reflejaba en él.
Mientras ellos reían en otra parte de Estados Unidos...
¡¡MALDITA SEA LLEVAMOS CUATRO MESES AQUI Y AUN NO PUEDES TENER NOTICIAS IMBECIL!! – aquel hombre le gritaba a uno de sus ayudantes tomándolo por la solapa y arrojándolo a la pared
No… No se ha acercado a su familia Douglas - respondía el hombre poniéndose de pie
¡¡BUSCALA, Y NO VUELVAS HASTA TENER NOTICIAS!! ¿¿ENTENDISTE?? – el otro solo asintió - ¡¡LARGO!! - Douglas se quedó solo en la habitación - ¿¿Te crees muy lista Candy?? - bebía de una copa – pero tarde o temprano voy a encontrarte y cuando lo haga... ¡¡TE ARREPENTIRAS POR ABANDONAME!! - diciendo esto último rompió la copa en sus manos, sus ojos tenían una mirada demoníaca
Continuara...
Chicas por fin aquí esta el capitulo, se que tarde en publicar pero estoy segura que valio la espera, hasta quedo largo el capitulo jejeje, bueno solo puedo decirles que agradezco cada uno de sus comentarios, por que el que se tomen no solo el tiempo de leer lo que sale de esta cabezota, si no hasta mandarme mensajitos, es padre.
Espero poder publicarles prontito, me ire de vacaciones este fin de semana peroooooooo le prometo llevarme mi pluma y libreta e inspirarme bajo la sombra de un árbol , escuchando las cascadas, sorry ya me alucine pero de verdad que aprovechare el tiempo libre para publicar pronto.
GRACIAS SENSEI!!!!
Lulu
