Ya Nunca Más

Capítulo 10

Nueva Orleáns...

Terry había ido a dejar a Candy y a Sean

¿Te divertiste?

¡¡Siiiiii me gusto mucho el caballo!!

¿Y tu Candy?

También… la pasé bien, gracias por todo ¿quieres pasar?

¡Si, si! - lo tomó el pequeño de la mano sin darle oportunidad a responder

Traeré un poco de limonada- dijo la rubia entrando a la cocina para preparar el agua

¿De verdad tú amigo tenia todos esos animales? - preguntaba el pequeño bostezando

Si

¿Me los enseñaras? – el niño iba cerrando sus ojos

Algún día, estoy seguro que Albert le encantará enseñarte todos sus animales

Albert... - dijo Candy con nostalgia recordando a su amigo - aquí esta el agua…

Gracias

¿Has visto a Albert?

Si, va muy seguido a Nueva York por negocios aunque la verdad es que, cierta chica pelirroja lo trae loco aunque el lo niegue

¿Negocios? ¿chica?

Hay muchas cosas que no sabes de él…

¿Cómo que?

Como que el vagabundo Albert es más ni menos que William Albert Andrey, tu tío abuelo…

¿¿QUE??

Terry comenzó a contarte lo que había pasado con su amigo...

Oh, ahora entiendo tantas cosas... sus apariciones cuando me encontraba en problemas... ¿Pero porque no me lo dijo?

Eso solo te lo puede responder él

Gracias por decírmelo Terry…

Supuse que querías saberlo... - silencio nuevamente...

Sean se había quedado dormido en el sillón, Terry lo tomó en sus brazos y lo llevó a su cama. Candy lo acompañó, juntos lo arroparon y salieron de la recamara del niño.

Iban caminando hacia las escaleras cuando de repente, en la parte de arriba de ellos algo crujió, uno de los maderos viejos del techo cayó.

¡¡Cuidado!! - Terry la jaló hacia él a duras penas, evitando así que aquel pedazo de madera cayera justo en Candy

Volvió a mirarla, dándose cuenta que sus rostros habían quedado cerca, muy cerca, la veía fijamente, su mirada tenia algo extraño.

Terry tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano, no sabía cuánto más soportaría, quería besarla, aunque, haciendo acopio de las pocas fuerzas que tenia la soltó

Es tarde me marcho - dijo de manera fría dejando a una Candy muy confundida.

Los días transcurrieron Terry iba a visitarlos todos los días le encantaba estar con Sean, pero también estar con ella, no podía negar lo que lo sentía, se daba cuenta que aún la amaba.

Candy había regresado a trabajar, y Terry buscaba un lugar donde vivir, pues se había cansado del hotel, una mañana se encontraba en la tienda pues había prometido que llevaría al niño por un helado.

Buenos días Terry - saludó Dayane que estaba a un lado de Candy

Hola…

¡¡TERRY, ya llegaste, yupiii!! – el pequeño castaño, corrió al encuentro del mayor.

Hola ¿como estas? – lo cargó

Bien ¿ya vamos por mi helado?

¡¡Jajajaja!! Si en un momento, antes necesito hablar con tu mamá

¿Pasa algo? – preguntó con extrañeza

No, solo que he decido ya no estar en el hotel y buscar un lugar de alquiler ¿te importa si Terry me acompaña?

¿Qué es alquiler mami?

Es cuando pagas por permanecer en un lugar cariño…

Ahhh

No quiero ser entrometida pero, si buscas un lugar nosotros tenemos una habitación en casa que solíamos alquilar, no tiene gran lujo, pero es cómoda y tendrías privacidad, pues esta en la parte trasera de la casa - dijo Dayane

Gracias Dayane creo que aceptare tu propuesta ¿te importa si me mudo esta tarde?

Pero… ¿no la vas a ver primero?

No es necesario, con saber que es de ustedes es suficiente…

¿¿Ya vamos por mi helado??

Si, ya vamos

¡¡Yupiiii, ya me voy mami!!

Pórtate bien por favor y no tomes mucho sol - le dijo dándole un beso - ¿Te parece si comemos juntos?- dijo Terry antes de irse

Yo… no sé... tengo que estar aquí

-No te preocupes por eso Jullie, nosotros nos haremos cargo de la tienda, así puedes llevar mas tarde a Terry a casa para que se instale – comentó Dayane con una sonrisa

De acuerdo… - dijo vencida Candy

Terry salio con el pequeño, fueron a la heladería, después a caminar por el río, terminaron los dos en un árbol.

No sabía que treparas árboles…

Si, mami me enseñó

¡JAJAJA! ¿Por qué no me sorprende?

Después de un rato fueron por Candy para ir a comer, estuvieron los tres riendo de las travesuras del pequeño, después llegaron a la casa de Dayane. Candy y el niño le ayudaron a instalarse.

Bueno creo que ya quedo listo…

¡¡Siiiiiiiii!! ¿nos quedamos con el mami?

No...tu y yo tenemos nuestra casa mi amor

Mmm... Pero me gusta mas, aquí no se caen las cosas de allá - decía señalando el techo

Candy con ese comentario inocente de su hijo se sintió mal, pues tenia razón su "casa" estaba en muy mal estado y ahora el techo casi se caía. Terry observo el rostro de Candy y comprendió lo que sentía.

Es tarde, tenemos que irnos…

mami quiero quedarme aquí

Pero...

¡¡Anda mami!! ¿¿si, si??

Candy se encontró con los ojos de Terry

Déjalo pasar la noche conmigo

Está... está bien – dijo derrotada por dos pares de ojos idénticos y que tanto amaba

Bien, te llevaré a casa…

No... no es necesario…

No voy a dejar que vayas sola - dijo de manera posesiva y al darse cuenta agregó - así aprovecho para... traer el pijama de Sean… - sonrió

Pero ¿y el niño?

El puede esperar aquí ¿verdad?

Si mami…

De acuerdo

Candy y Terry salieron, cruzaron el puente y caminaron por el sendero cubiertos de árboles que los llevaron a su casa, no hablaron, solo se escuchaba el sonido del río y las aves.

Traeré la pijama del niño… - Terry la vio subir las escaleras

"Es tan hermosa... si tan solo… no hubiera decidido por los dos... estaríamos juntos... formando una familia…" - pensaba cuando la voz de Candy lo regresó a la realidad

Aquí tienes…

Gracias… - al extender la mano se encontró con la de ella la miro fijamente y luchando contra lo que sentía al tenerla cerca, soltó su mano

mañana... traeré al niño

Si... está bien…

Cuando Terry se marchaba se detuvo en la puerta

No te preocupes sobre la casa... yo me haré cargo – le dijo

¿¿De qué hablas?? – en la mirada verde había confusión

Pero Terry ya no dijo nada solo siguió su camino dejándola muy confundida, Candy cerró las puertas y fue a su recamara, no le gustaba estar sola le daba miedo, trato de controlarse y cerró los ojos después de un rato se quedo profundamente dormida.

Mientras que Terry y Sean se divertían de lo lindo.

¿Y todo esto lo haces en el teatro?

Si…

Yo quiero ir a un teatro y divertirme así

¡Jajajaja! Algún día te llevaré al teatro…

¿Y a mamá también?

Si también…

Me gustaría que mami estuviera aquí – Sean de repente se puso triste

¿Por qué te pones así, no te gusta estar conmigo?

Si mucho... pero sabes a mami no le gusta estar sola... en las noches ella sueña con el monstruo – dijo como susurrando mientras en sus ojitos se pintaba una angustia

Y el pequeño no se equivocaba Candy comenzaba a soñar, se veía en un hermoso Jardín, rodeado de rosas blancas... ella las observaba sentía paz, de pronto todas se volvían rojas y al girarse veía a Terry le sonreía y la tomaba de la mano, caminaban juntos jugaban con su hijo, ella daba vueltas feliz, eran los brazos de Terry, pero, de pronto toda esa felicidad se detenía, todo se ponía gris y frente a ella estaba Douglas, comenzaba a correr, quería alejarse Terry y Sean desaparecían y ella caía al piso, las lagrimas corrían por sus mejillas, sentía miedo. Douglas estaba sobre ella.

¡¡¡NO PUEDES ESCAPAR!!! ¡¡ME PERTENCES, TARDE O TEMPRANO TE VOY A ENCONTRAR!!

¡¡¡NO!!! ¡¡ALEJATE!!! ¡¡NOOOOOOOOO!! - gritaba entre sus sueños cuando sintió una calida mano sobre ella

Despierta... Candy es una pesadilla – aquella voz la reconoció

Abrió los ojos cubiertos de lágrimas, no entendía que pasaba Terry estaba ahí

¿Qué paso? ¿que haces aqui? - se sentó en la cama y la cara de su hijo se mostró en su mente - ¿¿LE PASO ALGO A SEAN?? – dijo asustada

Mami aquí estoy - dijo el niño abrazándola

Sean no podía dormir, dijo que no te gustaba estar sola, así que lo traje de vuelta – explicó Terry

Mami… ¿soñaste feo otra vez? – la voz del niño era queda

Si...

Ya no voy a irme mami… - el niño la abrazó

Es tarde me voy – dijo Terry después de observarlos

Gracias

Así Terry se fue, parecía increíble lo conectados que estaban madre e hijo, el pequeño se había inquietado tanto por el miedo a estar sola de Candy, que no tuvo mas remedio que llevarlo con ella, y el verla con esa desesperación le dolía.

Mami sueña con el mounstro - fueron las palabras de Sean

Al llegar la mañana, el pequeño estaba en la tienda con su madre, había llegado preguntado por Terry, pero le dijeron que salió temprano, llegó la tarde y Terry nunca llegó, Sean iba un poco decepcionado y Candy no podía negar que le gustaba tener a Terry cerca así que también iba un poco triste. Pero al llegar a casa se llevó una sorpresa, Terry estaba en el techo de la casa.

¡¡¡Terryyyyy hola!!! - gritó el niño

¡¡¡HOLA PEQUEÑO!!! - le respondió desde lo alto y comenzó a bajar por la escalera

Candy no podía creer lo que veía, Terry llevaba el pecho desnudo y su pelo en una coleta y se había bronceado por el sol

Hola Candy - su voz la regreso a la realidad pero no sabia que decir, no podía evitar sonrojarse al verlo así

¿Que... haces?

Pues tu casa necesitaba unas mejoras y yo tengo mucho tiempo libre – explicó sin más

Pero... yo no tengo dinero...

Yo no te estoy cobrando, ya te lo dije tengo tiempo libre…

Yo quiero ayudarte ¿puedo? - preguntó el niño

Claro que puedes, me agrada la idea…

Debes estar hambriento, prepararé algo para que comas – dijo Candy a Terry

Gracias…

Terry fue a lavarse, Candy lo veía a través de la ventana y sentía el corazón agitársele

"¿Qué me pasa? ¿por qué el tenerlo cerca me provoca temblar?" - se preguntaba a si misma

¿Te ayudo en algo? - le preguntó Terry sobresaltándola, ya se había puesto su camisa

¿¿EEh??

¡¡Jajaja!! ¿qué te pasa pecosa? - puso su dedo índice en su nariz, la miraba de manera extraña - se te notan mas las pecas con esa cara

¿Pecas? – la vocecita de Sean los hizo separarse - ¡¡jajajajaja!! ¡Si, mi mami está pecosa!

¡No puede ser! - respondió rendida Candy y sonrió, pues aunque lo negara, extrañaba ese apodo y el escucharlo de ellos hacia que su corazón se sintiera calido

Comieron juntos, Terry alabó la comida de Candy, después le ayudo a levantar la mesa.

Voy a terminar de reparar el techo mañana… - anunció después

Gracias... yo te pagare todo...

¿Cuando entenderás que no es necesario?

Es que no me siento bien de que lo hagas…

No es una limosna Candy, lo hago porque me importan - sin darse cuenta se había acercado a ella - me importas… - dijo casi en un susurro y le dio un dulce beso en la frente - voy a despedirme de mi hijo

Terry partió, y Candy no podía dejar de pensar en sus palabras ME IMPORTAS...ME IMPORTAS... una sonrisa iluminó su rostro.

A partir de ese día las cosas parecían mejorar, Entre los tres habían arreglado la casa, terry se encargó del techo, Candy del jardín, y Sean de pintar o al menos eso intentó.

Reían mucho, y poco a poco se iban a acercando sin darse cuenta el amor estaba volviendo a florecer de forma natural.

Terry tenia tiernos detalles que tal vez para el resto de la gente pasaban desapercibidos, pero para Candy no.

Una tarde le dejaba una rosa, otros días se quedaban charlando sobre Sean, Terry le había comenzado a enseñar a leer y a pesar de ser tan pequeño demostró ser muy inteligente pues demostraba mucho interés.

Pero si había algo que disfrutaban, era cuando después de acostar al niño se quedaban sentados en la escalera de la entrada, bajo la luz de la luna, no había necesidad de hablar con estar ahí juntos era suficiente.

Terry había decidido reconquistar a Candy, sabia que tenia que ir despacio, pero había recibido noticias de Karen, la próxima obra se estrenaría en un par de meses y Robert le daría el papel principal para el, así que dentro de muy poco tendría que volver a NY.

Una tarde estaban en casa de Dayane y Arthur ellos querían que Juliette fuera feliz así que hacían lo que fuera para que pasara tiempo con Terry.

Juliette quiero darte algo… - le dijo una tarde

¿A mi?

Si, ven a mi recamara por favor…

Candy entró, Dayane le había confeccionado un lindo vestido

¡¡Oh es muy bello!! - dijo Candy acariciando la tela

Es para ti…

¿¿Qué?? No, no puedo aceptarlo…

¿Y por qué no?

Porque es muy lindo y seria mejor que lo vendieras…

¡Bah, tonterías! Es tuyo así que pruébatelo

Dayane insistió tanto que Candy acepto cuando se vio frente al espejo no podía creerlo se veía tan linda.

Veamos… si soltamos tu pelo… - Dayane la arregló aunque el vestido era sencillo, no dejaba de ser bello, y con su melena suelta lucia esplendida

Así, salio Candy, cuando Terry la vio se quedó sorprendido

Te ves hermosa… - dijo con voz suave acercándose a ella, logrando que se sonrojara

¡Es verdad! Si, tanto como para salir a pasear - dijo Arthur dándole un leve codazo a Terry

Arthur tiene razón – concordó Terry - ¿quieres dar un paseo?

¿Ustedes también irán?- pregunto viendo a Dayane

No, preferimos quedarnos en casa con Terry, anden vayan, vayan… - dijo Dayane sonriendo

Pero...

Que se diviertan – la puerta se cerró detrás de ellos sin darle tiempo a Candy de hablar.

Terry ofreció su brazo a Candy y así salieron juntos, era la segunda vez que salían solos, la primera fue la noche que el niño pidió quedarse con Terry, en esa ocasión no habían dicho nada, pero ahora era diferente

Me dijeron que hay un lugar donde tocan Jazz ¿quieres ir?

Si... me gustaría…

Caminaron y llegaron al lugar, entraron y tomaron asiento un hombre de color tocaba un Saxofón, la música inundaba el lugar, Candy y Terry disfrutaban del espectáculo, cuando salieron las calles estaban desiertas, iban hablando de cosas simples cuando Terry se detuvo de pronto...

¿Quieres bailar? - se puso frente a ella

¿Qué?

¿Que si me concedes una pieza? - le extendió la mano

¿Estás loco? Ni siquiera hay música…

Terry la acercó a él, y comenzó a tararear una melodía

Ya está la música, ¿bailamos?

La veía tan fijamente que parecía que la hipnotizaba, ella aceptó su mano y ahí en una calle, solos bajo la luz de la luna comenzaron a bailar, no importaba nada, Terry seguía tarareando la canción, una que ella conocía muy bien, la alegría de esos días de Escocia volvieron, ella reía, se sentía feliz, no quería pensar en nada, solo disfrutaba del momento. Terry se detuvo de pronto como lo había hecho años atrás.

De pronto escucho su voz ronca y sintió como la abrazaba

Quisiera que no me dolieras, que este amor que siento por ti se fuera, quisiera no verte en todos mis sueños… juré odiarte Candy, juré borrar tu nombre y dejarte de extrañar… poder respirar sin que me duela el alma… olvidar como tu y nunca extrañarte… pero sigues aquí, aferrada a mi alma… no puedo escapar...

Terry no soportó más, cerró los ojos y se dirigió a sus labios, los comenzó a besar con tanto amor. Candy tardó un momento en comprender lo que pasaba… sus labios... su sabor

Terry la soltó lentamente y la miró fijamente

¿Me olvidaste?

Terry…

Dime lo que sientes por mi – su voz era una suplica – necesito saberlo…

Yo... yo no te olvide... no pude hacerlo... no pude hacerlo… TE AMO…

¡Candy, mi Candy! Mi amor... - la rodeó nuevamente con sus brazos y la comenzó a besar nuevamente, pero Candy se separó

¿Qué pasa?

NO... esto no está bien... no puedo…

¿Por qué?

¿Olvidas que estoy casada aún?

Eso no me importa… anularemos ese maldito matrimonio... tu y mi hijo deben estar conmigo, y ese maldito pagará cada uno de los golpes que te dio…

¡¡NO!! – lo miró con angustia y lo tomó de las solapas - ¡¡EL ES CAPAZ DE MATARTE, PROMETE QUE NO LO BUSCARAS!!

¡¡NO ME PIDAS ESO!! – los ojos de Terry eran de furia - ¡¡ESE MALNACIDO TE LASTIMO Y LO HARE PAGAR!!

NO... por favor... no soportaría perderte… si eso sucediera… yo… yo me moriría… - sus ojos se llenaron de lágrimas

Cálmate… - la abrazó nuevamente, vio como ella estaba sufriendo y él no quería hacerla sufrir más - olvidemos todo ¿quieres? Comencemos de nuevo… - le pidió

No será fácil Terry… tengo un pasado… - su voz era triste

No me importa, no me importa lo que pasó, no me importa nada más, solo quiero estar contigo y con mi hijo... no pensemos en nada ni en nadie... déjame hacerlos feliz…

Suiza

Stear y Archie habían viajado a Francia para investigar mas sobre Douglas y Candy, al llegar allá se enteraron de varias cosas no muy agradables, cosas que durante la guerra se habían mantenido en secreto, pero ahora era diferente, Stear se había enterado sobre como Douglas traicionó a su tropa, por eso en aquel ataque solo había sido herido, era parte del plan, por eso con tanta facilidad pudo mudarse a Suiza. Stear sabía que había algo que no le gustaba de ese hombre, pero se llenó de terror al saber de lo que era capaz. Unas semanas después se trasladaron a Suiza, habían ido a la casa donde se supone vivía Candy.

¿Aquí es donde viven? - preguntó Archie

Si, aquí fue la ultima vez que la vi - decía Stear mientras tocaba la puerta, pero nadie abrió

Parece que no hay nadie - dijo Archie, Stear, se dio la media vuelta y caminó a la parte trasera - ¿Qué haces? – preguntó mirando a su hermano

Investigar, no me voy a ir de aquí sin saber que pasó…

Rodearon la casa, todo estaba cerrado, Stear sacó unos ganchitos

Hermano, no creo que sea buena idea… - estaba un poco asustado, pero sorprendido de lo que era capaz su hermano ahora.

Necesitamos saber - y abrió una de las cerraduras con las ganzúas

Al entrar vieron que todo estaba en su lugar, al menos en la parte de abajo, Archie se sorprendió de lo lujosa de la casa

Vaya este hombre le gusta tener cosas caras, no sabia que tuviera tanto dinero…

Si tiene dinero es gracias a sus negocios sucios, te lo aseguro…

Llegaron a la parte superior, se separaron para buscar en las recamaras, Stear entró en la recamara principal, no había nada extraño en ella, no a simple vista, abrió uno de los armario vio ropa de Candy, vestidos, abrigos, zapatos

Por su parte Archie vio la recamara del niño, una cuna, juguetes y toda la ropa del pequeño, vio sobre una repisa una foto de Candy con Sean de bebe, la tomó en sus manos

Tan hermosa como siempre… - dijo al verla en una fotografía después de tanto tiempo, con ella en mano, se dirigió a la recamara donde estaba Stear - vaya que el pequeño Sean es lindo, mira encontré una fotogr... - pero no terminó la frase al ver lo que Stear encontró - ¡¡DIABLOS!!

Stear había encontrado una caja, tenía varias fotografías de Candy, en las cuales habían quitado al niño, éstas tenían manchas de sangre. Douglas en medio de su locura había quitado al niño de todas las fotografías solo aparecían ellos dos y había guardado todo en esa caja.

¿¿QUE LE HIZO ESE MALDITO?? ¡¡VOY A MATARLO SI LA LASTIMO!! - dijo furioso Archie

Te aseguro que pagara... – comentó también Stear.

Fueron al estudio, buscaron en los cajones y encontraron diversos documentos, en los cuales había información no de Candy, pero si mucha sobre los Andreys, sobre cada una de sus propiedades, también encontraron datos sobre los socios de Douglas.

Vámonos, tenemos que seguir investigando… - los dos hermanos salieron de aquel lugar.

Los días que siguieron se dedicaron a investigar sobre sus socios y negocios y entre mas investigaban mas se sorprendían de lo turbio que era todo.

Una tarde estaban en su hotel cuando llamaron a la puerta, al abrir vieron a un hombre

Buenas Noches ¿los jóvenes Cornwell?

Si – contestó Archie que fue quien había abierto la puerta - ¿Quien es usted?

Mi nombre es Jeff y me he enterado que buscan a Candy…

Nueva Orleáns

Candy había decidido ser feliz al lado del hombre que amaba, ésta aceptó la propuesta de Terry.

¿Qué me dices pecosa, aceptas? – la miraba

No puedo negar mas lo que siento por ti Terry… - su voz tenía un matiz de emoción

El pequeño Terry se pondrá feliz cuando le diga que estamos juntos…

Si, se pondrá muy feliz - Terry la abrazaba y aunque Candy estaba feliz, el miedo de que Douglas apareciera, le aterraba

Llegaron a Casa de Dayane y les dieron la noticia, los viejos estaban felices, Sean no se enteró porque se había quedado dormido, Terry lo tomó en brazos y los llevó a su casa, recostó al niño y le dio un beso en la frente.

Cuando salio Candy estaba viendo a través de la ventana, la luna estaba llena, Terry la vio y se acerco por detrás rodeándola con sus brazos

TE AMO TANTO Y ME HACES TAN FELIZ - Candy se estremeció y sonrió dulcemente

Los días siguieron su curso, pero con un matiz diferente, era increíble como en los casi tres meses que Terry llevaba en Nueva Orleáns hubiera logrado un cambio tan significativo en Candy, se le veía reír, había recuperado su peso, estaba hermosa ¿y qué decir de Sean? estaba feliz de que Terry fuera como su papá, incluso cuando el niño le dijo que si podía llamarlo Papá, Terry le dijo que si y lo abrazó, el hombre aguantó las lágrimas, se había sentido tan feliz, aún no habían podido decirle la verdad a Sean sobre él, ya que estaban buscando una oportunidad para hacerlo y que sobre todo, el niño lo entendiera.

Terry estaba feliz de estar con ellos pero el tiempo de volver a Nueva York había llegado, por lo que preparó un día especial para los tres, fue muy temprano por Candy y el pequeño, subieron a una carreta, no quiso decirles nada, después de un rato bajaron de la carreta y caminaron hasta llegar a un bello lugar, donde tenia pequeñas cascadas, y un río, todo era verde, se escuchaban los pájaros.

Este lugar es hermoso… - Candy miraba con deleite todo

Sabia que te iba a gustar… - tenía un brazo sobre sus hombros

¡¡¡A MI TAMBIEN ME GUSTA!!! – Sean corrió hacia la orilla para mojar sus pies

¿Y qué hacemos aquí?

Pues ¿recuerdas que Terry se emocionó mucho cuando Arthur le contó de como pasaba tiempo con su padre cuando era niño?

SI…

Pues quiero que disfrute con nosotros

Si continuas así lo vas a malcriar

¡¡Jajajajaa!! No me importa, también quiero malcriarte a ti - le dijo tomándola de la cintura y besándola

¡¡Papá!! – sintió que alguien lo jalaba del pantalón - ¿¿vamos a pescar??- Interrumpía el beso de sus padres

¡Claro que vamos a pescar, y también vamos a dormir aquí!

¿¿Qué?? – a Candy casi se le saltan los ojos - ¿¿estás loco??

¡Vamos pecosa! ¿no me digas que te da miedo pasar la noche aquí?

¡Claro que no! – Candy lo miraba dudando - lo que me preocupa es que tu no eres hombre de campo

Pues te voy a demostrar que lo soy

Muy bien quiero verlo

Así comenzó la odisea, Terry armó una tienda para poder dormir, pero no quedaba, Candy había visto como se armaban cuando estuvo en el frente, así que lo ayudo

Hacia mucho calor por lo que no dudaron en meterse al agua, Terry y Sean disfrutaban del agua

¡¡Mira mami ya no me hundo!!

Si ya vi mi amor, lo haces muy bien - los veía desde la orilla

¿Por qué no entras pecosa?

No tengo traje de baño

¿Por qué no revisas? Dayane envió algo para ti

Y así era, le había puesto un bañador, así que salio enfundada en él, se colocó su gorrito, pero al ver a Terry se sonrojó, éste se acercó a ella por sorpresa, la tomó en sus brazos y se lanzó con ella al agua

Estuvieron jugando en el agua, Terry la miraba, no podía negar el deseo que sentía hacia ella, pero sabia que tenia que ir despacio, así que disfrutaba con solo tenerla cerca y verla reír, se sumergió en el agua y salió por sorpresa frente a Candy que dio tremendo grito.

¡¡Jajajajajajajaja!! - reía Sean

¡¡Tonto, me asustaste!!

¿De verdad? - la rodeo por la cintura debajo del agua y le dio un beso - lo siento – susurró cerca de ella

Tengo hambre… - dijo Sean haciendo pucheros

No te preocupes, vamos a pescar nuestra comida- dijo muy sonriente Terry saliendo del agua

Candy sintió que la piel se le enchinaba al ver a Terry, en su bañador, y con el pelo húmedo, de verdad que ese hombre era muy, muy apuesto.

Salieron del agua, Candy entró a cambiarse a la tienda, cuando salió, vio a Terry y Sean a la orilla del río. Terry sacó una caña de pescar

Listo ahora a pescar - dijo muy seguro de si mismo y cuando iba a lanzar la caña sintió que Sean lo jalaba de nuevo - ¿Qué pasa?

¡¡Papá te falta la carnada!!

¿¿Carnada?? – no comprendía

Si, Arthur le pone lombrices

¡¡Jaajajajajajaaja!! - Candy no podía parar de reír, el hijo enseñándole al padre a pescar, los veía con tanto amor, estaba sorprendida del cambio de Terry, nunca pensó verlo de esta manera.

La tarde cayó y la pesca dio los resultados que esperaban, tenían tres peces pequeños. Después vino la odisea de Terry para prender la fogata

Finalmente comieron, estaban los tres frente a la fogata, había sido un día estupendo, los tres entraron a la tienda a dormir, Sean estaba en medio.

Me gusto mucho estar aquí… - dijo el niño, en su rostro se pintaba la real y genuina felicidad

A mi también me gusto mucho… - dijo también Candy

Sean se quedó al fin profundamente dormido, después lo llevaron a la tienda que estaba dispuesta para ellos, Candy se quedó un momento con él.

Terry estaba fuera de la tienda viendo el cielo, Un rato después Candy salio y lo vio, estaba muy pensativo.

¿No vas a dormir?

En un rato voy… quería ver todo esto, en Nueva York no se ve nada parecido - se puso de pie y se acercó a ella – Ya pronto será el momento de partir…

¿Te vas? - preguntó con tristeza

Creo que no estás entendiendo… - se acercó a ella - nos vamos…

¿Qué dices?

Que esta vez, no me voy a ir sin ustedes, no voy a separarme de ti, una vez lo hice, y ve lo que ocurrió, no, esta vez no, esta vez te llevaré a ti y a mi hijo conmigo.

No… - negó con su cabeza - Terry yo no puedo… - se separó de él.

¿De que hablas? ¿Acaso no quieres estar conmigo?

No es eso, solo que olvidas que... me buscan... yo no... no quiero que el me…

¡No lo olvido! – la interrumpió - ¿pero no entiendes que no estás sola? ¡¡NO VOY A PERMITIR QUE NADIE TE LASTIME!! ¿entiendes? - le tomó el rostro en sus manos

Tengo miedo

No debes tenerlo, porque yo estoy contigo ahora – dijo y comenzó a besarla, sin haberse dado cuenta, Terry la había acercado más a él, se estaba dejando llegar por lo que sentía,

La comenzó a acariciar y lentamente la recostó en el pasto, fue a su cuello, lo besaba, Candy tardó un momento en asimilar lo que pasaba, pero cuando lo hizo, su cuerpo se tensó, quería estar con Terry lo amaba, lo deseaba, pero los abusos de Douglas se le venían a la mente y no pudo corresponder a las caricias del hombre que amaba. Terry se dio cuenta al ver su rostro con lágrimas

¿Que pasa? – preguntó él desconcertado

No... puedo... - se puso de pie

Candy... - se puso detrás de ella

Perdóname… pero no puedo, no puedo estar así contigo… - lloraba

No, no llores, no me importa si no puedo tener tu cuerpo, si tengo lo mas importante tu amor y tu alma - la abrazaba

Terry... - susurró

No digas nada, sé que viviste un infierno al lado de ese imbécil, pero déjame llevarte al paraíso, déjame cuidarte y amarte, déjame compartir momentos como estos, para mi es suficiente.

Y era verdad, Terry amaba tanto a Candy que jamás la obligaría a nada, pero había algo que haría, buscar al miserable bastardo que había lastimado a la mujer que tanto amaba y cobrarse cada una de las lágrimas de Candy y su hijo.

Continuara...

HOLA HOLA YA ESTOY DE REGRESO Y AQUÍ TIENEN EL CAP 10. COMO PUEDEN VER YA LES REGALE UN PEDAZITO DE FELICIDAD A ESOS 3, AHORA QUE PASARA CUANDO LLEGUEN A NY? PUES PREPARENSEN PORQUE COMIENZA LA CUENTA REGRESIVA Y LES ASEGURO QUE LO QUE VIENE LES VA A GUSTAR.

GRACIAS A TODAAAAAAAAAAAAS POR SEGUIR LEYENDO ESTA HISTORIA.

AGRADEZCO CADA UNO DE SUS COMENTARIOS.

LULU