Adolescente Otra Vez
Disclaimer: HP no me pertenece, los utilizo solo por diversión, sin fines de lucro.
Aclaraciones: hay dos tipos de cursiva, los recuerdos y los pensamientos. Supongo que se sabrán diferenciar. Cuando hay un recuerdo, los pensamientos estarán normales. ¿De acuerdo?
Capítulo 01: El deseo de recordar
Sentía que tenía fiebre y la cabeza le dolía. Estaba muy cansado. Abrió los ojos pesadamente, le dolía la vista. Se mareó. Trató de sentarse en la cama pero no podía. No había sido muy buena idea. De a poco trató de sentarse, así estaba mejor, miró sus manos, estaban lastimadas. No sabía en donde estaba, las paredes grises y humedas, escuchaba la lluvia y veía como las gotas de lluvia resbalaban por la ventana. En realidad... ni siquiera recordaba quién era, menos iba a saber en donde estaba. Tenía puesta una pijama y unas vendas en la cabeza, notó que la cama era bastante cómoda y estaba agradecido por ello. Pero no pudo evitar sentir una angustia que lo estaba carcomiendo, sentía que no era ahí donde debía estar, que su lugar era en otro sitio, sentía una sensación rara, como de abandono. Pero no que a él lo habían abandonado, sino que él estaba abandonando a alguien.
Escuchó unos pasos, alguien venía en su encuentro. Cabellos rubios, muchacha alta, se notaba la preocupación en su rostro, y ligeramente tenía una mezcla de temor y angustia. Algo no estaba muy bien, él lo notaba. En ese momento, necesitaba preguntarle muchas cosas a esa joven, ella tenía que tener las respuestas del por qué él estaba así, así que le preguntaría, pero no llegó a hacerlo, ya que la muchacha, solo lo abrazó y murmuró que se alegraba que aún estuviese con vida.
Abrió los ojos. "¿Dónde estoy?" Las paredes eran grises y las sábanas de esa cama eran azules. Miró a su alrededor y notó que estaba completamente solo. La cabeza le dolía tanto o más que antes. Se removió incómodo unos momentos hasta poner en orden sus pensamientos. Tardó unos momentos en reaccionar. Algo estaba mal. ¿Qué era ese lugar? No recordaba nunca haber estado ahí. ¿Y por que estaba ahí? Si horas atrás estaba...
"Julie"
¡Lo acababa de recordar! Como podía haberse olvidado... ¡Perdiendo el tiempo preocupándose por qué no sabía donde estaba! Julie era más importante, y por lo que parecía, ella no estaba ahí. ¿Y si le había pasado algo por protegerlo? Y... ¿Qué era esa Orden que Julie mencionaba tanto? Ese afán de protegerlo ¿Por qué era un mago y él no lo recordaba?
Se recostó. El dolor iba en aumento, y no tenía por qué torturarse tanto, el sabía que Julie estaba bien, sentía que Julie estaba bien. Tenía esa esperanza y por nada del mundo la iba a perder. Julie debía estar bien.
Era la segunda vez que pasaba por algo similar. Aquella vez también le dolía mucho la cabeza, pero con la diferencia que ahora le dolía mucho todo el cuerpo y todos sus huesos, ardían. Todo el ardía. Sentía que tenía mucha fiebre. Y en esa ocasión, Julie había ido en su encuentro. Una sonrisa amarga recorrió fugazmente su rostro pálido.
- Por lo que veo, ya despertaste, Draco.
Se asustó. Lo había tomado desprevenido, tan concentrado en sus pensamientos y no había notado que no estaba solo. No lo había escuchado entrar. Inconscientemente, agarró la varita que Julie le había entregado, y en la otra, estrechó con fuerza ese colgante tan importante.
Un hombre alto, delgado, con un atuendo muy extraño y anteojos en forma de media luna le sonreía de manera cordial. Se denotaba preocupación y alivio en su mirada.
- ¿Draco? Disculpe, pero yo...
Se llevo una mano a su cabeza. "Julie me dijo... Julie dijo que yo no soy quién creía que era, entonces... ¿Mi nombre es Draco?"
- ¿Usted sabe quién soy yo? – preguntó con duda, desconfianza. No sabía si podía confiar en él, pero su sed de información podía más que todos sus interrogantes.
- Verás... primero me presentaré. Mi nombre es Albus Dumbledore, y si sé – el ex director del colegio Hogwarts se vio interrumpido por Draco.
- ¡Albus! Julie lo mencionó antes de... - se movió incómodo. Nuevamente la preocupación y el temor estaban a la orden del día.
- Para que te quedes tranquilo, tu amiga, Julie, está fuera de peligro. Pero por el momento, no podrán verse. Ella está muy contenta que estes bien, velaba mucho por tu seguridad. Todos estos años (16, para ser más exactos) ella cuidó de ti, porque sabía el peligro que corrías. Pero prudentemente, se mantuvo alejada del contacto con los magos y de nosotros. Para ese entonces, ella no pertenecía a nuestro grupo. Años más tarde, ella recurrió a mi, y me informó sobre tu estado, que estabas bien, pero sin recuerdos. En todos esos años, no recordabas nada de tu pasado. Pero creímos que era mejor así. Estabas a salvo y bien cuidado. Pero sabíamos que si ella estaba con vida, tu deberías de saberlo. Hay que protegerla.
- Cuándo dice ella, se refiere a... Estrella¿verdad? Julie la mencionó mucho antes de que yo escapara, dijo que tenía que protegerla. ¿Quién es, donde está?
- No lo sabemos con seguridad, ya que su madre niega totalmente su existencia. Está asustada, desde luego, pero tenemos la sospecha de que ella vive.
Draco estaba muy confundido, mucha información en tan poco tiempo. Pero aún, aún no le decía quién era.
- Draco, Draco Malfoy es tu nombre. Pero conviene no utilizarlo. Aunque crees que estás muerto, imagino.
- ¿Por qué piensan que me mataron, si solo me- de pronto recordó. - ¡Me dieron de beber algo!
- Si. Eso es un punto importante, pero le hallaremos solución.
- ¿A que se refiere?
Estaba perplejo. Sosprendido. Asustado. Espantado. Horrorizado.
Se observó por décima vez en el enorme espejo que Albus había hecho aparecer "por arte de magia". Aún no se acostumbraba a ello. ¡El también era un mago! Entonces... ¡también podría hacer aparecer espejos! Pero eso no era el punto importante (aunque no sabía como hacerlo). La cuestion, que un muchacho que aparentaba unos diecisiete años le devolvía la mirada.
Era él.
Alto, delgado, cabellos rubios, ojos grises. Si, definitivamente era él. Pero con muchos años menos. Suspiró. No sabía como rayos aquello había sucedido. Pero había sucedido. ¿Cómo lo enfrentaría?
Mucha información rodaba por su mente. Mucha. Demasiada a decir verdad.
Era un mago, se llamaba Draco Malfoy. Aparentaba diecisiete años, tendría que ir al colegio de Magia y Hechizería: Hogwarts. Recibiría clases particulares durante el resto del verano y luego dentro de Hogwarts. Tenía que decir que venía de una familia no mágica, que se los denominaban muggles, y viviría con Severus Snape. ¡Con Severus, en la persona que debía confiar! Como Julie le había dicho.
No tenía más remedio.
Estaba hambriento. Realmente estaba hambriento. Exactamente no sabía cuantos días había estado inconsciente, pero por lo que dió a entender Albus, habían sido bastantes. Sabía que estaba en el número doce de Grimmauld Place, pero que no estaría por mucho tiempo, ya que ese mismo día sería llevado por Severus Snape a su casa, y sería su tutor. Sabía que tendría que adoptar otro nombre, no podía usar su verdadero nombre, ni el que pensaba que era su nombre.
En la mesa, estaba su varita. Sentía mucha curiosidad hacia ella. Y sabía, que a los magos menores de edad se les estaba prohibido usar magia fuera del colegio. Pero el aparentaba 17 años, asistiría en 7mo curso, entonces... él si podía utilizarla. Podría hacer magia. Además, sabía que debía practicar, si no quería ser un completo fracaso. Estaba consciente que sería muy duro. Extremadamente duro. ¿Como recuperaría seis cursos de colegio aunque le hayan dicho que ya los había hecho? Era absurdo. No recordaba nada. ¡Como ansiaba recordar!. Necesitaba recordar... necesitaba saber. Ansiaba saber. Era todo tan frustrante.
Terminó su desayuno y regresó a la habitación, descansaría un poco más y esperaría a que el profesor (como Albus le había dicho que tenía que llamarlo así) Severus Snape.
Sabía que el profesor Snape tenía un hijo de su edad, bueno... de la edad que aparentaba, o que tenía. Era un lío. Porque él no tenía 17 años, parecía que si, bueno... es muy complicado.
Y también sabía, que Brian Snape lo ayudaría. Él tenía que ayudarlo para no retrazarse en los estudios. Era una clase de tutor para él a partir de ahora. Sabía que prestaba ese tipo de ayuda a las personas que su padre le indicaba, únicamente. Pero como suposo, él sería un caso bastante compejo, ya que no sabía hacer magia, aunque Albus insistía en que él si sabía hacerla. Todo era muy extraño.
Severus Snape estaba más que perplejo. Era todo un shock ver a Draco Malfoy convertido en un chico de 17 años. Realmente, si que un shock bastante fuerte. Además, hacía 16 años que no sabía absolutamente nada él. De un momento otro, en un lucha, una persecución, había desaparecido, sin dejar ratros. Todos lo creían muerto. Absolutamente todos, hasta el mismo. Intentó buscarlo, sí, pero él estaba enfocado en otras cosas¡tenía un niño de apenas un año que cuidar! No podía descuidarlo así como asi, y no tenía a nadie con quién dejarlo.
Le mostró toda la casa, Draco solo asentía. Había tenido una charla bastante extensa con su profesor, pero por más que esforzaba, nbo podía recordarlo. No recordaba nada de nada.
Sabía que su hijo no estaba en casa, pero también sabía que no tenía que contarle nada. Solo sería un ahijado de Severus que hiría todo ese año a Hogwarts, que hiría en séptimo y que Brian debía de ayudarlo. Nada más.
Dejó sus cosas (ropa más que nada, que Albus había tenido la gentileza de llevarle) en lo que sería su habitación, que debía compartir con Brian. Esperaba que eso no le molestara al muchacho, no sería nada agradable que alguien que no conoces se instale en tu habitación.
Un muchacho alto, de cabellos negros, subió rápidamente las escaleras y se dirigió a la última habitación. Golpeó suavemente la puerta, pero nadie contestó. Suposo que su habitante estaría dormida, así que abrió la puerta. Era una habitación bastante sencilla en comparación del resto de la enorme mansión. La pared estaba pintada de un verde claro, había un armario, un escritorio, se observaba el baúl del colegio, y una cama sencilla donde una muchacha dormitaba intranquilamente.
James se acercó a ella y la movió suavemente.
- Galilea, despierta, ya es tarde.
La aludida no respondíó. James volvió a insistir. Logró despertarla. Tenía un aspecto terrible, sudaba bastante y estaba un poco agitada. Su hermana tenía fiebre.
- Voy a buscarte una poción para esa fiebre, luego refrescate, hace mucho calor, tenemos que ir al Callejón Diagon. Mi madrina nos acompañará, a pedido de... - James dudó un poco, sabía perfectamente lo que sentía Galilea hacía Virginia Weasley - nuestra madre.
Y efectivamente, Galilea gruñó, no le tenía mucha estima a su madre. No la entendía, no la comprendía, solo tenía que obedecer. No sabía como James la quería tanto, la consideraba su madre, a pesar de que no lo era. Pero claro, él no padeció lo que tuvo que resistir ella. Pero a pesar de todos las excusas de Virginia, ella no podía guardar muy buenos sentimientos, pero seguía haciendo lo que quería, así debía ser. Pero eso no significaba que la llamara mamá, y que la consideraba como tal.
- Bien - solo murmuró.
- Enseguida te traigio la poción - James se dispuso a salir - Una cosa más.
- ¿Si?
- Tu cabello.
- ¿Que tiene mi cabello? Solo está un poco despeinado.
- No es eso, está rubio.
Hola. Tuve un pequeño mal entendido... vine a publicar el capitulo 2, pero me di cuenta que no habia publicado aún el uno, y yo qu estaba tan segura que si, lo siento mucho.
Tal vez no salió exactamente con todos los detalles que tenía pensado, pero se acerca bastante. Me alegra que hayan aceptado esta nueva versión, eso me entusiasma mucho. Me alegraría seguir contanto con su apoyo y sus reviews. Acepto cualquier tipo de sugerencias. Gracias por sus reviews a: Fabisa, Abin y ---.
A lo último apareció Galilea, tengo en cuenta que el protagonista es Draco, pero ella es un papel muy importante en la trama, tal vez Virginia no aparezca tanto, pero luego va a tomar una posición muy fuerte en la historia, no nos olvidemos que es un DG.
Lolit.
