Adolescente Otra Vez
Summary: Ciertos Mortífagos intentan matar a Draco con una poción, pero lo convierten en adolescente. ¿Ir a Hogwarts? Y esa niña... ¿Tan igual a él? Pero... ¿Por qué no recuerda quién es? DG.
Disclaimer: Harry Potter no me pertenece, son propiedad de Rowling y la Warner. Hay personajes nuevos que si son míos, si quieres usarlo, tan solo avísame.
Aclaraciones: hay dos tipos de cursiva, los recuerdos y los pensamientos. Supongo que se sabrán diferenciar. Cuando hay un recuerdo, los pensamientos estarán normales. ¿De acuerdo?
Otra cosa, este capítulo contiene mucha información sobre los personajes que van a estar alrededor de Draco, Virginia y Galilea.
Capítulo 02: Una Estrella en el camino
Suspiró dos veces seguidas. Debía tener más que paciencia. Sabía que era un hijo de muggles que nunca había tenido muy buen contacto con la magia, pero que era un mago. Que iniciaría séptimo año y que él debeía ayudarlo. ¡Pero no era muy fácil como su padre y su madre le habían dicho!. No es que el chico en cuestión no pusiera voluntad, pero cómo rayos podían hacer para que aprendiera seis años de educación mágica en tar corto plazo de tiempo. Pero una cosa era verdad Ryan era mejor aprendiz que Galilea, él no le traía dolores de cabeza y si hacía las cosas que él le indicaba. Él le ponía voluntad, Galilea no. Él quería aprender, Galilea no. Con él podían hablar, con Galilea no. Y Ryan se había vuelto su amigo, Galilea no quería amigos, aparte claro, de los Gryffindor's. ¿Que más podías esperarte de una Weasley?
Brian sirvió dos vasos con jugo de calabaza y cortó dos rebanadas de pastel que amablemente una anciana muggle vecina les había llevado porque él y Ryan habían rescatado a su pequeño gato de las garras de un perro vagabundo. Ryan, o Draco, como nosotros mejor lo conocemos estaba un poco agotado, demasiadas cosas para aprender, aunque Snape insistía que él las sabía hacer, solo que debía re-aprenderlas, o recordarlas. Y la madre de Brian insistía que él había sido un buen alumno. A decir verdad, algunas cosas les salían bien, pero debía memorizarse demasiados hechizos que él no recordaba. Le agradeció con una sonrisa cansada a Brian y se dispuso a beber y a comer. Le agradecía mucho la ayuda al joven que aparentaba su misma edad, auque sabía que él tenía un poco más del doble de la del joven muchacho.
Brian Snape era un joven alto y un poco serio. Pero Draco sabía que tenía un buen corazón. Sabía que asistía a Slytherin "La casa menos amigable" le había dicho él y que no tenían muy buena relación con las demás. "Especialmente con los leones de Gryffindor's". Aunque también sabían que había cierta Slytherin que "actúa más como una de ellos que como Slytherin". Draco sonrió ante el recuerdo de las conversaciones con Brian. A menudo le contaba lo que sucedía en Hogwarts luego de largos días de aprender pociones y hechizos. Sabía que tenía una rivalidad muy fuerte con un muchacho de Gryffindor llamado Ephram Black, aunque su hermano William Lupin no le caía mal y hasta sabía que en ocasiones habían mantenido una que otra conversación. Recordó que tamibén le dijo que no le caía ni bien ni mal el chico Potter (y Draco tuvo un pinchazo de resentimiento al escuchar ese apellido y no sabía bien por qué) y su hermana melliza directamente prefería ignorarla, aunque su mejor amiga la detestaba. Su mejor amiga, una Slytherin de un curso inferior y gran compañia en Hogwarts. Su nombre era Elianne Zabini, (y tuvo un sentimiento de melancolía al escuchar ese apellido, que tampoco recordaba por qué), y tenía una gran rivalidad con Lily Potter (otra vez ese desagradable apellido). Sabía que era una chica alegre y muy recurrente, un poco despistada y solía meterse en aprietos y ahía estaba Brian Snape para ayudarla.
Draco terminó su jugo de calabaza y siguieron con la práctica.
- Este hechizo ya lo haz aprendido bien, seguiremos con Transformaciones ahora. - Brian fué por el animal que les serviría para la transformación. - ¿Recuerdas el hechizo, verdad? Ya casi lo haces bien, realmente, eres mucho mejor que Galilea Weasley.
La primera vez que Draco escuchó ese apellido fue una mezcla de emociones y sentimientos encontrados. Amor, odio, pasión, no sabía bien como describirlos, pero siempre se sobresaltaba al escuchar la simple mensión de ese apellido desconocido.
Pero ahora, ya se había acostumbrado a ello. Y se había acostumbrado que Galilea Weasley sea traída a la conversación, sabía que ella transformaba el mundo de Brian. Se sonrió.
¿Cuantás veces había escuchado mencionar a la chica?
Brian era su tutor, en Transformaciones, en Encantamientos y en la práctica de Defensa contra las Artes Oscuras. "Odia hacer magia. Su resentimiento hacia ella se nota en sus ojos, detesta hacerla. Pero obligarla a Transformar un animal, realmente es una tortura. Es una lástima. Si pusiera el mismo empeño que pone en Cuidado de Criaturas Mágicas en Transformaciones, sería la mejor" Textuales palabras de Hermione Granger, la madre de Brian. "En Pociones es brillante" murmuró Snape. Y aunque Brian haya dicho en su segundo año: "Tan solo esta encaprichada en no Transformar un animal, ya se le pasará". Era claro que no se le había pasado, y ahora Brian opinaba exactamente igual que su madre, algo le había pasado a Galilea Weasley.
Lo que si notó Draco, es que Brian no la detestaba como quería dar a entender, y tampoco se le hacía indiferente. Él creía que podría dolerle el hecho de que ella, una Slytherin tuviera como mejor amigo a un Gryffindor: Ephram Black, su eterno rival y creía que eso era lo que más le molestaba. La chica de la cuál s había enamorado era la mejor amiga de su peor enemigo. Y Brian aseguraba que Ephram estaba enamorado de ella.
- Terminamos por hoy Ryan, tenemos que ir al Callejón Diagon, Eli nos espera ahí. Tenemos que comprar las cosas para el colegio, falta poco tiempo para regresar.
Draco asintió, estimaba mucho a su nuevo amigo, y sentía no poder decirle quién era realmente. Aunque ni el mismo bien lo sabía.
Caminó por el Callejón Diagon junto a James, Lily, William, Ephram y la señora Lupin que los acompañaba a hacer las compras. Ella estaba un poco extrañada del por qué Galilea Weasley pasaba el mayor tiempo de sus vacaciones en la casa de Harry y Virginia, y no con sus padres: Ron y Gabrielle (si, la hermana de Fleur, y me preguntarán... ¿Por que rayos es la esposa y madre de Brian? Simplemente me pareció interesante).
Galilea caminaba distraídamente, como siempre lo hacía, mientras trenzaba su cabello pelirrojo-platinado. Una sonrisa se dibujó en su triste rostro al ver un niño acercarse a ella con el mismo tono de color de cabello que el suyo. Era su hermano pequeño, o mejor dicho, todos creían que era su hermano pequeño. El joven de quince años que acompañaba al niño sabía que ella no era su verdadera hermana y no sabía bien la razón porque mentían respecto a eso. Él tenía nueve años cuando su tía Virginia apareció con Galilea y tuvieron que sostener esa mentira. No sabía porqué Virginia Potter renegaba de ella si quería tenerla siempre en su casa en vacaciones. No entendía bien las razones, pero igualmente para él, ella era su hermana, la que lo defendió en su primer día de clases cuando quisieron atacarlos alumnos mayores y de otras casas. La misma chica un año mayor que él defendiéndolo sin importarle si ella misma salía lastimada. A pesar de no entender razones, él la quería, y le guardaba tanto afecto, como respeto y admiración. Ella era su hermana mayor y como ella hizo algún día, él la defendería con uñas y dientes si fuese necesario.
- Haces días que no vienes a casa - le reclamó el pequeño de cuatro años que tomó en brazos.
- Lo sé. Pero hoy mismo iré y jugaremos hasta que nos quedemos dormidos. ¿De acuerdo?
- ¡¡¡Sí!!! - con la emocion reflejada en sus ojos de tener a su hermana con él - ¿Y me comprarás dulces?
- Por supuesto, solo si te haz portado bien.
- Si se ha portado bien. - respondió Gabrielle, con ternura.
La mujer se acercó a Galilea y le dio dos besos en cada mejilla, le susurro unas palabras de cariño y tomó a su hijo menor en brazos. Ella quería mucho a Galilea, por eso le dolía tanto lo que Virginia hacia con ella. ¡Cuántas veces habían discutido! Pero Ronald siempre hacía lo que Virginia decía, le repetía a su esposa que eso era lo mejor, que por lo menos sabían de Galilea. ¿Y si un día decidía llevarsela y ellos no sabían nada de ella? Gabrielle no quería pensar en eso, el día que Virginia la llevo a su casa, con sus nueve años prontamente a cumplir diez, la lleno de dolor el semblante de sus ojos, su tristeza. Dolor y bronca la lleno al saber que ese cumpleaños era el primero que festejaban. ¿Que clase de madre era Virginia? Ternura le provocó el abrazo y las gracias que la niña le dio al subir el tren. El cariño con el que trataba a sus hijos, y desde ese entonces, ella era su hija mayor, y nunca permetiría que Virginia la apartase de su lado, aunque no la permita estar en vacaciones en su propia casa.
Tonks saludó a Ronald y a Gabrielle. No le tenía mucha simpatía a la francesa, porque no comprendía el por qué nunca antes habían hablado que tenían una hija llamada Galilea, siempre habían hablado de los otros. Ellos vivían en Francia, y vinieron cuando Galilea ingresaba en su primer año. No sabían por qué la habían ocultado por tantos años. Ni se imaginaba la verdad de todo ello.
Ellos tuvieron que sufrir porque Virginia ocultó a su hija. Sufrieron los rumores y el rechazo. Pero ellos seguían adelante. Tenían una hermosa familia y todos se querían. Algun día la verdad se conocería, y a ellos les daba placer tener una hija tan bonita como lo era Galilea.
Los hijos de la pareja eran seis en total. La mayor de sus hijos era Galilea de dieciseis años. La seguía Thungur, de quince, el mayor de los varones y realmente el mayor de sus verdaderos hijos. Luego estaban Edwin, de trece, Leia, de once (que ingresaría ese año a Hogwarts), Kathlenn de ocho y finalmente el pequeño Aaron de cuatro años.
Todos ellos pelirrojos platinados, todo ellos con pecas. Y todos ellos amaban a sus padres, incluida Galilea, que los amaba con todo su corazón.
El grupo se separó, Tonks hiría con sus dos hijos y los Potter, y Galilea con sus padres y sus hermanos. Galilea con un poco de pesar, porque desobedecía a su madre, pero eso le gustaba y la reconfortaba. No tenía porqué hacerle tanto caso, a los ojos del mundo, ella solo era su tía, no tenía por qué tener tanta voluntad sobre ella. Gabrielle la defendería.
El pequeño Aaron estaba en brazos de su hermana mayor y ahí estaba cuando una mujer se acercó a la familia. Una mujer muy conocida por Ronald, ese amor de escuela, la que había sido su mejor amiga y la que se había casado con su profesor más odiado. Ahí estaba Hermione Granger, o mejor dicho Hermione Snape.
- Hola, Ron.
Draco sentía que conocía a la madre de Brian de algún otro lado. Y ella le había dicho que habían sido compañeros de escuela, del mismo curso, pero nunca intensificó la charla. Severus y Hermione pasaban bastante tiempo del día fuera de la casa en donde vivían, por eso, Brian y Draco se quedaban solos la mayoría del tiempo y lo utilizaban para que Draco aprendiera los hechizos que necesitaba para poder comenzar el séptimo curso. Sabía que Hermione sería su profesora de Transformaciones y Severus su profesor en Pociones. Brian era prefecto, y un exelente estudiante, como lo habían sido sus padres en años de colegio.
Draco y Brian habían sido acompañados al Callejón Diagon por la señora Snape y ahí se habían encontrado con la risueña Elianne Zabini. A Draco Eli le había caido bien desde un principio, y como Brian, despotricaba bastante sobre Gryffindor's, y ella tenía su propia rival personal: Lily Potter. No estaba muy de acuerdo de que Ephram Black fuese desagradable, pero no lo mencionaba frente a Brian, porque no quería enfadarlo.
Compraron plumas nuevos y salieron con los libros que necesitaban, ambos muchachos cursarían las mismas materias, la directora del coelgio (Minerva McGonagall) que sabía sobre la situación de Draco, se guió en sus antigüas notas del colegio y poder cursar esas materias sin tener que rendir nuevamente los TIMO's.
- Regreso en un momento - dijo de pronto Hermione, acercandose a una familia de pelirrojos.
Draco, Brian y Eli no alcanzaron a contestar cuando ella se fué de inmediato hacia la familia. Brian y Eli identificaron de lejos quienes eran, y Draco no sabía, que tenía cerca a uno de sus enemigos del colegio y aus propia hija, tan cerca... tan lejos. Y él que no la recordaba, y ella no sabía de él.
En cuestión de segundos, Brian decidió que seguirían a su madre, y Draco aceptó, sentía necesidad en acercarse a esa familia.
- Hace mucho tiempo no nos vemos.
- Hace mucho, es verdad. - confirmó Ron, mirando de roejo a su hija mayor.
Los ojos de Hermione observaron directamente a Galilea. Hacia casi un mes que Draco estaba en su casa y las sospechas que compartían con Severus cada vez eran más fuertes y consistentes. A la jovencita que tenían de alumna era nada más ni nada menos que Estrella Malfoy, la pequeña que tanto buscaban, tanto peligro o salvación tenía en sus manos que ella no se lo imaginaba.
Gabrielle observó la rara manera que observaba a su hija que decidió alejarla del lugar.
- Es mejor que vayamos a tomar un helado. ¿No quieren? A si su padre charla tranquilo con su amiga de colegio. Con permiso.
- Espera les daré dinero, asi también van a comprar las plumas que neesitaban.
Ron le entregó dinero a Thungur, y cuando levantó la vista palideció notablemente, frente a él estaba Draco Malfoy, tal como lo recordaba en épocas de colegio. Se mareó un poco, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo.
Galilea se acercó a socorrer a su padre y Hermine quedó helada, era claro que había reconocido a Draco, y más problemas se acercaban, Tonks estaban llegando hacia ahí. Tenía que alejar a Draco del lugar. ¡Pero tenía tántas cosas que averiguar!.
- Les había dicho que me esperaran - estaba nerviosa - no importa, es mejor que nos vayamos.
- ¡Papá! Estas bien... - estaba desesperada.
- Estoy bien - murmuró apenas, buscando con la mirada a Draco, Hermione lo cubría. - Estoy un poco cansado.
- Es mejor que nos vayamos a casa. Kathlenn, Aaron, vámonos. Thungur, Galilea, se hacen cargo de Leia y vayan de inmediato a casa luego de las compras.
- Sí - respondieron los tres.
Draco corrió la vista y encontró un par de ojos grises que chocaron con los suyos. Había una Estrella en su camino, y él no lo sabía, padre e hija estaban mirándose y ninguno de los dos siquiera lo sospechaba.
Pelo pelirrojo, notaba sus pecas y sus ojos castaños, sonrisa nerviosa, tímida y callada. Así es como podía describirla. Él estaba comprando sus libros cuando la vio entrar con su familia. Los Weasley's. ¿Cómo un ser tan lindo pertenecía a la familia¿Y que diablos hacía Potter con ellos? Lo único que pudo hacer es observarla y observarla. ¿Por qué no podía alejar su mirada?
Luego el encontronazo con Potter, y ella lo defendió. ¿Por que Potter tenía todo lo que él quería? Porque así era, desde ese momento cuando la vió ingresar, la quería a ella.
- Ginny Weasley.
Sacudió su cabeza, no sabía porque ese recuerdo había venido a él. Esa jovencita era parecida a esa del recuerdo, pero no tanto. Su tono de cabellos era parecido, pero tampoco tanto. Sus ojos eran distintos, pero la hacía recordar a ella.
- Ella es Galilea Weasley - murmuró Brian.
Galilea Weasley le hacía recordar a Ginny Weasley. Su cabeza era un lío. No sabía bien quienes eran las dos. Y ni se imaginaban lo importantes que eran ambas en su vida.
Era más largo el capítulo, debo confesar, pero quise cortarlo ahí. Bien, en la próxima saemana agrego el próximo capítulo. Gracias a Fabissa, Abin y a Fran. Y del capítulo anterior a Javiera Malfoy, siento mucho haberme olvidado de ti. ¡¡Lo siento!!
Espero contar con sus comentarios. Y espero que les guste más que la versión anterior. Y una cosa, si tienen alguna duda, pregunten y lo resolveré integrandolo al capítulo, porque tal vez se me pasen algunas cosas y yo no me dé cuente de ello. ¿Esta bien?
Loilit.
