DISCULPEN LA DEMORAA! no saben cuanto nos ha dolido no continar la historia despues de tanto tiempo! pero aqui tienen la continuacion, que esta buenisima, dejennos reviews, asi sabemos cuanto les gusta, y sus opiniones y consejos. MUCHAS GRACIAS A TODOS! Sol y Luna


James y Lily despertaron del trance en el que se estaban hundiendo.

De pronto, ella lo empujó fuertemente y saltó del sillón donde habían caído. Él, por su parte, cayó de éste, golpeándose con una mesita que se encontraba al lado del sillón.

- ¡Fue Potter!... ¡él me trató de atacar!

James, todavía un poco adolorida por el golpe, se reincorporó rápidamente y giró su cabeza, incrédulo por lo que acababa de escuchar, hacia Lily. En ese momento lo único que podía sentir hacia ella era un profundo odio:

- ¿Qué¿Estás loca? Eres una mentirosa. ¿Ustedes no le creen verdad? – Dijo volviéndose hacia Sirius y Remus, que todavía seguían en shock por la escenita.

Enseguida, Remus reaccionó y se dirigió a Lily, que, haciendo uso de las clases de teatro, había conseguido poner una cara de víctima increíble, y la abrazó, como protegiéndola de James.

- No puedo creer que hayas hecho esto y caer tan bajo, James –Dijo mientras se sentaba con Lily en otro sillón. - ¿Cómo pudiste atacarla?

- ¿Qué? Remus te estoy diciendo que yo no hice nada, ella está mintiendo. ¿Por qué no me crees, yo soy tu amigo¡deberías de creerme a mí, no a ella!

Pero tú si me crees¿verdad Sirius?

Sirius, que todavía seguía parado en el marco de la puerta, reaccionó, se aproximó hacia James que estaba alterado, y lo condujo a la larga escalera que conducía hacia su habitación. Después de todo, hubiera sido mucho peor si se quedaban allá abajo, pues Lily ya empezaba a preparar una respuesta. Mientras subían, Sirius no pudo contener más su curiosidad, y después de varios intentos, por fin, habló:

- ¿Qué rayos pasó allá abajo¿Qué estabas haciendo encima de Evans en el sillón y junto a la chimenea? Tú… ya sabes…la atacas…

- NO, yo no hice nada ¿está bien? Estábamos practicando para la obra, resbalé y nos caímos en el sillón. Eso es todo.

- Vamos, James¿acaso te parezco un idiota? (NO, definitivamente no jejeje) Has inventado mejores excusas que esa, hasta Peter ha inventado mejores excusas que esa. Tú sabes que puedes confiar en mí. Dime, no se lo voy a decir a nadie

- Sirius, ya te dije lo que pasó, si no me crees, es tu problema – Respondió James muy ofuscado, y corrió escaleras arriba, dejando a Sirius con una respuesta en la boca.

Cuando finalmente llegó a su habitación, James ya se había echado en su cama y tapado completamente, Sirius no le dijo nada y también hizo lo mismo. Aún así, James soñó muchas veces con la cercanía de Lilian Evans, dando vueltas en su cama y creyendo que la almohada era su rostro…

Por su parte, en la sala común, todo se había quedado en silencio, el fuego que aún brillaba un poco en la chimenea se apagó totalmente, y fue ahí donde Remus y Lily recién hablaron.

- ¡Lumos! –dijo él, y el color volvió nuevamente a la sala común. – Yo… no puedo creer que él te haya atacado, de verdad, te pido disculpas por él.

- No es necesario, Remus, pero gracias por ayudarme. – respondió Lily, que se sentía muy cómoda hablando con Remus, era un buen amigo y sabía que podía confiar en él, a pesar que se encontraban casi a oscuras. – La verdad es que no todo fue culpa de James….

- ¿Qué? Pero él fue el que te atacó, tiene toda la culpa – dijo Remus sin entender

- Sí, bueno, pero a pesar de eso, cuando estábamos tan cerca de… bueno… tu ya sabes… me sentí rara…

- ¿Rara?-repitió Remus aún sin entender el punto al que Lily quería llegar.

- Sí rara, es decir, al principio cuando recién estábamos en el sillón yo no creí que nada fuera a pasar, es más, creí tener toda la situación controlada, pero luego, cuando estuvimos a sólo unos centímetros me dejé llevar, quería que algo pasara.

Remus la miraba sin pronunciar palabra alguna¿acaso ella le intentaba decir que estaba enamorada de James¿Acaso todas esas veces que pelearon, que se insultaron, eran sólo una máscara? Eso no podía ser verdad, quizás ella iba a decir otra cosa, que ella quería que un rayo lo parta o algo por el estilo.

- Pensarás que soy una tonta por lo que acabo de decir pero la verdad es que no puedo dejar de pensar en ese momento, creo que me gusta James, y… no sé si será cierto, pero creo que yo también le gusto. – después de decir esto soltó un pequeño suspiro sarcástico.

En ese momento, todos los temores de Remus de que Lily estuviera enamorada de James se hicieron realidad. Todas las esperanzas que antes de ese momento el hubiera podido tener con ella, se esfumaron. Quedó en blanco, se sentía destrozado y vacío. Esas palabras, tan temidas por él segundos antes, lo habían dejado indefenso. Quería terminar con todo eso de una vez, irse a su cuarto y olvidar todo lo que Lily le había confesado esa noche. Eran demasiadas sorpresas para él en un día.

- Remus, Remus ¿estás bien? Te ves un poco pálido – dijo preocupada Lily, que no se había dado cuenta que desde que dijo sus últimas palabras, Remus no se había pronunciado.

- Mhm sí, estoy bien, sólo que un poco cansado, tú sabes, exámenes, tareas, la obra, además ya es un poco tarde, creo que mejor nos vamos a descansar.

- Sí, tienes razón, no me había dado cuenta de la hora hasta este momento, es muy tarde, nos vemos mañana.

- Sí, nos vemos mañana – y él vio como se alejaba lentamente.

- Ah… y Remus

- ¿Sí? – respondió él tratando de esconder la tristeza en su voz.

- ¡Gracias!- dijo Lily mientras subía las escaleras para ir a su habitación.

- No hay problema- enseguida, la sala común volvió a perder sus colores, y se convirtió en un conjunto de sombras y formas raras. Remus, caminó lentamente hasta su habitación, cuando llegó, ya todos estaban durmiendo, así que decidió hacer lo mismo, aunque no obtuvo buenos resultados, pues no podía dejar de pensar en todo lo que había visto y escuchado.

Por fin, después de mucho pensar, entendió que quizá Lily no era para él, nunca serían más que muy buenos amigos, y aunque el hubiera querido que pasen a otra etapa, con ser su amigo le bastaba. Sólo después que entendió esto, y con mucho dolor aún, logró dormirse.


A la mañana siguiente, parecía que todos habían olvidado lo que había pasado. Después del desayuno, cuando sólo faltaban 10 minutos para empezar las clases, James y Sirius hablaban normalmente de las ranas de chocolate que les iban a robar a unos chicos de Slytherin, y estaban planeando todo, Peter, aún seguía dormido, aunque a nadie parecía preocuparle el hecho de que no llegara a tiempo a clases y a tomar desayuno, y Remus se encontraba ordenando sus libros.

- Primero los hechizamos y luego cogemos las ranas- decía James

- No, primero los hechizamos, luego les pintamos los labios y la cara, y luego cogemos las ranas y nos vamos. – respondía Sirius entre risas.

- Sí, pero no sin antes haberles tomado unas lindas fotografías que luego usaremos como chantaje para que no nos hagan nada, y si no tenemos otra cosa que hacer…

- Las pegamos por toda la sala común de Gryffindor.

- Chicos, después continúan planeando lo que será su castigo número cien en lo que va del año, y eso que empezamos hace dos meses, vamos a llegar tarde si no se apuran.

Y así, transcurrieron los días, James y Sirius, como bien predijo Remus, recibieron su castigo número cien, aunque no estuvieron mucho tiempo castigados pues se comieron demasiadas ranas de chocolate y tuvieron que ir donde la señora Pomfrey, pero al menos se libraron del castigo.

Ese día, como todos los anteriores, tenían que ir a ensayar la obra, que ya parecía estar tomando forma en algunas de las escenas más importantes.

Honey estaba feliz, aunque un poco nervioso pues cada vez que algo salía mal, Grecia amenazaba con quitar todo el presupuesto para la obra. También estaban James y Lily, que trataban de evitarse mutuamente, aunque sin muchos resultados, pues tenían que verse todos los días para ensayar e intercambiar algunas palabras, aunque sea de cortesía, para que Honey no se ponga como una loca y empiece a hacer sus berrinches, pues ya empezaba a sospechar que algo había cambiado, incluso, se atrevió a decir que tenían miedo de enamorarse.

Una hora después de haber estado practicando, Honey les dio unos minutos de descanso, en los que al fin, James, se atrevió a hablarle a Lily.

- Evans… ¿Tú… no le has contado a nadie sobre lo que pasó la otra noche, verdad?

- Mhmhm. ¿la otra noche¿y que pasó la otra noche, exactamente, porque yo creo que no pasó nada que sea importante… bueno Potter, no sé tú, pero yo sí me aprendo mis líneas y en este momento tengo que ir a practicarlas – Lily le dio la espalda de inmediato, sin esperar respuesta.

Pero James si que tenía una respuesta preparada. Le entro un poco del coraje que le había crecido aquella noche, y cogió a Lily por el brazo para hablarle al oído:

- paso que no podias dejar de mirarme, eso paso, y por desgracia para ti, nunca me fijaria en alguien como tu. Nunca, Evans, así que no te ilusiones.

Y dicho esto, James se fue a paso firme hacia el otro extremo, dejando a Lily con un sinsabor y sin habla.

- Bueno, chicos, retomemos el ensayooo! – dijo Honey en un gritito de excitación, y en el momento en que todos se incorporaban para continuar con los ensayos, se oyo un tumulto proveniente de la puerta de entrada al teatro.

Un grupo, de cerca de 15 personas o más, entraban con equipos muy sofisticados, utilería, vestuario, y materiales para construir la escenografía que se veían muy costosos. Y en el centro, liderando el grupo, una chica vestida de saco y falda, de un estilo muy ejecutivo y serio, con su varita levantada. Era Grecia, en su faceta más tirana. (oh! Veamos lo que sucede….)

- Señores – habló Grecia, y su voz retumbó en todo el teatro, porque los actores y hasta el director, se habían quedado callados – empiecen a instalar y recuerden: no escatimen gastos, lo quiero todo, tal y como quedamos. Empiecen de una vez.

A la orden de Grecia, todos se movilizaron a distintos puntos, sacando a los actores y arrinconándolos al centro.

- HONEY! – exclamó Grecia, y todos dieron un respingo. Honey se desvaneció por unos segundos, pero fue sostenido por Ally y otras chicas, quienes lo despertaron y lo enviaron al frente: con Grecia.

- Mande Jefa - dijo Honey temblando ligeramente.

- Escuche Honey – Grecia empezó a caminar en pequeños círculos mirando sus manos – mi exclusiva y atareada agenda solo me permite regalarle diez minutos de mi preciado tiempo, asi que seré concisa, preste atención: ve lo que está ocurriendo a su alrededor? Lo ve, Honey? – honey asintió lentamente – esto es justamente lo que requiere su obra para dejar de ser mediocre. REQUIERE INVERSION. – ante la palabra mediocre, hubo una exclamación de ofensa grupal, inclusive Lily y James se sintieron ofendidos – y quien mejor que yo para asegurarle éxitos. Soy la única persona que puede darle lo que necesita, y usted lo sabe; por lo que pondré mi patrimonio familiar a disposición de la realización de esta obra, a pesar de que sus actores ni siquiera son profesionales – Ally ya estaba a punto de llorar.

- Ah, bien… eh.. supongo que…g-gracias, Jefa – Honey sentía como todos lo demás, que Grecia no daría tanto sin nada a cambio.

- No le diré de nada, porque si le exigo algo, Honey – Todos se pararon de puntillas para escuchar la ultima estocada de Grecia – escuche bien: el titulo de la obra sera reemplazado por "La Compañía de Hollow", y usted, con todo su elenco, presentaran esta obra cuantas veces yo decida; a fin de cuentas, yo la produzco, yo soy la dueña.

Hasta ese momento, el teatro nunca había sido lugar de tanto eco, de martillazos y trabajos manuales, solo allí, con todos callados, pasmados por la decisión de Grecia. En ese silencio, unas palmadas se escucharon, provenientes desde el 2do piso, una de las galerías de oro, donde un chico guapísimo estaba apoyado de manera elegante y despreocupada.

Todas las miradas giraron hacia Sirius Black, en especial, las miradas femeninas. Grecia volteó, con una ceja levantada, y los brazos cruzados.

- Bravo! Bravisimo!.. creo que no será la compañía de Hollow, sino la compañía del Horror… a pesar de que usted, Tirana Hollow, es una de las dictadoras más hermosas que he conocido – Sirius ya había descendido de la galería con un ágil salto, y le hizo una venia a Grecia, quien estaba con la expresión más fría, que sus ojos azules. El cabello negro de la chica, lacio y hasta los hombros, le daba esa apariencia de estar inanimada, de no ser humana. En cambio, Sirius, con su cabello negro y ojos negros se veía demasiado lindo como para dar miedo.

- Sirius Black! – exclamó Grecia, pero Sirius interrumpió.

- El mismo que viste y calza, y que tu mirada alcanza, pero no puede tocar!

Se escuchó una risa general que recorrió todos los rincones del teatro. Se podría decir que hasta los empleados agradecían la llegada del chico Black.

- COMO TE ATREVES A… - empezo Grecia.

Pero Sirius, ágilmente, se subió a unas cajas y continuó con su discurso:

- YO, Sirius Black, nuevo líder del sindicato teatral (autoproclamado! Se escucho decir a James) me comprometo a dar, si es que es necesario, cada uno de los galeones que pertenecen a la herencia Black (ohhhhh! Murmuraron todos!) para financiar la mejor obra que Hogwarts ha tenido jamás en su historia (la unica! Dijo Remus en voz alta) SIN MALTRATOS, NI CONDICIONES, SOLO CON ANIMOS DE SERVIR A ESTA GRAN COMPAÑÍA DE ACTORES, Y A SU GENIAL DIRECTOR!

Luego de ese esperanzador discurso, algunos actores elevaron a sirius en sus hombros, aplaudiendo y gritando: Black presidente, Black presidente! Mientras Honey se iba brincando como loca de contenta: "Siiiiiiii! Tragate esa, jefa!"

Todos dejaron a Grecia y fueron saliendo en dirección a la puerta, aún cargando a Sirius en hombros. Todos excepto Ally y Lily, quienes observaban a Grecia sola en medio del escenario, aún sin poder hablar.

Pero entonces, Grecia Hollow profirió una sentencia:

- ESTO NO SE VA A QUEDAR ASI, BLACK! NADIE INSULTA A GRECIA HOLLOW Y VIVE PARA CONTARLA!

Sirius volteó en dirección a la chica de los ojos azules como el mar, y le mando un gran beso volado.


Al día siguiente, nadie vio a Grecia Hollow en ninguna clase, incluso, Lily y Ally, que eran sus compañeras de cuarto, apenas la habían visto entrar a su habitación la noche anterior y ya se corrían rumores acerca de su paradero, quizás planeando una monumental venganza hacia Sirius Black o descansando de todos en una isla paradisíaca.

Pero muy pronto, todos esos rumores, algunos más absurdos que otros, se desvanecieron. Esa tarde, cuando los actores entraron al escenario a seguir con sus prácticas diarias, todo había cambiado.

El horrible arreglo que antes tenían las cortinas había desaparecido, en su lugar, colgaban unas hermosas cortinas de oro, que tenían incrustadas las iniciales del colegio con diamantes muy brillantes.

En lugar de los polvorientos trajes, que tenían que ser enmendados a cada momento, se encontraban unos nuevos, con colores alegres y muy alusivos a la época Shakespiereana.

Todos los muebles que formaban parte de la escenografia y que ya se encontraban en un pésimo estado habían sido retapizados con unas telas indias únicas, las paredes, que ya casi no tenían pintura, tenían ahora un color hermoso que combinaba perfectamente con los sillones y las cortinas, todo esto y muchas cosas más que dejaron boquiabiertos a los alumnos que no se imaginaban que o quién habría podido costear todo eso.

Entre todos los gritos de asombro, se paró Grecia, que había estado sentada, en un sillón que más que todo parecía un trono, frente a ellos todo el tiempo, esperando el momento preciso para hablar:

- Habrá esto, y mucho más, si deciden irse conmigo, es más, esto sólo es una pequeña prueba de demostración de lo que puedo hacer si me escogen – dijo fríamente, esperando la reacción de todos.

En ese momento, todos se preguntaban porque había decidido dejar a tremenda productora, si les daba más de lo que podían desear. Pero antes que cualquiera se sentara en uno de los hermosos asientos nuevos, o estrenara algo de la nueva arquitectura sacada del mismo libro, Sirius se colocó al lado de Grecia y habló para todos:

- Lo que nuestra hermosa tirana ha intentado esta vez es comprarnos, queridos compañeros! Pero yo, que también cuento con mucho capital, voy a regalarles dos veces más lo que están viendo sus ojos, y el mejor vestuario de la temporada!

Los actores, que habían empezado a vitorear a Grecia, cambiaron de parecer, y empezaron a vitorear a Sirius.

Grecia volteó hacia Sirius, y le habló por primera vez, cara a cara:

- tu también los estas comprando!

- si pero ellos prefieren al chico líder, que a la niña opresora! – y Sirius le guiñó un ojo

- eres un grosero, mal educado! Es increíble que pertenezcas a una familia de tanta estirpe como la Casa de los Black, y que estés invitado cada año a la fiesta de las casas reales, pero nunca asistas, por lo maleducado que eres!

- Vaya que conoces de mi vida… has estado siguiendome, como todas las demas?

Al decir esto, Grecia se irguió en todo su tamaño, y le dijo con una frialdad que daba miedo:

- Soy Grecia Hollow, creo que eso aún no te entra en la cabeza Black, Hollow, una de las tres familias más importantes de todas Gran Bretaña, una familia a la que ni siquiera la tuya puede igualar, y todavía sigues creyendo que pierdo? No Black, yo nunca pierdo ni lloro. NUNCA!

- Se nota – dijo Sirius, que al escucharla se había asqueado, nunca le gustó eso de las familias, y las sangres – no pareces humana. Qué son tus ojos? Zafiros comprados? No me sorprendería, y creéme, no es un halago, su majestad.

- No me rebajaré a hablarte, ni mirarte un poco más.

- Eso lo veremos… - Sirius se volteó a la multitud – bueno, elenco de teatro, será mejor que decidan, o la Tirana Hollow, o yo.

Hubieron murmullos de indecisión, algunos señalaban lo que había traído Grecia, otros añoraban los vestidos que podría conseguir Sirius. Honey, preocupado, llamó a una junta: todos se cerraron en un círculo, y empezaron a discutir:

- Escuchenme, señoritas y señoritos! – dijo Honey en su aguda vocecita – estamos ante un gran dilema, y necesitamos sus opiniones, ruego que sean objetivos! No queremos sentimentalismos, ni que ella me miro asi, ni que ella me grito asa, ni que ella es una tirana… YO VOTO POR SIRIUS! QUIEN ESTA CONMIGO?

Muchas personas levantaron sus manos en señal de aprobación con Honey, y este rió ligeramente. Pero una tierna vocecita se escuchó entre el circulo.

- Eh… profesor Honey… profesora… profe… - era la pequeña Ally, quien hablaba desde una esquina

- Ah, pero quien me invoca?- Honey miró a todos lados – ah pero si es mi Margaret! Ven para acá pequeña! – Honey estiró su manito delicada y la trajo al centro – ahora si, dinos Ally Rosewood, que es lo que deseas.

Ally tomó una gran bocanada de aire, dándose fuerzas, y dijo todo de un tirón:

- Me confieso amiga de Grecia Hollow, y tengo la obligación de decirles que ella, a pesar de parecer una chica muy, muy mala (mala es poco! Se escucho por ahí….) en realidad solo quiere ayudar, a su manera claro, y sería injusto rechazarla después que ya nos trajo tanto. Además, hasta ahora Sirius Black no nos ha dejado nada de nada, no nod ha dado lo prometido. Por eso yo digo que los dos se queden, ya que la union hace la fuerza, y unidos ambos nos ayudaran más que compitiendo.

Todos se quedaron sorprendidos al ver que la más pequeña tenía la razón. Y empezaron a levantar sus manos, en señal de apoyo a la idea de la niña Ally.

Honey miró hacia todos lados, y un poco resignado, pero por lo menos tranquilo, también levanto su manita.

Muy bien- siguió Honey volteándose hacia Sirius y Grecia, que trataban de esconder sus nervios- Después de mucho pensar, hemos llegado a un acuerdo unánime: Grecia, tú estarás en la obra…

A la chica se le abrieron los ojos, y justo cuando iba a proferir unas palabras de victoria hacia su enemigo, Honey continuó- y darás el 50, pues el señor Black también nos acompañará e invertirá la otra mitad.

Grecia, ya sin su sonrisa de satisfacción, y sirius, sin su habitual tranquilidad, se miraron, y cunado se disponían a refutar lo antes dicho por Honey, este continuó:

- El que no quiera seguir con este acuerdo puede retirarse.

- por mi está perfecto-dijo Sirius-pero no creo que a ella le guste mucho la idea.

- te equivocas una vez más black! la verdad es que yo estoy de acuerdo con la decision, y sin duda no seré yo la que se vaya primero – dijo de manera vehemente Grecia, mirándolo de arriba abajo.

Diciendo esto, ambos se retiraron por puertas distintas, y con esto, se dio fin a la práctica del día.


Esa misma noche, en el cuarto de las chicas de Gryffindor, Ally revisaba otra vez su libreto, para ver que no se olvidaba de nada, que no obviaba ningún detalle. Pero en medio de la pagina 11, se percató de algo muy curioso le pasaba a Margaret, que sentía algo muy hermoso… el personaje, claro.

- Lily – dijo Ally despacito

- Mhm? – Lily estaba casi dormida, pero no podía ignorar a Ally, además porque si lo hacía Ally continuaría llamandola hasta despertar a Grecia también.

- Eh.. no sabía que Margaret Capulet estaba enamorada – dijo Ally, enrojeciendo un poco.

Lily se incorporó y trató de no sonar reprochante:

- Ay Ally, pensé que ya entedías todo lo que le sucede a tu personaje - Lily se retiró el pelo del rostro, y sentó a Ally a su lado – Margaret, mi hermanita, es una niña que vive detrás de las faldas de Julieta, y su vida es un cuento de hadas hermoso hasta que conoce…

- El amor – dijo Ally en un susurro.

- Exactamente, Ally… el inexplicable y doloroso amor… - Lily se quedó un poco ensimismada con su última frase… pero Ally la zarandeó y prosiguió – y bueno, Margaret descubre el amor en.. creo que en un personaje mucho mayor que ella…

- Aquí dice que estoy enamorada de Mercurio.

Lily casi se resbala de la cama.

- con que estas enamorada de Re… digo… con que Margaret esta enamorada de Mercurio…

- El capitán más guapo de toda la flota de Verona, según el libreto – agregó Ally, leyendo una parte de las líneas – pero eso no resuelve nada – dijo la chica, poniéndose nuevamente colorada.

- Por qué dices eso, Ally? – inquirió Lily, mirándola extrañada

- Porque… bueno, porque… eso quiere decir que Margaret mantiene un secreto, un secreto de amor… por un hombre.

- mmm.. si eso ya lo sabemos…

- No, es que tienes que notar la diferencia, Lily… Mercurio no es un chico, es un hombre, a diferencia de todos, hasta de Romeo – dijo Ally un poco avergonzada, pero no se detuvo allí – y Margaret es una niña, sólo una niña que no conoce nada sobre amores ni chicos, mucho menos de hombres… te das cuenta como calza esto conmigo?

- Tienes toda la razón, Ally… eres tu… y Mercurio es él… - Lily había empezado a imaginar un gran plan en su cabeza, y miraba al vacío como pensando…

- Sabes quién es Mercurio Lily? Lo sabes? – los ojitos castaños de Ally se abrieron de par en par.

- Por supuesto que no, Ally, pero haremos esto: mañana averiguare quien es, y ambos practicaran sus líneas en la sala común a las 6 de la tarde, que te parece?

- En serio, Lily? Haría eso por mí? Oh, gracias! – Ally la abrazó y luego se echó en su cama, pensando en quien sería su Mercurio… su…

Lily esperó que se durmiera, y salió de puntillas hacia el cuarto de los chicos de 6to año. Eran las 12 de la noche, y subía por los escalones de la torre de la izquierda, la torre de los chicos. No se molestó en tocar la puerta, solo la abrió de par en par, y justo cuando James se encontraba en bóxers, parado al frente de ella.

- AAAAAAAAAAAAAAAHHHH! – gritaron los dos.

- Evans que haces aquí? – James cogió a Peter como una toalla, y se lo puso al frente, tratando de taparse.

- Eh.. yo… - Lily se recuperaba de la visión "Potter en ropa interior" – REMUS!

- Si?- Remus estaba leyendo un libro, pero lo cerró al ver a Lily atravesando la puerta del cuarto – Lily, no debes estar…

- Remus, tu sabías que Mercurio se enamora de la hermana menor de Julieta?

- mm.. creo que algo así leí en el libreto…

- Y sabes quien es la chica?

- No, ni idea… tienes que decirmelo a estas horas de la noche, Lily?

- Sí – lo apremió la pelirroja, sin importarle que Remus también estaba en boxers – escuchame, practicaras con ella tu libreto mañana en la sala común a eso de las 6 de la tarde… ah y si puedes llevale algo, algun regalito, algo!.. yo sé que tu eres un gran chico y lo harás muy bien! – Con una sonrisita, Lily salió del cuarto, sin mirar a James de nuevo.

Potter cerró la puerta detrás de ella, no tan fuerte porque Sirius dormía como bebé, y se dirigió a Remus, con una cara contenida de algo parecido a los celos:

- ¿por qué Evans te quería ver a estas horas de la noche?

Remus lo miró. Esperaba que huebiese empezado a injuriar a Lily, pero en vez de eso, estaba reclamando su atención. "quien diría…James…"

- Vino porque quería verme. Punto final me voy a dormir. – Remus lo hizo a próposito, y dejó a James con algo que ante no había conocido, y nunca pensó sentir por Remus: celos.


En la sala común de gryffindor, a las 6 de la tarde, como nunca, no había nadie.

Una muchacha rubia bajó la larga escalera que separaba a los dormitorios de las chicas con la sala común, y se sentó en un sillón, cerca de la chimenea.

Minutos más tarde, Remus Lupin, ya se encontraba en la sala común, esperando a la misteriosa chica con la que practicaría sus líneas.

-Hola Ally- se dirigió a la chica sentada en el gran sillón.

-Hola Remus, pensé que no había nadie, es que todos se han ido al partido de Slytherin contra Hufflepuff.

-Si bueno, yo… decidí mejor no ir porque tengo que…tú sabes, practicar para la obra.

-De verdad? que coincidencia, yo también estoy en la obra

- Y… Quién eres?- se preguntaron los dos al mismo tiempo

- Mercurio – Margaret respondieron también al unísono.

Ambos se quedaron pensando si es que habían escuchado bien lo que se habían dicho.

- Tu eres Margaret? - dijo Remus con un tono de sorpresa en su voz

- Tu eres Mercurio?- Ally no contestó la pregunta, estaba llena de ellas.

Y ambos se quedaron mirando, rojos hasta los pensamientos.


como seguira esta entreverada historia? averigüelo en el siguiente capítulo de BITÄCORA DE LOS MERODEADORES

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