Ikarigeorge: Bueno, ya ves, no me voy sin dejar este capítulo para que te entretengas, luego me dices que onda, si te gustó o de plano fume demasiado, jajajaja. Besos
Serena tsukino chiba: hola!!!, jejeje, se que soy mala al dejar en stand by a inu y kagome pero pobre sess, ya lo había dejado olvidado, jejejeje, espero te guste este capítulo!
Jimena-chan: efectivamente, por fin me tome el tiempo de escribir la continuación, dime que te parece este capítulo y no dejes de leer mi fic pues aún faltan mas cosas por descubrir!
Ch.19 Traspasando ese alto muro de tu corazón
La copa de cristal bailaba entre sus dedos mientras el coñac se mecía cual danzante femenina. La botella se encontraba a medio vaciar y la luz que emanaba la chimenea dejaba ver el lado oscuro y misterioso de aquel hombre de ojos dorados como el oro y cabellos platinados como las estrellas.
Una, dos, tres horas, cuánto tiempo había pasado desde que se había encerrado en aquella habitación llorando el dolor causado por la pena de perderla?
Unos pasos femeninos se detuvieron detrás de la puerta y antes de que los nudillos tocaran la puerta la voz ronca y temerosa de Sesshomaru se hizo escuchar…"adelante"
-Sesshomaru, yo, yo…
-Habla de una buena vez Rin y dime que quieres.
-Yo quería saber si todo estaba bien.
-Qué si todo esta bien?, jajaja, claro, por supuesto, la mujer de mi vida se fue de mi lado por mi estupidez.
El corazón de la chica se le oprimió al escuchar aquella declaración: "la mujer de su vida", se repetía una y otra vez en su cabeza.
-Y por qué no vas tras de ella?
Sesshomaru volteó a verla incrédulo…de cuándo a acá esa niña a quien había visto crecer cual hermana pequeña se tomaba la libertad de decirle qué debía o no hacer?
-Disculpa?
-Si, respondió muy segura de si misma con el coraje creciendo en su corazón, alardeas de amar a la señorita Kagome, dices ser capaz de dar tu vida por ella, aseguras no poder vivir sin ella pero sabes qué es lo que veo? Veo un hombre débil que se deja llevar por la bebida y que no consigue encontrar las agallas suficientes para ir tras de ella y detenerla. Si tanto la amas por qué la alejas de ti? Cometiste un error al confiar en tu padre, es cierto, pero eres un humano y estoy segura de que eso ella lo entenderá!
El ojidorado se levantó del sofá en el que había estado todo ese tiempo y sin pensarlo dos veces se lanzó con furia contra la chica. La tomó por el cuello y la empujó hasta que su frágil cuerpo chocó contra la fría pared; cualquier persona en su sano juicio se hubiese quejado debido al golpe pero no ella, no le mostraría lo que sus palabras, gestos y actos le lastimaban, porque lo amaba. Por Kami que lo amaba pero nunca se lo demostraría hasta que el entendiera que la vida nos ponía pruebas que debemos superar, hasta que se percatara de lo que tenía a su alcance pero sobre todo hasta que aprendiera a vivir consigo mismo.
Sentía cómo el aire comenzaba a faltarle y aún así seguía sin emitir ningún sonido sintomático de dolor. Por su parte, Sesshomaru se percataba de ello no sabiendo si impresionarse por la fortaleza y orgullo de la chica o por su estupidez.
"Acaso cree que no soy capaz de matarla después de lo que se atrevió a hacerme?", pensó molesto. Sin embargo ese odio desapareció tan rápido como había llegado al sentir las tersas y cálidas manos de Rin. El contacto fue tan electrizante, que no pudo evitar clavar su mirada en aquellos ojos chocolates. En ese instante creyó ver el angelical rostro de su Kagome y sin controlar lo que su mente le hacía creer pronunció su nombre al mismo tiempo que bajaba el delicado cuerpo acercándolo a su torso en un abrazo protector y posesor.
Rin, se aguantó las ganas de derramar esas lágrimas que le calcinaban los ojos. Transformó ese dolor en coraje para separase del hombre al que amaba y reuniendo el orgullo que le quedaba lo abofeteó haciéndolo girar por completo su rostro.
-Qué demonios crees que haces?!, le grito encabritado Sesshomaru al mismo tiempo que le levantaba la mano.
-Vamos!, eso es lo que quieres? Eh? Adelante, golpéame. Si eso es lo que te permitirá estar en paz contigo mismo hazlo que a mi no me molesta pero entiende de una buena vez Sesshomaru Arrendorf, es el peso de nuestros actos el que nos lleva al lugar en el que nos encontramos parados y no el poder de un apellido así que si crees que me vas a intimidar por quien eres o vas a lograr mantener a la señorita Kagome a tu lado por tus riquezas te equivocas. Fuiste tú quien se alejó de esta familia para ser autosuficiente y ganarte las cosas con el sudor de tu frente; dime algo, de verdad aprendiste algo durante todos estos años que torturaste a tu madre con tu ausencia? Valió la pena?, le dijo casi gritando mientras se sobaba uno de los brazos mallugados.
Qué demonios le ocurría?, él no era así, nunca se hubiese atrevido a lastimar a una mujer y mucho menos a Rin. El corazón se le estrujó y sintió una gran congoja en su ser. Intentó arreglar las cosas acercándose lentamente a la chica que lo miraba desafiante pero cuando ésta vio el camino que la mano derecha de Sesshomaru seguía retrocedió como si se tratara de un hierro candente.
-No…
-Rin, yo, de verdad, yo lo siento mucho…
-No te atrevas a volver a ponerme una mano encima o no te lo perdonaré, me entendiste? Escucha, sé que estas sufriendo mucho pero deberías madurar un poco y dejar de ser tan egoísta.
-Rin, onegai…de verdad no lo hice a propósito.
-Sabes qué? Deja de sentir autocompasión, deja de mendingar amor y no te pongas en ese papel de víctima que no te queda.
Rin salió de aquella habitación con una postura muy digna; quién lo diría, aquella niña que solía correr en los jardines de la familia Arrendorf se había convertido en una mujer hermosa, valiente, entera y firme.
Todo lo que le había dicho era cierto, aunque no lo quisiera admitir frente a ella era cierto. No había sido capaz de salir tras Kagome como su hermano, no la había protegido delante de las blasfemias y lo que era peor no la había sabido amar tal y como ella se lo había demostrado.
Necesitaba salir de ahí, no podía quedarse sentado esperando a ver cómo su hermano le robaba a la mujer que amaba…la amaba?
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Rin llegó a su habitación y se quedó un buen rato frente al espejo admirando su cuerpo desnudo y las marcas y moretones que le había dejado Sesshomaru minutos antes. Cómo permitía que le hiciera eso? Eso no era amar, era estar enfermo de dependencia; no solo su cuerpo sufría por él, sino también su corazón. Todo aquello no era correcto. Estaba decidida a ganar su corazón pero no a costa de su integridad.
Antes de poder esconder aquellos cardenales su dama de compañía entró a la habitación ahogando un grito de sorpresa y susto al ver eaquel cuerpo maltratado.
-Señorita Rin! Qué fue lo que le ocurrió?
-Cálmate Kanna, no pasó nada.
-Pero…pero señorita! Mire cómo se encuentra? Quién se lo hizo?
-Kanna, por favor, no exageres, quieres? Fue un accidente, por favor, deja de actuar como si me estuviera muriendo, quieres? Ahora, en vez de estar viendo estos horribles moretones ayúdame a preparar el baño.
-Pero…Kanna desistió al ver los ojos insistentes de la joven…está bien, como usted desee señorita pero…prométame que me permitirá darle un masaje de aceites antes de que se vaya a acostar para disminuir el dolor.
Con una cálida y pura sonrisa Rin aceptó.
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Después por largo rato Sesshomaru llegó a un risco…pero no era cualquier risco sino aquel en el que había conocido a Kagome. Recordó con ternura y humor la manera en que aquella chica sencilla lo trató como un inútil e inculto, ayudándole a reparar su auto. Cuánto había aprendido a su lado, cuánto deseaba tenerla con él, cuánto la extrañaba.
Rin tenía razón, debía buscarla si no quería perderla.
De repente todos los recuerdos de su infancia y su tierna juventud volaron por su mente y sin comprender por qué pensó en todos los momentos compartidos con Rin…esa chiquilla que lo seguía como perrito fiel y quien lo admiraba en secreto. Cada vez que volteaba a verla la sorprendía viéndolo embelezada y ésta al sentirse descubierta se sonrojaba.
El viaje de regreso a casa fue más liviano y tranquilo que el de partida. Su mente estaba despejada y su alma descansaba…al menos en el trayecto.
Al llegar a la mansión Sesshomaru se extrañó de ver todas las luces apagadas, sólo las velas de las escaleras estaban encendidas lo cual permitía a quien deseara guiarse por el camino a su habitación. Sin darle importancia a esto, el ojidorado subió las escaleras y caminó lentamente por el pasillo que lo llevaría a sus aposentos. Se quedó admirando un cuadro familiar en el cual estaban retratados su hermano, su madre, su padre y él…a dónde se habían ido aquellos buenos tiempos?
-Ay!, un quejido ahogado se escuchó en la habitación de Rin.
-Perdóneme señorita Rin, no fue mi intención lastimarla, contestó una voz nerviosa y arrepentida.
-Tranquila Kanna, no fue nada, solo ten un poco más de cuidado, ese es el lugar que más me duele.
-Quiere que me concentre en su cuello y omoplatos?
-Por favor
Qué demonios pasaba ahí? Entonces como si el cielo hubieses escuchado lo que pensaba las imágenes de esa tarde en la que había estampado a la chica de ojos chocolates contra la pared volares por la mente del ojidorado.
Demonios! La había lastimado! No solo con sus palabras sino con la manera en que la había tratado. Se sentía una escoria y sin saber qué iba a hacer después abrió la puerta de la habitación de su "víctima" para encontrar frente a sí un espectáculo increíble. Rin yacía boca abajo con nada más que una sábana cubriéndole de la cintura para abajo y a su lado se encontraba Kanna quien con cuidado untaba aceite en la espalda para después concentrarse en la parte superior de aquella nívea porción de piel.
Cuidadosamente se acercó a la chica masajista y tocándole el hombro le hizo una seña para que guardara silencio. Después le pidió que se retirara y que lo dejara hacer a él continuar con la tarea que le había sido asignada.
Al principio Kanna parecía sorprendida por todo lo que estaba ocurriendo pero su mente comenzó a hacer conexiones y sin hacer sospechar a Rin se levantó lentamente de la cama cediendo su lugar a Sesshomaru.
De la misma manera en que Sesshomaru había entrado Kanna salió.
Entonces el chico de cabellos platinados se unto aceite y temiendo lastimar a Rin colocó sus manos en sus omóplatos, al escuchar ligeros gemidos y suspiros de placer de Rin sintió que su cuerpo le ardía. Cómo era posible que aquella niña lo pusiera así?
-Kanna, tienes unas manos mágicas…mmm…se siente tan bien…ahí…ahí…
Quien hubiese escuchado eso hubiera pensado otra cosa y hubiera comprendido el estado en el que se encontraba Sesshomaru quien comenzaba a dejarse llevar por aquella piel tersa bajo sus manos.
-Puedes bajar un poco más?
Sesshomaru pasó un gran trago de saliva y fue bajando sus manos hasta llegar a la frontera marcada por las sábanas que cubrían los gluteos de la chica. Después de concentrarse unos minutos en aquella chica Rin se volteó con los ojos cerrados y tomó la mano de su masajista sin percatarse de su masculinidad.
Por su parte Sesshomaru no sabía qué hacer ni como reaccionar ante lo que Kami le estaba ofreciendo. No solo había sido testigo de la belleza y perfección de la espalda de la joven de ojos chocolate sino que ahora tenía frente a sí la imagen de su abdomen plano y sus pechos pequeños pero firmes quienes parecían invitarlo a saborearlos debido a la evidente erección de los pezones rosados.
Inocentemente Rin colocó la mano del ojidorado sobre su vientre, justo arriba del monte de Venus para que la masajeara en esa parte.
-Ahí también me lastimé, podrías sobarme?
Nunca creyó que pudiese existir un castigo tan satisfactorio y a la vez torturante. Rezando porque Rin no abriera sus ojos comenzó a mover sus manos en círculos y sin poder someter sus deseos dejó que subieran poco a poco hasta llegar a los senos de la chica quienes al contacto se endurecieron por completo tomando una forma bastante atractiva.
Rin dejó escapar un gemido más fuerte que los anteriores y lentamente abrió sus ojos para toparse con aquellos soles que la miraban con ternura, lujuria, pasión, deseo…
La chica ladeó su cabeza en forma de pregunta y sin prever lo que se avecinaba sus labios fueron capturados por el mayor de los Arrendorf.
Wajajajaja…quieren que le siga? Los deje en ascuas?
Ojalá les haya gustado este capítulo…espero sus reviews!!!
Besos
Kokoru Baransu
