Hola a todo el mundo. Se que me van a colgar y a torturar por haber tardado tanto en actualizar, pero ya estamos de nuevo por estos rumbos, no es así?

Espero disfruten el capítulo.

Ch.20 Abandonando el orgullo

Dulce, suave, eterno…sabía a gloria y se sentía en el cielo al sentir el constante roce de aquellos labios masculinos. Cuando la lengua del ojidorado se aventuró a acariciar su boca casi grita de placer pero al recordar todo lo sucedido aquella tarde volvió a la realidad de manera brusca y poco agradable.

Un ruido seco rompió el silencio que invadía la mansión.

Sesshomaru se encontraba a unos milímetros del rostro de la pelinegra sobándose la mejilla en la cual había quedado grabada la mano de la chica.

-AUCH!, qué demonios te pasa?

-Qué me pasa? Quieres saber qué es lo que me pasa? Dime una cosa, eres imbécil o te haces? Esta tarde creí haberte dejado muy en claro que no quería que me volvieras a tocar o te ibas a arrepentir. No eres más que un macho con el orgullo dolido así que si crees que te voy a permitir que me trates como a un juguete estas muy equivocado.

-Rin…yo…yo no…Sesshomaru no sabía qué decir, estaba anonadado por aquellas palabras.

-Lárgate! Sal inmediatamente de mi habitación! Exigió Rin con el rostro desencajado por el coraje que circulaba por sus venas.

Sin embargo aquella imagen era demasiado tentadora para el mayor de los Arrendorf quien parecía devorarla con la mirada. El cabello revuelto le daba un aspecto rebelde y seductor, aquel par de labios rojos y carnosos lo invitaban a saciar sus ansias.

"no puedo estar pensando en esto. No comprendo qué es lo que me está ocurriendo! Lo hace a propósito o de verdad no se da cuenta de lo que provoca en mi?"

-Ey! Esta es MI casa y yo puedo estar en donde se me plazca.

-Ah si?, preguntó desafiante la chica de cabellos azabaches, muy bien joven Arrendorf, ya que es tan posesivo y celoso pues seré yo quien se retira de esta habitación, con su permiso!

No había alcanzado la perilla de la puerta cuando sintió como aquellos brazos varoniles se cerraron en derredor de su cintura y la jalaron hasta dejarla de nuevo entre el colchón y el cuerpo de Sesshomaru. Éste último, con el afán de evitar que le pegara tomo sus muñecas y las sostuvo por arriba de la cabeza de la chica.

-Rin, me conoces desde que éramos pequeños y sabes perfectamente que jamás sería capaz de hacerte una bajeza como la que te estas imaginando en esa mente tuya.

-…, lo único que el ojidorado veía era la furia reflejada en aquellos ojos que alguna vez se derritieron por él.

-Rin…

La chica ladeó la cabeza hacia un lado desviando la mirada para así evitar mostrarle su dolor al decirle estas palabras:

-Si eres el caballero que dices, quítate de encima, empaca tus maletas y búscala mínimo para ofrecerle una disculpa por la estupidez que hiciste el día en que se anunciaría su compromiso, contestó Rin con una voz fría y dura como jamás se le había escuchado.

-Tienes razón, no soy más que una escoria y me merezco todo lo que me estas diciendo…pero…Rin…yo…suspiró fatigado y sin poder contenerse más dejó escapar poco a poco lágrimas de frustración…es solo que no sé que es lo que debo hacer para solucionar mi vida, me siento perdido.

Poco a poco la voz quebrada y las lágrimas abrasantes que recorrían las mejillas de Sesshomaru ablandaron el corazón de Rin quien solo logró abrazarlo y permitir que este apoyara su cabeza en su pecho, cual niño pequeño que busca la tranquilidad en el regazo de su madre. Así, el latir del corazón de la chica arrulló al hijo del banquero quien después de llorar por largos minutos se quedó dormido.

Por qué la vida era así? El hombre al que amaba no le correspondía y la mujer a la que él amaba estaba muy lejos.

-Siempre te voy a cuidar Sessh, aunque mi corazón sangre, aunque me muera por dentro al verte sufrir por otra siempre estaré junto a ti para apoyarte, ayudarte, levantarte, dijo ensimismada mientras acariciaba las hebras platinadas sin percatarse de que el sueño de los ojos dorados la escuchaba atentamente.

-,-,-,-,-,-,-,-,-,-,-,-,-,-,-,-,-,-,

-Taisho!

-Kouga?

Solo una persona lo llamaba de aquella manera y ese ser era aquel chico de ojos azules como el cielo y cabello negro y largo.

-En donde está? Se apresuró a cuestionar Inuyasha mientras sentía como un espasmo recorría todo su cuerpo temiendo lo peor.

-Qué haces aquí?

No tenía ni el tiempo ni la paciencia para mantener aquella conversación así que tomó a Kouga por el cuello de su camisa y lo acercó a su cara lo suficiente para dejarle ver el fuego que emanaba en aquellos instantes de sus ojos.

-Dime en donde está o te juro por mi madre que no saldrás en mucho tiempo del hospital.

-Te vuelvo a preguntar, qué haces aquí?

Inuyasha no comprendía bien lo que ocurría, en cualquier otra situación Kouga se hubiese puesto a la defensiva y hubiese estado feliz de pelear con él pero esta vez había optado por la vía madura y serena.

- Qué demonios crees que hago aquí? Vine por Kagome, MI Kag!

-Demasiado tarde, agregó con desdén Kouga, debiste haberla buscado hace muchos años.

-Tu no tienes ningún derecho a alejarme de ella!, le gritó mientras dejaba escapar dos perlas saladas de sus ojos dorados.

-No fui yo el que te alejó de ella, fuiste tú quien la dejó. Sabes cómo me dolía el corazón al verla día y noche conectada a aquellas máquinas, delirando a causa de las altas temperaturas? Ja, se burlo sarcásticamente, lo peor es que ella no cesaba de llamarte, como si estuviera segura que harías caso a sus plegarias, espetó con asco.

-Yo…yo…

-"Yo", "yo", es todo lo que sabes decir?

-Por favor Kouga, sé que nunca te he agradado…

-Qué maravilloso descubimiento, Taisho!

-…y tampoco tu a mí…

-La hora de las confesiones?

-Pero me muero sin ella, una vez la dejé ir. Al paso de los años me percaté de mi maldito error, mi vida se volvió vacía y sin ningún objetivo. Finalmente, comprendí que ella es la mujer de mi vida y es cierto. La tuve una vez y el miedo a la felicidad y al dolor me cegaron volviendome alguien egoísta insensible. Sé que fui yo quien la alejó de mi pero por eso mismo, quiero enmendar mis errores, quiero creer que el destino existe y que fue el quien la trajo de nuevo a mi.

En cualquier otra situación hubiese disfrutado de la manera en que Inuyasha dejaba al desnudo su orgullo y su corazón sin embargo, por más que lo aborreciera sabía que lo existía entre él y su amiga era tan fuerte que ni él mismo pudo lograr que se alejaran. Suspirando resignado, volteando a ver en diferentes direcciones como buscando algo fijó su mirada en el rubio platinado frente a él y le dijo muy seriamente:

-Ya debe de estar en el avión que la llevará a su nueva vida.

-Qué dices?

-Escúchame, no tengo toda la paciencia del mundo así que no hagas tus preguntas estúpidas, quieres?

-A donde se fue?

Una vaga sonrisa se dibujó en el repentino rostro triste del ojiazul y volteando a ver a Inuyasha le contestó:

-Si supiera ya habría ido tras ella.

-Se va a América, no es cierto? Va a exponer su trabajo allá.

-Si lo sabes, para qué me preguntas?

-Gracias Kouga, de verdad.

Y en menos de lo que se hubiese imaginado, Inuyasha había abandonado aquel lugar para dirigirse a su destino, a Kagome.

Sentía su corazón latir al triple de la velocidad de lo normal y respirando hondo tomó vuelo, saltó tan alto y tan fuerte como sus piernas se lo permitían. Pasó sobre los guardias de seguridad y comenzó la desesperada carrera. Llevaba una gran ventaja ya que practicaba deportes extremos, no por nada tenía ese cuerpo de adonis. Solo escuchaba como un gran barullo se producía por los lugares por los que pasaba y justo cuando estuvo a punto de rendirse la vio: aquellas hermosas hebras azabaches cuyas puntas se enroscaban elegantemente en infantiles y tiernos rizos, esas largas y esbeltas piernas.

-KAGOME!!!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Veía cómo todos los que partían tenían una sonrisa en sus labios. Quizá fuesen a reunirse con su familia, quizá iban de vacaciones, quizá se habían deshecho de algo que les hacía imposible la existencia…quizá.

Era absurdo, inclusive después de haber tomado su decisión de comenzar su vida en otro lado, lejos…seguía pensando en él. Es que acaso jamás lograría deshacerse de su recuerdo, de su imagen, de su ser, de su calor, de sus besos, de sus caricias, de sus ojos, esos que la miraban como si fuese única y esos mismos que la abandonaron cuando más lo necesitaba. No señor!, ella era Kagome Zuruk y no permitiría que nada ni nadie la privase de su sueño principal…ser feliz!

-Pasajeros con destino a la ciudad de Nueva Cork, favor de abordar el avión 3451 por la puerta 3F.

-Bien Kagome, aquí vamos, se dijo para si misma.

-KAGOME!

-Qué demonios!, ni siquiera sus gritos me dejarán en paz?

-KAGOME!

-Dios santo!, qué hace ese jovencito?

Los murmullos se hacían cada vez más fuertes y aquella voz no dejaba de llamarle así que sin más remedio dejó su maletín en el suelo y volteó para encontrarse con aquella mirada dorada que la desquiciaba y elevaba al cielo al mismo tiempo.

-Inu…Yasha…

-Kagome, espetó el chico acercándose hasta tomarle las manos, por favor, perdóname, he sido un egoísta, insensible, miedoso que ha huido de sus sentimientos pero ya no más. Por favor, Kag, dame otra oportunidad…vuelve conmigo…déjame mostrarte cuánto te amo…permíteme redimirme…

-…

-Joven!, le grito un hombre de seguridad esposándole las muñecas, será mejor que nos acompañe sin oponer resistencia y todo se resolverá civilizadamente.

Esos ojos la miraban expectantes, suplicantes.

Kagome tomó sus cosas y volvió a la entrada por la que abordaría el avión, mientras tanto los oficiales arrastraban con gran dificultad a Inuyasha quien no dejaba de gritar el nombre de su amada.

-Qué más da?

-Pero si tu lo amas!

-El me abandonó, me lastimó, me enterró.

-Y a pesar de todo sigue aquí, vino por ti, te lo imploró!

-Esperen, por favor, dijo repentinamente la chica.

Se acercó lentamente a Inuyasha, admiró su reflejo a través de aquellas orbes doradas que parecían más límpidas que de costumbre, sus dedos recorrieron con lentitud aquella mandíbula, las mejillas hasta llegar a los labios…si, lo deseaba…pero le era prohibido…sin inmutarse de lo que ocurría a su alrededor envolvió el cuello del rubio platinado y comenzó a besarlo como si en ello se le fuera la vida.

El mundo pudo haberse acabado en aquel instante y a pesar de eso ellos seguirían disfrutándose, amándose…

-Kag…susurró el ambarino, haciendo chocar su cálido aliento en el rostro de ella.

-Lo siento tanto tanto, amor mío.

Y con estas palabras se alejó de él, adentrándose en el pasillo que la alejaría de Inuyasha, que le abriría las puertas a un nuevo mundo.

-KAGOME!!!

Fue lo último que ella logró escuchar de él. Por su parte, la cascada azabache fue lo último que logró ver de ella. Pero eso no se quedaría así; tiempo atrás la había dejado ir. No volvería a cometer el mismo error.

Qué les pareció? Les gustó?

Kagome decidió alejarse del hombre al que amaba por miedo al dolor, será capaz de sobrevivir sin él. Qué hará Inuyasha para volver a estar con ella?

No dejen de enviarme sus comentarios. REVIEWS!!!

Besos y abrazos

Kokoru Baransu.