Disclaimer: Los personajes de éste fic son propiedad de J.K Rowling a excepción de Connie que es creación mía y por ello tiene un poco de mí, yo sólo desgasto mis neuronas escribiendo éste fanfic .
" " : Entre comillas, son los pensamientos de los personajes. - - : Dialogo.Breaking Free
Capítulo 2: "¿El mundo se volvió loco?".
Lily estaba en la plataforma 9 ¾, junto al expreso de Hogwarts, esperando a la siempre atrasada Connie. Dentro de unos minutos volverían a Hogwarts, a terminar el ultimo año de una hermosa etapa que había vivido Lily, desde sus once años , cuando leyó su carta. Pronto todo acabaría y si sus conocimientos se lo permitían estudiaría para ser medimaga, le gustaba la idea de ayudar a la gente, Lily reunía todo lo necesario para ser auror pero su pasión eran los encantamientos y las pociones. Pociones la verdad no tanto pero el profesor la alentaba tanto que siempre conseguía hacer la mejor poción, y eso le gustaba, su meta era encontrar pociones que combatieran las distintas enfermedades que no tenían cura y por ello estudiaría para ser la mejor medimaga.
La pelirroja estaba entrando en desesperación, solo quedaban cinco minutos, si no llegaba Connie, el tren se iría y por lo buena amiga que era Lily...la seguía esperando.
Lily sonrió hacia sus adentros, al fin Connie llegó, venía corriendo con su baúl, arrastrándolo, su pelo se sacudía con el viento. La pelirroja aparentó estar seria para molestar a su amiga, se lo debía por el mal rato que había pasado. Lily se cruzó de brazos y alzo una ceja. Connie llegó a su lado y dejó su baúl a un costado , se puso un mechón de pelo detrás de la oreja, y puso las manos en su cintura.
- ¡Uff! Creí que no llegaría…
- Pues yo pensé lo mismo. – bufó Lily pareciendo molesta.
- ¡Ay Lils! Es que mi hermano, el tonto ese siempre se retrasa. Entonces yo decidí tomar un baño y pues se hizo más tarde de lo que había planeado. - explicó Connie como diciendo que no había nada más que hacer. Y así lo era.
- Bueno, si hubieses llegado temprano no serías tú – exclamó riendo.
- Así es la vida querida amiga, hay que disfrutarla hasta el ultimo minuto, y si uno por disfrutar se retrasa para algo, no hay nada que hacer. – sonrió.
- Sí, como digas, pero si no nos subimos en este instante no quedamos en la estación.
Lily corrió a la puerta del tren más próxima. Connie la siguió con mucha prisa y subieron al tren suspirando de cansancio.
Ambas arrastraban su baúl agotadas.
Todos los vagones estaban llenos, abrían las puertas y las alumnas la miraban como diciendo ¿Qué no ves que aquí no cabes? Y no les quedaba otra que seguir buscando algún lugar en el tren.
Habían pasado por más o menos 10 vagones, y ya llegaban a la cola del tren, si no encontraban lugar ltendrían que ir al principio del tren, partiendo por el vagón de los prefectos.
Llegaban al penúltimo vagón, abrieron las puertas y se encontraron con tres chicos de Slytherin mirándolas ansiosos; Lily se asustó y Connie los miró feo, y cerró las puertas de golpe.
- Estúpidos, les hacen falta chicas guapas como nosotras en su casa. Por eso tienen esa cara de sicópatas.
Lily asintió todavía un poco extrañada por lo sucedido.
La pelirroja caminó hacia la puerta que seguía, resignada a volver a buscar lugar en un vagón desde el principio del tren, algo no muy agradable.
Abrió las puertas y se encontró con los tres merodeadores, James, Sirius y Remus.
- ¡Lily¿Cómo estás? – preguntó James encantado ante la presencia de la pelirroja.
- Hola, supongo que bien, algo cansada, el tren está lleno ¿y tú?
- bien también, pero eso no es problema, quédense aquí – dijo mirando con una amplia sonrisa a ambas chicas.
Remus miraba sorprendido a los dos chicos ¿desde cuando se llevaban tan bien?
Sirius en cambio miraba boquiabierto a James, y la buena relación que tenían ambos… ¿Qué le estaba pasando? Y a Lily, que todavía no le pegaba una bofetada al pelinegro por su frescura, pero James ya no le decía esos comentarios que tanto molestaban a la chica "¿Qué estaba pasando¡¡El mundo se estaba volviendo loco!!"
- Oh...Gracias, no sabes lo agotador que es pasearse por el tren si éxito alguno.
- Me imagino, deja ayudarte, dame tu baúl.
Lily con un encantamiento (su especialidad) hizo más pequeño su baúl, y James lo tomó y lo dejo en el compartimiento que había arriba de los asientos, junto a los de ellos.
Connie entró al vagón algo intimidada, se sentía incomoda. ¿¡Lily y Potter hablaban como dos personas civilizadas?! Todo era muy extraño. Tendría que irse con los chicos mas populares y cotizados del colegio; cualquier chica "normal" estaría saltando en un pie. Ella era una caso especial, no sentía un cariño "especial" por los merodeadores, que hacían y donde estaban le daba igual. ¿Qué iba a hacer?, el tren estaba repleto.
- Hola – dijo retraída.
James la saludó alegremente, Remus también, y Sirius…
- Nooo, ella no por favor. – pidió desesperado.
Remus lo miró feo, y James le dijo:
- Padfoot, por favor...
- Pero que ¿Uno no puede tener un viaje agradable, sin una fiera que te asuste todo el tiempo?
Connie lo miró con odio.
- Créeme que no es agradable compartir el aire contigo, sólo lo hago porque el tren está REPLETO.
Lily estaba sentada en el asiento de al frente de los chicos y Connie se sentó junto a ella, de brazos cruzados, frente a Sirius con cara de pocos amigos.
Lily , James y Remus charlaban con muchas ganas, del verano, de sus experiencias todo eso, pero Lily solo escuchaba ya que su vida no era tan interesante como la de los dos merodeadores, que contaban anécdotas muy entretenidas y bromas que hacían a sus compañeros, Lily se reía de ellas pero cuando la encontraba crueles, reprendía a ambos chicos.
Connie escuchaba, estaba bastante cansada. Apoyó su cabeza en el muro del vagón, cerró los ojos y luego de un rato se durmió.
Sirius estaba algo aburrido, escuchaba a sus amigos, impasible. Miró el techo y contra su voluntad, ya que no quería encontrarse con los ojos de la castaña. Miró a la chica, estaba profundamente dormida. El moreno se conmovió, Connie se veía muy tierna e indefensa. Se veía linda así, pero a gusto de Sirius, cuando abría la bocota se le iba todo su encanto. Los chicos comenzaron a reír estruendosamente.
- ¡Shh! Despertará… - dijo Sirius haciendo señas para que se callaran.
Remus alzó una ceja. – ¿Y desde cuando te importa lo que le suceda?
- Si tengo que viajar con ella, prefiero que esté con la bocota cerrada – se excusó.
- Ah...claro, bueno Lily, siéntate aquí, que Sirius se sienta junto a Connie, así no la despertaremos con tanto ruido ¿cierto Padfoot? – preguntó hábilmente Remus.
Sirius lo observo si comprender, alzo el entrecejo mirando a Remus con sorpresa.
- No creerás que me sentaré a su lado ¿no?
- Sí, yo creo que así podrá dormir por más tiempo, yo digo para que no la despertemos ¿Qué crees Lily? – opinó James.
- Creo que es lo mejor. – Lily se paró de su asiento, dispuesta a intercambiar con Sirius. El moreno se cruzó de brazos, molesto.
- ¿Qué esperas Sirius? – preguntó James.
- No me voy a sentar junto a McCartney ¡¡Cuando despierte quizás me coma!! – exclamó aterrado.
Connie suspiró y se movió un poco.
- Vamos, Sirius, no seas cobarde.
- Yo no soy cobarde.
- No claro, te da miedo sentarte junto a una chica. - comentó Remus rodando los ojos.
- No es una chica, es una ¡FIERA!
- ves, eres un cobarde – dijo Lily. Sirius se enfadó aún más, que se lo digieran sus amigos le molestaba pero Lily, una chica, lo hizo aún más.
- No soy cobarde y se los demostraré – se paró resoplando y sentó junto a la castaña de mala gana.
Lily se sentó junto a James, con aire de suficiencia.
Los chicos le sonrieron.
- Chicos, mi cuerpo pide una descanso, dormiré un rato, antes de llegar a la escuela.
- Claro, que duermas bien – dijo Lily y ambos chicos se sonrieron.
Remus se acomodó, dispuesto a dormir.
Sirius miraba por la ventana, serio, pensaba en bromas, y a quién realizárselas, pensó que le podría hacer un broma a Connie, pero no sabía que…Analizaba la situación, concentrado, en qué podría hacerle, no les comentaría a sus amigos pues no lo dejarían realizar su plan.
De pronto sintió un peso en su hombro, giró lentamente, y se encontró con la cara de Connie frente a la suya, en un comienzo se espantó, pero se controló y la observó un rato. Era cierto dormida se veía indefensa, pero no tenía ni un pelito de aquello.
Miró otra vez por la ventanilla, tratando de ignorar a la castaña, sentía la respiración de ésta, que dormía placidamente. Se contuvo, y decidió no despertarla.
James y Lily charlaban de distintos sucesos que habían vivido en la escuela. Lily nunca se hubiera imaginado que era tan agradable conversar con el pelinegro, pues la relación que tenían desde que se habían conocido hasta el tercer año, era de cierto modo desastrosa. ¿El motivo? Por los estúpidos comentarios del chico hacia la pelirroja, que la sacaban de sus casillas. Luego en cuarto y sexto curso, James insistía en tener una cita con Lily. Ésta como es de esperar nunca aceptó, así que James desistió, pero esa no fue una razón para que la pelirroja no le atrajera aún. En el séptimo curso, y hasta antes de las vacaciones de navidad, decidieron ignorarse mutuamente y vivir en mundos completamente distintos, para evitar discusiones, y herirse, sin razón. Aunque eso no significó que no tubieran algún encontrón y una qe otra discusión absurda.
Cuando en la noche de año nuevo, se encontraron en el hotel, sintieron una conexión algo extraña, y nueva para los dos, algo cambió, y nació algo nuevo entre ambos, una amistad…hasta el momento. Porque si ellos se lo permitían todo podría cambiar, pues no eran tan distintos como pensaban. Juntos habían descubierto que podrían cantar, y se sentían a gusto haciéndolo.
Remus dormía profundamente. El no tenía novia, no le interesaban las chicas populares, con la cuales compartía a menudo, soñaba con encontrar a la chica de sus sueños, alguien que lo aceptara tal cual era, un licántropo. Pero también aquella chica lo tenía que amar, como él lo haría. Ojala fuera estudiosa, para poder compartir conocimientos. Sólo soñaba, porque esa chica aún no la encontraba.
Sirius por su parte, salía con una chica cada semana. Pues era un mujeriego, y tenía fama de ello. Pero a él le daba igual y a las chicas también, con el solo motivo de salir con el apuesto Sirius Black, y causar envidia de sus amigas, eran felices siendo la chica de turno.
Sirius y Connie se odiaban recíprocamente, Connie no soportaba a Sirius por su arrogancia y creer que todas las chicas lo debían complacer. Y ella no era, de las cuales uno manejaba, ella tenía carácter y era guapa, los chicos también babeaban por ella.
Sirius no toleraba a Connie, porque siempre lo dejaba en vergüenza y hacía comentarios, que no lo favorecían cuando seducía a alguna chica. Sirius decía que hacía aquello porque estaba celosa de que él no la tomara en cuenta y que se moría por salir con él, algo que Connie desmentía, y por ello siempre discutían . Se aborrecían.
Llegaban a Hogsmeade, los chicos sacaban sus baúles, Sirius no sabía que hacer con la dormida Connie apoyada en él, no mostraba indicios de querer despertar.
- Prongs… - susurró.
- ¿Qué quieres Padfoot?
- ¿Qué hago con McCartney?, aún duerme.
- Despiértala pues. – dijo James cansado. – Hazlo ahora, porque tenemos que ir a los carruajes.
James salió del compartimiento, siguiendo a Remus y a Lily.
- ¡No me dejes solo! – ya era tarde, la puerta del vagón ya estaba cerrada.
Sirius suspiró.
- McCartney… - Sirius movía a Connie de un hombro. – Vamos despierta… - Sirius la miraba inseguro – ¡McCartney! – El moreno la movía más rápido.
Connie se acomodó aún más e hizo un ruido extraño.
- ¡McCartney! Despierta ¡YA! – dijo artado, no quería quedarse en el tren.
Connie abrió sus ojos, y se quedó viendo a Sirius, sin comprender la situación. Pronto pareció despertar de su sueño.
- ¡BLACK¡Qué me estabas haciendo!
- ¿Yo? nada. ¡TÚ te dormiste encima de mí!
- ¡Sicópata!
- No seas ridícula… - dijo Sirius fastidiado. El chico sacó su baúl violentamente, éste dispuesto a salir de ese condenado vagón. La voz de Connie lo detuvo.
- Black… - susurró.
Sirius, se detuvo pero no se giró a mirar a la chica.
- ¿A dónde vas?
Sirius se dio la vuelta, y la miró con impaciencia – A un carruaje, por supuesto, no creerás que me iré caminando hasta los terrenos. – dijo irónico.
- Voy contigo.
- ¿Qué?
- Que me esperes… - Connie jalaba su baúl, tratando de sacarlo, sin resultados. Iba a hacer uso de su varita, cuando una mano vigorosa, tiró de su baúl, sacándolo sin dificultad.
- Gracias… - murmuró la chica.
- Date prisa, McCartney.
- Claro, claro, vamos – Connie se adelantó y salió del vagón seguida por Sirius.
Bajaron del tren y se encontraron en la estación de Hogsmeade.
Se encontraron con los carruajes, partiendo ya hacia Hogwarts. Connie comenzó a correr, de pronto se acordó que no estaba sola. Se dio la vuelta y le gritó a Sirius.
- ¡Apúrate Black¡Que nos quedamos aquí! – gritó, respirando entrecortadamente.
Sirius siguió caminando tranquilamente y fingió un bostezo para fastidiar a la Castaña.
- ¡Vamos, date prisa! – Connie todavía nos se daba cuenta que todo lo hacía para molestarla. Y probar si ella se quedaba esperándolo.
Connie se estaba desesperando y comenzó a correr, detrás del último carruaje. Lo alcanzó, miró hacia atrás y Sirius se encontraba junto a ella.
Ésta lo miró asombrada y no dijo nada se subió al carruaje, y para mala suerte de ambos se encontraron con Snape.
"Oh, no" – pensó Connie alarmada. Sabía de las constantes bromas de los Merodeadores hacía los Slytherin y especialmente a Snape. A Connie tampoco le agradaba, lo odiaba como Sirius, pero ella tenía unas razones poderosas.
El odio era mutuo.
- Hola, Snape ¿Podemos irnos aquí? Los demás carruajes ya se marcharon… - Connie arrastraba sus palabras, trató de sonar amable. Snape no le daba confianza, desde hacía dos años…
- McCartney, prefiero irme caminando…adiós.
- Black, espera ¿no puedes dejar tu orgullo a un lado?, tú fuiste el que tardaste una eternidad en venir hasta aquí, así que asume.
- Tú no me das ordenes, McCartney.
- Lo sé, pero no me quiero ir sola con él, por favor... vamos.
- ¿Por qué tendría que hacerlo?
- Bueno, yo no te estaré rogando, Black.
Connie subió al carruaje enfadada, solo quería irse con Sirius para devolverle el favor de esperarla en el tren, y por una razón que sólo ella conocía, pero no le iba a estar rogando a Black, eso era lo que la distinguía de las demás chicas, y además tenía una reputación que cuidar frente al merodeador.
Snape miraba por la ventanilla algo asqueado.
- Si tu amiguito se va aquí, por favor dile que se apresure. – dijo irritado.
- Escucha, Snivellus, supongo que puedes hablar por ti solo ¿no? - Sirius había entrado al carruaje.
Snape ignoró ese comentario, y continuó mirando la ventanilla.
Connie se sentó callada, no tenía ganas de hablar con nadie.
Sirius se sentó junto a Connie, junto a Snape nunca, estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no hacerle algo al estúpido pelo grasiento.
Los carruajes llegaban a los terrenos, Lily, James y Remus bajaban de su carruaje, junto a sus baúles, ansiosos de poder estar nuevamente en su sala común y disfrutar de charlas junto a la chimenea.
Él carruaje en donde se encontraban Connie, Sirius y Snape, se detuvo.
Connie abrió la puerta, iría en ese instante a preguntarle a Lily como se le ocurría dejarla sola con Black, y contarle que más encima había y tenido que viajar con él y Snape. Lily le debía una, y gigante.
Connie iba a bajarse, pero Snape la empujó cruelmente hacia su asiento y bajó rápidamente.
Sirius se levantó indignado, dispuesto a darle su merecido a Snape, se bajó del carruaje, buscó entre la multitud, pero ya era tarde, se había esfumado.
- McCartney ¿Te encuentras bien? – preguntó asomando su cabeza, dentro del carruaje.
Connie se limpió unas lágrimas lo más rápido que pudo y contestó.
- Por supuesto. – tomó su baúl rápidamente, y desapareció lo más rápido que pudo.
Sirius se encontraba algo confundido, él no era tan tonto, y sí se había dado cuenta de que Connie había sollozado, por más que lo quiso ocultar, sus ojos la delataban.
"Averiguaré que es lo que le hizo ese estúpido" – pensó decidido.
Sirius sacó su baúl, y se dio cuenta que junto a el se encontraba una fotografía mágica, donde se encontraba Connie que vestía un vestido negro, muy provocador, llevaba una coleta. Un chico estaba a su lado, Sirius no puedo evitar sentir un poco de celos del chico que se encontraba ahí, estaban en un jardín, detrás había un laguna, y habían unos cuantos pinos. Connie y el chico estaban abrazados, sonriendo.
"Se ve muy bonita, debo decirlo, pero ese chico estropea la foto." – opinó e introdujo la foto en su bolsillo, ni él sabía para qué.
Sirius bajó del carruaje, con su baúl, iría a encontrarse con sus amigos.
Todos los alumnos volvían de sus vacaciones de navidad. Éstos ingresaban al Gran Comedor luego de dejar sus baúles en el vestíbulo, pues luego se aparecían en sus respectivas habitaciones.
Lily, James y Remus se encontraban ya sentados en la mesa de Gryffindor, esperando a sus dos amigos.
- ¿Crees que se hallan matado? – preguntó Lily preocupada por la demora.
- Por supuesto que no, si aunque no lo acepten, darían la vida por le otro. – dijo Remus.
- Tanto así no creo, pero a los más Sirius llega con unos rasguños, Jejeje – ambos, chicos se miraban riendo.
Lily rogaba para que su amiga la perdonara por haberla dejado en esa situación
- Flash Back –
- No creo que sea buena idea, James.
- ¡Es una de las más brillantes que se me han ocurrido! – dijo emocionado.
- Preguntémosle a Remus que opina.
- Si gustas. – James comenzó a zamarrear a Remus, tratando de no llamar la atención de Sirius, que miraba atento la ventanilla.
- ¿Aah?...Humm...¿Qué sucede? - preguntó sonmoliento.
- Despierta Moony – murmuró James.
Remus abrió los ojos, y miró a James molesto.
- Estaba soñando algo fantástico, estaba en una castillo de chocolate, mm y mi almohada era de chocolate amargo, la puerta tenía la manilla de chocolate blanco...y – murmuraba con los ojos brillantes y lamiendose los labios.
- ¡Moony!
- Ya, ya... ¿Qué es lo que ocurre? verás, me despertaste de un sueño delicioso no creo que pueda volver a... Ya te escucho. - dijo sonriendo luego de la mirada qe le había lanzado James.
- Solo quiero que mires a Connie y Sirius.
Remus volteó su cabeza. Y quedó atónito mirando a sus amigos.
- Pero… ¿de qué me perdí?
- De mucho, pero eso no viene al caso ahora, te queríamos comentar algo, y necesitamos que no digas si estás de acuerdo. – susurró la pelirroja.
- Claro díganme – dijo incorporándose.
- James quiere que cuando lleguemos a Hogsmeade, nos vallamos rápido del vagón, para dejarlos solos, haber si pasa algo, jeje…
- Y luego nos vamos rápidamente a un carruaje, para que tengan que irse juntos otra vez. –continuó James, sonriendo abiertamente.
- Genial – murmuró.
- ¿Qué quieres decir? – preguntó la pelirroja.
- Que hay que hacerlo, pero...
- ¿Pero? – siguió el pelinegro.
- Pero tenemos que escuchar que sucede antes de irnos. – susurró.
- Claro, con un encantamiento, todo está solucionado. – dijo orgullosa Lily.
Los chicos llevaron a cabo su plan y se quedaron escuchando, fuera del vagón, gracias a un encantamiento de Lily, que hacía que se oyera claramente lo que ocurría adentro.
-Connie se vengará de mí…
- Yo te ayudare...jaja – murmuró James.
- Vamos, para encontrar un carruaje vacío… - dijo Remus, Lily y James lo siguieron arrastrando sus baúles.
- Fin del Flash Back-
Sirius caminaba desconcertado, cada vez se convencía más de que le mundo estaba completamente Loco…
Dejó su baúl junto a los demás, en el vestíbulo y se dirigió al gran comedor.
Entró por las grandes puertas de roble, y caminó hacia la mesa de Gryffindor, donde sus amigos lo esperaban riendo.
Se sentó junto a James, agotado, tomó una copa de oror en donde se apareció zumo de calabaza en su interior, éste se lo tomo sediento.
- ¿Tú no venías con Connie? – preguntó Lily alarmada.
- ¿McCartney¿Que no está aquí? – Sirius miró a su alrededor buscándola, era cierto, no se encontraba ahí.
- No, nunca llegó ¿Qué no te viniste con ella en el carruaje? – preguntó Remus.
- Sí, pero después salió hecha un huracán, y no sé a donde se dirigió.
- ¡Pero cómo las dejas sola, Padfoot!. – dijo negando con la cabeza James.
- Yo…¿Qué querías que hiciera!
- ¡Estar con ella! Por supuesto. – exclamó Lily enfadada.
Connie dejó su baúl en el montón, corrió hacia el baño de chicas. Sí que estaba angustiada, Snape después de lo que le hizo, no tenía derecho a tratarla así.
Entró al baño, y giró la llave del lavabo, mojó sus manos y se lavó la cara desesperada.
"No debí quedarme así, dejé que se riera de mí"
La castaña no pudo aguantar más y comenzó a llorar desconsoladamente.
"¡Estúpida, no debiste irte en ese carruaje!" – se reprendía. - "No dejaré que nadie más me trate así, lo prometo"
Connie se lavó la cara por última vez. Se ordenó su cabello, se miró en el espejo y salió del baño decidida.
Entró por las puertas de roble y se dirigió a donde se encontraban lo chicos.
Se sentó, no tenía ganas de hablar, y esperaba que Sirius no les hubiese comentado nada sobre lo que paso en el carruaje y de Snape, quizás así podría tolerarlo un poco más.
Cuando sus amigos y Lily iban a empezar su interrogatorio; Dumbledore se paró y el Gran Comedor se quedó en silencio.
-Buenas Noches Alumnos, espero que hallan pasado unas vacaciones muy gratas y dignas de contar…- Sonrió – En lo que queda de año, yo y junto a los profesores, tenemos muchas sorpresas, que más adelante iremos dándolas a conocer. En el tablón de anuncios de sus salas comunes, estarán al día las nuevas actividades y clubes, para lo distintos cursos. También se encontrarán con las fechas de los partidos de Quidditch que se avecinan. – miró a James sonriendo, sabía por su afición por el Quidditch. – Como todas las veces, les debo recordar, que para su seguridad, los alumnos de primer año no pueden hacer ingreso hacia el bosque prohibido, porque como todos saben está prohibido, El señor Filch también les recuerda que no pueden hacer magia en los pasillos, y ahora ya pueden cenar. – Dumbledore juntó sus palmas y en los platillos de oro, se aparecieron diversas variedades de comida, y así se dio comienzo al banquete.
- ¡Por fin, moría de hambre!. – James comenzó a comer de todos lo platos, hambriento, Sirius hizo lo mismo y Remus comenzó a comer mas educadamente.
-Connie¿Dónde te habías metido?
- Solo pasé al baño, Lily.
- Pensé que te había sucedido algo.
- No me pasó nada. – dijo cortante.
Lily se extrañó por la actitud de su amiga, algo le había pasado, pero decidió no insistir, y comenzó a probar bocados.
Ya todos terminaban de cenar, Sirius miraba de reojo a Connie, que evitaba su mirada. El banquete se dio por finalizado luego de que la comida desapareciera.
Los tres chicos, y las dos chicas que no hablaban, pues Lily no quería discutir con su amiga, y Connie no tenía ganas, se dirigieron a su Sala Común.
James pronunció la contraseña, y la dama gorda les concedió el paso a ésta.
Connie se dirigió a los sillones junto a la chimenea, se sentó y se quedó observando el fuego, ensimismada en sus pensamientos.
Sirius y Remus hicieron lo mismo, pero Remus sacó un libro de Transformaciones, y comenzó a leer sobre las transformaciones humanas, el moreno, solo miraba sus zapatos sin saber que pensar.
Lily y James, se dirigieron al tablón de anuncios haber que sorpresas, según Dumbledore habían para séptimo, y se extrañaron al ver que habían audiciones mágicas para un club de teatro, donde se realizaban musicales. Ambos se miraron descartando la idea que tenían en su cabeza.
Patrick Goldstein un chico de séptimo, también perteneciente a Gryffindor miraba desconfiado a James y Lily, que se encontraban observando el letrero donde se encontraban las audiciones, los miró por última vez y subió a su cuarto.
Sirius y Remus conversaban sobre unos niños de primero que habían estado jugando con explosivos mágicos.
- Te digo que es peligroso, no los deberían vender a los menores en Zonko, le haré llegar una queja por irresponsables.
- Ellos sabes que comprar con su dinero, Moony.
- Pero son muy pequeños para saber los que les conviene, amigo.
- Haz lo que quieras.
- Chicos, no hay nada interesante... – dijo James desilusionado.
- ¿Qué hay? – preguntó por primera vez Connie.
- Está el club de duelo, pero es para los de tercer año, Club de ajedrez, para los de quinto y sexto, El club de Gobstones para todos lo cursos, el club de duelo avanzado para sexto y séptimo, hummm ¡Ah! y uno nuevo que son unas audiciones para el club de teatro, según leí, son musicales y creo que uno de pociones para séptimo también – dijo la pelirroja.
- Que aburrido… - opinó Sirius.
- ¿Entrarás a alguno James? – preguntó Remus.
- No, solo me dedicaré al Quidditch, y a mejorar el equipo ¿Y tu Lily?
- Prefiero concentrarme para los Éxtasis.
- Yo creo que entraré al de duelo. – dijo Sirius.
- ¿Duelo?
- Sí, creo que servirá de algo, algún día.
- ¿Y tu Connie? – preguntó Lily.
- Ninguno me interesa, me concentraré en Aritmancia. Me voy a la cama, adiós chicos.
- Adiós.
Lily luego de un rato también fue a dormir, decidió descansar, y trataría de hablar con Connie haber si le sacaba un poco de información, del porqué de su actitud.
Los merodeadores se quedaron conversando hasta bien entrada la noche, y luego de fueron a su cuarto. El día siguiente tenían sus primeras clases, luego de las vacaciones.
Continuará…
Holaa..! otra vez! Ojala el capítulo no los halla desilusionado, comenten critiquen, pregunten, solo denle a GO! Y me sentiré feliz y con más ganas de escribir.
Gracias a todos por dejarme reviews, saludos a:
--Andromeda--, Skanwilda, JuMartia, CoNnY-B, Hermy.hphr, Jamie Bolton, Lonely.Julie, JohannyPotter, HeiDi-Lu, Hermione Granger de potter, Mi-x-LuBrE-x-CaLa, mimi-malfoy, majiss, florencia, Andrea, Kaitleen, Keniliz, Litzy-LeFay, Katita, rosita.
Sus reviews me dan ganas de escribir, gracias Acuerdense dejenme un review y me harán feliz! Jeje…denle a GO!
Conniiee,
