Disclaimer: Los personajes que les resulten familiares pertenecen a la famosísima y multimillonaria Rowling, los personajes que nunca antes habían oído son creación de ésta loca que está al otro lado de la pantalla. AVISO: Queridísima gente que lee el fic. Este fic está basado en la película High School Musical de Disney. La base es la película y sus canciones pero eso no quiere decir que va a ser igual, por eso desde ahora me iré desligando de la película, aunque el fic seguirá teniendo la misma base ;) También estuve editando los capítulos, nada importante, pero arreglé y agregué algunas cositas xD Capítulo dedicado a [ Fran ! εïз que sigue mi fotologs y me dejó un review muy lindo, ojalá te guste el capi! Y a todos los que siguen el fic ¡Nos vemos abajo!

Breaking Free

Capítulo 6: "Enfrentando nuestros miedos".

En la sala común todos se habían volteado para ver que ocurría.

- ¡ÉSTO ES-ES-ES! - gritaba la rubia moviendo sus brazos como loca.

- ¡Merlín! ¿Potter no juega Quidditch? - preguntó Patrick si hacerle caso a su hermana, rascándose la barbilla.

Varios alumnos se acercaron al tablón de los anuncios. Preguntándose que era tan terrible para que la popular chica estuviera tan encolerizada.

- ¡EVANS Y POTTER SE VAN A ENTERAR! Nadie me va a quitar mi papel en esa obra, nadie... - se repetía ya un poco más calmada - ¡EVAAANS! - gritó Sharon sobresaltando a todos los alumnos que se encontraban a su alrededor.

Connie miró a ambos lados y se aseguró de que Lily seguía en los dormitorios de las chicas. Corrió hacia las escaleras de caracol y se encontró con Lily que tenía el ceño fruncido y las manos en la cintura.

- ¿Quién chilla así? casi caigo de la cama del susto. ¡Dios! Connie dime quien fue que le restaré puntos, aunque sea de mi propia casa. No es posible que alguien se ponga a gritar así. ¡Hay alumnos estudiando para sus TIMOS, para los exámenes! - exclamó la pelirroja buscando entre lo alumnos.

- ¡Cállate Lily! esto es más importante... - pidió Connie llevándosela a un lugar con menos gente y mirando alrededor procurando que nadie la viera.

- Pero... ¿Por qué hay tanta gente alrededor de...? - Lily cambió su semblante enseguida. Y se puso blanca como la cera. - ¿Salió...Salieron...re-resultados de-de algo?

- Sí Lily. Y Sharon Goldstein está hecha una furia.

- Yo-yo... - Lily estaba pálida y no lograba ordenar sus ideas para decir algo coherente.

- No te pongas así...

- ¡¿Qué?! ¿No me preguntarás que está pasando?

- Sí claro, pero éste no es el momento. Debes ir para allá y hablar con la rubiecita que tiene un escándalo gigante, y anda diciendo de todo.

Lily sabía que Connie no se llevaba con Sharon. Consideraba que era una chica que para lo único que sus neuronas hacían conexión era para combinar sus atuendos. Encima ella era una de las tantas chicas que desfilaban en la larga lista de mujeres con las que Sirius había tenido alguna aventura.

- Está bien, pero tendrás que acompañarme.

- Pues claro, estaré detrás de ti - le dijo Connie mientras miraba a Lily. La pelirroja pareció decidida pero de pronto entró a dudar - ¡Vamos Lily! ¿Dejarás que esa niñata se salga con la suya?

- No claro que no... pero…

- Entonces... ¡Anda ya!

Lily se acercó a la multitud. El grupo de alumnos que se había acumulado se quedó en silencio al percibir su presencia.

Sharon dejó de refunfuñar. Y por fin vio a la pelirroja que tanto buscaba.

- ¿Me necesitas Goldstein? - le preguntó Lily reuniendo todo su valor y adoptando un pose indiferente, dejando la actitud asustada de momentos atrás. Sabía que la chica se iba a enfadar aún más...

- ¡¡TÚ!! TE ATREVISTE... ERES UNA... ¡VAS A SABER CON QUIÉN TE METES! - la rubia se acercó a ella amenazadoramente.

- ¿A que se supone que me atreví? - inquirió Lily con un tono de voz que no era el más adecuado. Sharon empezó a adoptar un peligroso color rojo en el rostro.

- ¡¡IDIOTA!! ¡TE HAZ PRESENTADO A LAS AUDICIONES! - la rubia intentó arañarla pero la pelirroja la esquivó con agilidad y le atajó la manos impidiendo que se moviera.

- Las inscripciones eran libres ¿no? no vi ninguna prohibición por ninguna parte. Quizás a McGonagall se le olvidó mencionarlo.

Sharon se retorcía enfurecida. Ese comentario sarcástico de la pelirroja no ayudó en que se ablandara su expresión, menos su ánimo.

- ¡TE CREES MUCHO! ¿EH? ¡PUES ERES UNA ZORRA! - chilló la rubia descontrolada.

Lily contrajo su rostro en un gesto de furia y la soltó. Le había dicho zorra. ¡Zorra! eso no se lo iba a permitir.

- ¡¿CÓMO ME HAZ LLAMADO NIÑATA?! - exclamó Lily enfadada fulminando con la mirada a Sharon.

Todos lo alumnos miraban expectantes lo que sucedía, sin provocar el mas mínimo ruido y atentos a los movimientos de cada chica.

- ¡Já! ahora sucede que eres sorda ¿eh, Evans? - Sharon sonrió y adoptó una actitud más calmada que el borde de la histeria en el cual se encontraba.

- Quizás esté sorda. Pero más que yo, tú estás celosa, ¿no? Y te encuentro razón, es muy comprensible… claro, debe sentirse mal ser la chica más popular de la escuela y que gracias a una extraña para nada popular no logres conseguir un sencillo puesto en una obra de teatro... - aventuró la pelirroja, tratando de fastidiar a la chica. Y lo consiguió.

- ¡¡ESTÚPIDA!! - chilló roja de rabia. Y se abalanzó contra Lily y le arañó el rostro. Esta vez Lily no logró atajarla y sintió un profundo arañazo en la mejilla. La pelirroja se llevó la mano al lugar dañado que estaba cubierto de sangre.

- ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO AQUÍ? - preguntó una voz masculina proveniente de las escaleras de caracol que se dirigían a los dormitorios.

- ¡Potter! él es el otro chico de la audición - se oyó decir a un chico entre el tumulto de alumnos que presenciaba el escándalo.

- ¿Lily te encuentras bien? - Connie se había acercado a su amiga preocupada.

- Sí, no es nada - Lily levantó el rostro, y con un movimiento de varita se limpió la sangre de su cara y de las manos.

- ¡¡Potter!! Ahh ya veo, Creíste que el Quidditch no te haría lo bastante popular ¿eh? así que decidiste audicionar para una obra de teatro y con ese bicho raro de Evans... ¿no? - dijo la rubia con un tono dulce, nada creíble y bastante molesto.

- Goldstein, no vuelvas a llamar así a Lily ¿está claro? - les espetó James fastidiado.

- ¡¡SE VAN A ENTERAR CON QUIÉN SE METEN!! – Gruñó - No dejaré que una patética parejita como ustedes – masculló mirándolos desdeñosamente – Me robe el protagonismo de esa obra. – La rubia buscó con la mirada a su hermano e hizo un ademán de irse. Se dirigió con rapidez hacia las escaleras de los dormitorios. Algunas chicas que pertenecían al grupo de "amigas" de la rubia la siguieron. Cuando la silueta de la chica desapareció por completo todas las miradas se centraron en una chica pelirroja.

Lily se sintió intimidada y profundamente angustiada. Quizás no había sido lo correcto cantar en esa audición y menos provocar a una Gryffindor tan "popular". La pelirroja miró a su alrededor, no estaba acostumbrada a que tanta gente fijara su atención en ella, estando en esa situación prefería ser invisible, cómo siempre fue en varias ocasiones. Lily guardó con rapidez la varita en el bolsillo de su túnica y corrió lo más rápido que pudo a las escaleras de las habitaciones de chicas.

James observó a sus amigos que no comprendían nada de lo que sucedía, miró a Connie que con un movimiento de cabeza le asintió; hecho un último vistazo y se dirigió a las escaleras de caracol. Luego de unos segundos Connie se percató de un importante detalle. James era un chico y nunca podría subir las escaleras de los dormitorios de mujeres, la castaña lo siguió para ayudarlo a llegar a donde se encontraba Lily.

Los murmullos estallaron en la sala común de Gryffindor. Chicos y Chicas comentaban lo que acaba de ocurrir. Remus y Sirius se acercaron al tablón de anuncios que al parecer contenía la información que necesitaban para entender algo de lo que ocurría.

El Licántropo no tardó en darse cuenta el motivo del escándalo, Sirius miraba ceñudo la llamativa hoja del taller de teatro.

- ¿Cantar? James... ¿Canta?

- Según éste cartel James fue a la audición, y con... - dijo Remus

- Evans - intervino Sirius aún ceñudo y con cara de no entender nada.

- No entiendo por qué él no nos comentó nada de esto.

- Se supone que somos sus amigos ¿no? - dijo amargamente Sirius.

- Sí Sirius. Somos sus amigos - Remus lo miró severo - Quizás temió que nos burláramos o no lo sé, Sirius... James en nuestro mejor amigo y debemos apoyarlo.

El moreno gruñó.

- Sirius...

- ¡Si ya lo sé! Pero sigo insistiendo que nos debería haber dicho...

Connie ayudó a James a subir a los dormitorios de chicas, y creyó que lo más prudente era dejar a Lily y James a solas. Bajó a la sala común donde se encontró con Remus y Sirius.

- ¿Tú sabías algo de esto? - preguntó bruscamente Sirius.

- No claro que no, pero creo que...

- ¡Ah ya veo!

- ¡Sirius ya basta, te estás comportando como un niño de primaria! pronto hablaremos con James y con Lily. Y no le hables de ese modo a Connie que ella no te ha hecho nada. - exclamó el Licántropo.

La castaña miró a Sirius con el ceño fruncido.

- Bueno, sí...yo, lo siento - susurró disculpándose.

- Vamos a los jardines. Pronto nos encontraremos con Lily y James, y les preguntaremos qué es eso de la segunda prueba - propuso Connie y junto con los dos merodeadores se encaminaron al retrato de la dama gorda.

James se acercó al dormitorio que le correspondía a Lily. Tomó el pomo de la puerta, pero antes decidió tocar por educación. No obtuvo respuesta, suspiró.

Decidido abrió la puerta pero no se encontraba nadie en la habitación. Se dirigió hacia el baño del cuarto de las chicas, con cuidado apoyó su oreja en la puerta, quería saber si había alguien adentro.

Apesadumbrado escuchó un débil sollozo al otro lado de la puerta, era Lily. Se sentía culpable.

- Lily ábreme la puerta, por favor.

La pelirroja al escuchar aquella voz se estremeció, creía que estaba sola. No quería hablar con nadie, no quería ver a nadie. Se quedó en silencio, simularía que no había nadie adentro. Así James se iría.

- Se que estás ahí, Lily tenemos que hablar. Déjame entrar.

- ¡Vete! Déjame sola. - exclamó Lily, disimulando que estaba llorando.

- No me iré de aquí hasta que abras la puerta y podamos hablar.

- No te abriré. ¡No quiero hablar!

- Pues me quedaré aquí hasta que me abras. - dijo James con firmeza.

- ¡Te quedarás ahí todo el día! – chilló desde dentro Lily, fastidiada por la insistencia del chico.

- Me da igual.

Lily se apoyó en el frío muro del cuarto de baño, se dejó caer y quedó sentada en el suelo, abrazó sus piernas y sin quererlo se puso a llorar en silencio.

James se sentó apoyado en la puerta, miró el cielo por la ventana. Se sentía extraño. Sentía algo extraño... por Lily.

Sirius, Remus y Connie paseaban por los terrenos del castillo. Todo lo que estaba pasando era muy extraño. Por todos los pasillos se comentaba lo que había sucedido en la sala común de los Gryffindor. Connie había escuchado a una chica de Ravenclaw criticar a Lily, la había oído decir que era muy extraña y que no podía creer que James Potter tuviera esa clase de "juntas". Remus y Sirius tuvieron que sacar a la castaña a la fuerza de ahí para que no se abalanzara sobre la chica de séptimo.

Caminaban en silencio por la hierba. Los rayos de sol de la mañana habían desaparecido dando paso a un frío día de invierno.

Johanny estaba sentada en un banquito junto a un árbol a las orillas del lago. Vio a los dos merodeadores y a la castaña y fue a charlar con ellos.

- ¡Hola Chicos! - saludó sonriendo.

- Hola - contestaron al unísono, no con el mismo ánimo de la Ravenclaw.

- Hoy comienzan los clubes ¿Vieron los horarios? - preguntó la morena, caminando junto a los otros tres chicos.

- No, en el tablón habían anuncios más llamativos y preocupantes. - contestó Sirius sarcástico mirando el lago despreocupado y con la manos en los bolsillos.

Johanny lo miró sin entender.

- No le hagas caso, no amaneció bien. - murmuró Remus lanzándole una mirada asesina, Johanny le asintió. – Esta mañana no tuve tiempo de ver lo horarios. ¿Sabes cuando es Pociones Avanzadas?

- Sí, todos los martes a las 5:00 de la tarde. Mañana empieza. - informó - ¿Tú te inscribiste, no es así?

- Ajá, según escuché Slughorn es el maestro.

La morena asintió.

- ¿Sabes cuando empieza duelo avanzado? - preguntó Connie, frotándose las manos. Hacía mucho frío.

- Los lunes. Comienza hoy a las 7:00 de la tarde. No conozco al profesor que lo impartirá. Supongo que es nuevo, oí que era un ex alumno.

- Sí parece que sí. - Connie miró su reloj pulsera, eran las cinco de la tarde. - Pues yo iré a otro sitio, ¡Nos vemos! - Connie se despidió con la mano y se encaminó al castillo.

- Pues yo igual me iré, debo ir a... a la biblioteca ¡Sí! a la biblioteca - Sirius sonrió y se fue también al castillo.

Remus alzó los hombros, observó como se alejaba Sirius y continuó paseando con Johanny.

Había pasado exactamente una hora, y Lily aún no salía del baño. Todavía yacía en el suelo y se abrazaba las piernas, tenía frío y hambre. No sabía si James seguía en la habitación, no le importaba, se lavaría la cara y se acostaría. No iba a salir de su habitación. No ese día.

Se puso de pie y se miró al espejo. Tenía los ojos hinchados y el cabello enmarañado. Abrió la llave del lavabo y se lavó su cansado rostro. Tiró de una toalla que estaba colgada al costado, y sin darse cuenta tiró un pequeño frasco de vidrio al suelo. El impacto del frasco sonó fuerte y el suelo quedó lleno de pedacitos de vidrio.

- ¡Rayos! que torpe soy. - susurró despacio.

- ¡Lily! ¿Estás bien? – el chico golpeaba la puerta.

James que estaba al otro lado sentado en la alfombra de la habitación, esperando que Lily abriera la condenada puerta para poder charlar. Se había quedado dormido, y al escuchar el ruido del frasco roto se despertó sobresaltado. Se puso de pie, atento a lo que ocurría dentro.

- Lily abre la puerta – pidió James con un tono de voz sereno, tratando de no sonar preocupado, pensó que le podía transmitir cierta tranquilidad que necesitaba a la chica.

La pelirroja no contestó, y a modo de respuesta descorrió el pestillo de la puerta.

James abrió la puerta lentamente.

El baño de chicas era bastante espacioso, había muchas botellas, botellitas y maquillaje por todas partes. Lily estaba agachada junto al frasco roto y tenía un pedazo de vidrio en la mano, su varita estaba tirada cerca de la puerta, y ella sin hacerle caso al chico se puso a limpiar su desastre.

- No tomes los vidrios, te harás daño.

La pelirroja soltó el vidrio, sin atreverse a pararse.

- Vamos… Lily ven aquí – dijo con voz cálida, James se agachó y le tomó la mano a la chica, con delicadeza le obligó a pararse.

- Pensé que te habías ido - soltó la chica.

- No sin antes hablar contigo.

- James yo...

- Tienes que estar tranquila.

- ¿Cómo quieres que lo esté? Todo el colegio debe estar comentando lo que sucedió.

- ¿A quién le importa lo que digan los demás? Mientras tú estés tranquila contigo misma, tienes que estar bien.

- James, no voy a soportar que digan que "al fantástico jugador de Quidditch" le dieron ganas de cantar con un bicho raro como yo – balbuceó, sin atreverse a mirarlo a los ojos.

James frunció ligeramente el ceño.

- Lily, ya hablamos de esto…

- Pero… - interrumpió la pelirroja.

- Déjame hablar – Lily se quedó en silencio apenada. El pelinegro tenía su mano entre las de él y le transmitía cierta seguridad. Pero no creía que podría ser capaz de soportar ser el blanco de burlas y comentarios malintencionados. – Tú no eres un bicho raro, y por muy cursi que suene, eres una persona hermosa por dentro y por fuera. Me gusta estar contigo, y cantar más todavía. Si canto es porque a mí me agrada y me hace sentir bien, no por complacer a los demás. Ya te dije una vez que la popularidad da igual, y no porque a una niñita mimada no le guste que hayas asistido a esa audición, no vas a cantar, no dejes que te pisoteen.

- James… Tú sabes que esto es difícil para mí.

- Anda, sé valiente.

- Me estaba acostumbrando a ser invisible… - susurró decaída.

- Una persona como tú, no podría ser invisible. Lily no tienes que avergonzarte, eres una chica fantástica, con carácter y muy guapa, no comprendo la razón por el que quieras esconderte.

Lily no dijo nada, bajó la mirada y se puso a mirar sus zapatos cómo si fuera lo más interesante que había visto desde hace mucho tiempo.

- Vamos a cantar en la segunda prueba y mejor que nunca. – afirmó el pelinegro.

- Yo… - Lily cerró lo ojos con fuerza aún mirando el suelo, levantó su cabeza y miró a James directamente a los ojos – Yo lo haré.

El chico sonrió lleno de júbilo y abrazó a la chica que sonrió tímidamente.

- Sabía que no me defraudarías. – James dejó de abrazarla. Le tomó la mano, llevándosela del baño; en la puerta se agachó a recoger la varita de Lily que estaba tirada, y despreocupadamente murmuró "Reparo" apuntando los trozos de vidrio, luego le devolvió la varita a su dueña. Juntos se encaminaron a la habitación.

- ¿A dónde me llevas? – preguntó la pelirroja frunciendo levemente el entrecejo.

- Al Gran Comedor, por supuesto, has estado todo el día encerrada en ese baño, debes comer algo. – explicó como si fuera lo más obvio del mundo.

- James no quiero bajar, prefiero… quedarme en mi habitación. – James le miró desconcertado. – Por favor… sólo por hoy. – pidió Lily.

James le asintió no muy convencido, quizás enfrentar a toda esa gente que debía estar comentado lo que sucedió con Sharon, le asustaba.

- Pero no creas que no comerás. Te traeré algo de las cocinas, los elfos se ponen muy contentos cuando los visito. – James sonrió y Lily le devolvió la sonrisa divertida.

- Gracias…

- No te preocupes. – James antes de salir de la habitación le guiñó un ojo.

Connie se había aburrido mucho sin Lily; había ido a la biblioteca a avanzar un poco con su deber de Defensa, donde encontró algunas leyes que limitaban la vida de los hombres lobos, que al parecer era muchas, y de las que favorecieran sus vidas no halló. Decidió terminar el deber junto con Lily, la pelirroja conocía más de todo eso de los hombres lobos.

Salió de la biblioteca y decidió irse por un pasillo más desabitado, no deseaba escuchar comentarios resentidos hacia Lily. Ahora no tenía a alguien para que la frenara cuando no se controlara con sus impulsos, no quería problemas.

Por el pasillo no se veía ningún alumno, y por las ventanas de éste no se filtraba mucha luz. Nunca antes había estado allí, siguió caminando y se encontró con dos Slytherins que hablaban en susurros. Connie decidió no hacerles caso y pasar de largo, ni siquiera se molestó en mirarlos, los alumnos de Slytherin nunca le habían dado confianza y no tenía a nadie que considerara amigo de aquella casa.

Los dos chicos al percatarse de su presencia se extrañaron, por ese pasillo no solía circular casi ningún estudiante, se dejaron de susurrar y esperaron que pasara la chica.

- Hablamos luego en la sala común, tengo que arreglar algunas cuentas con esa... - masculló uno de los dos alumnos, de pelo negro y liso.

El otro Slytherin miró de soslayo a la chica que se alejaba y asintió de forma maliciosa, luego se dirigió por el lado contrario del pasillo. Snape, apenas la figura de su compañero de casa desapareció por entre las sombras se encaminó por donde se había dirigido la castaña.

Connie no sabía en donde se encontraba...

- ¡Diablos! Maldita hora en que se me pudo ocurrir venirme por aquí - maldijo - me tendré que devolver.

Connie siguió caminando unos metros más pero creyó que lo más sensato era devolverse, quizás que hora era, debía ir al club de Duelo, y a su primera clase no podía llegar tarde, causaría una mala impresión desde el principio. Se dio la vuelta y asustada se dio cuenta de que alguien la seguía, levanto la vista y se encontró con el detestable rostro de Severus Snape.

Sirius se encaminó a la biblioteca, pero al llegar a ésta se le quitaron todas las ganas de entrar al observar a los alumnos de séptimo, la mayoría de Ravenclaw ya estudiando para los EXTASIS, se sintió agobiado. Ese lugar no era para el, mucho silencio le aburría. Sin pensarlo dos veces siguió de largo, antes de irse al club de Duelo, se iría a descansar a su habitación. Al pronunciar la contraseña a la dama Gorda le dio automáticamente la pasada a la sala común de su casa, en ésta se encontraban muy pocos alumnos, y sin tener otra opción siguió de largo a su habitación. Una vez allí se hecho en su cama y sobre su velador, notó que había una pedazo de pergamino.

- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas – pronunció el moreno y el pergamino se abrió y dejo ver un minucioso mapa de todo Hogwarts, los nombres de los alumnos y de los profesores del colegio, también se podía saber en donde se encontraban.

Despreocupado echó un vistazo, haber en que parte se encontraba Snivellus. Recordó su misión, la llamaría… ¿Cómo la llamaría?, PGADC era un nombre perfecto (PeloGrasientoAcosadorDeCuarta), la razón del nombre del plan era bastante sencilla. Pelo Grasiento: Todo alumno que pisaba Hogwarts, al estar a kilómetros de Snape se daba cuenta de la grasa que existía en su cabello. Todos los alumnos que lo habían visto se daban cuenta de que nunca pudo encontrar un shampoo adecuado. Acosador de Cuarta: Bueno no sabía ni tenía una razón tan obvia como la primera pero le gustaba como quedaba el nombre - Sirius sonrió como estúpido - y si era un acosador tenía que ser de cuarta ¿Estamos hablando de Quejiquis, no? - pensaba Sirius, decidido a cumplir su misión.

¡Encontró su objetivo! Se encontraba en un pasillo que por lo que recordaba él, no había estado más de dos veces por ese solitario lugar… ¿Qué hacía Snape ahí?

Sirius se incorporó y se sentó en la cama con rapidez, sorprendido. ¡McCartney estaba con él!

El moreno aún con cara de extrañeza miró cuidadosamente el mapa del merodeador. El en pasillo del séptimo piso, cerca de las aulas que estaban sin uso y donde no concurrían habitualmente los alumnos; habían dos puntitos, donde una etiqueta señalaba el nombre de cada individuo. McCartney se movía muy lentamente, mientras que el punto que tenia la etiqueta de "S. Snape" la seguía muy de cerca. Sirius estaba atento a los movimientos de los dos ¿Qué quería Snape de McCartney? Ambos puntos comenzaron a moverse en círculos, al parecer la chica intentaba irse de allí, pero Snape se lo impedía. Sirius frunció el ceño y cada vez le inquietaba más saber que era lo que estaba ocurriendo en ese pasillo; esperó unos segundos viendo cómo los puntitos del mapa se movían, revelando los movimientos de Snape y McCartney, de un momento a otro ambos se quedaron quietos... El Slytherin tenía a la castaña contra un muro.

Sirius sin poder resistirse, introdujo el mapa en su bolsillo sin siquiera pronunciar las palabras para que éste se ocultara y se dirigió lo más rápido que pudo a ese solitario pasillo...

Remus y James se encontraron a la entrada de la sala común. El pelinegro de dirigía a las cocinas, y el licántropo decidió acompañar a su amigo ya que no tenía nada más que pudiera hacer.

- ¿Cómo está Lily? - preguntó Remus suavemente.

- Se resistió a hablar conmigo pero pude convencerla para que pudiéramos charlar, se encuentra bien.

- y ¿Cómo estás tú? - Le preguntó el castaño a su amigo.

- Bien supongo, aunque ¿Porqué lo preguntas?

- Prongs... ¿Por qué no nos contaste nada? Nosotros lo hubiéramos entendido.

- No lo sé Moony, no sabía si quedaríamos en la segunda prueba… y si no quedábamos, era mejor evitarse todo esto ¿no crees? – dijo James levantando los hombros.

- Pues sí, aunque a Sirius tendrás que explicarle, estaba sentido porque no nos dijiste nada.

- No te preocupes, yo hablaré con él y me comprenderá. – James sonrió.

Remus asintió. El castaño se veía cansado, estaba más pálido de lo normal. Todo indicaba que se acercaba la luna llena.

Los dos merodeadores se encontraron con la entrada de las cocinas de la escuela, James se acercó al gran cuadro que tapaba la entrada e hizo cosquillas a la pera que había pintada. Ambos chicos entraron y se hallaron con todos los elfos domésticos deseosos de brindarles comida y golosinas.

- ¡Remus! – James negó con la cabeza divertido, su amigo estaba sentado junto a un mesón donde dos elfos le llevaban todas la variedades de chocolate que tenían en la cocina.

- ¡Espérame no te vayas! – dijo el Licántropo.

El pelinegro estaba parado junto a la puerta de la cocina, con unos bollos en las manos (que un elfo doméstico se había encargado de empaquetárselos cuidadosamente) y también se llevaba una pequeña canasta con frutas en su interior.

Remus se echó al bolsillo cinco barras de chocolate y agradeció a los elfos domésticos que estaban a su alrededor, mientras que se fue comiendo una barra de chocolate blanco en el camino a la sala común.

-Vaya, vaya McCartney. Mucho tiempo sin estar a solas ¿Eh?- murmuró el Slytherin al oído de la chica.

La Gryffindor contuvo la respiración, odiaba estar con Snape, odiaba verlo, odiaba escucharlo, aborrecía estar cerca de él y tener algún contacto con el chico. Si el creía que era la misma niña asustada y que pudo manipular estaba muy equivocado. Ella ya había aprendido y nunca volvería a ser aquella vulnerable muchacha que alguna vez fue, él se había encargado de cambiar aquello.

Connie empujó al chico, que desprevenido casi cae al suelo. Snape sacó su varita y apuntó a la castaña, y para sorpresa de él, la chica también había desenvainado su varita.

- Ya no soy aquella débil niña de 15 años - le espetó mirándolo con un profundo rencor.

- Me doy cuenta con sólo mirarte - soltó Snape mirando apreciativamente el cuerpo de la chica.

- Eres un… - Connie no siguió hablando, apretó los labios y musitó - Snape, déjame tranquila. Olvida que existo, ya me hiciste suficiente daño.

Connie bajó su varita y se dio la vuelta, dispuesta a irse de allí.

- No es tan simple McCartney.

Sirius se quedó quieto al escuchar aquella conversación desde unos metros atrás. Snivellus algo tenía con McCartney, le sorprendió el cambio de actitud de la chica, nunca la había escuchado hablar de ese modo. Iba averiguar que era lo que había sucedido cuando ella tenía tan sólo quince años y si le había hecho daño él se iba a encargar de que Snape tuviera lo que se merecía. El merodeador se fue de allí, no quería encontrarse con Connie en ese pasillo, ella no debía saber que él estaba dispuesto a descubrir lo que le hizo el Slytherin ni que había escuchado aquella conversación.

Connie hizo que no escuchaba y se fue a su club de duelo, se olvidaría de aquel encuentro indeseado. En esos momentos creía que lo mejor fue haberse metido a ese club. Saber defenderse le haría muy bien, además intuía que ese club había sido creado por los rumores de que malos tiempos se acercaban, nada perdía con saber resguardarse.

James y Remus estaban sentados en los sillones que se encontraban junto a la chimenea. James se había quedado con los bocadillos. Después de varios intentos pudo darse cuenta de que subir por esa condenada escalera hacia los dormitorios de chicas era imposible, sólo por su condición de ser hombre.

Sirius entró por el retrato de la dama gorda, aún quedaba media hora para el comienzo del club y si tenía suerte podría hablar con James. Divisó a sus amigos junto a la chimenea y se fue a sentar con ellos.

- ¿Qué hay Padfoot? – preguntó James.

- Humm nada importante ¿Qué tal la audición?

- Pues... Sirius yo no sabía que había quedado en esa segunda prueba - explicó James con sinceridad.

- Yo creo que debemos tener una conversación los merodeadores ¿No? cómo antes, ¿Qué les parece? - preguntó Remus tratando de que la tensión que había se esfumara - Para ponernos al día - sonrió el Licántropo.

- Creo que estaría bien - opinó James. Los dos merodeadores fijaron su atención en Sirius, que tenía el ceño levemente fruncido.

- Sólo si lo hacemos como en los viejos tiempos ¿eh?

Remus sonrió viendo a sus dos amigos abrazándose.

- Mañana entonces ¡Adiós compañeros! - exclamó Sirius con un gesto divertido - Me voy al club, ya es la hora.

El retrato de la dama gorda se abrió, y por éste entró Connie.

- ¡Connie, por fin apareces! te he estado buscando - exclamó James.

- Oh, pues fui a dar un paseo antes de irme al club - explicó sin ánimo.

- Pues yo me preguntaba si me podrías ayudar...

- ¿A subir donde Lily? - intervino la castaña. El merodeador asintió - Claro, vamos.

James fue al sillón en donde estuvo momentos antes, y llevó consigo los bocadillos que se había encargado de sacar de la cocinas.

Connie ayudó a James a subir, y le dijo que se quedara un minuto afuera mientras procuraba que Lily se encontrara sola, la castaña entró a la habitación que compartía con Lily y otras chicas de Gryffindor.

Lily no estaba sola. Jess, una chica rubia estaba ordenando unas revistas que tenía sobre el escritorio. Connie era su amiga, solían conversar de chicos guapos. La castaña se acercó a la rubia y le susurró algo al oído, Jess sonrió y paró con su tarea. Lily miró a Connie sin entender nada, ella sólo le guiñó un ojo y le sonrió con picardía antes de salir con la rubia de la habitación.

James que esperaba afuera se escondió, y vio pasar a Connie con otra chica.

La castaña le dio el paso a Jess para que bajara, se giró a donde estaba James y le levantó el pulgar. James le sonrió agradecido.

El chico tocó la puerta y antes de recibir respuesta entró al dormitorio.

- ¡James! - exclamó Lily sorprendida, cerró el libro que estaba leyendo y se levantó de su cama.

- Toma, te traje esto - sonrió - por ahí hay un chocolate - dijo James sonriendo.

- Wow, gracias - sonrió Lily.

- No es nada, te lo prometí - sonrió - me tengo que ir, Connie iba a distraer a tu amiga unos minutos para poder traerte esto. Nos vemos mañana.

Ambos se miraron a los ojos por unos segundos, James se acercó lentamente a la pelirroja y le dio un beso en la mejilla. La miró otra vez a los ojos y se fue de la habitación.

Lily suspiró.

- ¡Merlin! ¿Por qué James es tan condenadamente atractivo? - exclamó Lily. La pelirroja sacó una manzana de la pequeña canasta que James le había llevado. Y se recostó sobre su cama.

Continuará…

Queridísimos lectores, no crean que me olvidé de mi fic. Lo sé, me demoré como nunca antes, demasiado! Lo siento, éste capítulo me costó mucho escribirlo… ojalá no los defraude :)

Sólo háganme feliz dándole a Go! Jeje

Bueno y hoy es 21 de Julio. Una fecha re importante para todos los fanáticos de Harry Potter xD Hoy salió el séptimo libro, genial no? Yo ya lo tengo y luego de subir cap me pondré a leer.

Disfruten el capi y díganme que les pareció. Por supuesto muchas gracias por los reviews :D soy tan feliz con haber llegado a los 100, gracias a ustedes ;D

Saludos y besotes ;)

Connie