CAPITULO II: ¿ES UN CHISTE?

Después de cuatro horas por fin se pudieron mover, Hiroshi Nakano había quedado en un shock total, ya estaba amaneciendo y la pequeña estaba dándole aire a su padre muy asustada.

-Mi hija…-Shuichi nunca pensó escuchar esas palabras.- ¿Es una broma? Hay de ser eso, estoy en cámara escondida, HIROSHI.-Buscaba por toda la casa desesperadamente una cámara de video

-¿Papi no me quieres?-le pregunto la niña, comenzó a llorar a mares, y hacer remolinos por la habitación destrozándola a su paso.-Mi papa no me quiere ¡BUA! ¡BUA!

-Calma, estas segura de que tu mama te dijo que Shuichi era tu padre ¿No habrás confundido pequeña las cosas?-Hiro la sujeto y la abrazo, comenzó a sospechar algo actuaba de la misma manera impulsiva de su amigo, pero ¿Cómo podía ser?

-No mi mami siempre se la pasa llorando por que no ve a mi papa, yo quiero que se alegre, por eso le llevare a mi papi, estuve ahorrando para tomar un taxi y llevarlo conmigo.-dijo la niña abrazada fuertemente del pelirrojo.

El silencio se hizo sepulcral, esto había tomado de sorpresa a todos, nadie se podía imaginar que el vocalista de Bad Luck tenia una hija y menos que ella viniera por el, sonó el timbre, lo más probable era que fuera Ayaka, tenia que salir a ver a los padres de la joven para pedirle que los dejaran ver, pero como podría dejar a su amigo con semejante problema encima.

-Mikki.-pronuncio Shuichi, estaba en shock el nunca se imagino que seria padre, ¿Pero por que pasaba esto? Estaba teniendo una relación algo inestable con el rubio escritor, ¿Cómo tomaría el rubio decirle que tiene una hija? Lo más probable es que lo echaría de la casa, pensaría que estos es un gran chiste, solamente había salido una vez con Nanami y…. Por Kami las estupideces que uno cometen cuando es adolescente y borracho.

-Papi.-la niña se fue a sus brazos, como él tantas veces lo había hecho con Hiro, el joven baterista la recibió y trato de hacer que se calmara, esto comenzaria un nuevo tiempo para el joven cantante.

CASA SAKUMA

Una joven de cabellera verde, perseguía al monje, estaban destrozando en departamento del cantante de una de las bandas más legendarias de Japón, con una katana tratándolo de matar, un Sakuma en estado de shock en el sillón.

-MI HONEY NO TIENE HIJAS.-le gritaba Tatsuha, tuvo que dar un fuerte brinco para evitar la katana que le golpearía la pierna, la chica estaba realmente furiosa, cada vez se acercaba más.

-¿Alice? NOOOOOOOOOOOOOO PUEDO RECORDAR QUIEN ES.-gritaba Ryuichi, tomo su muñeco.- ¿Tu Kugamaro? Acuérdate, acuérdate, no se quien es.

-Eres una mentirosa.-le retaba Tatsuha, se paro de frente de la joven y le toma de la manos.-Tranquilízate y explícanos.

-Usted es un depravado que bueno que vine, mi madre dijo que mi papa era un tarado y debía de cuidarlo o algún tipejo o tipa lo iba utilizar, sacar todo su dinero, y veo que llegue en el momento adecuado.-dijo la chica, era mas alta que Ryuichi y estaba vestida con un uniforme de colegio religioso tradicional americano, era unas calcetas blancas, un jumper negro, sujetado el cabello con una trenza.

Ryuichi tratando de recordar quien era Alice, Tatsuha tratando de buscarle un parecido a la joven con su Honey, tanto trabajo que le había costado estar con su amado dios, no lo iba a tirar una niña que decía ser su hija, tendría que investigar el asunto personalmente.

-¿Alice?-recibe un golpe por parte de la joven, cayendo inconsciente, imágenes extrañas comenzaron a llegar a su mente:

New York

Hace quince años, estamos en las vacaciones de verano, todos se encontraban con deseos de salir de sus casas y estar un rato en la playa, hacia un calor de los infiernos, personas vestidas muy ligeramente, comiendo helados, jóvenes en patineta, en bicicletas, automóviles con sonidos impresionantes, en uno de esos automóviles.

-Alice, te habla el señor Sakuma que ocupa de tus servicios quiere que lo vayas a ver.-dijo el chofer de la mujer, este conducía en un convertible rojo, la mujer tenia el cabello rubio cenizo, sus ojos grises, usaba gafas cafés, estaba vestida con un pantalón de vestir y blusa blanca estilo halter. .

-No dije que ya no lo atendería son las 5:00 pm del domingo tengo que tener un descanso de mis pacientes, o acabare peor que ellos.-responde la mujer concentrada en la laptor.

El semáforo marco alto, varios coches obedecieron la señal de alto, ella seguía tecleando, bastante concentrada hacia un libro sobre tratamientos para manejar la depresión, era una de las mejores psicólogas de la ciudad.

-Dijo que esta como si mil soles explotaran en su cabeza.-le decía el chofer, esto preocupo a la mujer.

-Vamonos a la casa de Sakuma.-responde la mujer, Ryuichi Sakuma ya había tenido cuatro intentos de suicidio, había pensado que esto era un juego del cantante, pero el asunto era en verdad grave.

En el departamento de Ryuichi estaba todo tirado, botellas de licor, hojas de libreta arrancar y manchadas de sangre, las muebles se encontraban, los vidrios destrozados, no soportaba el aire puro, le daba asco, tal y como se daba asco a el mismo, un retrato tirado a sus pies, era un hombre de cabello rubio claro, hasta los hombros, unos ojos verdes, sus labios eran bastante rojos, estaba sin playera, unos pantalones de cuero, con una serpiente en su cuello y tenia un cuerpo espectacular, era un alemán de nombre Flavio.

-El es Flavio, es el baterista de la banda Hallowen, una de las mejores promesas de este país.-presentaba el manger de NG.

-¿Llegaron los japonesitos?-pregunto en alemán el vocalista, era un hombre de cabello negro con rubio, traía en sus manos unos guantes, el rostro cubierto de sangre, la mujer estaba con unos short y una pequeña camiseta.

-Mira son curiosos.-dice la mujer.

-Ya.-responde el otro.

Mientras tanto en un baño, se estaba llevando acabo una sesión interesante de lazos de amistad entre países, un rubio desnudado a un ídolo japonés jadeante, que tenia sus brazos en el cuello del otro, dejándose hacer lo que deseaba el rubio, arrinconándolo contra la pared, bajándole de manera maestra el pantalón y los boxer, acariciándolos de manera lasciva, la perfecta anatomía.

-Ah, ah.-Jadeaba Ryuichi, el otro lo amordazo, esto excito más al cantante, que se retorcía de placer ante las caricias de otro.

-Ya pronto te daré tu medicina.-responde, boletándolo bruscamente, replegándolo contra la pared, el otro se estremeció.

-Ah, mmm.-Siento el momento en que la virilidad del otro, había entrado en sus cuerpo, se quejo un poco, pero bien sabia que el otro, jamás se comportaba a la hora de tener los encuentros como un caballero, al contrario siempre había buscando de que fueran un poco más fuertes.

-Aquí la tienes.- dijo en el oído del otro, le parecía un juguete interesante, tenia el cuerpo menudo, su atractivo bien definido, acariciarlo cada vez que se le antojaba, tomarlo sin ninguna contemplación, en esta relación no había sentimientos, solamente era un sexo placentero, por lo menos para el.

Siempre disponible se encontraba el otro, siempre a su entera disposición, era algo curioso, era un sexo maniaco o estaba enamorado, esperando que para su fortuna fuera lo primero, no lo otro.

Su relación siempre fue pasional, por no decir que estuvo basada en el sexo, al alemán nunca le habían gustado las relaciones formales, y este se estaba comportando como un enamorado imbecil, que deseaba dejar todo por el, no se quedo en la cúspide de su carrera en aquel país.

-Vamos tienes compromisos que cumplir.-Touma tomaba sus cosas, y llevaba unas personas para que sedaran a Ryuichi cuando se negaba a ir.

-No voy a ir, no me importa como le hagas pero debes de cancelar esos conciertos, no me apetece ir.-le gritaba un Ryuichi totalmente cambiado, estaba vestido siempre de negro, con delineador, unas negras, estaba un poco más delgado.

-Tenemos firmando un contrato y no por tus caprichos nos arruinaras la vida.-responde el rubio, los hombres entraron al apartamento y lo sedaron.

-Eres un estupido.-dijo Ryuichi mientras caía dormido.

-¿Te lo vas a llevar?-preguntaba Flavio desde la puerta, mirándolo de manera curiosa

-Si algún inconveniente.-le responde secamente el rubio, quien llevaba las cosas.

-Llévate su llave.-le responde de la misma manera.

No sabía nada del idioma, se la pasaba todo el día encerrado en el hotel, Touma tuvo que arrastrarlo varias veces para que cumpliera con sus conciertos por Japón, la cúspide de N.G estaba por venirse abajo.

-Deberíamos comprenderlo esta enamorado.-decía Noriko al tecladista.

-Esta arruinado nuestras carreras con sus caprichos de niño malcreado, no lo voy a permitir.-le responde Touma.

-Nunca te había oído hablar de esta manera, ¿Qué te esta pasando?-le cuestiono al rubio, tomándolo del rostro, estaba preocupada por ambos, esto estaba cada vez más mal.

-Este…me saca de quicio.-le miro con odio.

-Deberíamos desintegrar la banda.-le dice Noriko, acariciando el rostro de Ryuichi quien estaba durmiendo a causa de los poderosos sedantes que le tenia que sumistrar, esto se estaba convirtiendo en una pesadilla, su sueño, sus anhelos, todo esto no era lo que siempre quisieron.

-Ni loco.-responde el otro, quien estaba terminándose de cambiar, saldría a firmar un nuevo contrato, para la banda que los lanzaría en un plano global.

-Por que hemos comenzado a odiarnos, antes nunca te habría atrevido hablar así de Ryuichi, lo considerabas como tu hermano, como tu compañero nunca hablarías del de esta manera.-le responde mirándolo de frente, tenía que acabar con esta pesadilla aunque con eso se fueran sus sueños y se perdieran muchas de las cosas por las que lucharon.-El también nos ha comenzando a odiar, no quiero estar en una banda donde todos nos odiemos, terminemos este sueño juntos, terminémoslo.

La primera parte de la pesadilla había comenzando Ryuchi estaba tirando en ese departamento, la mujer llego y lo vio en ese estado:

-Demonios Sakuma.- responde la mujer ante el estado.-Llevémoslo de aquí, esto apesta.

-Alice.-pronuncio.

-Nunca pensé que estarías tan mal, este lugar apesta Sakuma.-dice Alice, lo saco como pudo del departamento.

El fin del sueño llego a su fin, aun faltaba bastantes cosas por revelar, pero en este momento comprendió quien era Alice.

-¿Cómo esta?-pregunto Ryuichi, estaba rodeado por su hija y por su novio, ambos estaban preocupados.

-Esta muy bien, se va casar.-le dijo la joven.

-Me da gusto por ella, debe ser un buen hombre.-responde Ryuichi en un faceta adulta, su cabeza le había dado vueltas, el menor de sus hermanos, estaba sorprendido, conoció a esa mujer.

-Alice.-prefunción el joven, estaba sorprendido, la vida había cambiando bastante en tan solo un minuto, puso sus manos cruzadas, miro a Ryuichi de esa manera tan poco conocida para el fuera del escenario, estaba serio, con la mirada sobre la joven, en sus ojos buscaba que significo esa mujer para el.

El silencio se hizo incomodo en el apartamento del cantante, nadie parecía querer hablar, las palabras no se pudieron articular, pero en estos momentos alguien lo hizo.

-Tatsuha, por favor, nos puedes dejar solos a mi hija y a mí.-al pronunciar esas palabras, tan raras para si, se paro y se puso al lado de la joven, solamente unos rasgos tenían ambos, el pelinegro atendió, tomo sus cosas y salio de aquel lugar, una conversación se llevara acabo en tan solos unos minutos.

Se escucho cerrar la puerta, un capitulo más en la vida de Ryuichi Sakuma comenzaría, uno que debe ser escrito de la manera correcta.