Hola, antes de comenzar este capítulo, quiero daros las gracias por las reviews, deciros que el premio al esfuerzo personal que estoy poniendo en este fic son vuestros geniales comentarios, y que me animais mucho a seguir deseando escribir. Gracias de todo corazón por dedicar tiempo a hacerme comentarios extensos, se disfrutan de un modo más especial que los típicos "sigue escribiendo".
Karo, me alegra mucho no poder 'librarme de ti'. He pensado en detenerme detallistamente en los primeros días de estancia en Capsola Corporation. Es evidente que en esos días se fraguarían las pautas de los siguientes, y estoy segura de que no pudo ser tan sencillo, debido al caracter paranoico y desconfiado de Vegeta.
Lady, gracias por tus comentarios para ambos capítulos. Si te das cuenta, estoy haciendo una comparación entre la fase de su vida que lo llevó a la corrupción de su alma, y la fase de su vida que lo llevó a la salvación de la misma. Me gusta escribir, como si fuese un cuadro de Caravaggio, con múltiples significaciones escondidas, con paralelismos. En el capítulo 3, se ve al Vegeta que en su sueño muere, y piensa que tras su muerte podrá ser lo que siempre quiso ser. La muerte le libera de su anclaje pasado, y siente que comienza una nueva fase en su vida. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas, y en el capítulo 4, se hace una comparación entre el Vegeta acogido en el ejército de Freezer con el reto de corromper su alma, el Vegeta que piensa que no tiene salvación, y el Vegeta acogido por el amor de Bulma que s eplantea el reto de salvar su alma, una Bulma que está convencida de que si tiene salvación. Me resulta muy hermoso jugar con estos simbolismos.
Runliney, lo de 'fresa galáctica' si que no se me había ocurrido, yo le había puesto motes, como 'piloto de formula sin moto', 'llavero', 'lagarto', pero ese... jaja
Shadir, de todas maneras, voy a ver si pongo algunos puntos de humor, no todo puede ser drama, me estoy deprimiendo de escribir tantas cosas tristes. Y.Y
Amy, lo que pasa es que esto de escribir Fics es nuevo para mi, yo era poetisa, pero nunca me metí a hacer relatos. Fue cosa de hace pocos meses que me decidí, y lógicamente, con la práctica, se va puliendo el estilo, además, que sí, a este fic le tengo un aprecio especial.
Yanki, yo como no me he emborrachado jamás, no se lo que es una 'resaka' por suerte... jeje. Bueno, yo también desprecio a los que manipulan a los niños, pero si lees más abajo descubrirás que no es ficción, sino realidad lo que yo escribo.
Kawaii, ¿Te gusta Freezer?. A ver, te refieres a que te gusta leer Fics en los que aparezca como parte de la lucha entre bien y mal, ¿es eso?. Porque si me dices que te gusta como persona... te recomiendo un psicólogo, jajajaja
Pily, espero que te guste la escena del tenedor, la cree pensando en tí. Y adoro que aprecies el esfuerzo por hacer algo distinto. Estoy cansada de los típicos Fics que presentan a un Vegeta medio tonto y manso de pronto. Si el chiquito se las traía.
Angelical, me alegra que realices esa pregunta, porque yo también me la había planteado. En los siguientes capítulos, veremos un repaso de lo que aprendió Vegeta acerca de las relaciones sexuales y del trato a las mujeres. Será muy interesante, pro para eso aún falta un trechito. Paciencia.
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ATENCION: Quizás os parezca que mis relatos acerca de Freezer y las manipulaciones mentales que intenta hacerle a Chibi Vegeta, son algo exagerado, un relato de terror, creado para ser especialmente tétrico, pero si quereis leer aberraciones, sólo teneis que consultar testimonios de los 'niños soldado' que luchan hoy en día en Africa, para descubrir que ellos pasan por cosas peores de las que yo estoy haciendole pasar a Vegeta. Voy a recrear situaciones reales de esos testimonios que he leido. Os aviso. Lo que yo escribo no es nada en comparación con lo que está pasando AHORA MISMO, en algún lugar de la Africa en guerra. La escena del corazón es real, lo del canivalismo de los enemigos es real, lo de las torturas es real, y aún más cosas peores, que yo misma soy incapaz de escribir.
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Capítulo 5: El niño de la guerra, como un animal.
- Querida. - La señora Briefs acudió con una limonada. - No has desayunado nada, hija, toma. Así no te mejorarás de la garganta. -
- Gracias mamá. - Bulma cogió el vaso con una mueca, sin dejar de mirar con tristeza en la dirección en la que estaba entrenando el saiyajin contra los 5 bots a la vez.
- Tu amigo es muy guapo, ehh. - La peliazul se sonrojó. - Y muy fuerte, hay que ver como lucha contra esas máquinas. -
Bulma asintió. - Mamá, ¿os ha ocasionado alguna molestia durante el desayuno?. -
- ¿Molestía?. - La mujer rubia la miró algo confundida. - En absoluto, sólo que parece un poco tímido, no habla mucho ¿verdad?. - Luego sonrió brillantemente.
Bulma arqueó una ceja y evitó reirse. - "Tímido... ¿Tímido?. Claro, tan tímido como el Cancerbero (el perro del infierno)." - Suspiró. - Mamá, Vegeta es de otro planeta, él no es como nosotros, y tiene una formas... como decirlo... distintas. Ha tenido una vida ruda, lo mejor es que eviteis al máximo tener contacto con él y... -
- Hija. - La señora Briefs la interrumpió de repente con una mirada enigmática y seria. - Quisiera que me acompañases, quiero enseñarte algo. -
Ambas mujeres se alejaron del jardín y caminaron hasta el módulo en el que vivían sus padres. Era un modulito acogedor, con un patio trasero precioso, lleno de flores y de animalitos. Su madre tenía un alma noble y había construido en casa una especie de refugio para animales sin hogar.
Cuando llegó a la mitad del jardín, la señora llamó en alto. - KIMOOOOOOOO. - En apenas unos segundos apareció delante de ellas un perro con cruce de doberman del tamaño de un pony con cara de pocos amigos.
Bulma se escondió detrás de su madre cuando escuchó los gruñidos. "hablando del perro del infierno".
- Oh, Kimo, no te preocupes, es mi hija, es una joven muy linda, ya verás. Bulma, cariño, acaricia a Kimo, verás lo bueno que es. -
La peliazul miró a su madre sorprendida y aterrada, tenía una mano puesta en la cabeza del terrible perro y lo acariciaba como si nada a pesar de la pose de fiero que tenía. - Mamá, ¿estás segura de que es 'seguro' acariciar a ese animal?. Parece muy ... -
- Oh cariño, verás... En ocasiones, las apariencias engañan. - La mujer rubia la miró de nuevo con pose seria. - Hay veces que es mejor dejarse llevar por las sensaciones del alma, que por lo que parece. Te contaré algo. Mira, rescatamos a Kimo de la perrera, lo iban a sacrificar porque había sido un perro malo. Yo me interesé por él y me soplaron su triste historia. Según parece, perteneció a una familia que vivía en una casa rural, por desgracia, esa familia sufrió un accidente y el perro quedó sin hogar cuando sólo era un cachorrito. Fue enviado a la perrera y allí, un hombre lo adoptó. Lo que nadie imaginaba es que ese hombre se dedicaba a la crianza de perros de pelea. Le hizo pasar por técnicas de adiestramiento terribles para convertirlo en una bestia asesina. ¿Ves todas esas marcas que tiene por todo el cuerpo?. Delatan la vida dura que ha sufrido mi pobre Kimo. Pero un día atacó a su dueño, casi le mató en el intento y se escapó. Por eso estaba en la perrera y por eso iban a matarle. - Bulma miró a su madre sorprendida de la profundidad de su pensamiento. ¿Quién dijo que su madre no era inteligente?. Vegeta y ese perro habían tenido vidas similares.
- A que eres el perrito más bueno. - La señora Briefs comenzó a hacerle carantoñas al perro y él movió la cola cariñosamente.
- Es increible mamá, ¿y cómo es que ahora es tan manso?. - O.O
- Mira, hija, el amor obra milagros. - Bulma se sonrojó. - Al principio de venir aquí, parecía que no entendía que le dejasemos en libertad, era desconfiado, agresivo, incluso llegó a morderme la mano. Por suerte, llevaba puesto un guante especial creado por tu padre y no me caló. Pero poco a poco, le fui demostrando que podía confiar en nosotros. Me aseguré de darle su comida, y cada día fui acercándome un poco más a él, ganándome su confianza. Lo importante fue no demostrarle en ningún momento miedo, y además, actuar como si fuera el perro más bueno del mundo. Los animales actúan como les han enseñado, pero también en función de lo que se espera de ellos. ¿Comprendes?. - Los engranajes de Bulma encajaron por fin. Su madre era más brillante de lo que parecía. Mira como había captado la situación. De qué modo tan sutil y hermoso le había explicado aquello.
- Mama, realmente, confieso que... yo te había subestimado... quiero decir, deberíamos hablar más amenudo. Tienes una claridad de pensamiento que me ha sorprendido tanto. Yo... no se, estoy emocionada de hablar contigo en estos términos. - La relación entre ellas era siempre agradable, pero jamás habían tenido una conversación con aquella profundidad. La peliazul abrazó a su madre cariñosamente. - ¿Y crees de verdad que eso mismo servirá con Vegeta?. -
Su madre la miró, luego sonrió plenamente. - Oh, querida, no sabía que Vegeta tenía un perro. -
Bulma la abrazó riendose de sí misma. - Mamá, me tengo que ir, tengo algo que hacer... -
- Chaoooooooooooooo. -
La peliazul suspiró. - "Supongo que 'no hay que mirar de donde sacaste el aprendizaje del día, sino ver lo que has aprendido'. Aunque no lo sepas, mamá, me has ayudado mucho a comprender ciertas cosas, y creo que me has dado la clave para mis propósitos". -
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- Vegeta, ven aquí... - Le llamé sin volverme a mirarle siquiera para intimidarle.
- ¿Me llamaba Lord Freezer?. - El niño arqueó antes de hablar, pude escuchar el sonido de sus ropa al hacer la flexión. si no lo hubiera escuchado la lección habría sido terrible para él.
- Quiero que aprendas una valiosa lección. - Había ordenado a Dodoria que me trajera un hombre al hazar.
- Lord Freezer. - El pobre diablo se arrodilló ante mi, con las manos esposadas con cadenas asidas a un collar que le apretaba el cuello.
- Vegeta, ven aquí, pequeño. - El saiyajin se acercó con reservas. - Quiero que lo mates lentamente. - Me miró tan confuso. Era algo que iba contra todo lo que había aprendido. El mataba en la batalla, en un guerra, o como castigo a un inferior que había fallado en una misión de suma importancia, pero él no mataba a gente que estaba indefensa, era una falta de honor terrible para un saiyajin hacer eso.
Vi la bacilación en su rostro, el pobre niño me miraba como si le estuviera pidiendo algo imposible. Yo sabía muy bien cual era la educación de un saiyajin. Ellos participaban en misiones de conquista y luchaban contra otros guerreros, pero matar así era un deshonor. Sin embargo, era necesario, tenía que destruir sus principios.
- ¿Es un traidor?. - Quería que le dijera que si, tener una excusa para salvaguardar sus principios intactos, aún cuando no comprobase si lo que yo le había dicho era verdad o mentira. Pero lamentablemente para él, yo no estaba dispuesto a concederle ese respiro mental.
- No. - El desconcierto asoló su mirada nuevamente y yo casi no podía parar de reir. - Es una orden, y tú la acatarás... y disfrutarás haciéndolo. - Esta última afirmación le dejó perplejo. Seguramente se preguntaba ¿cómo es que iba a disfrutar eliminando a un ser débil e indefenso?.
Por fin encendió su ki y le apuntó al corazón. - NO. - Grité enojado. Pretendía matarle rápidamente, y no era eso lo que yo le había solicitado. - Te he dicho que le mates lentamente. - Adoré su expresión confusa, desamparada por unos instantes.
- Al menos dejad que me defienda, dejadme morir dignamente. - Gritó el soldado. Fue perfecto, el drama ideal, ¿cómo podía una saiyajin negarle a otro guerrero una muerte en batalla?. Tendría que traicionar sus propias leyes para hacer eso.
- No. - Contesté simplemente antes de que el niño dijera algo más.
- ¿Qué desea que haga Lord Freezer?. - Susurró rabioso, sus dientes estaban apretados, deseaba que le dijera a Dodoria que le soltase y le permitiera intentar batirle, pero no le daría esa satisfacción moral.
- Mátalo léntamente. Es una orden sencilla. ¿Lo comprendes, o es que tu cerebro de mono no es capaz de entender una orden tan sencilla?. - Zarbón intervino apuntalando la cuestión mientras que yo le miré intimidatoriamente.
- Descubrirás que la vida es distinta a lo que te han enseñado. Si quieres sobrevivir, tendrás que aprender a ser frío y calculador, a no tener más ideología que tu supervivencia. Debes aprender a cuidar tus espaldas. Si no eres lo suficientemente fuerte, quizás debieras ocupar su lugar. ¿Quieres saber cuál es su pecado?. Es débil. No merece vivir porque es un ser débil. -
- NO. - El hombre gritó para defenderse. - No le escuches, yo no soy más débil de lo que eres tú mismo y... -
Por fin el niño le alcanzó con un tiro de ki en la pierna. - Bravo. - Aplaudí.
- No te atrevas a llamarme débil, miserable. - Amenazó el pequeño.
- AHHHHHHH. - Los gritos del soldado inundaron la sala.
- Ahora continua con su otra pierna. - El niño baciló un instante. - Vamos... - La sangre caía a borbotones en el suelo. Con un rápido movimiento, privó de su otra pierna a la víctima.
- Excelente. Veo que eres un guerrero digno de mi ejército. - Formó otra bola de energía con su mano. Los gritos de dolor del hombre eran estremecedores. - Oh, no, príncipe, no debes precipitarte o acabarás matándole antes de tiempo. -
- AHHHH. Arderás en el infierno por hacer esto Freezer. - Gritó el soldado nuevamente.
- CALLA. - Dodoria le golpeó duramente.
- El infierno no existe, soldado, no existe el cielo, ni el infierno, sólo otra dimensión distinta. ¿Acaso no atiendes a las enseñanzas de tu maestro?. -
- ¿Enseñanzas?. - Cell interrumpió el relato de Freezer.
- Si... - Explicó el lagarto. - Para mis hombres yo era la reencarnación del Dios Seth, un Dios viviente al que llamaban maestro. Les instruía en enseñanzas doctrinales. Descubrimos que eran más leales y manipulables de esa manera. El infierno era el mundo que estaban viviendo. El cielo era una invención de los débiles. Ellos pertenecían al ejército que representaba el poder y la gloria. Luchando de mi lado, podrían gozar de un semicielo de privilegios, en función de su esfuerzo. Les dotaba de lo que quisieran. Mujeres, drogas, ... si me eran leales y cumplían con sus misiones, podrían gozar de sus premios. Yo me encargaba de eso. Premios para los que me servían, y castigos para los que me desobedecían o demostrasen inclinaciones contrarias a mi doctrina. Y mis castigos eran ciertamente legendarios... -
- Comprendo... continua contándome, por favor. Estoy cada vez más intrigado. - Reconoció Cell.
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Bulma entró en la cocina, decidió preparar algún almuerzo para sorprender a su 'invitado'. Quería darle confianza, que supiera que ella deseaba ser su amiga. La había atacado porque pensó que pretendía matarlo mientras dormía. Era una reacción lógica. Ella le demostraría que no debía pensar tales cosas. Después de una hora de esfuerzo, la comida parecía tener buena pinta.
Vegeta la vió en la cocina, una sonrisa maliciosa se instaló en su rostro. Mojó sus labios con la lengua, caminó sigilosamente por la habitación. - "Increible, esa mujer es tan descuidada que ni siquiera se ha percatado de mi presencia... Que idiota, si hubiera querido matarla, ya estaría en la siguiente dimensión. Necia..." -
Bulma cantaba mientras removía el contenido de la gran oya y bailaba al compás. (La canción it's in his kiss)
DOES HE LOVE ME I WANT TO KNOW (Si me ama, quiero saber)
HOW CAN I TELL IF HE LOVES ME SO (Como puedo averiguar si él me ama)
Cantó sujetando la cuchara como si fuese un micrófono. Vegeta se rió entre dientes. "Está loca".
IS IT IN HIS EYES? (¿Está en sus ojos?)
Movió sus caderas al ritmo y Vegeta sintió un calor subirle y bajarle por la espina dorsal. Sus ojos estaban fijos en ella.
OH NO! YOU'LL BE DECEIVED (Oh no, serás engañada)
Ella hizo un movimiento hacia abajo, que mostró algo más de sus muslos, hasta asomar una cierta zona peligrosamente erótica. Vegeta gimió levemente de un modo casi animal.
IS IT IN HIS SIGHS? (¿Está en sus suspiros?)
OH NO! HE'LL MAKE BELIEVE (Oh, no, eso es lo que él te hace creer)
El nuevo movimiento provocó que el Príncipe congelase su respiración para contener su excitación.
IF YOU WANT TO KNOW IF HE LOVES YOU SO (Si quieres averiguar si un hombre te ama)
IT'S IN HIS KISS (Está en sus besos)
"Esta mujer no es más que una vulgar. No puedo perder mi tiempo en esto." Grunció el ceño y avanzó hasta colocarse detrás de ella.
THAT'S WHERE IT IS, OH YEAH (Ahí es donde está, oh, si)
IT´S IN HIS... (Está en sus... ) - MUJER. - Gritó casi en su oido.
- AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH. - Ella dió un brinco y se volvió hacia atrás para dar un golpe a lo que la había asustado.
Su mano fue frenada por un dedo de Vegeta. - ¿Esto es todo lo que puedes hacer?. - Se burló. "Mujer debil".
- VEGETA. - Ella recuperó levemente la compostura. - ¿COMO SE TE OCURRE ASUSTARME DE ESA MANERA?. ¿NO SABES QUE NO SE PUEDE ENTRAR EN UNA HABITACIÓN DE ESA MANERA?. ¿Qué es lo que pretendías eh?. ¿Matarme de un infarto de miocardio? - Gritó sujetando su corazón. - ¿ES QUE NO TE HAN ENSEÑADO NADA?. -
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Vegeta, en su cámara de entrenamiento, cerró los ojos recordando sus primeras 'enseñanzas' de mano de aquel monstruo al que sirvió tantos años. La lluvia caía golpeando el techo con su sonido constante. Por las ventanas de observaba el torrente cristalino. Ese día parecía que el cielo llorase mares.
- ¿Enseñanzas?. Ese bastardo que llamais maestro es sólo un diablo de mierda. - Seguramente ese soldado pretendía que le matasen rápidamente y por eso les provocaba.
Pero no lo consiguió, y lo que vi ese día me revolvió el estómago más allá de lo que jamás pensé que algo lo haría. - Nt, nt, nt, nt. Me temo que estás siendo un chico malo y tendremos que castigarte, soldado... - Dodoria y Zarbón rieron entre dientes. Yo sólo me limité a mirarles con cautela. Puede que fuera un niño, pero tenía bastante sentido común e inteligencia como para no buscarme una ruina a mi mismo. Mi padre me enseñó bien en ese sentido, y es gracias a eso que hoy en día estoy vivo.
Cogieron al hombre y lo bajaron a una sala de torturas, yo nunca había visto algo semejante. El maldito de Freezer me ordenó que le siguiera. Le colgaron de la pared con grilletes y procuraron hacerle torniquetes en las piernas para evitar que se desangrase.
- Ahora vamos a repasar lo que has aprendido... ¿Quién es el ser más fuerte del Universo?. - Nunca antes había visto a un guerrero llorar y me impactó verle.
- Dios. -
- IIDIOTA. Dios no existeeeeeeeeeeeeeeeeeeee. - Freezer estaba fuera de sí. - ¿De dónde habeis sacado a este imbecil?. - Zarbón y Dodoria se miraron aterrados. Le habían elegido al azar, sin pensar siquiera en quien tomaban, un soldado sólo, pero parecía que era más que eso. ¿Quién era ese hombre?. Incluso yo mismo me lo preguntaba. - Perteneces a la resistencia ¿verdad?. -
- No. No pertenezco a nada, a ningún movimiento, ni tampoco a ninguna religión, pero ahora que estoy a las puertas de la muerte, se dentro de mi, que la vida que estaba llevando no era la correcta. He cometido muchos crímenes, y no puedo reparar eso, se que no puedo hacer más que morir como un miserable, pero, AHHHHHHHHHHHHHHH. - Sus gritos siguieron un buen rato. Con un cuchillo largo, le estaban rajando vivo y sacándo sus vísceras, retorciéndoselas. Utilizaban una especie de droga para evitar que pudiera desmayarse. Yo sólo podía pensar una y otra vez que no quería que algo así me sucediera a mi mismo. Sentí por primera vez en mi vida un miedo terrible. No quería morir de aquella manera.
No participé en la tortura más que espectador, y confiaba en poder permanecer lo más alejado posible de la escena. Por algún motivo, mis ojos rechazaban dejar de mirar aquello.
- Freezer representa el poder absoluto, la sabiduría frente a la estupidez de los que se engañan a sí mismos. ¿Crees que existe un cielo?. No, el cielo no existe, el cielo y el infierno están todos en esta vida. Si eres leal a Freezer, conocerás lo que es el cielo de los placeres más selectos. Si le eres desleal, conocerás lo que es el infierno más terrible. Este es el infierno. -
- NOOOOOOOOOOOO. AHHHHHHHHHHHHHHHH. - El hombre seguía negando aquellas afirmaciones, poseido por alguna especie de clarividencia otorgada en ese estado tan sutil que es la linea de cruce entre la vida y la muerte. Y gritaba, gritaba una vez y otra mientras le introducían las manos rasgándo sus intestinos fuera de la incisión que le habían producido.
Deseaba marcharme de allí, dejar de mirar aquello, vomitar... pero no podía demostrarles mi debilidad, no, sin esperar que me hicieran los mismo que a ese hombre. Yo no quería vivir ese infierno, quería vivir el cielo del que hablaban. No, no quería sufrir aquellas terribles torturas.
- La bondad de Freezer sólo alcanza a quien la merece. El amor no se desperdicia en los ingratos. - Esas frases se clavaron en mi alma infantil de un modo terrible, como verdades supremas, pero Bulma me enseñó, que existen personas que son capaces de demostrar bondad incluso a quienes no lo merecen, como yo mismo, y que el amor es capaz de darse sin mirar hasta qué punto se es ingrato.
Después de horas terribles, se cansaron de torturarle y salimos de la habitación. Entonces fue cuando me asignaron la misión horrible a Bones. Las únicas enseñanzas que recibí en los primeros años de mi vida, fueron las inspiradas por aquel ser oscuro, que estaba decidido, hoy día lo veo claro, a destruir mi alma a toda costa.
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El sólo se rió a carcajadas y tiró en el suelo de la cocina las hojalatas en que había convertido los bots de entrenamiento. Bulma miró sorprendida primero y luego irritada.
- Escúchame bien, Vegeta. No se lo que te habrán enseñado en tu vida, pero en esta casa tenemos ciertas normas. -
- Hmp. -
- No está bien asustar a las personas, ¿comprendes?. Eso es malo. -
- No es mi culpa que tu seas una descuidada. Si no hubieras estado perdiendo el tiempo con tus cantos, hubieras sabido que estaba entrando. -
Bulma puso una mueca de verguenza. - ¿Cuánto tiempo llevabas en la habitación?. -
Vegeta rió entre dientes recordando la escena previa. - El suficiente como para verte hacer el ridículo, humana. -
- Hmmm. - La peliazul frunció el ceño. - Para tu información yo no hago el ridículo porque bailo muy bien. Seguro que me has estado mirando todo el rato. Dime, ¿te pongo cachondo?. - Preguntó con una pose sexy apoyándose sobre el borde de la mesa de la cocina.
Vegeta abrió la boca hasta el suelo. ¿Cómo podía ser tan vulgar de hacer semejantes declaraciones?. - MUJER. No tengo tiempo para tus estupideces. Traeme más bots de entrenamiento. Estos están rotos. - Sus ojos azabaches se cruzaron los suyos azules.
Bulma tomó unos pasos hacia él colocándose frente a frente. Así puestos, ella era como 3 centímetros más alta que él, aunque el pelo puntiagudo le hacía parecer algo más alto.
- Mira, 'pequeño'. Lo siento... pero no tengo más bots. -
- ¿QUÉ?. - Gritó. - Pues construye más, y será mejor que los hagas más resistentes, porque estos son sólo una basura voladora. -
- ¿Basura voladora?. ¿BASURA VOLADORA?. JA. Basura voladora... -
- ¿Te has rallado, mujer?. -
- ¿Rallado?. JA. RALLADO, que si me he rallado dice... - Vegeta se rió a carcajadas.
- ¿Cómo te atreves a reirte de mi, soy la mujer más talentosa, más hermosa, más inteligente de todo este planeta y quizás del Universo entero. Mis creaciones son únicas. -
Vegeta no podía dejar de mirarla, tenía algo tan saiyajin en ella que asustaba. Era ese caracter tan fuerte quizás, o su orgullo. Pero algo en ella le atraía de un modo apasionante.
- Además, seguro que lo que te pasa es que despues de verme bailar, estás loco por mi, pero ¿sabes?. Vas de craneo porque yo ya tengo un novio, que es 'alto', 'guapo' y 'maravilloso'. Tu jamás tendrías una ocasión conmigo, 'pequeño' . -
- ¿Contigo?. Crees que sería capaz de tocar un ser tan repugnante como tú. Una mujer tan vulgar como tú no sería digna de un Príncipe como yo, ni en un millón de años. -
Antes de que pudieran replicar. Pero su madre hizo aparición antes de que alegase algo más.
- Oh, queridoooo. - Vegeta se atiesó al escuchar su voz aguda y desencajó sus ojos al ver que la mujer le estaba cogiendo del brazo. - Pero que fuerte estás... - Dijo presionando un poco sus músculos de acero. - Es mucho más fuerte que Yamcha, hija. - Bulma observó la escena con una mueca de horror. - Oh, Vegeta, no seas tímido, vamos, por cierto, mi preciosa hija me comentó que tenías un perro. -
Bulma tragó saliba. Vegeta separó a la mujer y puso una cara absolutamente cómica. Era algo como miedo escénico. - "Está loca. Esta mujer está totalmente loca." -
- ¿Dónde tienes el perrito?. - Preguntó con una voz cantarina.
- Mamá, Vegeta no tiene ningún perro. - Aclaró Bulma intentando no reirse.
El príncipe las miraba totalmente alucinado.
- Oh, cariño, recuerdo perfectamente que me dijiste que tenía un perro. Vegeta, ¿dónde está el perrito?. - La señora Briefs se volvió y le dedicó una de sus sonrisas encantadoras. - Si, ese pobre perrito que ha tenido una vida tan dura como mi Kimo. -
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- Existen muchas técnicas para endurecer el espíritu de cualquier ser. Nada mejor que el asesinato y la subsistencia en condiciones ínfimas para debilitar la moral. Le envié de misión a Bones, un planeta árido, semidesértico, inhóspito. No llevaban provisiones de alimento, ni agua, y debieron enfrentarse contra un ejército de millones de bestias poderosas. Sabía que la misión les llevaría un par de semanas como mínimo... -
Chibi Vegeta, Nappa y Raditz, hicieron un gesto de repugnancia ante la visión de sus ojos. Olor putrefacto, insectos, escasa vegetación, ambiente enrarecido, temperatura helada. Un verdadero infierno. Llevaban ya cinco días sin dormir ni comer nada, tan sólo luchando contra aquellos monstruos que salían de todas partes. Vivían en cuevas subterraneas, se alimentaban de insectos, y surgían de la tierra a cientos, en ataques repentinos. No había un sólo lugar seguro en la faz del planeta, hasta que lograsen acabar con todos ellos. La dificultad añadida era que, dado que sus ataques partían de la tierra, los scuters no captaban sus señales hasta que ya casi estaban en la superficie. Apenas tenian pocos segundos para reaccionar. Ls tripas de Raditz resonaron de repente, ante la mirada amonestadora de los dos élites. - Lo siento, es que tengo tanta hambre... me comería 5 asados completos de Tirentrex. - Traicioneramente, con la mención de la comida, los estómagos de Vegeta y Nappa gruñeron también.
- Está bien, acamparemos aquí mismo. - Ordenó el Príncipe sintiendo que las fuerzas le estaban fallando. - Ya que tienes tanta hambre, irás a buscar alimento, Raditz. -
- Si, señor. - A pesar de que la encomienda era latosa, el saiyajin no podía menos que alegrarse y acoger la orden con sumo entusiasmo. Por fin podría comer.
- Nappa, tú haz una hoguera. -
- Por supuesto, príncipe. - El niño se sentó rendido en una piedra. Estaba tan cansado y tenía tanto sueño que de buena gana se echaría a dormir un rato. Pero aquel lugar no era seguro. Quizás luego podrían turnarse o algo y dormir un rato mientras que los otros vigilaban. Los Bonetianos no habían aparecido en al menos una hora, y eso era bastante significativo. Los últimos 3 días habían sido de ataques constantes cada 10 minutos. Pero eso llevaba a pensar en algo. O bien estaban asustados por la cantidad de bajas que habían ocasionado, o bien estaban meditando un plan para vencerles... O quizás estaban esperando a que se debilitaran sus fuerzas por la ausencia de comida y sueño.
El calor del fuego no hizo más que recordarle las ansias de dormir que tenía. - Príncipe, si lo desea uede descansar, yo vigilaré por si aparece el enemigo. - Podía ser un bruto, pero sabía que la resistencia física de un niño no podía compararse a la suya.
- Bien, Nappa. - No pudo discutirle en ese momento porque sus ojos infantiles se cerraban casi sin pensarlo.
El gigante le miró con algo de ternura. Había perdido a todos sus hijos con la destrucción de Vegetasei, y a su fiel compañera. Llevaban juntos más de 30 años y tenían en común 4 muchachos, a cuál más fuerte. Se sentía tan orgulloso de ellos. Pero ahora estaban muertos. Las lágrimas surcaron las mejillas de la mole de músculos que él era, y sus manos temblaron nuevamente. Ahora no tenía nada, nada en absoluto. Lo había perdido todo.
Raditz por su parte, recorría a vuelo en busca de algo que se moviera, o al menos, un vegetal comestible, pero no parecía haber nada. Su estómago gruñó otra vez. - Maldita sea. Si mi padre estuviera aquí el sabría lo que hacer. - Se desplomó de rodillas en el suelo preso de la fatiga. Su puño derecho viró para situarse honorablemente en su pecho izquierdo, sobre el corazón. - Padre... no puedo continuar, estoy agotado, no puedo... lo lamento... - Su cabeza calló derrotada hacia abajo. - Padre... - Miró al frente unos instantes y de repente sus pupilas detectaron en un pequeño reflejo. - Eso parece... - Voló entusiasmado y en efecto, encontró un pequeño resquicio de hielo. Se trataba de una pequeña laguna helada. - SIIIIIIIIIIIIIII. - Gritó muy contento. Envió una bola de ki hacia la misma y sacando las cantimploras, procuró llenarlas todas del precioso líquido de la vida.
Volvió al campamento. - ¿Por qué has tardado tanto?. ¿Dónde está el alimento?. - Raditz miró al niño dormido y le envidió, ya quisiera él poder dormir un rato. - CONTESTA. - Nappa le gritó otra vez.
- Sólo he encontrado agua. -
- ¿CÓMOOO?. Todo este rato que has tardado y sólo has encontrado agua... - Se quejó de nuevo el más viejo.
- Según los informes, nuestros enemigos se alimentaban de insectos. Esa parece la única fuente alimenticia que existe en este planeta. Si quieres comer, sólo tienes que hundir un poco la mano en la tierra y sacar algunos bichos. - Replicó enojado.
- Te castigaré por tu insolencia. - Nappa se levantó con cara de pocos amigos.
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- ¿Qué perro?. - Bulma escondió su cara entre las manos porque no podía dejar de reir. Vegeta la vió y entonces. - ¿ESTAN TRATANDO DE BURLARSE DEL PRINCIPE DE LOS SAIYAJINS?. -
- Querido, ¿eres un príncipe?. Bulma no nos dijo nada de eso. Cielo, como pudiste ser tan descuidada de no decirnos algo tan importante. Además de guapo y fuerte, es un príncipe. Querido, ¿así que le has hechado el ojo a mi hija eh?. No te culpo, ella es hermosa, inteligente, siempre he dicho que ella se merecía al menos un príncipe en su vida. - La cara de Vegeta era tan desconcertada que asustaba.
- Hmp. - "¿Cómo puede alguien decir tantas palabras estúpidas en tan poco tiempo?.". Bulma se acercó a su madre y tiró de ella fuera de la habitación con una mueca. Sus pechos presionados se hacían más evidentes y Vegeta volvió a mirarla de nuevo con deseo, pero enseguida deshechó esos pensamientos. "Mujer vulgar, va casi desnuda, debería estar avergonzada".
Sin embargo, Bulma captó algo interesante, y es que Vegeta no atacó a su madre. Esto era algo realmente increible. ¿Por qué no le había hecho nada?. Quizás esa era la mejor forma de actuar con él, despreocupadamente... como si el no fuese malo. El mejor modo de convencer a alguien de que no es malo, es demostrarle que no lo es. De repente recordó lo que la conversación acerca de Kimo y se decidió a olvidar la trifulca anterior. Se ganaría la confianza de él.
- Vegeta, te he preparado un almuerzo rico, por favor, siéntate. - El saiyajin arqueó una ceja. Todo era demasiado subrealista. Esa gente era una panda de locos. ¿Es que no sabían que él podría matarlos en el tiempo que ellos dedicaban a pestañear?. ¿O quizás era una trampa para que se confiase?. En cualquier caso, él no tenía un sitio donde pasar el tiempo mientras que esperaba la resurrección de Kakarotto, así que permanecería en ese lugar. Al menos tenía una cama decente, un lugar limpio y agradable donde dormir, y recursos de entrenamiento, a la par que alimento.
Bulma le sirvió un plato de alimento. La señora Briefs se marchó por fin, pero la peliazul no dejaba de mirarle fíjamente con una sonrisa extraña. Algo en ese cuerpo tan musculoso, en ese ceño perpetuamente fruncido desataba en ella una atracción terrible. Puede que fuera más bajito que ella, pero era tan excitante que alarmaba. Vegeta estrechó sus ojos. ¿Habría envenenado la comida?. No dejó de mirar sus ojos mientras que cogía el tenedor. Bulma se perdió en sus biceps perfectos y en su piel dorada.
"Ningún movimiento en sus pupilas que delate temor". Olió el aire. "¿A qué huele?." El perfume de Bulma se coló en su pituitaria. "Jamás antes había olido algo así, es tan embriagador... ¿Qué tonterías pienso?. Me está afectando la atmósfera de este planeta". Siguió mirándola mientras clavó el tenedor en la comida.
Ella sonrió más extensamente. "Oh, Dios, ¿Qué clase de atracción me produce?. No puedo dejar de mirarle. ¿Cómo se verá desnudo?. Me lo imagino en una ducha caliente, enjabonando cada porción de músculos que tiene. Y ese culo apretado que..."
- ¿Por qué me miras tanto mujer?. ¿Acaso has envenenado la comida?. - Preguntó sospechosamente.
Ella abrió la boca hasta abajo saliendo de sus 'sueños'. - ¿Cómo puedes pensar tal cosa?. - Con una gota de sudor.
Vegeta removió el alimento con el tenedor y tomó una parte de comida con el cubierto. - Pruebala ahora mismo. - Bulma le miró alucinada. "¿De verdad me cree capaz de envenenarle?".
El príncipe siguió sosteniendo el tenedor para que ella probase la comida. Bulma mordió su labio inferior. Aquello era ciertamente erótico. "Debo tener una mente enferma, pero verle así de enfadado, sosteniendo un tenedor para que yo coma de su mano es algo que me está haciendo enloquecer". La peliazul se acercó y se apoyó en la mesa con ambas manos.
Vegeta tragó saliba al ver el canalito que sus pechos formaban al juntarse por la posición. - ¿Pero dónde has vivido toda tu vida que piensas que una chica con el corazón tan grande como el que yo tengo sería capaz de envenenarte?. ¿No te das cuenta de que sólo deseo ser tu amiga?. -
- Jajajajaja. - Rió a carcajadas. - Yo no tengo amigas. Y ahora prueba la maldita comida si no quieres que te mate. - Susurró malvadamente.
Bulma acercó su boca. Su corazón latía a 1000 por hora. "Me pregunto si él encuentra todo esto excitante." Por fin comió y un trocito de verdura se le escurrió hasta el pecho. Vegeta sintió una pulsión por todo el cuerpo. "Maldita mujer torpe, tendría que castigarla sólo por ser tan torpe... me pregunto cómo seria tomar a una humana. Lamer su pecho... ". Ella se limpió con una sonrisa mientras que él la miró con una expresión enigmática. - ¿Y bien?. -
"La comida no estaba envenenada, pero entonces... ¿por qué me miraba de esa forma extraña?"
Ella puso una cara de desagrado al probar lo que había cocinado. Realmente sabía mal. Vegeta observó que no tragaba el alimento. "Ajá." - Tragate la comida ahora mismo terrícola. - Amenazó fríamente.
Bulma por un momento pensó en escupirle la comida a la cara, pero si hacía eso tendría que reconocer que era mal cocinera, así que se lo tragó sin rechistar. Total, ahora tendría el que comerse la fuente completa, qué mejor venganza que esa.
- Hmp. - Bulma se sentó en la mesa mientras Vegeta comenzó a comer. Para su sorpresa él no hacía ademán de desagrado.
- ¿Te gusta la comida?. - Preguntó suavemente casi incrédula.
- He probado cosas peores... -
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- BASTA. - El niño se despertó repentinamente. - No toleraré estas muestras estúpidas en el escuadrón. Partirás de inmediato y encontrarás algo digno de comer, Raditz. -
El adolescente le dedicó una mirada rabiosa. El niño sonrió.
Pipipipipipipipipiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii (alerta de los scuters de formas de ki que se aproximaban).
- Están aquíiiiiiiiiiiiiiiiiiiii. - Gritó Chibi Vegeta poniendose en guardia.
De la tierra surgieron un grupo numeroso de nativos que comenzaron a luchar furiosos. Esta vez parecían estar por todas partes. Durante la siguiente hora, murieron aproximadamente 1000 de ellos. Por fin, habían logrado exterminar al grupo de ataque, y se sentaron para recuperar fuerzas.
Raditz revisó su hombro, le habían mordido. El resto del escuadrón estaba indemne. - Bien Raditz, ahora... ve a buscar esa maldita comida. - Increpó Vegeta.
El casi sintió deseos de gritar. No había comida, no había, NO HABÍA. ¿Qué parte no habían entendido?. Con la herida de su hombro, lo más que conseguiría es acabar muerto si se alejaba del campamento, pero el hambre atroz que sentía era demasiada.
- VAMOS. - Gritó Nappa. - ¿No has escuchado a tu príncipe?. -
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- Oye, eso lo he cocinado yo, y está muy rico. - Su orgullo de cocinera iba primero, Era una bazofia que ni ella misma podría ser capaz de comer, pero nadie iba a decirle eso en su propia cara, no después de haberle puesto tanto empeño y cariño en su elaboración.
- La carne de Bonestianos es más sabrosa que esta comida. -
- ¿Qué son los Bonestianos?. -
- Quienes. - Sonrió malvadamente.
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Raditz se levantó. Miró a su alrededor, y entonces supo que sólo había una salida para sobrevivir. - He volado para encontrar comida durante mucho rato antes, y la única que hay disponible es la que veis delante de vuestros ojos. - Nappa estrechó los ojos y miró a su alrededor, comprendiendo a lo que se refería.
- Nosotros podemos alimentarnos de esto pero el Príncipe merece algo más digno. - Gruñó.
Chibi Vegeta aún no captaba de qué versaba la conversación. - ¿De qué estais hablando?. -
Ambos le miraron mortalmente serios. - Raditz está sugiriendo que nos alimentemos del enemigo. -
- No hay otra posibilidad, si no como algo voy a desmayarme pronto. - Aseguró el muchacho totalmente rendido. - Además, no puede ser peor que lo que cocinaba mi madre. - Se burló y Nappa no pudo más que reirse a carcajadas. El chico tenía un punto, había que reconocerlo.
El niño les miró desencajado por unos instantes. Luego tragó saliba. El también tenía demasiada hambre. Tenía que comer algo, lo que fuera. - Bien, los asaremos. - Así, al menos, podrían imaginarse que eran cerdos de Vegetasei o algo por el estilo. Claro, que sin condimentar, sabrían fatal. Carne asada, sin sal, ni guarnición ninguna. Carne de un enemigo con forma humanoide. Era casi como un acto de canivalismo, pero se trataba de sobrevivir. Eso, o morir.
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- ¿Quiénes qué?. -
- Los bonestianos eran los nativos de un planeta que conquisté cuando era niño. Su sabor era mejor que tu comida, terrícola inutil. -
Bulma abrió la boca hasta abajo nuevamente. - Q..q..quieres decir que t...t..t...tú has sido capaz de comer carne de... pero serían animales ¿no?. ¿Eran animales verdad?. -
- Cuerpos humanoides, pero más babosos. - La peliazul casi vomitó. Vegeta se recreó en el tono verdoso de su cara. - Me pregunto a qué sabrán los humanos... - Bulma tragó saliba. Ahora si que iba a vomitar.
- Tú... estás bromeando. Estoy segura de que no estás hablando en serio. - Se rió con una mueca.
- Hmp. Yo de tí, procuraría tenerme siempre la comida preparada, porque cuando estoy hambriendo, suelo cazar la primera fuente de alimento disponible... - El seguía comiendo la enorme fuente de comida como si lo que decía fuera lo más normal del mundo.
Bulma le miró guardando la compostura. Tenía que ser una estrategia intimidatoria. Seguro que Vegeta estaba inventándose todo eso. Nadie podía ser así de sanguinario.
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Cuando volvió de la misión de Bones, estaba más formado que antes, su rostro se había recrudecido, las facciones eran incluso más adultas.
Le hice llamar. Durante esas dos semanas había mantenido con vida a mi última mascota, ese soldado 'iluminado'. Le había curado las heridas una día tras otro, después de torturarle cada vez peor.
Vegeta parecía sorprendido de encontrarle aún vivo.
- Príncipe, tendrás el honor de matarle tú mismo, ya me he cansado d emi mascota, está rota. - En efecto lo estaba, ya no respondía a los estímulos, ni siquiera al dolor agudo. Sus ojos estaban perdidos, su mente se había destruido completamente. El niño se estremeció al ver el estado en que se encontraba, pero no dijo nada.
- Arráncale el corazón con tu mano. - Le solicité una prueba de valor. Quería ver si él era capaz de hacer algo así. Me miró con los ojos abiertos de par en par. No podía creer lo que le estaba pidiendo.
- Si haces eso en una batalla, descubrirás que tus enemigos huiran despavoridos, y serán más fáciles de vencer. Si alguna vez en tu vida te encuentras e una situación en la que te sobrepasen en poder, sólo tienes que realizar una demostración cruel, y tendrás ganada la mitad de la batalla. Así pues, Principe, no rechaces mis enseñanzas, y haz lo que te digo. -
El niño hundió su mano en el pecho del soldado y le arrancó el corazón que aún latía. - Y ahora muerdelo. -
- No. -
- MUERDELO VEGETA. - Amenacé con mi cola golpeando a su alrededor. - Si no quieres correr su misma suerte. -
El niño mordió el corazón sangriento que sostenía en sus manos y luego lo tiró al suelo lejos de él. Sus ojos demostraban algo que antes no había visto, la primera sombra violenta de una transformación. Mi plan estaba resultando.
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Bulma le miró a los ojos y vislumbró una expresión extraña, algo como una especie de sombra apacible de aprecio, que se desvaneció enseguida. ¿De verdad estaba logrando algo con él?.
- ¿Por qué mentiste a tus padres humana?. -
- ¿Qué?. - Vegeta hizo un gesto burlón y algo sádico presionando su propio cuello con sus dedos.
Bulma entendió y contestó con cara de 'no había caido'. - Es mejor no mezclarles en esto, ellos son muy cándidos, son las mejores personas que jamás conocerás e tu vida. Les he dicho que tu eres mi amigo, y que pasarías en casa una temporada. No les he contado que... - Vegeta la miró sonriendo, esperando el insulto que saldría de sus labios. - Vegeta, ¿Podrías hacerme un favor?. -
"¿Un favor?. Esta si que es buena, pretende pedirme un favor..." - Hmp. - "A ver qué clase de estupidez quiere pedirme". De algún modo era divertida la situación. Después casi haberla matado, después de haberla amenazado como comersela en caso de no tenerle la comida lista cuando él lo solicitase, ella se atrevía a pedirle un favor. O era la mujer más intrépida del Universo, o era símplemente una loca.
- Quisiera que disimulases delante de mis padres. Yo me encargaré de solucionar lo que sea, pero déjales al margen de todo. No merecen sufrir por mis decisiones. -
"Bah, que petición más tonta. Es una debil." - Hmp. Será mejor que me atiendas como corresponde. Si lo haces todo bien... - Contestó condescendientemente.
- Lo se, no te preocupes, voy a estar ahí para ayudarte en lo que necesites, es una promesa, pero prométeme que respetarás a mis padres. -
Vegeta hizo un gesto con la mano que indicaba condescendencia - Hmp. - y Bulma sonrió. Era una especie de 'si'. No había duda.
Bulma se levantó para dejarle comer tranquilo. - Yo se que no eres tan malo Vegeta. - Susurró audiblemente en la puerta justo antes de marcharse. - Gracias. -
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Este capítulo está dedicado a los niños de la guerra, que padecen un infierno en vida. Que Dios les ayude a salir de él, y vele por sus almas.
