Capítulo 17: La prueba.

Vegeta miraba la escena desde el otro lado de la calle, oculto en la oscuridad de la noche de la visión de lo actores principales de aquella... a sus ojos, tragicomedia... y lo suficientemente cerca como para poder tener una vista perfecta de los acontecimientos. Su pose impasible y tranquila hubiera helado la sangre incluso a los mismos maleantes.

Bulma sacó su teléfono movil y llamó a la policía mientras sostenía con las manos el desodorante y el mechero, y entre las piernas el cuchillo.

Tiroriii Tiroriii "Mierda, no tengo cobertura aquí..." - Si, policía. - Gritó tratando de intimidarles a pesar de no poder establecer la llamada. - Acudan al cajero automático de la calle Espacio. Estoy siendo agredida de muerte por 3 hombres. Llama Bulma Briefs... Si. - Tiroriii Tiroriii Maldijo internamente la cobertura por fallarle en un momento como ese. - HE AVISADO A LA POLICIA OS LO ADVIERTO. - Gritó brava.

- Bien... porque así recogerán lo que quede de tí, FURCIA. - Amenazó el más alto de los dos hombres que quedaban, disparando a la cerradura.

Bulma se apresuró a guardar el movil en el bolso y se posicionó frente a la puerta con el desodorante preparado. - Si poneis un pie aquí dentro, os voy a freir de pies a cabeza. - La amenaza de poco servía ante una pistola, pero Bulma se negaba a morir sin ofrecer una resistencia.

La cerradura cedió por fin y la puerta quedó entreabierta. Los hombres sonrieron con una expresión asesina en sus rostros. - Ahhh mi mano. - Gritó el que llevaba la pistola soltándola de repente.

Vegeta sonrió desde su posisión. Nadie iba a estropear su diversión introduciendo una pistola en la lucha, así que envió una descarga de ki casi imperceptible, pero tan potente que puso al rojo vivo el arma y dejó inservible su funcionamiento. Quería una lucha, algo más interesante... Noo, por supuesto que no lo hizo para salvar a la mujeeeer, faltaría más, a él le daba igual si vivía o no. Si se dejaba matar demostraría que no era digna de estar unida a él. Punto. Ahora a ver la obra en su palco de honor.

Bulma estaba tan nerviosa que no se percató de lo que le pasó al arma. - ENTRA Y TE FRIO. - Amenazó nuevamente.

Después de unos segundos, el más fornido se alejó dejando en la puerta al otro hombre, para volver enseguida con la tapa de un contenedor de basura redondo. La utilizaría como escudo para frenar la llama de fuego.

- SAL Y NO SERÉ TAN DURO CONTIGO. - Ofreció con una mirada que destilaba maldad pura. Mejor si salía, porque no estaba seguro de que la tapa metálica aguantase sin recalentarse demasiado.

Bulma sabía que mentía, pero ¿qué opción tenía?. Su cerebro trabajaba a una velocidad increible. Hasta Vegeta se pregutaba qué demonios iba a hacer en esas circunstancias.

La ausencia de respuesta de la peliazul ocasionó el nerviosismo de los dos hombres, que entraron sin dilación. Bulma accionó la llamarada intentando desviarles hacia fuera de la puerta para poder salir corriendo, pero su estrategia era pobre y ella lo sabía. - LA POLICIA OS PILLARA, NO TARDARÁN EN VENIR AQUI. - Gritó al notar que el gas de su lanzallamas casero se estaba agotando.

- Tiene razón tio, nos van a coger. -

- Nada de eso, esta se viene con nosotros... - Aseguró el más fornido tirando la tapa en cuanto notó que la llamarada se había agotado.

Sacó la navaja. - Mira guapa, lo mejor es que te rindas, sólo quiero pasar un buen rato, y luego ya veremos... - Se acercó peligrosamente. Bulma sonrió accionando nuevamente el lanzallamas cuando los dos estaban dentro. Les había engañado a ambos haciéndoles creer que se le había gastado el desodorante, aunque ciertamente, le quedaba sólo un poco más de gas.

Les empujó con todas sus fuerzas y corrió de nuevo por las calles. Los dos maleantes se libraron del fuego en poco tiempo y emprendieron la persecución otra vez, sólo que más enojados que antes. Su amigo quedó en un charco de sangre en el cajero, le dejaron allí pensando que la policía le atendería al llegar.

Vegeta se acercó a mirar la obra de la mujer. - Ayudame... - Susurró el malvado al verle, tratando de contener con las manos las hemorragias de sangre que brotaban de las múlltiples heridas. El príncipe sonrió torcidamente y dando media vuelta se alejó a ver el desenlace final. Si que estaba pasando una noche divertida.

Bulma dobló una esquina y subió escaleras de incendios arriba, en un edificio de viviendas en estado ruinoso y abandonado. Paró de correr a ver si les despistaba. Ellos la buscaron con la mirada. - Allí está. - Gritó el más joven haciendo que siguiera corriendo como loca escaleras arriba. Les esperó un segundo y lanzó la navaja hacia el primero de ellos, alcanzándole en la frente de lado, pero no mortalmente. Esto ocasionó que ambos calleran abajo sin embargo, pero le privó de su única arma de defensa al mismo tiempo.

Siguió subiendo con rapidez. Vió unas cajas de madera apiladas y las lanzó hacia ellos para frenar su avance. Les dió pero no les hizo caer en esta ocasión, así que siguió corriendo hasta que llegó a la parte alta de un edificio de siete plantas. Miró abajo, la caida era tremenda. Un gato maulló asustándola. ¿Tenía alguna escapatoria ahora?. Estaba perdida... Si al menos supiera volar... Tendría que luchar, no tenía otra opción. ¿Pero cómo?.

Miró a los lados y vió una barra de hierro tirada en el suelo. - Perfecto. - Se puso en postura defensiva imitando a Yamcha, como si ella supiera de artes marciales. Pero sus oponentes no tenían idea de que ella no supiera... ¿no?. Argg, su cerebro era tan positivo hasta en los momentos más desesperado que parecía hecho de caramelo. Vegeta arqueó una ceja ante la supuesta pose defensiva. Si le soplaba en el flanco izquierdo la haría caerse por falta de equilibrio. Muy mala técnica, patética. ¿Qué rayos pretendía?. Dese luego tenía agallas querer enfrentarse a esos dos con semejantes capacidades defensivas. Pero había que darle una concesión, y es que estaba demostrando tener buena madera.

- MIRAD IDIOTAS, teneis 5 segundos para largaros de mi vista. Os lo advierto. No quiero tener que mataros. - Gritó aventando en el aire la barra de hierro con movimientos torpes a los ojos de cierto espía. Vegeta casi no podía parar la risa, así que ascendió en el aire algunos metros para que no le escuchase.

Los dos hombres se situaron cada uno a un lado de Bulma con las navajas en la mano. Ella trató de alcanzarles, pero en cuanto atacó a uno de ellos, el otro se le lanzó y la inmovilizó poniendo en su cuello la navaja. - Suelta la barra, ninja. - Se burló. Bulma la soltó mirándole de reojo. - Y ahora vas a ser una buena chica... - Susurró lascivamente. - Y se la vas a chupar a mi amigo. - La peliazul se revolvió en su agarre, y el más fuerte de los dos la golpeó con dureza lanzándola al suelo.

Vegeta se puso serio. Esos idiotas iban a pagar caro su atrevimiento. Pero no iba a intervenir por más rabia que sintiera.

- Si me metes algo en la boca espero que lo tengas asegurado porque juro que voy a cerrar los dientes con tanta fuerza que lo que saques va a ser tan sólo un muñón sangriento. - Amenazó ganándose otra tanda de golpes e insultos.

Vegeta se cruzó de brazos satisfecho por la sangre fría de la mujer. Había que reconocer que la llama de un espíritu saiyajin habitaba dentro de su alma. ¿Quizás debería intervenir después de todo?. La lucha era desigual ya que aquellos bastardos estaban armados con navajas... Pero no. Había tomado una decisión y seguiría en las mismas aunque eso significase que Bulma perdiera la vida. La madre de su heredero no podría ser una débil. Debía demostrar su valía.

Mientras que uno la sujetaba de los brazos el otro le quitaba la ropa rasgándola en girones. - Cobardes, hmp. Se enfrentan dos contra ella para violarla... - La venganza y la ira asumieron con determinación un brillo extraño en los ojos del príncipe saiyajin.

Bulma recordó entonces algo que le podría otorgar una victoria. Ella siempre llevaba un destornillador en el bolso. Y el bolso se había abierto durante el forcejeo, de modo que el destornillador estaba cerca de su mano izquierda. Se zafó como pudo del agarre de esa mano y asió el destornillador. Ahora solo le restaba asestar un golpe calculado. Ya no podía is a tientas, tenía que matar... Dios mío, ella no había matado nunca a nadie. Pero debía sobrevivir... Sin pensarlo, cogió el destornillador y lo clavó en el cuello, a la altura de la nuca de su agresor, que aún luchaba con sus piernas para poder penetrarla. Al instante, este calló fulminado. El otro hombre se levantó soltándola, asustado por la situación.

De los tres, era el más inseguro y nervioso. Pensó en correr lejos de allí. Si, era lo mejor que podía hacer. Bulma se levantó sacando fuerzas de la pura adrenalina del momento, y sacando el destornillador del cuerpo del hombre fornido, le apuntó amenazante. - ¿Quieres ser el siguiente?. -

Vegeta descendió hasta colocarse detrás de ella, oculto aún en las sombras. Miró más de cerca el hombre que llacía muerto. Esa mujer tenía sangre fría, no le había decepcionado... salvo cuando dejó que el otro malvado saliera corriendo. Aunque enseguida se percató de que las fuerzas de la humana estaban casi agotadas. Bien, el terminaría el trabajo. No fue difícil. Le atravesó el corazón con un golpe de ki que le hizo volatilizarse. Bulma apenas pudo comprender lo que había pasado. La sangre que tenía en su cuerpo y en sus manos delataba el horror que había cometido. Sangre... había matado... sus fuerzas se le vinieron abajo y se desmayó antes de poder ver a Vegeta.

El príncipe la recogió del suelo y voló con ella entrándola por la ventana. La examinó de cerca, sin incomodarse por la desnudez de su cuerpo. No tenía heridas serias, aunque prefirió deinfectarlas, así que abrió la llave de la ducha y la depositó en la bañera. Al paso de unos minutos, su cuerpo estaba libre de sangre y de suciedad. Luego cogió un frasco de alcohol y roció sin mucho cuidado las heridas abiertas. Bulma gimió por el dolor, pero la inconsciencia la libró de un aullido seguro. Secándola con un aumento de ki, la volvió a acostar en la cama y se alejó a descansar a su habitación. ¿Y ahora?. ¿Qué iba a hacer?.

A la mañana siguiente...

- Hola agentes, ¿en qué puedo ayudarles?. - Preguntó la amable señora Briefs mirando a los dos policías de expresión seria en sus caras.

- Verá, señora, no deseamos incomodarla, somos agentes de homicidios y desearíamos hablar con su hija Bulma. ¿Se encuentra en casa?. -

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Lady, pues ya ves que no se quedó tranquilito ni por asomo nuestro Príncipe...

Karo, ya que te resultó tan gracioso... pues... "no me delires" que aquí tienes la segunda parte. jajaja

Inusuki, Eri Mond, Sandra, Rina, Runliney... pues esperad a ver, porque lo que viene está de vicio...

Shadir, weones jajajaja que si, que me se el adjetivo.

Melikav, es verdad que eso de tener a Vegeta como enemigo persiguiéndote, debe ser de película de terror... Ufff. Pobre Yamcha.

Violett potter, un consejo práctico, cuando te sientes, procura poner una posición de culete algo respingada, así no se que quedará plano jaja es broma. Gracias por lo que dices, me siento halagada al ver que mis fics enganchan tanto. Besitos.

Darckzulangel, Vegeta será todo lo caballero que quieras, pero en su estilo saiyajin y con una educación realmente corrompida, no es del tipo que va salvando damiselas...

Mary Gari, espero que el desenlace te haya gustado, ahora a ver qué van a hacer con la policía, porque en los cajeros automáticos hay videos que filman todo lo que sucede... Glup.

Bulnatt, me hizo gracia el tic tac. Ya ves que corrí a leer tu fic, espero que seas una chica aplicada y actualices rápido ¿eh?. Besitos guapa.

Ah, por cierto, no recuerdo quien me dijo en el fic de La muerte de Vegeta, que no le terminaba de convencer que acabara muriendo diciendo os quiero... Pero aclaro, ¿de verdad con más de 100 años de vida como humano pensais que no sería capaz de despedirse de esa manera?. Si casi se lo dijo a Trunks cuando dió la vida por ellos en la saga de Buu... Vegeta cambió mucho, lentamente, con el paso de los años, pero creo que en su vejez llegó a ser mucho más cariñoso, sin dejar de tener esa personalidad implacable. Besos.