Capítulo 18: Culpabilidad.

A la mañana siguiente...

- Hola agentes, ¿en qué puedo ayudarles?. - Preguntó la amable señora Briefs mirando a los dos policías de expresión seria en sus caras.

- Verá, señora, no deseamos incomodarla, somos agentes de homicidios y desearíamos hablar con su hija Bulma. ¿Se encuentra en casa?. -

- ¿Ehh?. - Se sorprendió. Luego sonrió espléndidamente. - Por supuesto, está dormida, voy a ir a llamarla. Pasen y tómensé unos pastelitos, por favor... - Los policías entraron algo cohibidos por la amabilidad de aquella mujer.

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- Bulmaaaa, Yujuuuu. - La peliazul abrió los ojos aturdida. Sintió un dolor generalizado en todo su cuerpo. Estaba desorientada. ¿Dónde se encontraba?. ¿Quién la llamaba?. Las imagenes de la noche anterior fueron tomando forma repentinamente. Sintió que se le revolvía el estómago y se levantó corriendo a vomitar después de rememorar el olor a pelo quemado y de recordar el sonido de la navaja clavándose en el cuerpo de uno de sus agresores. Temblaba de miedo, de verguenza, estaba desnuda... ¿Cómo había llegado a casa?. No recordaba más que verlo de pronto todo negro después de que se marchase corriendo el otro malvado. ¿Qué había hecho, Dios mio?.

- Bulmaaaa despiertaaaa, hay unos señores policías esperando ahí abajooooo, Yujuuuuuuuuuuu. -

- Policías... - Susurró aterrada. Luego se tranquilizó, ella se había defendido. ¿Pero qué había sucedido?. Seguía desorientada. Chilló al mirarse en el espejo. Su cara estaba contusionada, su cuerpo lleno de moratones y cortes. Tembló otra vez y se puso a llorar. - Mamaaa. - Llamó con una voz que ni siquiera le salía del cuerpo. ¿Por qué no podía hablar?. Sólo parecía poder susurrar de repente, como si le hubieran puesto un candado en la garganta. - Mama. - Llamó de nuevo sin poder alzar la voz mientras se rendía en el suelo con su cabeza entre las rodillas.

- Bulmaaa. - Escuchó que abría la puerta, quiso moverse pero se sentía tan débil de repente...

- Mamaa. - Lloró algo más alto y la señora Briefs quedó congelada al ver el estado en que estaba su linda hija.

Corrió a abrazarla. - Ay, Bulma, mi niña, ¿qué te ha pasado?. Estás temblando. Pobrecita, ven con mami. - Se sintió como cuando era apenas una niña pequeña y su madre la consolaba, era tan reconfortante de pronto.

Con la ayuda de la buena señora, que lloraba del mal rato, volvió a la cama. Los policías subieron poco después a atestiguar el estado en que estaba la supuesta homicida del atracador en el cajero.

- Lamentamos molestarla, ¿cómo se encuentra señorita?. -

Bulma sólo pudo llorar suavemente mientras trataba de contener el temblor de todo su cuerpo. No salieron palabras de su boca.

- Parece que está en estado de Shock. - Comentó uno al otro. - Señora, es conveniente que avise a un médico, nosotros vendremos pasado mañana para hacerle algunas preguntas. Por favor, le aviso que su hija no debe abandonar el país ya que está siendo investigado un homicidio en el que se conservan pruebas que podrían inculparla... -

Poco después, el médico le dió un calmante y Bulma calló en un plácido sueño que la dejó fuera de combate para el resto del día. Por la noche sin embargo, despertó y bajó a la cocina, ya que era incapaz de seguir durmiendo. No podía dejar de pensar en aquellos rostros, en la mirada que tenía justo cuando le clavó el destornillador, sus ojos abiertos de par en par sin poder creer que le habían matado. Ella le había matado. Era tan terrible... la impresión la podía y de nuevo las lágrimas y el sentimiento de culpa la invadieron. ¿Y si sólo querían dinero y ella forzó todo?. ¿Podría haberlo evitado?. ¿Pudo haber ideado un mejor modo de enfrentarse a esa situación?. Si no hubiera salido de la fiesta... sabía que alguien como ella no debía caminar sóla a altas horas de la noche con aquella ropa insinuante. Todo había sido por su culpa. Si no hubiera buscado vengarse de Yamcha... Se derrumbó llorando sobre la mesa de la cocina.

- Mujer. - Su voz no sonó tan dura como de costumbre, era incluso amable. - ¿Que rayos te pasa?. -

Su mirada extrañada le provocó una gran verguenza. - Yo... yo... - Estalló a llorar de nuevo.

Vegeta se acercó más y quitó las manos de su cara. La sostuvo de la barbilla y forzó su rostro para que le mirase a los ojos. Una sonrisa de complicidad y orgullo estaba en su semblante. Era casi un gesto de felicitación. Como un "feliz cumpleaños" un tanto macabro. - ¿Tú... que?. -

- He matado a un hombre... - Susurró cerrando los ojos por la verguenza y el dolor de reconocerlo y queriendo volver a enterrar su cara entre sus manos. Pero el príncipe no permitió que lo hiciera. Sujetó sus manos con las suyas y luego volvió a tomarla del mentón para que le mirase.

- ¿Era tu primera vez?. - Preguntó tranquilamente.

Bulma le miró con una cara indescriptible. Su primera vez... ¿Su primera vez?. ¿Cómo podía preguntarle aquello?. Luego calló en la cuenta de que hablaba con un asesino profesional. - Si. - Susurró tranquilizándose de pronto. La persona que tenía delante no la iba a juzgar, ni a presionar, y quizás podría desahogarse contándoselo. Necesitaba tanto hablarlo con alguien, con una persona que no se horrorizase con los detalles que a ella le atormentaban el alma una y otra vez...

Vegeta sonrió. - Felicidades. -

- ¿Cómo puedes felicitarme por algo asi?. - Gritó indignada.

El príncipe se sentó en la silla de al lado intrigado por aquellas reacciones. - ¿Por qué no habría de hacerlo?. Cierto que es un "estreno" bastante tardío, pero no comprendo a qué vienen tantos llantos... -

Bulma le miró ahora con algo de compasión. ¿Quién estaba en frente suya?. ¿Qué clase de vida había vivido para tener esas ideas dentro de la mente?. - ¿Tardío?. ¿A qué edad fue tu... primera vez?. -

Vegeta pensó unos instantes, casi ni lo recuerdo, debía tener unos... algo más de 2 años. -

- 2 AÑOS. - Gritó mirándole con los ojos desorbitados.

El príncipe sonrió. - ¿Cómo te apetece celebrarlo, humana?. - Dejó caer con un toque de lujuria en el tono de voz.

Bulma estaba cada vez más anonadada. - ¿Celebrarlo?. -

Vegeta arqueó una ceja. ¿Se estaba explicando correctamente?. ¿Por qué parecía que no le entendía en absoluto?.

- ¿Tú celebraste la primera vez que mataste a alguien?. - Preguntó sin poder creerlo aún. El cabeceó. Bulma se estremeció. - ¿C... cómo fue?. -

Aunque al saiyajin no le gustaba por regla general responder a preguntas, de algún modo, estaba gozando de esta conversación, y además, era un modo de reconciliarse con ella que le daría acceso a más posibilidades de acoplamiento, así que se puso cómodo dispuesto a "ilustrar" a la nueva iniciada y a sorprenderla con la precocidad de sus méritos.

- Creo que se trataba de un saibamen. Mi padre arregló todo para que combatiese contra él a pesar de que su poder de pelea era elevado para un niño, incluso saiyajin. Pero yo había nacido con el poder de pela más alto de toda la historia de Vegetasei, mi planeta natal, y me enfrenté a retos grandes a muy corta edad, sentando precedentes hasta entonces aparentemente imposibles. - Aunque esperaba encontrar una mirada de orgullo o admiración, se topó con unas pupilas azules vidriosas que le miraban con una pena extrema.

- No lo comprendo... ¿Para tí matar a alguien es motivo de orgullo, de celebración?. -

- Depende de cómo se produzca el hecho. Si el oponente murió en combate, la muerte es digna de honor. -

- Combate... pero... ¿Te refieres a un combate en el que ambos luchan a muerte?. -

Vegeta oscureció la mirada. - Todos los combates son a muerte, salvo los de entrenamiento. -

- ¿A cuanta gente has matado?. -

- Perdí la cuenta, quizás 100 millones... - Bulma jadeó.

- No es posible. -

Vegeta sonrió torcidamente. - He purgado planetas desde que tengo uso de razón, muchacha. - Aclaró orgulloso de tu curriculum.

- Tú... ¿Cómo puedes dormir por las noches?.¿Cómo puedes estar tan tranquilo después de eso?. -

El saiyajin frunció el ceño al recordar sus recientes pesadillas y remordimientos, pero sacó su coraza más vil. - Yo no soy ningún débil. Estoy orgulloso de lo que he hecho, soy un guerrero, y he cumplido con mi sino. -

- Matar no es el sino de nadie. -

- ¿Ah no?. ¿Y cual es el sino según tú?. - Se burló riendo de un modo cínico.

- Tratar de ser feliz. ¿Eres feliz Vegeta?. -

Esa pregunta le incomodó nuevamente. - Lo seré cuando acabe con Kakarotto y esos androides. -

- Y cuando eso suceda... ¿Qué te hará feliz?. -

- Eso es asunto mío. - Se defendió incapaz de contestar a esa pregunta que le ponía en jaque de repente.

- Estás equivocado. La muerte no te hará feliz jamás. -

- ¿Y qué me hará feliz según tú eh, mocosa?. - La miró intensamente.

- No lo se... - Agachó los ojos sin poder mantenerle esa mirada. - Quizás... el amor. -

- Hmp. - Mordió su lengua no queriendo meter la pata con la mujer. La conversación estaba avanzando en un terreno que no le agradaba, sin embargo, y sus intereses eran otros... bastante más lúdicos. Su ordenador mental se puso a trabajar para cambiar el rumbo de los acontecimientos y llevar a la hembra a su campo.

- ¿Tú amor?. - Preguntó algo más rudo de lo que quiso hacerlo.

Bulma se sonrojó y palideció después. - Puedes... ¿puedes abrazarme?. -

Vegeta la miró extrañado por la petición, pero pensó que no era mala señal así que permitió que la mujer se le encaramase. Más cuando la escuchó llorar de nuevo montó en cólera. - ¿Por qué lloras?. -

- No soporto recordar lo que he hecho. ¿Cómo se hace para no sentir remordimientos de conciencia?. -

- Matando... - Bulma le miró a los ojos casi asustada. - Matando hasta que deje de importarte. Llegará un momento en el que te volverás dura. Ahora eres tan tierna como una mocosa, pero tienes un fondo fuerte que debes templar. ¿Quieres dejar de sentirte así?. Ven... - Se levantó con ella.

- NO. - Gritó asustada. - No voy a matar a nadie más. Eres un MONSTRUO. -

Quiso separarse pero no la dejó escapar. - Eso me lo habían dicho antes. - Se burló. - Tranquilízate, tengo en mente otra cosa muy distinta a lo que estás pensando. -

Bulma jadeó. - ¿De verdad?. - Eso la tranquilizó. - Ah. - Puso una mano en sus costillas adoloridas.

Vegeta puso su mano sobre la de ella, realizando un efecto calmante inmediato. - ¿Cómo lo has hecho?. -

El príncipe la miró condescendiente. - Es una técnica mediante la cual envío de mi propia energía y la dirijo a una zona muscular que deseo sanar, aliviar o... estimular. - El roce lascivo acarició la última palabra en su lengua. - ¿Te duele alguna otra parte?. -

Bulma se perdió en sus ojos azabache, queriendo de verdad olvidar aunque fueran unas horas, la pesadilla que llevaba viviendo. Señaló su frente. Vegeta puso su mano allí y efectuó de nuevo el mismo procedimiento mientras con su otro brazo musculoso y fuerte la sostenía contra un pecho que parecía de acero, y con todo, se sentía caliente y delicioso al tacto.

- ¿Alguna otra zona que desees estimular?. - Susurró en su oido con una carga sexual que hizo a Bulma estremecerse con una pulsión de excitación que le recorrió de arriba a abajo.

Sin necesidad de hablar, Vegeta comenzó a recorrer su cuerpo con las manos y la boca. Bulma estaba a su merced, tan vulnerable como se sentía, tan indefensa y culpable, tan deseosa de sentirse protegida en esa jaula de músculos que la sostenían con tal firmeza y aplomo. Unos pasos en el pasillo les hicieron para de repente sus caricias.

- Bulma. - Yamcha entró en la cocina guiado por el ki de quien buscaba. - He leido los mensajes del contestadot y vi el de tu madre. ¿Cómo estás?. - La abrazó sin percatarse de que cierto príncipe comenzó a montar en cólera al ver que alguien tocaba lo que era suyo. Bulma comenzó a llorar desolada entre sus brazos...

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Nippo, gracias por tus palabras, aqui va la actualización.

Runliney, jodía que gracia tienes con eso de autista con los ojos en blanco, que manera de reirme jaja

Karo, Has tenido mucha razón cuando dices que Bulma cambió mucho y es cierto. En las parejas sucede que de pronto se te pega algo de tu esposo y a él de tí, aunque no quieras que sea así, es casi inconsciente... además se va creciendo como persona con los años y se va madurando, claro que trabajaré esos aspectos... por cierto, ya entraremos en cuestiones legales acerca del homicidio en capítulos sucesivos, de momento... ahí va eso...

Eri Mond, pues no me hice derrogar para actualizar, ya ves... rapidito.

Bulnatt, Mari Gary, mexicana (me encanta tu tierra) lo del video va a traer bastante problemas, yo no os digo nada más JUAS.

Shadir, espero que tu pantalla se haya quedado bien limpia después del reguero de sangre de ayer jaja.

Melikav, en efecto existe un paralelismo entre la forma del Rey Vegeta de probar a Brássica y la de Vegeta de probar a Bulma, y es que es algo que tiene que ver con la misma esencia saiyajin, y con la educación recibida además... Lo de ser padre si es algo que el debía tener en mente a futuro, y no tienes más que ver cuando Gohan está en Namek y se encuentra con Vegeta, que el príncipe le dedica un instante medio tierno haciendo alusión a que había esperanza para su especie de reproducirse...