ud. cree que si yo fuera Rowling escribiría esto?... (xD!)

Juro solemnemente que...

Numero 3:

Remus se imaginaba que ese día los ánimos no estarían para celebraciones; como normalmente pasaba, bastante seguido de hecho, James estaría aún dolido por la última discusión con Lily, y Sirius, como siempre, haría un par de tonteras para hacerlo reír. No importaba cómo ni a qué hora hubiera sido la discusión, James y Sirius siempre terminaban planeando alguna venganza, (preferentemente con Quejicus como blanco), para descargarse, cosa que irritaba a la prefecta, y así todo de nuevo… La historia estaba tan repetida a lo largo de los últimos tres años, que ya se había convertido en parte de su rutina diaria.

Por esto, el joven Lupin se sorprendió cuando entró en la habitación y se encontró con un silencio más bien propio de una iglesia medieval. Además la tensión subía de manera descomunal cada segundo y hacía que hasta el aire se tornara insoportable.

Remus lanzó un pequeño silbido, pero al parecer ninguno de sus amigos lo escuchó. James estaba sentado al lado de la ventana, mirando fijamente y con la mandíbula desencajada algún punto perdido en los terrenos del colegio, y Sirius echado en su cama, miraba el techo como si fuera lo más interesante del mundo.

- ¡¡¿¿Hasta cuando vas a seguir así??!!- gritó sorpresivamente Canuto dirigiéndose al chico de las gafas. James deliberadamente no respondió, solo lo observó unos instantes para luego volver a apoyar su cabeza en la ventana.

- No lo entiendo James¿Por qué¿Qué tiene esa chica que te deja así?- Sirius elevó aún más la voz, y sus ojos comenzaron a adquirir una peligrosa luz de frustración.

- Ya lo sabes- respondió roncamente James.- Aunque no creo que puedas entenderlo.- añadió casi con rencor.

- Pues no, no lo entiendo.- Sirius ya estaba de pie, fulminando a James con la mirada. James a su vez también se puso de pie, y se acercó a Sirius con una mirada desafiante.

- Vamos Cornamenta, es solo una chica¡¿por qué no terminas con este estúpido juego de una vez?!- insistió el chico, parecía querer que su amigo entrara en razón o algo así. Remus, quien observaba todo desde la entrada pensó que esta discusión no tenía mucho sentido. Todo el mundo sabía que para James, Lily no era solo una chica más, mucho menos un juego, aunque quizás ella no lo aceptara.

- ¿Estúpido Juego?- rió dolido el joven Potter- ¿Eso es lo que crees?- preguntó alzando la voz.

- ¡¡Y QUÉ MÁS PODRÍA SER!! – Al parecer Sirius ya había escuchado, o más bien visto, demasiado. Simplemente James y su idiota melancolía lo sacaron de sus casillas.-

- ¡¡PUES MUCHO MÁS!!- gritó esta vez James. Ahora ambos estaba a una distancia sufriente como para golpearse. Y ganas tampoco les faltaba. Ninguno podía entender lo que pasaba por la mente del otro y eso los frustraba.

- POR FAVOR, JAMES, DEJA DE HACERTE EL HEROE, SABES PERFECTAMENTE QUE LO DE EVANS NO ES MAS QUE UNA CALEN…-antes que pudiera terminar de decirlo su amigo ya lo había empujado lejos de manera muggle. El chico cayó a los pies de su cama golpeándose levemente la cabeza con su baúl.

- Ella te cambio- susurró con una amarga sonrisa apenas pudo levantarse.- Evans no es más que una… - talvez Canuto no habría podido ni siquiera pensar en decirlo, porque James ya estaba sobre él dispuesto a causarle el mayor daño posible, sin importar cómo.

Remus se abalanzó también intentado separarlos, pero no fue tarea fácil. Los puñetazos, patadas y demás, se repartieron equitativamente entre los tres. Finalmente James, sangrando por una herido en su labio, se detuvo mirando amenazante a su amigo.

- Jamás… Escuchame bien, JAMÁS vuelvas a hablar así de ella…- dijo entre jaleos y salió de la habitación dando un portazo que casi arrancó la puerta, dejando un Sirius tan enfurecido, como perplejo y un Remus tan crispado como abatido.