Esta bien, confieso... yo no soy Rowling u///u
Juro Solemnemente que...
Numero 4:
En clase de Pociones, los alumnos de 7mo año, trabajaban en un brebaje especialmente difícil, y la mayoría estaban concentrados cortando raíces, machacando colas de gusanos, o afilando los cuchillos para cortar de manera perfecta el trozo de carne de dragón necesario. Bueno, la mayoría claramente no son todos, y esos todos claramente podríamos nombrarlos como Merodeadores; pero ese día no fue así.
Como si el mundo estuviera de cabeza, ese día, quién no ponía atención a la clase era nada menos que la prefecta de Gryffindor, Lily. Y la razón, una sorprendente e inimaginable revelación que la inquietaba y la asustaba a la vez.
La pelirroja sabía que no era inteligente escuchar conversaciones ajenas, de hecho parte de sus sólidos principios se basaba en el respeto a la privacidad de los demás, pero al escuchar su nombre entremezclado en esa conversación, simplemente no pudo evitarlo. Estaba sentada como de costumbre en el mesón ubicado justo en el medio de la mazmorra, cuando una afligida chica y su mejor amiga, se sentaron en un mesón de enfrente. Ambas eran bastante atractivas, altas, esbeltas, con cabellos, uñas y maquillajes perfectos; su ropa siempre era la mejor, y su capacidad neuronal menor que una gorila joven en celo; o sea, las típicas chicas que han salido con la mitad de los chicos Hogwarts y no tardarán en salir con la otra mitad, no importando lo comprometidos, peligrosos o gays que estos sean. Mientras más escándalo mejor, solían declarar después.
Al principio de la conversación, Lily no les prestó atención. Otro llanterío más pensó. Pero Scarllet, la chica afligida, chilló entre exagerados sollozos tan fuerte, que fue imposible no escucharla, mucho menos estando tan malditamente cerca.
- Calmante amiga. No puedes dejarte pasar a llevar por un tipo como Potter.
- Pppp… pero… ee..es que … - lloraba lastimeramente la pobre.
- ¡Todo por culpa de esa Evans!- dijo enfurecida la chica y le dirigió a Lily una mirada que expresaba el más profundo desprecio. La pelirroja no se dejó amedrentar, la miró con indiferencia y volvió a su trabajo. Sin embargo, la curiosidad de la prefecta no era poca. Si iban a hablar de ella, tenía derecho a saber por qué¿no?
- Lo peor…- dijo Scarlett una vez que hubo dejado de lloriquear.- es que fue tan caballero… nunca me dio esperanzas, desde que me le declaré me dijo que no podía olvi… dar… se – y ahí comenzó el llanterío otra vez. Lily simplemente no podía entenderlo. ¡¿Qué narices tenía que ver ella con Potter y su club de fans?!. De alguna manera un ligero escalofrío recorrió su espalda. ¿Sería posible que…? "Nah…" le respondió su mente.
- Yy… y sabes qqueee más didi... dijo… ?- añadió la rubia sonándose la nariz. "Qué dijo, qué dijo" , pensó muy a pesar de su rasonable mente, Lily.- dijo que estaba e..ena…enamorado… - ahora ya no solo fue un lloriqueo, más bien fue un estruendoso llanto, tan mojado como fuerte. Por un momento Lily pensó la mazmorra se inundaría con tanta lágrima derramada por la chica, aunque tal vez para ella no sería tan malo, ya que en ese momento lo que más deseaba era que la tragara la tierra.
El profesor no tardó en mandarlas fuera diciendo que su clase no era para desenrollar sus líos pasionales y la mayoría siguió en lo suyo. La mayoría claro, no son todos, y esta vez fue Lily Evans la que se ganó un reproche por parte del profesor, todo por haberse enterado entre llanteríos que era la única, "afortunada", y próximamente odiada por las chicas de Hogwarts, dueña del corazón del joven Potter.
