CAPITULO 2

SEGUIMOS CON LO MISMO

Salgo de mi casa, si es que la puedo llamar así, siempre a la misma hora, 7:45 y el chofer ya me esta esperando desde hace cinco minutos, para llevarme a el colegio. El recorrido es de escasos 10 minutos, y el tráfico no es mucho por esta zona. Así que no me preocupo por llegar tarde. El chofer solo me saluda y abre la puerta del auto. Como detesto que me trate igual que a un inútil, yo puedo abrir esa puerta sin ayuda de nadie. Pero como dice él que es su trabajo y tiene que hacerlo. Sabe bien que no me gusta entablar conversación así que pone un poco de música durante nuestro pequeño viaje. Me ve por el espejo retrovisor para cerciorarse que sea de mi agrado. Es considerado debo admitirlo y yo un niño malcriado, pero que quieren que haga así soy yo y nada me hará cambiar.

Observo por la ventana del auto a las personas que van por las aceras, muchos son jóvenes como yo, que se dirigen a sus respectivos colegios. No se como pueden ir tan alegres, yo quisiera evitar asistir a ese lugar. Saber que estaré con otras personas, que cuestionaran mi forma de ser, que me hostigaran con sus tontas preguntas y comentarios… pero no tengo otra opción, son órdenes y debo obedecerlas.

Se que muchos de ellos tiene motivos para ir alegres, ya que tienen amigos que los esperan, personas que se preocupan por ellos… a mi también me esperarían si no tuviera esta actitud tan apática y si me abriera mas, pero no lo creo posible.

Ya estamos por llegar a la escuela, hay muchos autos delante de nosotros. Padres que dejan a sus hijos, amigos que llegan juntos, en fin no es de mi incumbencia y no me interesa en nada.

Me bajo del auto, el chofer dice algo que no escucho, de seguro que me estará esperándome a la hora de la salida, siempre me dice lo mismo, jamás se cansa de esperar que le responda. Pobre

Al llegar al a entrada de la escuela un prefecto me pide que me ponga el uniforme como los demás alumnos, el mismo discurso pues mi corbata no esta bien anudada y mi camisa fuera del pantalón. Como detesto eso, acaso cree que soy igual que los demás, a mi no me gusta seguir las reglas y no me importa lo que piensen las personas de mí. El prefecto esta dándome un discurso de cómo se debe comportar un chico de mi edad, él que sabe de mí para darme sus tontos consejos. En medio del patético discurso sobre modales soy salvado por la campana, así que ignoro por completo al prefecto y me dirijo al salón de clases. Como disfruto el desafiar a la autoridad.

Al llegar al salón busco siempre uno de los últimos lugares, ya que me gusta pasar por inadvertido, evitando así a mis compañeros, no quiero escuchar un tonto comentario, sabiendo que en la tarde escuchare muchos. Pero al llegar a mi asiento, encuentro una pequeña carta, busco a la persona responsable de esta broma, pero al parecer no fue nadie, todos están en su propio mundo y nadie parece sospechoso, así que mejor la guardo en mi mochila, no tengo ganas de leer y mi curiosidad no es mucha para interesarme en su contenido.

La maestra de química comienza con la clase, trato de tomar notas sobre lo que dice pero mi mente esta en otro lado y lo malo es que no se en donde esta; se acaba la clase y anoto en mi agenda la tarea, leer el capitulo VII del libro de texto. Terminada la clase me dirijo a mi casillero para guardar los libros que ya no usare. Siento las miradas de algunos cuando camino en los pasillos como si llevara algún letrero, trato de ignorar la situación, pero a veces me desespero. No me gusta que me vean así, no soy parte de algún circo ni tengo alguna enfermedad contagiosa.

Quisiera que el tiempo corriera rápidamente en este momento, pero pasan dos clases más y nos tomamos un pequeño receso, así que es un buen momento para apartarme de todos y escuchar algo de música, es un alivio que hayan inventado estos pequeños aparatos reproductores. No me interesa convivir con los demás como ellos lo hacen. Perder mi tiempo en vanalidades, no lo creo. La música me relaja un poco, es que tengo tanta presión, que no se cuando voy a estallar. El descanso termina rápido, así que es mejor regresar a la rutina de las clases. Tomar notas, escuchar a los maestros hablar y hablar, a mis compañeros quejarse, en fin lo mismo de siempre. Y la rutina sigue igual hasta que llega la última clase. Suena el timbre y el profesor encarga una última y tarea, vaya ahora si tendré más trabajo que hacer. Todos toman sus cosas y se dirigen a la salida. En los pasillos escuchó platicas entre ellos de lo que harán en la tarde, de como se divertirán.

Esa pequeña palabra diversión no esta en mi vocabulario, yo debo de ser RESPONSABLE, eso es lo que siempre me dicen, desde que tengo memoria. La diversión es para las personas que no tienen nada que hacer.

Alguien se me acerca para saludarme y pedirme información sobre la materia de matemáticas, ya que no entiende como resolver algunas integrales, le digo que será mejor que acuda con el profesor, se aleja dándome las gracias. Yo no tengo el tiempo y la paciencia para ayudarlo, si no puedo ayudarme a mí para salir de esta rutina.

Por fin logra salir de la escuela y ya me esta esperando el chofe. Nuevamente se realiza el mismo protocoló, el mismo recorrido. Y seguimos con lo mismo. Nada cambia por aquí.

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Naru, Narusegawa Hiwatari, espero haber escrito bien tu nombre gracais por tu review

Bladz-azire, gracias por tu comentario, y espero terminar esta historia y todas las demas

Grirl-off-Hiwatari,me alegra que te haya gustado gracias por tu review y espero que este capitulo tambien sea de tu agrado

Karo,creo que tus sospechas son ciertas. Espero que aqui se confirme un poco aunque todavia no menciono quien es, es facil darse cuenta

Shara san, espero que e siga gustando la manera que va la historia, espero saber tu opinion

Riku. san, pues esta rutina cada vez se pone mas aburrida, pero algo va pasar...muy pronto

a todos los queleyeron lahistoria gracias y espero saber su opinion para mejorar la historia,dejen un review por fa

July