Chapter 4: Entrando en el pozo de la muerte

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Pasaron algunos días. Tranquilos, con lentitud, como si la semana no quisiera acabar. Sakura seguía deprimida, y ahora para empeorarlo estaba débil. No comía. Hacía ya una semana entera que no comía. Desde aquél jueves en la casa de Shaoran... Ya eran casi ocho días sin comer. Había bajado tres kilos. Las cortadas seguían... Pero ahora había empeorado. Ya no eran solo los brazos. Como esa era una parte visible, ahora había comenzado por cortarse los muslos. ¿Quién iba a notarlo?

- ¿A quién va a importarle?...

La depresión era cada vez peor. No podía salir de aquél pozo en el que estaba cayendo cada vez más hondo. Y lo peor era que siempre que estaba a punto de tocar fondo descubría que seguía cayendo. Y que nunca terminaba. En nueve meses y medio solo había tenido un día de felicidad... O de supuesta felicidad... O de lo que sea que eso hubiera sido. Sí, el día que había estado con Shaoran. Solo con él se había sentido protegida, contenida, ¿amada quizás?... No era que su familia no la amara, pero ella sabía que el amor de Shaoran era diferente. ¿Por qué? No lo sabía.

Y así pasó más tiempo. Una semana... Dos... Un mes... Tres meses.

Sakura comía de vez en cuando. Ya en tres meses de casi no probar bocado había bajado más de diez kilos. Era demasiado para ella. Ya era flaca de por sí por su tipo de físico, pero ahora parecía un esqueleto andante. Y parecia realmente muerta, ya que no salía de su casa, no aceptaba visitas y su familia ni cuenta se daba de que ella casi nunca estaba con ellos a la hora de las comidas, o a cualquier hora en realidad. Ichigo y Touya la veían muy poco. Se la pasaba encerrada en su cuarto... Su cuarto... ((¿Le echamos un vistazo?))...

Un día, mientras Sakura se bañaba, Touya entró en el cuarto de su hermana. Era un desastre. Los peluches estaban todos tirados en el suelo, donde también había infinidad de papeles y toallas con...

- ¿Sangre? --Dijo Touya tomando una de las toallas--

¿Qué le sucedía a su hermana? ¿Acaso estaba volviéndose loca?... En fin... Además de los peluches desparramados y las toallas y papeles, también estaba muy oscuro. Las paredes ya no eran más color durazno... Ahora eran negras... Negras... Con vetas de color durazno. Había escrito en las paredes varias cosas con rojo, blanco y gris. El cuarto de Sakura daba miedo. Cuando Touya estaba mirando un cuaderno con escritos que había sobre el escritorio, Sakura entró en el cuarto. Al ver a su hermano ahí se espantó.

- ¿Qué haces aquí viendo mis cosas, Touya?...

- Sakura... --Touya se volteó--

- ¿¡Qué haces aquí!? ¿Por qué revisas mis cosas..?... --Sakura lo miraba a los ojos. Su expresión era de furia, pero su apariencia era de muerte. Estaba tan flaca que los huesos de su torso se notaban, y sus ojos parecían salir de sus órbitas. Touya se asustó al ver eso--

- Por Dios Sakura... ¿Qué te has hecho?... --Touya se acercó hasta su hermana-- ¿¡Qué es todo esto!?... ¿Por qué las pareces están así todas de negro y con inscripciones...!? --Miró los brazos y piernas de su hermana. Notó que estaban con cortaduras grandes. Algunas ya cicatrizadas que se veían más claras que la piel, otras... Recién hechas--

- No sé de que me hablas... Siempre ha sido así.

- No mientras Sakura. --Touya estaba enfadado. ¿Cómo podía hacerse eso a ella misma? La tomó por el brazo. Le dió impreción. Parecía que si la tomaba muy fuerte iba a romperse.-- Por Dios hermana... --La miró. Ambos permanecieron en silencio. Touya miraba a su hermana mientras que esta estaba con la vista clavada en el suelo, con lágrimas corriendo por sus mejillas--

Touya suspiró y abrazó a Sakura. No sabía qué otra cosa hacer...

Estuvieron un rato abrazados. Luego hablaron. Touya decidió, sin el permiso de Sakura, obviamente, que iba a llevarla al hospital. No podía dejar que siguiera así.
En cuanto Sakura estuvo vestida, Touya la llevó hasta el auto y la llevó al hospital. Allí quedó Sakura, internada.

Tras algunos días bajo observación, los medicos pudieron asegurar que Sakura estaba depresiva y era ese el motivo por el que no comía y el motivo de los repetidos cortes en sus brazos y piernas.

- Pobre niña... --Pensó la enfermera que la atendía--

Ya ves lo que lograste. Ahora estás en un hospital... ¿Te es suficiente ahora? ¿Vas a dejar de intentar llamar la atención? Jamás lo hice con esos fines... ¿Y entonces? No lo sé... Creo que era para no sufrir... Pero haces sufrir a los demás. Eso es muy egoísta de tu parte. Ahora entrarás en un pozo tan profundo y oscuro que te costará la vida salir de ahí... Pues bien... Que me cueste la vida... ¡¡¡Deja de decir eso!!!... Si pudiera te abofetearía. ¿Por qué? A nadie le importaría.. Eso no es cierto. Hay muchas personas a quienes les importaría...

- ¿A quién le importaría?... --Dijo Sakura con la vista perdida en la ventana--

De repente, Sakura comenzó a ver cómo todo se oscurecía... ¿Acaso?... No... ¿Sería eso a lo que se refería su conciencia?...

Las paredes habían comenzado a ennegrecerse y la puerta y las ventanas habían desaparecido. Sakura se levantó con las agujas aún en sus brazos. Miraba con desesperación hacia todos lados. Debía ser un sueño... Una pesadilla mejor dicho. ¿No?... ¿Verdad?... Buscó con terrible desesperación una puerta, ventana, o incluso un conducto por el cual pudiera salir. Nada... Las cuatro paredes formaban un infinito negro. Negro... Como su corazón.

Sakura se sentó abrazando sus piernas. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Qué era eso?... No había ruido alguno, más que el de su corazón y el de su agitada respiración.

¿¡Qué sucede!?... ¿Dónde estoy?... ¿No lo sabes?... Estás atrapada dentro de la oscuridad. ¿Por qué?... No creo merecer algo como esto... ¿Ah no?... Piénsa, niña tonta. Te has hecho daño al por mayor, y lo peor de eso, es que has hecho sufrir a otras personas, has hecho que otras personas se preocupen por ti... ¿Y crees no merecerlo?... Soy una mala persona... Pero no merezco esto... ¡Lo mereces! En realidad... ¡¡¡Mereces algo peor!!!... Deberías estar muerta... ¡¡¡¡NO!!!!

Sakura explotó en llanto. ¿Algo peor?... Quizás su conciencia tenía razón y sí... Quizás ella sí merecía la muerte. Hacer que Shaoran y Touya se preocuparan por ella... Teniendo tantas otras cosas más importantes en que pensar... Era tan injusto...

- Creo que sí debería morir... --Sakura secó una lágrima que caía por su mejilla--

Tal vez iba a morir ahí. ¿Quién sabía? Alguien en su estado no podría aguantar mucho tiempo en un lugar así, sin personas, sin vida... Sin sentimientos. Quizás iba a morir. ¿Y por qué no? Tal vez esa era la única forma de hacer que los demás dejaran de preocuparse por ella. Tal vez era la única manera de parar el sufrimiento de los demás respecto a ella... Y parar el suyo propio...