Segundo capítulo ya! Para que no os quejéis de que tardo en actualizar XD. Dios, me encanta Krum. Pero está tan nervioso respecto a Hermione que va a necesitar ayuda. En este capítulo conoceréis a su mejor amigo y aliado-para-todo, que afortunadamente habla inglés mucho mejor y será quien le ponga en la pista de quién es Hermione.

Reviews, por favor! Recordad que la gente elige las historias q lee guiándose por dos cosas: el número de reviews (que indican que la historia ha tenido éxito y mucha gente la lee) y un buen sumario. Yo puedo intentar lo segundo, pero lo primero está en vuestras manos. Ayudadme a dar a conocer esta maravillosa pareja! os amo :)

Y ahora, volvamos a Viktor, que está corriendo en busca de Karkaroff...


Víktor murmuró una rápida disculpa a los dos estudiantes de primero a los que había literalmente atropellado, ygiró la esquina con impaciencia. ¿Dónde estaba Karkaroff cuando más le necesitaba? Se pasaba las veinticuatro horas supervisándole y ahora que tenía que encontrarle, se esfumaba en el aire.

-Mierda- siseó, al ver que tampoco estaba en el pasillo.

Si tardaba demasiado, ella ya se habría marchado. Por algún motivo, sentía que no podía permitir que eso sucediera. Era estúpido, pero necesitaba verla una vez más, y que ella pudiera recordar su cara.

Con un gruñido, atravesó el pasillo a grandes zancadas y estaba a punto de bajar por las escaleras cuando divisó a Kolya Poliakoff agachado, ajustándose la bota izquierda. Kolya era su mejor amigo en Durmstrang; desde que eran pequeños habían estado siempre juntos, y era quien mejor entendía su carácter taciturno y rudo. Kolya era su complemento perfecto: alegre, dicharachero y de un infinito buen humor. Aunque en algún momento había sentido tristeza por no ser él quien ostentara la fama y la gloria de ser el mejor buscador de quidditch del mundo, lo cierto es que su naturaleza afable lo había olvidado muy rápido. Y Víktor le estaba muy agradecido por ello.

-Kolya- gruñó Víktor, deteniéndose junto a él- Kolya, has visto a Karkaroff?

Kolya irguió su cabeza rubia y le miró con sorpresa.

-¿Dónde está el fuego?

-Qué?

Kolya se rió.

-No sé, parece que estés huyendo de algo. ¿A qué viene esa cara?

Víktor le frunció el ceño. Maldito Kolya y su maldita perspicacia.

-Nada especial. Tengo que ver a Karkaroff. Voy a ir a echar mi nombre al cáliz ahora- le espetó impacientemente.

Kolya sacudió la cabeza.

-Está en el barco, echándose la siesta- Víktor asintió e hizo ademán de marcharse, pero Kolya le agarró por el brazo y entrecerró los ojos- ¿Qué te ha dado ahora¿No íbamos a acompañarte todos esta noche¿Por qué vas precisamente ahora?

-Porque…¿ahora habrá menos gente?- aventuró el buscador, sin mucha convicción.

Kolya resopló y lo miró con suspicacia.

-Menos mal que siempre miento yo por ti- dijo, meneando la cabeza- Eres realmente malo. Está bien, ya voy yo contigo. Karkaroff te matará de todas maneras. Pero explícame por qué te empeñas en ir ahora.

-Porque…luego tenemos entreno y acabaré rendido- sugirió Víktor, echando a caminar rápidamente hacia la sala del cáliz.

-Pésimo, Víktor- se rió Kolya, corriendo para ajustarse a su paso- Prueba otra.

-Mm…¿porque me da la gana?

-Peor todavía.- Kolya se plantó frente a su amigo, interrumpiéndole el paso. Víktor le lanzó una mirada amenazadora- Vamos, no me hagas sonsacártelo. Cuanto más te resistes, más gordo parece el secreto.

Víktor le hizo a un lado de un empujón y siguió caminando, pero en su rostro había aparecido una ligera sonrisa.

-Oh, no- murmuró Kolya, corriendo junto a su lado- No me digas que…¿quién es?

Víktor suspiró.

-No tengo ni idea. Estaba en la biblioteca antes, cuando me perseguía aquella horda de locas. Nos encontramos por casualidad.

-¿Y ella va a estar ahora en la sala del cáliz?- preguntó Kolya, muerto de curiosidad.

-Con lo lento que vas, se habrá marchado para cuando lleguemos- gruñó Víktor.

Kolya redobló el paso obedientemente y silbó divertido.

-No puedo creerlo- se maravilló- Es la primera vez que te veo tan nervioso. Y encima por una chica. ¿Está buena?

-Eso no importa- bufó Viktor, y nada más decirlo, se sorprendió de la vehemente sinceridad con la que había hablado.

Koyla abrió mucho los ojos.

-Estás enamorado.- le apuntó con el índice- Estás enamorado. Oh Dios. El gran Víktor Krum está enamorado. ¡Felicidades!

-No, no es verdad- murmuró Viktor. Se detuvo en una bifurcación del pasillo- ¿Ahora por dónde?

Kolya sonrió y le arrastró por el brazo al pasillo de la izquierda.

-Por aquí. Como es posible que no te acuerdes si pasas cada día por aquí? Debe ser el amor- le guiñó un ojo con picardía, a lo que Víktor correspondió con una mirada asesina.

-Recuérdame que te rompa la cabeza más tarde- murmuró, deteniéndose ante la puerta entreabierta de la sala. Desde el interior les llegaba un gran bullicio. En el centro se había formado un corro que vitoreaba animadamente en torno a algo que no podían ver. Entre ellos, estaban cuatro compañeros de Durmstrang.

-Lo que os habéis perdido! –les dijo uno de ellos, tan corpulento como Víktor, pero más bajo- Esos gemelos de pelo rojo han intentado echar su nombre en el cáliz y se han vuelto viejos. Ahora se están pegando en el suelo!

Kolya asomó la cabeza entre el gentío y vio que efectivamente, dos individuos con unas cabelleras blancas antinaturales estaban intentando estrangularse mutuamente. Víktor, por su parte, recorría nerviosamente la sala con la mirada, en busca de la chica de la biblioteca.

-¿La ves?- le susurró Kolya, acercándose a él con disimulo.

-No- murmuró abatido- Debe de haberse marchado ya.

Kolya le dio una palmada en la espalda.

-No te preocupes, volverás a verla. No puede esfumarse¿no¿Era de Hogwarts?

Víktor asintió, con la mirada perdida.

-Entonces no hay problema. Esta noche estará en el comedor por fuerza. La encontraremos. Ahora ve a echar tu nombre al cáliz, o nos habremos dado el paseo en balde.- le dio un empujón amistoso y se volvió hacia sus compañeros- ¡Eh, Víktor va a echar el nombre al cáliz!

-Sí, al menos eso- respondió Víktor, más para si mismo que para el resto. Ya tenía el papel preparado, en su bolsillo.

-KRUM CAMPEÓN! SALUDAD AL FUTURO VENCEDOR DEL TORNEO!- disparó Kolya, despertando automáticamente aplausos y vítores por parte de sus compañeros y algunos fans que estaban sentados en las gradas.

Sin poder evitar reírse pese a las circunstancias, Víktor acarició la papeleta que tenía en la mano y avanzó decididamente hacia el cáliz, que llameaba fuertemente en el centro de la sala. Sin embargo, cuando se detuvo frente a él, algo a su izquierda capturó su atención.

Viktor contuvo la respiración.

Era ella.

Estaba cabizbaja, leyendo algo que tenía sobre sus rodillas. Pero era ella: la misma mata de pelo castaño, la misma barbilla delicada.

-¿A qué esperas? Víktor, vamos, échalo- le animó Kolya. Su voz le llegaba como desde una galaxia lejana.

Viktor tragó saliva, paralizado.

-Es ella- susurró- Izquierda.

-KRUM CAMPEÓN- gritó Kolya por toda respuesta. Al ver la mirada de reproche que le dirigió Víktor, dijo- ¿Qué¡Quería que levantara la vista para verla!

Había funcionado. Hermione levantó la vista del libro y sus ojos hallaron los de Víktor.

Algo en el pecho del búlgaro se movió, iniciando un pequeño baile. Era la misma mirada sincera, apasionada, con que le había hablado en la biblioteca. Ahora mismo, se sentía desnudo ante ella, y sordo al resto del mundo. Entonces, como si volviera de golpe al mundo real, esbozó una pequeña sonrisa y le hizo un leve gesto con la cabeza.

A todas luces, Hermione le había reconocido, porque le sonrió a su vez, un pequeño mohín encantador, una mirada de complicidad que hizo que el corazón le diera un vuelco.

-No está mal- susurró Kolya, mirando a Hermione. Le sonrió también- Hay que averiguar en qué curso está. ¿Lo sabes?

-Sí, si- respondió distraídamente Víktor. Echó mecánicamente el papel dentro del cáliz y volvió a mirar a la grada.

Pero ella ya no estaba allí.

Kolya le zarandeó por el hombro. En condiciones normales, hacer eso habría significado un puñetazo, pero Víktor estaba demasiado embebido como para prestar atención a nada que no fuera aquella media sonrisa que ella le había regalado.

-¿Oye, me estás escuchando?-resopló Kolya, con cansancio. Viktor le miró, sin verle.- ¿Qué te acabo de preguntar?

-No lo sé-confesó el buscador, y lo mejor de todo es que no le importaba en absoluto.

-Te preguntaba si sabes en qué curso está- repitió Kolya con paciencia.

-Quinto, sexto…no sé.- Viktor se encogió de hombros- No parece ser mucho más joven que nosotros.

-¿Has hablado con ella?

Viktor se pasó una mano por la cabeza rapada-lo hacía siempre que estaba inquieto- y negó lentamente.

-No, a menos que quedarme callado y dejar que ella hable se considere una conversación. Dios, Kolya- murmuró- Mi inglés es horrible. Ni siquiera puedo pronunciar bien su nombre.

Kolya frunció el ceño divertido.

-Lo primero ya lo sabía. Lo segundo no. ¿Cómo se llama nuestro pájaro de amor?

Viktor le lanzó una mirada aviesa.

-Kolya, te acabo de decir que no sé pronunciarlo bien- le dijo, hosco- No voy a hacer el ridículo.

-Si no me lo dices no puedo preguntar sobre ella- Kolya se encogió de brazos, con la sonrisa del gato que ha atrapado un ratón.

Viktor suspiró, exasperado, y arqueó una ceja.

-Algo así como "Err mío ne". No te rías, imbécil- le dijo, frunciendo el ceño.

Kolya soltó un bufido.

-Es más guapa que su nombre, eso seguro. Bueno, te diré lo que vamos a hacer.

-¿Vamos?- Viktor le miró con suspicacia.

-Sí. Tú vas a leerte esto- Kolya le entregó su diccionario de mano- Y yo voy a averiguar qué edad tiene, qué le gusta, y si se tomaría una cerveza conmigo. Es broma, hombre- se apresuró a añadir en cuanto vio la mirada de Viktor- Te veo luego.

-Sé discreto- le rogó el buscador- No montes un espectáculo. No quiero que Karkaroff lo sepa.

Kolya se detuvo.

-¿Qué más te da?

Viktor se mordió el labio inferior.

-No sé si ella es purasangre o no. A mí no me importa, pero en Hogwarts admiten a hijos de muggles y si ella lo es, Karkaroff puede ponerse pesado.

Kolya asintió lentamente. Su rostro se había vuelto serio.

-Nadie se enterará, excepto tú. Nos vemos a las ocho en el comedor, en la cena. Te contaré lo que haya averiguado.

En cuanto Kolya se marchó, Viktor abrió el diccionario. Tenía un largo trabajo por delante si quería hablar con cierta profundidad con ella. Sabía decir "te quiero" pero no "me has cambiado la vida aunque no nos conozcamos". Y de las dos, la segunda iba primero.


Qué os ha parecido Viktor? Y Kolya? Sugerencias, dudas, quejas y demás a vuestro amigo el botón de review!