Juré que nunca lo haría, pero desgraciadamente...sí. Lo he hecho XD.He escritoun "capítulo de transición". Lo necesito para explicar el estado emocional de Viktor y cómo empiezan sus celos de Harry.
Ya queda poco para llegar a los 200 reviews! Recordad que la meta son los 300, así que no desfallezcáis! Se acerca lo bueno!Muchas gracias a todos por leerme, y por dejar reviews! Porque ya sabéis...a más reviews, más gente se anima a leer!
La próxima actualización será...muy pronto. Dentro de tres o cuatro días. Muérdago y Mortífagos tardará un poco más.
EDIT: Ha habido un pequeño error XD. Kolya es el moreno de perilla que sale siempre al lado de Viktor en la película. No sé por qué puse que era rubio en los capítulos anteriores, pero olvidadlo! Es moreno y con los rasgos aguileños!
Los golpes en la puerta se repitieron, pero Viktor se limitó a cerrar los ojos con la esperanza de que fuera quien fuera interpretara el silencio y la puerta cerrada como un evidente QUIERO ESTAR SOLO.
Pero no iba a tener tanta suerte.
-Viktor- reconoció la alegre voz de Kolya al otro lado de la puerta y puso los ojos en blanco.- Viktor¿estás despierto?
-No- gruñó, de mala gana.
El suspiro de su amigo al otro lado de la puerta fue ostensible.
-Vamos- le oyó protestar- Déjame pasar. Te has esfumado después de haber vencido al dragón y todo el mundo quiere felicitarte. Karkaroff te está buscando.
Viktor resopló, sin apartar la mirada del techo.
-No estoy de humor.
-No me digas- le oyó mofarse- Bueno, pues o me abres o le digo a todo el mundo que te venga a visitar.
Silencio. Kolya se pasó la lengua por los labios y sonrió triunfalmente cuando oyó los pesados pasos de Viktor hacia la puerta. La cerradura hizo clic y la puerta se abrió, dando paso a su cara de pocos amigos.
-Qué.- preguntó, sombrío.
-Sí, yo también me alegro de verte- replicó Kolya, socarrón. Se fijó de pronto en su mano izquierda y frunció el ceño- ¿Estás herido?
Viktor se miró la mano vendada como si acabara de acordarse de ella y arqueó las cejas.
-No. Sólo es una quemadura.
-¿Podrás jugar mañana?- preguntó Kolya, pasando al interior y sentándose en una silla cercana a la cama.
-Supongo- murmuró Viktor, apoyándose en la puerta y mirándole con cansancio- Oye, no estoy de humor. Qué tal si te largas. Ya hablaremos mañana.
Kolya chasqueó la lengua en desaprobación y se apoyó en el respaldo de la silla. Sus ojos negros brillaban divertidos.
-Eres la delicadeza en persona. Espero que a ella no le hables en ese tono o nunca te dejará acercarte a menos de tres metros.
Viktor apartó la mirada. La alusión a Hermione le había dolido como un aguijonazo.
-No quiero hablar de eso- atajó, tensando la mandíbula.
Kolya le miró, sorprendido.
-¿Es que te ha pasado algo con ella?-preguntó, extrañado-¡Si ayer me dijiste que estuvisteis a solas charlando en la biblioteca!
Viktor cerró los ojos, como si tuviera una migraña, y chasqueó la lengua con disgusto.
No quería pensar en la tarde anterior. Estar aquellos minutos a solas con ella en la biblioteca le había tenido soñando despierto durante la cena. Se había hecho muchas ilusiones, había fantaseado demasiado. Por eso, cuando ella asomó la cabeza por la tienda esa mañana, Viktor sintió que el corazón se le aceleraba. Por un momento, creyó que había ido a saludarle, a darle suerte en su enfrentamiento con el dragón.
Pero no.
Hermione había ido a ver a Harry Potter.
Y le había abrazado, temerosa de no volver a verle.
Viktor hubiera querido que se lo tragara la tierra en aquel momento. El estómago se le había encogido al verla estrechar posesivamente a aquel chico flaco y despeinado. Durante unos segundos, no había podido pensar ni hacer nada. Sólo quedarse mirándoles como un estúpido mientras sentía que todos sus sueños se hacían trizas a sus pies.
Ella…y Potter.
Le había dolido como una puñalada. Nunca antes había sentido con tanta intensidad el zarpazo de los celos. Cuando le tocó salir a enfrentarse al Bola de Fuego Chino, irrumpió en el foso con tanta frustración que el dragón debió notarlo, porque no dio demasiada guerra. En quince minutos, y gracias al hechizo de conjuntivitis que lanzó a los ojos del reptil, ya había conseguido el huevo de oro.
La caótica y exultante ovación de Durmstrang le dio la oportunidad de escabullirse rápidamente hacia el barco. Se sentía demasiado herido y resentido como para hablar con nadie. Claro que había olvidado que Kolya era indiferente a las puertas cerradas. Le miró con cansancio.
-Te he dicho que no quiero hablar de ella. Déjame solo- le repitió, bruscamente- Me duele la cabeza.
Kolya se puso en pie, ofendido. Sus ojos brillaban, heridos.
-Pues a mí también, de aguantar tus borderías- le contestó- Había venido a contarte una cosa importante, pero veo que será mejor que me marche para que puedas abrirte la cabeza contra un mueble. Así a lo mejor te sientes mejor- restalló, poniéndose en pie y yendo hacia la puerta.
Viktor cerró los ojos un segundo. Si ya se sentía bastante irritado y frustrado, herir a su mejor amigo no mejoraba su ánimo. Ni siquiera se le ocurría una disculpa. Le oyó abrir la puerta y sólo se le ocurrió murmurar:
-Ella…está con Harry Potter.
Pareció funcionar, porque le oyó que sus pasos se detenían.
-Le abrazó cuando estábamos en la tienda, antes de entrar al foso con el dragón.- añadió, casi en un murmullo.
Kolya arqueó una ceja y sin decir nada, cerró la puerta y se volvió hacia Viktor.
-¿Por eso estás así?-se puso en jarras- ¿Por eso me has tratado como a un trapo?
Viktor asintió en silencio. De repente se sentía avergonzado y clavó la mirada en la pared. Sí, ahora se sentía estúpido.
-No significa nada que se abrazaran. Son amigos.-observó Kolya con cierta frialdad. Aún no se le había pasado el enfado del todo, pero al ver la expresión abatida de su amigo, volvió a su manera de ser habitual.- Yo también te di un abrazo y que yo sepa no somos novios¿no?-sonrió-Y menos mal, porque serías una novia horrenda.
Muy a su pesar, Viktor no pudo evitar sonreír a su vez. Algún día tenía que estudiar cómo Kolya lograba arrancarle siempre el mal humor de encima. Era un don que sólo tenían él y su propia madre.
-La periodista insinuó que él era su primer amor- explicó, dejando caer las manos a los lados con impotencia.
Kolya se encogió de hombros.
-¿Y? No te lo creerás. Los periodistas viven de mentir. Yo prefiero creer lo que he visto por mi mismo: que esa chica nunca va cogida de la mano de nadie ni besa a nadie. Y además, mis fuentes lo confirman.
-Ya.-dijo Viktor, tragando saliva.- Pero si es cierto que Potter le gusta, da igual que sean novios o no. No tengo nada que hacer.
-Bah- Kolya agitó la mano despectivamente-¿Tengo que recordarte quien eres?
-Un jugador de quidditch.-respondió, lacónico-y él es El Chico Que Sobrevivió a Voldemort. Yo no apostaría contra su fama.
Kolya se lo pensó durante un segundo y suspiró.
-Vale, es cierto. Es tan famoso o más famoso que tú. Pero tratándose de su mejor amiga, que debe llevar tiempo a su lado, diría que eso le da igual. Tú sólo preocúpate de ser más rápido y pedirle antes que sea tu pareja para el baile.
Viktor asintió distraídamente. De pronto, rebobinó y frunció el ceño.
- ¿Qué¿Un baile?- parpadeó, sorprendido- ¿Qué baile?
Kolya suspiró.
-Eso era lo que venía a explicarte, antes de que te portaras como un imbécil.- respondió, ignorando el ceño fruncido de Viktor- En Hogwarts celebran un baile de Navidad. El baile de nosequé, no me acuerdo del nombre. Todos los campeones están obligados a ir.-le sonrió con picardía- Acompañados, por supuesto. En teoría tienen que abrir la danza. Supongo que Karkaroff te lo explicará con más detalle cuando te encuentre.
Viktor abrió la boca y la cerró, sin decir nada. Un baile. Si iba, tenía que ser con ella. No se imaginaba bailando con otra, y además no conocía a ninguna otra chica en Hogwarts. Dimitrova, la cazadora de la selección de quidditch de Bulgaria, solía ser su pareja en los eventos de ese tipo, pero estaba lesionada y no había viajado a Inglaterra con ellos. Y sinceramente, a quien deseaba llevar era a Hermione. Pero ¿cómo iba a pedírselo? Ni siquiera sabía pronunciar su nombre! Y seguramente alguno de sus dos amigos se lo habría pedido ya.
Viktor sintió que se desinflaba lentamente, como un globo pinchado. Sí, seguramente ese Harry Potter ya se lo habría pedido. Miró a Kolya, desanimado.
-Ya tendrá pareja-murmuró- Potter se lo habrá pedido. No voy a hacer más el ridículo.
-Y dale con Potter- resopló Kolya- No te obsesiones. Han anunciado hoy lo del baile. Dudo mucho que todo Hogwarts pretenda llevarla como pareja. Simplemente espabila. No creo que te rechace.
-¿Y si lo hace?
Kolya arqueó las cejas y se acarició la perilla.
-Bueno, entonces…
Viktor se sentó en la cama con un suspiro y le miró.
-¿Tu vas a ir?
Kolya lo miró con sorna.
-Oh gracias, Viktor. Pero no creo que a Karkaroff le haga ilusión que bailemos juntos.
-No seas idiota –bufó el buscador, meneando la cabeza- No me refería a eso. Me refería a si tú ya se lo has pedido a alguna chica.
Kolya apartó la mirada, incómodo.
-¿A Alexa? No…no se lo he pedido.-hizo un pausa y añadió- De hecho, no le he pedido nada porque nunca he hablado con ella.
-¿Y a qué esperas?
Kolya le miró, sombrío.
-Perdona, pero tú tampoco eres un gran ejemplo en ese sentido-replicó, con un gruñido.
-Ya, pero yo acabo de enterarme- repuso Viktor.-Tú en cambio lo sabes desde esta mañana. ¿Por qué no le has dicho nada?
Kolya se puso rojo.
-Digamos que…me he enterado de algunas cosas…intimidantes.
El buscador enarcó una ceja, intrigado.
-¿Intimidantes¿Cómo qué?
Kolya se rascó el cuello por encima de la casaca y se encogió de hombros.
-Intimidantes como que le partió la nariz a un chico hace tres años. Al parecer, quiso besarla sin su permiso y ella le dio un puñetazo en toda la cara. Desde entonces se ve que no ha salido con nadie más.
Viktor contuvo una carcajada. Era miserable sentirse mejor ante la desgracia ajena, pero la expresión melancólica de Kolya y su violenta enamorada eran demasiado cómicas. Sin poder resistirse, cogió los protectores de las espinillas que usaba cuando jugaba y se las tendió.
-Toma- le dijo en tono serio, aunque el brillo de su mirada le delataba- Para cuando se lo pidas.
Kolya soltó un bufido, examinando los protectores.
-No tienes ninguna gracia. Yo que tú me los quedaría. Los vas a necesitar mañana de todas maneras.
Y era verdad: al día siguiente era el partido amistoso contra Hogwarts. Viktor se pasó una mano por la cabeza rapada y permaneció en silencio durante unos segundos, sopesando posibilidades.
-Eso significa que Vodia jugará también.- murmuró, abstraído.
-Sí, por desgracia - asintió Kolya.- Tendrías que haberle visto esta mañana en el torneo. Si hubiera podido, habría animado al dragón en vez de a ti.
Viktor se rió entre dientes e hizo una mueca de desprecio.
-Muy propio. Y encima es un pésimo jugador. Salir al campo con él significa derrota segura. Así no me apetece jugar mañana.
-No digas tonterías- se rió Kolya-Es la ocasión perfecta para lucirte ante ella.
Viktor negó con la cabeza.
-Odia el quidditch. Dudo que vaya.
-Irá.-le aseguró Kolya, con una sonrisita triunfal.
Viktor levantó la vista y le miró, suspicaz.
-¿Cómo estás tan seguro?
-Porque el buscador de Hogwarts va a ser Potter. Oí que lo decía su capitán.
Viktor entrecerró los ojos y durante varios segundos no dijo nada.
-Dame los protectores- dijo finalmente, levantándose de la cama- Me voy a volar un rato.
Kolya sonrió complacido y le dio una sonora palmada en la espalda.
-¡Ese es el espíritu, Krum!
Ánimo, ánimo! Ayúdame a llegar a esos 300 reviews! Sería el mejor regalo de Navidades atrasadas! APRIETE USTED EL BOTÓN!
