Tacháaaan! Aquí va el siguiente capítulo: el partido de quidditch. Muchas me habéis preguntado si en el cuarto libro salía un amistoso entre durmstrang y Hogwarts. La verdad es que no, me lo he inventado, pero espero que lo veáis factible.

Comonotaréis, la selección de Hogwarts (formada por varios jugadores de cada casa)juega con el uniforme de Ravenclaw, mas que nada porque los Gryffindor no quieren ir vestidos de Slytherin, y no pueden usar su uniforme habitual porque es negro y rojo, los mismos colores que Durmstrang. Así que para evitar peleas internas, todos van de Ravenclaw, que es la casa neutral, y se acabó XD.

Estamos casi en 200 reviews! Queda muy poco para esas 300! Ánimo, ánimo, que la cosa se calienta! Ojito con Vodia, que es un hijo de...!

Un abrazo a todos los que me leeís ;)


Karkaroff entró corriendo en el vestuario donde se estaban cambiando los jugadores del equipo de Durmstrang y dio unas palmadas agresivas en la pared, mirándole con reproche.

-¿Qué? Aún estáis a medio vestir¡Hogwarts ya debe estar listo!

Viktor le miró desde el banco en el que estaba sentado, completamente vestido y con su Saeta de fuego reposando en las rodillas.

-Muy bien, Viktor- aprobó Karkaroff, con voz meliflua. Se volvió hacia el resto y espetó, en tono brusco- ¡Espabilad! No vamos a quedar en ridículo por vuestra holgazanería!

-Señor- Kozinski, uno de los cazadores, levantó la mano- Nuestros uniformes son rojos y negros y los de Hogwarts creo que también. ¿No va a haber confusiones?

Karkaroff resopló, irritado.

-No. Dumbledore nos ha cedido amablemente que mantengamos nuestros uniformes. La selección de Hogwarts irá de azul, creo.- disparó una mirada asesina a Rostoff y Riabonovich, que estaban comentando algo por lo bajini- Y vosotros dos a qué esperáis¿A que os vista yo?

Viktor frunció el ceño, molesto por las estridencias de Karkaroff, y volvió a cerrar los ojos, acariciando suavemente la madera pulida de su Saeta de Fuego. Desde que tenía uso de razón, acariciar el lomo de la escoba le había ayudado a concentrarse de cara a un partido importante. Mientras que todos sus compañeros se ponían nerviosos, parloteaban y repetían la estrategia una y otra vez, él se sentaba en un rincón, y se quedaba en silencio, con los ojos cerrados. La concentración lo era todo. Y aunque el amistoso que estaban a punto de disputar contra Hogwarts no fuera tan importante como cualquier partido de la selección, Viktor sentía que era el encuentro de su vida.

Ella estaría allí.

Por desgracia, Potter también.

La mano enguantada de Viktor se crispó levemente en torno a la escoba y soltó un gruñido imperceptible.

No iba a permitirle que acaparara la atención de Hermione. Iba a demostrarle por qué era el mejor buscador del mundo.

-Viktor- le llamó Karkaroff, arrancándole de sus ensoñaciones- Deja de dormir y acércate. Quedas al frente del equipo. Explícales cúal es la estrategia.

Con un imperceptible suspiro de resignación, Viktor se puso pesadamente en pie y se acercó al corro de capas rojas. Sin embargo, antes de que pudiera unirse a ellos, saltó la voz indignada de Vodia Riabonovich:

-¿Krum,al frente¿Por qué¡Esto no es la selección! Es el equipo de Durmstrang y en Durmstrang yo soy el capitán!

Es verdad, murmuró Viktor. Por mal que le cayera Vodia, tenía razón. Aunque él había sido capitán de Durmstrang, su deber con la selección búlgara le hacía ausentarse de la escuela con tanta frecuencia que acabó sugiriendo que nombraran a otro capitán. Lo que no podía imaginar era que le darían el puesto a Vodia Riabonovich, el peor golpeador de la historia de Bulgaria. Viktor sospechaba que el hecho de que su familia fuera de las más ricas del país había tenido algo que ver.

Pero Karkaroff no estaba para gaitas. Clavó sus fríos ojos negros en Vodia.

-Viktor os dirigirá y punto.- zanjó, en un tono que no admitía réplica.- No te atrevas a discutirme, Riabonovich.

Vodia calló, pero en sus ojos bullía un resentimiento atroz. Esperó a que Karkaroff les dejara solos para volverse hacia Viktor con una sonrisa que podría haber helado la sangre de cualquiera.

-Y bien, capitán? ¿Cúal es la estrategia?- preguntó, con envenenada amabilidad.-Ilumínanos.

Viktor le lanzó una mirada de advertencia pero optó por ignorarle. Ya estaba bastante inquieto como para enzarzarse en una pelea con él. En lugar de eso, extendió la palma de la mano al centro del corro, para indicar sobre ella las posiciones.

-Kopalski, tú guardas la meta, como siempre.- indicó, mirando a un chico bajito y robusto- Eres zurdo, así que espero que hayas estado practicando las paradas con la derecha.

-Sí- respondió éste, ansiosamente- 19 de 20 en el último entreno.

-Bien-asintió Viktor, serio. Su mirada se posó ahora sobre Rostoff, uno de los golpeadores.-Tú y Riabonovich os encargáis de la Bludger, pero quiero que en vez de estar en el centro del campo, os adelantéis un par de yardas y estéis más cerca de Kopalski. Acordaos de estar en diagonal, nunca en…

-Deberíamos estar en el centro - le interrumpió Vodia, en tono beligerante.- Es lo mejor para defender. Deberías saberlo.

Se hizo un tenso silencio de pronto, y pareció que la temperatura del vestuario había caído en picado.

Viktor le miró, sombrío. Sentía las miradas aprensivas del resto clavadas en él, como esperando que en cualquier momento perdiera definitivamente la paciencia y le diera a Vodia su merecido.

Aguanta.

En lugar de partirle la nariz, Viktor carraspeó.

-Cualquier jugador con un mínimo de experiencia sabe que el juego nunca se desarrolla en el centro, sino cerca de la meta- replicó, glacial. Le clavó la mirada-Si estuvieras en la selección, lo sabrías.

Vodia abrió mucho los ojos y se puso rojo de ira. Kopaski, que estaba a su lado, se apresuró a sujetarle de un brazo por si acaso.

-Cálmate - le suplicó, en murmullos- Vamos, déjalo. Viktor sabe lo que hace.

-Por supuesto. La gran estrella de quidditch está con nosotros¡estamos salvados!- exclamó, cínico.

-Los problemas que tengas conmigo los arreglamos después del partido- silabeó Viktor lentamente, sin apartar su mirada del golpeador.

-¿Ah si?-Vodia ladeó la cabeza, desbordante de resentimiento-¿Por qué no los solucionamos en el partido?

Los ojos de Viktor llamearon y dio un paso hacia él. El resto del equipo cruzó miradas alarmadas.

-¿Eso es una amenaza?- siseó el buscador, sin apartar la mirada de él.

-Es….

-¡EH¡EH!- gritó Rostoff, separándoles -¡Por favor¡Tenemos un partido ahora¡D-dejad eso para luego, vale?-se secó el sudor de la frente- ¡ Y V-vodia, cállate de una puta vez y deja que Viktor acabe de dar las instrucciones!

-Oh, por supuesto-murmuró Vodia con todo el desprecio del que era capaz. Se volvió hacia Kopalski, que aún le tenía agarrado, y le dijo- Ya puedes soltarme, Sergei. Aún no voy a romperle la cabeza.

Viktor tensó la mandíbula, pero las miradas suplicantes del equipo le obligaron a hacer un esfuerzo e ignorarle. Pasaron cinco largos segundos hasta que volvió a retomar las indicaciones.

-Como iba diciendo- prosiguió volviendo a centrar su atención en Rostoff- Quiero que estéis en diagonal el uno respecto al otro. En paralelo no me servís de nada.- se volvió ahora hacia los tres cazadores- Nikolaiev, tú en la punta del triángulo. Procura no perder de vista al tal Davies. Dicen que es muy bueno. Yushénko y Fiodoroff, izquierda y derecha. ¿alguna pregunta?

-¿Es cierto que el que El Chico que Sobrevivió va a ser el buscador?- preguntó Nikolaiev, con curiosidad.

Viktor frunció el ceño.

-Sí, pero no os preocupéis-respondió- Potter es cosa mía.

-Se rumorea que es un gran buscador- insinuó entonces Vodia, con una desagradable sonrisa- Ten mucho cuidado, Krum. No queremos que te humille un niño de quince años.

Viktor apretó el puño enguantado y se disponía a contestarle, cuando entró Kolya corriendo en el vestuario a dar la voz de alarma.

-¡Eh! Que ya está Hogwarts en el campo!- al oírle, todos se apresuraron a coger sus escobas y salieron atropelladamente. Cuando Víktor se dispuso a seguirles, Kolya le retuvo un segundo por el brazo y le susurró-Está en la grada superior izquierda, al lado de una pancarta que pone "Arriba Hogwarts". Sonríele un poco cuando vueles cerca- añadió, guiñándole un ojo.

Viktor gruñó algo y asintió.

-Te veo luego- dijo, corriendo por el pasillo hasta detenerse junto a sus compañeros, que estaban esperando la señal para salir. Podían oír los cánticos entusiastas del público en apoyo a los jugadores de Hogwarts, y una voz masculina que retransmitía al estadio el encuentro e iba presentando a los jugadores:

"Weasley, de Gryffindor!- anunciaba Lee Jordan con la varita como micrófono- ¡Los golpeadores de Slytherin: Goyle! Crabbe! Aquí llegan los cazadores: Davies, de Ravenclaw! Eso es, chicas! Smith y Bradley de Hufflepuff! …y… el buscador! Un aplauso para Harry Potter, de Gryffindor! Lamentamos la ausencia de Cedric Diggory en este partido, pero ya se sabe, los dragones queman! Y ahora la selección de Durmstrang! De rojo y con el número…"

Uno a uno, fueron saliendo los búlgaros en cuanto oían sus nombres.

"Rostoff! Riabonovich!..."

Viktor cerró los ojos y se besó el puño, dedicándole como siempre el partido a su hermano.

-No me dejes decepcionarla, Vassilij- rezó, en susurros.

"…y hace falta acaso presentar al buscador de Durmstrang? Lo habéis adivinado! Recordad este momento para contárselo a vuestros nietos, porque aquí está el halcón de Bulgaria…VIKTOR…KRRRUM!

Al oír su nombre, Viktor se montó en la escoba, y dando una patada al suelo, salió del vestuario, elevándose hacia el cielo nublado como una flecha. El público- incluso los de Hogwarts y Ron en la portería- rompió a aplaudir. Desde la grada donde estaban sentados sus compañeros de Durmstrang, se oía corear:

"KRUM! KRUM! KRUM!

Viktor se detuvo un segundo para ponerse las gafas protectoras y acto seguido se dejó caer hacia el campo en una impresionante pirueta giratoria que le valió otro aplauso ensordecedor.

"…véis que no es campeón por nada! Ahí sale el árbitro!"

Viktor voló suavemente hasta el centro del campo, alineándose junto a sus compañeros. Sus capas rojas con el águila bicéfala negra ondeaban a su espalda, y de lejos parecían siete lenguas de fuego. Frente a ellos, estaban los seleccionados de Hogwarts, vestidos con un uniforme azul y plateado de Ravenclaw.

Viktor miró con desconfianza a Harry Potter, que a su vez le miraba con ingenua emoción, y le estudió mientras el árbitro repetía las reglas.

Debe ser muy ágil, calculó, apreciando la corta estatura de Harry y su constitución delgada. Debía pesar quince kilos menos que él, pero eso también significaba que no tenía tanta fuerza y que por tanto, le costaría dirigir la escoba en un día de viento.

Y hoy era uno de esos días.

Viktor observó también que Harry era diestro, a juzgar por la pierna con la que se apoyaba en la escoba.

Bien, se dijo para sus adentros, resumiendo la información, Puede que sea más ágil, pero si ganamos mucha altura estará expuesto a las corrientes de viento y tardará en controlar la escoba. Tengo que mantenerle arriba de todo.

Viktor elevó la mirada al cielo. Parecía que fuera a llover de un momento a otro, a juzgar por la densidad de las nubes que encapotaban el firmamento. El viento era extraordinariamente frío y húmedo, pero ya estaba acostumbrado. Los inviernos en Bulgaria eran infinitamente peores.

-A menos que se desate el gran diluvio- decía el árbitro- el partido no se suspenderá, así que…

Viktor se volvió hacia la grada izquierda superior. Allí estaba la pancarta de la que le había hablado Kolya, y junto a ella, con los codos apoyados sobre la barra y el pelo castaño al viento, estaba Hermione, animando a Hogwarts.

Viktor sintió que el corazón aceleraba su ritmo. Durante un breve segundo, fantaseó con que ella le animaba a él.

Con poder verla en la grada, sabiendo que después del partido ella le estaría esperando para abrazarle. Con poder dedicarle las mejores jugadas. Llevarla con él a todas partes, confiarle sus frustraciones, celebrar con ella las victorias.

Con el pulso latiéndole exaltado, Viktor volvió a alzar la vista a la grada, y se quedó blanco. Bajó la vista hacia la hierba, desconcertado.

¿Era posible?

¡No podía ser!

Viktor tragó saliva.

¡Ella le estaba mirando!

Temblando ligeramente, se bajó las gafas protectoras un momento, para ver mejor, y volvió a mirar hacia ella.

Oh, Merlin.

Estaba mirándole. Sí. Y además, le estaba sonriendo tímidamente.

Viktor echó para atrás la escoba y le sonrió a su vez, haciendo un pequeño gesto con la mano. Se sentía eufórico. Con el corazón latiéndole como un tambor de guerra, volvió a ponerse las gafas y centró su vista en el árbitro, exultante. Iba a ir a por todas.

En la grada, Ginny no podía creerlo.

-¡Te estaba mirando!- le gritó a Hermione, emocionada- ¿Ves como tenía razón?

Hermione se puso roja. A pesar del frío que hacía, sentía el rostro extrañamente caliente.

-No digas tonterías. Me ha saludado porque me ha reconocido- dijo.

- Sí, claro- resopló la pelirroja- Yo no veo que salude así a ninguna otra.

-Sólo hemos hablado dos veces- repuso Hermione-No empieces, Ginny.

La Weasley se pasó la lengua por los labios, divertida.

-Lo que tú digas.- se inclinó sobre la baranda y aulló- VAMOS, KRUM! AUPA DURMSTRANG!

-GINNY!- se escandalizó Hermione, viendo como sus compañeros se volvían hacia ella con miradas sombrías- ¡No puedes animar al equipo contrario! Qué van a decir Harry y Ron!

Ginny agitó la mano con desdén.

-Lo entenderán cuando seas la novia de Krum- se rió.

Hermione se puso roja y frunció el ceño.

-Ginny, no seas exagerada. Eso no…

No pudo acabar la frase. Con un fuerte pitido, la snitch se elevó en el aire como una centella dorada y tras ella salieron disparados Viktor y Harry. El partido había comenzado.

Durante la primera media hora, ninguno de los equipos estaba realmente a la ofensiva, pero a partir de los tres cuartos, los gritos en búlgaro de Krum y las indicaciones airadas de Davies a su equipo parecieron surtir efecto y el juego comenzó a volverse apasionante.

"Davies….Davies para Bradley…ESO ES! Parece que el guardameta búlgaro está un poco perdido! Rostoff …Nikolaiev…la Bluedger va hacia Krum! LE VA A DAR! Menuda finta¡Eso es esquivar! Parece que Krum está enfadado con Riabonovich porque la ha dejado pasar…Eso ha dolido! Suerte que no entendemos nada de lo que dice, porque no debe ser muy agradable…"

-¡QUÉ HACES!- le gritaba Viktor a Vodia, pasando al vuelo junto a él- HA ESTADO A PUNTO DE TIRARME!

Con la cara roja, Vodia le gritó a su vez algo que no pudo entender, porque en ese momento, el locutor se volvió loco:

"¡POTTER LA HA VISTO¡HA VISTO LA SNITCH!"

Aparcando el conflicto con Vodia, Viktor se lanzó como una flecha tras Harry, maldiciendo entre dientes. ¡Maldito Vodia¡Había dejado que la bluedger fuera hacia él!

Está vengándose, comprendió. Quiere tirarme de la escoba, aunque eso signifique la derrota para el equipo.

Apretó los dientes y redobló la velocidad, alcanzando a Harry en su descenso hacia el suelo. Sólo entonces, y por pura casualidad, distinguió durante una milésima de segundo el brillo dorado de la snitch sobre sus cabezas, cien metros arriba, y comprendió que Potter había tratado de engañarle con el amago de Wronski.

Impresionante, concedió con sinceridad. Pero yo ya sé donde está la snitch y tú no. De una fuerte patada lateral, corrigió la trayectoria de la escoba y se dirgió hacia el cielo, cortando el aire como un cometa.

"…impresionante el amago de Potter! Es la primera vez que lo hace y casi consigue engañar a Krum! Recordemos que en los últimos mundiales esa fue precisamente la táctica que usó el Halcón para engañar al buscador irlandés…Krum va tras el snitch! Potter, reacciona! …."

Las gradas vibraban con cada maniobra de los dos equipos. Incluso algunos Slytherin estaban vitoreando a la selección de Hogwarts, pese a que el buscador era Harry y no Draco, como pretendían. Este último, por supuesto, estaba animando a Durmstrang con todos sus pulmones.

-¡Haz que Potter muerda el polvo, Krum!- chillaba.

- ¡No tienes vergüenza, Malfoy!- le gritó indignado Seamus Finnigan, que estaba sentado dos filas por debajo de él.

-¡Vergüenza la tuya, sucio Gryffindor!- le replicó Draco, tirándole a la cabeza el paquete vacío de caramelos Bertie Boot.

Quedaban ya sólo cinco minutos para que acabara el partido. Durmstrang superaba por treinta puntos a Hogwarts, pero el snitch seguía resistiéndosele a Viktor, sobre todo porque Vodia había conseguido desviar una Bludger hacia él y le había dado de refilón en la nariz. No se la había roto, pero había sido suficiente para provocarle una fuerte hemorragia y un mareo.

Harry, que en aquel momento tenía a Viktor pisándole los talones, no pudo evitar reprimir un escalofrío al verle con la nariz chorreando sangre sobre la boca. Viktor ensangrentado daba miedo. Parecía una fiera salvaje.

"…estos búlgaros son de hierro! Para cuando acabe el partido vamos a necesitar una transfusión para Krum, jajaja!- se rió Lee Jordan- Pero…qué ha pasado! Han golpeado a POTTER! POTTER ESTÁ CAYENDO SIN CONTROL! QUE ALGUIEN HAGA ALGO!

Hogwarts estalló en un chillido de pánico al ver a Harry desplomarse en picado, hacia el suelo. Los profesores se pusieron en pie, McGonagall buscando histérica la varita.

Viktor no se lo pensó dos veces. Espoleó la escoba hacia él y se dejó caer en picado hacia el suelo, rescatando el cuerpo del buscador de Hogwarts segundos antes de que impactara contra el suelo.

Aterrizaron en la hierba con un golpe sordo. El estadio entero-menos Malfoy- rompió a aplaudir, enloquecido.

"…ESO HA ESTADO MUY CERCA!PERO QUE MUY CERCA! LA BLUDGER HA DERRIBADO A POTTER Y HEMOS ESTADO MUY CERCA DE QUEDARNOS SIN BUSCADOR EN GRYFFINDOR!"

Hermione, en la grada, se llevó una mano al corazón y se sentó. Se había quedado blanca al ver caer a Harry de la escoba. Ginny tampoco había recuperado el habla para cuando Madame Hooch pitó el final del partido.

"HOGWARTS 100, DURMSTRANG 130! UN PARTIDO ACCIDENTADO, YA LO CREO!

Viktor se quitó las gafas protectoras, dejándoselas colgadas del cuello, y se llevó una mano a la nariz. Seguía sangrándole mucho, y encima no había conseguido la snitch. Miró con frustración a Potter, que estaba parpadeando, confuso, aún en el suelo.

Los medimagos se acercaron a ellos corriendo.

-¿Estáis bien? Camilla para Potter, rápido!- dijo uno de ellos. A continuación se volvió hacia Viktor- ¿Puedes caminar? Acompáñame al vestuario. Hay que detener la hemorragia.

Viktor se puso en pie trabajosamente. La cabeza le daba vueltas del golpe. Echó a caminar tras el médico, apretándose la nariz con una mano para atajar el sangrado. No se atrevía a mirar hacia la grada. No quería que ella le viera de aquella manera. Derrotado, ensangrentado y sucio de tierra.

No quería que viera el perdedor que estaba hecho. Lo único que deseaba era volver a su camarote y encerrarse allí.

Pero antes tenía algo que hacer.

Vio a Vodia en la entrada del vestuario, hablando y riéndose con Nikolaiev, y se acercó a él con paso rápido, quitándose los guantes de un tirón. Al verle aproximarse, Vodia le dedicó una sonrisa burlona.

-¿Te duele, Krum?

Fue la gota que colmó el vaso. Antes de que nadie pudiera detenerle, Viktor le asestó un puñetazo que le hizo crujir todos los huesos de la cara. Vodia cayó al suelo con un alarido de dolor, ante la mirada horrorizada de Nikolaiev.

-¡Eh!- gritó el medimago que le acompañaba, corriendo hacia él.

-Viktor!-se escandalizó Nikolaiev.

Pero Viktor estaba fuera de si. Se acercó a Vodia, que agonizaba retorciéndose en el suelo, y lo levantó por las solapas, acercando su rostro al suyo.

-Atrévete a volver a jugármela y te juro que te mataré!- le advirtió, jadeando airado.

Le soltó sin más sobre la hierba y con una patada a la puerta, entró en el vestuario. Sus compañeros, que se estaban cambiando, levantaron la cabeza al verle, sonrientes.

-Viktor, hemos ganado!- le recibió Rostoff, alborozado. Sin embargo, su expresión cambió cuando advirtió la cara de pocos amigos del buscador.- ¿Pa..Pasa algo?

-Pregúntaselo a Vodia- terció Viktor, sin mover un músculo de la cara- El bludger que le dio a Potter iba dirigido a mi.

Todos se miraron, atónitos.

-¿QUÉ?

-¡No se habrá atrevido!- se sumó Kopalski, consternado.

-¿Por qué crees que estoy sangrando, Sergei?- le preguntó Viktor con un gruñido. Se sentó en el banco y se quitó las botas de un tirón.- Si queréis podéis preguntárselo. Está fuera, en el suelo.

-Ya no- era Nikolaiev, que acababa de entrar- Acaban de llevárselo los medimagos.

Yushénko parpadeó.

-¿Por qué está en el suelo?

-Porque Víktor le ha roto la nariz de un puñetazo, y no se hable más del asunto, idiota- replicó. Se volvió hacia Viktor- Oye…Viktor.

Éste levantó la cabeza, pero no le miró. Nikolaiev tragó saliva.

-Quiero que sepas que… Vodia se lo merecía.-carraspeó- Aunque sea mi amigo. No ha estado nada bien lo que ha hecho en el campo. Sólo eso- murmuró, y salió del vestuario.

Los que quedaban intercambiaron miradas en silencio y convinieron que era mejor dejar a Viktor solo, así que recogieron sus cosas y con frases suaves de despedida se marcharon de allí.

Viktor suspiró y se apretó las sienes. Ahora la hemorragia se había detenido, pero le dolía mucho la cabeza. Se quitó la camiseta y estaba a punto de quitarse los pantalones cuando llamaron a la puerta del vestuario.

-Qué- gruñó, sin volverse. Abrió el grifo y probó el agua con la mano.

-Soy yo- reconoció la voz de Kolya.

Siempre venía a verle al vestuario después de los partidos.

-No quiero hablar ahora- suspiró Viktor, sin volverse- Te lo explicaré luego.

Kolya no respondió, pero el buscador le oyó acercarse a paso rápido y detenerse junto a él. Se volvió con cansancio y le miró.

-Te he dicho que…

-No, no lo entiendes. Ella está aquí, imbécil!- siseó Kolya, excitado- ¡Está en la puerta!

Viktor se quedó blanco.

-¿Qué?- dijo estúpidamente.

-Ponte algo. Y lávate la cara, rápido- le espetó, empujándole hacia el lavabo.- Ha venido a verte.

De pronto, Viktor se olvidó de quién era o qué hacia en la vida. Se movió como un autómata hacia el espejo y contempló su rostro ensangrentado como si no se reconociera.

¿Había ido a verle?

Era como si sus fantasías de antes del partido se hubieran convertido en realidad. Se frotó la cara con agua hasta eliminar casi todo el rastro de sangre y se puso rápidamente la misma camiseta que había llevado antes. No tenía tiempo de buscar en la bolsa algo limpio.

-Apesto a sudor- se lamentó, mirando a su amigo, que tiraba de él hacia la puerta.

-Así pareces más viril- resolvió Kolya- No te acerques mucho a ella y ya está- y sin más, le empujó hacia el exterior.

Al verle, Hermione sonrió ligeramente. La acompañaba una chica pelirroja, que esperaba prudentemente unos pasos atrás de donde estaban ellos. Viktor la reconoció; era la misma que les había interrumpido el día en que se conocieron.

Volvió a mirar a Hermione, nervioso.

-Hola- saludó ella- Perdona, supongo que estabas…-miró la camiseta roja., sucia de sangre- duchándote. Tu amigo me dijo que estabas aquí.

Viktor tragó saliva. Bajo la mirada de aquellos ojos castaños, perdía la facultad del habla, y a cada segundo que tardaba en recuperarla, se sentía más y más estúpido.

-Yo no…aún no. Iba ahora.- consiguió decir finalmente. Merlín, estaba tan nervioso que podría habérsele salido el corazón del pecho.-¿Qué quieres?- y se abofeteó mentalmente, temiendo haber sonado demasiado brusco.

Afortunadamente, Hermione sabía que su falta de formas era debida a la barrera idiomática y no a otra cosa.

-Quería agradecerte que salvaras a Harry- le dijo, mirándole a los ojos- No tendrías por qué haberlo hecho y sin embargo, lo hiciste.

Viktor no sabía qué decir. Sintió que se ponía rojo. Rogó por que no se notase.

-No es nada. Es…compañero. - respondió entrecortadamente.- A mi gustaría que salvaran…también.

Genial, pensó para sus adentros. Sigue tartamudeando y creerá que eres un gilipollas.

-Ha sido muy noble por tu parte- continuó ella- Pensé que debía decírtelo, ya que, bueno…estáis enfrentados además en el torneo.

Viktor asintió, mirándola a los ojos como si quisiera beberse sus pupilas. A cada segundo que pasaba, le parecía más y más hermosa.

-De nada- repitió, y la sonrisa suavizó sus duras facciones- De verdad.

-Vuelas muy bien- dijo ella de pronto- Cómo se llama eso que has hecho a la entrada¿El rulo ese?- giró un dedo, imitando la pirueta giratoria.

Viktor tosió, halagado.¡ Había servido de algo, al fin y al cabo!

- El …-lo pronunció en búlgaro y se quedó en silencio un segundo, traduciendo- el "Rizo Durhavy".

-Ha sido impresionante- sonrió ella.- Bueno-dijo, volviéndose hacia Ginny, que la esperaba atrás- Me tengo que ir ya. Nos vemos en la biblioteca- añadió.

Viktor tragó saliva.

-¿Mañana?

Hermione se volvió, sorprendida. Viktor temió por un momento haber parecido un ansioso. No sólo la miraba fijamente, sino que encima la acosaba.

Pero Hermione simplemente sonrió y asintió.

-Allí estaré- le dijo, y se marchó.

A Viktor de repente ya no le dolía nada, ni el golpe en la nariz, ni haber perdido la snitch, ni la contienda con Vodia. Todo su universo pasó a girar en torno a una palabra.

Mañana.


Si te gusta esta historia, si amas a Viktor aunque esté sudado y ensangrentado...déjame un bonito y sabroso review!