Por fin el baile! 17 páginas de word para vuestro disfrute, o al menos eso espero. Muchísimas gracias a todas las que le leéis esta historia! Tener 430 reviews es como un sueño hecho realidad, y me pregunto: se podría llegar a los 500? Si eso sucede, me corto el pelo:P

Muérdago y Mortífagos está en proceso. Ya llevo cuatro páginas del nuevo capítulo , y espero colgarlo pronto. Estaba encallada con la historia, pero nada como leer algún buen Dramione para que me vuelva la inspiración!

Bueno, a por la historia...recordad que si me dejáis un review me haréis muy feliz, y animaréis a otras personas a leerlo! Compartid el amor por esta historia!


Viktor dejó caer la navaja de afeitar y se llevó una mano a la barbilla donde comenzaba a brotar una minúscula gota de sangre.

-Mierda, mierda.-masculló, acercando la cara al espejo para mirar los desperfectos.

Normalmente no tardaba más de diez minutos en afeitarse, pero estaba tan nervioso al pensar que dentro de una hora se reuniría con Hermione para ir al baile, que el pulso le temblaba ligeramente, y ya se había cortado tres veces: dos en la barbilla, y una en la mejilla derecha.

¿Por qué estaba tan nervioso? Había ido a muchos otros bailes. De hecho, como estrella mundial de quidditch, estaba más que habituado a que le invitaran a fiestas y galas. Gracias a eso había aprendido a bailar el vals de manera muy aceptable, pero inexplicablemente no estaba seguro ni de dónde tenía los pies ahora.

-Calma.-le dijo a su imagen en el espejo.- No pasa nada.

Cogió de nuevo la navaja y con mucho cuidado se repasó la barbilla y la línea de la mandíbula. Mientras tanto, pensaba en lo que le diría a Hermione cuando la viera. ¿Tendrían ocasión de estar a solas?. Lo más importante es que ella no se sintiera incómoda. Esa posibilidad le aterraba más que cualquier otra cosa.

Estaba tan concentrado que cuando Kolya irrumpió gritando en el cuarto de baño, la navaja se le fue en el sobresalto y se cortó en la mejilla izquierda.

-OH, DIOSES DEL AMOR, ESTA ES LA NOCHE!- clamó Kolya, exultante, apareciendo por el marco de la puerta.

Víktor dejó caer el brazo con la navaja y le lanzó una mirada asesina a través del espejo.

Kolya frunció el ceño.

-¿A qué viene esa cara tan larga?- se acercó por detrás, curioso, y se quedó mirando su rostro- Oye¿te has cortado?

Viktor se sintió desfallecer.

-¡Por tu culpa inútil!-estalló-¿Cúantas veces te he dicho que llames antes de entrar?

-¿Cómo que por mi culpa?- se sorprendió Kolya- A ver, a ver dónde está la tragedia.- le cogió la cara y le miró el corte con desinterés- Bueno, no te vas a morir. ¡Pero si hasta tienes uno igual en la otra mejilla, a conjunto!.- ignoró el aspecto desquiciado de Viktor y miró hacia la cama, donde descansaba la chaqueta y la parte de arriba de la casaca roja que iba a llevar.- ¿No te vistes ya?

Viktor arqueó una ceja con sarcasmo.

-No, pensaba ir así al baile.

Kolya echó la cabeza para atrás y examinó el aspecto de su amigo. Viktor iba descalzo y en camiseta interior de tirantes.

-Bueno, tienes tu encanto, pero ir sin zapatos a un baile con 200 personas puede ser temerario. ¿A qué hora has quedado con ella?

Viktor miró el reloj y su faz morena palideció ligeramente.

-Dentro de 40 minutos.- suspiró. Se sentó en la cama y comenzó a ponerse las botas.

¡Cuarenta minutos¿Era posible que el tiempo pasara tan rápido? Comenzó a sentir un vacío en el estómago ante la proximidad de su encuentro con ella. Aún no había decidido qué temas de conversación sacar en caso de que ambos se quedaran en silencio. La voz de Kolya interrumpió el curso de sus pensamientos.

-¿Te has dado la ducha fría?

Viktor paró en seco y le miró entornando los ojos.

-No.

-Sólo era una pregunta- repuso Kolya alegremente. Se apoyó en la pared y le contempló vestirse con una sonrisa pícara bailándole en los labios.-¿Entonces has decidido pasar a la acción?

Viktor se puso en pie y se abrochó la casaca roja.

-No voy a hacer nada.- puntualizó, tirándose de los faldones para abajo- O en todo caso, nada que ella no desee.- se ajustó sobre el hombro la chaqueta roja, ribeteada de piel de oso, y se volvió hacia él- ¿Estoy bien?

Kolya frunció el ceño.

-¿Has engordado?- preguntó, mirando los pliegues que formaba la casaca.- Te va un poco justa.

Viktor se palpó el estómago, que seguía duro y plano como una tabla de planchar.

-No creo. Pero es posible q haya ganado musculatura en la espalda.-admitió. Tragó saliva, algo inquieto, y tiró de la tela para eliminar las arrugas.-¿Se nota mucho?

-Cuando estás quieto sí- respondió Kolya, analizando su aspecto- Baila toda la noche y ni se te ocurra sentarte.

-Qué bien -gruñó Víktor.- Esperemos que ella tenga ganas de bailar.

-¿Qué tal estoy yo?- preguntó Kolya tras una pequeña pausa. Dio un paso atrás para que Viktor le viera bien. Llevaba el mismo uniforme rojo de gala que él; el uniforme de Durmstrang. La diferencia es que si a Viktor le iba justo, a Kolya parecía faltarle algo de carne para llenarlo.

-No sé- respondió Viktor, encogiéndose de hombros- Tú siempre estás igual. Bien, supongo.

Kolya soltó un bufido de indignación.

-Está claro que no le gustas por tu locuacidad- dijo, abriendo la puerta.-Vámonos, las damas nos esperan.

-Sí que se ve. Se ve muchísimo. Oh, Merlín, dónde está Lavender! Ella sabe cómo disimularlos!

-Ginny, te prometo que no se ve. Lo ves tú, porque sabes que está ahí, pero Neville ni se dará cuenta.-insistió Hermione.

Pero Ginny estaba demasiado preocupada por la catástrofe de tener un grano como para atenerse a razones.

-¡Lavender¡Lavender!-salió corriendo al pasillo en busca de la Gryffindor, con los zapatos de baile en la mano.

Hermione suspiró y cerró la puerta. Sólo le faltaba ponerse el vestido. En la penumbra de la habitación, el brillo de la tela parecía un guiño de complicidad. Hermione se frotó los brazos, intentando tranquilizarse.

Todo iba a salir bien. El vestido le iba bien, un pelín largo, pero bien. Los zapatos eran otra cosa. Al no tener tiempo para buscar unos, Hermione había acabado comprándose en Hogsmeade los primeros que le fueron bien: unas sandalias plateadas de tacón de aguja que la elevaban a una altura desacostumbrada. Eran muy bonitos, pero Hermione intuía que después de tres horas con ellos, sus pies no opinarían lo mismo. Había practicado a caminar con ellos por el cuarto, porque le preocupaba la posibilidad de perder el equilibrio y caerse delante de todo el mundo.

Hermione se mordió el labio con ansiedad.

Seguro que me caigo, pensó. Algo tiene que salir mal. Se imaginó a sí misma rodando escaleras abajo y rompiéndose las dos piernas.

Todo era demasiado bonito para ser verdad. ¿Desde cúando la empollona conquistaba al príncipe azul? No, el cuento tenía que venirse abajo en algún momento.

Miró el reloj. Quince minutos y Víktor estaría abajo esperándola.

Dios¿por qué le temblaban las manos? A ese paso, nunca conseguiría bajar la cremallera del vestido! Repasó mentalmente los aspectos positivos para tranquilizarse. Su pelo estaba realmente bien. Después de tres pociones alisadoras, casi había llorado de emoción al verlo caer por su espalda, liso y brillante. Ahora las puntas se le habían ondulado un poco, pero con el moño apenas se notaba. No estaba muy convencida con la pintura de labios que Lavender se había empeñado en que usara, pero ahora no iba a tocar nada. Por si acaso.

Se puso el vestido y cerró los ojos cuando sintió la tela fría abrazar su piel desnuda.

Estaba sucediendo. Ya era otra persona, o si más no, lo parecía. Al mirarse en el espejo, se había sentido bonita por primera vez en su vida. No inteligente o atractiva, sino…bonita. Ni despampanante, ni sexy. Bonita. Femenina. Se sorprendió deseando que Viktor la admirara, que pensara que estaba guapa.

Hermione abrió los ojos horrorizada y sacudió la cabeza. ¿Pero qué estaba pensando?

Tanto tiempo con Lavender me ha corrompido, pensó, sentándose en la cama para ponerse las sandalias.

Técnicamente, sabía que no estaba mal desear ser admirada. En teoría era natural. Le gustaba que los demás admiraran sus notas y su inteligencia, pero nunca se había planteado que alguien pudiera admirarla físicamente.

Hermione se puso roja. ¿Significaba eso que quería que Viktor la deseara?

-Oh no.- se asustó, apretándose las manos frías contra las mejillas ardientes- Para qué habré pensado en eso ahora. No, no- susurró.

¿Qué pensaría Viktor cuando viera que llevaba la espalda totalmente al desnudo? Peor aún¿qué haría¿Haría algo?

Hermione se llevó una mano al pecho. El corazón le latía fuertemente, de la emoción y de los nervios. Al otro lado de la puerta cerrada se oían las voces y el frufrú de los vestidos de las chicas que se dirigían en grupo hacia la escalera. Hermione contó hasta diez para tranquilizarse.

No iba a pensar en Ginny guiñándole el ojo y diciéndole que Viktor no podría apartar la vista de su espalda. No iba a pensar en los cientos de películas estúpidas y pueriles que había visto en las que todos los bailes acaban inevitablemente con un beso. Esto último la intimidaba bastante.

No, no, no.

Cerró los ojos y respiró hondo.

Ya,

Ya estaba tranquila.

Al otro lado de la puerta el jaleo había cesado. Todas debían estar abajo ya. Miró el reloj y se dio cuenta de que hacía cinco minutos que Viktor la estaba esperando. Con una exclamación ahogada de sorpresa, Hermione se miró por última vez al espejo y salió del cuarto, cogiéndose los bordes del vestido para no tropezar con él.

Mientras tanto, al pie de la escalera, Viktor trataba de concentrarse en lo que le decía Kolya, que llevaba del brazo a su "diosa" pelirroja. Incluso procuraba sonreír, pero estaba tan nervioso que sólo podía apretar los puños para no morderse las uñas. A su alrededor, tres o cuatro parejas cuchicheaban alegremente y se llamaban entre si con gestos emocionados.

Viktor se pasó la lengua por los labios y tragó saliva.

De pronto, todos enmudecieron. Viktor alzó la vista, sobresaltado por el repentino silencio, y su mirada fue a posarse en lo mismo que había cautivado la atención de todos.

Una chica. Una chica preciosa, ataviada con un vestido azul intenso cogido al cuello, bajaba lentamente por la escalinata, como si temiera dar un paso en falso.

Viktor tragó saliva, sin arrancar su mirada de los pies de ella. A su alrededor, se alzó un murmullo de excitación.

-¡Pero la habéis visto¡Quién lo iba a decir!

-¿Pero quien es?

-¡Está cambiadísima!

-¡No parece ella!

Viktor no respiraba, no se movía. El tiempo se había detenido. Cada paso que Hermione daba, con aquellas pequeñas sandalias plateadas que escapaban del vestido azul como peces del oleaje, se grababa en su memoria. El mundo entero se había quedado en silencio; sólo le llegaba un eco distante y lejano, y el martilleo profundo y sordo de su propio corazón.

Haciendo acopio de valor, finalmente la miró a los ojos, y su mirada era la del devoto que contempla a una virgen. Hermione resplandecía. Parecía la misma, sólo que mil veces más ella. Sus brazos suaves parecían de madreperla en contraste con el vestido, y sobre su rostro encendido brillaba su boca roja.

Viktor sintió que nada importaba; ni él, ni el quidditch, ni Kolya, ni su pelirroja. Todo lo que era bueno y bello del mundo parecía haberse concentrado en ella en aquel preciso instante en que bajaba hacia él, sonriendo con timidez pero a la vez sin vacilar un instante.

Ya fuera por su belleza o simplemente por el shock de verla tan cambiada, todos la miraban en silencio.

Hermione sonrió para sus adentros, satisfecha con el efecto causado, y miró a Víktor.

Éste se cuadró, juntando los talones al estilo militar, y se inclinó en una profunda reverencia para besarle la mano. Hermione se llevó una mano al rostro, ruborizándose por el gesto. Kolya no pudo evitar sonreír.

-Idiota anticuado- musitó, meneando la cabeza. Miró de reojo a Alexa, que parecía encantada con el gesto galante de Viktor, y arqueó las cejas.

Nota mental: cuadrarme al estilo militar la próxima vez que le haga una reverencia a alguien.

¡Sólo faltaría que Viktor fuera el único galante! No si podía evitarlo.

-¿Vamos?- dijo, deseoso de recobrar la atención de la pelirroja. Ésta asintió y Kolya se volvió hacia Víktor.-Tú primero, que tienes que abrir el baile.

Ante la mención del baile, Víktor sintió como la mano de Hermione, que descansaba enlazada sobre su brazo, se crispaba ligeramente.

-No prreocupes-le susurró suavemente, posando la mano libre sobre la suya para serenarla-Tu sólo sigues, yo guío.

Hermione asintió, aunque no muy convencida. Pese a que sentía que su cambio de aspecto había sido recompensado con creces por la mirada de adoración que le había dirigido Víktor, ahora tenía miedo de que los zapatos la traicionaran al bailar.

Aún podía salir mal todo, al fin y al cabo. Esto fue lo último que pasó por la cabeza de Hermione cuando finalmente entró del brazo de Viktor en el gran Salón.

La decoración era espléndida. El grupo encargado realmente se había esmerado mucho por quitarle a la estancia el aire de comedor gótico y convertirlo en un auténtico sueño de hielo y plata. El cielo del techo estaba embrujado para que nevaran copos brillantes, y la pista relucía como si fuera un espejo.

Es un sueño, se dijo, sin poder evitar mirarlo todo a la vez. Sus ojos se posaron entonces en Viktor, que avanzaba confiadamente entre la admirada concurrencia con la cabeza orgullosamente alta. Su tez morena se veía realzada por el rojo intenso del uniforme, cuya chaqueta caía libremente a un lado del hombro, al estilo de los antiguos caballeros húsares, y todo él parecía emanar una elegancia contenida muy viril.

Hermione nunca había conocido a un príncipe, pero estaba segura de que no podían ser muy diferentes de Viktor en aquel preciso instante.

-¡Hermione!

Hermione se volvió y vio a un atónito Harry de frac, con una no menos asombrada Parvati Patil cogida de su brazo. Sintió que se ponía roja.

-Ehh…hola!- sonrió. ¿Por qué se sentía como si hubiera hecho algo malo?

-Estás muy guapa, Hermione- le dijo Parvati, y Hermione supo por su expresión que el halago era totalmente sincero.

-Gracias, tú también- le sonrió, apretando ligeramente el brazo de Víctor.- Y Ron?

Harry no dijo nada. Con una sonrisa jocosa en los labios, se limitó a señalar con un dedo al grupo de personas que se agolpaban a su izquierda. Allí estaba el pequeño de los Weasley, blanco como el papel y con los ojos desorbitados clavados en Hermione. Parecía que hubiera visto un fantasma. A su lado, Padma trataba en vano de reanimarle tirándole de la manga del traje.

-¡Ron, reacciona¡Ron¡RON!

Hermione sonrió triunfal. Estaba mal pensarlo, pero la expresión anonadada de Ron era el mayor triunfo de la noche. Estaba segura de que ahora Ron no tenía ningun duda acerca de que era una chica.

-Es Hermione- le recordó Padma a su boquiabierta pareja, como si lo necesitara.

Ron cogió aire y negó con la cabeza, aún en estado de shock.

-No. - la miró alejarse del brazo de Krum hacia el centro de la pista, y volvió a menear la cabeza- Definitivamente no es ella.

Víktor notó que algo no funcionaba porque Hermione parecía haberse tragado el palo de una escoba. Caminaba muy rígida, con una sonrisa inquieta congelada en los labios.

-¿Algo…mal?- le preguntó cuando se detuvieron junto a Harry y Parvati, a la espera de que la orquesta iniciara el primer baile.

Hermione negó con la cabeza sin mirarle.

-Nada.- respondió-Estoy nerviosa, y me duelen los pies.

Víktor arqueó las cejas y miró hacia abajo.

-Oh.- dijo, al ver los siete centímetros de aguja que llevaba. Lo sorprendente es que pueda moverse, pensó. La miró, confuso. - ¿Quieres…sentarte?

Hermione negó con la cabeza.

-No, tengo que bailar esta al menos.-sonrió levemente-Ya me sentaré luego.

Víktor frunció el ceño, frustrado. En momentos como aquel era cuando más notaba la barrera del lenguaje. Quería tranquilizarla, pero no le salían las palabras en inglés.

-Errmíone-le susurró, y casi cerró los ojos por lo mal que había sonado.- Todo va a salirr bien. Tú…tú no dices qué está mal pero yo noto que…estás mal- balbuceó, dudando haberlo dicho bien.

Por fortuna ella parecía haberlo entendido, porque sonrió ligeramente.

-Me siento un poco…rara.-confesó, mirando con cierta timidez a la concurrencia, que cuchicheaba animadamente sin quitarles ojo.- Es la primera vez que me visto así. Es como si fuera otra…otra persona.

Víktor la miró, sorprendido.

-No.-murmuró. Sus ojos oscuros acariciaron su rostro ruborizado.-Estás prreciosa.

Hermione sintió que la sangre se le acumulaba en las mejillas de golpe y desvió la mirada. Era la primera vez que alguien le decía algo así. La primera vez que alguien la miraba de esa manera, con esa intensidad, esa…voracidad.

Y eso que aún no se ha dado cuenta de que llevo la espalda al aire.

-Gracias-dijo con un hilo de voz. Carraspeó para recuperar la compostura -Pero es eso precisamente. Yo no soy preciosa. El disfraz lo es.

Víktor se rió suavemente y le acarició la mano.

-Tú siemprre erres la más prreciosa. La diferrencia es que hoy ya no soy el único en verrlo.- le dijo, y reuniendo todo su valor, se inclinó hacia ella y le susurró en broma al oído- No sé si eso me gusta.

Hermione sintió que la piel de la espalda se le ponía de gallina al notar su aliento cálido cerca del cuello. Se llevó una mano a la cara. La tenía tan caliente que se podría haber fundido hielo encima.

-Eh…ah.-tartamudeó, sin saber muy bien qué decir.- Espero que pienses lo mismo aunque me caiga, porque te aviso de que con estos zapatos es más que probable.

Víktor se echó a reír y agitó la mano, dejando el tema fuera de cuestión.

-No prreocupes. Soy experrto cogiendo cosas en el aire- dijo, y le guiñó un ojo.

Hermione no puedo evitar pensar en lo agradable que sonaba la risa de Viktor. Normalmente estaba serio, y aunque le sonreía a menudo, sólo le había oído reírse en un par de ocasiones. Y qué bien sonaba cuando lo hacía. Cálido y limpio, como un violoncelo bien templado.

Hermione miró de reojo sus labios y se sonrojó. Ginny había estado toda la tarde insinuando que la besaría tarde o temprano, y que el baile era la ocasión perfecta.

Tragó saliva.

Tenía que admitirlo: no tenía ni idea de cómo besar y eso le asustaba sobremanera. O mejor dicho, tenía mucha idea y ninguna práctica, lo cual no era de gran ayuda. Cuando cumplió los 12 su madre le había regalado "Cosas de chicas", un libro en el que había leído sobre la masturbación, el embarazo y las enfermedades venéreas, pero ni una palabra sobre cómo se besaba.

Hermione tensó la mandíbula, frustrada.

¿De qué le servía saber los síntomas de la sífilis¡Como si con 15 años tuviera probabilidades de contraerla¡Lo que necesitaba saber era cómo dar un buen beso! Ginny le había dicho que sólo tenía que mover la lengua. Lavender había añadido que sobre todo no chocaran las narices. Y Parvati en alguna ocasión había hablado de que lo peor era babear.

Hermione no estaba demasiado segura de poder cumplir todos los requisitos. Le aterraba la posibilidad de hacerlo mal y quedar en ridículo. Hermione Granger, estudiante modélica, suspendida en la asignatura de La Vida.

Puede que Trelawney tuviera razón y su vida se hubiera consumido tanto como los libros que leía.

La voz de Minerva McGonagall, amplificada gracias a la varita, retumbó por el gran salón y la arrancó de sus cavilaciones.

-Por favor, que los campeones se dirijan hacia el centro de la sala para abrir el baile de Yule.

Hermione dio un respingo y le lanzó una mirada inquieta a Viktor, pero éste se limitó a sonreírle y la guió hasta donde estaban Fleur y Roger Davis, que lucía muy elegante con su frac de gala.

-Trranquila-le susurró Viktor cuando empezaron a sonar los primeros acordes del Vals del Emperador.- Es un, dos, trres, un dos trres.

-Un, dos , tres, un dos tres-susurró Hermione, con el corazón latiéndole muy deprisa al notar todas las miradas fijas en ellos.-De acuerdo. Te sigo.

Viktor asintió y le ofreció la mano. Ella la aceptó y él entonces la cogió por la cintura, preparándose para comenzar a bailar en el siguiente acorde. Sin embargo, Viktor se había quedado de piedra. Le había puesto la mano en la espalda, y en lugar de notar tela, como esperaba, había notado piel desnuda.

Sintió que el corazón le daba un vuelco.

¿Llevaba la espalda al desnudo?

Oh, Merlin.

Mejor no pensar en aquello ahora. Quizá Kolya no había andado tan equivocado con lo de darse una ducha fría.

Viktor sacudió ligeramente la cabeza.

Concéntrate en bailar.

Entró el acorde que esperaban y las cuatro parejas iniciaron el baile.

Hermione sonrió, nerviosa, mientras seguía los giros de Viktor por la sala.

Un dos tres, un, dos, tres…

Pronto dejó de preocuparle perder la cuenta, o la posibilidad de tropezar. Se olvidó de la gente mirándoles, de Ron, de Harry.

Un , dos, tres, un, dos, tres…

Todo giraba a su alrededor, perfectamente sincronizado con el ritmo del vals. Los pies le iban solos, como si ya conocieran el camino y no hubieran hecho nunca otra cosa en la vida. Sentía la cola del vestido girar con ella, haciéndola sentir que podía volar, que podía flotar sobre el suelo. Sólo la mano de Viktor, caliente contra su espalda fría, le recordaba que estaba en tierra firme.

Un, dos, tres, Un dos tres…

Qué fácil.

Sentía ganas de reírse con todas sus fuerzas, de abrazar a Viktor y seguir girando durante horas por la pista bajo el techo estrellado. Era una sensación embriagadora, fascinante.

Viktor la contemplaba, completamente cautivado. Verla disfrutar del baile con él era todo cuando podía pedir. Nunca habría imaginado que aquel viaje a Inglaterra iba a cambiar su vida de una manera tan profunda. Pensó en todas las cosas que podrían haber impedido que fuera al Torneo y sintió un escalofrío de miedo.

¿Y si no la hubiera conocido nunca¿Quién sería ahora¿Qué sería su vida?

La miró.

Cuando ganó su primer Mundial, había creído que aquello era felicidad. Sólo ahora, sólo en aquel momento en que la música sonaba y la tenía en sus brazos, se dio cuenta de lo gris que había sido su vida hasta que la conoció.

Sonrió ligeramente y cerró los ojos.

Kolya tenía razón.

Estaba enamorado de ella. Ahora lo sabía.

Siguieron bailando ininterrumpidamente durante una hora más, hasta que Hermione comenzó a sentir que los pies le dolían demasiado y le pidió que descansaran un poco.

Viktor asintió.

-Traerré bebidas.- dijo, y desapareció entre las parejas que bailaban.

Hermione se llevó una mano a la mejilla y suspiró, exhausta, pero enormemente feliz. Al levantar la vista, vio que Harry se había sentado junto a Ron, y fue hacia ellos moviéndose aparatosamente.

-¡Hola!-sonrió. Se dejó caer en la silla de al lado de Harry y dejó escapar un bufido de cansancio-Me duelen muchísimo los pies, llevo una hora bailando. Viktor ha ido a por algo de beber. Es encantador.

-¿"Viktor"?- preguntó Ron sombríamente- ¿Desde cuando le llamas así?

Hermione se volvió hacia él.

-¿Qué quieres decir?

Ron hizo una mueca desagradable.

-¿No te ha pedido todavía que le llames "Vicky?"

-¡No!-exclamó Hermione, molesta- ¿Se puede saber qué te pasa, Ronald?

-A mi nada- respondió desabridamente- La pregunta más bien es qué te pasa a ti. ¿No te das cuenta de lo que estás haciendo?

Hermione le miró, irritada. La magia y la placidez que había sentido cinco minutos atrás comenzaban a esfumarse.

-¿Qué estoy haciendo, según tú?

-¡Estás confraternizando con el enemigo!- exclamó Ron, con la cara roja por la indignación- ¿Cómo puedes hacerle esto a Harry?

-¿Quééé? –Hermione se puso roja también, pero no sólo de indignación- ¡Eso no es cierto! El torneo es una oportunidad para fomentar la cooperación mágica internacional!

-¡Sí, cooperación¡Te voy a decir yo qué clase de cooperación quiere Vicky contigo!-estalló Ron.

-¡No le llames así!-replicó ella, levantándose de la silla de un salto- ¡Viktor y yo sólo somos amigos!

-Chicos, vamos- intentó tímidamente Harry.- Ron, no…

-¡No seas ingenua¡Ese no quiere ser sólo tu amigo¿Cómo puedes ser ir al baile con él!

-Muy fácil!- gritó ella- ¡Me lo pidió primero! Y sabes qué¡Me gusta!- y dicho esto, dio media vuelta como pudo y salió corriendo a trompicones hacia el pasillo.

-¡Eso¡Huye de la verdad!- le gritó Ron, incómodo. Dejó escapar un bufido irritado y miró a Harry esperando algún gesto de compasión.- ¡No tiene razón y lo sabe!

Pero Harry se limitó a mover la cabeza, apesadumbrado, y siguió mirando cómo Cho bailaba con Cedric.

Hermione contuvo las lágrimas hasta que llegó al pasillo. Allí se sentó en la escalinata y se limpió la pintura de labios con el dorso de la mano. Aún estaba temblando por la indignación, y no pasó mucho hasta que comenzó a llorar en silencio.

Odiaba a Ron por hacerla sentir que había hecho algo malo. Por hacer que se avergonzara de haber ido al baile con Viktor. Por arruinar la única noche en que se había sentido una persona diferente.

Se tapó la cara con las manos y ahogó un sollozo.

Si no fuera por Viktor, le habría faltado tiempo para subir a encerrarse en su habitación.

-Herrmione?

Hermione contuvo la respiración. No podía ser Viktor porque había pronunciado su nombre demasiado bien. Levantó la vista y reconoció al amigo de Viktor que siempre iba con él.

Se llevo las manos a la cara, limpiándose avergonzada los rastros de lágrimas. El chico frunció el ceño, preocupado, y le tendió un pañuelo.

-¿Estás bien?

Hermione aceptó el pañuelo y procuró sonreír.

-No es nada.- dijo con un hilo de voz- Ahora se me pasa.

-Creo que no hemos sido debidamente presentados, aunque nos hemos visto a menudo- dijo entonces él- Soy el mejor amigo de Viktor. Me llamo Kolya Poliakoff.

-Hablas muy bien el inglés.-se sorprendió Hermione, comparándolo mentalmente con la manera de hablar de Viktor.

-Gracias.-respondió Kolya, ufano.- Es que yo soy el listo de los dos.

Hermione se echó a reír, muy a su pesar. Kolya se sentó a su lado y la miró con simpatía.

-Sé que no es cosa mía, pero no estabas llorando por algo q haya hecho Viktor¿no?

Hermione negó con la cabeza. Kolya dejó escapar un suspiro de alivio.

-Menos mal. Es que sabes, a él le importas mucho. De hecho, creo que nunca le ha importado nadie tanto como le importas tú.

Hermione se puso roja y apartó la mirada. Kolya se echó a reír.

-Bueno, no lo digo para que te sientas incómoda. Sólo es para que sepas que él nunca haría nada que pudiera ofenderte. Nunca tendrías que llorar por nada que él pueda hacer. Excepto quizá por una despedida.-murmuró.

Hermione le miró con curiosidad.

-Pareces conocerle muy bien.

-Estoy en el segundo puesto después de su madre- afirmó Kolya muy serio, pero le guiñó un ojo a Hermione y ella sonrió.- Somos amigos desde que éramos pequeños. Yo no tengo hermanos y Viktor perdió al suyo, así que nos adoptamos el uno al otro.

Hermione arqueó una ceja. Kolya sonrió, como si adivinara lo que estaba pensando.

-Somos muy diferentes, hay gente a la que le extraña que podamos ser amigos. Yo soy muy hablador y Viktor rara vez dice más de cuatro frases al día. Sin embargo, nunca encontrarás a nadie más leal que él. ¿Sabes cómo nos conocimos?

Hermione meneó la cabeza con curiosidad. Ya casi se le había olvidado el disgusto con Ron.

-Bueno, yo no soy purasangre. Mi padre es muggle, soy de los pocos mediasangres que hay en Durmstrang. Se metían mucho conmigo, y solían pegarme a menudo cuando era pequeño. Hasta que un día Viktor intervino.

-¿Y te salvó?

-Más bien nos pegaron a los dos-se rió Kolya.-Nos hicimos amigos durante la semana castigo que nos llevamos por haber empezado la pelea supuestamente. Luego Viktor se hizo muy fuerte con los años y ya nadie se atrevió a tocarme un pelo.

-Así que es tu protector.-dijo Hermione.

-Algo así-admitió Kolya.- Le debo mucho. Por eso nunca permitiría que nadie le hiciera daño. La gente suele ver sólo a la estrella de quidditch y se olvida de que es humano.

-Sé a que te refieres.-dijo Hermione- Con Harry es lo mismo.

-Por eso-continuó él- me gustaría preguntarte qué sientes por él. Viktor me ha hablado de ti y me pareces una persona de fiar, pero me gustaría saber si le correspondes en cierta medida.

Hermione a ponerse roja y guardó silencio durante algunos segundos, sin saber muy bien qué decir.

-No lo sé.- admitió, mirándole a los ojos.-A decir verdad, no creí que fuera mi tipo al principio. Tampoco es que tenga mucha experiencia en…en esto. De hecho- dijo, cogiendo aire- no tengo ninguna. Pero estos últimos días, cuando nos veíamos…bueno, me ponía nerviosa.

Kolya sonrió triunfal.

-Me vale. Por cierto, hablando del rey del quidditch…-dijo, señalando a Viktor, que acababa de adentrarse en el pasillo con las copas en la mano.

-No le digas que estaba llorando, por favor.-le suplicó Hermione rápidamente.

-No, tranquila-replicó Kolya. Movió el brazo - ¡Viktor!

-Errmíone- murmuró el buscador, tendiéndole la bebida- Te buscaba. Una chica dijo que estabas aquí.

Hermione sonrió y aceptó la copa.

-Perdona, tenía mucho calor y me salí un rato. Kolya me ha dado conversación.

Viktor le lanzó una mirada de desconfianza a su amigo.

-Espero que sea lo único que le has dado. -le dijo (en búlgaro, para que Hermione no lo entendiera)

-Tú siempre tan amable -le contestó, risueño.- Pero Viktor¡habla en inglés, tienes que practicarlo!

Viktor se mordió la lengua para no resoplar. En su lugar, sonrió.

-¿Y tu parreja?- le preguntó.

-Ha ido a retocarse el maquillaje. Eso me ha dicho al menos.- dijo, guiñándole un ojo a Hermione. Ésta sonrió.

-¿Por qué no vas a buscarla?- le preguntó Viktor, con la esperanza de que captara la indirecta.

-Sí, me gusta la cerveza de mantequilla, gracias por ofrecerte a ir a buscármela.-se rió Kolya.

Viktor le miró con cara de pocos amigos y Kolya se puso en pie, sacudiéndose los pantalones.

-Ya, ya, es broma. Me voy a buscar a Alexa. ¡Que os divirtáis!- dijo, dándole una palmada en la espalda a Viktor antes de dirigirse hacia la sala.

-Es muy simpático- comentó Hermione.

-Sí que es.- acordó Viktor. Apuró la copa de un último trago y la miró .-¿Quierres bailarr?

-No puedo- se lamentó ella, riéndose suavemente. Levantó un pie y se lo enseñó- Si bailo cinco minutos ya no podré volver a caminar en días.

Viktor alargó la mano y rozó suavemente su pie con los dedos, como compadeciéndolo. Fue una caricia inocente, pero bastó para que Hermione se pusiera roja.

-¿Tienes calorr?-preguntó él, viendo que ella se llevaba las manos frías a las mejillas.

-Un poco.-dijo ella.-Creo que se han pasado con el conjuro de temperatura.

Viktor asintió.

-Yo también tengo calorr- declaró, y se desabrochó el cuello de la casaca roja, hecho que hizo que Hermione tragara saliva.-¿Quierres irr a jarrdín?

-Vale- respondió ella. En la oscuridad al menos no se notaría lo roja que estaba.

Viktor le ofreció el brazo y salieron juntos al jardín. No eran los únicos en haber tenido aquella idea. Dos o tres parejas conversaban apoyadas en la balaustrada de piedra, y a juzgar por los ruidos que salían de los arbustos, más de una se lo estaba pasando muy bien.

Caminaron tranquilamente en silencio hacia la glorieta, que por ser invierno no tenía flores. Hermione iba ligeramente adelantada y con la vista fija en el cielo estrellado de invierno. Viktor la seguía rezagado, contemplando su espalda desnuda moverse sinuosamente al caminar.

¿Qué tenía ella que le volvía loco? Objetivamente, había estado con mujeres muy guapas. Algunas habían sido modelos importantes. Sin embargo, había algo en los ojos de Hermione, algo en su manera de hablar, de moverse, que le hacía sentir completo.

-En primavera esto es más bonito-dijo ella, desde el centro de la glorieta- Salen muchísimas flores. Me vengo aquí a leer a menudo, cuando la biblioteca está muy llena.-se frotó los brazos.

-¿Tienes frío?- preguntó él, entrando en la glorieta.

-Un poco- admitió ella, riéndose nerviosamente.

Viktor se quitó la chaqueta y se la puso por encima de los hombres. Hermione se arrebujó en ella y cerró los ojos. Olía mucho a Viktor. Le gustaba.

-Me gusta el invierno.-dijo ella.- Es mi época preferida del año. ¿Y tú?

Viktor se quedó pensativo. Nunca se había parado a considerarlo.

-El verrano.- dijo.-Porrque puedo ir en manga corrta y volar hasta más tarrde.

-¿Cómo es Durmstrang, Viktor?-preguntó ella, apoyándose en una columna.

-Bueno…-dijo él- No es tan grrande como esto. Tiene cuatrro…plantas¿Se dice así?-como Hermione asintió, él prosiguió- Perro tiene mucho espacio. Montañas, lagos. Mucho viento, muy bueno parra volarr.- hizo una pausa, como si hubiera acordado de algo importante.-¿A ti te gusta¿Volarr?

-Pues no mucho.-confesó Hermione, y se echó a reír al ver la cara que puso Viktor. Era evidente que él no podía entender que hubiera alguien a quien no le gustara volar.

-¿Puedo prreguntar porr qué?

Hermione se abrazó y sonrió.

-Tengo vértigo. Me dan pánico las alturas, por eso no me gusta nada volar. Tengo la impresión de que la escoba no va a poder conmigo, o que me voy a caer.

-¿Que escoba no puede contigo?- preguntó él, confuso.

-Sí-explicó ella, y se echó a reír.- Me he criado como una muggle normal y corriente. Toda mi vida he usado la escoba sólo para limpiar. No tengo asimilado que puedo montarme en ella y volar. Me da la sensación de que la partiría en dos.

-Ah.-dijo Víktor, sin hacerse a la idea.

Ambos se quedaron en silencio. Dentro de la sala, el baile estaba en pleno apogeo; les llegaba el rumor apagado de la música y de las risas. Sin embargo, en la glorieta, en la penumbra, todo estaba silencioso y pacífico, como un sueño.

Víktor se acercó a ella por detrás y contempló su cabello rizado pensativamente.

-Tú…volarrías conmigo?

Hermione se volvió.

-Me gustaría, pero me da demasiado miedo.-respondió.

-Yo nunca te dejaría caerr- murmuró él, muy serio.-Estarrías segurra.

Hermione se volvió hacia él y sonrió ligeramente.

-Lo sé.

Viktor no dijo nada. Tan sólo la miró, con expresión seria, y alzando lentamente la mano, acarició un rizo que escapaba de su moño. Hermione contuvo la respiración. Supo que había llegado el momento.

Víktor se inclinó ligeramente hacia ella y a Hermione le entró el pánico. Iba a reírse de ella. Sintió que le empezaban a sudar las palmas de las manos y empezó a temblar. Él se percató, porque le tocó el brazo y frunció el ceño con preocupación.

-Tiemblas-dijo.-¿Frrío?

Hermione negó con la cabeza nerviosamente. El corazón le latía muy rápido. Por un lado quería que sucediera, pero por el otro estaba tan asustada que sólo quería salir huyendo.

-Errmione-susurró él, y la preocupación de su tono la conmovió- ¿Estás…bien¿Pasa…algo malo?

Hermione volvió a negar con la cabeza. Se sentía muy estúpida. Viktor la miró con ansiedad.

-Porr favorr.-murmuró- Dímelo.

Hermione se llevó una mano a la cara, avergonzada, y le miró angustiada.

-Yo…tú…-movió las manos en el aire, como si quisiera cazar las palabras que le faltaban. Le miró a los ojos.-Tú te vas a reír de mi.

Viktor dejó caer la mano, y la miró atónito. O había traducido mal la frase, o algo no cuadraba.

-¿Qué¿Porr qué?

Hermione bajó la cabeza. Aunque sabía que no era nada de lo que avergonzarse, temía que él lo encontrara ridículo. Inspiró hondo.

-Nunca he besado a nadie.-dijo.

Viktor arqueó las cejas y esperó a que llegara la mala noticia. Pero al ver que ella se había callado y no decía nada más, interpretó que aquello era la supuesta tragedia y no pudo evitar sacudir la cabeza ligeramente, sorprendido.

-¿Eso es malo?-preguntó, pensando que quizá en Inglaterra las cosas iban diferentes respecto al resto del mundo.

Hermione se mordió el labio inferior.

-No quiero que pienses que soy…

No acabó la frase, pero tampoco hacía falta. Víktor dio un paso hacia ella, hasta que su sombra la cubrió por completo. Hermione sintió un escalofrío cuando los dedos de Viktor trazaron suavemente su mandíbula y subieron por su mejilla. La ternura del gesto hizo que alzara la vista y le mirara. Los ojos de Viktor, aun en la penumbra, expresaban algo extraño y melancólico, un deseo profundo.

-Me gustarría besarte-murmuró, la voz ligeramente ronca. Sus dedos se habían detenido sobre los labios de ella.-¿Puedo?.

Hermione asintió en silencio. Viktor se inclinó sobre ella y le cogió el rostro. Hermione cerró los ojos y se recostó contra la columna de piedra. Cuando sus bocas se tocaron, sintió un violento escalofrío de placer. Los labios de Viktor, carnosos y suaves, acariciaban los suyos lentamente, cálidamente, como una ola que lame la arena.

Hermione se relajó al fin. Sus hombros se distendieron e incluso se atrevió a poner una mano sobre el pecho de él. Víktor interpretó aquello como la señal que estaba esperando para abrir la boca y deslizar la lengua en la de ella.

Supo que ella no se lo esperaba porque se estremeció fugazmente, como un gato asustado. Sin embargo, entreabrió los labios, permitiéndole el paso. Viktor cerró los ojos y ahondó el beso, bajando la mano hasta el cuello para conducir su rostro. Aunque se notaba que Hermione no tenía mucha experiencia, la manera en que su lengua se enlazaba con la suya le volvía loco.

Hermione nunca había sentido nada parecido. Aunque estaban a dos o tres grados y la columna en la que estaba recostada estaba tan fría que la notaba incluso a través de la chaqueta de Viktor, sentía que el cuerpo le ardía, que cada centímetro de su piel era un incendio.

Sin ser consciente de ello, su mano se había crispado en torno a la casaca roja de Viktor, atrayéndole hacia ella. Era como si necesitara sentirle cerca, lo más cerca posible. El beso se volvió intenso, apasionado. Víktor deslizó una mano hacia la espalda de Hermione y se presionó contra ella al sentir la piel desnuda y suave contra su palma.

Abrió los ojos, cuyas pupilas estaban totalmente dilatadas. La deseaba tanto que casi resultaba doloroso, y la manera en que ella se movía contra él, aunque inocente, no le ayudaba precisamente.

Haciendo un enorme esfuerzo, Viktor rompió el beso. Su poderoso pecho subía y bajaba rápidamente, como si hubiera corrido una carrera. Hermione estaba roja y tenía los labios ligeramente hinchados.

-¿He hecho algo mal?- preguntó.

Víktor sonrió y apoyó la frente ardiente contra la columna, por encima de ella.

-No-murmuró, y se rió suavemente- Al contrrario.- se echó hacia atrás para mirarla y dijo, muy serio- Me gustas mucho, Errmíone.

-Es Hermione-corrigió ella con un hilo de voz- Y tú también me gustas mucho.

Por toda respuesta, Víktor la atrajo hacia sí y la estrechó fuertemente entre sus brazos, sintiéndose más feliz de lo que podía expresar. Se quedaron así varios minutos, oyendo el latido agitado del corazón del otro. Cuando la dejó ir, ella estaba despeinada y aún tenía el rostro acalorado.

-Creo que sí quiero ir a volar contigo-le dijo, sonriendo con timidez- Pero nada de Wonkys. Eso de dejarse caer en el aire-advirtió.

Ella se refería al amago de Wronskij. Víktor se echó a reír y la cogió por la cintura.

-No, no. No Wonkys- dijo.


Os ha gustado¿Si? Pues entonces, contádmelo en un review! . Podéis votar quién es más mono, Kolya o Viktor. No vale votar a los dos! Haré el recuento y lo publicaré en el próximo capítulo!

Gracias por leerme