Capitulo 2

No necesitaba alojarse en ningún lugar. Sólo faltaban un par de horas para la conferencia, y una vez que encontrara a Suresh y acabara con el asunto podría irse de allí. Merodeaba sin rumbo fijo, esperando que el tiempo pasara. Una hora. Estaba sentado en frente del casino donde todo sucedería. Jugaba con sus manos impacientemente, mientras las personas comenzaban a llegar. Media hora, y pudo distinguir al Dr. Suresh entrar al casino. No podía arriesgarse a ingresar en ese momento, habían demasiada prensa. Debía ser invisible, un fantasma, así que se paró y comenzó a buscar la puerta trasera.

No tardó en encontrarla, y después de deshacerse de unos guardias estaba sentado entre el público. En el medio de la conferencia, el doctor perdió el hilo. Había descubierto a Sylar sentado a unos metros de él, y aquello lo había distraído. Fueron treinta segundos, y este último notó un ligero cambió en el palpitar de su presa. Le dedicó un sonrisa irónica, mientras no quitaba sus ojos de encima. Dos minutos, y Suresh tuvo que reanudar el monólogo ya que su audiencia empezaba a impacientarse.

Sylar pudo notar que estaba nervioso, y el indio comenzaba a sudar discretamente. Movía sus manos y se acomodaba la corbata cada vez que tenía oportunidad. Se podía notar a simple vista que no quería estar allí, y eso trajo malas consecuencias en la prensa. Todos creyeron que estaba mintiendo, y aquella conferencia terminó en desastre.

Después de veinte minutos, antes de lo planeado, todos comenzaron a retirarse, mientras Suresh, en un intento fallido, trataba de convencerlos de lo contrario. Cinco minutos más, y Sylar era el único que se encontraba entre el público. Al percatarse de esto, el doctor trató de abandonar el lugar rápidamente, pero ya era demasiado tarde. Un movimiento de su mano derecha, y Suresh estaba tendido en el suelo.

-Parece que perdió adeptos, pero descuide, yo escucharé el resto de su conferencia – una sonrisa cruel se figuraba en su rostro, mientras subía a la tarima.

El doctor se paró lentamente buscando algo que tenía en su bolso, pero Sylar se le adelanto, y al arrebatárselo tiró una pistola al suelo.

-Me haces gracia – comenzó a decir mientras levantaba aquel arma -Creía que eras inteligente, ¿no te das cuenta que esto no me hará nada? - y con una gran sonrisa en su rostro le entrego la pistola a su víctima. Parecía demente, y su expresión ayudaba a trasmitir eso. Pero no era una demencia normal, sino que producía temor el simple hecho de mirarlo a los ojos. Tal vez los actos que había cometido en el pasado habían dejado su huella. Algo invisible físicamente, pero que marca a una persona de por vida.

-Siento que tu corazón se acelera. ¿Me tienes miedo? – una risa estridente llenó el lugar.

-¿Qué buscas aquí, Sylar? – era un susurro lamentable, incluso suplicante. Sus ojos se llenaban de temor, y no podía mirar a su opresor directamente a los ojos.

-Simplemente a ti, y ese magnifico sistema de rastreo del que hablabas.

-¿Y que te hace pensar que te lo diré? Mátame si quieres, ya has hecho demasiado daño. Yo sólo me sentiré reconfortado, y así podrás acabar lo que haz hecho con mi padre.

-Ambos sabemos que eres demasiado útil para matarte. Todavía espero esa lista, sin duda. Además, creo que podrás hacer algo importante finalmente. Esta conferencia fue el principio, tú serás el encargado de decirle al mundo que aquí estamos, y que deben temernos. – dijo Sylar lentamente, sin dejar de sonreír.

-Lo que trató de hacer hoy acá no es para que te teman, Sylar. Sólo busco apoyo para conseguir una cura, una manera de revertirlo.

Aquel hombre dejó de sonreír. Lo que el doctor había dicho impactó en su persona sin una explicación aparente. Su voz ya no era irónica ni calmada, sino que sonaba cruel, incluso frío y vacía.

-¿Así que eso somos para ti? ¿Algo que merece ser "curado"?

-¿Y que son exactamente para ti? Sólo quieres esa lista para matarlos, y yo no te ayudaré en ese propósito.- Sonaba valiente, incluso desafiante. Yo no sentía temor, sabía que era parte de algo y que si debía morir allí y de esa forma, así lo haría. Pero Sylar seguía mirándolo, nuevamente con aquella sonrisa irónica.

Aquel hombre tenía sus métodos, y no iba dejar que su presa se escapara sin obtener lo que buscaba. Otro movimiento de su mano, y Suresh se encontraba inmóvil, aferrado a uno de las sillas allí presentes. Podría quedarse toda la noche allí, "persuadiendo" al doctor para que le dijera donde estaba el sistema, pero no era prudente. No podía permitirse quedarse en un lugar por demasiado tiempo, así que debía dejar de lados las sutilezas.

Usó todos sus poderes en su máxima expresión, y al cabo de media hora tenía a Suresh a su disposición.

-Como ya he dicho, no te mataré. Todavía puedes cumplir un papel importante, pero ahora háblame sobre ese sistema. ¿Dónde se encuentra?

- No... n-no te lo d-diré... – temblaba y sonaba suplicante. Era una escena lamentable, pero Sylar sabía como tratar aquello. -¡Espera! Por favor... no sigas.. Matt... ella está con él..

- ¿Ella? ¿A qué te refieres? – estaba confundido. –No me digas que el sistema es una persona. ¿Alguien como yo, tal vez?- aquello comenzaba a interesarle. Tal vez sacaría ventaja de su amenaza, y expresó ese sentimiento en una suave risa.

- Sólo es una niña... no le hagas daño... – La tristeza podía verse reflejada en sus ojos. Era una petición sin sentido, y sus palabras se esfumaban en aquella habitación sin llegar a los oídos de su opresor.

- Así que esta con el policía... tal vez pueda sacarle provecho a esto. Ahora dime, ¿dónde se encuentran? – torturaba a aquel hombre con el simple movimiento de sus dedos, y los gritos rasgaban sus oídos en una dulce caricia. Disfrutaba aquello, por mas que lo negara y se rehusara, ver a aquel humano ceder bajo su poder lo excitaba.

- No lo se... detente por favor... ¡NO LO SE! – una lagrima recorría su mejilla y en su rostro desaparecía hasta el último rasgo de dignidad. Había dicho que estaba preparado para morir, sin duda, pero aquello era diferente. Sentía temor, y sus pensamientos comenzaban a cambiar. ¿Realmente podría renunciar a su vida? ¿Pensaba que su misión estaba cumplida? Por más que tratara de buscar un respuesta, el dolor se hacía cada vez mas insoportable y no lo dejaba concentrarse lo suficiente como para oír sus pensamientos.

Media hora, y la tortura seguía sin proporcionar ningún resultado positivo. Ya había pasado suficiente tiempo en aquel lugar, y si realmente quería protegerse debía marcharse. Decidiendo que aquel hombre no le podría decir nada más útil que lo anterior, desistió. –Tan sólo recuerda que vendré a buscarte, y quiero esa lista.

Se paró lentamente, frotándose sus manos como si buscara limpiárselas. El policía. Tal vez otra muerte en su camino, ¿quién lo diría? Aquel hombre que hacía unas horas se lamentaba de tener que derramar más sangre inocente se encontraba allí, reconfortándose con el pensamiento de obtener un nuevo poder, sin importar lo que aquello costara. Trató de no pensar demasiado en ello, además, debía poner todo su empeño en buscar a Parkman.

Al disponerse a dejar el lugar, un sonido lo detuvo. Podía sentir a sus espaldas a Suresh moviéndose, y no pudo hacer otra cosa que reírse. No necesitaba leer mentes para saber lo que aquel hombre pretendía hacer, y el estallido que se escuchó segundos mas tarde comprobó aquello. Sólo había pestañado, y la bala se encontraba detenida detrás de su cabeza. Otro movimiento, y la misma cayó en el suelo, retumbando en aquella habitación.

- Lo digo de verdad Suresh, pensaba que era más inteligente. – Su risa se elevó en el aire, llenando cada rincón. Era una carcajada inquietante, teñida de maldad, y el doctor deseó con todas sus fueras que se detuviera.

Abandonó al indio en aquella sala, sin ningún remordimiento de lo que había hecho. Suspiró suavemente, mientras en su mente sólo pensaba la forma de encontrarlo. Otro obstáculo, pero todo valdría la pena.