CAPITULO 5
A la mañana siguiente Albert salió muy temprano y sintiendo el no poder compartir el desayuno con la rubia. Entró despacio en la habitación y la observó plácidamente dormida. Decidió no acercarse para no despertarla pero llevándose esa hermosa imagen consigo.
A las pocas horas Candy despertó y se vistió a toda prisa para alcanzarlo para desayunar. Cual fue su triste sorpresa al descubrir que ya se había marchado. Le pidió a Dorothy su desayuno y lo comió rápido para salir a los jardines. Se sentía muy triste quería verlo y más después de que la había besado. No sabía por qué, pero desde ese momento lo necesitaba como al aire, quería que la abrazara, sentirlo cerca.
Al poco rato Dorothy le aviso que algo había llegado para ella y que lo había puesto en su dormitorio. Candy subió corriendo ¿que sería? Se encontró con un bello arreglo de tulipanes rojos. El arreglo traía una linda tarjetita.
- ¡Que hermosa dedicatoria! - Candy estaba feliz no podía creer lo que le estaba pasando. Cada vez se aclaraba más que era un profundo amor lo que sentía por Albert pero ¿desde cuándo?, quizás desde hacía mucho tiempo. Y él ¿qué sentiría por ella? Estaba segura que no le era indiferente si no, no la habría besado pero ¿la amaría?.Decidió que cuando volviera verlo trataría de descubrir sus sentimientos.
En ese momento Albert pensaba exactamente lo mismo, sólo que él no se preguntaba desde cuando la amaba, lo sabía perfectamente: "desde la primera vez que la vio en la colina de pony ". Ese amor fue creciendo, haciéndose más fuerte y profundo tanto que ahora estaba seguro que no podría vivir sin ella.
Llego la hora del almuerzo y Albert no había ido por lo que la joven pensó que seguramente tendría mucho trabajo y tendría suerte si lo veía en la cena
Las horas pasaron y finalmente obscureció. Se encontraba leyendo en la biblioteca cuando sonó el teléfono.
¿Quién será? ¿Será Albert?– pensaba completamente nerviosa - diga – se escuchó esa delicada voz que era la adoración de más de uno.
Hola princesa ¿Cómo ha ido tu día? – la saludó del otro lado el hombre que había ocupado sus pensamientos desde que despertó.
Muy bien pero te extraño - Dijo sin pensarlo si quiera
Yo también te extraño no he podido dejar de pensar en ti. – confesó emocionado por que ambos sentían lo mismo.- Ya arregle lo de tus profesores, mañana mismo a partir de las 10 AM empezaras a recibir tus clases, así que tendrás que madrugar dormilona ¿te despertaras?- preguntó juguetón
Si tú me despiertas ¡claro! - ¡oh por Dios! ¿Cómo es que había dicho eso? estaba completamente roja- por fortuna el no puede verme -pensó.
Claro que te despertaré - afirmó el joven millonario muy sorprendido con la petición de su pequeña, no cabía duda que era una mujer de espíritu libre que no se dejaba llevar por las reglas de la sociedad - Preciosa me temo que no podré ir a cenar, aun tengo mucho trabajo y muy a mi pesar creo que llegaré bastante tarde – dijo con un tono de voz que denotaba su tristeza.
Albert yo quería hablar contigo de lo de ayer – murmuró la joven sintiéndose bastante acongojada.
Yo también quiero hablar de ello pequeña pero no sé a qué hora llegaré.
Bueno, lo hablaremos en otro momento – terminó diciendo desilusionada.
Princesa te tengo que dejar debo de entrar a una reunión. Los hice hacer un receso para poder llamarte y ya están desesperándose.
Sí Albert, pero por favor no llegues muy tarde tienes que descansar.
Si jefa – respondió con voz sumamente formal - ¿Candy? – añadió ahora más suavemente.
Si dime
Yo… – quería decirle que la amaba más que a nada en el mundo, que era muy feliz por lo de la noche anterior – Nada, ya lo hablaremos - No se atrevió a seguir, quería hacerlo viéndola a los ojos.
Si Albert vuelve con cuidado.
Hasta luego
Hasta luego
Colgó muy desilusionada, deseaba haber hablado con él pero no pudo hacer nada. No sabía como iba a poder dormir sin su abrazo y sin ver sus ojos.
Cenó y ya en su habitación Dorothy le estaba cepillando el pelo.
Dorothy cuando Albert llega ¿pasa por algún lugar antes de ir a su dormitorio?
Sí, pasa por el despacho para dejar su portafolio Candy, ¿Por qué?- Preguntó aunque lo sabia perfectamente. Ella quería verlo. No preguntó de quién eran las flores por que sabía perfectamente la respuesta.
No por nada Dorothy, me imagino que llegará muy tarde - dijo tristemente.
El señor tiene mucho trabajo Candy, pero ya sacara un huequito para ti no te preocupes – la animó la doncella brindándole una sonrisa.
Me voy a dormir muchas gracias y hasta mañana Dorothy – dijo sonrojada por el comentario.
Dorothy salió con una sonrisa, sabía perfectamente que cuando la servidumbre se fuera a la cama ella iría a esperarlo a la biblioteca.
Pasaron dos horas y ya no escucho a la servidumbre, se puso una bata encima del camisón, bajó a la biblioteca y se recostó en un sillón leyendo un libro. Pasaron varias horas….
Albert entró en la mansión. Estaba muy molesto por que no había podido salir de la junta antes y por lo menos poder desearle buenas noches a Candy. Entró en la biblioteca y se llevó tremenda sorpresa, ahí en el sillón se encontraba ella, profundamente dormida. Sólo vestía una bata por encima de su camisón y su cabello suelto estaba extendido por encima del descansa brazos del sillón. Se sentía feliz. "lo había estado esperando".
Se acercó y tomó asiento a su lado, acarició su mejilla y sin poder resistirse besó suavemente sus labios. Poco a poco ella abrió sus ojos y al ver que estaba frente a ella lo abrazó de inmediato.
Albert – exclamó muy emocionada.
Princesa ¿Por qué me esperaste despierta? – le preguntó mientras acariciaba su cabello y la estrechaba fuertemente.
Yo... quería verte, no podría dormirme sin saber que habías llegado bien – contestó al fin sin poder evitar un bostezo.
Pero es muy tarde y mañana empiezas tus clases – le dijo preocupado.
En ese momento la tomó en sus brazos para llevarla a su dormitorio, ella rodeó su cuello con sus brazos.
- Que bien me siento así … puedo aspirar claramente su aroma y sentir su corazón latiendo fuertemente – pensaba emocionada.
Albert estaba feliz al saber que lo había esperado y sobre todo de llevarla así. La depositó suavemente en su cama y la cubrió con las sábanas tomando asiento a un lado.
Duerme Candy que mañana tendrás un día pesado - decía mientras le tomaba la mano y la miraba a los ojos.
La chica respondió tomando su mano.
Tienes razón, pero quería hablar contigo de …
shhh – se escuchó mientras detenía las demás palabras poniendo su dedo índice sobre sus labios - Mañana hablaremos largo y tendido te lo prometo - Ella sin saber por qué besó su dedo suavemente.
Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Albert, sería mejor irse por que no sabría si podría controlarse así que le dio un pequeño beso en los labios y se levanto deseándole buena noche desde la puerta.
¿Albert? – lo llamó desde la cama.
Si
Acuérdate que prometiste despertarme mañana así quizás podamos desayunar juntos antes de comenzar nuestras obligaciones- sabía que no estaba bien pedir eso pero no podía evitarlo quería estar con él el mayor tiempo posible.
Claro que si princesa hasta mañana
Hasta mañana,- contestó ella pensando- ¡como me gusta que el me llame así, princesa, si el supiera que para mi el es mí único y gran príncipe!
A la mañana siguiente Albert se había despertado un poco tarde por el desvelo del día anterior, así que se apresuró todo lo que pudo para despertar a Candy ya que no le iba a dar tiempo de desayunar antes de su clase.
¿Candy? - Ella no respondía por lo que entró, la vio dormida y se acercó despertándola de nuevo con un beso en los labios, ummm le encantaba poder hacer eso a pesar de que no habían hablado sobre ello, parecían una pareja.
¿Qué hora es? – preguntó abriendo sus ojos.
Es tarde así que date prisa o no alcanzarás a desayunar. Yo también me quede dormido.
Creo que te he contagiado – contestó riendo.
Puede que si pero vamos perezosa arriba - le dio otro pequeño beso - te espero abajo, ¡apúrate!
Si bajo enseguida - Mmm como le gustaba que la despertará así.
A los 10 min Candy estaba entrando en el comedor. Llevaba un traje sastre de falda y chaqueta verde con algunas líneas beige y una camisa de ese color a juego. La falda era un poco corta, por debajo de la rodilla y como calzado se había puesto unas zapatillas con un discreto tacón. Su cabello recogido en una sola coleta con algún que otro rizo rebelde saliendo de ella la hacían verse realmente hermosa.
Se encontró con Albert leyendo el periódico y como no quiso distraerlo entró sigilosamente. El hombre en seguida percibió su aroma, ese aroma que lo perseguía de día y de noche.
Has llegado pronto – dijo el joven rubio mientras levantaba la vista y se encontraba con lo guapa que se había puesto su amada.
Y yo que no quería distraerte de tu lectura.
No te preocupes. Ahora puedo decirte que te ves espectacularmente bella princesa. Permíteme ayudarte – ofreció levantándose para ayudarla a sentarse.
Muchas gracias - agradeció coqueta-A ti ese traje te queda muy bien - llevaba un traje color verde de lino con una camisa beige pareciera que se habían vestido a juego, ese color de traje resaltaba su hermoso bronceado - ¡y vaya que eres guapo! – pensó.
Pareciera que nos pusimos de acuerdo para usar el mismo color ¿verdad? – comentó divertido.
Si – contestó riendo.
Ahora respecto a tus planes, vendrá una profesora que te enseñará "Etiqueta y sociedad", además de lo necesario para la organización de fiestas y eventos. Después tendrás un asesor de las empresas Andrew con el que comenzarás a entrar en el mundo de los negocios ¿Te agrada? ¿Estás seguras de esto? Quizá no sea lo que realmente deseas – comentó preocupado. No quería que ella se viera obligada a hacer algo que no le gustará.
Estoy segura ¡quiero hacerlo! - contestó con una amplia sonrisa.
Desayunaron rápidamente ya que en unos minutos llegaría su profesora y él se iría a la oficina. Cuando acabaron lo acompañó hasta el coche.
¿Vendrás a comer? -le preguntó presintiendo la respuesta.
Quisiera pero no podré. Tengo programada una comida de negocios pero intentaré regresar temprano y poder estar un momento contigo.- respondió mientras miraba sus ojos con mucho amor.
Entonces nos vemos cuando regreses – Se acercó a él y para su sorpresa lo besó y salió corriendo cual niña después de hacer una travesura. No cabía duda que era una mujer como no había en esa época, por eso se había enamorado de ella.
Candy tomó sus clases durante la mañana, no eran muy entretenidas pero les ponía mucho entusiasmo ya que quería estar lista para cuando fuera su presentación y sólo faltaba un año y medio. Almorzó y subió a descansar a su dormitorio en lo que llegaba Albert.
Por otro lado un hermoso rubio miraba consternado la página de espectáculos del periódico, lo estaba acabando de leer en ese momento ya que durante la mañana no había tenido oportunidad.
George entraba en esos momentos y pudo ver su afligido rostro.
¿Tan mala es la noticia?
Es probable que la pierda, justo cuando pensé que podríamos alcanzar el cielo juntos … todo se podría venir abajo – dijo con los ojos vidriosos.
¿Por qué? – volvió a preguntar incrédulo su mano derecha.
Él le tendió el periódico.
"El afamado actor Terrence Granchester ha abandonado por segunda vez a su prometida Susana Marlowe, rompiendo definitivamente su compromiso y saliendo de viaje inmediatamente sin que se sepa su paradero".
Seguro que viene camino a buscarla George y la perderé – decía el joven dejándose caer pesadamente sobre un sillón.
Y ¿Qué te hace pensar que ella aun lo quiere?
Ambos sabemos lo que significa Terry para Candy y el por qué se separaron – respondió desesperado, sentía que el mundo se le derrumbaba.
Pues yo creo que podrías llegar a sorprenderte de los sentimientos de Candy – alegó su interlocutor - Por un lado piensa que es mejor que se enfrente a él ahora y compruebe a cual de los dos quiere, así podrás estar seguro de su amor – lo animó. Él estaba seguro que Candy lo amaba tanto como Albert a ella.
Ni siquiera sé si me ama. Quizá soy una válvula de escape para ella y tengo miedo - exclamó llevándose las manos a la cabeza. Era la primera vez que George lo veía tan vulnerable.
En la mansión..
Apenas hacía unos minutos que Candy se había subido a descansar cuando Dorothy le aviso que alguien la estaba esperando abajo, ella salió corriendo sin esperar a escuchar quien era.
¡Albert ya estás aquí! cuanto te he extrañado - decía muy emocionada. Cuando de repente vio a la persona y se detuvo en seco. No era Albert era..
Terry ¿Qué haces aquí?
CONTINUARA…..
Se pone emocionante que pasará ahora que Terry ha vuelto.
Scarleth gracias por tu tiempo es maravilloso saber que existen personas como tu dispuestas a compartir su talento.
Espero les guste, espero todos sus comentarios.
