CAPITULO 6
En la mansión..
Apenas hacía unos minutos que Candy se había subido a descansar cuando Dorothy le aviso que alguien la estaba esperando abajo, la joven pecosa salió corriendo sin esperar a escuchar quien era.
Bajo corriendo mientras gritaba
¡Oh Albert ya estas aquí, cuanto te he extrañado! - decía muy emocionada. Cuando de repente vio al joven que tenia enfrente y se paro en seco. No era Albert era..
Terry ¿que haces aquí? – preguntó sorprendida.
Por lo que veo tarzán pecoso te desilusiona verme, ¿acaso no estoy mas guapo?
Oh Terry sigues igual de arrogante, es solo que no te esperaba – contestó la enfermera con nerviosismo.
Eso ya lo he visto – agregó el actor tratando de ocultar su tristeza le había dolido ver como corría en busca de Albert y sobre todo su mirada.
Y bien Terry a que debo tu visita - le decía mientras los invitaba a sentarse en la sala.
He venido a buscarte - afirmó mirándola intensamente a los ojos.
A buscarme ¿y Susana? – preguntó Candy nerviosa y extrañada no sabía como actuar, reaccionar o pensar. Terry estaba allí y ella no se lo esperaba, de verdad era un joven muy apuesto, sus rasgos habían madurado pero había una profunda tristeza en sus ojos.
¿Por que siempre me preguntas por ella? Candy la he dejado no puedo vivir al lado de una mujer que no amo – respondió el moreno mientras se acercaba a ella sentándose a su lado.
Terry yo no se que decir no esperaba verte ahora, aquí – dijo muy nerviosa no sabia que era lo que estaba sintiendo.
Toda esta escena era vista desde el umbral por un joven rubio que tenía una mirada tan triste como la de Terry. En ese momento decidió salir a la luz, carraspero un poco para dar a notar que estaba allí. Candy levanto la vista y pudo verlo.
Oh Albert hola - se levanta corriendo a sus brazos, pero algo la extraño y le dolió mucho el tenia una mirada inmensamente triste.
Hola princesa, hola Terry - saludó. Le dio un beso en la mejilla a Candy y le dio la mano a Terry . ese gesto no le gusto nada a Candy ya que últimamente no la saludaba así – pero ¿Por qué quiero que Albert me bese sin tengo frente a mi al hombre por el que llore tanto tiempo dispuesto a recuperarme? – pensó tratando de buscar una respuesta a todos sus sentimientos.
He leído la noticia sobre tu rompimiento con Susana hace un rato en el periódico – comentó el joven heredero con un tono un poco distante a pesar de que Terry era su amigo se sentía terriblemente celoso.
Terry habiendo visto como había reaccionado Candy al ver a Albert sintió una punzada de dolor en su corazón - si por lo que veo las noticias vuelan.
Y ¿a que debemos tu visita? - preguntó Albert mientras los invitaba con un gesto a sentarse.
He venido a ver a Candy – respondió mirándola intensamente, la joven bajo la mirada - ¿Por que no me sostiene la mirada? Se preguntaba Terry.
Oh ya veo entonces será mejor que los deje solos, pediré que preparen una habitación para que te quedes con nosotros, nos vemos luego – dijo en un tono neutro que ocultaba el remolino de emociones que lo atormentaban y se levantó para retirarse no quería seguir viéndolos juntos no podía.
Pero Albert tu y yo… - dijo Candy deteniéndolo por el brazo un momento.
Hablaremos en otro momento pequeña - le dijo en un tono frió y sin mirarla a los ojos - ahora atiende a Terry.
Candy asintió cabizbaja - ¿Qué le pasa a Albert? ¿Por qué está tan frío? ¿Por qué me preocupa mas Albert que el tener a Terry frente a mi? Se preguntaba en su mente.
Candy y Terry estuvieron largo rato hablando de todo y de nada. Terry trataba de acercarse y ella continuamente se alejaba. Rato después se retiro a su dormitorio argumentando que tenía mucho sueño, en realidad estaba muy confundida y necesitaba pensar.
- Candy mañana espero poder hablar contigo sobre lo que me trajo aquí – le dijo el joven inglés mientras la acompañaba a su cuarto.
- Por supuesto que si hablaremos después de mis clases si te parece bien – quería quedarse sola lo antes posible.
- Claro que si hasta mañana - respondió mientras se acercaba peligrosamente para robarle un beso a su pecosa. Ella se vio aprisionada entre la pared y su cuerpo y a la vez sorprendida por ese beso.
A lo lejos Albert observo la escena volviéndose rápidamente hacia la biblioteca sin alcanzar a ver ni escuchar lo que había pasado después.
- ZAZ ¡pero como te atreves Terry! – grito molesta
- Yo pensé que te gustaría – Dijo abatido, creyó que al ella sentirlo todo volvería a ser como antes, que lo miraría como antes lo hacía.
- Mejor hablamos mañana – se despidió todavía enojada y se metió a su dormitorio.
Todavía no lo podía creer Terry la había besado un beso que había deseado por mucho tiempo y ahora que lo había recibido pudo sentir que no provocaba en ella todo lo que provocaban los besos de Albert. En ese momento se dio de cuenta de muchas cosas y decidió que al día siguiente aclararía todo.
Por otro lado el joven rubio se encontraba abatido en la biblioteca, tomando copa tras copa de whisky y pensando una y otra vez - ¡la he perdido!. Ella lo ama a el - Bebió tanto que se quedó dormido en el sillón de la biblioteca.
De repente una hermosa rubia entraba a al biblioteca necesitaba verlo y cuando lo encontró allí en esas condiciones se extraño muchísimo - ¿Qué te pasa Albert?, tu no sueles beber- Lo ayudo a llegar a su cama, lo recostó y le quito los zapatos. Cuando se iba a ir del dormitorio sintió como un brazo la jalaba quedando encima de Albert, él enseguida la tomo por la cintura, colocando su otra mano en su nuca y la atrajo hacia si besándola fieramente con toda la pasión que tenía dentro. Candy respondió a ese beso de la misma forma, miles de sensaciones recorrían su cuerpo, quería sentirlo así que se aprisiono mas contra él entre abriendo sus labios, él acepto su invitación e introdujo su lengua en su boca saboreándola, probándola. Candy hizo lo mismo, eso era increíble nunca se había sentido tan bien, pero luego pensó que eso no era correcto, así que se alejo y Albert en seguida se quedo dormido.
Llego a su cuarto el corazón aun le latía aprisa por todo lo vivido, y se dijo a si misma - esto solo corrobora lo que pensé antes.
Por la mañana Albert se despertó con un terrible dolor de cabeza, pero recordaba el beso de la noche anterior - Candy ¿Por qué me besaste así? ¿es una despedida?
Supongo que si pero te lo pondré fácil Candy no voy a ser yo el que empañe tu felicidad mañana mismo saldré de viaje y me alejaré de ti aunque se me rompa el alma, por que eres la única mujer que podrá ocupar mi corazón. Si tan solo supiera que tengo una oportunidad me quedaría y lucharía sin dudar por ti, pero estoy convencido que no tengo ninguna - Así salió de la mansión no despertó a Candy ya que se imagino que no era lo mas apropiado además que dadas las circunstancias preferiría que fuera otro el que la despertara por lo que le pidió a Dorothy que lo hiciera.
Dorothy entro al cuarto de Candy y corrió las cortinas para despertarla.
¿Dorothy? – preguntó extrañada últimamente no era ella la que la despertaba.
Hola Candy buenos días, apresúrate que es tarde te queda poco tiempo para que llegue tu maestra – la apresuraba la doncella sin darse cuenta del gesto de confusión que tenía la joven.
Pero y Albert? – preguntó al fin, ella deseaba verlo en la mañana quería hablar con el sobre lo que había decidido.
Se ha ido muy temprano me ha pedido que te despertara – respondió dándose cuenta del disgusto de Candy por que el señor no la había despertado.
Pero ¿Por qué no me ha despertado ni me ha esperado a desayunar? Tengo que hablar con el lo antes posible pensó me temo que no entiende lo que está pasando
Y el sr Grandchester?
Salio a la ciudad dijo que volvería a la hora del almuerzo cuando acabaran tus clases – le respondió de nuevo mientras preparaba su ropa.
Bueno pensó Candy , tengo que armarme de valor hoy será un día difícil, se vistió y asistió a sus clases.
Cuando ya acababa su última clase Terry apareció.
Buenas tardes – saludó el aristócrata entrando en la habitación donde la joven Andrew tomaba sus clases.
Buenas tardes Terry.- lo saludó -Señor. Leeton le presento al Señor Grandchester.
Mucho gusto - dijo el señor Leeton extendiendo su mano, era un chico de la edad de Albert, muy alto con ojos y cabellos castaños, bastante apuesto. Terry lo miro con recelo, por lo que el sr. Leeton explico - soy un asesor de los Andrew y le doy clases a Candy sobre los negocios de los mismos.
Igualmente – contestó al fin Terry - yo soy un amigo del señor y la srita Andrew.
Bueno Candy como ya hemos terminado nuestra clase yo me retiro. Hasta mañana con su permiso sr. Grandchester – se despidió el señor Leeton.
Pase usted – dijo educadamente el moreno.
Hasta mañana – lo despidió Candy nerviosa por lo que se avecinaba.
No sabía que tomaras ese tipo de clases ¿desde cuando te interesan esas cosas?
Ella no sabía como responder como le iba a decir a Terry que lo hacía por amor a Albert? Y dijo - pues desde ahora te recuerdo que soy la heredera de los Andrew.
Terry no se quedo muy convencido con su respuesta algo le decía que había algo mas detrás de esto - Que te parece si salimos a los jardines a pasear y terminamos esa platica que dejamos pendiente.
Candy asintió y caminaron un rato en silencio por los rosales de Anthony hasta que Terry rompió el silencio.
Candy tu sabes por que estoy aquí verdad – preguntó él deteniéndose.
Creo que si … - todo su cuerpo temblaba esto no iba a ser fácil.
Candy estoy aquí por que no quiero dejarte ir te amo y no quiero perderte, no soy nadie sin ti – afirmó mirándola profundamente en los ojos, tratando de ver en ellos el mismo sentimiento.
¿Estas seguro de que me amas? No será una ilusión, una obsesión de juventud o simplemente es que soy la única mujer que ha tocado tu corazón.
Candy pero ¿Por qué me dices eso? yo te amo y quiero que te vengas conmigo a Nueva York – dijo confundido el joven no entendía por que ella decía eso.
Terry cuando regresé de Nueva York estaba muy triste, pero el tiempo me ha dejado claras muchas cosas ya que las he podido ver en perspectiva.
¿Qué cosas? - dijo Terry bastante preocupado.
No se como expresarlo bien… mira yo creo que si nos hubiéramos amado tanto no nos hubiéramos alejado por nada del mundo, si hubiéramos nacido el uno para el otro ni mil Susanas nos hubieran separado – afirmó segura de lo que decía mirándolo a los ojos.
Pero Candy ya no nos separa mas aquí estoy por ti – alegó desesperado por que sentía que la felicidad se le iba de las manos.
Oh Terry yo no me refiero en este momento además me refiero a mi – lo tomó de las manos y continuó - ahora entiendo que si antepuse el deber al amor es que no te amaba tanto, si hubiéramos querido hubiéramos superado eso y mucho mas. Siento ser dura pero es lo que pienso.
Ay Candy ¿Cómo es que no me he dado cuenta antes? – preguntó con una nota de tristeza en su voz.
¿De qué Terry?
Sabes ya vi algo en tus ojos en aquella ocasión en el zoológico de Londres pero no quise hacerle caso a mis pensamientos y me convencí a mi mismo de que mi único rival era el recuerdo de Anthony. Pero fui muy ciego Candy tu a él lo miras como nunca me miraste a mi, lo miraste así desde siempre y nunca te diste cuenta, son almas gemelas y muy a mi pesar creo que yo soy un hermoso pasaje de tu vida mientras te dabas cuenta – agachó la cabeza para que ella no viera las lágrimas que llenaban sus ojos y comenzaban a caer por sus mejillas.
Oh Terry te juro que yo no sabia lo que sentía hasta ahora, te ame mucho, eres un hermoso recuerdo en mi vida, y así como tu no eres el amor de mi vida yo se que tampoco soy el tuyo, por favor no te aferres a mi, busca por que te aseguro que ahí fuera esta la mujer de tu vida y me encantaría que pudieras encontrarla - le hablaba a un Terry que había soltado sus manos y vuelto de espaldas no podía mirarla a los ojos. Oh Dios la estaba perdiendo para siempre!
Candy prométeme que vas a ser feliz y lucharas por tu amor! - que tono de voz mas triste estaba usando.
Te lo prometo Terry solo si tú me prometes que vas a ser feliz, que no te vas a derrumbar por esto y que me vas a permitir ser tu amiga. No podría perderte del todo! - Candy también estaba llorando, sabía que le estaba rompiendo el corazón pero también sabía que era lo mejor y que el pronto lo entendería.
Claro que si Candy solo dame tiempo para asimilar todo esto – se limpió las lágrimas y se volvió para mirarla a los ojos - Gracias Candy por demostrarme lo que puedo ser, gracias por ser la única persona que ha confiado en mi y me ha querido tal como soy, gracias Candy por demostrarme lo que es el amor y lo que soy capaz de sentir – dijo al fin terminando por abrazarla fuertemente.
Gracias a ti Terry por amarme y por permitirme conocer el maravilloso ser que eres - se separaron lentamente las lagrimas seguían corriendo por las mejillas de ambos.
Bueno Candy creo que no tengo nada mas que hacer aquí, despídeme de el y que seas muy feliz.
Si Terry pero por favor no te alejes para siempre – rogó la rubia.
No pecosa te lo prometo - decía con una triste sonrisa - Hasta pronto
Hasta pronto Terry - lo vio partir sintiendo una gran tristeza pero a la vez una inmensa paz interior, por fin sabia lo que quería para siempre no podía esperar a decírselo. Lo amaba tanto que moriría sin el, esa noche se lo diría todo.
Se dirigió a la mansión y en la entrada la esperaba Dorothy con un tulipán rojo en la mano y una nota.
Candy llego esto para ti – le dio la doncella lo que llevaba en sus manos.
muchas gracias Dorothy - abrió la nota, la leyó y se desmayo en ese momento.
Dorothy con ayuda de otros sirvientes la subió a su cuarto pero Candy no reaccionaba - ¿qué es lo que la puso así? Pensaba la joven por lo que decidió leer la nota aunque no estaba bien necesitaba saber que le pasaba.
Mí querida Candy:
Mañana parto de viaje no puedo verte partir con el, quiero que seas feliz y no pienso ser un obstáculo.
Perdóname queme vaya despidiéndome así pero te amo tanto que moriría al verte partir en brazos de otro.
¡Se muy feliz!
Siempre tuyo
William Albert Andrew
CONTINUARA…..
Ufff que difícil capítulo pero bueno aquí está. ¿ que pasará ahora?
Espero les guste, espero todos sus comentarios.
