CAPITULO 16

Pasaron los meses entre viajes de Albert, clases de Candy y momentos juntos, ya se encontraban en el mes de marzo, la primavera estaba llegando.

Cuando el no estaba ella ocupaba su tiempo en todo tipo de cosas no paraba hasta estar agotada. Iba a sus clases de ahí tomaba en casa las clases del Sr. Leeton y sus clases de cocina, en cuanto acababa se iba a trabajar varias horas al hospital de la ciudad. Quería estar así ocupada por que si no se sentía triste, vacía, lo necesitaba tanto, hacía un mes que se había ido y esta vez el tiempo se le pasaba lento.

Por su parte Albert ya no podía aguantar mas estar separado de su amada así que intento acabar lo mas rápido que pudo y tomo el primer tren, llegaría en la madrugada pero podría sorprenderla despertándola por la mañana. La casa estaba en silencio cuando llego faltaban unas cuantas horas para que Candy se despertará así que decidió darse un baño y descansar un poco mientras tanto. Subió sigilosamente, entro en su habitación y la vio allí.

Ella se encontraba dormida en su cama, su cabello revuelto sobre la almohada, bajo su vista y pudo ver que ella llevaba puesta la camisola de su pijama, le quedaba muy grande y dejaba ver sus bien formadas piernas. Pero que haría ella allí y con su pijama, no pudo resistirlo y se acerco a ella. Le acaricio suavemente la frente y las mejillas, después con la yema de sus dedos delineó sus bien formados y carnosos labios, llevado por las sensaciones que ella le provocaba se acerco a besarlos, necesitaba sentirlos. La beso suavemente y sintió una mano en su nuca, los labios de ella respondían a su beso. La miro a los ojos y pudo ver que aun estaba dormida, en ese instante se abrieron esos hermosos ojos que tanto amaba

Albert!!! Has regresado - decía mientras se incorporaba y lo abrazaba

si princesa quería darte una sorpresa y despertarte dentro de un rato pero el sorprendido fui yo ¿Por que estas aquí en mi cama y traes puesto mi pijama?

Yo...- decía sonrojada- yo te extrañaba tanto que vine a tratar de sentirte mas cerca, así que me puse tu pijama para oler a ti y me metí en tu cama, solo así pude conciliar el sueño

mmm ya veo - decía sonriendo de medio lado - si quieres la compartimos para que ya no me extrañes mas – sugirió el de forma seductora - además te ves muy sexy con esa camisola

ohh Albert si me queda enorme - rió ella, le había gustado mucho su propuesta y se estaba pensando seriamente el aceptarla, ella deseaba ser de el y cada vez se convencía mas de que no tenia nada malo, ella lo amaba y el a ella. Ella sabía que no podría a amar a ningún otro hombre como a el

no me has contestado – dijo el mientras le besaba el cuello, estaba nervioso las ultimas veces que habían estado en una situación similar le había parecido que ella lo quería tanto como el.

Ella lo separo un poco y le dijo mirándolo a los ojos - Mi amor quiero ser tuya, estoy convencida de ello, pero quiero que la primera vez que hagamos el amor sea en un momento especial que recordemos toda nuestra vida.

Me parece perfecto así será tu déjalo de mi mano. Me voy a tomar una ducha para desayunar y usted debería de hacer lo mismo así que nos vemos en un ratito en el comedor - le dio un beso y se metió al baño

Pasaron los días Candy estaba muy extrañada Albert le hacía insinuaciones pero no había echo por que fuera a mas a pesar de que pasaban veladas maravillosas y que todas le parecían a ella el día y momento especial que habían estado esperando - Se habrá arrepentido, no creo mmm ¿que pasará? - Siguió arreglándose para bajar a desayunar cuando escuchó una melodía.

- Esa melodía esa melodía ¡oh no puede ser! - los recuerdos acudieron a su mente la colina "eres mas bonita cuando ríes que cuando lloras", su príncipe. Salio corriendo al balcón y lo vio allí en el jardín vestido con su kilt tocando esa melodía que los dos conocían muy bien. Las lagrimas comenzaron a descender por sus mejillas - Mi príncipe, mi Albert, esa melodía ¡que feliz soy!

El termino la melodía, levanto la vista y la vio apoyada en el barandal, era bellísima pudo ver como las lágrimas descendían por sus mejillas.

Candy pero ¿por que lloras? – pregunto desde abajo

¡De felicidad! – respondió ella con una sonrisa

El se metió a la casa y subió corriendo encontrándola en el balcón, ella corrió a abrazarlo.

Pero ¿por que tocabas esa melodía?

Acaso no te acuerdas - interrogo el levantando levemente una ceja

De ¿que mi amor?

Hoy hace 14 años que nos conocimos – afirmó con una gran sonrisa

Pero recuerdas las fecha - decía sorprendida

Por supuesto que si, ese día me enamore y supe que nunca mas podría olvidarte

¡Albert te amo tanto! ¡Mi príncipe de la colina!

¡Y tu mi princesa! - Se besaron el la levanto y le dio vueltas mientras le decía cuanto la amaba. La dejo en el suelo y le dijo

Hoy vamos a celebrar este día tan especial, pedí la cena a un rico restaurante y cenaremos aquí para que nadie nos moleste – continuó diciendo - Les di la noche libre a George y a Dorothy, yo ahora me voy a la oficina a hacer unas cosas te veo a las 8pm para la cena -le dio un rápido beso y salió de allí dejando a Candy todavía con la sensación en sus labios.

Pasaron las horas y ambos se encontraban arreglándose para la cena. Albert estaba dándose un último vistazo en el espejo, se había puesto un esmoquin negro, con camisa y chaleco blanco. En la solapa del esmoquin llevaba un tulipán rojo .Estaba muy nervioso pero eso no opacaba la gran felicidad que lo embargaba, dio un ultimo vistazo a la habitación e hizo un gesto de aprobación, salió y se dirigió a buscar a su amada.

Abrió la puerta y la vio parada allí su imagen simplemente lo hacía temblar, era una mujer capaz de volver loco a cualquier hombre. Llevaba un vestido azul marino largo, era de cuello alto y sin mangas, el único accesorio que llevaba era el emblema de los Andrew que a el se le había caído ahora hacia catorce años. El pelo lo llevaba recogido en un chongo, se veía simplemente hermosa, ella se dio la vuelta para tomar su chal y acercarse a el. En ese momento pudo ver que llevaba un escote muy pronunciado en la espalda, sintió una oleada de deseo recorrerlo todo.

Eres una provocadora - decía mientras la tomaba de la cintura y la acercaba a el sintiendo en ese momento la suavidad de la piel de su espalda en sus manos.

¿Por que lo dices? -decía ella picara

Por que este atuendo sería capaz de revivir a un muerto ¡Te ves espectacular!

Muchas gracias, me lo puse solo para ti - decía coqueta en su oído. Este gesto lo hizo estremecerse, decidió separarse un poco por que si no podría contener sus deseos.

Bueno será mejor que bajemos la cena se enfría - la tomo de la mano y la guío al comedor

El comedor estaba iluminado por la tenue luz de velas colocadas en varios lugares

Tomaron un suculento menú y se encontraban tomando el postre

Mi amor nunca pensé que te acordarías después de 14 años del día exacto en que nos conocimos - decía sonriendo

Nunca lo pude olvidar, desde ese día cada mañana desperté con la imagen de tu bello rostro con una sonrisa.

Yo tampoco pude olvidarte, creo que todos los hombres a los que ame fue por que me recordaban algo de ti – explicó ella - Es increíble como con solo unos momentos compartidos pudimos marcar tanto nuestras vidas

A veces pienso que solo nací para amarte, por eso mi alma solo la has ocupado tu - decía el mirándola a los ojos profundamente y tomando su mano - No imagino mi vida si tu no estas en ella.

Nuestro amor es un conjunto de tantas cosas amor, amistad , comprensión, aceptación y conocimiento de los defectos del otro, de compartir un montón de gustos, de nuestra naturaleza libre – dijo ella suspirando

Creo que somos la unión de un alma partida por la mitad, somos el complemento el uno de otro - decía el acercándose suavemente a sus labios, los beso primero como si de una caricia de tratará para después ir poco a poco presionando sus labios a los de ella, saboreándolos, disfrutándolos como si fuera la primera vez que los sentía.

Candy sentía como todo su cuerpo respondía a ese beso, un beso lleno de amor y pasión, entreabrió sus labios para poder sentirlo mas, el aprovecho para jugar con su lengua y explorar toda su boca, era una sensación sublime, sentía un hormigueo que recorría todo su cuerpo. En ese momento su cabeza y su corazón le dijeron que pasase lo que pasase luego jamás se arrepentiría de entregarse a ese hombre ya que solo podría ser de él. Se separo de él levantándose de su silla y aproximándose de nuevo, lo aparto un poco de la mesa y se sentó en sus piernas, estaba decidida esa sería la noche. Rodeo con sus brazos el cuello masculino acariciando sus cabellos.

El rodeo su cintura con sus brazos, estaba ardiendo de deseo ¡esa sería la noche! la noche en que la única mujer que había amado en su vida sería suya.

Se besaron con toda la pasión que hervía dentro de ellos, las manos de ella descendieron hasta el pecho del rubio, aun por encima de la ropa podía sentir el calor que emanaba y las palpitaciones rápidas de su corazón. El por su parte acariciaba toda la espalda de la chica aprovechando que su escote le dejaba sentir toda esa piel, a la vez fue besando y recorriendo con su lengua todo el camino hasta la poca piel de cuello que quedaba descubierta. Ella necesitaba sentir su piel así que empezó a desanudar su corbatín lanzándolo y desabotono varios botones de la camisa. Comenzó a acariciar la piel de su pecho haciéndolo estremecer por el contacto, pero ella quería mas mucho mas, se acerco a su oído y le dijo en un susurro,

Quiero sentirte y que me sientas, quiero ser tuya - después mordió levemente el lóbulo de su oreja

Albert estaba sorprendido no solo por la confesión de ella si no por lo apasionada que estaba demostrando ser, pero aun pidiéndole a Dios que no se retractara pregunto - ¿Estas segura mi amor?

Si solo podría ser tuya, nunca podré ser de otro hombre, te amo

El no necesito nada mas la cargo para guiarla a su cuarto, mientras tanto ella imitaba lo que el le había echo antes en su cuello - mmm se sentía tan bien - llego a la puerta, la abrió y la bajo suavemente. Candy se sorprendió muchísimo la habitación estaba bellísima.

Albert había colocado velas por doquier lo que le daba una luz muy romántica y la cama estaba cubierta de pétalos de tulipán

oh Albert, esto es mas de lo que imagine – exclamó con los ojos llenos de lágrimas

me alegra, quiero que esta noche sea una que no podamos olvidar nunca - le decía abrazándola de nuevo, ya no podía esperar mas. Se acerco a sus labios besándolos, mordisqueándolos, acariciando su espalda, sus caderas .Ella se estremecía ante cada contacto, ante cada beso, empezó a desabotonar toda la camisa quería sentir toda su piel, termino y la dejo caer. Tenía un bien formando abdomen y pecho cubierto por una sombra rubia sobre su bronceada piel, acaricio su espalda, sus brazos, su pecho. El gemía ante esas caricias, desabotono el cuello del vestido y como no llevaba ningún otro cierre cayo al piso, dejando a Candy solo con su pieza de ropa interior, el se separo un poco para verla en todo su esplendor, era bellísima. Tenía unos bien formados y firmes senos, una estrechísima cintura que marcaba el inicio de unas hermosas caderas y unas bien contorneadas piernas, era preciosa más de lo que pudiera imaginar. Subió la vista para encontrarse con sus hermosos ojos esmeralda y la vio muy sonrojada

no te avergüences era una mujer increíblemente hermosa

es solo que nunca me habían visto así - decía bajando la mirada.

El la volvió a tomar entre sus brazos, volviendo a hacer una ruta de besos y caricias con su lengua por su cuello mientras tomaba uno de sus senos en sus manos acariciándolo, Candy sintió como un calor se apoderaba de ella, el siguió su camino hasta tomar también cada seno con sus labios, eso hizo gemir a Candy, ella le acariciaba con mucha pasión el pelo y la espalda.

Pero ella quería también ver su cuerpo, se lo había imaginado tantas veces y por fin podía verlo. Aprovecho que el había vuelto a besarla en los labios para bajar sus manos por su abdomen hasta llegar a su pantalón, lo desabrocho y lo dejo caer, el se separo un poco de ella se descalzo y se lo quito del todo, iba a volver a besarla cuando ella lo detuvo, quería observarlo. Era como un dios griego, tenía una espalda ancha y una estrecha cintura además de unas bellas piernas.

El dejo que lo mirara pero pronto sintió que ya no podía mas necesitaba sentirla. La tomo en sus brazos y la deposito suavemente en el lecho, comenzaron a acariciarse y besarse con frenesí, el poco a poco y llenándola de besos se deshizo de su prenda de ropa interior, para así poder prodigarle caricias por todo su cuerpo e intimidad, ella gemía y se estremecía antes esas caricias sentía que se iba a volver loca de necesidad, de necesidad de él. El observo como ella arqueaba su espalda invitándolo a hacer la suya, se desprendió de su ropa interior y gentilmente separó sus piernas colocándose en su cálida intimidad.

princesa esto puede doler un poco al principio, pero poco a poco ira desapareciendo y te gustará - le decía entre besos

no te preocupes lo se , te amo

Entonces el suavemente la hizo suya esperando un poco a que ella se acostumbrara a el, poco a poco el dolor se borro de su bello rostro con miles de besos de el y lo invito con sus caderas a seguir. El comenzó el movimiento rítmico del amor, haciéndola gemir de placer, poco a poco aumentando la velocidad, ella rodeo sus caderas con sus piernas y empezó a moverse al ritmo de el, instantes después ambos llegaban al éxtasis entre palabras de amor. Suavemente el se retiro de ella aun con la respiración agitada y sus corazones latiendo a mil, se abrazaron y besaron con mucho amor.

Ella se encontraba feliz, plena nunca se imagino que podía sentir todas esas sensaciones ante una caricia, un beso. Hacer el amor con Albert había sido una experiencia sublime.

El también se sentía feliz por fin sabía lo que era hacer el amor, entregar el alma en cada beso, en cada caricia. Sin duda Candy lo había sorprendido gratamente era una mujer muy apasionada y poco a poco se fue desinhibiendo.

te amo, muchas gracias princesa por este regalo, espero que no te hayas arrepentido - decía mientras acariciaba sus cabellos

nunca me arrepentiré, me gusto mucho - decía un poco sonrojada

no tienes por que avergonzarte de que te guste princesa- le decía mirándola a los ojos- No tiene nada malo que disfrutes de hacer el amor, poco a poco iremos descubriendo nuevas formas de amarnos, aprenderemos juntos, quiero que lo disfrutes y que tengas la confianza de decirme y guiarme hacia lo que te guste ¿ok?

Ok te amo tanto, me siento completa, feliz

Yo también.

El sueño se apodero de estos enamorados, que durmieron abrazados

CONTINUARA…..

Espero les guste, espero todos sus comentarios.