CAPITULO 17

El sueño se apodero de estos enamorados, que durmieron abrazados hasta que un rayo de sol empezó a molestar los ojos de Albert, el muy despacio abrió sus ojos, con miedo a despertar temía que todo lo vivido fuera un sueño pero la vio allí durmiendo sobre su pecho con una sonrisa dibujada en su rostro y no pudo sentirse mas feliz, amaba tanto a esa mujer. Comenzó a acariciar su espalda para despertarla, ella abrió lentamente sus ojos hasta encontrase con esos ojos profundos como el mar mirándola llenos de amor

Buenos día princesa

Buenos días mi amor - decía mientras estiraba un poco el cuello para darle un pequeño beso en los labios

¿Cómo te sientes?

Muy bien, pero con mucha hambre - decía con una sonrisa

Pues entonces será mejor que nos duchemos y bajemos a desayunar, yo también estoy hambriento - en ese momento vio reflejada la preocupación en sus ojos -¿Que pasa preciosa?

Mmm que estoy desnuda - decía sonrojada cubriéndose un poco con la sábana

Pero por que te avergüenzas si ya te vi anoche – dijo el rubio riendo.

Si pero…. - Decía mientras bajaba la mirada

El comprendió que era muy pronto para que ella superara todos sus temores así que decidió levantarse él primero para darle a ella la oportunidad de envolverse con la sábana, le dio un beso y se levanto.

Candy lo miro sorprendida no se sentía avergonzado por su desnudez al contrario la mostraba con total naturalidad, dejándole ver a ella ahora con la luz del día su bien formado cuerpo. Ella observo como el se puso su ropa interior y el pantalón del pijama, aprovecho para cubrirse toda con la sábana. En ese momento vio como el miro la camisa del pijama y la miro a ella. Se acerco y se la dio junto con su ropa interior

Me daré la vuelta para que puedas ponerte esto - se giro y ella se vistió, se acerco y lo abrazo por atrás

¡Muchas gracias cariño por comprenderme tan bien!

El se giro y la miro se veía mas guapa que nunca con su cabello desordenado y esa camisa que le quedaba grande. La beso - Te ves hermosa por las mañanas

Ojala y me viera tan bien como tu - el rugir de sus estómagos se escucho y los dos rieron - será mejor que nos apuremos - Salieron al balcón y la acompaño a la puerta de su cuarto.

Te amo princesa no sabes cuanto. Te veo ahora para desayunar

Si mi amor

Candy se sentía feliz se había convertido en mujer en brazos de Albert. Tenía una sonrisa enorme y un nuevo brillo en los ojos. Se baño y vistió rápidamente, poniéndose un vestido de gasa hasta las rodillas color rosa sin mangas, su cabello lo dejo suelto. Cuando había acabado lo vio allí parado en la puerta del balcón, se veía tan apuesto con su pantalón y camisa beige que llevaba ligeramente desabrochada, todavía no podía creer que ella era la dueña del corazón de ese maravilloso hombre.

Te queda muy bien el rosa

Muchas gracias

La tomo de la mano y bajaron a desayunar, esa mañana Dorothy y George percibieron algo nuevo en las miradas de estos rubios, se miraron cómplices y sonrieron entendiéndose sin hablar.

Hola George buenos días – saludó el millonario mientras acomodaba a Candy en sus sitio y el se sentaba en el suyo.

Buenos días William, Señorita Candy

Buen día George – devolvió el saludo Candy brindándole una encantadora sonrisa

George si hoy no hay nada realmente urgente no iré a trabajar, quiero pasar el día con Candy – informó a su mano derecha.

No hay nada urgente, no te preocupes mañana veremos lo que haga falta

Muy bien George

Desayunaron como dos leoncitos al parecer necesitaban reponer energías. Cuando acabaron salieron a caminar por la ciudad y pasear a orillas del rió. Comieron en un pequeño restaurante donde pasaron desapercibidos y continuaron con su paseo.

Candy se sentía muy tranquila, ya no había tensión entre ellos todo era tan natural después de haber hecho el amor, ya no se sentía tensa ante sus caricias al contrario las disfrutaba plenamente ya que ahora conocía todo lo que el amor podía provocar y no le asustaba.

El por su parte caminaba feliz, orgulloso, por fin Candy era su mujer en cuerpo y alma, se moría por gritar a los cuatro vientos que se amaban y que ella era suya solo suya, pero ya llegaría el momento y nadie podría separarlo jamás de ella. Después de lo que habían compartido fue mas consciente de cuanto la necesitaba.

Ya era de noche cuando regresaron a su hogar, cenaron algo ligero y se dirigieron a sus habitaciones, aunque no querían separarse todavía

Pero ya te vas a dormir princesa no quiero separarme de ti - decía el con un puchero

Chantajista – dijo la pecosa riendo - es solo que ya estoy incomoda con este vestido ¿Que te parece si nos ponemos cómodos y nos vemos en el balcón?

Me parece una excelente idea - así salió y se dirigió a su cuarto

Ella se puso un corto camisón de tirantes, era de seda blanca, se soltó el cabello y lo cepillo. No se puso bata ya que en esos días hacia mucho calor además después de lo que habían compartido no había nada de malo en que no lo hiciera. Salio al balcón y lo vio allí apoyado en el barandal llevando únicamente el pantalón del pijama - ¡es tan guapo! - Se acerco y lo abrazo por atrás

Es una noche muy bella – dijo ella

Si además el aire huele a flores ¡me encanta el olor de la primavera! -decía respirando profundo

Se giro y la vio con su camisón descalza, sin duda era una mujer muy sensual.

A nadie podría quedarle ese camisón como a ti - aseguró acercándose coqueto

¿que pretende Señor Andrew con sus halagos?

lo sabes muy bien - afirmó él besándola con pasión

Así nuestros querido príncipes acabaron amándose de nuevo en el cuarto de el.

Por la mañana muy temprano los dos se encontraban desayunando mientras leían el periódico, el leía una noticia en alto y luego ella lo hacía con otra. Compartían hasta esos pequeños detalles.

Por primera vez una negociación se le resiste al heredero de la fortuna Andrew, a pesar de su gran capacidad para conseguir socios, el Señor Fox parece resistirse a acompañarlo en sus nuevos negocios - leía Albert con el ceño fruncido

Mi amor tan difícil está esta negociación, toma - le tendió a Albert una tostada untada con mermelada de melocotón como a el le gustaba.

El la tomo y le dio un gran mordisco le encantaban esos pequeños detalles que ella tenía con el - Pues si, no consigo convencerlo de que debemos diversificar nuestros negocios y que es una buena oportunidad montar fabricas textiles, es un hombre muy testarudo - suspiró

Cariño - Ella tomo su mano - tranquilo ya verás como en algún momento cederá tu no quites el dedo del renglón. Mira para que te animes te voy a leer las notas de sociales así podremos ver que cosas pasan por la vida de tus familiares – dijo al tiempo que le guiñaba un ojo.

También son los tuyos – le recordó

Depende de a quien te refieras - decía ella sonriendo - además no creo que pueda ser tu pupila por mucho tiempo mas, no esta bien que sea pareja de mi tutor, tarde o temprano tendrás que quitarme tu apellido

No perderás nunca el apellido Andrew - dijo muy serio apretando su mano

Ella no sabía que pensar - pero… - no pudo seguir el nunca le había hablado de formalizar su relación.

Pero nada princesa no te crees ideas tontas en tu cabeza quieres, tu siempre estarás a mi lado - aseguró mirándola a los ojos

Candy decidió no pensar mas y decidió leer la primera nota - El Señor Archibald Cornwell ha roto su noviazgo con la señorita Annie Britter, fuentes cercanas aseguran que ha sido por terceras personas ¿quién será el nuevo amor del Señor Cornwell? - Candy se llevo la mano a la boca y unas lágrimas corrieron inmediatamente por sus mejillas.

Pequeña tarde o temprano iba a salir en la prensa, los dos son muy asiduos de eventos de sociedad y la gente no tardaría en darse cuenta – trató de calmarla, estiro su mano tomando el brazo de ella jalándola para que se sentara en sus piernas y así abrazarla.

Si mi amor pero la tercera persona soy yo, Annie estará sufriendo mucho, todo por mi culpa.

no es tu culpa que el se enamorara de ti - decía con mucha ternura - además no crees que es mejor que se aseguren de sus sentimientos ahora a cuando ya no haya vuelta a tras. Candy ellos no han tenido todas estas aventuras y cosas vividas como nosotros para saber que se pertenecen.

Tu entonces estas seguro ¿no dudas ni un poquito?- Decía con un puchero

Una sonrisa se dibujo inmediatamente en su rostro - Candy no podría dudar, nadie me llena como tu, nadie me hace feliz como tu. A ti te amo princesa desde siempre, me complementas, nunca habrá otra capaz de despertar esto en mi – aseguró - ¿No será acaso que tu dudas? – pregunto nervioso y muy serio.

¡Oh yo no! – respondió enseguida - Albert ha habido otros amores en mi vida y tu mejor que nadie lo sabe – comenzó a explicar - pero analizando mis sentimientos como te he dicho tantas veces, a Anthony creo que lo ame por que se parecía a ti cuando te conocí y a Terry por que me recordaba también algo de ti, aunque no se el que no se parecen en nada. Pero ese día en el barco de espaldas se parecía a Anthony – siguió diciendo - Creo que todo se hizo mas profundo cuando vivimos juntos en Chicago, la convivencia hizo que mis sentimientos afloraran. Además nadie conoce a la verdadera Candy como tu y se que nunca podré dejar de amarte por que no lo hice dentro de mi corazón todo este tiempo – afirmó por último.

El sonrió y una lagrima salio de sus bellos ojos azules - te amo princesa

Y yo a ti - se dieron un gran beso

Ejem ejem - decía George que acaba de entrar al comedor y se había encontrado con la escena de los dos tórtolos.

Mmm creo que alguien nos mira - decía Candy sonriendo pero sin separarse de Albert

Si creo que si – rió y se separó un poco de ella - buen día George

Buen día George - saludó Candy sin levantarse de las piernas de Albert, sabía que no estaba bien estar así pero George era de confianza

Buenos días a ambos. Señor Creo que debemos irnos o no nos va dar tiempo de llevar a cabo la agenda de hoy

Si además la señorita Candy y yo tenemos que irnos ya - agregó Dorothy entrando en el comedor. A George se le ilumino la mirada cosa que no paso desapercibida para Albert y Candy, era una joven muy bella desde que había llegado a Philadelphia había dejado de usar su uniforme a regañadientes pero Candy gano, además al ser su dama de compañía tenía que vestir de otra forma y utilizaba unos bonitos trajes de chaqueta y vestidos que Candy le había comprado.

Creo que tienen razón mi amor - decía Candy levantándose

Pero por que le haces caso a estos aguafiestas - decía el fingiéndose molesto

Señor Andrew arriba que no quiero ser el motivo de sus retrasos – lo animó ella riendo.

No quiero irme hoy no podré verte en todo el día y no me gusta nada – dijo malhumorado.

Si pero después cenaremos juntos - le decía ella guiñándole un ojo él se levanto y le dijo

Me lo prometes – dijo con otra intención en sus palabras- te haré cumplir tu palabra.

Lo prometo - decía ella un poco sonrojada aun no se acostumbraba a esta nueva intimidad entre ellos. Le dio un beso en los labios y se alejo - te veo en la noche cariño – se despidió saliendo del comedor

Hasta la noche

Mmm William como te tienen eh? – comentó su mano derecha con una sonrisa.

Muy feliz – dijo el con una gran sonrisa.

Si esa mujer es capaz de hacerme ver al mejor y al peor William Albert Andrew

¿Por que lo dices?

Por que por ella eres capaz de todo- explicó sonriendo

De todo George no lo dudes – aseguró con fervor.

Me encantara ver la cara de la señora Elroy cuando sepa de lo vuestro, va a hacer de todo para que no sigas con ella

No podrá George te lo aseguro, si mi plan funciona no podrá

Paso el día rápidamente la pareja de rubios había tomado la cena y habían leído un poco de un libro en la biblioteca, ahora se encontraban llegando a la puerta del cuarto de ella.

El no quería separarse de ella mas por las noches, pero no quería obligarla al fin y al cabo no estaban comprometidos ni casados, pero le encantaría poder dormir abrazado a ella todas las noches.

Ella pensaba algo muy parecido - como me gustaría que durmiera conmigo siempre, pero es que no somos nada, pero bueno Candy has tirado ya todas tus barreras por que no una mas aprovecha y se feliz - así que tomo aire se detuvo y lo miro a los ojos.

Albert ¿Por qué no te quedas a dormir conmigo? Al fin y al cabo siempre terminamos juntos - estaba muy sonrojada

Candy por supuesto que si yo estaba pensando lo mismo

Así empezaron a dormir juntos todas las noches, unas noches se amaban sin parar y otras presas del cansancio simplemente dormían abrazados. Habían tomado sus precauciones para no tener hijos no era el momento apropiado, no estaban casados pero eso no quería decir que los dos nos desearan concebir un hijo algún día.

Ya era verano había pasado ya el cumpleaños veinte de Candy hacía unos días, habían festejado en la casa con una cena preparada por el. Eran muy felices los dos pensaba ella recordando ese día y todos los vividos desde que llegaron a Philadelphia,- suspiro - aun faltan unos días para que vuelva de su viaje, lo extraño tanto pero bueno es mejor no pensar - Ya había terminado sus clases y se encontraba sentada en el sillón de la biblioteca, leyendo y pensando, escucho el timbre y se levanto.

Ya abro yo Dorothy, estoy mas cerca

Abrió la puerta y de repente sintió como una mano azotaba su rostro

CONTINUARA…..

Espero les guste, espero todos sus comentarios.