CAPITULO 19

Buenos días Albert.

El apuesto rubio en ese momento recordó que quería hablar con Annie, no le gusto nada que golpeará a Candy y menos esos sentimientos de rencor y resentimiento que había manifestado. A pesar de que Candy le perdonaba todo no quería dejar pasar el momento de hacerle ver que hacía daño con su actitud. Estaba harto de que todo el mundo le hiciera daño a su pequeña.

Annie ¿que te parece si hablamos en la biblioteca antes del desayuno? me gustaría tratar un tema contigo – le pidió el joven ofreciéndole su brazo para bajar.

claro que si - Llegaron a la biblioteca Albert cerro la puerta y comenzó a hablar

Se lo que paso con Archie y lo que le digiste a Candy – dijo sin rodeos era mejor ser directo - Annie ¿por que actuaste así? no tenías derecho a golpearla ella siempre ha velado por ti - decía en tono de reproche

Albert es solo que yo estaba muy enojada – se excusó apenada

Pero eso no te da ningún derecho a golpearla

Annie sintió un poco de rabia ¿por que Albert se estaba metiendo? - Creo que esto no es asunto tuyo

Lo es Annie- dijo mirándola fijamente - no crees que a veces con tu actitud le haces daño a Candy

¿por qué lo dices? – Candy nunca le había reclamado nada.

Mira Annie Candy ha dejado mucho por su amistad, no te habías parado a pensar en todo lo que ella ha hecho desde que eran chicas. Ella deseaba unos padres Annie pero tu le pediste que no se fuera y los rechazo para no dejarte sola y ¿que hiciste tu? los aceptaste, no te parece cruel – explicó - pero ella te perdono Annie solo para recibir una carta donde tu decías que no podías seguir con su amistad – sabía que ella se extrañaría de sus reproches, pero no le importaba él sabía lo que sufría Candy y que ella jamás se lo diría. Alguien tenía que hacer a Annie entrar en razón.

Albert yo.. - él la cayo siguiendo hablando

Después finges no conocerla donde los Leegan, pero gritas para que te rescate del caballo, claro sabías que ella no te iba a dejar sufrir. Pero aun así en el Colegio durante un tiempo fingiste no conocerla y ella lo perdono de nuevo – dijo aún con un tono de enojo - Archie la quería y se lo reprochaste por lo que ella lo lanzó a tus brazos. Ahora haces esto Annie ¿tu crees que esta bien tu actitud para con ella? – preguntó tratando de que ella entendiera todo lo que había pasado su pequeña por ella.

Albert yo quería unos padres – se excusó llorando

Ella también Annie y nunca los tuvo por ti – le rebatió

Si pero ella es fuerte, además vaya donde vaya todo el mundo la ama, todo el mundo se siente atraído por ella, todos quieren estar con ella - Decía con visible envidia

Annie ¿pero que estas diciendo? – exclamó el millonario enojado.

Lo que oyes Albert - aseveró muy seria - todo mundo cuando esta ella ni se da cuenta de que yo estoy

Y te has parado a pensar ¿por que será? - decía ya exasperado, no podía ser posible la envidia que demostraba Annie

No lo se

Quizás por que trata de ser ella misma, de ser feliz a toda costa pero sin lastimar a nadie Annie – le explicó - ayuda a todo el que puede y no siente envidia de los demás simplemente vive su vida. Que por cierto no ha sido nada fácil – agregó harto ya de la mujer que tenía enfrente y su pasividad ante la vida, simplemente se limitaba a echarle la culpa a Candy.

No se que decir

No tienes nada que decir solo quiero que pienses en lo que te he dicho. Candy te quiere pero no esta bien como piensas de ella y como la has tratado a lo largo de su vida ¡no se lo merece Annie!

Si - dijo cabizbaja - quizá Albert tenga razón -pensó

Bueno ahora vamos a desayunar seguro que Candy nos esta esperando – le dijo abriendo la puerta del despacho.

Candy y Dorothy se encontraban preparando las últimas cosas del desayuno

Buenos días chicos – los recibió la rubia con una gran sonrisa, irradiaba felicidad.

Buenos días - respondieron al unísono

Desayunaron charlando amenamente, cuando ya estaban acabando:

Bien y ¿que tienen planeado para hoy estas bellas chicas?- pregunto Albert

Había pensado en que podíamos ir a dar un paseo a orillas del río y comer en un restaurante que esta ahí con una muy bonita vista, seguro que les encantara – explicó la pecosa.

Me parece muy bien - decía Annie

A mi también – agregó Albert.

Hicieron lo que Candy había planeado, a Annie le había encantado el sitio al que la habían llevado era precioso. Volvieron a casa exhaustos de tanto caminar.

uff estoy exhausta - decía Candy cuando cruzaba el umbral de la puerta de la casa.

Yo también – habló la morena

Será mejor que vayamos a descansar - sugirió Albert

Si creo que si, yo ya no puedo mas - afirmó Annie

Así se dirigieron a sus habitaciones dándose las buenas noches. Al poco rato Albert ya se encontraba con Candy en la cama abrazándola sobre su pecho y acariciándola.

Albert de ¿que hablaste con Annie esta mañana? me di cuenta que estaban en la biblioteca y no quise interrumpirlos – preguntó por fin, estuvo todo el día pensando en eso.

Pues de su actitud Candy creo que debe meditar mucho sobre sus actos y forma de ser. Además creo que eso podrá ayudarla para conquistar a Archie

No la habrás retado por la cachetada – le dijo incorporándose un poco para verlo a los ojos

No Candy – respondió aunque no era del todo cierto, no quería preocuparla - yo no tengo ningún derecho a retarla pero sí a tratar de hacerla ver que no estuvo bien

Ella le dio un beso en los labios - Cariño no tenías por que yo ya la perdone

Si pero eso no quiere decir que este bien – agregó el

Tienes razón –aceptó al fin que la actitud de la morena no era la mas correcta.

Poco a poco el sueño los fue venciendo entre caricias y palabras de amor

A la mañana siguiente se encontraban desayunando

¿Albert que vas a hacer hoy? - Le preguntó su pequeña, dándole un mordisco después a su tostada.

Voy a aprovechar a ver unos negocios aquí – respondió el joven con una sonrisa, estaba contento habían conseguido disimular muy bien - ¿y ustedes?

Pues había pensando que podríamos llevar a cabo nuestro plan Annie e ir a hacer unas compras

Me parece muy bien - dijo Annie entusiasmada

Bueno pues entonces nos veremos en la noche – terminó diciendo el millonario

Asi pasaron los días de la visita de Annie, cambio su forma de vestir por una un poco mas alegre he incluso un poco mas atrevida, ya que Annie a pesar de ir siempre a la moda iba muy recatada. Incluso su actitud había cambiado mucho ya no era tan miedosa y se le veía mas segura de si misma.

Se encontraban los tres en la estación Annie ese día partía de regreso a Chicago a llevar a cabo su plan. Annie pensaba que Albert tomaría un tren esa tarde para Washington para seguir con sus viajes, así no pensaría que iban a estar solos unos días mas.

Bueno Annie nos vemos en Lakewood para mi presentación, espero que nuestro plan funcione. Animo y recuerda todo lo que te dije - decía Candy al tiempo que la abrazaba para despedirse

Claro que si Candy te escribiré – aseguró la morena

Que tengas buen viaje Annie, solo un favor no le digas ni a Archie ni a la tía abuela que me viste aquí, ya sabes como es y no me perdonaría que vine a ver a Candy y a ella no , le daría igual que haya venido a que ella firme unos documentos – le pidió en su despedida.

No te preocupes Albert no diré nada, nos vemos pronto - subió al tren

Candy y Albert pasaron unos días juntos después de los cuales el tuvo que viajar de nuevo a Washington pero sería solo por una semana ya que sería su cumpleaños y quería pasarlo con Candy. Aunque esto le había causado problemas con la tía abuela, ella pensando que él se encontraba en Washington quería que fuera a Chicago para ofrecer una fiesta por su cumpleaños, a lo que él se negó rotundamente diciendo que no tenía tiempo.

Bueno princesa te veo el domingo por la noche para que festejemos mi cumpleaños – se despidió de ella en la puerta.

Si mi amor que tengas buen viaje te amo

y yo a ti - se besaron y se dijeron adiós

Los días pasaron rápidamente ya era domingo, Candy ese día se había levantado muy temprano quería sorprender al Albert preparándole un rica cena. El todavía no sabía de sus clases de cocina así que iba a revelar su secreto ese día. Fue al mercado con Dorothy a comprar todos los ingredientes. Tenía todo planeado, empezaría a preparar todo desde mediodía, cuando estuviera todo listo subiría a bañarse y arreglarse para recibirlo a las 7 que llegaría de su viaje.

Mientras tanto Albert se encontraba ya en el tren, había conseguido boleto a última hora en un tren anterior y decidió volver antes. Unas horas después entro por la puerta de su casa llamo a Candy pero no obtuvo respuesta, subió a su recamara y no se encontraba allí, le pareció extraño y se dirigió a la cocina. Allí se encontró a Candy toda llena de harina con el cabello despeinado, agachada revisando el contenido del horno, se veía bellísima incluso así

ejem ejem - hizo notar su presencia.

Albert pero que haces aquí - dijo sorprendida, había arruinado su sorpresa.

Es mi casa ¿no? - respondió él con una sonrisa

Es que yo… mira como estoy- decía señalado su vestido y su cabello - quería haberme arreglado antes de que llegaras.

¿por lo que veo has estado muy atareada, acaso cocinaste?

Si mi amor, es tu cumpleaños - se acerco a darle un abrazo y un beso, llenándolo de harina también

Y por eso quieres envenenarme – rió a carcajadas - ya se que estoy viejo y estorbo pero no es para tanto – continuó molestándola.

¡Albert que cosas dices solo tienes 26 años! Además no juzgues mi comida hasta que la pruebes - decía con un puchero

Esta bien – concedió aún sonriendo

Bueno pues entonces voy a subir a darme un baño y cambiarme, creo que tu deberías hacer lo mismo ya te llene de harina – le sugirió riendo

Si creo que parece que yo cocine también – rió también, así era su vida con ella llena de risas, amor y muchas sorpresas.

Dorothy por favor revisa que no se queme nada, yo bajo en un rato

Subieron a cambiarse. Candy se dio un rápido baño y se puso un hermoso vestido de seda verde que constaba de un corsé que marcaba su estrecha cintura con un pronunciado escote en forma de corazón y una falda larga con un poco de vuelo. Dejo su cabello suelto sabía cuanto le gustaba a Albert que lo llevará así y se puso de joyas lo que Albert le había regalado en navidad, dio un ultimo vistazo a su apariencia y salió rumbo al comedor quería preparar todo antes de que el bajará.

Colocó una pequeña mesa de servicio con la comida para así no tener que estarse levantando y poder servir todo mas cómodamente, había llenado todo de velas y puesto como centro de mesa un arreglo de tulipanes rojos. De pronto sintió unos brazos rodeando su cintura.

Que bella mesa - musito el

Me alegra que te guste

Me gusta mas tú- aseguró - estas preciosa con este vestido - decía mientras la tomaba de la mano y le daba vueltas para verla mejor

Usted no se queda nada atrás - El llevaba un traje color vino con una camisa rosa pálido casi blanco, no se había puesto corbata lo que le daba un aspecto más informal. Traía su cabello de nuevo mas largo de lo habitual y lo llevaba un poco despeinado, se veía muy sexy

Se sentaron y Candy comenzó a servir la cena. Había preparado una deliciosa ensalada con camarones, cangrejo, lechugas y frutas. Después había preparado un roast beef acompañado de puré de patata y por ultimo una hermosa tarta de cumpleaños de chocolate

y bien ¿te gusto la cena? - preguntó muy preocupada nunca le había mostrado sus nuevas dotes culinarias.

Mucho no te has dado cuenta de todo lo que he comido, pero ¿desde cuando sabes cocinar así? - decía sorprendido - hasta hace poco se te quemaba todo

Es que desde que llegamos aquí he estado tomando clases de cocina por las tardes, lo he mantenido en secreto por que quería sorprenderte no quería que pensaras que ibas a tener que cocinar siempre – explicó la rubia- además quería mimarte en ese aspecto también

¡Todo este tiempo y no me había dado cuenta! Muchas gracias princesa por todo lo que haces, pero a mi no me importa cocinar para ti eh! – le aclaró con una sonrisa.

Si pero yo quiero hacerlo también

La verdad es que te sale excelente. Mmm que rico estuvo todo - decía el sobándose la panza

¿Que te parece si vamos a la sala y brindamos allí? – sugirió la joven.

Claro que si

Candy encendió el gramófono, mientras tanto Albert estaba abriendo la botella de champaña, sirvió dos copas, le dio una a Candy y tomo otra el

Candy alzo su copa para hacer un brindis - Por que cumplas muchos mas y que seas muy feliz siempre

Por que todos mis cumpleaños los pase a tu lado - agregó sonriente mientras chocaba su copa con la de ella

Bueno ahora te voy a dar tu regalo

Pensaba que ese me lo ibas a dar al rato en el dormitorio - decía pícaro

¡Oh Albert! Bueno … - decía sacando una caja de detrás de un sillón - es esto espero te guste

Albert lo abrió y se encontró con una bella bufanda color azul con alguna línea muy delgada color rojo

Se que aún falta para que la puedas usar pero quería darte algo echo con mis propias manos

Oh Candy es mucho mas bello que cualquier cosa que pudieras comprar! Muchas gracias - decía dándole un beso en los labios

Bailaron largo rato y se sentaron tomando otra copa de champaña.

Sabes Candy hacía mucho que no era tan feliz en mi cumpleaños muchas gracias

Me alegra cariño - decía haciéndole un pequeña caricia en su mejilla

El se acerco a ella y la beso con mucho amor, un beso largo, tierno, tranquilo, pero muy disfrutado. Ella rodeo su cuello con sus brazos y lo miro profundamente a los ojos

Feliz cumpleaños mi príncipe - lo beso ahora ella pero apasionadamente, él la tomo entre sus brazos y la llevo al dormitorio susurrándole al oído.

Ahora quiero mi otro regalo - a lo que ella solo respondió con un beso mucho mas apasionado que el anterior.

Entraron al dormitorio y se amaron hasta el amanecer.

Pasaron varios meses desde ese encuentro el otoño se acercaba y Albert de nuevo estaba en Boston para ver al sr. Fox. Candy estaba nerviosa quería que le saliera bien esta vez, sabía que para el era muy importante este negocio. Estaba leyendo el periódico mientras desayunaba y platicaba con Dorothy

Candy apúrate que llegaremos tarde – la apresuraba Dorothy

Uy que malhumorada estas cuando no esta George – la molestó viéndola de reojo aunque Dorothy no le había contado nada sabía que había algo entre ellos pero estaba esperando que Dorothy se sintiera cómoda para contárselo

Ay Candy que cosas dices - decía Dorothy sonrojada, de pronto vio que unas lágrimas caían de los ojos de la rubia – ¿que pasa Candy que estas leyendo?

Estoy harta Dorothy - decía sollozando

CONTINUARA…..

Espero les guste, espero todos sus comentarios.