CAPITULO 31
Por Anabel González
Pasaron los días y cada vez estaba mas cerca el día de su presentación, ellos cada vez estaban mas desesperados. Desde su llegada a Lakewood no habían tenido ni un instante para estar solos y eso los estaba matando.
Ese día Candy recibió un gigantesco arreglo de tulipanes rojos, la tía se quedo asombrada ante el tamaño del arreglo sin dejar de notar el detalle de la calidad de la flor y su rareza. No era común ni muy barato para un joven mandar tulipanes.
Candy abrió la tarjeta y una sonrisa se dibujo en su rostro
Te extraño tanto que me estoy volviendo loco.
Te necesito como al aire y ¿como vivir sin aire?
Te amo cada día más
Tu príncipe
¿Es de tu prometido? - pregunto la tía
Si tía abuela me lo ha mandado él - respondió la rubia con ese brillo en sus ojos y ese galopar incesante en su corazón que solo provocaba él.
Es muy bonito el arreglo Candy parece que tu prometido es todo un caballero.
Candy le dio vueltas todo el día a como expresarle a Albert su amor si no podían estar a solas, así que pensó algo y lo llevo a cabo. Al día siguiente….
Albert entro a la biblioteca, recogió uno montón de papeles sobre su escritorio y los metió en su portafolio para llevarlos a su oficina. Ya allí los saco y comenzó a revisar uno a uno. Cuando llego por la mitad se encontró un papel doblado, lo abrió y leyó
No puedo dormir sin sentir tu calido abrazo ni respirar tu olor.
Me siento perdida si no me reflejo en el mar de tus ojos.
Te amo más que a mi vida
Tu princesa
Albert no pudo evitar sonreír, hacía días que no podían decirse nada ni siquiera compartir una caricia y ciertamente esas palabras lo reconfortaban.
Esa noche durante la cena
Candy mañana necesito que vayas conmigo a las oficinas - anunció Albert
Ella lo miro sorprendida, la tía no sabía nada de que Candy lo ayudaba con sus negocios y hasta su presentación planeaba no participar en ellos
Pero ¿para que quieres a Candy en tus oficinas? no creo que tenga nada que hacer allí - interrogo la anciana asombrada
Tía la necesito ahí para que firme unos documentos, creo que no tengo que recordarle que es mi heredera y por tanto hay cosas que deben de ser firmadas por ella
Si Albert, dime a que hora tengo que estar lista e iré contigo- aceptó tratando de controlar la emoción de que podrían compartir unos instantes.
A las 8:00 am te veré para irnos ¿te parece bien?
Pero William esa es la hora del desayuno- dijo la tía
Lo se tía pero yo mañana tengo muchas reuniones por lo que necesito que Candy este allí a primera hora, después Candy si quieres puedes aprovechar para comprar lo que te haga falta en la ciudad
Si Albert tengo que comprar algunas cosas
William Candy, deberías de empezar a acostumbrarte a llamarlo William – la reto la tía
Tía no veo por que Candy me tiene que llamar William, me llamo William Albert Andrew por tanto Albert también es mi nombre dijo frunciendo el ceño, hasta eso querían controlar
Si William pero todos te conocemos así está mal que ella te llame de otra forma
No esta mal tía ella tiene el derecho de llamarme como quiera, además si ella me conoció como Albert por que ha de cambiar la forma de llamarme, para Candy siempre seré Albert está claro - sentenció en un tono muy firme
La tía no pudo mas que asentir, luchar con él acerca de algo de Candy era una batalla perdida de antemano
Si me disculpan me voy a dormir, - habló Candy sin mirar a la tía, se dio cuenta que estaba muy molesta con ella, pero le alegraba que Albert haya dejado claro que ella podía llamarlo como quisiera. Para ella nunca dejaría de ser SU Albert.
Claro que si Candy nos vemos mañana que descanses – se despidió el rubio
Buenas noches - dijo la tía todavía malhumorada
Ella se retiro a sus habitaciones, estaba muy nerviosa vería a Albert a solas por fin ¡cuanto lo extrañaba! esos días habían sido una tortura. Se durmió rápidamente con esta ilusión
A la mañana siguiente se puso muy guapa, no se puso uno de sus trajes sastre pues no creía que intervendría en ninguna reunión. Opto por un vestido sin mangas color lila muy ajustado a su figura con un ligero vuelo a partir de las caderas, con sendos prominentes escotes al frente y la espalda. Se dejo el pelo suelto como tanto le gustaba a él, solo se puso un pequeño prendedor de plata a un lado. Tomo su chal y se dio un último vistazo en el espejo, quería verse muy guapa para él hacia mucho que no tenían tiempo para ellos. Bajo las escaleras y ahí estaba él esperando, se veía muy apuesto en su traje gris alpaca, el cabello lo traía de nuevo un poco largo. Le recordaba mucho a los tiempos cuando vivían en Chicago, sin duda solo una visión de ese hombre le robaba el aliento.
El se encontraba como un muchacho nervioso que iba a salir por primera vez con la mujer que amaba, pensaba que era un tonto por estar así si ella y él eran una pareja consolidada. Pero el no poder estar cerca de ella tanto tiempo lo había puesto muy nervioso y ahora por fin podría sentir de nuevo su cálido abrazo. Giro su vista hacia la escalera ahí estaba ella mirando con sus enormes ojos esmeralda, parecía un ángel con ese vestido.
Ella bajo y se tomo de su brazo, él la guió hasta el coche ayudándola a subir después. Cuando ya el coche había salido de la mansión…
Ninguno de los dos se animaba a dar el primer paso hacían tantos días que no se sentían. De pronto él se giró y la abrazó arrastrándola en el asiento para pegarla mucho a él, la miro a esos hermosos ojos y se fue acercando lentamente a sus labios. La sentía temblar bajo sus brazos, el también estaba temblando, sus cuerpos temblaban de necesidad de añoranza. Empezó a acariciar suavemente sus labios con los suyos presionándolos luego tiernamente, amorosamente, poco a poco necesitaron mas necesitaban sacar el deseo que los consumía. El beso se fue profundizando tornándose mas apasionado, fue un largo beso.
Mmm ¡cuanto necesitaba esto! – exclamó él sin separarse de ella
Yo también, te he extrañado tanto - agregó ella acariciando su mejilla
Te amo princesa no sabes cuanto
Y yo a ti
Bueno ya estamos llegando
¿Para qué me trajiste a tus oficinas? o es solo un pretexto para estar a solas conmigo.
La verdad es que tienes que ver a alguien aquí, aunque debo decir que no me disgusta la idea de poder pasar tiempo contigo a solas ¡hace tanto tiempo Candy que no estamos así!
Si mi amor y ¿a quien tengo que ver?
Ahora lo veras.- Salieron del coche y entraron en las oficinas. La asistente de Albert ya los estaba esperando.
Sr. Ya lo están esperando en su oficina.
Muy bien tráiganos café o ¿prefieres té Candy?
No café esta bien gracias
Entraron y Candy se quedó muy sorprendida al ver al hombre que estaba ahí esperándolos. Era el padre de Anthony, hacia mucho tiempo que no lo veía desde la muerte de Stear. Pero ¿que querría hablar con ella?
CONTINUARA…..
Espero les guste, espero todos sus comentarios.
