CAPITULO 41
Unos días mas tarde Candy se encontraba arreglando todo para la fiesta de cumpleaños de Albert , la fiesta donde se anunciaría que eran marido y mujer ya que nadie lo sabía, solo los mas allegados ni siquiera los Leegan. Albert estaba en sus oficinas de la ciudad trabajando y Candy decidió que ya que estaba en la ciudad se pasaría a hacerle una visita a su esposo, quizás pudieran comer juntos. Cuando llegó a la oficina la asistente de Albert no estaba ya que ya había empezado su hora de comer. Se acercó a su puerta para entrar cuando vio la puerta entreabierta y escuchó…
Pero tío por que me huyes, - decía Elisa acercándose a Albert con una actitud muy provocadora
No te huyo Elisa simplemente no te quiero cerca, además te pido que recuerdes que yo soy un hombre comprometido.
Si pero estoy segura de que ella no puede darte una relación llena de pasión como la que yo te ofrezco, nunca se comportará como una verdadera mujer contigo.
Eso ya era mucho Candy ya estaba harta de Elisa y sus insinuaciones, decidió entrar…
Hola Elisa - ni siquiera volteó a verla y se dirigió directamente a donde estaba Albert. Se colgó de su cuello y le dio un beso muy apasionado mientras acariciaba su nuca. El se sentía muy excitado y a la vez confundido, ella no solía hacer eso delante de nadie. Pero se dejo llevar pegándola mucho a él.
¡Pero Candy esa no es actitud para una dama! – exclamó Elisa enfadada
Candy se separó un poco de Albert -, no se si de una dama Elisa pero si es la actitud de una mujer ¿no?
Elisa se puso roja de rabia. - Eres la vergüenza de la familia esa no es forma de actuar con tu prometido.
Jajaja - rió con sorna - mira Elisa lo que tu pienses me tiene sin cuidado, yo lo único que quiero es tener contento a Albert. - Elisa se llenó de rabia pero no dijo nada mas y salió. Candy se separó de Albert, estaba realmente enojada odiaba la actitud de Elisa ¡cuando dejaría de insinuársele a su marido!
Albert la atrajo hacia si nuevamente. - Usted cree que puede besarme así y luego irse , tiene que acabar lo que empezó sra. Andrew - dijo con una sonrisa seductora
Ella rió inmediatamente- lo hice para darle su merecido a su sobrina sr. Andrew
La verdad nunca imagine que fueras a actuar así mi amor
Me provocó además ahora eres mi marido y te puedo besar cuando quiera.
Exacto, pero bueno donde estábamos...
El día del cumpleaños de Albert había llegado, Candy estaba muy nerviosa, por un lado era el primer cumpleaños de Albert que pasarían como marido y mujer, además y lo que mas le preocupaba era que por primera vez ella organizaba una fiesta de los Andrew y sabía que la tía estaría observando todo con lupa. Estaba arreglándose en la habitación que ocupaba con Albert, él todavía no había subido a cambiarse, se encontraba trabajando en la biblioteca.
Candy todo va a salir bien - la tranquilizaba Dorothy mientras arreglaba su cabello
Oh eso espero Dorothy no quiero que la tía me recuerde lo mala esposa que soy y que no estoy a la altura de Albert
¡Vamos Candy sabes que no es así! tengo que apurarme para que estes lista antes de que suba el sr., después el querrá cambiarse
Si Dorothy.
Minutos mas tarde…
Bueno pues ya estas lista - dijo girándola al espejo.
En ese instante la puerta se abría entrando su amado esposo. El se quedó congelado ante la imagen que tenía enfrente. Ella siempre se veía hermosa pero esa noche se veía provocadora, elegante, sexy, tantas cosas. Llevaba un vestido color beige la parte de arriba consistía en un corsé muy ajustado con un escote muy pronunciado en forma de corazón. La falda del vestido lo asombró mucho, iba muy ajustada a las caderas de Candy abriéndose en la parte de sus rodillas, ella nunca se había puesto un vestido así .Llevaba unos guantes largos del mismo tono. El cabello lo llevaba recogido en lo alto de su cabeza dejando sueltos muchos bucles, como joyas llevaba la tiara que le regalo el día de su boda , una gargantilla y pulsera de diamantes. Se veía arrebatadora.
Dorothy viendo que seguramente el sr. querría estar solo con su esposa, se disculpo y salió
Candy se aproximó a Albert y dio una vuelta para que el pudiera verla. ¿Qué te parece?
Que no vas a bajar a la fiesta - dijo muy serio
¿Qué? ¿pero no te gusta el vestido? es demasiado provocativo verdad - expresó preocupada
Precisamente por que me encanta el vestido no vas a bajar ni yo tampoco - explicó pícaramente mientras la atraía hacia él
No no no sr. Andrew al baño que se hace tarde – lo apuró muy seria tratando de contener la risa
Pero Candy…
Pero nada al baño - decía al tiempo que lo empujaba hacía el.- Es muy tarde tenías que haber subido antes a arreglarte
Unos minutos después él salía del baño con una toalla atada a la cintura, no vio a su esposa en la habitación, se asomó al balcón y la vio allí sentada. Volvió dentro, tenía que darse prisa, pudo ver que encima de la cama Candy le había puesto toda su ropa. Cuando hubo acabado de vestirse ella entraba a la habitación. Sonrió complacida el smoking que le había comprado le quedaba tal y como lo imaginó o incluso mejor, su marido se veía muy guapo. Se acerco a él coqueta
Sabes… - dijo abrazándolo por el cuello,- parece que los 27 años te sientan muy bien
A ¿si?
Si muy pero muy bien, todas las mujeres me envidiarán esta noche - se acercó a besar sus labios.- Te voy a dar tu regalo de cumpleaños -afirmó ella separándose un poco de él.
El sonrió - pero pensé que íbamos a bajar a la fiesta
¡OH Albert nunca cambiaras! - exclamó mientras sacaba una cajita de su mesita de noche. -toma
El la abrió y vio unas mancuernillas de oro con sus iniciales.- OH son muy bonitas Candy las voy a estrenar hoy- decía al tiempo que se quitaba las que traía y se colocaba las nuevas
Me alegra que te guste mi regalo. - El la abrazó por la cintura pegándola mucho a éll.
Me gustará mas el regalo que me vas a dar después de la fiesta, - la besó en los labios con pasión. Era increíble que nunca se saciara de ella al contrario cada día la necesitaba mas. Tocaron a la puerta
Sr.- Dijo George al otro lado - ya los esperan abajo
Si ya vamos. - Candy se separó de Albert y se retocó el maquillaje después se acercó a él para colocarle bien el moño y el cuello de la camisa
Bueno creo que ya estamos - habló visiblemente nerviosa
Tranquila mi amor seguro la fiesta será un éxito y la tía no podrá hacer otra cosa mas que admitir la perfecta dama que eres.
Eso espero.
Todos los asistentes a la fiesta miraron a la escalera con admiración, sin duda los rubios hacían una preciosa pareja, nadie podía dejar de ver en sus ojos esa chispa de felicidad .Bajaron y se colocaron frente a la orquesta. Albert comenzó a hablar.
Quiero agradecer a todos los presentes por acompañarme en este mi 27 cumpleaños. Uno de los mas felices de mi vida por que es el primero que paso con mi amada esposa Candy.
Todos se miraban entre si sorprendidos nadie comprendía como era que ellos se habían casado. Al fondo del salón una pelirroja echaba chispas.
Así que están casados por eso esa actuó así. parece que no sirvieron de nada las acciones de la tía. Pero por que siempre Candy gana, por que tiene que ser feliz
Albert al ver la cara de todos los presentes aclaro la situación.
Candy y yo nos casamos hace unos días en una ceremonia íntima, mi tía no se ha sentido bien por lo que no podíamos celebrar una gran boda. Pero como amo tanto a mi esposa y no podía esperar ni un minuto mas para que lo fuera decidimos casarnos igual pero en una ceremonia intima. Ahora que mi tía se siente mejor, les ruego a todos que se unan a nosotros y celebren nuestra unión en esta fiesta.
Todos aplaudieron. Albert le ofreció su brazo a Candy y la guió al centro de la pista para comenzar el baile.
Todos miraban a la pareja, era un espectáculo digno de ver esas miradas llenas de amor, lo bien que se veían juntos, ambos de color beige parecían príncipes.
Annie miraba a Candy y Albert bailar mientras escuchaba todos los comentarios de ellos alrededor. Sin duda Candy llamaba mucho la atención, el ser la sra. Adrew le daba un status muy especial.
En ¿qué piensas Annie? -preguntó Archie a su lado
En la fortuna que habrá gastado Albert en las joyas y el vestido de Candy
Oh Annie puede permitirse eso y mucho mas, es uno de los hombres mas ricos.
Tienes razón Candy ha tenido mucha suerte
Candy y Albert bailaron varias piezas. Ella miraba a su alrededor por encima del hombro de él para asegurarse que todo estaba saliendo bien en la fiesta.
Tranquila la fiesta va muy bien. He de decir que te quedo perfecta, me gusta la decoración, además a la gente parece gustarle la comida y la orquesta toca muy bien cariño
Si Albert ¿te ha gustado? tenía miedo de que no te gustará
Claro que me gusto princesa eres una excelente anfitriona.
Tengo sed ¿por qué no vamos a tomar algo Albert?
Claro vamos.
Dejaron de bailar y se dirigieron a la mesa de las bebidas. Allí se encontraron con un amigo muy especial que para su sorpresa estaba acompañado.
Hola Terry que gusto verte – saludó Albert
Candy se giró a verlo pero se sorprendió mucho al ver a su acompañante-. Hola Susana -dijo con una sonrisa pero con cara de sorpresa.
Hola pecosa gracias por el saludo -intervino Terry al ver la cara de asombro de Candy
Hola Candy cuanto tiempo sin vernos –saludó la joven dándole un beso en la mejilla. Se giró hacia Albert tendiéndole la mano - hola sr. Adrew soy Susana Marlowe. – el rubio besó su mano ocultando que el también estaba sorprendido por su presencia.
Mucho gusto srita. Marlowe
He de decirles que hacen una hermosa pareja, nunca había visto unos esposos que se miraran así – afirmó Susana mirándolos a ambos
Muchas gracias -dijo Candy. Seguía extrañada de que Terry la hubiera llevado si él ya había roto dos veces su compromiso, solo rogaba a Dios por que Terry por fin encontrara su felicidad.
Amigo -habló Albert - ¿por que no vienes mañana y hablamos hace mucho que no lo hacemos?
¿Pero ustedes no salen de luna de miel? – preguntó el moreno
No, no salimos hasta pasado mañana
Entonces te veo por la mañana
Muy bien Terry, ahora si nos disculpan vamos a saludar al resto de los invitados
Claro que si, por cierto pecosa una excelente fiesta
Gracias Terry
La fiesta fue un éxito. La tía tuvo que reconocer en ese momento para sus adentros mientras miraba como Candy y Albert se despedían de los últimos invitados que Candy era toda una dama, que había preparado una fiesta que había sido todo un éxito, además en toda la noche no habían dejado de felicitarla por la elección de su sobrino. Ahora viéndolo a él al lado de Candy percibió que su sobrino se veía feliz, en paz, ya no corría, simplemente estaba tranquilo. Pero seguía sin estar convencida a pesar de todo de que Candy fuera la mejor esposa para el.
El matrimonio despidió a la última pareja y se dirigían a su dormitorio.
Mmm ha sido una noche larga - decía Candy algo cansada además le dolían los pies y caminaba muy raro
El percibió eso y la tomo en sus brazos. -Así estas mejor ¿verdad?
Si mucho mejor – afirmó ella abrazándose a su cuello
¡Felicidades princesa la fiesta ha sido todo un éxito, estoy muy orgulloso de ti!
Muchas gracias mi amor.
Entraron a su recamara y Albert la sentó en la cama, se sentó a su lado y la abrazó.
Sabes Candy no puedo ser mas feliz, el tenerte a mi lado me hace sentir tan bien.
Te amo Albert ¿te ha gustado tu cumpleaños?
No del todo me falta mi ultimo regalo - respondía mientras la recostaba en la cama.
Se amaron hasta el cansancio quedando después dormidos el uno en brazos del otro.
CONTINUARA…..
Espero les guste, espero todos sus comentarios.
