CAPITULO 50
Pasaron muchos años, trece para ser exactos. Era el mes de enero de 1933. Candy estaba en el jardín con sus hijos, William Anthony al que ellos solían llamar Anthony a sus trece años era un jovencito muy apuesto, de cabellos rubios rizados como su madre y ojos azul cielo como su padre. Pauna Candice con once años que apuntaba a ser una bella jovencita, tenía los ojos verdes como su madre y el cabello rubio liso como su padre.
Ellos habían tenido solo dos hijos por que el segundo embarazo de Candy fue muy difícil y a pesar de que ella quería arriesgarse a tener mas hijos Albert no quería arriesgarla mas y consiguió convencerla.
A su lado estaba Annie con sus hijos, Alistear Cornwelll que era seis meses más pequeño Anthony, Rebeca Cornwelll de diez y Archibald Cornwelll de siete años. Archie y Annie hacia mucho tiempo que se habían ido vivir a una mansión que Archie había comprado en Chicago pero como eran vacaciones ahora todos se encontraban en Lakewood.
Desde la ventana del despacho un hombre maduro pero que a sus cuarenta y un años era muy apuesto quizás mucho mas que antes, miraba conmovido la imagen ante él. Se sentía tan feliz ,tan pleno, tenía una familia al lado de la mujer que amaba con locura; a pesar de todos los problemas financieros que tenían las empresas que poseía en Estados Unidos incluido el banco, se sentía feliz por que cada vez que la miraba a ella todo lo malo se borraba de su mente.
Candy sintió su mirada y se giró a verlo. Ambos se miraron en la distancia, sintió una necesidad imperiosa de estar con él como siempre le pasaba.
Annie te importaría quedarte un momento con los chicos, ahora vuelvo- le pidió mientras estaba ya echando andar
Annie extrañada contestó- si claro no te preocupes.
Ella caminó apresuradamente hacia la mansión, él caminó en su encuentro abrió sus brazos y ello corrió a meterse en ellos. La beso con pasión, con amor, con necesidad; como sin no hubieran pasado los años, como si fuera la primera vez. La tomó en sus brazos, la llevó al despacho y la colocó en el sillón cerrando la puerta, no quería ser interrumpido.
La vio allí recostada, a sus 35 años se había convertido en una mujer bellísima. Los embarazos no habían echo mella en su figura al contrario se veía aun mejor. Además ahora vestía de una forma mas atrevida, a pesar de que muchas veces usaba pantalones siempre se veía muy atractiva. Ese día llevaba un vestido hasta la rodilla de color blanco, de tirantes, que se ceñía a su figura. El cabello lo llevaba largo como siempre, eso fue algo en lo que no se dejo llevar por la moda y a él le encantaba. Dejó de contemplarla ya no resistía mas su deseo y se colocó junto a ella en el sillón.
Ella estaba pensando en que pareciera que por él no pasaban los años, estaba guapísimo con un perfecto cuerpo o por lo menos a ella le parecía. Llevaba su cabello mas corto que antes pero se veía incluso más guapo. Y ahí en ese sillón a pesar de llevar tantos años casados y juntos se dejaron llevar por la pasión como tantas otras veces sin pensar en nada mas.
Un rato después ya estaban vestidos pero seguían abrazados en el sillón.
Albert no es posible que sigamos actuando como dos adolescentes - comentó Candy
Y ¿por qué lo dices así? yo soy muy feliz como somos
Si pero no es posible que a mi edad solo con una mirada tuya corra a que me hagas el amor, no se que nos pasa en los ojos pero son como imanes
Jajaja eso es amor princesa mucho amor
Creo que si. Bueno creo que debo volver, deje a Annie con todos los chicos y se debe estar preguntando donde estoy. Gracias a Dios no ha venido a buscarme por que como nos hubiera encontrado
Jajaja muy felices
¡Albert!!!
Jajaja gracias princesa necesitaba esto para relajarme
De nada mi amor, nos vemos luego – se despidió dándole un pequeño beso en los labios y saliendo de allí
Así pasaron varios días. Una tarde Albert muy malhumorado, con un gesto de cansancio y desesperación había llegado a la mansión a una hora no acostumbrada en él, era muy pronto.
¡Candy ¡! ¡Candy! ven necesito hablar contigo – gritó desde el pie de la escalera
La tía salió de la sala - William ¿qué te pasa? ¿qué son esas voces? me asustaste y Dios sabe que estoy demasiado mayor para estos sustos.
Tía no estoy para regaños ¿dónde esta mi mujer?
Salió con Annie dijo que vendría antes de que tu llegaras, yo creo que vendrá como en 2 horas. Pero ¿qué te pasa? ¿te puedo ayudar en algo? Te ves muy mal sobrino
No tía nadie me puede ayudar, nadie. Necesito estar solo
¡Albert!!! - Corrió Candy a su encuentro.
Pero Candy ¿qué haces aquí? pensé que ibas a estar aun mas rato en la ciudad ¿y los niños y Annie? - preguntó la tía
Yo… - comenzó a explicar avergonzada - sentí que Albert me necesitaba, no se por que fui a su oficina y me dijeron que estaba aquí. Annie vendrá dentro de un rato con los chicos – se giró para poder ver a su marido a los ojos, tomó sus manos - Albert ¿qué te pasa? - interrogó muy preocupada lo veía bastante mal - ¿estas bien?
Ahora si te necesito pequeña - decía apretándola fuertemente contra su pecho
Vamos a la biblioteca mi amor, la vemos luego tía
Se sentaron en el sillón frente a la chimenea.
Y bien ¿qué pasa cariño? se que no estas bien, lo he sentido
¡OH Candy te necesito tanto!
¿Qué pasa cariño? – volvió a preguntar acurrucándolo contra su pecho y acariciando su cabello
Pasa princesa que la situación económica en este país no esta de lo mejor, gracias a Dios invertí en Europa hace años, así nuestra situación económica no ha empeorado
Entonces ¿qué es lo que te preocupa?
Lo primero toda esa gente que es despedida por el cierre de algunas empresas, son muchas familias princesa. Además el gobierno va a cerrar todos los bancos para crear algo que estabilice la cuestión, han cerrado muchos cariño gracias a Dios el nuestro se ha mantenido a flote. Pero ahora tenemos que cerrar o mas bien nos obligan y no me preocupa por el dinero o el negocio es por que ese es uno de los negocios emblemáticos de los Andrew que no me puedo permitir perder. - explicaba ya desesperado
Mi amor el banco se reabrirá cuando el gobierno haya arreglado la situación, como bien dices se ha mantenido a flote así que aguantará el golpe no te preocupes. Se bien que lo que mas te preocupa son esas familias pero ya veras que saldrán adelante cariño.
Pequeña cada día me convenzo mas de que yo no debo de ser el cabeza de familia, yo no puedo despedir a tanta gente Candy me siento fatal. Además el estar todo el día pensando en el dinero no me ayuda cariño, necesito mi vida libre de nuevo
Albert mi amor esto ya lo hemos hablado muchas veces, que mas daría yo también por volver a ser simplemente Candy y Albert. Pero estas son nuestras obligaciones y aunque no nos guste somos los cabezas de la familia Andrew y mucha gente depende de ti. Que mejor que sea un apersona noble como tu la que lleve la batuta. Por algo la vida te puso ahí cariño y a mi para tomar tu mano
Tienes razón, pero sigue sin gustarme lo de los trabajadores
Tengo una idea por que no veo la forma de que la fundación los apoye con despensas por un tiempo, sabes que tenemos grandes donativos y mucho dinero guardado para obra social, puedo utilizarlo. Además acuérdate que parte de lo que me heredó Anthony también lo invertí en Europa y esta dando ingresos lo que esta dando gran apoyo a las fundaciones así que podemos ofrecer eso, no te preocupes por lo menos eso ayudará a las familias
Muchas gracias princesa. Por fortuna me tocó vivir este destino que no me gusta a tu lado, solo tu puedes hacerlo mas llevadero y fácil. Te amo con locura cada día mas aunque piense cada noche que no es posible
Yo también te amo, me encanta verte sonreír como ahora.
El la comenzó a besar recostándola lentamente en el sillón. Una persona que miraba desde la puerta entreabierta decidió que era momento de dejar de ver y cerró la puerta. Subió las escaleras rumbo a su habitación.
Se sentó en su cuarto a pensar. Hacia mucho tiempo que le había tomado mucho cariño a Candy. Recordaba la alegría que había en la casa, Candy y Albert se la pasaban jugando y riendo por todos lados, tanto que parecían ellos los niños. Ella era una dama excelente, tenía una gran habilidad para los negocios sin contar con que creo dos fundaciones con el dinero que heredó de Anthony. La fundación Anthony Brown para ayuda a todo tipo de necesitados y enfermos y la fundación Stear Cornwel para heridos y familiares de víctimas de guerra. Era realmente admirable su labor. Le había dado a su sobrino dos hijos maravillosos a los cuales cuidaba y educaba con esmero e infinito amor.
Esa chica rebelde era la que hacía volver a la tierra a su querido sobrino cada vez que él quería volar, a pesar de ella tener una alma como la de él. Ella era muy razonable y sabía que debían seguir su destino y trataba de hacérselo entender. Si no fuera por ella él hacía mucho tiempo que hubiera dejado de ser cabeza de la familia.
Cuantas veces ella la había cuidado olvidando el pasado, cuidándola como si fuera su madre cuando enfermaba ¡tenía tanto que agradecerle! Pero lo que mas le gustaba ver era cuando ellos se miraban con ese amor infinito, sin duda ese actor había tenido mucha razón en sus palabras de hacia tantos años. Sus detalles hasta los mas pequeños e imperceptibles como el que ella le untaba una tostada muchas veces con mermelada de melocotón como si fuera un gesto innato y se la colocaba en su plato. Cuantas veces le preparó la cena o una tarta para que él comiera algo echo por ella.
Sin duda su amor era envidiable y palpable y si se pudiera decir que único, ni siquiera en Annie y Archie veía eso a pesar de que sabía que se amaban mucho. No veía en ellos esa chispa única que tenían ellos dos, esa idea de que al verlos juntos se veía a una sola persona. Sin contar con esa sensación que compartían de saber lo que le pasaba y sentía el otro.
Ahora se daba cuenta y daba gracias a Dios de que Candy hubiera entrado en sus vidas.
En la biblioteca…..
¿Sabes con quien hable ayer? – preguntó mientras acariciaba su espalda
¿Con quién mi amor? –dijo sin levantar su rostro de su pecho
Con ferry
No me digas ¿cómo están Susana y los chicos, Eleonor y Terry?
Muy bien cariño
En ese momento recordó todo lo pasado en los últimos años en la vida de Terry. Un par de meses después del nacimiento de Anthony, Terry se había casado con Susana. Ellos no habían podido asistir a la boda por que el bebé estaba muy pequeño todavía, pero meses después se habían encontrado para ese entonces Susana estaba embarazada de Eleonor una chica muy bonita y muy parecida a su padre en todo. Cuatro años después tuvieron a Terry un chico que era una mezcla de su abuela Eleonor Baker y Susana. Sin duda Terry era muy feliz, tenía una bella familia y se habían reunido un par de veces en todos esos años
Y ¿qué te ha dicho? – preguntó comenzando a acariciar su pecho y cerrando sus ojos para disfrutar el momento
Que va a presentar una nueva obra, que le gustaría que su musa pecosa asistiera jajaja
¡Nunca dejara de molestarme así es el colmo! jajaja
Si él se ríe de tus pecas y yo las amo a cada una – agregó él tocando las que había en su nariz y mejilla con la yema de sus dedos.
Es que son bonitas, él se ríe por que las envidia jajaja
Bueno princesa pues entonces iremos al estreno.
Pasaron varios años mas ese día su hija Pauna les daba su primer nieto. Estaban en el hospital de Chicago esperando noticias.
Albert deja de dar vueltas por favor ella esta bien – le pedía Candy sentada en un sillón de la sala de espera
¡Claro que no esta bien! ¿no le viste el gesto de dolor que tenia? te juro que si le pasa algo mato a Eric
Jajaja y ¿qué culpa tiene Eric?
El la dejo embarazada
Jajaja Albert, no puedo creer que sigas celoso. Hace 2 años que Pauna se casó con Eric
¿Será que tu no te has sentido alguna vez celosa de Ariadna? no la mirabas muy bien si mal no recuerdo cuando Anthony la trajo a casa
Eso no es cierto, me llevo perfectamente con la mujer de mi hijo.
Mmmm ¿estas segura que estará bien? – preguntó sentándose a su lado y mirándola a los ojos
Claro que si, solo es una mujer mas dando a luz, dentro de muy poco saldrá Eric anunciándonos que ya somos abuelos- lo acercó a ella, era increíble que a sus 55 años aun tuviera miedo de esas cosas. Pero suponía que todo padre tenía miedo por su pequeña princesa, siempre la vería como una niña a pesar de tener 25 años.
A los pocos minutos salía Eric del quirófano, era un hombre alto esbelto de buena figura, su cabello castaño estaba despeinado pero su rostro parecía mas atractivo que nunca, sus ojos cafés irradiaban la felicidad de ser un nuevo padre
¡Candy Albert ha nacido!
¿cómo esta Pauna?- preguntó Albert en seguida
Ella esta muy bien
¿Pero qué fue? – preguntó Candy emocionada
¡Oh fue una hermosa niña! - en ese momento salió la enfermera y les dijo que podían pasar al cuarto a ver a la madre y a la hija
Al llegar ahí se encontraron con la imagen de su hija sosteniendo un pequeño bultito rosa, era una imagen preciosa.
- Mamá, papá les presentó a Samantha Mackenzie Andrew- les tendió a la niña y Candy la tomó enseguida entre sus brazos. Albert se acercó a ella para poder ver a su nieta, tenía los ojos azules como él, pero el cabello lo tenía castaño como su padre. Una sonrisa curvó sus labios cuando vio algunas pequitas en su rostro, su mujer en seguida lo volteó a ver y compartieron una mirada cómplice. Un amor nuevo, diferente e inmenso los invadió a los dos, no era que ese pedacito de cielo les despertara mas amor que sus hijos, por que eso no era posible. Pero si un amor igual de grande, ya que ese bello bebe era de su hija, su pequeña princesa.
CONTINUARA…..
Este es mi primer fic así que como verán soy inexperta y no muy buena escribiendo.
Espero les guste, espero todos sus comentarios.
