CAPITULO 51
Por Anabel González
Y así pasaron varios años difíciles y fáciles, pero felices todos. Tenían cinco nietos Samantha Mackenzie que a sus treinta años les había dado su primera bisnieta Candy Young Mackenzie. Eric Mackenzie, el otro hijo de Pauna, tenía veinticinco años y planeaba casarse ese mismo año con una linda chica. Albert Andrew, el primer hijo de Anthony, tenía veinticuatro años y estaba acabando la carrera de veterinario. Elroy Andrew era su nieta mas pequeña tenía veinte años y era el ojito derecho de su abuelo, podía hacer con él lo que quisiera
Su hijo Anthony había tomado el cargo de su padre hacía ya mucho años, poco después del nacimiento de Samantha y ellos habían aprovechado esa libertad para disfrutarse el uno al otro y viajar.
Eran muy felices, sentían que la vida les había dado tanto regalándoles la oportunidad de estar juntos y de saberse amados por esa otra mitad. Sus hijos y nietos gustaban de escuchar mil veces la historia de sus vidas, pero sobre todo la de su amor. Una de sus nietas la hija de Pauna, Samantha, una gran escritora, decía que ella algún día iba a escribir la historia de sus abuelos para que todo mundo viera la historia de ese gran amor.
La tía, la srita Pony y la hermana María habían muerto hacía ya muchos años, ella había llorado mucho, no soportaba las muertes de sus seres queridos. Pero comos siempre lo superó gracias a su amado esposo que siempre estaba ahí para ayudarla a seguir adelante. El también había pasado un trago muy amargo cuando hacia diez años el hombre que era como su padre había muerto, George los había dejado con un gran vació en sus vidas. Candy fue el pilar de apoyo de Albert para superar esa perdida y poder darle ánimos a Dorothy y sus cuatro hijos
También estaban muy cerca de Annie y Archie incluso hacían muchos viajes juntos. La verdad a pesar de que Candy veía que el fin de los días se acercaba mas, se sentía tranquila por que él estaba a su lado y había vivido una vida plena y feliz.
Estaban los dos abrazados en la cama, acababan de compartir unos momentos únicos llenos de pasión, a pesar de sus 85 y 79 años respectivamente, su pasión no se había agotado. El suavemente acariciaba sus cabellos, disfrutando como siempre de su cercanía, de su calor, de sentirse completo a su lado.
Sabes Candy, creo que si la vida me llevara en este momento, me iría feliz. He vivido todo cuanto he deseado, he tenido una bella familia y una vida plena. Pero sobre todo te encontré a ti, mi otra mitad y fui increíblemente feliz a tu lado.
Albert que cosas dices
Digo la verdad Candy lo único que me dolería de morir seria no volver a verte, pero se que nos encontraremos de nuevo.
Ella solo le sonrió como respuesta, sentía lo mismo.
Había pasado una semana de ese momento, su despertador sonó indicando que eran las 9 a.m., Candy lo apagó rápidamente, se giró y susurró
Albert cariño despierta hoy quedamos de desayunar con Samantha - no hubo respuesta
Albert, Albert albeert - tomó su pulso, él había muerto. Su rostro placido y relajado mostraba que él no había pasado dolor, simplemente el fin de sus días había llegado. Una lágrima corrió por su mejillas, se acercó y besó sus fríos labios como despedida, a continuación susurró- ¡pronto amor mío, muy pronto!
Pasaron dos días mas ella acababa de llegar de darle el ultimo adiós a su gran amor, había tenido un funeral muy bello. Sus hijos habían dicho bellas palabras de su padre. Ella había colocado entre sus manos el prendedor que ese día perdió en la colina, el símbolo de su unión.
Estaba sentada en el escritorio de la biblioteca, mirando un papel en blanco, una enorme sonrisa curvó sus labios y comenzó a escribir.
A la mañana siguiente su hijo Anthony la halló muerta, posiblemente de un paro cardiaco o quizás simplemente se dejó morir o no soportó la tristeza de perder a su otra mitad, entre sus manos encontró una carta.
Queridos hijos y nietos,
Me voy con él, no por que no los quiera a todos ustedes, si no por que sin él no puedo seguir adelante. He podido soportar las perdidas de muchos seres queridos por que él estaba a mi lado, pero ¿cómo superar perderlo a él, mi todo?
El me esta esperando, su alma me llama y me dice que me necesita para estar completa, yo no soy nadie sin él. El y yo siempre estuvimos juntos desde ese día en la colina y simplemente no concibo la vida sin él, ya que sin él no seria vida. Se que ustedes comprenderán el por que me voy.
Los amo a todos y cada uno, me han hecho la madre y abuela mas orgullosa del mundo y que decir de ese pedacito de cielo que lleno mis días los últimos meses.
Sean felices, amen con toda la intensidad sin arrepentirse, jamás miren atrás y siempre ante cualquier dificultad miren hacia delante con una sonrisa
A todos mis nietos les deseo que encuentren un amor tan grande como el que yo siento, un amor que marque su vida de tal forma que si no esta el que te lo provoca la vida no tiene sentido. Por que ese amor es único, inigualable y eterno.
Los amo con todo mi corazón
Candice White Andrew.
Sus hijos y nietos la despidieron a la mañana siguiente y la enterraron junto a él en esa colina que vio nacer su amor, comprendían perfectamente a su madre es mas se lo esperaban. Sabían que ella no sabría vivir sin él, sabían que sus almas estaban comunicadas de tal forma que se llamarían y tratarían de encontrarse en cualquier lugar. Pusieron sobre las dos tumbas una lápida con la inscripción Los Príncipes de la Colina y abajo sus nombres
Diez años después en el parque nacional de Chicago, Samantha tomaba notas para su nueva novela cuando de pronto escuchó el llanto de una niña. Levantó la vista y vio a una niña como de diez años, de largos y lacios cabellos negros tumbada en el césped llorando amargamente. Vio también como un niño de idénticos cabellos negros y la misma edad se acercaba a ella. La niña al sentir la mano del niño sobre su espalda levantó su rostro, sus bellos ojos azabache se mezclaron con los ojos miel de él.
¿Puedo ayudarte en algo? - preguntó el niño
OH que vergüenza, me has escuchado
Jajaja - rió el niño ante el color rojo del rostro de la niña - creo que te ha escuchado todo el parque
Ella no pudo evitar reír con él aunque se sentía todavía avergonzada por el espectáculo que había dado. Samantha no perdía detalle de toda la conversación
De pronto el niño se le quedo mirando profundamente a la niña y dijo- "sabes que eres mas bonita cuando ríes que cuando lloras" - Ella no pudo reprimir una increíble y bella sonrisa.
Al otro lado del parque una lágrima caía por el rostro de Samantha al tiempo que se dibujaba una sonrisa en su rostro.
FIN
Bueno pues allegado el momento del fin de esta mi primer historia, espero que la hayan disfrutado tanto como yo disfrute escribirla y que su desenlace haya sido de su agrado.
No puedo cerrar esta historia sin agradecer a mucha gente así que comienzo.
Gracias Paola, por todo, por compartir mis alegrías, mis penas y mis locuras. Por escucharme darle vueltas a este proyecto durante horas, ilusionarte conmigo y motivarme a llevarlo acabo, sin ti no lo habría echo
Gracias Scarleth por tus consejos, por corregirme aquellos capítulos, por todo. Por que sin ti no hubiera sabido como hacer que este mi primer fic fuera leíble.
Gracias Anette por tu opinión sincera al leerlo, por entender mi carácter y mi inseguridad de escritora.
Maripa gracias por leerlo y darme tu opinión cuando aún no veía la luz, espero no te haya defraudado.
Gracias mis queridas amigas y compañeras FAPSYS me encanta formar parte de esta bella comunidad de amigas y compañeras de locuras.
Gracias a ti que te has tomado el tiempo de leerme y te has emocionado, reído y llorado conmigo.
Me despido hasta mi próximo escrito ¡no crean que se van a librar de mi!
Para cualquier comentario mi mail es, estaré encantada de leerlos.
Besitos y hasta pronto
Anabel González
