Capitulo 4

La barrera tiempo-espacio

Mi regreso a casa y el adiós definitivo al segundo amor de juventud relatado por: Kai

Ese día iba de regreso al club, y el camino por el parque estaba solo como todas las noches, aunque al parecer, esa noche fue la excepción; mientras caminaba, una inmensa y fría niebla comenzó a invadir todo el camino, y cuando el miedo empezaba a apoderarse de mi, apareció de la nada una silueta muy extraña que se dirigió hacia el lado donde estaba yo. Iba caminando al unísono de mis pasos, y mientras mas rápido caminaba yo, el me seguía, como si me estuviera buscando; ya cansado de tanta frialdad y misterio me dio por echarme a correr, pero cuando me detuve y volteé hacia atrás, él ya no estaba, hasta que abrí bien los ojos y sin darme cuenta ya me encontraba en la entrada del club.

Lo que les acabo de contar es algo que me sucedió aquella vez en que volví a mi hogar, no fue uno de los mejores días en mi cruel y triste existencia, pero al menos sabía lo que iba a pasar, pues ya me lo esperaba, ¿y como, se han de preguntar?, pues el poder de mi mente me lo decía.

En esa semana tuve una serie de sueños que se trataban de lo que iba a pasar en el futuro, y entre ellos se encontraba esa extraña sombra que me perseguía a donde quiera que iba, al parecer se creía mi sombra, o eso era hasta que lo descubrí todo el último día de la semana. La princesa no supo absolutamente nada, y claro estaba que ni se lo iba a comentar, de lo contrario se preocuparía mas de la cuenta, cuando en realidad ni debería, pues todo era parte de mis poderes y mi futuro, "el destino ya está escrito"--me decía mi madre-- "y no se puede cambiar", y es que por mas que intentaba escapar de mis propias pesadillas lo único que conseguía era lastimarme mas de lo que ya estaba. Tal y como lo dije, la princesa nunca lo supo, si no hasta que la última noche de la semana descubrió que no me encontraba en la cama como los demás, aunque eso también me lo esperaba, por lo que planeé una estrategia adecuada con tal de hacerle creer que estaba bien, cuando en realidad estaba totalmente destrozado por dentro, y quien todo el tiempo se la mantenía atormentando a mi pobre corazón era nada mas que el extraño espectro que me había seguido desde el inicio del recorrido; al principio no comprendía por que me seguía, aunque le comencé a agarrar mas confianza al asunto y descubrí que en realidad era yo, o sea se que estaba acompañado todo el tiempo por la sombra de mi dolorosa juventud. El último día fue cuando todo salió a relucir a la luz, el espectro se acercó a mí, quien yo en ese momento me encontraba en el bosque, y como siempre, la espada me acompañaba, cuando se acercó me acarició la mejilla derecha como una dulce criatura, pues eso era en realidad, un chiquillo de tan solo 6 años que tenía marcado en su rostro el imborrable dolor que había sufrido dentro de la abadía; el pequeño no sonreía, pero con un poco de esfuerzo, al menos intentaba demostrar que estaba sufriendo por medio de lágrimas, no me quedaba nada por hacer para hacerlo feliz, pero sin embargo, lo único que le pude ofrecer fue el calor de mis brazos, el chico lo recibió gustoso, y como si en realidad lo estuviera esperando con ansias, ya que en esos momentos tan aterradores no tenía el calor de mi madre como todos los demás niños de mi edad, lo único que tenía que podía alentarme era un pequeño gato de color negro, el cual me siguió desde aquella vez en la parte trasera de la abadía, cuando Tala lo trataba tan mal, y dándole de patadas a cada rato; mi fiel compañero solía llamarse Sombrío, o al menos así lo llamé, ya que era como mi sombra.

Después de abrazarlo él tocó mi frente con su mano, y con sus poderes internos despertó en mi aquellos momentos en que estaba al lado de mi familia y mi maestro, en la aldea de los Hiwatari, principalmente la parte en la que me despedía de ellos para ya no volver a verlos si no dentro de muchos años adelante, cuando estuviera lo suficientemente preparado para regresar de mi misión como bey luchador y esclavo de aquél que se hacía llamar mi abuelo, mas sin embargo, cuando regresé, ellos ya no estaban ahí esperándome como lo habían prometido, solo se encontraban sus tumbas, cubiertas por telarañas y polvo; ahí había quedado la familia que una vez tuve, olvidada entre los recuerdos de mi niñez, lo único que tenía para recordarlos era el bello y cálido rostro de mi madre, las enseñanzas de mi maestro, y los dos medallones de mercurio de mis hermanos, Keisi y Danya, los pequeños gemelos; pero quien mas nos hacía falta en ese quinteto amoroso era mi padre, era lógico que no se encontrara en mis recuerdos, ya que nunca llegué a conocerlo, aunque mi madre solía hablarme muy bien de él; que era un gran hombre, muy ocupado por cierto, pues todo el tiempo trabajaba en experimentos y curas para las enfermedades de la aldea. Era uno de los más famosos y reconocidos científicos en el mundo de la medicina y la biología, sobre todo me contaba lo mucho que nos quería, hasta decía que su favorito de los tres era yo, por mi serio temperamento—te pareces tanto a él—me decía ella. Quizás lo único que les pueda mostrar de él sea esta foto que mamá me dio antes de partir, con tal de buscarlo y pedirle refugio en su departamento que tenía en la ciudad de Tokio,

Pero la única persona a quien encontré fue mi abuelo, el cual como no queriendo, aceptó la responsabilidad de cuidarme hasta que creciera y desarrollara mis habilidades, ya que mi padre me había dejado a su cuidado antes de morir en una explosión que ocurrió un día antes de que el autobús en el que yo iba llegara a la ciudad.

Esa misma noche en la realidad, el niño me llevó a casa por medio de los recuerdos, después mi cuerpo se materializó en el lugar de lo sucedido y así me acompañó y permitió visitar las tumbas de mis seres queridos, inclusive la de mi padre, que quien sabe por que razón se encontraba reunida con todas las demás.

--es por que tu así lo quisiste Kai—me decía él, y sin duda alguna los extrañaba, y aún así no podía soportar el hecho de que solo existiera uno de los guerreros de la dinastía Hiwatari, y el último sobreviviente, yo. Al regresar al club, me encontraba con fiebre, mientras que la princesa velaba por mí para que regresara a la realidad, y mientras ella lo hacía, yo me quedaba dentro del portal dimensional de mis recuerdos, con la sombra de mi pasado. Visitaba cada uno de los rincones de la aldea, con la esperanza de encontrar vida alguna, mas lo único que hallé fue un alhajero en forma de flor de loto, tirado en el suelo del que antes era el cuarto de juegos de nosotros tres (mis hermanos y yo), al abrirlo me encontré de nuevo, y después de muchos años, la figura de mi hermosa y querida madre, solo que lucía totalmente diferente, pues era un simple holograma de su vida pasada, un mensaje que hacía mucho debí haber recibido al llegar a la aldea después de mi cometido; el mensaje decía algo así:

¿Cómo estás mi dulce niño de cristal?, ha pasado mucho tiempo desde nuestra despedida, y hay algo que he querido decirte, algo que te debí haber dicho antes de que te marcharas. Dentro de ti hay todo un mundo de maravillas, y ese cuerpo mortal que tienes es solo una máscara a lo que en realidad eres; tu no eres un humano ordinario como tus hermanos, pues naciste bajo la protección de una constelación y galaxia, pero…ya me lo decía tu padre, cuando llegue el momento entenderá el por que es tan distinto de sus dos hermanos, ya que tu eres uno de los 88 elegidos a servir de soldado para la diosa atenea, tu constelación es la que prueba que dentro de ti ha nacido un santo con habilidades y poderes difíciles de imaginar, tu galaxia prueba que eres todo un guerrero, alguien que está dispuesto a dar su vida por otros, y aunque no lo creas así, cuando eras niño todo el tiempo te encargabas de proteger a la aldea con la ayuda de tus poderes, pero siempre resultabas confuso, ya que al final perdías el conocimiento de lo ocurrido. Por último me resta decir que tienes un largo camino que recorrer, y no lo harás solo, pues dentro de muchos mas años adelante conocerás a la persona indicada de cuidarte, aquella que en realidad merezca tu valiosa amistad y comprensión.

Hasta pronto mi pequeño príncipe de hielo, cuídate, que tu madre te estará vigilando desde donde quiera que te encuentres.

No sabía de lo que me hablaba, pero con una vuelta hacia mis recuerdos mas recientes pude darme cuenta de que el guerrero que en realidad había en mi interior era Tsurugi, y la constelación que haría de mi todo un santo de bronce era la del fénix, mi identidad al lado de Atenea era el fénix. Otro punto era el de aquella persona que me acompañaría por siempre en mi largo y duro camino, y esa se trataba de la princesa, la chica de mis sueños, la que estaría dispuesta a recibir mi cariño y comprensión.

Con todo esto comprendí que mi hogar ya no era en la aldea, si no con los seres que me rodeaban todo el tiempo, mis compañeros de batalla y mejores amigos, y sobre todo mí amada princesa de fuego, todos aquellos a los que tanto quería nunca se habían ido de mi lado, mas sin embargo, todavía, y después de 12 años, me sigo sintiendo solo.

Al término del recorrido el chico me mostró la salida y con esto una valiosa enseñanza:

--no importa lo que pase Kai, ya sea que te encuentres en peligro, o cuando estés en medio de una crisis emocional, nunca olvides lo que te he dicho, nunca estás ni estarás solo, pues tienes a tus amigos y a tu princesa, quienes son tu verdadera familia, y siempre estarán ahí para protegerte y darte su ayuda cuando mas la necesites; mantener tu mente siempre cerrada y aguardando entre tantos sueños y recuerdos que nunca se cumplirán te hace daño, si olvidas vivir—después de eso regreso a la realidad, y en un abrir y cerrar de ojos me encuentro acurrucado en los brazos de la princesa, bajo la sombra de nuestro árbol favorito, mientras que ella a lo lejos contempla el verde campo de Terranova.

Llega el día siguiente, y al pensar que iba a ser uno de los mejores no puede ser mas peor, pues con la primera mala noticia del día se me cierra de nuevo la mente y el corazón; se han de preguntar la razón de mi distancia hacia la realidad, pues resulta que esa mala noticia era acerca de Inychi, y a todo esto supongo que ya han de saber de que se trata, de todos modos continuaré.

Esa mañana me encontraba como siempre entrenando en el interior del bosque, y como siempre acompañado por los espíritus que lo habitan, todo iba bien de rama en rama y de liana en liana, (pues se supone que estaba haciendo el calentamiento diario) hasta que comienzo a sentir la presencia de alguien mas en el bosque, alguien mas aparte de todos nosotros, así que trato de averiguar de quien se trata por medio de la proyección astral, y me proyecto hacia donde esa persona o ser se encuentra; sin imaginar que se trataba de Inychi.

--¿pero que hace aquí?—era realmente extraño que después de aquél encuentro que ambos tuvimos él siguiera viniendo como si nada al bosque, pero lo mas extraño era que todavía me estuviera buscando, ya que al parecer, desde aquél entonces ni la mirada me había querido dirigir.

Después de que se me terminó el tiempo de proyección tuve que ir con mi cuerpo hasta donde él estaba, por lo que llegué un poco agitado; al llegar me acerqué a él como si no me sorprendiera su presencia, y en cuanto notó que me encontraba con él levantó la cabeza, y después de tantos días me dirigió la mirada, una mirada llena de tristeza, yo sin poder hacer algo solo me quedé inmóvil ante esos ojos que me llenaban de una inmensa calidez; en ese momento comencé a recordar el gran parecido que tenía con la princesa, y después me quité la duda de la cabeza no olvidando que ellos dos eran hermanos.

Así pues, él corrió llorando a mis brazos como la princesa lo hubiera hecho ya hace tiempo, y acepté el tenerlo de nuevo a mi lado, y con mas razón no lo solté.

--¿Qué ocurre, por que esa actitud?—él solo se me quedaba viendo y no dejaba de abrazarme con fuerza.

--¡oye, tranquilo, solo era una simple pregunta!—y sin embargo yo seguía sin entender por que es que cada vez que les hablaba con dulzura los dos lloraban aún mas, si lo único que quería era hacerlos sonreír otra vez.

Pasó una hora ya desde que nos habíamos encontrado, y él ya había dejado de llorar, por la simple razón de que se había quedado dormido; así que tuve que quedarme con él hasta que llegara la noche y despertara, para que después me dijera la razón de su visita al bosque.

--¡vaya, veo que ya despertaste!, ¿a que has venido?

--¿recuerdas la vez en la que nos enfrentamos tu y yo en un duelo a muerte?

--si, ¿y que tiene que ver eso con esto?

--sucede que he sido mandado a casa nuevamente y…

--¿y?

--¡ES QUE YO NO ME QUIERO IR, no aún!—lucía muy desesperado, como si realmente le fuera doloroso el separarse de mi compañía.

--¿Por qué, se supone que en casa es donde se encuentra la familia, no?

--si, pero…

--¡Qué!

--¡NO ME QUIERO SEPARAR DE TU LADO!—entonces me volvió a abrazar y esta vez al llorar me besó, pero mi corazón ya no le respondió de la misma manera que cuando me había enamorado de él, e inmediatamente supo que ya no sentía amor por él con la misma intensidad que antes, así que se apartó de mi lado, y yo al tratar de hacerle entender evitó que lo tocara siquiera un poco.

--¡NO!

--¡pero…que es lo que te pasa, últimamente te has comportado de manera muy extraña conmigo, y además te has vuelto muy distante a la realidad!, ¿te digo un consejo?, no intentes alejarte para nada de la realidad, pues terminarás por lastimarte—con esto regresé al interior del bosque y lo dejé para que razonara sobre las consecuencias de todo lo que había hecho, y después de una hora él comenzó a buscarme por todo el bosque, hasta que logré asustarlo sin querer y se enojó.

--¿me buscabas?

--¡AAAAH, no vuelvas a hacerlo!

--¡Ha, ha, ha, lo siento, no era mi intención!, y que, ¿encontraste la respuesta?

--¿Cuál?

--el por que no te quieres ir a casa.

--ya te había dicho por que

--¡yo no creo que por mi no te quieras ir!, yo se que algo te está perturbando, lo que pasa es que tienes miedo, ¿cierto?

--¡yo no le tengo miedo a nada!

--¡Ha, ha, ha, no me hagas reír!, por si no lo sabías hasta los demonios le tienen miedo a algo, incluso mírame a mi, no soy un humano ordinario y al menos el miedo no se me quita para nada.

--¿y a que le temes tu?

--por años, desde que era un niño siempre le tuve miedo a ese algo, y ese algo, aunque no lo recuerde, con certeza te puedo decir que si tu hubieras estado en mi lugar…de seguro ya estarías muerto por no resistir la sensación en el corazón

--¿en serio?—al momento de contarle todo eso sus ojos tenían un brillo muy extraño, como si hubiera regresado a la niñez, un niño hechizado con la maravilla de mundos de los que le hablaba su abuelo.

--bueno, en parte tienes razón, pero también es por ti que no me quiero ir.

--¿y por que mas?

--por que…mi principal misión ya te la había dicho hace tiempo, desde la primera vez en que nos conocimos, pero si no la recuerdas…yo he venido a tu época no solo por accidente, si no por que se me ha encomendado que cree parte de mi destino al lado de ese ser especial al que los humanos llaman su "media naranja o alma gemela"

--¿y tu crees que yo soy esa persona especial en tu corazón?

--sss…si—por un momento dudaba de sus palabras, pues al parecer no veía claramente la respuesta que le había dado hace tiempo su corazón, parecía haber hablado nomás por hacerlo, para cerrarme la boca.

--¡pues déjame decirte, hanyou, que has buscado en la época equivocada! ¡O, no lo se! A lo mejor si es el lugar correcto, pero no la persona indicada; escúchame bien niño, tu aún tienes un largo camino que recorrer, y muchas cosas que aprender, por lo que…lo mas seguro sea que todavía no has encontrado a tu alma gemela. No te preocupes, yo te ayudaré a seguir el camino correcto, mas sin embargo, no te ayudaré a encontrar a esa persona especial en tu corazón, pues eso lo tienes que hacer por ti mismo. En mi no encontrarás la felicidad que buscas, eso te lo aseguro.

--entonces…eso significa que…

--si, ya no estaremos tan juntos como antes, pero, ¡alégrate, después de todo seguiremos siendo amigos!, y yo cuidaré de ti como un hermano mayor, mientras creces y aprendes—después de enseñarle lo que era lo mas correcto para él, pues a pesar de que lo amaba, mi corazón ya no se sentía tan a gusto como con la princesa, aparte de que él era tan solo un chiquillo de 14 años, y yo ya era un adolescente de 18 años, le prometí quedarme a su lado hasta que se marchara de la época actual y regresara a su hogar.

--hay otra cosa

--¿y cual es esa?

--después de encontrar a mi pareja tengo que encontrar también lo que será nuestro nuevo hogar

--¡a que te refieres con eso!

--ya no será necesario que regrese con Inu Yasha y sus amigos, pues parte de mi alma se encuentra en aquél lugar que está lejos para los que no tienen un sueño que perseguir, o para los que no tienen deseos de vivir, ese lugar está entre los campos de Elíseo y entre el inframundo, su nombre es Tiempo-espacio, y es que ahí no existe ni el tiempo ni el espacio, ahí puedes hacer lo que quieras cuando y donde quieras. ¿Podrías ayudarme a encontrar ese paraíso?, desde niño mi hermano, cuando aún tenía corazón, me hablaba mucho de ese lugar y de todas las maravillas que encontró cuando lo visitó por primera vez.

--de acuerdo, te ayudaré también en eso.

Nos estuvimos un día entero en el bosque, y al día siguiente, en la mañana, nos preparamos para su partida hacia Tiempo-espacio, él se despidió de mi como siempre, solo que esta vez por que yo se lo había pedido, me dio un beso, así que traté de sentirlo con la mayor intensidad posible, pero para conseguirlo tuve que pensar en la princesa, por lo que cuando me lo dio me le quedé viendo fijamente a los ojos; era realmente increíble que hubiera conseguido enamorarme de nuevo y por última vez de él, aunque esta vez era distinto lo que mi corazón sentía, no era amor el que sentía por su cuerpo, si no por que su corazón le mandaba ondas de calor al mío. El amor que sentía por él seguía siendo casi el mismo, a excepción de que ahora provenía del corazón y parecía ser mas de hermanos.

Después de una dura y difícil despedida, se fue al club y ahí les dijo adiós a todos, después regresó al bosque, y entre los dos encontramos el portal adecuado, el cual se encontraba escondido por mucho tiempo dentro del árbol mas grande del bosque, desde ahí le dije adiós al ser del que una vez quedó prendado mi corazón, y aquél que aunque fuera del mismo sexo al mío, se parecía a mi amada princesa, y en gran parte a mi; ahora lo único que deseaba era volver a encontrármelo en un futuro no muy lejano, y darle la bienvenida nuevamente como la primera vez, a mi época…y a mi corazón.

--estaré esperándote, y ojala y encuentres a tu media naranja Hanyou, así que no vuelvas si no hasta que lo hagas ¿entendido?

--¡Ha, ha, ha, entendido capitán Kai!, yo tampoco te olvidaré, y te recordaré como mi segundo hermano y el ser mas querido de mi familia

Galaxy Warrior